miércoles, 11 de febrero de 2015

Proverbios 6:16-19



Proverbios 6:16-19
“Seis cosas aborrece el Señor y aun siete abomina su alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente, El corazón que maquina pensamientos inicuos, Los pies presurosos para correr al mal, El testigo falso que habla mentiras, Y el que siembra discordia entre los hermanos”

Tengamos un corazón lleno de buenos y sanos pensamientos, que nos permita andar en los caminos que agradan al Señor. Compartamos vida a otros proclamando la verdad de Dios. Sembremos paz y unidad entre los hermanos. En esos senderos hoy debemos transitar.

Oración:
Señor quiero caminar con el propósito de hacer sólo lo que a ti te agrada. Dame sabiduría y transparencia para ser luz entre quienes caminan en tinieblas y sal de la tierra para guardar mi testimonio en medio de un mundo contaminado por el pecado. En el nombre de Jesús, Amen.


¡Gracia y Paz!

¿SIENTES DECEPCIÓN DE DIOS?





Juan 11:3-6
“Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba”

Juan 11:17-21
“Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro. Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios; y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano. Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa. Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto”.

El primero de los dos pasajes dice que Jesús amaba a Marta, a su hermana María, y a su hermano Lázaro. Por eso, ellas le mandaron decir “Señor, he aquí el que amas está enfermo”. Su expectativa era que tan pronto Jesús recibiera su mensaje, vendría y sanaría a su hermano. Sin embargo, cuando Jesús oyó la noticia “se quedó dos días más en el lugar donde estaba”.

Pasaron esos dos días, y otros más transcurrieron de manera que cuando Jesús llegó a la aldea de Betania “halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro”. Cuando Marta se encontró con Jesús frente a frente, estaba muy decepcionada por la “tardanza” del Señor. Ciertamente ella lo esperaba mucho antes, pero él no vino de inmediato, y dejó que Lázaro muriera. Por eso le dijo a Jesús: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto”. Casi podemos sentir en estas palabras el tono de reproche saliendo del frustrado corazón de Marta. Ella no podía entender el por qué Jesús no había venido inmediatamente a sanar a su hermano. ¡Qué decepción! ¡Lázaro podría estar vivo y sano!

Cuando una persona sufre una decepción en la vida, lo más probable es que se culpe a sí misma o a los demás. La decepción es una respuesta emocional ya sea a nuestra incapacidad o a la imposibilidad de los demás para cumplir nuestros deseos, o una esperanza, o una meta. Es un sentimiento de frustración que se produce cuando alguien no ha satisfecho nuestras expectativas. Esto puede llevarnos a perder la confianza en quien confiábamos, incluso hasta de una persona que amamos.

Cuando las cosas no resultan como deseábamos, cuando al final el resultado es totalmente distinto a lo que esperábamos, es muy fácil decepcionarnos. Todo el mundo reacciona de diferente manera, pero en sentido general puede decirse que lo común es caer en un estado de frustración, en el que se mezclan sentimientos de amargura, desaliento, desencanto, coraje. Indudablemente Marta y María hicieron lo correcto: acudieron al único que podía sanar a su hermano, pero cuando el resultado fue diferente a lo que ellas esperaban, se decepcionaron.

Dios siempre tiene un propósito al permitir decepciones y frustraciones en nuestra vida. Él puede impedirlas, pero su principal objetivo es que creamos que él puede resolver nuestro problema y que confiemos en él aunque las circunstancias sean negativas. La situación en la que se encontraban Marta y María no podía ser más negativa. Una creencia judía decía que si alguien moría, su espíritu andaba rondando por tres días, y tal vez podía regresar al muerto. Por eso cuando Jesús ordenó que quitaran la piedra del sepulcro, Marta dijo: “Señor, hiede ya, porque es de cuatro días”. Y Jesús le contestó: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” Seguidamente quitaron la piedra y Lázaro salió caminando de la tumba. ¡Y la gloria de Dios se manifestó sobre ellos!

Si tú has estado orando por una situación específica, y no has obtenido respuesta, o las cosas no marchan como esperabas, sigue confiando y esperando en Dios pues él te está preparando para algo mucho mejor y más grande de lo que tú eres capaz de imaginar.

Oración:
Amado Padre Celestial, te ruego que aumentes mi fe para esperar y confiar sólo en ti, aunque tu respuesta tarde más de lo que yo quisiera y las circunstancias se tornen aún más negativas. Ayúdame y fortaléceme para entender y aceptar que todo es en tus tiempos y no en los míos. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

¿PORQUE CREES QUE ERES CRISTIANO?



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martes, 10 de febrero de 2015

JESÚS NUNCA FUNDO UNA RELIGIÓN...


¿TIENES BUENA AMISTAD CON JESÚS?



Juan 15:14-15
“Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer”.

Ser siervos de Dios es un enorme privilegio pues de esta manera imitamos a Jesús, “el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres” (Filipenses 2:6-7). Pero no solamente esto, sino que “estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (v.8). Si hoy tenemos la seguridad de que las puertas del cielo se han abierto para la humanidad por toda la eternidad, es porque Jesús dejó su gloria y se hizo hombre de carne y hueso con el único fin de servir y finalmente dar su vida en la cruz del Calvario. Cuando aceptamos este sacrificio, y creemos de todo corazón que Dios le levantó de los muertos, y lo confesamos con nuestra boca, somos salvos (Romanos 10:9). Es decir, hemos sido librados de la condenación eterna por lo que hizo Jesús.

Así de extraordinaria fue la acción del Señor Jesucristo de dejar su gloria para convertirse en siervo. Sin embargo, en el pasaje de hoy Jesús les dice a sus discípulos que ya no los llamará más “siervos”, sino que los ha llamado “amigos”. La razón es que “el siervo no sabe lo que hace su señor”, es decir debe limitarse a obedecer las órdenes, pero no tiene una relación con su amo, no habla con él, no comparte con él, no conoce sus intimidades. Por el contrario, el amigo está en un nivel diferente, comparte con él, conoce sus cosas íntimas, existe una relación de mutua confianza. Así les dijo el Señor: “Os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer”.

Ciertamente Jesús quiere ser tu amigo, quiere compartir contigo, quiere enseñarte todo lo que oyó de su Padre. La pregunta es: ¿Te gustaría ser amigo de Jesús? Lo primero en lo que debes pensar es en la manera en que se trata a un amigo. Suponte que un viejo conocido tuyo pasa por tu casa cuando tú te dispones a salir para el trabajo. Lo invitas a acompañarte y él acepta. ¿Cómo se sentiría él si luego lo ignorases completamente, no conversaras con él, no lo invitaras a tomar café en los recesos, ni a almorzar, ni se lo presentaras a tus compañeros de trabajo? Seguramente estamos de acuerdo que esta no es la mejor forma de tratar a un amigo. ¿Cierto? Evalúa tu amistad con el Señor haciéndote estas preguntas: ¿Hablo con Jesús por medio de la oración durante el día? ¿Saco tiempo para leer y meditar en su palabra? ¿Disfruto la comunión con él? ¿Me preocupa lo que él pueda pensar de mis actividades? ¿Lo presento a mis compañeros de trabajo y a mis vecinos? ¿Se dan cuenta los demás de que tengo una estrecha relación con Jesús?

Seguramente mantienes una buena comunicación con tus mejores amigos, ya sea por teléfono, o por medio del correo electrónico, y de vez en cuando personalmente. La manera que Jesús tiene ahora de darnos a conocer “todas las cosas que oyó de su Padre” es a través de las Sagradas Escrituras. La forma de desarrollar una amistad con Jesús es leyendo la Biblia diariamente y pasando tiempo en oración con él. Entonces el Espíritu Santo se manifiesta de la manera en que Jesús dijo a sus discípulos en Juan 14:26: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”.

Si deseas cultivar una bella amistad con Jesús, hazte el firme propósito de conocerle más íntimamente, leyendo y meditando en su Palabra y conversando con él por medio de la oración cada día de tu vida. Entonces sé obediente y aplica a tu vida sus enseñanzas. De esta manera se cumplirá lo que dice el Señor en el pasaje de hoy: “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando”.

Oración:
Amoroso Padre, yo deseo tener una amistad íntima con tu Hijo Jesucristo. Ayúdame a ser constante en la lectura de la Biblia y la oración para conocerle más y amarle más cada día de mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

DIOS NOS OFRECE SALVACIÓN POR MEDIO DE JESÚS



Mateo 1:21
"Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados".

Hechos 4:12
"Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos".

La salvación significa que recibimos vida eterna si tenemos una relación personal con Dios.

Juan 17:3
"Y esta es la vida eterna; que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado".

Juan 3:16
"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna".

Hay sólo un camino hacia la salvación y no es un camino fácil.

Mateo 7:13-14
"Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan".

¡BUSCA A JESÚS!


¡Gracia y paz!

lunes, 9 de febrero de 2015

Salmo 93:5



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Mateo 4:4


Muchas veces podemos estar tan distraídos por tantas cosas mundanas de la vida, que nos olvidamos de lo más importante: La palabra de Dios. Las Santas Escrituras son la voz de Dios. Es su Palabra demostrada en Jesús; y la proclamación de su Palabra en el Evangelio de Jesús es lo que pueden sostenernos eternamente. Es el pan vivo que debemos buscar día con día.

Amado Padre, confieso que muchas veces me he distraído con las cosas de este mundo y no he buscado de tu Palabra para alimentarme como debe de ser. Perdóname y ayúdame a prestar más atención a tu voz escrita y a tu Espíritu. Crea en mí un hambre que solo pueda ser saciada con el alimento espiritual que tú me das. En el nombre de Jesús, Amen.


¡Gracia y paz!

¿VIVES INMADUREZ ESPIRITUAL?




Hebreos 5:12-14
“Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal”.

La Biblia dice que cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro Salvador nacemos espiritualmente. Así le dijo Jesús a Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3). Y en su segunda carta a los corintios el apóstol Pablo escribió: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es” (2 Corintios 5:17). Es decir, al momento de nuestra conversión somos “bebés espirituales”. Entonces, al igual como sucede en el aspecto físico, se espera que crezcamos espiritualmente hasta llegar a alcanzar la madurez. Sin embargo hay creyentes que no siguen este proceso normal del crecimiento y permanecen en la etapa inicial necesitando ser alimentados, en lugar de que ellos alimenten a nuevos creyentes.

En la escritura de hoy, se habla de un grupo de judíos convertidos que ya deberían de ser lo suficientemente maduros como para enseñar a otros, pero que seguían siendo inmaduros espiritualmente. Eran como niños lactantes necesitados de atención, y que no producían fruto espiritual. Eran oIDORES MAS NO HACEDORES DE la palabra. Quienes actúan de esta manera se quedan en un estado de perpetua infancia espiritual.

En el siguiente capítulo de esta misma carta, podemos ver una clara exhortación a que dejen a un lado las cosas infantiles y maduren. Dice Hebreos 6:1: “Por tanto dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección...” La palabra “perfección” aquí significa “madurez”. A aquellos a quien se les enviaba esta carta se les pedía que dejaran ya la etapa inicial de “la leche”, y que crecieran a la “madurez” alimentándose del alimento sólido de la Palabra de Dios.

Si los creyentes NO buscamos alimentarnos apropiadamente con “alimento sólido” que es la Palabra de Dios, seguro que NO creceremos espiritualmente, y siempre vamos a estar raquíticos y desnutridos, y nuestra actitud será como la de un niño inexperto que depende de los demás. Muchas iglesias hoy viven este problema, porque cuando deberían de ser Talleres de Evangelización, sólo son “guarderías” para niños pequeños y llorones. Ciertamente una iglesia organizada debe tener una guardería para los nuevos cristianos, pero éstos deben crecer y desarrollarse de manera que pronto estén listos para servir. Cuando los bebés espirituales no crecen, los obreros tienen que pasar demasiado tiempo atendiéndolos, descuidando otras actividades dentro de la iglesia como es el evangelizar.

Una de las características del creyente que no crece es que continúa reaccionando conforme a los impulsos de la carne y no de acuerdo al Espíritu. El apóstol Pablo en su primera carta a los Corintios les dice: “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?” (1 Corintios 3:1-3).

¿Cuánto tiempo hace que conociste a Cristo? ¿aun sigues siendo una carga para tu pastor y para tus hermanos en la fe, o has llegado a la madurez espiritual y puedes llevar la carga de la instrucción de un nuevo creyente? El apóstol Pedro nos desafía a “crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Pedro 3:18). Tratemos de alcanzar esa madurez espiritual. La manera de lograrlo es dedicando todos los días un tiempo a buscar el rostro del Señor, leyendo y meditando en su palabra y orando en busca de sabiduría y discernimiento espiritual y de la voluntad de Dios para nuestras vidas.

Oración:
Amoroso Padre, te ruego me ayudes a crecer espiritualmente. Dame fuerzas para dejar todo aquello que impide ese crecimiento y a concentrarme en crecer en el conocimiento de tu palabra, y en el poder de tu Santo Espíritu. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

viernes, 6 de febrero de 2015

¿QUÉ CARACTERÍSTICAS TIENE LA SANA DOCTRINA?



1.- ES CONFORME A LA PIEDAD:

1 Timoteo 6:3-4
"Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales".


2.- ES SANA:

Tito 2:1
"Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina"


3.- ES PURA:

Tito 2:7-8
"…preséntate tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence y no tenga nada malo que decir de vosotros".

Cuando no se sigue o no se tiene una base doctrinal sana se corre el peligro de dar lugar a espíritus engañadores, doctrinas de demonios y vientos de doctrinas que conducen a la perdición (léase también Efesios 4:14).


4.- SE SUSTENTA EN LA BIBLIA:

La base de toda enseñanza o predicación debe ser La Biblia y únicamente La Biblia, porque está escrito: "Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra" (2 Timoteo 3:16-17).

Es verdaderamente lamentable que en muchos púlpitos se este cambiando La Santa Palabra de Dios por humanismo, psicología, doctrinas paganas de hombres, etc.

No es correcto fundamentar las enseñanzas o prédicas en experiencias personales, alabanzas, sueños, etc., porque La Biblia contiene el mensaje que Dios quiere trasladar a su pueblo, porque "Todo lo que fue escrito en tiempos pasados, para nuestra enseñanza se escribió, a fin de que por medio de la paciencia y del consuelo de las Escrituras tengamos esperanza" (Romanos 15:4).

Constantemente vemos en La Biblia que la predicación y la enseñanza que provienen del Señor tienen su cimiento en La Biblia (Hechos 13:49; 15:35; 16:32; 19:10; 1 Pedro 1:25).


5.- DEBE SER CON DOCTRINA:

La Biblia dice: "el que enseña, en doctrina", mostrándonos que toda enseñanza debe coincidir con lo escrito en La Biblia y concordar con la doctrina expuesta por los apóstoles"; es decir que, el ministro o maestro no debe trasladar enseñanzas que contradigan el contexto bíblico y lo expuesto por su autoridad, por muy inspirador o hermoso que se escuche (1 Timoteo 6:3-4), porque se da lugar a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.

1 Timoteo 4:1
"Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios…".


6.- DEBE SER PARA ENSEÑAR:

La Biblia en Romanos 12:6-8 traduce "el que enseña, úselo en la enseñanza"; es decir que las personas con el conocimiento de La Palabra de Dios, no deben utilizarlo para engrandecerse a sí mismas, ni para hacer sentir mal a los que escuchan y no saben, ni tampoco para rivalizar con otras personas para ver quién sabe más; sino que se debe enseñar para que el Pueblo de Dios sea edificado y conozca más al Señor y su Palabra.

Se puede enseñar con doctrina, discurso ordenado, didáctica y más, pero si se carece del don de enseñanza, no se obtendrán los resultados que Dios desea, porque la enseñanza será solamente un traslado de conocimiento; sin embargo, si al enseñar tenemos doctrina, discurso ordenado, didáctica y el don de enseñanza, entonces sí estamos siendo vasos útiles en las manos de Dios y estamos educando, por La Palabra, la nueva vida de los que oyentes y esa enseñanza influenciará permanentemente su conducta, para transformarlos cada vez más a la imagen de nuestro Señor Jesucristo.

En el libro de los Hechos 18:24-26 leemos: "Llegó entonces a Efeso un judío que se llamaba Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en Las Escrituras. Este había sido instruido en el camino del Señor, y siendo de espíritu fervoroso, hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente a Señor, aunque solamente conocía el bautismo de Juan. Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando lo oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios".

En este caso vemos el ejemplo del cristiano que enseña sin tener el don de enseñanza. Apolos es el ejemplo del cristiano que tiene doctrina, discurso ordenado, didáctica, etc., pero no tiene el don de enseñanza porque no tenía el bautismo con el Espíritu Santo, pero Priscila y Aquila, representan a los cristianos que tienen doctrina, discurso ordenado, didáctica y el don de enseñanza, y por ello le enseñan el camino de Dios con mayor exactitud.


7.- DEBE SER EXPLICADA Y ACLARADA:

Cuando enseñamos la Palabra de Dios debemos explicar y darle el sentido bíblico de lo que significa el pasaje que exponemos. Esta necesidad es evidente cuando se enseña a diferentes grupos de personas, porque no se puede enseñar de la misma forma a niños que a jóvenes, adultos o ancianos, y aún es diferente enseñarle a los mismos grupos de personas de diferentes culturas.

A los niños hay que enseñarles con juegos, dibujos, juguetes, etc., a los adolescentes se les debe enseñar de manera que la exposición les sea atractiva y que los rete a entregar su juventud al Señor. Los adultos por su experiencia en la vida y su madurez, no tienen las mismas necesidades que los jóvenes, y la forma de enseñar a los ancianos es diferente porque tienen necesidades diferentes.

En Lucas 24 leemos cómo el Señor Jesús les abrió el entendimiento a sus discípulos para que comprendieran las Escrituras (Lucas. 24:44 al 45).


8.- DEBE SER CONSTANTE:

En Nehemías 8:18 se lee que Esdras leía día tras día el libro de La Ley de Dios. Esto indica que la enseñanza debe ser un proceso constante en las congregaciones; un fácil ejemplo lo vemos en las escuelas, donde el alumno debe asistir diariamente, cierta cantidad de horas para ser enseñado. Por esta razón hay Iglesias donde existe el departamento de Discipulado, que enseña y delega a personas para transmitir la enseñanza en los hogares.


9.- NO DEBE PONER CARGAS SOBRE LOS OYENTES:

En Nehemías 8:9-12 se lee que Nehemías, Esdras y los levitas que enseñaban decían a todo el pueblo: "no os entristezcáis, ni lloréis; porque todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la ley. Y les dijo: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones a los que no tienen aparejado; porque día santo es a nuestro Señor; y no os entristezcáis, porque el gozo del Señor es vuestra fortaleza". Esto muestra que la persona que enseña no debe poner cargas sobre el pueblo.

En Lucas 11:45 al 46 leemos: "Y respondiendo uno de los doctores de la ley, le dice: Maestro, cuando dices esto, también nos afrentas á nosotros. Y él dijo: ¡Ay de vosotros también, doctores de la ley! Que cargáis á los hombres con cargas que no pueden llevar; mas vosotros ni aun con un dedo tocáis las cargas". Aquí, el Señor confrontó a los escribas porque con la interpretación y enseñanza que daban, ponían cargas sobre el pueblo que ellos no se atrevían a mover con un dedo.


10.- LA INVOCACIÓN A DIOS:

En Nehemías 9:4, leemos que los levitas: "Se levantaron luego sobre la grada de los levitas, Jesúa y Bani, Cadmiel, Sebanías, Buni, Serebías, Bani y Quenani, y clamaron en voz alta al Señor su Dios". Esto nos muestra la necesidad de depender de Dios para obtener el alimento celestial, al estudiar La Palabra. La dependencia de Dios es una garantía para el expositor y los oyentes, porque hará que el expositor busque, clame y llore delante de Dios para pedir el alimento espiritual. Un ejemplo de esto lo vemos en Éxodo 16:15 "Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto? Porque no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: es el pan que Yahweh Dios os da para comer", porque los israelitas debían salir diariamente a recoger su alimento, el mana, figura de la Palabra de Dios.

Estos han sido sólo algunas características de lo que es la Sana Doctrina Bíblica, en virtud de que este tema abarca también muchas técnicas y métodos que son muy importantes para la edificación de quienes estamos aprendiendo la Palabra de Dios. Por ello animo a quienes enseñan a que lo hagan transmitiendo el evangelio y la doctrina de Jesucristo en su pureza bíblica, con su corazón y su vida en ella.

“Gracia y Paz”

Aprendiendo la Sana Doctrina

Efesios 5:18



“…Sed llenos del Espíritu”
(Efesios 5:18b)

Todos los que hemos creído en el Señor Jesucristo hemos recibido el Santo Espíritu de Dios (Juan 7:38-39).

“No Contristéis al Espíritu Santo” (Efesios 4:30). No permitas que el pecado permanezca en ti sin confesarlo, causando así tristeza y pesar al Espíritu Santo que mora en ti. Él nunca va a llenar y usar un vaso sucio. Reconoce el pecado, no lo escondas, no lo encubras, enfréntalo; se honesto delante de Dios, ve el pecado como Dios lo ve, odia el pecado como Dios lo odia, admítelo (1 Juan 1:6-9).

El santo Espíritu de Dios mora en cada creyente nacido de nuevo (1 Corintios 6:19; Romanos 8:9).

¿Estoy limpio y preparado para que el Santo Espíritu de Dios more en mí? ¿Hay en mi vida algún pecado sin confesar? (Salmo 139:23-24).

[Pasajes para estudiar: 1 Juan 1:5-10; Juan 13:4-11; Santiago 4:8-10; Salmo 51 y Salmo 32].


¡Gracia y Paz!

¿SABES CÓMO HABLAR CON DIOS DE MANERA SENCILLA Y SINCERA?



Mateo 6:5-8
“Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis”.

Jesús estaba conversando con sus discípulos acerca de la oración cuando les dio estas instrucciones. Muchas personas se basan en el último versículo de este pasaje para cuestionar la necesidad de orar. Y suelen decir: “Si Dios ya lo sabe, ¿qué necesidad hay de orar?” Otros afirman que no hay que orar por las cosas materiales, pues estas están resueltas de todas maneras. Estos se apoyan en las palabras de Jesús en Lucas 12:29-30: “Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud. Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas”. Entonces, ¿para qué orar?

Lo cierto es que no oramos para informarle a Dios de nuestras necesidades, pues él lo sabe todo. En realidad el propósito fundamental de la oración es entablar una íntima comunión con Dios de manera que podamos llegar a conocer su voluntad y sus planes para la vida de cada uno de nosotros. Así aprenderemos a pedirle de acuerdo a sus propósitos, y sus planes de bienestar y prosperidad se llevarán a cabo en nuestras vidas (Jeremías 29:11). En su carta el apóstol Santiago nos advierte: “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” (Santiago 4:3). El Espíritu Santo nos enseña a pedir de la manera correcta cuando dedicamos tiempo a orar diariamente. Así dice Romanos 8:26-27: “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos”.

El creyente que descuida el aspecto de la oración, que no dedica un tiempo diariamente a acercarse al trono de la gracia a darle gracias a Dios porque él suple a diario su alimento, el lugar en el que vive, su ropa, las necesidades básicas e incluso los lujos de la vida, crea un sentido de autosuficiencia que inevitablemente endurece su corazón. Cuando actuamos de esta manera, poco a poco sucumbimos al engaño satánico de que nuestra sabiduría y nuestras habilidades son suficientes para que podamos conseguir todas estas cosas sin contar con Dios para nada. Por el contrario, cuando humildemente reconocemos nuestra dependencia del Señor, y día tras día venimos a él en oración con corazones agradecidos seremos abundantemente bendecidos.

¿Por qué debemos orar? Porque Dios nos ha facilitado este medio para llegarnos a su santa presencia, para que podamos conocerle íntimamente, para que su Santo Espíritu obre en nuestras vidas y nos consuele en la aflicción, y nos llene de su gozo y de su paz. Y mientras más conocemos a Dios más creemos en sus promesas, y más confianza tenemos en él para pedirle sabiendo que “todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”, como dijo Jesús a sus discípulos en Mateo 21:22.

Confía en que Dios conoce exactamente lo que tú necesitas para vivir una vida llena de paz, felicidad y muchas bendiciones. Pídele que su voluntad sea hecha en todo lo que pidieres, y dale gracias anticipadamente sabiendo que recibirás mucho más de lo que has pedido, pues él “es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos” (Efesios 3:20).

Oración:
Amado Padre, ayúdame a reconocer mi necesidad de vivir en comunión contigo. Pon en mi corazón un ferviente deseo de buscar tu rostro en oración día tras día, para que yo pueda recibir de ti la fortaleza, la sabiduría y el valor para vivir en armonía contigo. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla