sábado, 4 de julio de 2015

LAS TORMENTAS NO DURAN POR SIEMPRE




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Apocalipsis 4:11




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¿QUIERES SER UN VERDADERO DISCÍPULO DE CRISTO?




 Ser discípulos de Jesús es vivir haciendo todo en Cristo y para Cristo. Pero, ¿cuántos quieren ser verdaderos discípulos de Cristo?

(Lee Filipenses 3:1-21)

Ser discípulo implica vivir las enseñanzas de Cristo (v. 1). Evitando a los que tergiversan su palabra (v .2). Eligiendo vivir conforme al espíritu y no conforme a la carne (vv. 3-4). No obstante de tener todo lo material, prefieren lo espiritual (vv. 5-7). Olvidan posiciones, la meta siempre será el conocimiento del Señor y alcanzar la perfección (vv. 8-12). Estos nunca tiran la toalla, nunca se rinden (vv. 13-14). Cada día maduran (v. 15). Siendo seguidores e imitadores (v. 17), reconociendo que no pertenecen a este mundo (v. 20).

¡Comprometámonos a ser verdaderos discípulos de Jesús!


¡Gracia y Paz!

viernes, 3 de julio de 2015

TENER UN CORAZÓN PARA DIOS DEBERÍA SER NUESTRA PRIORIDAD...



Isaías 58:6
“¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?”

Si en verdad queremos ayunar, hagamos lo que Dios nos dice: en vez de ayunar y andar por aquí y por allá con una apariencia piadosa, dejemos de pecar. Dejemos los afanes. Dejemos de chismear. Dejemos de hacer las cosas que revelan la perversidad y la maldad de nuestro corazón. Demostremos nuestra fe en Dios con nuestro comportamiento. Seamos sinceros en nuestras relaciones. Seamos  honestos en lo que decimos.

El Señor no quiere vernos en cilicios ni cubiertos de ceniza, Él quiere vernos limpios por dentro. Nunca estaremos limpios si no confesamos que estamos sucios. Nunca alcanzaremos la pureza si no admitimos nuestra inmundicia. Y nunca podremos lavar los pies de quienes están heridos mientras no permitamos que Jesús, a quien herimos todos los días, lave los nuestros.

Isaías 58:7
“¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que, cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?”

Dejemos de darle la espalda a los pobres y a los menesterosos, y mostremos bondad a nuestros propios hermanos. ¡Tengamos una verdadera comunión con nuestro Padre Celestial y dejemos de tener una religión tan fría como el Polo Norte! TENGAMOS UN CORAZÓN PARA DIOS.

Cuando tengamos corazón para Dios, también tendremos corazón para otras personas. Dejemos de ser odiosos y religiosos. La falta de amor que tenemos hoy en día es dañina a la causa de Cristo.


¡Gracia y Paz!

Salmo 91:11



Pon tu confianza en el Señor, llénate de su paz. Mira con tus ojos espirituales la cantidad de ángeles que están a tu alrededor, como guardaespaldas invisibles, sólo para cuidarte.

¡Gracia y Paz!

martes, 30 de junio de 2015

PARA QUE UN MATRIMONIO TENGA ÉXITO, HACE FALTA MÁS QUE AMOR...



¿Cuántos años lleva tu matrimonio? ¿Cómo le estás haciendo para superar los momentos difíciles, los problemas, las diferencias...?

En todos los matrimonios hay de todo, se tienen altos y bajos, momentos buenos y malos. Pero, por encima de todo, lo importante es permanecer juntos.

Con los años seguramente el amor no es el mismo que se tiene cuando recién casados... posiblemente no. El que se tiene con los años debe ser mejor. Y es que el amor por sí solo no es suficiente para que un matrimonio funcione, dure y crezca de manera saludable. Hace falta más que amor... ¡HACE FALTA DIOS!

Mateo 7:24–27
“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente,  que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa;  y no cayó,  porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina”.

Para que un matrimonio funcione a largo plazo debe estar fundamentado en Dios. Sí, eso es algo que todos conocemos y que hemos oído mil veces, pero, ¿me puedes decir si esto es algo que realmente vives? ¿Es algo que practicas día a día en las pequeñas cosas?

La manera de ponerlo en práctica es orando. Cada día levántate, busca la presencia de Dios orando y leyendo la Biblia. En tu oración pídele al Señor que tome el control de tu día. “Señor ayúdame a ser el esposo que quieres que sea, ayuda a mi esposa a ser la ayuda que Tú quieres que sea”.

Haz una lista con peticiones de oración en la cual ambos anoten todas sus necesidades físicas, económicas, etc. Pero, además de orar por todo eso, oren también por su carácter. Acostúmbrense a orar la Biblia…

“Señor, ayúdame a gloriarme en las tribulaciones, a recordar que los problemas que estamos viviendo producen paciencia” (Romanos 5:3).

“Señor, ayúdame a amar a mi mujer como Cristo ama a Su iglesia; ayúdame a amarla como a mi propio cuerpo, que cada día seamos una sola carne” (Efesios 5:25, 28).

“Señor, ayúdanos a que cada día desarrollemos más del fruto de tu Santo Espíritu, que podamos crecer en amor, en gozo, en paz, en paciencia, en benignidad, en bondad, en fe, en mansedumbre, en templanza. Que el uno al otro podamos ayudarnos mutuamente a crecer en aquellas áreas en las que fallamos” (Gálatas 5:22-23).

“Oh Santo Dios perdóname por las rencillas que provoco. Ayúdame a cambiar mi carácter para que podamos vivir en paz en nuestro hogar” (Proverbios 21:9).

Para edificar un hogar sobre la roca hay que orar. Orar el uno por el otro. Orar los dos juntos y con sus hijos. Esto los hará resistir pruebas y tormentas, y los mantendrá unidos y fortalecidos.

¿Puedes comenzar a edificar tu propio hogar sobre la roca hoy mismo? ¿Hay algún cambio por pequeño que sea que puedas hacer? ¡Hazlo ya! Merece la pena.


¡Gracia y Paz!

Edificando Matrimonios conforme al propósito de Dios

Lucas 6:45


Salmo 49:3



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SI NO PERDONAS...



Mateo 6:12
“Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores”.


Mateo 18:33
“¿No deberías tú también haberte compadecido de tu consiervo, así como yo me compadecí de ti?”