miércoles, 4 de septiembre de 2013

DIOS CUENTA TODAS LAS COSAS



Génesis 15:5
“Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar”.

Job 31:4
“¿No ve él (Dios) mis caminos, y cuenta todos mis pasos?”

Antonio y Silvia estaban jugando en el comedor cuando su madre puso un plato de galletas en la mesa y se fue. «¡Mmm! ¡Huele bien!, dijo Antonio. Me comeré una». Su hermana le agarró el brazo y le dijo: «No toques nada; mamá se enfadará; es para el postre». –No creo que las haya contado, dijo el niño. –Quizás el Señor sí, respondió su hermana. Antonio se quedó pensativo, y después de un momento, dijo: –Tienes razón. Dios cuenta, porque la Biblia dice que incluso los cabellos de nuestra cabeza están todos contados (Mateo 10:30). Y este verso de la Palabra de Dios lo hizo triunfar sobre la tentación.

En efecto, Dios cuenta las cosas. Un rey pagano lo comprobó. Había olvidado a Dios; pero Dios, por su parte, había contado… En una noche de orgía, Belsasar, aterrorizado, vio cómo se inscribían en la pared de la sala del festín estas solemnes palabras: “Contó Dios tu reino, y le ha puesto fin… Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto… Tu reino ha sido roto, y dado a los medos y a los persas” (Daniel 5:26-28). El momento de hacer las cuentas había llegado. Al final de la lista de los pecados del rey, Dios iba a inscribir un total implacablemente justo. “La misma noche fue muerto Belsasar” (Daniel 5:30).

Si Dios cuenta todos mis pasos, también cuenta todos mis días. Cada uno puede preguntarse: «¿Cuántos me quedan?», pero sería mucho mejor preguntarse: «¿Estoy en regla con Dios?».


“Gracia y Paz”

La Buena Semilla

ORACIÓN:



Padre amoroso y misericordioso, te ruego limpies mi corazón y mis labios de toda mentira o medias mentiras, pues ellas lo único que hacen es destruir mi vida y mi integridad. Ayúdame a conocer la verdad a través de la lectura de tu Santa Palabra y a vivir en ella plenamente para que tu nombre sea glorificado. Dame sabiduría y discernimiento espiritual para entender lo que tu quieres hacer en mi vida, en el nombre de Jesús, Amén.

¿CUÁL ES LA VERDAD?



Efesios 4:25
"Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros".

Por todas partes han surgido tantas personas proclamando tantas verdades que la gente ya no sabe donde está la "verdadera" verdad. Vivimos en un mundo colmado de mentiras donde aún las que se consideran supuestas verdades son rotundas mentiras. Por otro lado existen las llamadas medias verdades, las cuales no dicen totalmente la verdad ni son totalmente una mentira. También oímos hablar de "las mentiras piadosas" o "mentiras blancas". Esta forma de expresión ha inundado prácticamente todos lo sectores de la sociedad inclusive a los cristianos. Muchas veces para salir de situaciones embarazosas se utilizan estas "mentiras piadosas". Para obtener beneficios laborales o mejoras económicas muchos no vacilan en utilizar cualquier clase de mentira. Para muchos, decir la verdad simplemente significa meterse en problemas. Y prefieren no decirla. Entonces, ¿cómo podemos saber cuál es la verdad?

En la Biblia encontramos la respuesta a esta pregunta. En Juan 14:6, Jesús dice a sus discípulos: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Jesús no les dijo: "Yo hablo la verdad", o "Yo predico acerca de la verdad" sino “Yo soy la verdad” ¡La única verdad! Sólo existe una verdad absoluta, y esta verdad es Jesucristo. Como cristianos, tenemos un sólo camino a seguir que no sólo es decir la verdad sino vivir en la verdad. A medida que Cristo (“La Verdad”), vaya gobernando cada área de nuestras vidas nos resultará más fácil hablar verdad y nos deleitaremos más en vivir en la verdad.

La mentira proviene del diablo el cual, dice la Biblia, es un mentiroso. En Juan 8:44 Jesús se dirige a un grupo de judíos y les dice: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de su propia naturaleza habla; porque es mentiroso, y padre de mentira”. El diablo usa la mentira para hacer caer en sus trampas a las personas que las creen. Y desde ese momento son esclavas del pecado y la mentira. No es posible ser libres viviendo en la mentira. Una mentira siempre trae detrás otra mentira que trata de ocultar la primera, y después otra y otra más, y el resultado en una cadena de mentiras que mantiene esclavizado al mentiroso. Y, lamentablemente, este es el patrón en el mundo en que vivimos. Esto no debe extrañarnos si consideramos que, en su evangelio, el apóstol Juan llama al diablo “El príncipe de este mundo” (Juan 14:30). Y si Satanás es el “príncipe de este mundo”, ¿podemos acaso esperar que reine la verdad? Todo lo contrario.

En Juan 8:31, 32 Jesús dice a un grupo de judíos que habían creído en él: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. Conocer la Biblia, que es la Palabra de Dios, o sea leerla, escudriñarla, meditar en ella, recordarla y “permanecer” en ella obedeciéndola es la única manera de conocer la verdad y vivir en la verdad. Cuando además oramos pidiendo al Señor sabiduría y discernimiento espiritual, el Espíritu Santo usa esta palabra y nos da una clara revelación de la verdad. El apóstol Pablo, en su carta a los efesios les dice que no cesa de dar gracias por ellos, “haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él” (Efesios 1:16-17). Cuando llegamos a este nivel espiritual, entonces somos totalmente libres de la maldición que resulta de la mentira.

Si aun no lo haces, decide hoy dedicar todos los días un tiempo a leer la Biblia y a orar pidiéndole a Dios que te dé sabiduría y discernimiento espiritual para entender su Palabra, y llegar a conocer plenamente la única verdad.

ORACIÓN:
Padre amoroso y misericordioso, te ruego limpies mi corazón y mis labios de toda mentira o medias mentiras, pues ellas lo único que hacen es destruir mi vida y mi integridad. Ayúdame a conocer la verdad a través de la lectura de tu Santa Palabra y a vivir en ella plenamente para que tu nombre sea glorificado. Dame sabiduría y discernimiento espiritual para entender lo que tu quieres hacer en mi vida, en el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”
Dios te Habla


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jueves, 29 de agosto de 2013

Oración


ORACIÓN:

Padre celestial, te doy gracias por la vida que me das y por tu misericordia inmerecida. Hoy te pido que derrames tu amor en mi corazón por medio de tu Santo Espíritu y por favor… ayúdame a mostrarlo con hechos a mi prójimo y a todos aquellos que están en necesidad en estos momentos, para que tu nombre sea glorificado en mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

¿MUESTRAS TÚ A LOS DEMÁS EL AMOR DE CRISTO?



Mateo 22:36-39
"Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo".

Cuando un intérprete de la ley le preguntó a Jesús cuál era el principal mandamiento, él le respondió que amar a Dios por sobre todas las cosas, y después le dijo que el segundo mandamiento era semejante, es decir tan importante como el primero: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Para Dios es de suma importancia que nos amemos los unos a los otros. Tan importante como que le amemos a él. De hecho, el fundamento básico de la vida cristiana consiste en amar a Dios y al prójimo. Si no actuamos de esta manera algo anda mal, y la Biblia nos llama mentirosos. Así dice 1 Juan 4:20: “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?”

El Espíritu Santo pone el amor de Dios en nuestros corazones. El apóstol Pablo dice en su carta a los Romanos que “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado" (Romanos 5:5). Una vez que este amor ha sido derramado en nuestros corazones, deliberadamente comenzamos a identificarnos con los intereses y propósitos de Jesucristo en las vidas de otros. El resultado obvio de este proceso es sentir el deseo de obedecer los mandatos de Jesús. Y el Señor nos manda que nos amemos. Dice Juan 13:34-35: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”.

Después de su conversión en el camino a Damasco (Hechos capítulo 9) Pablo fue un hombre santo, entregado totalmente al servicio del Señor, y por donde quiera que iba compartía con todos el amor que Dios había puesto en su corazón, y en todo momento formaba parte de sus enseñanzas. En su carta a los Efesios, por ejemplo, los exhortó a que mostraran el amor de Dios “soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Efesios 4:2-3). Deberíamos siempre seguir su ejemplo, pero muchas veces nos concentramos sólo en nuestras propias metas, por lo que los demás no pueden ver reflejado en nosotros el amor de Dios, y el Señor no puede usarnos de la manera que él desea. Tenemos que luchar contra la tendencia humana a amar las cosas que nos permiten obtener beneficios materiales, en lugar de amar y obedecer al Señor, y así disfrutar de la paz, el gozo y el amor del Espíritu Santo.

La comunión con Jesús implica más que ir a la iglesia o estar en oración a solas con él. Es necesario que como resultado de este tiempo devocional, en nuestros corazones se produzca el deseo de mostrar la luz, la paz y el amor de Jesucristo al mundo que nos rodea que tan necesitado está de la gracia de Dios. A nuestro alrededor hay personas con necesidades de todo tipo. Muchas veces nuestro corazón se oprime ante tanta desgracia y sentimos lástima por ellos, pero, ¿hemos hecho algo por mostrarles el amor del Señor? No solamente debemos orar pidiendo a Dios que los ayude, sino también debemos mostrarle el amor de Cristo ayudándolos de alguna manera.

¿Por qué no te propones desde este momento obedecer al Señor, y a la vez agradarle no sólo mostrando tu amor a tus seres queridos, sino también a tus vecinos, compañeros de trabajo, e incluso a personas que no conoces que te encuentres hoy en la calle? Hazlo en el nombre del Señor, pues él no lo va a pasar por alto, todo lo contrario, él te recompensará. Así dice la Biblia en Colosenses 3:23-24: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís”.

ORACIÓN:
Padre celestial, te doy gracias por la vida que me das y por tu misericordia inmerecida. Hoy te pido que derrames tu amor en mi corazón por medio de tu Santo Espíritu y por favor… ayúdame a mostrarlo con hechos a mi prójimo y a todos aquellos que están en necesidad en estos momentos, para que tu nombre sea glorificado en mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”
Dios te Habla


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ONCE MIL MANERAS DE LLEGAR AL CIELO



«Tengo que ir al cielo, y ya sé como ir» dijo Raput Jungimere, de sesenta años, un anacoreta de la India.
        
Y tendió en el suelo una cama de puntillas de tres metros de largo por uno de ancho. Y sobre esa cama de puntillas se acostó a dormir. Para él, esa era su manera de ir al cielo. Pero a los seis meses desistió de su propósito. Se había llenado de tantas pulgas que las picadas de los insectos eran un tormento mayor que el de los clavos.

En este mundo hay muchas maneras propuestas de ir al cielo. A lo largo de seis mil años de historia civilizada, el hombre ha ensayado no menos de once mil maneras diferentes de llegar al cielo y alcanzar la gloria.

Son esas las tantas religiones que se disputan, con buenas y con malas artes, la devoción de los interesados.

Hay quienes piensan que el sacrificio corporal lo prepara a uno para irse al cielo. Son los que se encierran en celdas de monasterio, ayunan días enteros, o se flagelan con látigos de acero, o se sajan la carne hasta hacer que corra la sangre, o se acuestan en camas de puntillas como Raput Jungimere. Son los que renuncian a todos los bienes y los placeres del mundo, y niegan a su alma todo lo que es bueno y placentero y sano, buscando aligerarla de todo peso mundanal. Son los que escogen una carrera religiosa, y hacen votos de castidad, de pobreza y de obediencia, y se rasuran la cabeza y salen a mendigar por las calles.

Pero nada de eso lleva a nadie al cielo. Ni camas de clavos, ni votos de pobreza, ni sacrificios personales, ni millones de dólares, ni bañarse en el Ganges, ni peregrinar a La Meca, ni colgarse una medallita, ni pagar una indulgencia, ni siquiera tratar de ser lo más bueno que se pueda. Se llega al cielo mediante el don de la gracia salvadora de Cristo por su sacrificio en la cruz del Calvario. Se llega al cielo mediante un sometimiento puro y sincero a la soberanía de Jesucristo, el Hijo de Dios. Se llega al cielo mediante un arrepentimiento verdadero. Dios nos tiene preparado un hogar allá en el cielo, y espera que sigamos sus instrucciones para poder ocuparlo.


“Gracia y Paz”

¿Qué hay que hacer para ser salvo?


¿HAS INTENTADO REPARAR TUS RELACIONES ROTAS?



2 Corintios 5.17-21
“Cuando el pecado entró en el mundo, muchos aspectos de la existencia fueron afectados negativamente, entre ellos las relaciones. Se creó una barrera entre Dios y la humanidad, y también entre las personas”.
        
Desde que Adán y Eva pecaron, todas las generaciones posteriores han tratado de ocultar su pecado, esconderse de Dios, y culpar a los demás. Por tanto, las familias se distancian, las amistades se acaban, y a quienes amamos una vez se convierten en nuestros enemigos.

Reparar las relaciones rotas no se hace con rapidez ni tampoco es fácil, pero como creyentes estamos llamados a vivir en armonía unos con otros. Porque sabemos que el pecado distanció a la humanidad de Dios, podemos aprender cómo arreglar las cosas considerando lo que hizo el Señor para reconciliarnos con Él.

Toma la iniciativa: El Señor se acercó a nosotros cuando éramos sus enemigos (Romanos 5:6-11), y Él nos llama a hacer lo mismo, ya sea que seamos el agraviante (Mateo 5:23-24) o el agraviado (Lucas 6:27-28).

Perdona todas las ofensas: Se nos dice que perdonemos a los demás de la misma manera que Dios nos perdonó a nosotros (Colosenses 3:12-13). Esta renuncia incondicional a nuestro derecho de hacer a otros pagar sus agravios, no está limitada por el grado ni por las veces que nos ofendan.

Esfuérzate por restaurar la relación: Dios nos reconcilió en Cristo, no tomando en cuenta nuestros pecados (2 Corintios 5:17-21.). Siguiendo su ejemplo, debemos reconciliarnos unos con otros con amor, sin aferrarnos a los agravios recibidos (1 Corintios 13:4-5).

Espera, y confía el resultado a Dios: El perdón es obligatorio, pero la reconciliación es una calle de dos vías. Así como muchas personas rechazan la oportunidad de reconciliarse con Dios por medio de Cristo, hay quienes pueden negarse a participar con nosotros en la reparación de una relación humana. Dios, quien desea que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9), responde esperando con paciencia. Del mismo modo, debemos hacer esfuerzos por vivir en paz y vencer el mal con el bien. La manera de hacerlo es siendo benévolos y bendiciendo a quienes rechazan la restauración (Romanos 12:17-21; 1 Pedro 3:8-12).
Preguntas para reflexionar

¿Tienes tu alguna relación que necesitas reparar? ¿Qué te está impidiendo iniciar la reconciliación?

Si has intentado la restauración, pero la otra persona te ha rechazado, ¿de qué manera estás tu respondiendo? A pesar del distanciamiento, ¿qué puedes tu hacer para mostrar amor y amabilidad?


“Gracia y Paz”

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domingo, 25 de agosto de 2013

¿Quien soy en Cristo?



Soy una Persona Transformada

Quien ha creído en Jesucristo es una persona cambiada por el poder de Dios. Ninguno de nosotros puede cambiar por si mismo, solamente Dios puede transformar nuestro ser. (Romanos 6:4-7; 2; 7:5-6 ; 2 Corintios 5:17) 

¿QUÉ DICE LA BIBLIA SOBRE LA MUERTE?



La Biblia habla de la muerte como un sueño, se refiere a resurrecciones, el alma y el espíritu en la muerte, y la inmortalidad.

UN SUEÑO: En Juan 11:11-14 Jesús compara la muerte con un sueño. “Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle. Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará. Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño. Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto”. La Biblia compara la muerte con un sueño más de 50 veces.

Se nos dice en 1 Tesalonicenses 4:15-16 que aquellos que duermen en Jesús resucitarán en su Segunda Venida. “Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero”.

RESURRECCIONES: Hay dos resurrecciones, una para vida y otra para condenación (muerte) eterna. Juan 5:28-29 dice: “No os maravilléis de esto; porque vendrá la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación”.

Génesis 2:7 registra la creación del hombre en el principio. “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”. Dios no puso un alma dentro de un hombre. Es como una ecuación: Polvo + Aliento de vida = Ser Viviente. Si tu estuvieras por hacer una caja de madera podrías decir: tablas + clavos = caja de madera. Tomas un par de tablas de madera y clavos, los ensamblas y obtienes la caja. Si tomas los elementos por separado, quitando los clavos de las tablas, y colocas los clavos en un montón y las tablas en una pila, ¿qué sucede con la caja? Simplemente deja de ser una caja hasta que la vuelvas a armar y clavar. Así es como funciona la muerte. Quitas el aliento, esa chispa de vida que proviene de Dios y el cuerpo vuelve al polvo (o a veces a las cenizas, en caso de cremación). ¿Qué sucede con el alma? Simplemente deja de ser hasta que Dios venga en la resurrección y coloque los elementos todos juntos nuevamente. En ese momento el polvo y el aliento de vida son reunidos y entonces tienes una vida, una persona viviente o un alma viviente nuevamente.

El intervalo entre la muerte y la resurrección está descrito en la Biblia como un “sueño”. No hay conciencia de lo que está pasando, o del tiempo que pasa. Morir es como ir a dormir y tu próximo pensamiento consciente – que parecerá como el próximo momento – es cuando Dios nos resucite y nos de la vida de vuelta....

ALMA Y ESPÍRITU EN LA MUERTE: Eclesiastés 12:7 dice que el cuerpo vuelve al polvo y el espíritu (o aliento de vida) vuelve a Dios. Job 27:3 nos dice que el espíritu es lo mismo que el hálito de vida de Dios o su poder.

Salmos 146:4 dice, “Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra; en ese mismo día perecen sus pensamientos”. Los muertos no alaban a Dios, Salmos 115:17. Los muertos nada saben, Eclesiastés 9:5, “Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tiene más paga; porque su memoria es puesta en olvido”.

INMORTALIDAD: Los seres humanos no tienen inmortalidad, sólo Dios (1 Timoteo 6:16). Recibiremos inmortalidad cuando Jesús vuelva (1 Corintios 15:51-54). Cuando Jesús vuelva su recompensa de vida eterna vendrá con él (Apocalipsis 22:12).

La Biblia dice que el cielo es un lugar real en Juan 14:1-3, “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”.

Dios nos dará gloriosos cuerpos inmortales. (Lee Filipenses 3:21 y 1 Corintios 15:51-54). Todas las deformidades físicas serán curadas (los ojos de los ciegos serán abiertos, los oídos de los sordos serán abiertos y el lisiado, sanado). Lee también Isaías 35:3-6. Construirán casas y habitarán en ellas. Plantarán viñas y comerán de su fruto (Isaías 65:21-23). El lobo y el cordero morarán juntos. El Nuevo Reino de Dios será de tranquila paz (Isaías 65:25). Compartiremos con Abraham, Isaac, Jacob (Mateo 8:11).
Dios mismo estará con nosotros y será nuestro Dios (Apocalipsis 21:3). Nosotros serviremos con todo amor a nuestro Dios por siempre y gozaremos de la más estrecha relación con Él (Apocalipsis 22:3-4).


“Gracia y Paz”


¿CÓMO SIGUES TU A JESÚS?



Seguir a Jesús requiere decisión y luego acción.

Mateo 4:19-20
"Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron".


Seguir a Jesús requiere sacrificio propio.

Mateo 16:24
"Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame".


Seguir a Jesús significa guardar sus mandamientos.

1 Juan 2:4
"El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él".


Si no seguimos a Jesús, entonces seguiremos a Satanás.

Mateo 12:30
"El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama".


“Gracia y Paz”

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“ARREPENTÍOS Y BAUTIZADOS”


Hechos 2:38
''Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados....''

Para la conciencia de mis hermanos sobre la justificación de sus pecados, esta realidad espiritual se realiza al momento de nuestro ''arrepentimiento genuino'' y ''bautismo conciente en su muerte''.

No es invocar el nombre de Cristo, ausente de la convicción de un bautismo en su muerte, este es el error de muchos que se han convertido falsamente, por decir ''acepto'' pero sin su identificación en su muerte, porque el llamado “arrepentíos y bautizados”, responde en esta realidad espiritual de plantarse juntamente en la semejanza de su muerte:

Romanos 6:3
“¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?’’

Ahora esta conciencia de esta muerte dará esta permanente realidad de una vida nueva, destruyendo el cuerpo del pecado. En realidad es el momento de nuestra justificación del pecado:

Romanos 6:5-8, 11
“fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección, sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado, porque, el que ha muerto ha sido justificado del pecado. Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él.... Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro”.

Esta es la verdad:

Romanos 6:7-8
''El que ha muerto ha sido justificado del pecado. y si morimos con cristo, creemos que también viviremos con él''.


“Gracia y Paz”

 By: Gregorio Makridis

sábado, 24 de agosto de 2013

¿QUÉ ENSEÑA LA BIBLIA ACERCA DEL MATRIMONIO?



El matrimonio es una sociedad permanente entre un hombre y una mujer.

Mateo 19:5-6
"el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre".


¿Cómo deben relacionarse los esposos con sus esposas?

Efesios 5:25-28
"Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama".


Los esposos deben honrar a sus esposas.

1 Pedro 3:7
"Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo".


¿Cómo debe la esposa relacionarse con su esposo?

Efesios 5:22-24
"Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo".


¿Significa eso que la esposa debe hacer todo lo que el marido quiera? ¡No! El matrimonio requiere sumisión por parte de los dos.

Efesios 5:21
"Someteos unos a otros en el temor de Dios".


¿Qué consejo prohíbe el abuso físico o verbal hacia la esposa?

Colosenses 3:19
"Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas".


Para tener éxito en su matrimonio, arregle cualquier malentendido inmediatamente.

Efesios 4:26
"Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo.


Mantenga la relación creciendo en unidad y entendimiento.

Efesios 4:2-3
"Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz".


¿Cómo debe la sociedad ver el matrimonio?

Hebreos 13:4
"Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios".


¿Cuáles mandamientos de Dios protegen el matrimonio? El séptimo y el décimo.

Éxodo 20:14, 17
"No cometerás adulterio", y "No codiciarás la mujer de tu prójimo".


¿Cuál es la única razón aceptable que Jesús dio para poner fin a un matrimonio?

Mateo 5:32
"Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio".


¿Cuánto tiempo debe durar el matrimonio?

Romanos 7:2
"Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido".


¿Qué instrucción se da acerca de la persona con quién casarse?

2 Corintios 6:14
"No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?”.


El romance y el don de la sexualidad son bendecidos por Dios cuando se ejercen dentro de los vínculos del matrimonio.

Proverbios 5:18-19
"Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud, como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, y en su amor recréate siempre".

Amen!!!


“Gracia y Paz”
Edificando Matrimonios
conforme al propósito de Dios

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ORACIÓN


Padre santo, te ruego me ayudes a alimentar mi espíritu con tu palabra y a buscar tu rostro día tras día, y que tu Santo Espíritu llene mi corazón de tu amor, de tu gozo, de tu paz, y de todas las cosas buenas que provienen de ti. En el nombre de Jesús, Amén.

¿TE PREOCUPA MUCHO LO QUE COMES?



Marcos 7:18-23
“El les dijo: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar, porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina? Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos. Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre”.

Algunos fariseos y escribas se habían acercado a Jesús quejándose de que habían visto a sus discípulos comer pan sin lavarse las manos, y por esta razón los condenaban. Entonces el Maestro les replicó diciendo: “Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres” (Marcos 7:6-7). Ya Jesús les había advertido en varias ocasiones que su rígida adhesión a la ley tradicional podía significar en realidad desobediencia a la ley de Dios. En otras palabras, se preocupaban demasiado por seguir las costumbres tradicionales que venían de generación en generación, pero se olvidaban de hacer las cosas que agradaban a Dios. Por ejemplo, Marcos 7:3 dice que “los fariseos y todos los judíos, aferrándose a la tradición de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen”.

Después de su encuentro con los fariseos, Jesús se dirige a sus discípulos con las palabras del pasaje de hoy, las cuales son una profunda enseñanza en relación a las cosas que verdaderamente son inmundas y que contaminan al ser humano, es decir sus acciones y sus palabras, que provienen de su propio corazón. A estos mismos fariseos, Jesús les había dicho en otra ocasión: “¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas” (Mateo 12:34-35).

No quiso decir Jesús en esta enseñanza que no debemos ser cuidadosos e higiénicos al ingerir los alimentos, sino que lo que es realmente importante es lo que guardamos en el corazón. Un corazón lleno de amargura, o resentimiento o cualquier otro sentimiento que no refleje el amor de Dios crea una barrera espiritual que impide la relación con el Señor y afecta negativamente a los que están a su alrededor. El autor de la Epístola a los Hebreos hace esta advertencia: “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados” (Hebreos 12:15).

Mucho se ha escrito acerca de los beneficios que tiene para la salud del cuerpo una alimentación sana y balanceada. Es muy importante que nuestra dieta incluya las vitaminas, minerales, proteínas y carbohidratos que el organismo necesita para funcionar de la manera en que fue diseñado. Es de suma importancia mantener el sistema digestivo limpio de toxinas que pueden contaminar nuestro organismo resultando en enfermedades y otros problemas. Es también importante mantenerse activo siguiendo un régimen de ejercicios y acondicionamiento físico.

Pero si todo esto es importante para gozar de buena salud física, mucho más importante es el cuidado que debemos tener para gozar de buena salud espiritual. Este es el centro de la enseñanza de hoy: la importancia esencial de la alimentación de nuestro espíritu, la cual debe depender fundamentalmente de la lectura de la Biblia y la oración cada día de nuestras vidas. También debemos ser cuidadosos al escoger los programas de televisión que vemos, y los sitios del Internet que visitamos, y los libros y revistas que leemos, pues todo esto puede dar lugar a los malos pensamientos a los que se refiere Jesús, los cuales invariablemente traerán como consecuencia “todas estas maldades que de dentro salen, y contaminan al hombre”.

ORACIÓN:
Padre santo, te ruego me ayudes a alimentar mi espíritu con tu palabra y a buscar tu rostro día tras día, y que tu Santo Espíritu llene mi corazón de tu amor, de tu gozo, de tu paz, y de todas las cosas buenas que provienen de ti. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te habla