jueves, 4 de agosto de 2016
Tito 3:5
Tito 3:5
Jesús nos salvó no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sini conforme a su Misericordia"
Efesios 5:20
Efesios 5:20
"Dando siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a Dios, el Padre";
miércoles, 3 de agosto de 2016
Mateo 14:31
Muchas veces creemos que cuando un hermano o hermana está
pasando por algún problema, es que tal vez sea consecuencia de algún pecado y
que ahora está pagando lo que hizo; pero debemos tener en cuenta que no todos
los problemas son producto de un pecado o que vienen de Satanás como algunos
creen, si no que a veces son situaciones que Dios permite para crecer. Él desea
que crezcamos, que maduremos, que experimentemos cosas sobrenaturales en virtud
de que fuimos hechos a la imagen y semejanza de nuestro Padre Celestial.
En Mateo 14:28 podemos ver cómo actúa Pedro cuando dice que desea caminar sobre
las aguas y Jesús le dice que deje la quietud y experimente algo sobrenatural
con Él, Pedro duda y apenas pisa el agua siente hundirse, pero también
observamos que Jesús en ningún momento lo dejó cuando salió de la barca si no
que inmediatamente lo ayudó.
Pedro no logró experimentar lo sobrenatural que Jesús le ofrecía por temor, por
dudas, por falta de fe, etc. y probablemente nosotros también hacemos lo mismo,
NO dejamos que Dios nos haga crecer, que nos haga experimentar nuevos niveles,
nos conformamos con lo que ya sabemos, con lo que hacemos y no anhelamos
caminar sobre las aguas. Cada prueba que Dios está permitiendo en nuestra vida
es para que podamos crecer y vivir grandes bendiciones, pero por miedo o duda
no estamos obedeciendo y nos estamos conformando con la situación en la que estamos.
2 Pedro 3:18
“Antes bien, creced
en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea
gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén”.
Si Dios te está sacudiendo y te está moviendo de tu zona de confort, es tiempo de
que veas esta situación como una oportunidad, como algo bueno para tu vida, eso
que te hará crecer y experimentar lo sobrenatural; tal como Jesús estuvo con
Pedro, también estará contigo para sostenerte y caminar juntos.
¡Gracia y Paz!
Telma Céspedes
lunes, 1 de agosto de 2016
Efesios 4:32
“Por el contrario, sean buenos y compasivos
los unos con los otros, y perdónense, así como Dios los perdonó a ustedes por
medio de Cristo”.
1 Tesalonicenses 5:23
"Y todo vuestro ser, espíritu, alma y
cuerpo, sea guardado irreprensible…"
Dios desea sanar nuestro cuerpo, sanar nuestras emociones.
Quiere que nuestro cuerpo, alma y espíritu, sean una unidad íntegra. El pecado
viene para deteriorar y destruir esa integridad, no sólo en nosotros, sino
también en los seres a quienes amamos. La iniquidad puede causar enfermedades y
aflicciones en el espíritu, alma y cuerpo. Solamente Dios puede limpiar del
pecado estas tres partes de nuestra vida (Espíritu, Alma y Cuerpo).
¡Qué esperanza y fortaleza le da Jesús a nuestra apesadumbrada
alma cuando nos dice: "Tu fe te ha salvado, ve en paz" (Lucas 7:50;
8:48)!
De esta forma Dios quiere sanar nuestra existencia. El
Espíritu Santo quiere que cada parte de nuestra vida sea salva, pura y saludable.
Desea darnos vida y poder para que nuestro cuerpo, alma y espíritu funcione
perfectamente.
1 Corintios 6:19
“¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo
del Espíritu Santo, que está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois
vuestros?”
¡Gracia y Paz!
Efesios 4:31-32
Efesios 4:31-32
“Abandonen toda
amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia. Más bien,
sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como
Dios los perdonó a ustedes en Cristo”.
El perdón debe
ser la base de nuestra relación con nuestro prójimo, debe ser nuestra marca, lo
que nos distingue como cristianos, el perdonarnos unos a otros tiene que estar
presente en cada momento de nuestra vida. Esto es señal de madurez. El Perdón
es un signo de la gracia de Dios en nuestras vidas y somos llamados a entregar
esa gracia a toda persona que nos ofende. ¿Es fácil?, ¡NO! pero unidos a
Cristo podemos pasar la prueba.
Empecemos hoy
mismo a conceder perdón y gocémonos sintiendo cómo Dios se glorifica en
nuestras vidas.
¡Gracia y Paz!
sábado, 30 de julio de 2016
Isaías 54:10
Isaías 54:10 (DHH)
“Aunque las montañas cambien de lugar y los
cerros se vengan abajo, mi amor por ti no cambiará, ni se vendrá abajo mi
alianza de paz. Lo dice el Señor, que se compadece de ti”.
–Siento que no merezco el perdón de Dios, he intentado dejar las actitudes que
me lastiman pero no puedo, pienso que Él no me ama por esto–. Muchas veces
estas palabras nos carcomen la mente cuando le fallamos a Dios, pero eso no
debe ser motivo para alejarnos de nuestro Eterno Padre, ni un impedimento para reconciliarnos
con él, pues su amor no cambia, lo único que debemos hacer es arrepentirnos con
sinceridad, pidiéndole que restaure nuestro corazón y dejar que en Sus Fuerzas
seamos libres de todo lo que nos detiene para estar en armonía con Él.
Recuerda esta palabra “Convertiré el valle de la
Desgracia en el paso de la Esperanza”, créela y busca a Dios a través de la
oración y se libre.
¡Gracia y Paz!
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