sábado, 12 de marzo de 2016
jueves, 10 de marzo de 2016
NO SE FABRIQUEN ÍDOLOS, NI LEVANTEN ESCULTURAS O ESTATUAS...
Levítico 26:1
“No se fabriquen ídolos, ni levanten esculturas o
estatuas, ni erijan en su tierra piedras conmemorativas para postrarse ante
ellas, porque yo soy el SEÑOR, su DIOS”.
1 Corintios 10:21
“Ustedes no pueden beber de la copa del SEÑOR, y también
de la copa de los demonios; no pueden participar de la mesa del SEÑOR, y
también de la mesa de los demonios”.
miércoles, 9 de marzo de 2016
LA BIBLIA… UN LIBRO LLENO DE LUZ
Juan 5:39
“Escudriñad las Escrituras; porque a
vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan
testimonio de mí”.
La Biblia es mucho más que una recopilación de libros
inspirados, la Biblia es un libro vivo, que siempre nos hablará en presente, es
capaz de golpearnos muy fuerte cuando nos confronta con nuestro pecado, pero
también de darle caricias a nuestra alma cuando lo necesitamos.
Es nuestra guía para alcanzar bendiciones y la salvación
eterna, por medio de este libro hermoso podemos conocer a Dios en plenitud y
podemos conocernos a nosotros mismos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.
La Biblia nos muestra la esencia de Dios (el Amor), pero
también nos revela su Justicia.
Tanto que aprender y tanto que compartir y lo mejor es
para todo el mundo, pues aunque nos falte entendimiento solo basta con pedirlo
al Padre y el Espíritu Santo nos revela su voluntad.
Si duda alguna estamos frente a un libro vivo, que nos
llena de vida y nos enseña a vivir.
El único requisito es escudriñarlo y ponerlo en práctica,
si no… pues no funciona.
“Gracia y Paz”
Cristo Para Las Naciones
¿QUIÉNES SOMOS EN CRISTO?
Veamos un diamante como ejemplo: ¿Qué belleza tienen un
diamante? Por si solo un diamante no tiene ninguna belleza, a menos que sea
traído a la luz. Colocado frente a la luz reflejará la belleza del sol. De otra
forma, en el no hay belleza alguna.
Un diamante guardado en una oscura galería o en una profunda
mina subterránea no muestra ninguna belleza; es solo un pedazo de carbón, un
poco de carbono común, sometido a un proceso que lo convierta en un medio para
reflejar la luz. Así sucede también con las otras piedras preciosas. Sus
variados tonos no son nada sin la luz. Cuantos más lados tengan, reflejan más
luz y exhiben más belleza. Si tomamos un diamante en bruto, veremos que no hay
brillo en él. En su estado natural él no refleja luz alguna.
La luz que existe en un diamante no es su propia belleza,
es la belleza del sol. Así somos
nosotros en un estado natural, sin ninguna utilidad, hasta que Cristo comienza a brillar sobre
nosotros.
¿Qué belleza existe en un hijo de Dios? SOLAMENTE LA BELLEZA
DE JESÚS. Nosotros somos su pueblo especial, escogido para manifestar las
virtudes de Aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable. ¡REFLEJEMOS
HOY SU LUZ Y SU AMOR!
Salmos 97:11
"Luz está sembrada para el justo, Y
alegría para los rectos de corazón"
Salmos 27:1
"Jesús es mi luz y mi salvación: ¿de
quién temeré? El es la fortaleza de mi vida: ¿de quién he de
atemorizarme?"
Proverbios 4:18
"Mas la senda de los justos es como la
luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto"
“Gracia y Paz”
martes, 8 de marzo de 2016
¡No lo vemos, pero sabemos que él está allí! El mismo
ángel del Señor que destruyó a los enemigos de Israel ahora está peleando para
ganar la batalla espiritual que se libra alrededor de ti y de mí.
Oración:
Amado Padre, aumenta mi fe, para creer que tus mensajeros
celestiales me rodean y me defienden. Quiero entregarme a ti con gloria y gran
gozo Señor. Gracias por tu protección, en el nombre de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
LA "REGLA DE ORO"
Mateo 7:12 (NTV)
“Haz a los demás todo lo que quieras que te
hagan a ti. Ésa es la esencia de todo lo que se enseña en la ley y en los
profetas”.
Esta "Regla de Oro" expresa un principio
fundamental del reino de los cielos. ¡Los seguidores de Jesús debemos practicarla!
