lunes, 7 de abril de 2014

En africa....


En África, todas las mañanas, una gacela amanece sabiendo que si no empieza a correr, será presa de un león y perderá su vida. Igual, todas las mañanas, un león sabe que si no empieza a correr no logrará comerse una gacela y morirá de hambre.

"Yo no sé, si tu eres León o Gacela. Lo único cierto es que cuando salga el sol, cada mañana ya debes estar corriendo".

Muévete, si tienes FE, corre. La FE no es para "aguantar más" sino para atreverte a actuar más. Sal a la calle, conquista lo que es tuyo por herencia. Pelea, patea puertas si es necesario pero no permanezcas quieto. La FE se mide por cuanto has avanzado en tu vida desde que decidiste Creerle a un Dios real que todo lo puede hacer.

“Gracia y Paz”

Una Nueva Generación para Dios

ORACION


ORACION:

Padre santo, Hoy te doy gracias una vez más por la oportunidad que me das de vivir y por el privilegio de tener amigos. Perdoname porque por mi falta de tacto y mi inmadurez he perdido buenos amigos. Dame humildad para saber reconocer mis errores y, por favor, ayudame a mantener una buena relación con ellos. Dame sabiduria para resarcir los daños que he causado, porque yo sé que es tu voluntad que yo haga todo lo posible por vivir en paz con todos, de manera que pueda yo agradarte en todos los aspectos. En el nombre de Jesús, Amén.

¿Tienes problemas con algún amigo?


¿Tienes problemas con algún amigo?

Proverbios 17:17
“En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia”.

Los amigos son una de las posesiones más valiosas que tenemos. Ellos nos proveen compañía, nos escuchan cuando estamos en problemas, nos alientan en nuestros sueños e ilusiones y nos sirven como una malla de seguridad cuando caemos. Los verdaderos amigos nos brindan su apoyo aun cuando no lo merezcamos. De hecho, muchas veces un amigo ha resultado más fiel que un hermano o cualquier otro familiar. En momentos en los que, por alguna razón, estamos desalentados unas palabras de aliento de parte de un amigo pueden cambiar radicalmente nuestro estado de ánimo. Así dice Proverbios 27:9: “El perfume y el incienso alegran el corazón; la dulzura de la amistad fortalece el ánimo”. Y el versículo 10 dice que “mejor es el vecino cerca que el hermano lejos”.

Jesús dio mucho valor a la amistad. En una ocasión, conversando con sus discípulos, les dijo: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13). Y seguidamente les dice: “Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer”. Es decir, entre amigos verdaderos existe confianza para compartir hasta las cosas más íntimas. No hay duda de que tener un buen amigo es una bendición de Dios. Sin embargo, inevitablemente algunas de estas relaciones pasarán por períodos problemáticos. Si te encuentras en una de estas situaciones, y se trata verdaderamente de una amistad que vale la pena conservar debes buscar una solución. Para ello, aquí te presento algunas sugerencias:

Ora. Trae el problema delante del Señor en oración. Pídele discernimiento espiritual, sabiduría y humildad. Pide a Dios que bendiga a ésa amistad.

Enfrenta la situación. No ignores el problema esperando que la otra persona tome la iniciativa. Comparte con tu amigo tu sentir de que algo no está bien y que necesita solucionarse. En Mateo 5:23-24, Jesús dice: “Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda”.

Define con claridad el problema. Juntos, conversen acerca de cuando y donde la relación comenzó a afectarse y lo que pudo haber causado el problema. Una buena comunicación es esencial para eliminar malos entendidos y evitarlos en el futuro.

Evita echar culpas. No es nada fácil, pero trata de no defenderte. Sin lugar a dudas existirá la tentación de discutir sobre quién hizo tal cosa, pero piensa que el objetivo fundamental no es probar quien tiene la razón, sino salvar la amistad.

Pide perdón. Generalmente no es fácil pedir perdón, especialmente cuando creemos que no tenemos la culpa, pero es una buena oportunidad para practicar la humildad, sabiendo que esto agrada a nuestro Padre celestial. Filipenses 2:3 nos dice: “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo”. Trata por todos los medios de poner en práctica este principio.

No seas tardo en perdonar. Es muy importante que, si es necesario, estés dispuesto a perdonar pues Dios espera que nosotros perdonemos, así como él nos perdonó. Efesios 4:32 dice: “Sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”.

restaurar TU AMISTAD. Pregúntale: ¿Qué puedo hacer para restablecer nuestra mutua confianza? Una vez obtengas la respuesta, haz todo lo posible por cumplir con lo que se requiere.

Si queremos tener la bendición de un buen amigo, debemos estar dispuestos a pagar el alto precio de enmendar la relación cuando sea necesario. Ignorar el problema puede parecer más fácil, pero a la larga perderíamos un valioso tesoro.

ORACION:
Padre santo, Hoy te doy gracias una vez más por la oportunidad que me das de vivir y por el privilegio de tener amigos. Perdoname porque por mi falta de tacto y mi inmadurez he perdido buenos amigos. Dame humildad para saber reconocer mis errores y, por favor, ayudame a mantener una buena relación con ellos. Dame sabiduria para resarcir los daños que he causado, porque yo sé que es tu voluntad que yo haga todo lo posible por vivir en paz con todos, de manera que pueda yo agradarte en todos los aspectos. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

domingo, 6 de abril de 2014

¡Cuidado con las falsas doctrinas!


¡Cuidado con las falsas doctrinas!

Gálatas 1:6-12
“Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo. Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo”.

Una revista británica publicó hace algunos años un artículo titulado: “Cree su propia religión”. Su autora escribió: “Yo no logro entender como la gente se puede dedicar a una sola religión y esperar que conteste todas sus oraciones y que supla todas sus necesidades. No dudo que Jesús fuera el Hijo de Dios, pero creo que también hubo muchos hijos, e hijas, de Dios”. Más adelante concluye esta autora: “Me he convertido en una especie de urraca teológica que toma trocitos de diferentes religiones, las cuales suplen mis necesidades”.

Esta mujer, sin duda alguna, estaba totalmente equivocada en su conclusión de que es necesario tomar “trocitos de diferentes religiones” para suplir nuestras necesidades espirituales. Con frecuencia escuchamos declaraciones similares a estas de personas que desconocen la verdad del evangelio, pero lo más triste y lamentable es cuando provienen de lideres cristianos, los cuales, con el fin de hacer más atractiva su predicación, alteran la pureza del evangelio y predican lo que piensan que a la gente les gusta escuchar, y no lo que deben escuchar. En relación a éstos, el apóstol Pablo escribe en el pasaje de hoy: “Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres?”

Los cristianos de Galacia conocían el verdadero evangelio, pero los falsos maestros lo pervirtieron afirmando que había que guardar la ley de Moisés para ser salvo. Pablo les dijo que esto era totalmente falso. El verdadero evangelio es el que él les enseñó, pues “no lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo”, les dijo. De igual manera, en su carta a los corintios, Pablo escribió que “Cristo murió por nuestros pecados, que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (1 Corintios 15: 4). Todo aquel que lo cree de corazón y confiesa con su boca que “Jesús es el Señor” será salvo, dice Romanos 10:9. Muchos han ignorado esta verdad y han sido victimas de falsos maestros que, con bonitas palabras, los han engañado diciéndoles lo que a ellos les agrada oír.

En su carta a los Romanos, Pablo les advierte acerca de estos individuos: “Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos. Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos” (Romanos 16:17-18). Y en su carta a su hijo espiritual Tito, Pablo se refiere a estos falsos maestros de la siguiente manera: “Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra”. Entonces le aconseja: “Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina” (Tito 1:16-2:1).

Todas estas advertencias debemos tomarlas muy en serio, y poner sumo cuidado en aprender la Sana Doctrina del evangelio expresada en la Palabra de Dios, meditando en ella y orando cada día de nuestras vidas. Entonces podremos rechazar con autoridad toda falsa doctrina que se nos presente.

ORACIÓN:
Padre santo, te ruego me des sabiduria y discernimiento espiritual para poder rechazar todas esas doctrinas que difieran de la verdad y pureza de tu Santa Palabra. Igualmente te pido Señor me des el conocimiento necesario para compartir con denuedo la Sana Doctrina que es todo lo que tu nos has dejado plasmado en tu preciosa Palabra. Todo esto te lo pido en el glorioso nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

sábado, 5 de abril de 2014

Que el médico te diga NO, que el banco te diga NO, que tu pareja te diga NO, o que el mundo entero te diga que NO…


Que el médico te diga NO, que el banco te diga NO, que tu pareja te diga NO, o que el mundo entero te diga que NO… no importa, si ya Dios te dijo que SI.

1. Una mujer con flujo de sangre desde hacia treinta años, toca el borde de la ropa del Señor y es sanada inmediatamente.

2. Un ciego recibe la vista después de que Jesús le escupe en el rostro y le dice que vaya a lavarse a un lago.

3. Un muerto es resucitado cuatro días después de su entierro, con tan solo la Voz de nuestro Señor Jesús.

No tiene lógica, no es naturalmente posible, no puede ni siquiera razonarse... así es cuando Dios actúa. El ingrediente de lo Sobrenatural siempre estuvo presente. Jesús NO opera naturalmente, sino Sobrenaturalmente. Grábate eso.

Muchos esperan siempre que algo naturalmente posible ocurra en sus vidas y mientras su mente siga siendo carnal, no verán el actuar de Dios en sus vidas.

Tu Milagro puede ser real hoy, Dios puede paralizar el clima, abrir un mar Rojo o resucitar lo muerto, pero si tu FE no lo cree posible, ¡olvídate de ver a Dios actuar a tu favor!

¡HASTA QUE DEJES DE RAZONAR LO QUE DIOS HARA EN TU VIDA, ÉL LO HARA!


“Gracia y Paz”

Nueva Generación para Dios

ORACIÓN:


ORACIÓN:

Bendito Padre celestial, oh mi amado Señor, perdóname por esas ocasiones en que me invade la tristeza, el desanimo, la apatía, el cansancio, y no tengo deseos de alabarte ni de elevar mis oraciones a ti. Ayúdame, por favor, a reavivar constantemente mi anhelo por obedecerte y hacer todo lo que a ti te agrada. Por favor, pon en mi corazón una pasión por buscar tu voluntad y obedecerla por encima de mis emociones y mis estados de ánimo. En el nombre de Jesús, Amén.

¿CUÁL ES LA VERDADERA OBEDIENCIA A DIOS?


¿Cuál es la verdadera obediencia a Dios?

Mateo 21:28-32
“Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña. Respondiendo él, dijo: No quiero; pero después, arrepentido, fue. Y acercándose al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Sí, señor, voy. Y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dijeron ellos: El primero. Jesús les dijo: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios. Porque vino a vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; pero los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle”.

En este pasaje, Jesús cuenta una parábola que nos muestra dos actitudes diferentes. El primero de los dos hermanos se negó de inmediato a la petición de su padre de ir a trabajar a su viña. Sin embargo, después se arrepintió, cambió de opinión y fue a trabajar. El otro hermano, por el contrario, inicialmente le dijo a su padre que iría pero finalmente no fue. Después, Jesús hizo una pregunta a los que le rodeaban: “¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre?” Y ellos contestaron: “El primero.”

El significado de esta parábola está claro. Los líderes judíos, a quienes Jesús se estaba dirigiendo, habían proclamado obediencia a Dios y sus mandamientos. Sin embargo su comportamiento indicaba todo lo contrario. Los publicanos y las rameras habían tomado un camino de pecado y de maldad, pero se arrepintieron y entonces tomaron el camino de Dios. Ninguno de estos dos grupos era perfecto, pero quienes rectifican y al final hacen lo correcto agradan más a Dios. El Señor está siempre dispuesto a perdonar y recibir a todo aquel que se arrepiente de sus pecados y cambia la dirección de su vida acercándose a él.

Ciertamente esta parábola no alaba a ninguno de los dos hijos. Ninguno de ellos era la clase de hijo que alegraría la vida de un padre. Pero aquel que al final obedeció, sin duda actuó mejor que el otro. El hijo ideal es aquel que acepta las órdenes de su padre con respeto y las obedece inmediatamente sin argumentar. Este es el ejemplo que Jesús nos dio a través de su vida aquí en la tierra. Para él lo primero era obedecer la voluntad del Padre. Así les dijo a sus discípulos junto al pozo de Jacob: “Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra” (Juan 4:34).

Claro que nuestro Padre celestial sabe que somos imperfectos como aquellos dos hermanos, y que por regla general no seguimos el ejemplo de Jesús. Pero si nos esforzamos, y aún en contra de nuestros propios deseos tratamos de hacer su voluntad, él nos va recompensar. La clave para obtener el éxito comienza desde el momento en que nos esforzamos para obedecerle. Cuando Dios encomendó al joven Josué la dirección del pueblo de Israel, después de la muerte de Moisés, le dijo: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” (Josué 1:9). Josué se esforzó en obedecer las instrucciones del Señor, el tiempo pasó y finalmente guió a los israelitas a entrar en la tierra prometida y tomar posesión de ella. Cuando hacemos un esfuerzo por cumplir la voluntad de Dios, él nos ayuda en nuestro empeño, y al final disfrutaremos de sus bendiciones.

¿Acaso no han habido ocasiones en las que no has tenido deseos de ir al servicio de adoración o a un culto de oración, pero finalmente te animaste y decidiste ir a congregarte? ¿Cómo te has sentido? ¿No es verdad que recibiste muchas bendiciones? Y cuando, por algún motivo, no has tenido deseos de orar pero hiciste un esfuerzo y pasaste un rato en oración, buscando la presencia del Señor, ¿no es cierto que te inundó una paz inefable? Y en momentos de tristeza y desánimo, cuando te has puesto a cantar alabanzas a Dios sobreponiéndote a tu estado de ánimo, con toda seguridad has recibido el gozo del Señor, el cual te ha fortalecido.

Esfuérzate en poner a un lado tu desánimo, tu cansancio, tu apatía, y concéntrate en obedecer la voluntad de Dios. Seguramente vas a recibir bendiciones en abundancia.

ORACION:
Bendito Padre celestial, oh mi amado Señor, perdoname por esas ocaciones en que me invade la tristeza, el desanimo, la apatia, el cansancio, y no tengo deseos de alabarte ni de elevar mis oraciones a ti. Ayudame, por favor, a reavivar constantemente mi anhelo por obedecerte y hacer todo lo que a ti te agrada. Por favor, pon en mi corazón una pasión por buscar tu voluntad y obedecerla por encima de mis emociones y mis estados de ánimo. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

viernes, 4 de abril de 2014

A mucha gente le da miedo soñar...


A mucha gente le da miedo soñar, le da pánico intentar algo mas grande o ideas revolucionarias, le da miedo Creer y la ÚNICA FE que funciona es la FE sin miedo.

Juan 11:40
“¿No te he dicho que si Crees, veras la Gloria de Dios?”

Si Crees veras lo que nadie mas ve. Tu FE determina lo que llegas a ver en tu vida. ¿Que has visto hasta hoy? Esa es tu FE.

Deja de disfrazar de “cautela” “paciencia” y “sabiduria humana” el miedo de actuar en FE y ¡AVANZA! Ya es tiempo de que dejes de llorar y empieces a ¡CREER! y a ¡CRECER!


“Gracia y Paz”

Nueva Generación para Dios

LA AUSENCIA DE UNA PERSONA LA LLENA EL SEÑOR...


La ausencia de una persona la llena el Señor, pero la ausencia del Señor no la llena nada...

La Generosidad


Proverbios 22:9
"El generoso será bendito, porque da de su pan al pobre".


"Gracia y Paz"

¿ESTÁS PREPARADO PARA LA GUERRA?


¿Estás preparado para la guerra?

Efesios 6:10-18
“Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos”.

La Palabra de Dios nos enseña que las luchas a las que a diario nos enfrentamos, y que muchas veces nos afectan profundamente, no son contra las personas que están a nuestro alrededor, sino contra “fuerzas espirituales malignas” que están bajo la dirección de Satanás, a las cuales no podemos ver y cuyo propósito es destruirnos. Día tras día estamos envueltos en esa guerra espiritual, aunque generalmente no nos damos cuenta de lo que verdaderamente está sucediendo en nuestras vidas.

Nosotros no tenemos la capacidad ni el poder para vencer estas fuerzas demoníacas, pero tenemos un Dios todopoderoso que está dispuesto a pelear por nosotros. La Escritura de hoy, nos exhorta a buscar en Dios la fortaleza que necesitamos y, usando la imagen de un soldado completamente equipado para la guerra, nos insta a ponernos “toda la armadura de Dios” para resistir al diablo y estar firmes contra sus astutas tácticas. Con este fin, cada día debemos seguir los siguientes pasos:

1. Ceñirnos con el cinturón de la verdad.
Jesucristo es “la verdad”, dice Juan 14:6. La Palabra de Dios es la manifestación de la verdad. Juan 8:31-32 nos asegura que si permanecemos en esta verdad seremos totalmente libres.

2. Protegernos con la coraza de justicia.
Hemos sido justificados por la sangre de Cristo. Cuando vivimos con esta seguridad, la justicia de Dios constituye una coraza protectora.

3. Calzarnos con la disposición de proclamar el evangelio de la paz.
Tenemos paz con Dios como resultado de nuestra relación con Cristo, pero esa paz debemos compartirla con los demás. Como dijera el profeta Isaías: “Cuán hermosos son los pies del que trae buenas nuevas, del que anuncia la paz...” (Isaías 52:7).

4. Tomar el escudo de la fe.
Nuestra principal defensa es la fe que recibimos de Dios. Debemos ser constantes en la lectura de la Biblia, pues “la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” (Romanos 10:17).

5. Tomar el casco de la salvación.
El casco protege la cabeza. Uno de los puntos que más ataca el diablo es la mente, y a través de ella intenta controlarnos. Cuando vivimos sobre la base de nuestra salvación en Cristo, nos resulta fácil rechazar todo pensamiento que no glorifica el nombre del Señor.

6. Tomar la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.
Cuando Satanás tentó a Jesús (Mateo 4:1-11), el Señor respondió en cada ocasión: “Escrito está.” Y seguidamente se refería a un pasaje de la Escritura con el cual callaba al diablo. Nosotros debemos seguir el ejemplo de Cristo y enfrentarnos a la tentación con la poderosa Palabra de Dios.

7. Orar en el Espíritu en todo momento.
La oración es el arma más poderosa que tiene el cristiano. Es la oración la que coloca en su lugar todas las partes de la armadura espiritual y pone en ella la unción del Espíritu Santo. A unas pocas horas de su muerte, allí en Getsemaní, Jesús dio a sus discípulos este consejo: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.” (Mateo 26:41).

Si seguimos todos estos pasos, podremos proclamar con autoridad: “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”

ORACION:
Padre santo, te doy gracias por la protección que encontramos en tu poder para luchar contra las fuerzas del mal. Ayúdame a permanecer vestido con tu poderosa armadura para vivir una vida de paz y de victoria. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”
Dios te Habla

jueves, 3 de abril de 2014

“UN NEGOCIO TEÑIDO DE ROJO”


“UN NEGOCIO TEÑIDO DE ROJO”

Génesis 25:29-34
“Y guisó Jacob un potaje; y volviendo Esaú del campo, cansado, dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado. Por tanto fue llamado su nombre Edom. Y Jacob respondió: Véndeme en este día tu primogenitura. Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura? Y dijo Jacob: Júramelo en este día. Y él le juró, y vendió a Jacob su primogenitura. Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura”.

Cierto día leí una anécdota muy interesante sobre un hombre de Dios que llegaba a tomar el cargo de una congregación a un pueblo y me llamó mucho la atención, es una anécdota muy interesante y sobre todo muy instructiva y quiero compartirla, dice así:

Hace años un predicador se mudó para Houston, Texas. Poco después, se subió en un autobús para ir al centro de la ciudad. Al sentarse, descubrió que el chofer le había dado una moneda de más en el cambio. Mientras consideraba que hacer, pensó para sí mismo, “Ah, olvídalo, es solo una moneda. ¿Quién se va a preocupar por tan poca cantidad? De todas formas la compañía de autobús recibe mucho de las tarifas y no la echarán de menos. Acéptalo como un regalo de Dios”. Pero cuando llegó a su parada, se detuvo y, pensando de nuevo, decidió darle la moneda al conductor diciéndole: “Tome, usted me dio esta moneda de más”. El conductor, con una sonrisa le respondió, “Se que eres el nuevo predicador del pueblo. He pensando regresar a la iglesia y quería ver que harías si yo te daba cambio de más”. Se bajó el predicador sacudido por dentro y dijo: “Oh Dios, por poco vendo a Tu Hijo por una moneda”.

Ésta anécdota me hizo pensar en la historia que narra Génesis 25:29-34, donde nos habla de dos hermanos mellizos conocidos como Esaú (el hermano mayor) y Jacob (el hermano menor), quienes hicieron un negocio que a ambos les cambió la vida para siempre. Ser el primogénito era muy importante para los hebreos, porque era quien sucedía al padre como cabeza de familia. Si era “unigénito”, heredaba todo, y si había otros hermanos, heredaba doble parte que los demás, por lo tanto era codiciable poder contar con el favor de la primogenitura. Esaú era mayor que Jacob por escasos minutos de diferencia, esto nos hace suponer que Jacob deseaba este privilegio por sentir que era muy poca la diferencia de edad entre ambos y que por lo tanto podía merecerla. Dice la Biblia que un día Jacob preparó un potaje [plato de verduras cocidas, un plato de lentejas rojizas, que probablemente contenía cebollas y ajos para darle buen sabor] y que regresando de una fuerte jornada de trabajo, Esaú hambriento pide a Jacob que le convide de lo cocinado. Su hermano le dice: primero véndeme tu primogenitura. Y sin pensar y sin darse cuenta de lo que están pidiéndole, sin detenerse por un momento Esaú responde: He aquí, estoy a punto de morir; ¿de qué me sirve, pues, la primogenitura? Una respuesta tan precipitada, tan poco inteligente, carente de razonamiento y sensibilidad, que conlleva a un error garrafal y que le cobraría a Esaú una factura muy grande.

En la anécdota el predicador meditó por un periodo de tiempo la decisión de, si se quedaba con la moneda o la devolvía, luego de establecer si era correcto o no, toma la mejor decisión y la devuelve. Por el contrario, Esaú prácticamente regala su primogenitura por un plato de lentejas, él ni siquiera escuchó las palabras de su hermano, pues estaba literalmente ciego por su interés en saciar su apetito voraz, su sed, su cansancio en lugar de detenerse a pensar en las consecuencias. El predicador valora su integridad, a Esaú le importa un comino su privilegio.

¿Será posible no valorar lo que poseemos? ¿Cuánto vale para un verdadero creyente una vida de santidad pura e integra? ¿Podremos manchar por una miseria nuestra relación con Jesús? ¿Cuánto vale Jesús para nosotros?

El mundo y sus placeres ponen a prueba, día con día, que tan buenos o malos negociantes podemos ser. Cada día el enemigo busca la manera de presentarnos un “plato de lentejas” que pueda seducirnos e invitarnos a satisfacer nuestros deseos carnales y tomar malas decisiones.

Vivimos en un mundo en el que la maldad impera y está a la orden del día. Existen tantas propagandas que minan nuestra mente, incitándonos, ya sea a beber licor, a ver pornografía, a tener relaciones sexuales, a visitar lugares que no podemos pagar, a gastar dinero que no tenemos, a arriesgar nuestra propia salud a cambio de tener un cuerpo escultural. Así mismo existen personas, en el trabajo, en la universidad, en la casa, en la calle, en todas partes, que continuamente están tratando de probarnos y ver que tan firmes estamos en nuestra búsqueda por una relación integra con nuestro señor Jesús.

En levítico 20:7 dice: “Santificaos, pues, y sed santos, porque yo soy el Señor vuestro Dios”. Es una orden directa y estricta de parte de Dios de cómo debe de ser nuestra actitud ante las tentaciones y el pecado. Por mas hambrientos de éxito que pudieramos estar, no debemos negociar nuestra integridad; por más cansados de las dificultades de la vida, no podemos negociar por una salida fácil; por más presionados que estemos por el mundo que nos provoca a tener sexo antes o fuera del matrimonio, no debemos arriesgar nuestra salvación por un simple “bocado de pan”. “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 Corintios 6:19).

No hay tregua para un verdadero hijo de Dios. La vida de santidad no es algo que podamos negociar con el diablo: No podemos correr riesgos tontos, porque los daños son crueles e irreversibles. Debemos de ser santos y conducirnos con temor reverente [a Dios] en esta vida (1 Pedro 1:17b), no exponiéndonos al pecado. No dejando que los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida (1 Juan 2:16) dirijan nuestra forma de vivir.

Ante el acecho de quienes quieren que fallemos, la advertencia es: “Si los pecadores te quisieran engañar, no consientas” (Proverbios 1:10). Consentir es sinónimo de estar de acuerdo, es aceptar el engaño, entonces no estés de acuerdo con los pecadores. La vida de santidad es como un cheque protegido que dice: “NO NEGOCIABLE”.

Nuestro Padre celestial quiere que los Cristianos vivamos vidas que lo glorifiquen, y ¿de qué forma?, valorando nuestra vida espiritual, renovándola diariamente, alimentándonos con la Palabra de Dios todos los días, meditando siempre en el gran precio que Jesús pagó por nuestros pecados. No cambiemos nuestra salvacion por un “plato de lentejas”. Busquemos hacer la voluntad de Dios. Tomemos decisiones en todo cuanto hagamos, pidiendo siempre la guia del Espirítu Santo.

Recordemos que Jesucristo nos ha comprado, él pagó el precio y estuvo dispuesto a hacer UN NEGOCIO TEÑIDO DE ROJO, y a darnos el REGALO DE LA VIDA ETERNA, un regalo invaluable e incomparable. La salvación es un regalo tan grande que no debemos descuidar (Hebreos 2:3), y mucho menos… ¡NEGOCIAR! Una vida pecaminosa no vale nada. Hagamos lo imposible por vivir una vida de santidad como Dios quiere.

Romanos 8:38-39
“Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”.


“Gracia y Paz”

ORACIÓN


ORACIÓN:

Gracias, Padre, por tu promesa de bienestar para mi vida bajo tu cuidado. Dame confianza y fortaleza para actuar conforme a tus promesas y no a las circunstancias que me rodean. Quiero estar preparado para toda aflicción o dificultad que se me presente, pues confió en que tu misericordia y gracia estarán sobre mí en todo momento. Te ruego me ayudes a caminar por fe cada día de mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

¿CAMINAS POR FE O POR LO QUE VES?


¿Caminas por fe o por lo que ves?

2 Corintios 5:7
"Porque por fe andamos, no por vista".

En la ciudad de Blackpool, Inglaterra construyeron una plataforma de vidrio laminado en la cima de una torre de 117 metros (unos 380 pies) de alto. El propósito es dar a la gente la ilusión de andar en el aire. Un periódico publicó la foto de una mujer en el borde de la “invisible” plataforma con los puños cerrados contra su cara, tratando de reunir el valor para dar un paso. Le habían dicho que la plataforma era completamente segura, pero aún así tenía miedo de caminar sobre ella.

Como cristianos tenemos la capacidad de movernos en un nivel superior, el cual el mundo sin Cristo no puede alcanzar. Hemos sido llamados a caminar de manera sobrenatural en un mundo natural. La fe puesta en Dios mueve su mano, y crea las condiciones que traen la bendición y el favor del Señor sobre nuestras vidas. Sin embargo hay muchos cristianos que actúan como la mujer de la historia: no se atreven a dar el paso de fe. Se dejan llevar por lo que ven y no por lo que Dios ha dicho que será.

Cuando los problemas y las dificultades se agolpan en nuestras vidas, a menos que respondamos sobrenaturalmente basados en el poder y la misericordia de Dios seremos derrotados. En el Salmo 23, David manifiesta que el Señor es su Pastor, y de ahí la seguridad que él tiene de que nada le faltará, ni en el aspecto físico ni en el emocional ni en el espiritual, y afirma que aún en las más terribles circunstancias (“Aunque ande en valle de sombra de muerte”), no habrá de temer a nada ni a nadie. Finalmente resume su seguridad y su confianza de la siguiente manera: “Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida”. El cristiano debe vivir cada día de su vida creyendo en su corazón y confesando con sus labios que a él lo siguen el bien y la misericordia de Dios y no la pobreza, la enfermedad o la calamidad. Cuando de todo corazón hacemos una manifestación de fe como la que hizo David en este salmo, estaremos preparados para toda aflicción o dificultad que se presente, pues la misericordia y la gracia de Dios estarán sobre nosotros en todo momento.

También en el Salmo 5:12, hay otra promesa de la cual debemos estar siempre aferrados. Dice: “Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; como con un escudo lo rodearás de tu favor”. La Biblia está llena de promesas de Dios para sus hijos. Es importante que creas estas promesas, y tengas fe en que vas a ser recipiente de ellas en el momento oportuno, conforme a la voluntad de nuestro Padre celestial. Romanos 4:17 dice que Dios “llama las cosas que no son, como si fuesen”. En momentos difíciles de tu vida debes echar a un lado el temor y por fe “ver” la solución, sabiendo que el Señor ya la ha visto, y él desea bendecir tu vida y rodearte de su favor. Por eso a través de la epístola a los Hebreos, Dios define la fe como “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.

Sin duda encontraremos en esta vida dificultades y problemas que causarán en nosotros tristeza y aflicción. Jesús les dijo a sus discípulos: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. Esta es la clave: confiar, tener fe. Aunque a tu alrededor haya circunstancias negativas, recuerda que Dios quiere bendecirte, y él tiene el poder para hacerlo. Quizás el Señor te esté preparando para que recibas esas bendiciones. No mires las circunstancias que te rodean, concéntrate en el amor y la misericordia de Dios, haz tuyas sus promesas, camina por fe y marcha adelante en busca de la victoria.

ORACIÓN:
Gracias, Padre, por tu promesa de bienestar para mi vida bajo tu cuidado. Dame confianza y fortaleza para actuar conforme a tus promesas y no a las circunstancias que me rodean. Quiero estar preparado para toda aflicción o dificultad que se me presente, pues confió en que tu misericordia y gracia estarán sobre mí en todo momento. Te ruego me ayudes a caminar por fe cada día de mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla