jueves, 14 de agosto de 2014

ORACION



Salmo 25:4-6

“Muéstrame, oh Señor, tus caminos; enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día. Acuérdate, oh Señor, de tus piedades y de tus misericordias, que son perpetuas”.

¿CÓMO ESTAS TU BUSCANDO LA DIRECCIÓN DE DIOS?



¿CÓMO ESTAS TU BUSCANDO LA DIRECCIÓN DE DIOS?

Salmo 25:4-6
“Muéstrame, oh Señor, tus caminos; enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día. Acuérdate, oh Señor, de tus piedades y de tus misericordias, que son perpetuas”.

En estos versículos, David clama pidiendo la dirección de Dios en su vida. “Muéstrame”, “Enséñame”, “Encamíname”, son palabras que revelan un alma que ha reconocido su incapacidad para seguir un curso satisfactorio, y se rinde totalmente al control del Dios de su salvación.

Al buscar la dirección de Dios nosotros debemos estar conscientes de los obstáculos que encontraremos a lo largo del camino. Los fuertes deseos carnales, el consejo errado, la impaciencia, la ira, la duda y todas las presiones son serpientes astutas que constantemente tratarán de hacernos tropezar y que pueden causar mucho daño en nuestras vidas si cedemos a sus tentaciones.

Si quieres buscar la voluntad y la dirección de Dios siempre ten presente los siguientes pasos, según nos indica su palabra:

LÍMPIATE. El pecado es un estorbo en tu relación con Dios y daña nuestra comunión con él, pero él siempre está dispuesto a perdonarnos y limpiarnos. 1 Juan 1:9 dice que “si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. Confesemos esos pecados de los cuales estemos consientes, y pidamos perdón al Señor por ellos y todos los demás que no recordemos.

ENTRÉGATE. Dios dice que nos ama y que quiere lo mejor para nuestra vida. Además él es omnisciente, es decir sabe absolutamente todo lo que va a suceder en el futuro. Entonces, ¿por qué no creerle y entregarnos totalmente a su voluntad y dirección? Salmo 37:5: “Encomienda al Señor tu camino, y confía en él; y él hará”.

MEDITA. ¿Cuán a menudo tomamos decisiones después de buscar las promesas de Dios en su Palabra y meditar profundamente en ellas? Salmo 1:1-2: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley del Señor está su delicia, y en su ley medita de día y de noche”. Mientras meditemos, oremos suplicando por sabiduría y discernimiento espiritual.

PIDE. Jesús nos dice en Mateo 7:7: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá”. Pero pidamos conscientes de que nuestra petición está de acuerdo a la voluntad de Dios expresada en la Biblia. El apóstol Santiago dice que no recibimos porque nuestras peticiones son guiadas por razones erróneas. ”Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” (Santiago 4:3).

CREE. Al pedir, debemos creer que Dios es todopoderoso para hacer lo que nosotros no podemos hacer, y que nos ama tanto que quiere lo mejor para nosotros. Dice Mateo 21:22: “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”. Y Efesios 3:20 dice: “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros”.

ESPERA. Esto no es nada fácil, pero también es cierto que es ahí cuando el Señor realiza su mejor trabajo como el escultor de nuestras almas. El actuará en su tiempo, que es el perfecto. En el pasaje de hoy, David le dice a Dios: “En ti he esperado todo el día”. Y en el Salmo 37:7 nos da un valioso consejo: “Guarda silencio ante el Señor, y espera en él”.

Cuando hayas seguido todos estos pasos, concentra tu atención en buscar la voluntad de Dios por medio de la lectura de su palabra y la oración diariamente. Entonces actúa conforme a su palabra, y sigue la dirección que él te indique aunque pienses que es totalmente ilógico. Ten la seguridad que el poder de Dios se manifestará en tu vida tan pronto obedezcas, y disfrutarás de muchas bendiciones.


¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

miércoles, 13 de agosto de 2014

2 Tesalonisenses 3:3



La palabra de Dios nos advierte que estamos en una guerra espiritual contra fuerzas malignas (Efesios 6:10-12). Debemos evitar caer en tentación. No debemos abrirle ventanas por donde pueda entrar satanás. Pero necesitamos recordar que el Señor es mayor que satanás y sus huestes malvadas. Dios es fiel. No nos abandonará ante el enemigo. Nos fortalecerá y protegerá de todo ataque, si clamamos a Él.

Oración:
Dios Todopoderoso, gracias por darme la victoria sobre satanás por medio del sacrificio de tu Hijo. Fortaléceme siempre y dame el poder para vencer la tentación y resistir los engaños del Maligno. Oh Señor, quiero adorarte, servirte y obedecerte a ti, solamente a ti. A ti sea toda honra y gloria por siempre, en el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

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Oración


¿PUEDES AMAR DE LA MANERA EN QUE JESÚS NOS AMA?



¿PUEDES AMAR DE LA MANERA EN QUE JESÚS NOS AMA?

1 Corintios 13:1-7
“Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor, no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”.

La Biblia nos habla en Hechos capítulo 7 de un hombre llamado Esteban, el cual siendo apedreado por una turba de judíos enfurecidos, en medio del terrible dolor de las pedradas, puesto de rodillas, moribundo, clamó a gran voz diciendo: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado”. Varios años antes, mientras sufría el indescriptible dolor de la crucifixión, nuestro Señor Jesucristo pronunció palabras similares cuando clamó al cielo diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). ¿Cómo es posible que alguien pueda perdonar a quien le ha causado heridas tan profundas y dolorosas?

La clave está en tener un corazón lleno del verdadero amor que viene de Dios. La escritura de hoy define las características de este amor. Dice que ese amor “todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”. Jesús exhortó a sus discípulos a amar y a perdonar de esta manera. En Mateo 5:43-44 el Señor dice: “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen”. Es muy fácil amar a nuestros hijos, o al esposo o esposa, o a los amigos, o a los que son buenos con nosotros, pero, ¿amar a los que nos han herido? Jesús nos exhorta a amar de esta manera porque primeramente él dio el ejemplo. Y si queremos ser como Jesús, una de las cosas que debemos imitar es amar como él amó.

Pero, ¿cómo podemos ser capaces de amar de este modo? ¿Cómo puedo yo amar de la manera en que Jesús amó? Lamentablemente tenemos que aceptar la realidad de que por nuestras propias fuerzas es totalmente imposible. Es absolutamente necesario que el Espíritu Santo produzca ese amor en nosotros, y entonces seremos capaces de manifestarlo a los demás así como lo hizo Esteban. La Biblia dice que, mientras estaba siendo apedreado, “Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios” (Hechos 7:55). Esteban era un ser humano. Esto quiere decir que es posible para nosotros lograrlo.

Para ello es necesario seguir varios pasos. El primero es aceptar a Jesucristo como Salvador. Cuando lo hacemos, el Espíritu Santo viene a morar en nuestros corazones. El segundo paso es permitir que él haga su obra en nuestras vidas. Esto se consigue estableciendo una íntima comunión con Dios por medio de la oración y la lectura de su Palabra día tras día, meditando en ella, esforzándonos en ponerla en práctica en nuestro diario vivir en toda oportunidad que se presente. Así, poco a poco, el Espíritu Santo irá produciendo su fruto de amor y misericordia en nuestras vidas, según nos dice Gálatas 5:22-23. Sólo entonces podremos tener el amor de Dios en nuestros corazones y transmitirlo a los que nos rodean. No existe otra manera.

La humanidad está muy necesitada del amor de Dios. Si queremos ver un mundo mejor, el cambio tiene que empezar en cada uno de nosotros, después nuestra familia, los vecinos, nuestros amigos y todos los que están a nuestro alrededor. El amor es tan importante en la vida del ser humano que el apóstol Juan afirma: “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (1 Juan 4:8). Y Jesús dice en Juan 13:35: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”. Jesús nos ofrece su amor y su ayuda. No rechacemos tan precioso regalo.

ORACIÓN:
Amante Padre celestial, confieso que soy totalmente incapaz de amar a los demás como tú me has amado. Por favor pon tu amor en mi corazón para que yo pueda amar a todos los que me rodean, aún a aquellos que me han hecho daño. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

ORACIÓN


martes, 12 de agosto de 2014

Apocalipsis 7:17



Apocalipsis 7:17
"porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos".

¡Qué lindo cuadro! Él, [Cristo] quien murió por nosotros nos va a refrescar y a nutrirnos. Él, sobre quien toda eternidad descansa tomará tiempo para confortarnos. No es una sorpresa que Pablo pudiera decir que no consideraba sus sufrimientos dignos de comparar con la gloria que algún día nos será revelada (Romanos 8:18).


Hebreos 11:6



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Hebreos 11:1



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Sañmo 28:6-7



Salmo 28:6-7

Bendito sea el SEÑOR, porque ha oído la voz de mis súplicas. El SEÑOR es mi fuerza y mi escudo; en El confía mi corazón, y soy socorrido; por tanto, mi corazón se regocija, y le daré gracias con mi cántico.

ORACIÓN



El carácter de un justo se manifiesta por la manera en que él se ajusta a los parámetros de la Palabra de Dios. En nuestra relación con el Señor hay algo fundamental que él espera que nosotros hagamos: buscar su voluntad y obedecerla fielmente. Cuando obedecemos, automáticamente Dios hace su parte y resultamos más que bendecidos. No te avergüences de vivir como un justo fiel y obediente pues los valientes que se atreven a andar de esta manera gozan del privilegio de vivir bajo el favor de Dios.

¿SABES CÓMO RECIBIR EL FAVOR DE DIOS?



¿SABES CÓMO RECIBIR EL FAVOR DE DIOS?

Salmo 5:11-12
“Alégrense todos los que en ti confían; den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; en ti se regocijen los que aman tu nombre. Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; como con un escudo lo rodearás de tu favor”

El diccionario define la palabra “favor” de esta manera: “Beneficio que una persona con poder o influencia concede a otra gratuitamente”. La Escritura de hoy afirma que Dios bendecirá al justo y lo rodeará de su favor. Esta es una promesa específicamente dirigida al justo. Una persona justa, bíblicamente hablando, no es aquella que lleva a cabo su propia justicia de una manera supuestamente “correcta”, sino aquella que actúa siempre guiada por la justicia y los preceptos divinos. En el Nuevo Testamento encontramos una definición más concreta. Dice Romanos 5:1: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”. Es decir, antes de aceptar a Jesucristo como nuestro salvador somos considerados “injustos”; al abrir a él nuestro corazón, nuestros pecados son perdonados y somos justificados delante de Dios. En su primera carta a los corintios, capítulo 6, el apóstol Pablo se refiere a este proceso. Primero les dice: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios?” Entonces les menciona una lista de personas que no heredarán el reino de los cielos debido a su comportamiento pecaminoso. Y termina diciendo: “Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios” (1 Corintios 6:9-11).

Si tú has aceptado a Jesucristo como tu Salvador, Dios te ha justificado, es decir ha perdonado tus pecados y ahora eres un hijo o una hija del Dios Todopoderoso, y por esta razón el Señor ha establecido que tengas un tratamiento preferencial. Gálatas 4:4-7 nos habla de este proceso salvador: “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo”. Esta es la voluntad de Dios para con todos aquellos que han creído en su Hijo y han abierto su corazón para recibirlo como salvador de sus almas.

Dios desea bendecirte, y mientras más te acerques a él, más se va a manifestar en tu vida su bendición y su favor. Por eso debes caminar en fidelidad y obediencia a lo que Dios dice en su Santa Palabra. El Salmo 1 establece de manera muy clara la diferencia entre la vida de aquellos que buscan al Señor día tras día, meditan en su Palabra y ponen en práctica sus enseñanzas, y la vida de aquellos que viven alejados de la presencia de Dios. De los primeros dice que son “bienaventurados” y que “todo lo que hacen, prosperará”. Por el contrario, a los otros les esperan tiempos tormentosos. Así dice el Salmo 1:6: “Mas la senda de los malos perecerá”.

El carácter de un justo se manifiesta por la manera en que él se ajusta a los parámetros de la Palabra de Dios. En nuestra relación con el Señor hay algo fundamental que él espera que nosotros hagamos: buscar su voluntad y obedecerla fielmente. Cuando obedecemos, automáticamente Dios hace su parte y resultamos más que bendecidos. No te avergüences de vivir como un justo fiel y obediente pues los valientes que se atreven a andar de esta manera gozan del privilegio de vivir bajo el favor de Dios.

El Salmo 91:1 reafirma este concepto: “El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente”. Aquellos que deciden caminar con Dios cada día de sus vidas viven rodeados de su favor. ¡Realmente necesitamos vivir bajo el favor de Dios! Vive de manera que habites continuamente bajo el abrigo del Todopoderoso, y podrás esperar lo mejor de Dios para ti cada día de tu vida.

ORACIÓN:
Gracias Padre, porque tú premias la fidelidad y obediencia de tus hijos. Te ruego que me ayudes a caminar en esta vida obedeciendo tu palabra para disfrutar de tu favor y de tu protección. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

¿SABES QUIÉN NOS AYUDA EN LA ORACIÓN?




¿SABES QUIÉN NOS AYUDA EN LA ORACIÓN?

Romanos 8:26-27
“Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos”.

Muchos cristianos sentimos que no sabemos orar correctamente. Inclusive el apóstol Pablo reconoció que a veces no sabía pedir como debía. En el diálogo sobrenatural entre Dios y los creyentes, el Espíritu Santo actúa como un vehículo para nuestra comunicación, ayudándonos a poner nuestras necesidades y nuestros deseos delante del Padre.

Los cristianos hacemos nuestras peticiones con un conocimiento muy limitado del futuro y de lo que realmente es mejor para nosotros. En consecuencia, surgen circunstancias que nos llevan a preguntarnos ¿cómo debemos orar? Si no encontramos palabras para orar, debemos preguntar: ¿cuál es tu voluntad Señor?, y el Espíritu Santo que conoce los planes del Padre celestial para nosotros, nos guiara a Dios expresando nuestra necesidad.

Nuestro Padre celestial no oculta su voluntad para nosotros, Él desea darnos la información necesaria para que tomemos decisiones correctas y seamos conformados a la imagen de Jesús. Así como el Espíritu Santo lleva nuestras necesidades a Dios, también nos indica cuál es la voluntad del Padre para nosotros.

Muchas veces nos intimidamos ante el poder de la oración y dejamos de orar antes de recibir una respuesta, por el temor de estar pidiendo mal. Sin embargo, debemos confiar en que el Espíritu Santo nos llevará delante del Padre con las peticiones que no estén fuera del plan divino. También inculcará en nosotros la necesidad de ajustar nuestros deseos; por lo tanto, no desmayemos, oremos en toda situación confiando que el Espíritu Santo es nuestro Ayudador.

¡Gracia y Paz!

Meditación Diaria

DIOS ES EXPERTO EN CAMBIAR LÁGRIMAS POR SONRISAS...




Isaías 41:10

"No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia"