lunes, 2 de febrero de 2015

Gálatas 6:7 SI LAS COSAS EN LA VIDA NO TE SALEN BIEN...


EXISTEN DOS ASPECTOS QUE DEBEN TENER EL PASTOR O LIDER...


LA SANTIDAD ES UN ARMA DE DEFENSA...


¡QUIEN VIVE EN SANTIDAD, DA TESTIMONIO!


SANTIDAD ES AGRADAR A DIOS EN TODO Y SERVIRLE DE TODO CORAZON



¿TE HAS DESVIADO DE LA SENDA ANTIGUA?



Después que el pueblo de Israel fue liberado de la esclavitud en Egipto, Dios les habló por medio de Moisés, y les ofreció un pacto. La responsabilidad de ellos era simplemente seguir las instrucciones del Señor, y entonces serían abundantemente bendecidos. Así les dijo Dios: “Si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra” (Éxodo 19:5). Era su plan llevarlos a “una tierra buena y ancha, tierra que fluye leche y miel” (Éxodo 3:8). Sin embargo, los israelitas no fueron obedientes y como resultado la mayoría de ellos murieron en el desierto sin llegar a disfrutar de la tan ansiada tierra prometida. A través del tiempo, en muchas ocasiones, por medio de los profetas Dios los amonestó por su desobediencia y los invitó a venir a él. Por ejemplo en Malaquías 3:7, el Señor les dice: “Os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Yahweh Dios de los ejércitos”. En la escritura de hoy, por medio del profeta Jeremías, Dios habla a este rebelde pueblo, y nuevamente les da instrucciones con el fin de que dejaran el camino que habían tomado y regresaran a “las sendas antiguas”. Entonces “hallarían descanso para el alma”.

Jesús hace una invitación similar en Mateo 11:28-30: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. Al igual que dos bueyes se unen por medio del yugo, Jesús invita a unirse a él a todos aquellos que están cargados y cansados de caminar sin una dirección determinada. Y les ofrece descanso para sus almas.

Si nos hemos desviado del camino del Señor, ¿cómo podemos aplicarnos la enseñanza de hoy? Veamos:

1. “Paraos en los caminos, y mirad”. Esta es una invitación a hacer un alto en el camino, a reconocer que estamos extraviados y mirar atentamente las diferentes opciones que tenemos, hasta que estemos seguros cual es la dirección correcta que debemos tomar.

2. “Preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino”. Preguntar y pedir consejo a aquellos que tienen más experiencia es siempre una buena idea. El camino de las pruebas ha sido bien transitado por hombres y mujeres cuya fe los ha llevado en dirección a la gloria de Dios. Lee la Biblia y pide al Señor que te revele el buen camino de la fe, el cual tomaron aquellos que obtuvieron la victoria.

3. “Andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma”. Toma la firme decisión de caminar por ese camino de fe y ora por fuerzas para andar por él con los ojos fijos en Jesús, “el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12:2). Busca constantemente el poder del Espíritu Santo para dar el próximo paso, y procura ser obediente en todo lo que hagas. Descubrirás que a medida que sigues al Señor encontrarás un dulce descanso que llenará tu alma de paz y de gozo.

Más adelante, Dios se dirige de nuevo a Jeremías y le ordena que tome un rollo y escriba todo lo que él le había dicho sobre la rebeldía de Israel y de Judá. Entonces dijo: “Quizá oiga la casa de Judá todo el mal que yo pienso hacerles, y se arrepienta cada uno de su mal camino, y yo perdonaré su maldad y su pecado” (Jeremías 36:1-3). Esta misma promesa la encontramos en la Biblia escrita por el apóstol Juan casi siete siglos después. Dice 1 Juan 1:9: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.

Arrepiéntete y cambia el rumbo de tu vida. No hagas como hizo el pueblo de Israel. El pasaje de hoy dice que ellos dijeron: “No andaremos”. Por eso no disfrutaron de la paz de Dios. Así les dijo el Señor más tarde por medio del profeta Isaías: “¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del mar” (Isaías 48:18). Aplica esta enseñanza a tu vida y disfrutarás de paz y descanso en tu caminar por este mundo.

Oración:
Amoroso Dios, te ruego me des discernimiento para ver el camino que debo tomar, y las fuerzas para mantenerme en él y así disfrutar de ese descanso para mi alma. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

sábado, 31 de enero de 2015

¿TÚ CREES QUE TE PUEDES OCULTAR DE DIOS?


¿TÚ CREES QUE TE PUEDES OCULTAR DE DIOS?

Números 32:23
“Más si así no lo hacéis, he aquí habréis pecado ante Yahweh; y sabed que vuestro pecado os alcanzará”.

Moisés está hablando a un grupo de israelitas, a los cuales ha dado instrucciones exactas de lo que debían hacer en una situación determinada. Primero les dice (Números 32:20): “Si lo hacéis así…” Es decir si sois obedientes, entonces “…seréis libres de culpa para con Yahweh, y para con Israel; y esta tierra será vuestra en heredad delante de Yahweh”. ¡Preciosa promesa! Pero seguidamente una advertencia. Dice el pasaje de hoy: “Mas si así no lo hacéis… vuestro pecado os alcanzará.” ¿Que significa esto? Esto quiere decir que todo pecado tiene malas consecuencias, y que estas consecuencias tarde o temprano afectarán a todo aquel que haya pecado. Gálatas 6:7 lo reafirma diciendo: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”. O sea, a la corta o a la larga recogeremos el resultado de nuestras acciones, aunque hayamos actuado en el mayor secreto posible.

Un señor cristiano cuenta una experiencia que tuvo con un hermano de su iglesia. Este hombre tocaba un instrumento en la banda de la iglesia y todo indicaba que era un consagrado cristiano. En una ocasión ambos estaban conversando y aquel hermano empezó a decir malas palabras una tras otra. Al ver su expresión de asombro, el hombre le dijo: “No se preocupe hermano, aquí nadie puede oírnos”. Muchos piensan que porque engañan a la gente con una fachada exterior religiosa pueden engañar también a Dios. Pero de algo podemos estar seguros: estamos desnudos ante su presencia y nada puede quedar oculto. Dice Jeremías 23:24: “¿Se ocultará alguno, dice Yahweh, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Yahweh, el cielo y la tierra?”

En los tiempos actuales, los adelantos tecnológicos han permitido grabar imágenes secretamente, las cuales han mostrado a personas cometiendo actos ilegales o inmorales, creyendo que nadie los estaba observando. Después, al salir a la luz pública, han tenido que pagar las consecuencias de sus acciones. Nosotros tenemos que entender que una “tecnología” mucho más poderosa y sofisticada que esta, ha sido utilizada por Dios desde el principio de la creación, por los siglos y los siglos: su Omnisciencia y su Omnipresencia. David escribe acerca de esto en el Salmo 139. En los versículos 1 y 2 dice: “Oh Yahweh, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos”. Y más adelante describe lo imposible que es tratar de esconderse de Dios: “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás” (vv.7-8).

Como cristianos necesitamos aprender a vivir una vida pura y santa delante de Dios y de los que nos rodean, pues el pecado nos separa de nuestro Padre celestial. Para aquellos que no han aceptado a Jesucristo como salvador, esto significa condenación eterna. Pero aun los que somos salvos, si vivimos separados del Señor somos totalmente inútiles. Así les dijo Jesús a sus discípulos: “Separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5). Si estamos alejados de Dios, no podemos contar con su protección y por lo tanto quedamos expuestos a las consecuencias de nuestras acciones. La Biblia nos muestra claramente la importancia de vivir cerca de Dios. Dice el Salmo 91:1: “El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente”.

Dios nos ha diseñado para que tengamos vida, y vida en abundancia mientras estemos en este mundo y junto a él por toda la eternidad. Pero para disfrutar de esta vida llena de bendiciones tenemos que alejarnos del pecado y vivir cerca del Señor, mantenernos en comunicación con él, escuchar su voz y seguir sus instrucciones. Por eso debemos leer la Biblia y pasar tiempo en oración todos los días, buscando la unción y la llenura del Espíritu. Y debemos tratar de actuar conforme a su Palabra. No olvidemos que dondequiera que nos encontremos, el Señor nos está mirando. Y a él le agrada que seamos obedientes.

Oración:
Padre Eterno, te ruego me ayudes a ser consciente de tu presencia dondequiera que me yo encuentre, y dame las fuerzas y el discernimiento espiritual para vivir lejos del pecado y muy cerca de ti, obedeciéndote y agradándote en todo. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

viernes, 30 de enero de 2015

¿QUÉ ES LA SANTIDAD?



La santidad proviene de la Verdad y la Palabra de Dios es la Verdad. Jesús se Santificó a sí mismo para que nosotros pudiéramos ser santificados en la verdad (Juan 17:19).

La Santidad es lo que nos identifica como Hijos de Dios; como verdaderos seguidores de Jesucristo y como coherederos de su Reino. La santidad es lo que nos distingue de todo aquel que está en el mundo, y que ama las cosas del mundo.

¡Santidad es agradar a Dios en todo y servirle de todo corazón!

Dios es un Dios de amor, y si vivimos en su Amor podremos reflejarlo a nuestro prójimo, llámese: conyugue, hijos, familiares, amigos, pastores, hermanos en la fe, y hasta para nuestros perseguidores. Dios obrará en nuestra vida y nos dará la fuerza necesaria para vivir en Santidad. “El que dice que permanece en él, debe Andar como él anduvo” (1 Juan 2:6). “Apartaos de toda especie de mal” (1 Tesalonicenses 5:22).

Quien vive en santidad da testimonio a través del amor y servicio a los demás, pues la persona que tiene a Jesucristo en su vida, ha sido tocada y transformada, ama a quien le salvó y también a los demás, aún a sus enemigos.

La Santidad es un arma de defensa, pues Satanás no puede acercarse, tocar, atacar, robar, matar o destruir a un hijo de Dios que vive en Santidad, pues la Santidad “repele” al enemigo.

“Vestíos pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia. Soportándonos unos a otros, y perdonándonos unos a otros, si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo nos perdonó, así también háganlo ustedes. Y sobre todas las cosas, vestíos de Amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que así mismo fuiste llamados en un solo cuerpo, y sean agradecidos” (Colosenses 3:12-15).

También, la Santidad es el medio que une al cuerpo de Cristo, su Iglesia, es el sello que nos caracteriza por haber sido hechos hijos de Dios, es lo que toda iglesia y denominación cristiana debe tener, es lo que todo Cristiano comprometido con Jesús debe practicar cada día, para poder caminar en armonía dentro del cuerpo de Cristo; solo una persona que vive en Santidad es capaz de escuchar la dulce voz de Jesús, y seguirla; obedecer a esa voz y hacer la perfecta voluntad de Dios en lo individual, y en el cuerpo de Cristo; Cuando caminamos en armonía dentro del cuerpo de Cristo, que es su iglesia, ponen a temblar a Satanás, pues no debemos olvidar que Jesucristo vino a DESHACER LAS OBRAS DEL DIABLO.

“Como aquel que os llamó es santo, sed también ustedes santos en toda vuestra manera de vivir, porque escrito está: SED SANTOS, PORQUE YO SOY SANTO” (1 Pedro 1:15-16).

“Así que amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2 Corintios 7:1).

Por nuestras propias fuerzas no podemos lograr la Santidad, pero con la ayuda de Dios todo es posible “Y el mismo Dios de Paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también hará” (1 Tesalonicenses 5:23-24).

“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual, NADIE VERA AL SEÑOR” (Hebreos 12:14).
La palabra de Dios es clara. Jesucristo viene PRONTO, y quienes no vivamos en Santidad no veremos al Señor.

PIENSA: Si Jesús viniera por su iglesia hoy, ¿Podrías verlo de frente a los ojos, sin nada que ocultar? Que el Espíritu de Dios nos redarguya a quienes no estemos a cuentas con Él.

¡Gracia y Paz!


¿CREES QUE DIOS TE PUEDE AYUDAR EN ESO QUE ES IMPOSIBLE PARA TI?


¿CREES QUE DIOS TE PUEDE AYUDAR EN ESO QUE ES IMPOSIBLE PARA TI?

Lucas 1:37
“Porque nada hay imposible para Dios”.  

Esta cita Bíblica resume una poderosa verdad en pocas palabras. Dios es el único que puede vencer la imposibilidad. Esto significa que todo es posible para él. Nuestra mente no puede comprender la profundidad de estas palabras, pues nosotros como seres limitados que somos, estamos rodeados de imposibilidades. Dios reside en un medio ambiente donde todo es posible y para Él su “común denominador” son los milagros.

A todo aquel que ha aceptado a Jesucristo como salvador, a los que han creído en su nombre se les ha dado “potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12). Esto quiere decir que los cristianos, al ser hijos de Dios, somos recipientes de todas sus promesas, y lo que antes era imposible para nosotros ahora es posible si vivimos una vida que agrade a nuestro Padre celestial y acudimos a Él por su ayuda pidiendo con fe. Esto aseguró Jesús a sus discípulos en Mateo capítulo 17 después de liberar a un muchacho endemoniado, al cual ellos habían tratado infructuosamente de sanar. Cuando los discípulos le preguntaron al Maestro: “¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera?”, él les contestó: “Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible” (Mateo 17:20).

Los que hemos creído, y confiamos en el poder de Dios no caminamos solos en la vida afectados por nuestras imposibilidades sino que el Señor camina junto a nosotros cambiando la enfermedad en sanidad, el odio en amor, la violencia en paz, la desesperación en esperanza, la derrota en victoria, etc. Él es el único que puede cambiar tu lamento en baile (Salmo 30:11), llenando tu corazón de gozo y paz en medio de las pruebas, o moviendo las circunstancias con el fin de sacarte de esas pruebas. Cree de todo corazón lo que el Señor nos enseña en la Biblia, en el Salmo 23:1: “Yahweh es mi pastor; nada me faltará”. ¡Clama a Dios confiando que Él te proveerá! Si tu petición está de acuerdo a su voluntad, Él te dará aun más de lo que tú esperas, pues Él “es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos” (Efesios 3:20).

Si ahora mismo estás pasando por un problema que te parece imposible de resolver, ponlo en las manos de Dios en oración, y confía plenamente en Él. Dios es el mismo que hizo portentosos milagros para bendecir al pueblo de Israel cuando se encontraban en grandes dificultades. El Dios todopoderoso está presente hoy en tu problema y en tu necesidad y puede hacer posible aquello que a ti te es imposible. Esta fue la experiencia de Moisés y su pueblo frente al Mar Rojo y los ejércitos egipcios a sus espaldas (Éxodo 14:21-31). Fue la experiencia de Daniel, indefenso y rodeado de leones hambrientos (Daniel 6:16-22), y la de Pablo y Silas presos y encadenados en un calabozo (Hechos 16:19-34), y la de muchos más que han experimentado el poder de Dios a su favor haciendo realidad lo que no era posible. Nunca lo olvides: Si es imposible para ti, ¡es posible para Dios!

¿Sientes que no hay solución para tu problema? ¿Estás perdiendo la esperanza? ¿Te parece que ese problema que tienes es imposible de resolver? Quizás desde el punto de vista humano sea imposible, pero si confías en Dios y esperas en Él con Fe sucederá un milagro. No olvides que para el Señor es muy fácil resolver tu problema. Dios lo dice: “He aquí que yo soy Yahweh, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí?” (Jeremías 32:27). El Dios de los milagros sigue vigente hoy y su brazo de poder no se ha acortado. Sólo necesitas confiar en él. Busca su rostro en oración día tras día, lee su palabra, medita en ella, ponla en práctica en tu diario vivir, establece una íntima comunión con el Señor, y experimentarás como sus promesas se convierten en una realidad en tu vida.

Oración:
Alabado seas Padre Santo, porque eres Dios de lo imposible y sé que tú deseas intervenir en mis circunstancias como lo hiciste en el pasado con el pueblo de Israel. Enséñame a vivir de acuerdo a tu Palabra. Fortalece mi Fe para confiar plenamente en tu amor y en tu poder. En el nombre de Jesucristo, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

Gálatas 6:7



Gálatas 6:7

"No se dejen engañar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará".

jueves, 29 de enero de 2015

¿A QUIÉN ESTAS TOMANDO COMO MODELO?



Efesios 5:1-2
“Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante”

En la antigua sociedad griega, la imitación (mimesis) constituía una parte importante en la preparación de un orador. El correcto aprendizaje de la oratoria, decían los maestros, dependía de tres elementos fundamentales: teoría, imitación y práctica. La mayor parte del adiestramiento se dedicaba al estudio y la imitación de los grandes maestros del pasado. Sobre la base de este concepto, en el pasaje de hoy el apóstol Pablo exhorta a los cristianos de Éfeso a imitar al modelo más perfecto, más sublime y más glorioso que existe, el Dios Creador del universo y Señor de toda buena vida, y los anima a andar en amor, ofrenda y sacrificio a Dios.

Nuestras costumbres, hábitos y actitudes son, en muchas ocasiones, reflejo de la manera de ser, el carácter o la personalidad de alguna persona cercana a nosotros a la que, quizás de manera inconsciente imitamos cuando éramos muy pequeños. Por regla general es uno de los padres, o un abuelo, un tío, o cualquier otro familiar que estuvo cerca de nosotros durante nuestro crecimiento. No es extraño escuchar, por ejemplo, “Este niño camina igualito que su padre”, o “Esta niña tiene los mismos gestos de su madre”. También, durante la adolescencia, muchos jóvenes tienden a imitar a algunos amigos mayores, por los que sienten alguna admiración o respeto. Dependiendo de las cualidades, principios y valores morales de esos amigos “modelos”, así será el resultado en la vida de aquel que los imita.

En los tiempos actuales, como resultado de los avances tecnológicos en los medios de comunicación (televisión, Internet, correo electrónico, ipods, instagram, twitters, etc.), personas que no están tan cercanas pueden servir de “modelos” a niños, jóvenes y adultos. Por regla general son personas muy conocidas, cuya fama y popularidad los lleva, a través de estos medios, al interior de millones de hogares casi diariamente. Atletas, artistas de cine o televisión, políticos, y otras celebridades son en la actualidad los “modelos” por excelencia. Lamentablemente muchos de estos “modelos” proyectan una imagen que no está de acuerdo con los valores y principios establecidos en la palabra de Dios. Hay otro grupo de supuestos “modelos” que actúan aparentemente guiados por fuertes principios morales y espirituales hasta que, por alguna circunstancia inesperada, la verdadera personalidad del individuo sale a relucir públicamente y vienen entonces la decepción, los lamentos y las malas consecuencias del engaño y la falsedad.

A través de los años, situaciones como esta se han repetido con “modelos” que incluyen atletas, políticos, empresarios, y hasta pastores y sacerdotes, y se seguirán repitiendo mientras se trate de un ser humano. El único, verdadero e irreprochable modelo a imitar es nuestro Señor Jesucristo, el cual es perfecto en todos los aspectos. Por eso Pablo, desde su encuentro con el Señor en el camino a Damasco, dedicó su vida a imitarlo y a seguir fielmente sus enseñanzas. De esta manera exhortó a los creyentes de Corinto en su primera carta: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.” (1 Corintios 11:1). Ciertamente para Pablo, Cristo era más que un ejemplo o un modelo, era su propia vida. Así lo expresó en Gálatas 2:20: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí”.

Jesús nos dejó una exhortación a todos los que en él hemos creído: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mateo 11:29). Esfuérzate en imitar a Jesús en todo lo que hagas. No es fácil lograrlo, pero si cada vez que tienes que tomar una decisión te preguntas: “¿Qué haría Jesús en esta situación?”, y de corazón le pides a Dios que te dé discernimiento espiritual y te dirija en lo que vas a hacer, ten la completa seguridad que el Espíritu Santo te guiará, y poco a poco actuarás de manera que te parezcas más a Jesús y así agradaras a nuestro Padre celestial.

Oración:
Amoroso Padre celestial, te ruego me ayudes a apartar mi vista de las personas que sobresalen en este mundo, y a tratar por todos los medios de imitar a tu Hijo como enseña tu Santa Palabra. Por favor, ayúdame a actuar siempre de manera que mi testimonio glorifique tu Santo Nombre. Por Cristo Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

EL PODER Y EL CONOCIMIENTO DE DIOS...


El poder y el conocimiento de Dios se manifiestan en el desarrollo de la vida humana aún antes deL nacimiento.

¡A nuestro Padre Celestial nada se le escapa!, nos conoce muy bien y sabe todo de nosotros, porque nos escogió desde antes de la fundación del mundo y Él nos formó en el vientre de nuestra madre.

De manera que no tenemos porque sentirnos inseguros, si en verdad somos conscientes de que Dios nos conoce perfectamente, nos ama, nos comprende, y tiene un interés santo en nuestras vidas.


¡Gracia y Paz!

miércoles, 28 de enero de 2015

¿SABES ORAR CORRECTAMENTE?


Si sacáramos de contexto lo que Jesús nos dice en la escritura de hoy (Mateo 7:7-12), muchos pensarían que estas palabras son como un “cheque al portador”, es decir, que los creyentes podríamos recibir todo lo que pidamos, sin embargo, esto no es cierto. Primero debemos de poner en práctica la enseñanza que nos dice la Biblia acerca de la oración. El apóstol Santiago afirma: “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” (Santiago 4:3). Dios jamás va a complacer a quien pide para su propia satisfacción, sin tener en cuenta Su voluntad. Él tiene planes para cada uno de nosotros, y estos planes son buenos, para darnos un futuro de “paz, y no de mal” (Jeremías 29:11). Y para que estos planes se hagan realidad debemos ser obedientes a nuestro Padre celestial.

Orar es más que presentar peticiones a Dios. La oración es para obtener dirección divina que nos ayude a discernir lo que nuestro Padre quiere para nosotros. Jesús prometió que recibiremos, que hallaremos y que Dios abrirá la puerta. Tenemos la garantía de que Dios nos oirá si pedimos en el nombre de Jesús, conforme a sus enseñanzas. Así dijo el Señor: “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo” (Juan 14:13). Pedir en el nombre de Jesús implica estar conscientes de la voluntad de Dios en cuanto a lo que estamos pidiendo, de la misma manera que lo hizo Jesús mientras estuvo aquí en la tierra. Entonces nuestro Padre nos contestará de acuerdo a sus planes y no a los nuestros.

El principal objetivo de Dios es que nosotros tengamos una relación íntima con Él. Este ha sido su objetivo desde el principio de la creación. En el huerto del Edén Dios preparó todas las condiciones de manera perfecta, después creó al hombre y la mujer, y les dio posesión de todo lo que había creado. Desde ese momento se estableció una relación entre ellos, pues Adán y Eva dependían de Dios en todos los aspectos y él les proveía para todas sus necesidades. Mientras esta relación existió todo marchó bien para la primera pareja, pues no carecieron de nada y vivían en paz, felices y contentos. Hasta que apareció el pecado a través de la desobediencia. Entonces se rompió aquella relación y cayó la desgracia sobre la raza humana.

El sacrificio de Jesús en la cruz del Calvario restableció la relación original con Dios que se perdió en el huerto del Edén. Jesús fue un perfecto ejemplo de íntima relación con Dios (Juan 17:22). Jesús exhortó a sus discípulos a buscar esa misma relación con Dios y los enseñó a orar (Mateo capítulo 6), alentándolos a que se dirigieran a Dios diciéndole “Padre nuestro”, como señal de confianza, de intimidad y de dependencia. El privilegio de la oración se basa en nuestra relación con Dios a través de su Hijo Jesucristo. Sólo quienes hemos recibido a Cristo podemos afirmar que Dios es nuestro Padre (Juan 1:12), y podemos contar con su promesa de oír nuestras oraciones. Dios cumple siempre sus promesas, pero él está atento no sólo a los deseos de nuestro corazón, sino también a nuestra actitud y nuestro comportamiento.

Oración:
Amado Padre Celestial, te doy gracias porque a través de Jesucristo puedo llegarme confiadamente a tu trono de gracia. Por favor te pido me des discernimiento espiritual para pedirte de acuerdo a tu voluntad, y no a la mía. Dame sabiduría para entender que tú sabes que es lo mejor para mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla