domingo, 17 de marzo de 2013

NO SEAMOS COMO ELLOS



1 Corintios 10:11
“Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos”.

Dios no nos ha dejado a oscuras. A nosotros, a quienes hemos alcanzado los fines de los siglos, nos ha dejado un registro con su voluntad perfecta, y toda la revelación que hay en Cristo.

Ahora podemos ver sin el velo, siendo capacitados por el Espíritu para interpretar correctamente las Sagradas Escrituras. En ellas podemos ver cómo personas que pisaron esta tierra y anduvieron en ella como nosotros, se vieron expuestos a la ira de Dios por codiciar, tentarlo, fornicar, murmurar e idolatrar. Ellos alguna vez respiraron, comieron, bebieron, hablaron trivialidades, rieron y lloraron, como nosotros. No son sólo nombres o números en la Biblia, sino que ellos fueron almas vivientes, que llevaron la retribución por su pecado.

Pablo está advirtiendo a los corintios, para que no se envanezcan. Les dice que él mismo golpea su cuerpo y lo somete a servidumbre, para no terminar eliminado (1 Corintios 9:27). Luego afirma: «Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo» (1 Corintios 10:1-4).

¿Qué quiere decir con esto? Pablo los quiere hacer meditar, pensar. Les está diciendo: 'fíjense, eran iguales a ustedes'. Estuvieron bajo la nube y pasaron el mar, es decir, salieron de alguna forma del mundo queriendo seguir a Dios. Además, fueron bautizados, y comieron de la misma comida y bebieron de la misma bebida, simbolizando todo esto al cuerpo y la sangre de Cristo. Esto nos recuerda un poco lo que dice Hebreos, refiriéndose a aquellos «que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron...» (Hebreos 6:4-6).

En esos dos últimos pasajes está apuntando a quienes se han congregado junto con los hermanos, siendo así partícipes del Espíritu y alimentados con la Palabra, 'gustando' del don Celestial, pareciendo servir a Dios como todo el resto de los hermanos. Pero, ¿A qué nos quiere llevar Pablo? Nos está diciendo que podemos caer igual que ellos lo hicieron, porque participamos de las mismas cosas de las que ellos participaron, y aun así cayeron. Podemos deslizarnos por barrancos resbalosos, si no atendemos a las señales del camino.

Pero ¿Cuáles son esas señales del camino? Aquello que ya se escribió, que ahora sirve como ejemplo, y están escritas para amonestación de los creyentes de los últimos siglos. Estas señales del camino nos indican que hay muerte y destrucción en la idolatría, fornicación, murmuración y en tentar al Señor. Dios las sigue aborreciendo y abominando tanto como antes lo hizo, aunque ahora no veamos a personas arder por este hecho.

Es preciso estar atentos a estas señales, escudriñando las Escrituras para descubrirlas. La Palabra nos dice: «¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol» (Eclesiastés 1:9). Muchos fueron puestos por escarmiento por Dios, para advertir a sus hijos sobre los peligros del pecado. La gran mayoría de quienes fueron destruidos, eran contados dentro del pueblo de Dios, y disfrutaron de las mismas bendiciones de todo el resto del pueblo. Por ello afirma después: «Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga» (1 Corintios 10:12).

En otras Palabras, Pablo nos está diciendo: '¿viste lo que les ocurrió? ¿Qué te hace pensar que no te podría ocurrir a ti? Ten cuidado para que no termines como ellos'. Pero no los deja en la desesperación, ya que luego agrega: «No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar» (v. 13).

Es decir, los está animando, ya que Dios nos da todas las herramientas para resistir la tentación, y no terminar como aquellos que fueron puesto por escarnio para nuestra enseñanza y amonestación, pese a haberse contado dentro del pueblo de Dios alguna vez.

El Señor nos ayude a no menospreciar sus preceptos, sino a ser reverentes y temer, para apartarnos del mal.

“Gracia y Paz”
Aprendiendo la Sana Doctrina

¿DEJAS TÚ QUE DIOS TE MOLDEE?



Jeremías 18:1-6
“Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo: Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras. Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda. Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla. Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel”.

La mayoría de los niños se divierten jugando con barro. Para ellos es muy divertido moldear con sus manos alguna figura, y luego, con orgullo, enseñar su “obra de arte”. Ciertamente es divertido tomar un pedazo de lodo, amasarlo, prensarlo y darle la forma que uno quiere de acuerdo a la creatividad de cada uno. Y si el resultado no es el esperado, tratar de nuevo no es nada difícil. Y así una y otra vez hasta que el producto final satisfaga a su creador. De la misma manera, el alfarero del cual nos habla el pasaje de hoy maniobraba con el barro haciendo vasijas. Y si alguna vasija se echaba a perder, él hacía otra vasija, “según le parecía mejor hacerla”. Dios mandó a Jeremías a casa de este alfarero con el fin de revelarle una profunda enseñanza en relación al pueblo de Israel, y sus planes para con este pueblo. En el taller de aquel alfarero, Jeremías descubrió el anhelo de Dios de moldear a su pueblo conforme a sus planes y propósitos.

Sin embargo, el pueblo de Israel se caracterizó por su rebeldía. Todo lo contrario a lo que Dios esperaba de ellos. El profeta Isaías declara en Isaías 64:6: “Todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento”. El profeta habla en nombre del pueblo de Israel reconociendo sus pecados y su maldad y admitiendo que sus “justicias”, o sea sus mejores obras, son “como trapo de inmundicia”. El reconocimiento de una vida de maldad alejada de Dios es el primer paso para el arrepentimiento y la confesión de pecados ante el Señor. Después dice: “Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre, nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos, somos todos nosotros” (v.8). Isaías clama a Dios con la esperanza de que él, siendo el padre de esta nación y el Gran Alfarero que los formó, todavía pueda hacer algo con el “barro” que ha decidido dejarse moldear.

Todos los que hemos aceptado a Jesucristo como salvador formamos ahora el pueblo de Dios, y somos parte de los planes de nuestro Creador. Dios quiere que nuestras vidas sean en sus manos como el barro en las manos del alfarero. Su deseo es moldearnos de manera que lleguemos a ser “conformes a la imagen de su Hijo”, dice Romanos 8:29. Pero a diferencia del barro que es moldeado por las manos del alfarero sin presentar resistencia alguna en el proceso, nosotros tenemos la capacidad de decidir si permitimos que el procedimiento se lleve a cabo o no. Esto, generalmente, resulta en obstáculos para que los planes de Dios se lleven a cabo, lo cual es sumamente lamentable ya que el propósito del Señor en nuestras vidas es llenarnos de su paz, de su gozo, de su amor y de sus bendiciones aun en medio de las pruebas y dificultades por las que tendremos que pasar.

El primer paso que debe dar un creyente que desea crecer espiritualmente es actuar como barro en las manos de Dios, sometiéndose a su voluntad, sin poner resistencia a la acción transformadora del Espíritu Santo que se está llevando a cabo en su vida. Al examinar tu vida, ¿puedes decir sinceramente que eres como barro en las manos de Dios? ¿Es la obediencia un elemento fundamental en tu comportamiento? Si has contestado afirmativamente estas preguntas, ¡Gloria a Dios! Este es el carácter que Dios desea ver en sus hijos. Si por el contrario, reconoces que puedes mejorar en esta área, hazte el propósito de ser como el barro en las manos de Dios, buscando su voluntad por medio de la lectura de su Palabra y la oración diariamente, y rindiéndote a él. Entonces él hará maravillas en tu vida.

ORACIÓN:
Padre celestial, me postro ante tu trono para rogarte que me moldees conforme a los planes que tú tienes para mí. Ayúdame a ser dócil y maleable, como el barro, para que puedas llevar a cabo tu obra en mí sin que yo sea un obstáculo. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

RESTAURADO POR LA GRACIA



Lucas 15:11-16
“También dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba”.

La independencia es una cualidad muy valorada. La enseñamos a nuestros hijos, y la exigimos para nosotros mismos. Existen incluso estatuas y monumentos erigidos como homenajes a la autosuficiencia y a la libertad.

Pero la historia del hijo pródigo nos muestra un aspecto menos positivo de la independencia; un aspecto que, lamentablemente, es parte de la naturaleza humana. El hijo rebelde se hace cargo de su propia vida, rechazando el amor y la protección de su padre. Por suerte, la historia no termina con el pecado del joven; termina con la demostración de la gracia restauradora de Dios.

Pecar significa actuar independientemente de la voluntad de Dios. Comienza con un deseo y luego la decisión de ejecutarlo. Cuando lo hacemos, nos encontramos, como el hijo pródigo, en una “provincia apartada”, fuera y lejos de la voluntad de Dios. Mantenerse allí es vivir en el engaño. Nos engañamos al pensar que sabemos más que Dios, ignorando las consecuencias. Después viene la derrota. Por un tiempo, todo puede parecer estar bien, pero al igual que el hijo pródigo, descubrimos que nuestro camino lleva a la derrota. Hasta que finalmente, comenzamos a padecer de hambre espiritual, y de carencias emocionales. Lo que lleva a la desesperación, donde nuestras opciones son pocas y nada agradables.

Pero al igual que la desesperación no es el final de la historia del hijo pródigo, tampoco tiene que ser el nuestro final cuando pecamos. Jesús contó esta historia del amor perdonador del Padre celestial, pues deseaba darnos a conocer la gracia restauradora de nuestro Dios.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

SIN DERRAMAMIENTO DE SANGRE NO SE HACE REMISIÓN



Mateo 26:28
“Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, la cual es derramada por muchos para remisión de los pecados”.

Dicen que los cristianos tenemos Una Religión Sangrienta, y es verdad (por lo de sangrienta). Dios dice en el antiguo testamento, “Porque la vida de la carne en la sangre está” (Levítico 17:11). Pablo nos dice en Hebreos 9:22, “sin derramamiento de sangre no se hace remisión, (de pecado)”. A través de toda la palabra de Dios, Él nos enseña la imposibilidad de salvarnos nosotros mismos; es decir, por nuestras buenas obras, o por cualquier sufrimiento o sacrificio que hacemos (Efesios 2:9). Nos hemos entregado tan irremediablemente a hacer nuestra propia voluntad y a las obras de la carne, que nos quedamos completamente perdidos y sin esperanza.

No hay nada que podemos hacer. Solo hay que acudir a la fuente de agua viva que nos da nuestro Señor Jesucristo y dejar que su sangre derramada cubra nuestros pecados. Hay un himno antiguo y precioso que pregunta, “¿Qué me puede dar perdón, solo de Jesús la sangre?”

En aquel día lo único que contará será si te arrepentiste de tus pecados y aceptaste el sacrificio de Jesús en la Cruz.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

ORACIÓN



Padre celestial, me postro ante tu trono para rogarte que me moldees conforme a los planes que tú tienes para mí. Ayúdame a ser dócil y maleable, como el barro, para que puedas llevar a cabo tu obra en mí sin que yo sea un obstáculo. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

sábado, 16 de marzo de 2013

¿ALGUIEN “DE CONFIANZA” TE HA FALLADO?



2 Timoteo 4:9-18
“Procura venir pronto a verme, porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica. Crescente fue a Galacia, y Tito a Dalmacia. Sólo Lucas está conmigo. Toma a Marcos y tráele contigo, porque me es útil para el ministerio. A Tíquico lo envié a Efeso. Trae, cuando vengas, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo, y los libros, mayormente los pergaminos. Alejandro el calderero me ha causado muchos males; el Señor le pague conforme a sus hechos. Guárdate tú también de él, pues en gran manera se ha opuesto a nuestras palabras. En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león. Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén”.

¿Por qué será que en tiempos de problemas, muchos de aquellos en quienes más confiamos se olvidan de nosotros? ¿Por qué aquellos amigos o familiares con quienes pensábamos que podíamos contar, inesperadamente desaparecen durante nuestros días más difíciles? Estas son preguntas dolorosas de considerar, pero a veces ellas representan la cruda realidad. Pueden ser muchas las razones por las que esos seres queridos nos fallan, y aunque examinar las causas no borra nuestro dolor, nos ayuda a entender el por qué sufrimos estas decepciones en nuestras vidas. Quizás podamos señalar algunas de las posibles razones que mueven a estas personas a actuar de esa manera:

• Se sienten incapaces de ayudar
• Sienten celos
• Son insensibles
• Tienen temor de enfrentar los problemas
• Son egocéntricos
• Tienen un espíritu crítico

El apóstol Pablo ciertamente estuvo familiarizado con esta lista. En el pasaje de hoy, parte de su segunda carta a Timoteo, podemos sentir su tristeza al escribir que sus amigos lo habían abandonado y lo dejaron solo para que se enfrentara a las amenazas que sobre él se cernían. “En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon”, dice el versículo 16. Pero pon atención a lo que dice en el próximo versículo: “Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas”. La fe de Pablo en el Señor, al que amó y en el que confió, se manifiesta en esta frase a pesar de su triste situación. Esta misma seguridad debemos tenerla nosotros, pues Dios nunca nos dejará ni nos desamparará, como prometió a Josué (Josué 1:5).

Jesús también, en los momentos más difíciles de su vida, fue negado y abandonado por sus discípulos, algunos de los cuales habían prometido dar su vida por él. Allí en Getsemaní, en el momento en que el Señor era arrestado, dice la Biblia: “Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron” (Marcos 14:50). Y si esto le pasó a Jesús, quien derramó amor y misericordia a todos los que estaban a su alrededor, ¿qué podemos esperar nosotros?

La fidelidad es un atributo de Dios, pero no es precisamente un atributo humano. Todo lo contrario, por regla general podemos afirmar que, en mayor o menor grado, es la infidelidad lo que nos caracteriza. En el Salmo 27:10, el salmista enfatiza en la fidelidad de Dios, al mismo tiempo que admite que aún sus padres pudieran abandonarlo: “Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá”. Esta es la seguridad con la que debemos vivir: en su inmenso amor y misericordia, Dios permanece fiel aunque nosotros le seamos infieles. Así dice 2 Timoteo 2:13: “Si fuéremos infieles, él permanece fiel; él no puede negarse a sí mismo”.

Si has sufrido una decepción producto de que alguna persona amada te falló, reflexiona en esta enseñanza y con todo tu corazón aplícala a tu vida. Aférrate del amor de Dios, pasa tiempo con él en oración y deposita en él tu confianza. Muy pronto el Señor sanará tus heridas y llenará tu corazón de su paz inefable. Y no te olvides de orar por esa persona que te falló. Dios puede hacerle reflexionar y cambiar de actitud.

ORACIÓN:
Padre amado, gracias por tu fidelidad. Muchas veces te he fallado pero tú siempre estás dispuesto a acudir en mi ayuda en los momentos difíciles de mi vida. Ayúdame a confiar plenamente en ti aún cuando mis amigos y los que dicen que me aman me abandonen. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

LA PROFUNDA GRACIA DEL PADRE CELESTIAL



Lucas 15:17-24
“Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse”.

Las películas familiares terminan normalmente con una cálida reunión de sus miembros. Los vemos abrazándose unos a otros, en una expresión de amor y solidaridad.

La parábola del hijo pródigo muestra una imagen semejante de la actitud de nuestro Padre celestial hacia nosotros, sus hijos. Esta historia tan conocida ilustra la magnificencia de la gracia. En Lucas 15:20, el que fue agraviado corre para recibir con brazos abiertos al agraviador. Es importante advertir cómo el que fue maltratado se compadece del culpable.

Y aun hay más. El hijo pródigo no sabía que sus derechos como hijo serían restaurados. Nosotros, como creyentes, sí sabemos de antemano lo que nos espera cuando volvemos humildemente a nuestro Padre celestial. Por su gracia, podemos contar con su aceptación, no importa el tiempo que hayamos estado alejados de Él, o cuán lejos hayamos vagado. La gracia nos garantiza que nuestro Señor nos recibirá con compasión y perdón, y que nos restaurará plenamente nuestros derechos como sus hijos. No es nuestro buen desempeño, ni las buenas obras o incluso las palabras apropiadas lo que importa, sino nuestra identidad en Cristo. Cuando Dios ve que pertenecemos a su Hijo y nos arrepentimos de todo corazón, Él nos perdona.

La parábola del hijo pródigo nos señala que gracias a Jesucristo, somos perdonados. Aunque esto no nos da licencia para pecar (Romanos 6:1, 2), sí nos da un motivo para celebrar. Nuestro Padre está esperando para darnos una calurosa bienvenida al hogar.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

ORACIÓN



Padre amado, gracias por tu fidelidad. Muchas veces te he fallado pero tú siempre estás dispuesto a acudir en mi ayuda en los momentos difíciles de mi vida. Ayúdame a confiar plenamente en ti aún cuando mis amigos y los que dicen que me aman me abandonen. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

LA PUERTA DE LA SALVACIÓN SE ESTA CERRANDO



Mateo 25:46
“E irán éstos al tormento eterno, y los justos á la vida eterna”.

“Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda” (Mateo 25:31-33). Jesús habla aquí del juicio final, el ultimo evento hacia el cual toda la actividad del mundo se está precipitando. Los sucesos actuales del mundo indican que este juicio está a la puerta.

Cuando Dios le diga a los cabritos, (los perdidos y no salvos) que tienen que apartarse de El a causa de sus pecados, y porque no han recibido a Cristo en sus corazones, incrédulos y asombrados dirán: “¿pero cómo? yo no sabía, yo no tengo la culpa”, “pero yo no tenía tiempo suficiente”, etc. etc. entonces ya no habrá excusa e “E irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna”.

La puerta de la salvación todavía está abierta, pero ya empieza a cerrarse.


“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

miércoles, 13 de marzo de 2013

¿SOY UNA ESPOSA VIRTUOSA O NECIA?



Proverbios 14:1
“La mujer sabia edifica su casa; mas la necia con sus manos la derriba”.

Ya en otro artículo describimos a la mujer virtuosa que dedica su vida al servicio del Señor Jesucristo y a su esposo; lo que ahora nos interesa es conocer algunos ejemplos de lo que hacen las mujeres necias, que con sus acciones destruyen su hogar.

La mujer necia es aquella que rechaza la sabiduría y resiste la disciplina, que se niega a reconocer lo verdaderamente bueno y hace caso omiso de la voluntad de Dios.


1. La mujer sensual y la adúltera

“Con sus palabras persuasivas lo atrae, lo seduce con sus labios lisonjeros” Proverbios 7:21

El libro de Proverbios nos describe a la mujer sensual y adúltera:

·      Halaga con palabras suaves e insinuantes - Proverbios  2:16, 5:3, 7:5, 6:24, 22:14
·      Su vida es Inestable, no cuida bien su hogar- Proverbios  5:6
·      Es ambiciosa y busca su propio placer - Proverbios  5:10, 6:26
·      Genera conflictos a su alrededor - Proverbios  5:11, 6:28
·      Su belleza es superficial, muy perfumada y maquillada – Proverbios 7:10, 7.17
·      Seductora en su vestir y hablar- Proverbios 6:25, 7:10, 7:21
·      Va a lugares escondidos, oculta su maldad - Proverbios 7:9
·      No le gusta estar en su casa - Proverbios 7:11, 7:12
·      Es atrevida, no tiene vergüenza, ni pasa desapercibida  - Proverbios  7:13, 7:19
·      Persuasiva, usa artimañas para atrapar – Proverbios  7:15, 7:18
·      Actúa para llamar la atención - Proverbios 7:21
·      Sin escrúpulos, es mala, no tiene temor de Dios - Proverbios 6:24,7:19,7:20,9:17, 30:20
·      Es alborotada y bullosa, llama la atención de otros -  Proverbios 9:13

También se junta con extraños, es excéntrica, frívola, no conoce la vergüenza, empequeñece sus pecados, va a donde la invitan, no sabe hacer lo recto, induce a las personas que no tienen principios fuertes y los arrastra a su locura.


2. Vanidosa:

“Como zarcillo de oro en el hocico de un cerdo es la mujer hermosa y apartada de razón” Proverbios 11:22

Por un lado, en los tiempos bíblicos las mujeres llevaban un anillo en la nariz como una joya o adorno. Proverbios compara con un cerdo adornado a la mujer bella pero con poco razonamiento o cerebro, indiscreta, carente de buen criterio, falta de juicio en la conducta y modo de hablar y vestir. Así como una joya preciosa está fuera de orden en un cerdo, también la belleza física sin discernimiento está fuera de orden en una mujer.

Por otro lado, la mayoría de las mujeres vanidosas exhiben exageradamente su belleza, no tienen discreción ni modestia. Son totalmente dedicadas y vigilantes de lo externo, destinan su tiempo, dinero y esfuerzo al cuidado su propio cuerpo, en productos y tratamientos de belleza, gastan en vestidos y lujos, en cirugías, arriesgan todo por verse bellas. Su presupuesto de gastos muchas veces está en saldo rojo, pues no les alcanza con lo que tienen. Su tema de conversación es la moda, la belleza y lo nuevo de diseñadores y tiendas costosas. Son mujeres que no entienden cual es la verdadera belleza:

“Y que vuestro adorno no sea externo: peinados ostentosos, joyas de oro o vestidos lujosos, sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios” (1 Pedro 3:3,4).

La belleza física en una mujer piadosa, que se preocupa primero por crecer en santidad, será una deleite para su esposo y para Dios; más la belleza física en una mujer necia, sólo despertará bajas y efímeras pasiones, pues pensará que el amor de su esposo, y el de los demás, depende de su belleza.


3. Iracunda:

·      “Mejor es vivir en un rincón del terrado, que con mujer rencillosa en casa espaciosa”. Proverbios 21:9
·      “Mejor es morar en tierra desierta Que con la mujer rencillosa e iracunda”. Proverbios 21:9
·      “Gotera continua en día de lluvia y mujer rencillosa, son semejantes; el que trata de contenerla refrena al viento, y recoge aceite con su mano derecha”. Proverbios 27:15-16

Es difícil vivir con la mujer enojada y airada, según lo describe el libro de Proverbios, el cual plantea que es mejor “vivir en un pequeño rincón o aun en el riguroso desierto”. Esta mujer siempre está buscando pleitos, haciendo demandas y armando controversias que generan rencor. Es tan difícil aguantarla “…como frenar el viento” o “…recoger aceite en la mano”.

Además es una mujer orgullosa, que cree tener siempre la razón, y exige sus derechos aun pasando por encima del prójimo. Lleva a la discordia, trastorna a otros y los mueve para que hagan remolino con ella. Es impulsiva, no tiene paciencia ni es prudente.

Asimismo, en su casa huyen de sus palabras hirientes, la apartan para no ser el objeto de sus críticas, su esposo evita comunicarse bien con ella para no ser el blanco de su mal temperamento, es autoritaria y quiere que todos hagan lo que ella ordena.

“He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal, la inteligencia” (Job 28:28).

Hay un elemento común en estas descripciones de las mujeres necias y es que todas ellas buscan su propia satisfacción y alimentan su orgullo, lo cual, infortunadamente, es una característica inseparable del corazón humano, y por eso nadie se escapa de tener algo de estas mujeres.

La conducta de la mujer ha estado influenciada durante siglos por lo que la cultura y el mundo dicen acerca de cómo debe ser. El movimiento feminista actual no ha ayudado mucho a conformar la mujer verdadera, pues al exigir sus derechos ha distorsionado la moralidad y la conducta de ella misma, de la familia y de la sociedad, trayéndole desamparo, insatisfacción, culpa y cargas difíciles de llevar.

¿Cuál es la salida? ¿Cómo debe cambiar el carácter y continuar creciendo en ser mujeres virtuosas?

“Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. El provee de sana sabiduría a los rectos; es escudo a los que caminan rectamente” (Proverbios 2:6-7).

La sabiduría humana es de corto alcance en cuanto a lo espiritual, ya que no tiene el poder de discernir y de contrarrestar la maldad del corazón. Es por eso que se necesita la sabiduría divina, perfecta e infinita, para guiarnos a la virtud que es, todo aquello que procura la excelencia espiritual y el agrado de nuestro Creador. Sólo pidiendo que la Gracia y la Santidad de nuestro Dios nos muestre nuestra maldad, para arrepentirnos y alejarnos de todo tipo de necedad y ser perdonados en el amor de Cristo. Solo así el Espíritu Santo puede transformarnos para que construyamos hogares que glorifiquen a Dios y sirvan de ejemplo a otros, procurando extender su reino y ser más semejantes a Él.


Reflexión:

Es triste que la dulzura, exquisitez y delicadeza de la mujer hayan sido opacadas por la creciente ola del feminismo, afligiendo a la mayoría de ellas al adoptar conceptos equivocados de sí mismas.

¡Que Dios nos ayude como padres a cultivar en nuestras hijas las virtudes que nos enseña en Su Palabra para que su Nombre sea glorificado!

¡Qué Dios dirija a los predicadores a enseñar el verdadero carácter de la mujer creyente!

¡Que el Señor nos muestre su Gracia transformando a muchas mujeres en virtuosas!


“Gracia y Paz”
Noviazgo y Matrimonio

LA TENTACIÓN: FUERTE, PERO NO IRRESISTIBLE



Génesis 3:1-24
“Pero la serpiente  era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?  Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales. Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí. Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti. Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás. Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes. Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió. Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre. Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado. Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida”.

Satanás es tan astuto que fue capaz de engañar a Eva para que pecara. Su respuesta a la pregunta que él le hizo (Génesis 3:1, 2) revela que Eva sabía exactamente lo que Dios le había dicho. ¿No somos también nosotros así hoy? Sabemos exactamente lo que dice la Palabra de Dios, pero muchas veces no obedecemos al Señor.

¿Pasas tu más tiempo complaciendo tus deseos, incluso si eso significa, practicar el pecado, en lugar de meditar en las Sagradas Escrituras y orar? Tenemos un enemigo que no solo es sagaz e inteligente, sino también cruel e implacable. Su objetivo es alejarte de tu Creador, detener tu crecimiento como creyente y minimizar tu influencia en bien del reino de Dios. Él conoce tus debilidades; también sabe cómo sorprender, atraer y disfrazarse.

Por esta razón es imprescindible que cada creyente mantenga una fuerte defensa por medio de una comunión renovada y continua con Jesucristo. Él es nuestro refugio, y su Palabra un arma muy eficaz.

El Señor es santo; Satanás es perverso. Aprende, por lo tanto, a responder a la tentación sabiendo que el origen de ella es un enemigo perverso decidido a robarte tu gozo y a destruir tu efectividad como hijo de Dios. Por lo tanto, acude al Señor y pídele que te ayude a vencer. Él es el Aquel que puede —y está dispuesto— a darte la victoria.

Recuerda esto: “Mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4). Acude al Señor cuando Satanás te lance sus dardos. Ora, diciendo: “Gracias, por ser tu hijo. Te ruego que me protejas”. Y Dios, que es fiel, te dará su ayuda para que escapes (1 Corintios 10:13).

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

¿TEMES DAR EL PRÓXIMO PASO?



Josué 3:11-16
“He aquí, el arca del pacto del Señor de toda la tierra pasará delante de vosotros en medio del Jordán. Tomad, pues, ahora doce hombres de las tribus de Israel, uno de cada tribu. Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el arca de Jehová, Señor de toda la tierra, se asienten en las aguas del Jordán, las aguas del Jordán se dividirán; porque las aguas que vienen de arriba se detendrán en un montón. Y aconteció cuando partió el pueblo de sus tiendas para pasar el Jordán, con los sacerdotes delante del pueblo llevando el arca del pacto, cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordán, y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca fueron mojados a la orilla del agua (porque el Jordán suele desbordarse por todas sus orillas todo el tiempo de la siega), las aguas que venían de arriba se detuvieron como en un montón bien lejos de la ciudad de Adam, que está al lado de Saretán, y las que descendían al mar del Arabá, al Mar Salado, se acabaron, y fueron divididas; y el pueblo pasó en dirección de Jericó”.

El pueblo de Israel, bajo la dirección de Josué, finalmente estaba muy cerca de la anhelada tierra prometida. Sólo necesitaban cruzar el río Jordán y tomar posesión de “todo lugar que pisare la planta de sus pies”, según le había prometido el Señor a Josué (Josué 1:3). Sin embargo existía todavía un gran obstáculo, pues el Jordán era un río muy caudaloso y nada fácil de cruzar a pie. Pero lo que es imposible para los hombres es posible para Dios. El Señor le promete a Josué que las aguas del Jordán se dividirían, y ellos podrían pasar al otro lado de la misma manera que cruzaron el Mar Rojo después que salieron de Egipto. Y al igual que en aquella ocasión Dios le dijo a Moisés que extendiera su vara sobre el mar y entonces las aguas se dividieron, ahora le dice a Josué que cuando los pies de los sacerdotes que llevan el arca de Jehová pisen las aguas del Jordán, estas se dividirían. Y cuando “los pies de los sacerdotes que llevaban el arca fueron mojados a la orilla del agua, las aguas fueron divididas, y el pueblo pasó en dirección de Jericó”. No hay duda de que tanto en una situación como en la otra fue el poder de Dios el que hizo el milagro, pero en ambas ocasiones se requirió que alguien diera un paso al frente.

Al frente de algunos edificios gubernamentales hay una puerta de entrada que se abre automáticamente. Al entrar al edificio se encuentra otra puerta a varios pies de la primera. Por razones de seguridad, la segunda puerta no se abre hasta que la primera se ha cerrado completamente. O sea, después de pasar por la primera puerta, para que esta se cierre totalmente es necesario dar un paso hacia el frente y entonces la segunda puerta se abre. Mientras la persona permanece en la primera puerta, la segunda no se abre. El plan de Dios en nuestras vidas se desarrolla de manera similar a estas puertas automáticas. El Señor no permitirá que la próxima puerta de tu vida se abra mientras tú no te muevas de la primera. El espera que marches adelante, que dejes atrás tu pasado y que, por fe, te extiendas hacia el futuro.

Habiendo entendido perfectamente este concepto, así dijo el apóstol Pablo a los filipenses: “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13-14). Como creyentes y seguidores de Cristo, tenemos que marchar hacia adelante pues no está en los planes de Dios que nos quedemos estancados en un punto de nuestras vidas. Él nos ha llamado a salvación para que pasemos la eternidad junto a él. Sin duda encontraremos obstáculos en el camino, pero debemos rechazar todo temor y seguir hacia la meta.

Quizás en estos momentos te encuentres en una situación en la que debes tomar una decisión. Si has estado orando en busca de la dirección de Dios, y has sentido en tu corazón que debes dirigirte en un cierto sentido, da un paso al frente en el nombre del Señor. Tu Padre celestial quiere bendecirte y que disfrutes de la tierra prometida que él tiene para ti. Sólo tienes que tener fe, esforzarte y marchar adelante. Una vez lo hagas, verás la mano de Dios abriendo puertas delante de ti.

ORACIÓN:
Padre santo, te ruego quites de mí todo temor, y aumentes mi fe para marchar adelante confiando en que tú me llevarás a ese precioso lugar que has preparado para mí. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

ORACIÓN



Padre santo, te ruego quites de mí todo temor, y aumentes mi fe para seguir adelante confiando en que tú me llevarás a ese precioso lugar que has preparado para mí. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

¿SALVO SIEMPRE SALVO?



Uno de los temas más polémicos en el cristianismo, es el tema de la salvación. Unos afirman vehementemente que la salvación no se pierde, su posición es siempre esa: “salvo siempre salvo”. Otra posición dice que la salvación es susceptible de perderse. ¿Quiénes tienen la razón?

Desde el Antiguo Testamento se establece que la salvación esta condicionada por la obediencia. Esto creyeron los primeros cristianos conforme a la Biblia:

Ezequiel 18:20-32
“El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él. Mas el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todos mis estatutos e hiciere según el derecho y la justicia, de cierto vivirá; no morirá. Todas las transgresiones que cometió, no le serán recordadas; en su justicia que hizo vivirá. ¿Quiero yo la muerte del impío? dice Jehová el Señor. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos? Mas si el justo se apartare de su justicia y cometiere maldad, e hiciere conforme a todas las abominaciones que el impío hizo, ¿vivirá él? Ninguna de las justicias que hizo le serán tenidas en cuenta; por su rebelión con que prevaricó, y por el pecado que cometió, por ello morirá. Y si dijereis: No es recto el camino del Señor; oíd ahora, casa de Israel: ¿No es recto mi camino? ¿no son vuestros caminos torcidos? Apartándose el justo de su justicia, y haciendo iniquidad, él morirá por ello; por la iniquidad que hizo, morirá. Y apartándose el impío de su impiedad que hizo, y haciendo según el derecho y la justicia, hará vivir su alma. Porque miró y se apartó de todas sus transgresiones que había cometido, de cierto vivirá; no morirá. Si aún dijere la casa de Israel: No es recto el camino del Señor; ¿no son rectos mis caminos, casa de Israel? Ciertamente, vuestros caminos no son rectos. Por tanto, yo os juzgaré a cada uno según sus caminos, oh casa de Israel, dice Jehová el Señor. Convertíos, y apartaos de todas vuestras transgresiones, y no os será la iniquidad causa de ruina. Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis pecado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué moriréis, casa de Israel? Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis”.

Ezequiel 33:12-19
“Y tú, hijo de hombre, di a los hijos de tu pueblo: La justicia del justo no lo librará el día que se rebelare; y la impiedad del impío no le será estorbo el día que se volviere de su impiedad; y el justo no podrá vivir por su justicia el día que pecare. Cuando yo dijere al justo: De cierto vivirás, y él confiado en su justicia hiciere iniquidad, todas sus justicias no serán recordadas, sino que morirá por su iniquidad que hizo. Y cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; si él se convirtiere de su pecado, e hiciere según el derecho y la justicia, si el impío restituyere la prenda, devolviere lo que hubiere robado, y caminare en los estatutos de la vida, no haciendo iniquidad, vivirá ciertamente y no morirá. No se le recordará ninguno de sus pecados que había cometido; hizo según el derecho y la justicia; vivirá ciertamente. Luego dirán los hijos de tu pueblo: No es recto el camino del Señor; el camino de ellos es el que no es recto. Cuando el justo se apartare de su justicia, e hiciere iniquidad, morirá por ello. Y cuando el impío se apartare de su impiedad, e hiciere según el derecho y la justicia, vivirá por ello”.

En el Nuevo Testamento No hay ni una sola palabra de Jesús que afirme que la Salvación una vez recibida nunca se pierde, todo lo contrario. No hay una sola cita en los Padres de la Iglesia de los primeros trescientos años del Cristianismo que nos hable de esta doctrina de “salvo siempre salvo”. Esta Doctrina se conoció hasta mediados de los años 1980. No existe ningún Concilio que halla hablado al respecto. 

En Teología hay un axioma que dice “si en teología hay algo nuevo, lo mas probable es que no sea cierto”. El Espíritu Santo que fue prometido para “introducir a la Iglesia a la verdad” no hubiera callado dos mil años una doctrina esencial a al Salvación. Con esta Doctrina surgida al albor de los últimos tiempos tenemos que aplicarle las palabras de Jesús en Mateo 24:11-13: “Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo”.

Nos llama la atención en ese aspecto que el mismo Jesús, hablando con sus discípulos, quienes le fueron entregados por el mismo padre, para que fueran los futuros lideres de la nación de Israel, el mismo les advierte: “Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mateo 10:22). Nótese que aquí el mismo Jesús les pone esa condición a sus propios apóstoles: “el que persevere hasta el fin, éste será salvo”, ¿Qué pasa si alguno de ellos no persevera?

Tenemos otro personaje, enviado por Jesús, quien también pregonaba la salvación, Pablo: “Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Corintios 9:26-27). El mismo Pablo no da por sentado que esta salvo.

El mismo Apóstol Pablo, a los Filipenses les escribió, con respecto a la salvación: “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:12-14).

Igual como bien dijo Pablo en 1 Corintios 15:1-2: “Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano”. Esa es la Sana Doctrina, creer el Evangelio de la forma que le fue entregado a los Apóstoles, de lo contrario “se habrá creído en vano”.

Lo mismo ocurre en lo que dice la carta a los Hebreos: “¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande?...” (Hebreos 2:3), es decir, si descuidamos una salvación tan grande hay peligro de perderla.

Hebreos 6:4-8
“Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio. Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios; pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada”.

2 Pedro 2:20-22
“Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero. Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado. Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno”.

En el libro de los Hechos se narra la historia de una pareja: “Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una heredad, y sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles. Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios. Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron. Y levantándose los jóvenes, lo envolvieron, y sacándolo, lo sepultaron. Pasado un lapso como de tres horas, sucedió que entró su mujer, no sabiendo lo que había acontecido. Entonces Pedro le dijo: Dime, ¿vendisteis en tanto la heredad? Y ella dijo: Sí, en tanto. Y Pedro le dijo: ¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti. Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró; y cuando entraron los jóvenes, la hallaron muerta; y la sacaron, y la sepultaron junto a su marido. Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas” (Hechos 5:1-11).

Ananías y Safira, su mujer, eran seguidores de Jesús, eran salvos, pero mintieron al espíritu Santo y fueron muertos. ¿Si no le hubieran mentido al Espíritu Santo, habrían muerto?

En Mateo 25:1-13, tenemos otra historia: “Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco”.

¿las vírgenes imprudentes, que se quedaron fuera, se salvaron? Si se “cerro la puerta” es porque no se salvaron.

¿Podrá alguien decir de esas cinco vírgenes que fueron salvas, cuando el mismo Jesús les dice que no las conoce? Estuvieron dentro de las diez, pero que fueron insensatas, perdieron su salvación.

En la Parábola del Sembrador (Mateo 13:1-23) Jesús dice que la Semilla se sembró y la Planta nació, o sea que dio frutos de vida y que después se murió por diversos motivos. Si Dios es el sembrador y la semilla es su Palabra, al crecer la planta con la semilla de la Palabra, quiere decir que ésta tomo vida. Esta vida es la salvación.

La Doctrina de Jesús, consistente en revelar “lo que oyó a su Padre” es bien clara y en ningún lugar indica que la Salvación es definitiva, mas bien les deja saber que esta depende de sus actos.

Mateo 6:14-15
“Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas”.

Mateo 7:1-2
“No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido”.

En Mateo 10:28 el Señor es contundente: “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno”.

Luego entonces, ¿hay algo que puede matar el alma del creyente? La muerte del alma es la perdida de la Salvación.

Como ya vimos, en Mateo 25:1-13 Jesús habla de las Vírgenes necias y las prudentes, todas estaban juntas esperando al novio, sin embargo en la espera a las necias se les acabo el aceite y se quedaron fuera del Banquete de Bodas. Esa es una comparación perfecta para el creyente que espera su Redención y la pierde por no cultivar el espíritu.

Esto también se explica en Juan 15:1-2 donde Jesús dice: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará…” Vemos claramente que estas ramas están en Cristo, están en la Gracia de la salvación, pero como no dan frutos pierden su salvación.

Veamos Romanos 11:22-23: “Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado...” Un ejemplo claro de que podemos ser cortados del Reino. Si fuéramos “siempre salvos” esto no seria posible.

En Gálatas 5:4 dice: “De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído”. Pablo le esta hablando a Cristianos y les dice que el creyente se puede apartar de la gracia. Si fuéramos “siempre salvos” NADIE nos apartaría de la Gracia.

En Juan 5:28-29 Jesús habla de quienes se salvaran: “…porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación”.

“Los que obraron el bien saldrán para Salvación” El  obrar el bien es un proceso de toda la vida, por lo que no se puede obtener una salvación instantánea. La Redención fue merecida para todos, la salvación es un proceso. El mismo Pablo habla de la Salvación que se pierde, veamos en Romanos 2:12-16: “Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados; porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio”. Aquí vemos claramente como Pablo dice que si los Gentiles no conocen a Jesús y guardan la Ley Natural, se salvan. ¿Como se va a salvar alguien sin Fe según la doctrina “salvo siempre salvo”?

En Mateo 25:31-46 es la única vez que Jesús habla del Juicio final y definitivamente la gran pregunta es: si somos siempre salvos, para que juicio? En un juicio donde se decide la condena o la absolución, si somos absueltos no necesitamos juicio. Hay una teoría que maneja este grupo de “salvo siempre salvo” que dice que este juicio no es para la Iglesia, sino para los paganos. No hay ningún indicio evangélico para  esto, ya que es un juicio a la creación entera, a todas las Naciones, razas y credos (Mateo 25:32).

Mateo 7:22-23
“Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”.

Será muy curioso que muchos, en el día del arrebatamiento, le reclamen al Señor ¿Por qué se quedaron?, ¿Por qué los dejo?, si ellos eran cristianos y el Señor les dirá: “Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”. Con estas tres frases que dice el Señor, los que se creen “salvos siempre salvos”, ¿Cómo pueden creer y asegurar que la salvación no se pierde?

Pablo nos da la clave de la inutilidad de esta Doctrina en Filipenses 2:12: “Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor”

La salvación es susceptible de perderse, “No todo el que me diga Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”, “Muchos lo procurarán, pero pocos lo lograrán”, dijo Jesús.

“salvo siempre salvo” es una falacia y una trampa del diablo para que los cristianos no cuiden su salvación y den rienda suelta al libertinaje.

Hermanos… no se dejen confundir con Doctrinas surgidas para entretener al creyente con “novelerías” y apartarlo de Cristo con una falsa seguridad, esa es una más de las estrategias de la Nueva Era disfrazada de “cristianismo”, la cual pretende apartar al creyente del poder de Cristo y darle la falsa seguridad de que el hombre tiene control de su vida. La única salvación que no se pierde es la vida eterna. Cuando nos encontremos con Jesús en el Reino, ahí si seremos siempre salvos, mientras caminas en la vida “Cuida tu salvación con temor y temblor”.


“Gracia y Paz”
Aprendiendo la Sana Doctrina