miércoles, 27 de marzo de 2013

LA EXCELENCIA DE LA HUMILDAD



1 Pedro 5:5-7
“Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”.

La vida de Jesús fue un ejemplo de humildad. Él no hizo valer sus derechos divinos en la Tierra, sino que dejó atrás la gloria y la autoridad que le pertenecían. Se revistió de humanidad para ser un siervo obediente a su Padre celestial (Filipenses 2:5-8).

El ejemplo de nuestro Salvador fue y sigue siendo contracultural. Este mundo no aprecia una actitud o un estilo de vida de humildad; por el contrario, aplaude los grandes éxitos, la belleza exterior, las posiciones elevadas y las habilidades excepcionales. Pero Dios nos asegura que si elegimos la mansedumbre, es decir, una vida de sumisión a Jesús como el Señor de nuestras vidas, Él nos recompensará tanto en esta vida como en la venidera (Mateo 5:5).

En los versículos de hoy, Pedro habla de las alternativas que tenemos. Está la promesa de bendiciones espirituales si elegimos el camino de Dios para la humildad. Pero si le damos la espalda a este camino, tendremos la oposición del Señor porque estaremos obrando arrogantemente. Mientras que al rendirnos humildemente a su autoridad, con el deseo de obedecerle, Él será nuestra fuente de fortaleza y confianza.

Hay algo más que considerar: ya que, a veces, aceptamos la importancia que da la sociedad a la gratificación instantánea, tendemos a querer el reconocimiento ahora mismo. Pero Dios nos honra de acuerdo con su manera y su tiempo perfectos.

La decisión es tuya: ¿te humillarás y vivirás para la gloria de Dios, en vez de la tuya? ¿O trazarás tu propio camino y decidirás oponerte arrogantemente a Dios? Si tu eres sabio, la decisión no te resultará difícil. Pídele a Dios que te indique cualquier aspecto de tu vida que esté guiada por el orgullo.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

ORACIÓN



Padre santo, una vez más te doy gracias por tu palabra, que es viva y eficaz, y penetra hasta lo más profundo enseñándonos y preparándonos para la lucha de este mundo. Te ruego que fortalezcas mi espíritu para echar de mí todo pecado por inofensivo y simple que me parezca. Ayúdame a rechazar de inmediato todo aquello que no glorifica tu nombre. En el nombre de Jesús, Amén.

"Gracia y Paz"

martes, 26 de marzo de 2013

¿DE QUE MANERA HONRAS A DIOS CON TU VIDA?



Juan 17:4
“Yo te he glorificado en la tierra: he acabado la obra que me diste que hiciese”.

Honramos a Dios cuando tenemos tareas y metas buenas, y las cumplimos. Jesús glorificó al Padre los treinta y tres años con una vida perfecta aquí en la tierra. Ahora le esperaba la lucha en Getsemaní, el ultraje de su arresto, la burla del juicio ante Pilato, y la agonía de la crucifixión. Tan fijo fue su propósito de llevar a cabo todo lo que le quedaba delante que podía decir, “He acabado la obra que me diste”.

Dios tiene una obra para nosotros; que “vivamos en este mundo “templada, justa y píamente” (Tito 2:12), dejando brillar nuestra luz delante de los hombres, para que puedan ver nuestras buenas obras y glorificar a nuestro Padre que está en los cielos. De esta manera nuestra vida y nuestro ejemplo dirán a todo el mundo, “Jesús es mi Señor y mi Salvador; yo le sirvo y le honro a Él, y es el propósito de mi corazón agradarle y servirle en todo”. Así podremos decir, “He acabado la obra que me diste que hiciese.”