Es la base fundamental de nuestra relación con otros. Es
una expresión de la voluntad de Dios. Con esta Regla Dios nos gobierna. Si no
aceptamos esta Regla rechazamos la voluntad de Dios. La mayoría de los
problemas en la humanidad es por no practicar esta Regla; y entre los cristianos es por desobedecerla.
No debemos ser guiados por los deseos e impulsos de la
carne (Gálatas 5:19-21), sino por esta Regla. Si somos fieles a las enseñanzas
de Jesús, esta Regla se convertirá en nuestra práctica cotidiana.
¡Gracia y Paz!
Salmo 34:18
El Señor siempre está cerca de
quienes lo amamos. ¿Cómo estar seguros? Porque Él caminó entre nosotros en su Ministerio.
Él sufrió por nosotros en la Cruz del Calvario. Él nos prometió estar con
nosotros todos los días, hasta el final del mundo (Mateo 28:20). Sabemos que en
los momentos de prueba o desafió, Él nos sostiene con su mano poderosa (Isaías
41:13-14). ¿Estará nuestro corazón abierto a Él? ¿Lo estamos buscando
correctamente?
No permitamos que los
problemas nos alejen de Dios o nos hagan dudar de su presencia en nuestra vida.
Oración:
Señor, te suplico permanezcas
siempre cerca de mí. Déjame sentir tu presencia en mi vida. Padre, te pido
también por los que están luchando por su fe y por los que están pasado por
desafíos y tragedias. Por favor quédate con ellos y revela tu presencia en sus
vidas. En el nombre de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
lunes, 7 de marzo de 2016
“SI EL SEÑOR QUIERE...”
Todo mundo hace planes, programa
actividades y proyectos. “Mañana haré esto”. “Tal día voy a empezar este
trabajo”. “Tal día voy a ir a tal lugar”. Hacer planes a futuro no tiene nada
de malo, lo que está mal es que los que nos decimos cristianos hagamos planes y
no involucremos al Señor.
Un muy buen ejemplo de planeación la
da el apóstol Pablo en Hechos 18:21. Ahí lo encontramos en Éfeso, saludando a
los creyentes locales en su camino hacia Jerusalén: “los cuales le rogaban que se
quedase con ellos por más tiempo; mas no accedió, sino que se despidió de
ellos, diciendo: Es necesario que en todo caso yo guarde en Jerusalén la fiesta
que viene; pero otra vez volveré a vosotros, SI DIOS QUIERE. Y zarpó de Éfeso”
(Hechos 18:20-21).
Otro más fue en Corintio: “Iré
a vosotros, cuando haya pasado por Macedonia, pues por Macedonia tengo que
pasar. Y podrá ser que me quede con vosotros, o aun pase el invierno, para que
vosotros me encaminéis a donde haya de ir. Porque no quiero veros ahora de
paso, pues espero estar con vosotros algún tiempo, SI EL SEÑOR LO PERMITE” (1
de Corintios 16:5-7).
“Si Dios
quiere”, “Si el Señor lo permite”, deberían de anteponerse a cada plan
que hagamos. Cada plan que hagamos debería de ser entregado en las manos del
Señor. Él también tiene un plan para nuestras vidas. “Porque yo sé los pensamientos
que tengo acerca de vosotros, dice Yahweh, pensamientos de paz, y no de mal,
para daros el fin que esperáis” (Jeremías 29:11).
Igual, en las siguientes escrituras
el Señor nos muestra porque nuestra dependencia a su voluntad debe de ser
absoluta:
Isaías 55:8-9
“Porque mis pensamientos no son
vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Yahweh. Como son
más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros
caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”.
Salmo 40:5
“Has aumentado, oh Yahweh, Dios mío,
tus maravillas; Y tus pensamientos para con nosotros, No es posible contarlos
ante ti. Si yo anunciare y hablare de ellos, No pueden ser enumerados”.
Efesios 3:20-21
“Y a Aquel que es poderoso para hacer
todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según
el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús
por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén”.
Si piensas mucho en ti mismo y en tu
futuro, bueno, Dios piensa mucho más. SUS PENSAMIENTOS ACERCA DE TI ¡NO PUEDEN
SER ENUMERADOS! ¡Son incontables! Si tus planes no se cumplieron y quieres preguntarle
a “Dios, ¿por qué? y enseñarle lo bonito que TU habías planeado tu vida, solo
recuerda que: SUS PENSAMIENTOS SON MÁS ALTOS QUE LOS TUYOS. Recuerda que sus
pensamientos acerca de ti no pueden ser numerados y esos son pensamientos de
paz y no de mal. Si hubo algo que el Señor no bendijo, no es porque se le pasó,
ni porque no te ama, sino porque no era Su perfecta voluntad para tu vida. Su
voluntad y planes para ti son sin duda PERFECTOS.
Recuerda, ciertamente no está mal
planear. Sin embargo, asegúrate que en tus planes y tu actitud hacia ellos,
agregues la condición “Si Dios quiere”
o como el mismo Jesús dijo: “no como yo quiero, sino como TU” (Mateo 26:39).
¡Gracia y Paz!
Aprendiendo la Sana Doctrina
Anastasios Kioulachoglou
martes, 1 de marzo de 2016
RAHAB, ¡UNA MUJER CON VALOR Y FE!
En el "Salón
de la Fama de la Fe " de Hebreos 11, solo se
mencionan dos mujeres por su nombre: Sara, la esposa de Abraham (v. 11), y
Rahab, la ramera de Jericó (v. 31). Sara fue una mujer piadosa, la esposa del
fundador de la raza hebrea; y Dios utilizó su cuerpo consagrado para traer al
mundo a Isaac. En cambio, Rahab era una gentil impía que adoraba dioses paganos
y vendía su cuerpo por dinero. Humanamente hablando, Sara y Rahab no tenían
nada en común. Pero desde el punto de vista divino, Sara y Rahab compartían la
cosa más importante de la vida: ambas ejercieron una fe salvadora en el Dios
vivo y verdadero. La Biblia
no solo asocia a Rahab con Sara, sino que en Santiago 2:21-26 también está
asociada con Abraham. Santiago usó los ejemplos de Abraham y Rahab para
ilustrar el hecho que la verdadera fe para salvación siempre se demuestra con
buenas obras. Pero todavía hay más: ¡La Biblia asocia a Rahab con el Mesías!
Cuando usted lee la genealogía del Señor Jesucristo en Mateo 1, encuentra en la
lista el nombre de Rahab (v. 5), aliado de Jacob, David, y de otros miembros
famosos del linaje mesiánico. ¡Sin duda fue un gran avance, desde haber sido
una prostituta pagana hasta convertirse en antepasada del Mesías! "Mas
cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia" (Romanos 5:20). Pero
recuerde que lo más importante acerca de Rahab era su fe. Esa es la cosa más
importante en cuanto a cualquier persona, ya que "sin fe es imposible
agradar a Dios" (Hebreos 11:6). No todo lo que se denomina "fe"
es, en realidad, fe verdadera, la clase de fe que se describe en la Biblia. ¿Qué clase de fe
tuvo Rahab? Una fe valiente (Josué 2:1-7).
Tanto Hebreos 11:31
como Santiago 2:25 indican que Rahab había puesto su fe en Yahweh Dios antes de
que los espías llegaran por primera vez a Jericó. Al igual que la gente de
Tesalónica, ella se había convertido "de los ídolos a Dios, para servir al
Dios vivo y verdadero" (1 Tesalonicenses 1:9). No fue como la gente de
Samaria siglos después, que "temían a Yahweh, y [al mismo tiempo] honraban
a sus dioses" (2 Reyes 17:33). Jericó era una de muchas
"ciudades-estado" de Canaán, cada una de las cuales era gobernada por
un rey (véase Josué 12:9-24).
La ciudad abarcaba
unas tres o cuatro hectáreas, y hay evidencias arqueológicas que estaba
protegida por murallas dobles de unos cinco metros de altura. La casa de Rahab
estaba en el muro de la ciudad (Josué 2:15).
Mientras tanto,
Jericó era una ciudad estratégica en los planes de Josué para la conquista de
Canaán. Después de tomar Jericó, Josué podía atravesar todo el territorio para
dividirlo; de esa manera sería mucho más fácil derrotar a las ciudades del sur
para seguir después con las del norte.
Cuarenta años
atrás, Moisés había enviado doce espías a Canaán; solamente dos de ellos habían
dado un informe alentador (Números 13). Josué envió a dos hombres a espiar el
territorio y especialmente para obtener información acerca de Jericó. Josué
quería saber cómo habían reaccionado los habitantes de la ciudad ante la
llegada del pueblo de Israel. Como Josué sabía que Dios ya le había entregado
la tierra y la gente, el hecho de enviar espías no fue un acto de incredulidad
(véase 1:11, 15). Un buen general quiere saber todo lo que pueda acerca del
enemigo antes de ir a la batalla. ¿Cómo lograron los espías llegar a la ciudad
sin ser reconocidos de inmediato como extranjeros? ¿Cómo se encontraron con
Rahab? Ciertamente debemos creer en la providencia de Dios al ver cómo se
desenvuelve este drama. Rahab era la única persona en Jericó que creía en el
Dios de Israel, y Dios condujo a los espías directamente a ella.
Hablemos un poco
sobre Rahab. La palabra hebrea traducida como "ramera" también puede
significar "persona que atiende una posada". Si todo lo que
tuviéramos fuera el texto del Antiguo Testamento, podríamos eximir de
inmoralidad a Rahab llamándola "propietaria de una posada". Pero no
hay escape, ya que en Santiago 2:25 y Hebreos 11:31, los escritores emplean la
palabra griega que significa definitivamente "una prostituta".
Es extraordinario
cómo Dios, en su gracia, utiliza a personas de quienes nosotros jamás
pensaríamos que pudieran ser sus servidoras. Pablo nos recuerda: "Sino que
lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del
mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo
menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin que
nadie se jacte en su presencia" (1 Corintios 1:27-29). Jesús era
"amigo de publicanos y de pecadores" (Mateo 11:19), ¡Y Él no se
avergonzó de tener en su árbol genealógico a una mujer que había sido una
prostituta!
Rahab puso su vida
en peligro cuando albergó y escondió a los espías, pero esa fue en sí misma una
prueba de su fe en el Señor. La verdadera fe para salvación no puede esconderse
mucho tiempo. Puesto que estos dos hombres eran representantes del pueblo de
Dios, ella no tuvo temor de colaborar en su causa. Si el rey se hubiera
enterado del engaño, seguramente la habría matado por traidora.
Rahab ya era
creyente en ese momento, y debemos preguntarnos ¿cómo justificamos sus
mentiras? Por una parte, ella demostró su fe en el Señor al arriesgar su vida
para proteger a los espías; pero, por la otra, actuó como cualquier pagano de
la ciudad cuando mintió acerca de sus huéspedes. Quizá esperamos demasiado de
un nuevo creyente, cuyo conocimiento de Dios era suficiente para su salvación,
aunque ciertamente limitado en lo tocante a cosas prácticas de la vida. Si
creyentes de muchos años como Abraham e Isaac recurrieron al engaño (Génesis
12:10-20; 20; 26:6-11), y también lo hizo David (1 Samuel 21:2), mejor sería
que no fuéramos demasiado duros con Rahab. Pero esto no constituye ninguna
excusa o incentivo para mentir; simplemente nos invita a considerar las
circunstancias en que ella se encontraba para que no la condenemos tan
severamente. Mentir es malo (Proverbios 12:22), y el hecho que Dios permitiera
que las mentiras de Rahab quedaran registradas en las Escrituras no es ninguna
prueba que Él las apruebe. Sin embargo, debemos confesar que la mayoría de
nosotros también vacilaría en decir la verdad si se tratara realmente de una
cuestión de vida o muerte. Una cosa es que yo diga la verdad acerca de mí mismo
y sufra por ello; pero, ¿acaso tengo yo el derecho de ocasionar la muerte de
otros, especialmente de los que han llegado a mi casa en busca de protección?
Muchas personas han sido condecoradas por haber engañado al enemigo en tiempos
de guerra, salvando así vidas inocentes. ¡Y estos eran tiempos de guerra!
Suponiendo que esto nos permitiera ver a Rahab como una "guerrillera por la
causa de la libertad", ¿cambiaría el cuadro siquiera algo? Dejando a un
lado las cuestiones éticas, la lección más importante aquí es que la fe de
Rahab era evidente, y ella lo demostró al recibir a los espías y arriesgar su
vida para protegerlos. Santiago vio sus acciones como prueba que era una
creyente en verdad (Santiago 2:25). La fe de Rahab no fue una fe oculta; los
espías pudieron decir que ella era, sin duda, una creyente que poseía además
una fe valiente.
¡Gracia y Paz!
lunes, 29 de febrero de 2016
¿QUIERES BENDICIÓN O MALDICIÓN?
Deuteronomio 11:26
“He aquí yo pongo
hoy delante de vosotros la bendición y la maldición”.
Después de caminar
por cuarenta años por el desierto, los Israelitas estaban a punto de entrar a
la tierra prometida. Todo el pueblo estaba reunido escuchando al más grande de
los líderes de su tiempo. Moisés estaba dando su discurso final. Se estaba
dando el cambio de una época. A su lado, el joven Josué escuchaba con preocupación.
Estaba por heredar el mando y ser nombrado como el nuevo comandante de la
cruzada de conquista de la tierra prometida.
Moisés les leía una
vez más los mandamientos que Dios le había escrito. Pero esta vez les puso una disyuntiva.
Ahora tenían que elegir. Ellos conocían cuales eran las demandas de Dios, y
cuales eran sus mandamientos. Durante cuarenta años habían visto la Mano
poderosa de Dios cuidándolos en el desierto. Proveyendo alimento y agua donde
no existía más que sequedad y rocas. Sosteniendo a un pueblo sin experiencia
militar frente a enemigos bien armados y disciplinados.
Ya en la entrada de
la tierra prometida, Dios les da a elegir. Pueden elegir la bendición o pueden
elegir la maldición. Tendrán bendición garantizada, solo si hay obediencia a
las reglas de Dios. Y habrá maldición garantizada, si eligen desobedecer. El pueblo
pensó que podían decidir mal sin sufrir las consecuencias de sus malas
decisiones. Creyeron que podían pecar sin consecuencias. Creyeron que podían
quedar sin castigo por su culpa. Pero se equivocaron.
Toda decisión trae consecuencias,
y tarde o temprano siempre llegan. El pecado siempre paga mal. Al principio puede
parecer divertido y agradable, igual que la droga o el alcohol. Pero su final
siempre será malo y destructivo. Satanás es un especialista en engaños.
Envuelve al sucio pecado en papel de regalo de colores bonitos. Pero sigue
siendo malo.
Dios no ha
cambiado, Él es siempre igual. Y su justicia no se ha modificado ni un ápice.
Dios sigue demandando de su pueblo escogido santidad y respeto. Y vuelve hoy a
desafiarnos para que elijamos correctamente.
Lamentablemente
hoy, amparados por la Gracia
de Jesucristo, nos abusamos de la bondad de Dios al no castigar nuestros
pecados. Pero a pesar de eso, nuestras malas decisiones siempre nos alcanzan.
Dios no va a exiliarnos en Babilonia por nuestra idolatría como hizo con
Israel. Pero su mano de bendición será cerrada si decidimos elegir mal.
¡Gracia y Paz!
domingo, 28 de febrero de 2016
viernes, 26 de febrero de 2016
¡GRACIAS! (REPITELO VARIAS VECES)
1 Tesalonicenses 5:18
“Dad gracias en todo, porque esta es la
voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús”.
jueves, 25 de febrero de 2016
¿POR QUÉ DEBEMOS DE ESTUDIAR LA BIBLIA?
Leer las Santas Escrituras a muchos les puede parecer aburrido
e infructuoso. Leer
la Palabra de Dios no es como leer un libro cualquiera, o tomar un curso o seguir
una carrera secular, sintiendo que es un deber que debemos de cumplir.
No debemos leer, debemos de estudiar la Biblia para develar
los misterios encubiertos y sacar a la luz el tesoro espiritual oculto en las
profundidades de su texto. Debemos apasionarnos como Sherlock Holmes en la
escena del crimen, buscando huellas, indagando con los involucrados, haciendo pesquisas,
enlazando evidencias, etc., para poder, al final del proceso, llegar a una
conclusión.
Tampoco la debemos de leer como si quisiéramos calmar
nuestra conciencia llena de pecado. Nuestro interés debe estar motivado por la
pasión genuina de comprender no sólo las Palabras de Dios, sino también para
entender las inquietudes que han afligido a los hombres a lo largo de miles de
años. Quizás, una de las partes más apasionantes del estudio de la Biblia sea
el poder identificarnos con las preguntas desafiantes de Job, con la
indignación perturbadora de Habacuc, o con la tristeza agónica de Jeremías.
Cada uno de ellos nos traerá a colación una pregunta, una interrogante que queramos
plantear delante de Dios: ¿Por qué el sufrimiento del justo? ¿En quien confiar
cuando todas las certezas nos han abandonado? o ¿cómo escapar de la seducción
que nos provocan los placeres del mundo?
Estudiar la Biblia nos permitirá adentrarnos, no sólo en
el plan de Dios sino en la mente y el corazón humanos; nos permitirá conocer
nuestra propia angustia, nuestro propio dolor y, más aún, la esperanza dormida que
muchos tenemos en nuestro corazón, de que Cristo cumplirá fielmente su promesa.
Cristo volverá por nosotros sus fieles.
Estudiar la Biblia nos llevará hasta las entrañas de
nuestra propia existencia y le dará sentido a nuestra vida. Estudiemos la
Biblia, pues en ella hay palabras de vida eterna…
Juan 5:36
“Escudriñad las Escrituras, porque á
vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan
testimonio de mí”.
¡Gracia y Paz!
lunes, 22 de febrero de 2016
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