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

CÓMO VENCER LA PREOCUPACIÓN ENFERMIZA



Salmo 37
“No te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. Porque como hierba serán pronto cortados, Y como la hierba verde se secarán. Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, Y tu derecho como el mediodía. Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades. Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo. Porque los malignos serán destruidos, Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra. Pues de aquí a poco no existirá el malo; Observarás su lugar, y no estará allí. Pero los mansos heredarán la tierra, Y se recrearán con abundancia de paz. Maquina el impío contra el justo, Y cruje contra él sus dientes; El Señor se reirá de él; Porque ve que viene su día. Los impíos desenvainan espada y entesan su arco, Para derribar al pobre y al menesteroso, Para matar a los de recto proceder. Su espada entrará en su mismo corazón, Y su arco será quebrado. Mejor es lo poco del justo, Que las riquezas de muchos pecadores. Porque los brazos de los impíos serán quebrados; Mas el que sostiene a los justos es Jehová. Conoce Jehová los días de los perfectos, Y la heredad de ellos será para siempre. No serán avergonzados en el mal tiempo, Y en los días de hambre serán saciados. Mas los impíos perecerán, Y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros Serán consumidos; se disiparán como el humo. El impío toma prestado, y no paga; Mas el justo tiene misericordia, y da. Porque los benditos de él heredarán la tierra; Y los malditos de él serán destruidos. Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, Y él aprueba su camino. Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, Porque Jehová sostiene su mano. Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan. En todo tiempo tiene misericordia, y presta; Y su descendencia es para bendición. Apártate del mal, y haz el bien, Y vivirás para siempre. Porque Jehová ama la rectitud, Y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados; Mas la descendencia de los impíos será destruida. Los justos heredarán la tierra, Y vivirán para siempre sobre ella. La boca del justo habla sabiduría, Y su lengua habla justicia. La ley de su Dios está en su corazón; Por tanto, sus pies no resbalarán. Acecha el impío al justo, Y procura matarlo. Jehová no lo dejará en sus manos, Ni lo condenará cuando le juzgaren. Espera en Jehová, y guarda su camino, Y él te exaltará para heredar la tierra; Cuando sean destruidos los pecadores, lo verás. Vi yo al impío sumamente enaltecido, Y que se extendía como laurel verde. Pero él pasó, y he aquí ya no estaba; Lo busqué, y no fue hallado. Considera al íntegro, y mira al justo; Porque hay un final dichoso para el hombre de paz. Mas los transgresores serán todos a una destruidos; La posteridad de los impíos será extinguida. Pero la salvación de los justos es de Jehová, Y él es su fortaleza en el tiempo de la angustia. Jehová los ayudará y los librará; Los libertará de los impíos, y los salvará, Por cuanto en él esperaron”.

Una vez que comprendemos cómo debilita la preocupación enfermiza, es preciso que tengamos confianza en que nuestro Padre Celestial esta deseoso de librarnos de ellas. Veamos algunas fuentes comunes de preocupación que podemos evitar.

no prestar atención a las personas negativas. Hay muchos generadores de pesimismo a nuestro alrededor. Estoy seguro de que todos podemos pensar en diversas fuentes de pensamiento negativo, y en los pasos que podemos dar para evitarlos; esas fuentes pueden ser un vecino o un noticiero que nos sume en el desaliento. No tenemos que escuchar algo malo solo porque esté causando alboroto.

Almacenar tesoros en este mundo, es otra cosa que debemos evitar. Cuantos más bienes terrenales acumulemos, mayor será la tentación de angustiarnos por lo que podría pasarles a las cosas que tenemos.

Seremos dominados, bien sea por lo material, o por lo espiritual. El Señor lo dijo de esta manera: “No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24). Para evitar servir al amo incorrecto, debemos elegir deliberadamente buscar primero el reino de Dios y su justicia (v. 33). Esto significa que debemos esforzarnos por ser obedientes, y someternos al plan de Dios, mientras Él nos conforma a la imagen de Cristo.

La ansiedad puede ser vencida, pues Dios entiende nuestra propensión a preocuparnos. Por eso ha prometido que al poner sus asuntos en primer lugar, nuestras necesidades serán satisfechas. Cuanta más prioridad demos a Dios, menos terreno ganará la preocupación en nuestra vida.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

¿TIENES ALGÚN SENTIMIENTO DE CULPABILIDAD?



1 Juan 1:9
“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.

Unos de los sentimientos negativos que más afectan el gozo y la paz de los creyentes es el sentimiento de culpabilidad. Cuando nos sentimos culpables, no podemos vivir en paz ni disfrutar del gozo de nuestra comunión con el Señor. Nuestro enemigo el diablo se especializa en introducir en la mente de aquellos creyentes que no están claros en el concepto del perdón de Dios, todo tipo de acusaciones en relación a su comportamiento, con el fin de hacerlos sentir culpables. Pero lo cierto es que no tenemos que hacer caso de estas acusaciones de Satanás, pues nuestro Padre celestial ha provisto un medio para levantarnos de nuestras caídas, para restaurarnos, para eliminar de nuestros corazones todo aquello que afecta nuestra relación con él: la sangre de Cristo, la cual es poderosa para “perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”, dice el pasaje de hoy.

Una de las causas principales del sentimiento de culpabilidad es un concepto equivocado que tenemos de Dios. Nos sentimos culpables cuando imaginamos que Dios está observando nuestros pecados y acusándonos, y pronunciando condenación. En realidad es todo lo contrario. Cuando leemos en el Antiguo Testamento la historia del pueblo de Israel llegamos a conocer bien el carácter y el corazón de Dios. Este pueblo se caracterizó por ser desobediente y rebelde. Pero en su inmensa misericordia, Dios estuvo siempre dispuesto a perdonarlos si reconocían sus pecados y se arrepentían. Por eso, a través del profeta Jeremías, el Señor les dijo: “Reconoce, pues, tu maldad, porque contra Jehová tu Dios has prevaricado” (Jeremías 3:13).

Y en el Nuevo Testamento vemos el ejemplo más grande de amor en toda la historia de la humanidad, cuando Dios dio a su Hijo Jesucristo con el fin de que muriera en la cruz “para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). Después de su resurrección Jesús ascendió al cielo a ocupar su trono junto al Padre, y en su lugar vino el Espíritu Santo, el cual mora en todo aquel que ha aceptado a Cristo como salvador. Una de las funciones del Espíritu Santo es redargüirnos para hacernos concientes de que hemos pecado, no con el fin de hacernos sufrir por la carga de culpabilidad, sino para que le pidamos perdón a Dios y restauremos nuestra relación con él. Sólo tenemos que reconocer que hemos pecado, arrepentirnos de todo corazón y confesar nuestros pecados delante del Señor.

Aprende a conocer a Dios, tal y como él ha sido revelado en las Escrituras. Mira el amor y la compasión de Jesús por las multitudes que lo seguían (Mateo 14:14), por la viuda cuyo hijo había muerto (Lucas 7:13), por el leproso que se acercó a él en busca de sanidad (Marcos 1:40-42), y aún por aquel malhechor crucificado al lado suyo, al cual se dirigió, después de la sincera declaración de fe de este, y le dijo: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43). Finalmente, clavado en la cruz del Calvario, unos minutos antes de su muerte, sufriendo indescriptible dolor, siendo injuriado y humillado injustamente, Jesús manifestó su amor y su misericordia clamando: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Así es que si tú has aceptado a Jesucristo como Salvador, puedes creerle a Dios que serás libre de toda culpa, porque con la sangre que él derramó en la cruz pagó completamente tu deuda. La Biblia dice en Romanos 8:1 que “ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús”.

Medita en esta enseñanza, aférrate a la verdad de que Dios te ama, y rechaza cualquier falso sentimiento de culpa que esté atormentándote y robándote el gozo de la comunión con el Señor. Si has caído en pecado, arrepiéntete de corazón y confiésalo ante Dios. Permite hoy que el Espíritu Santo quite de ti el peso de esa culpa, y disfruta de una vida de paz y felicidad.

ORACIÓN
Padre santo, te doy gracias por tu infinita misericordia y por tu amor que sobrepasa todo conocimiento. Hoy me llego ante tu trono de gracia arrepentido por haberte fallado. Te ruego me perdones y me limpies de toda maldad. Ayúdame a rechazar todo sentimiento de culpabilidad, y hazme sentir la paz y el gozo de tu amor y tu perdón en mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

ORACIÓN



Padre santo, te doy gracias por tu infinita misericordia y por tu amor que sobrepasa todo conocimiento. Hoy me humillo ante tu trono de gracia arrepentido por todas mis fallas. Por mi indiferencia ante las necesidades de los demás. Por la insensibilidad ante los que me aman. Te ruego me perdones y me limpies de toda maldad y te ruego cambies mi corazón de piedra por uno conforme al tuyo Señor. Ayúdame a rechazar todo sentimiento de culpabilidad, y hazme sentir la paz y el gozo de tu amor y tu perdón en mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

lunes, 25 de marzo de 2013

¿ESTÁS SIRVIENDO AL SEÑOR?



Filipenses 2:5-11
“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”.

Servir a Dios es el privilegio más grande que un ser humano puede llegar a tener. En el pasaje de hoy, el apóstol Pablo exhorta a los cristianos de la iglesia de Filipos a que sientan y actúen de la misma manera que lo hizo Cristo Jesús, el cual siendo igual a Dios, “se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo”. Jesús se despojó de su gloria, de su majestad, de su divinidad para hacerse semejante a los hombres y servir. La palabra griega que se utiliza para definir “despojarse” literalmente significa “vaciar”. Es “sacar algo de un recipiente hasta que quede vacío”; es “derramar algo de tal manera que no quede nada”. Jesús renunció voluntariamente al poder, la paz, las riquezas y la gloria de la divinidad con el fin de hacerse hombre. Así afirma Pablo en su segunda carta a los corintios: “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” (2 Corintios 8:9).

Pero aun fue más allá Jesús. Dice este pasaje que tomó “forma de siervo”. La palabra griega usada aquí realmente significa “esclavo”. Este es el nivel más bajo al que podía llegar un hombre en aquellos tiempos. Y Jesús no lo tuvo en cuenta cuando “se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”. Jesús se despojó de la divinidad para asumir la humanidad. Y lo hizo con el fin de servir. Para obedecer y servir a Dios y para servirnos a nosotros dando su vida en nuestro lugar para que tuviéramos la salvación de nuestras almas. “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre”, nos dice el pasaje de hoy.

Imitar a Jesús debe ser nuestro principal objetivo en la vida, y lo primero que debemos hacer para lograrlo es despojarnos de toda actitud egoísta y revestirnos de un profundo deseo de servir a Dios y a aquellos que nos rodean. Servir trae paz y gozo al corazón, pues nos hace sentir en la misma presencia del Señor. Al referir la parábola de los talentos a sus discípulos, Jesús se refiere a uno de los siervos que obedeció y fue fiel a su señor de la siguiente manera: “Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mateo 25:23). No se refiere exclusivamente al momento en que nos encontremos con Cristo en el cielo, sino que es una experiencia que podemos vivir en esta vida cuando somos fieles y servimos al Señor.

¿Sientes el llamado de Dios a servirle en algún ministerio? Pide al Señor en diaria oración que abra tus oídos espirituales y te permita escuchar su voluntad en tu vida. Entonces dispón tu corazón para servirle. Nunca te sientas incapaz de servir a tu Padre celestial, pues él no llama a los capacitados; él capacita a los llamados. Con toda seguridad vas a experimentar una paz y un gozo indescriptibles y el Señor te bendecirá abundantemente.

ORACIÓN:
Padre santo, te ruego me des discernimiento espiritual para percibir toda oportunidad de servirte que se presente delante de mí, y capacítame para hacerlo de manera que tu nombre sea glorificado. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

CÓMO LIBERARSE DE LA PREOCUPACIÓN ENFERMIZA



Mateo 6:25-34
“Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal”.

¿Qué es lo que más te preocupa a ti? ¿Tu salud, tu familia, o tal vez tus finanzas? Aunque la mayoría de los cristianos dicen confiar en el Padre celestial, muchos no dejan de angustiarse.

Es importante que distingamos entre preocupación enfermiza y preocupación legítima. Queremos, sin duda, ser conocidos como miembros confiables de la sociedad, lo cual implica tener un sentido de responsabilidad de modo que llevemos nuestra carga y corrijamos las cosas que necesitan ser enmendadas. Pero la preocupación enfermiza es más que eso; es un veneno que destruye nuestra confianza en Dios. ¿Qué podemos hacer en cuanto a la ansiedad?

Para comenzar, necesitamos estar conscientes de la diferencia que hay entre ser un creyente en Jesús y ser un seguidor de Jesús. Un creyente es alguien que ha puesto su fe en el Señor para salvación, y que ha recibido el regalo de la vida eterna. Un seguidor va más allá, y trata de conocer y obedecer a Dios.

Por medio de la Palabra de Dios, nosotros, como seguidores de Él, entendemos cada vez más su naturaleza y el cuidado que tiene de nosotros. Cuando lleguemos a estar plenamente convencidos de que nuestro Dios es tan benigno y misericordioso como la Biblia lo describe, con toda seguridad evitaremos caer en la angustia.

La Biblia enseña que Dios conoce todas nuestras necesidades y preocupaciones, pero aun así nos ordena que no nos angustiemos. ¿Te ordenaría Él hacer algo, sin darte la capacidad para hacerlo? ¡Por supuesto que no! El Señor quiere que tu confíes plenamente en Él y te des cuenta de que la angustia es inútil.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

¿YA TE DESHICISTE DE TU CARGA DE PECADO?



Lucas 11:41
“Empero de lo que os resta, dad limosna; y he aquí todo os será limpio”.

Los Fariseos eran muy hipócritas, y criticaban a los discípulos de Cristo por no lavarse las manos antes de sentarse a comer. Y eso no tendría nada de malo, porque a través del Antiguo Testamento Dios enseña mucho acerca de la purificación y limpieza. Además, lavarse las manos antes de comer es lo mas correcto. Pero el asunto es que los fariseos tenían tanta hipocresía y pecado en sus propia vidas, que resultaba ridículo que criticaran a cualquier otra persona. Sería tan ridículo como si tu mismo tuvieras mucha basura y suciedad en tu casa o jardín, y criticaras a tu vecino por unas cuantas hojas en su jardín.

En otras palabras, debes deshacerte de tu carga tremenda de pecado y suciedad al venir a Cristo, y luego podrás ver todas las cosas de una manera distinta. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). En las palabras de nuestro versículo, “He aquí todo te será limpio”.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

ORACIÓN



Dios de amor y misericordia, te doy gracias por tu plan de salvación para la humanidad. Yo creo que Jesús es tu Hijo, y que murió en la cruz para pagar por mis pecados, y tú lo levantaste de los muertos y ahora está a tu diestra. Señor Jesús, yo te abro mi corazón para que tú entres en él, y mores en mí para siempre. Amén.

“Gracia y Paz”

miércoles, 20 de marzo de 2013

BARTIMEO EL CIEGO



Marcos 10:46
“Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando”.

Quien sabe cuantos años estuvo ciego Bartimeo. Lo más probable es que haya sido así toda su vida. Durante toda su vida sin ningún contacto visual con el medio ambiente, estaba ahí sentado en el camino, mendigando. De seguro que ya había escuchado lo que Jesús había hecho por otros ciegos y cómo habían recibido la vista. De verdad, cuánto debió haber anhelado ser uno de aquellos que habían conocido a Jesús.

Marcos 10:47
“Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: !Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!”

“Jesús, ten misericordia de mí” clamaba Bartimeo. “De la abundancia del corazón habla la boca” dice la escritura (Mateo 12:34). No clamarías al Señor cuando tu corazón está cerrado a Él. La voz - su tono, sonido, contenido – refleja el corazón. Bartimeo anhelaba al Señor y Él estaba ahí. Los otros empezaron a murmurar: “¿Porque hace Bartimeo tanto ruido?” Sin embargo, el ya ni los escuchaba.

Marcos 10:48
“Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!”

Bartimeo buscaba desesperadamente al Señor. Iba a estar clamando hasta que le escuchase. Y Jesús le escuchó. El clamor de Bartimeo hizo que se detuviera. Toda una multitud le seguía, pero el clamor de este ciego mendigo era muy valioso para Él. Era como si lo hubiera buscado, así que se quedó ahí y lo llamó:

Marcos: 10:49-51
“Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús. Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista”.

El Señor atiende el clamor de aquellos que le llaman. Para Él, toda alma es muy valiosa, independientemente del color, raza o posición. No se fija en nombres ni títulos sino en los corazones de los humanos y todos, sin excepción alguna, lo necesitamos por igual. Hasta que lo conocen son ciegos, y todos los que le conocen reciben la vista.

Hechos 26:18
“para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados”.

Solo el Señor puede dar la luz de la vida. Solo el reunirse con Él puede hacer que un alma reciba su vista, y solo Su morada en el corazón del hombre puede vivificarlo y hacerlo brillar.

Marcos 10:51
“Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino”.

Bartimeo pudo haber tenido mil dudas en cuanto al llamar al Señor (“que va a decir la gente; primero debería pedirle al sacerdote que me diga lo que creen sobre ese Jesús; o algo así como: aquí estoy bien, por lo menos sobrevivo”). Sin embargo, ¿sabes cual habría sido el resultado? se hubiera quedado ciego para siempre. Jesús no va a sanar a todos los ciegos, pero sí a todos los ciegos que quieran recibir la vista y que clamen a Él. ÉL pasa junto a ti, te puedes quedar en tus pensamientos y razonamientos, puedes pensar en eso tanto como quieras y dudar si quieres. Pero ¿sabes qué? Te vas a quedar ciego para siempre. Si no clamas al Señor por tu alma – tu propia alma - nunca recibirá la vista y no solo eso sino que tampoco tendrás parte en la vida eterna. Porque, cuando el Señor estaba pasando junto a ti tú no le invitaste, no le abriste la puerta. Sino que te encerraste, tu mismo, en las cadenas de tu orgullo y egoísmo y... tu seguías pensando en eso. Entonces, avanza. ¡Rompe las cadenas! ¿De qué te aprovechan? clama como el ciego Bartimeo: Jesús hijo de Dios, ten misericordia de mí. Luego el Señor Jesucristo se detendrá para ti, si, para ti personalmente, así como se detuvo junto a Bartimeo. Se detendrá y te dará lo que tanto necesitas: La luz de la vida.

Juan 1:9-13
“Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios”.

“Gracia y Paz”
 Verdades Bíblicas

¿ERES TÚ LUZ EN ESTE MUNDO?



Mateo 5:14-16
"Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos".

Los Estados Unidos de América ha sido por mucho tiempo uno de los países más prósperos y poderosos de la tierra, si no el más próspero y poderoso. Dios ha bendecido tanto a este pueblo a través de los años, porque fue fundado sobre principios cristianos, y desde entonces esta nación vivió a la altura de lo que dice el juramento de la bandera: “Una nación bajo Dios”. Lamentablemente ha habido muchos cambios, y este país se ha ido alejando progresivamente de los preceptos de los primeros tiempos, y poco a poco se ha ido convirtiendo en una nación predominantemente “pos cristiana”. Pero aun peor es el hecho de que en los últimos años ha habido muchas señales de que la dirección que está tomando la está llevando a convertirse en una nación “anti cristiana”. Tanto ha penetrado la teología liberal en las iglesias e instituciones educativas de la nación, que la Palabra de Dios ha sido relegada o eliminada de muchas instituciones. Basadas en la llamada “separación de iglesia y estado”, las fuerzas liberales y ateas han logrado remover de muchos edificios públicos placas y esculturas relativas a las enseñanzas cristianas, y continúan haciendo esfuerzos por eliminar también de su moneda nacional la oración “En Dios confiamos”.

A través de todo el mundo vemos tendencias similares. Nunca antes en la historia de la humanidad la iglesia de Cristo ha confrontado un desafío de esta envergadura. La Iglesia del Dios vivo debe ser el faro de esperanza para el mundo, en los tiempos tormentosos y turbulentos. La Iglesia fue instituida por Jesús para ser “la luz del mundo”, dice el pasaje de hoy. Cuando nuestros hijos y nietos son enseñados por diferentes medios acerca de una moral relativa, debemos apoyarnos en la Palabra de Dios y proclamar con autoridad y sin temor que existe una verdad absoluta.

Sin duda, muchas veces el Evangelio de Jesucristo es ofensivo a las personas que están en tinieblas. Jesús mismo dijo que él sería causa de división, aun entre los miembros de una misma familia (Lucas 12:52-53). Es natural, pues, que al reflejar la luz de Dios, aquellos que están en tinieblas serán afectados, pero esta es la única manera de traer a ellos las buenas nuevas de la salvación, pues “¿cómo invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?”, dice Romanos 10:14-15. La condición espiritual de todo el mundo pudiera mejorar de manera radical, si los líderes religiosos predicaran con denuedo la Palabra de Dios, proclamando que Jesucristo es “el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6) y el único medio que llevará al mundo incrédulo al arrepentimiento y a un avivamiento espiritual.

La Biblia dice en 2 Crónicas 7:14: “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”. Todos los cristianos, los cuales formamos el pueblo de Dios, debemos humillarnos y buscar el rostro de Dios cada día y orar con fervor para que él escuche nuestro clamor y sane nuestra tierra. No des la espalda a tu responsabilidad como hijo o hija de Dios. Dobla tus rodillas y clama a Dios por este mundo que es cada vez más corrupto, y predica con denuedo y sin temor su palabra en toda oportunidad que se te presente. Si dejamos de ser negligentes y obedecemos lo que dice la palabra de Dios, él cumplirá sus promesas.

ORACIÓN:
Padre santo, despierta a tu pueblo para que juntos clamemos a ti en estos tiempos de necesidad. Te ruego me des la fuerza y el valor para hablarles a otros acerca de tu Hijo Jesucristo. Aparta de mí todo temor o timidez cuando se presente la oportunidad de reflejar tu luz a aquellos que están en tinieblas. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

EL PODER DEL TESTIMONIO PERSONAL



Juan 9:1-38
“Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo. Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba? Unos decían: El es; y otros: A él se parece. El decía: Yo soy. Y le dijeron: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos? Respondió él y dijo: Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate; y fui, y me lavé, y recibí la vista. Entonces le dijeron: ¿Dónde está él? El dijo: No sé. Los fariseos interrogan al ciego sanado. Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Y era día de reposo cuando Jesús había hecho el lodo, y le había abierto los ojos. Volvieron, pues, a preguntarle también los fariseos cómo había recibido la vista. El les dijo: Me puso lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo. Entonces algunos de los fariseos decían: Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el día de reposo. Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y había disensión entre ellos. Entonces volvieron a decirle al ciego: ¿Qué dices tú del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta. Pero los judíos no creían que él había sido ciego, y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista, y les preguntaron, diciendo: ¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora? Sus padres respondieron y les dijeron: Sabemos que éste es nuestro hijo, y que nació ciego; pero cómo vea ahora, no lo sabemos; o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a él; él hablará por sí mismo. Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los judíos, por cuanto los judíos ya habían acordado que si alguno confesase que Jesús era el Mesías, fuera expulsado de la sinagoga. Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle a él. Entonces volvieron a llamar al hombre que había sido ciego, y le dijeron: Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es pecador. Entonces él respondió y dijo: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo. Le volvieron a decir: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos? El les respondió: Ya os lo he dicho, y no habéis querido oir; ¿por qué lo queréis oír otra vez? ¿Queréis también vosotros haceros sus discípulos? Y le injuriaron, y dijeron: Tú eres su discípulo; pero nosotros, discípulos de Moisés somos. Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moisés; pero respecto a ése, no sabemos de dónde sea. Respondió el hombre, y les dijo: Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde sea, y a mí me abrió los ojos. Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye. Desde el principio no se ha oído decir que alguno abriese los ojos a uno que nació ciego. Si éste no viniera de Dios, nada podría hacer. Respondieron y le dijeron: Tú naciste del todo en pecado, ¿y nos enseñas a nosotros? Y le expulsaron. Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios? Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él? Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es. Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró”.

¿Ha pensado usted alguna vez en el gran poder que tiene su sencillo testimonio? El evangelio de Juan nos cuenta una historia maravillosa acerca de un hombre ciego que Jesús sanó. Si la historia hubiera terminado simplemente cuando el hombre abrió los ojos y alabó a Dios, aun eso habría sido grandioso. Pero Juan sigue con el relato para decirnos lo que sucedió después.

Las autoridades judías no sabían qué pensar de esta sanación milagrosa. Tenían todos los hechos de ­un hombre que sabían que había nacido ciego; la multitud que escuchó su conversación con Jesús; y la prueba de identidad del hombre que dieron sus padres­, pero se negaron a creer lo que estaba claro para tantos; es decir, cuestionaron el testimonio del hombre.

Las autoridades religiosas expresaron su incredulidad llamando a Jesús pecador (Juan 9:24), como si la falta de fe de ellos descalificara de algún modo su milagro.

La respuesta del hombre en Juan 9:25 fue brillante por su sencillez: “Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo”. No importa qué más dijeran, el hombre sabía que los fariseos no podían refutar el hecho básico de que había sido sanado. La Biblia señala que las autoridades perdieron los estribos, porque no pudieron contradecir ese hecho.

La gente simplemente no puede ni podrá jamás contradecir la verdad de la experiencia que los creyentes hemos tenido con el Señor Jesucristo. Alégrese por el hecho de que el Señor le ha dado una poderosa arma en medio de una batalla espiritual tan terrible.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

EL DEBER DEL ATALAYA



(ezequiel 33:1-9)
“Entonces vino a mí la palabra de Jehovah, diciendo: “Oh hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo y diles: Cuando yo traiga espada sobre la tierra, y el pueblo de la tierra tome a un hombre de su territorio y lo ponga como centinela, si él ve venir la espada sobre la tierra y toca la corneta para advertir al pueblo, cualquiera que oye el sonido de la corneta y no se deja advertir, y al llegar la espada se lo lleva, su sangre caerá sobre su propia cabeza. El oyó el sonido de la corneta, pero no se dejó advertir, su sangre caerá sobre él. Pero si se hubiera dejado advertir, habría librado su vida. Sin embargo, si el centinela ve venir la espada y no toca la corneta, de modo que el pueblo no es advertido, si viene la espada y se lleva a alguno de ellos, éste es llevado por causa de su pecado, pero yo demandaré su sangre de mano del centinela. A ti, oh hijo de hombre, te he puesto como centinela para la casa de Israel. Oirás, pues, la palabra de mi boca y les advertirás de mi parte. Si yo digo al impío: Impío, morirás irremisiblemente, y tú no hablas para advertir al impío de su camino, el impío morirá por su pecado; pero yo demandaré su sangre de tu mano. Pero si tú adviertes al impío de su camino para que se aparte de él, y él no se aparta de su camino, él morirá por su pecado; pero tú habrás librado tu vida”.

“Gracia y Paz”