miércoles, 25 de marzo de 2015
PUESTOS LOS OJOS EN JESÚS
PUESTOS LOS OJOS EN JESÚS
Mantén siempre puestos tus ojos en el autor y consumador
de la Fe, Nuestro Señor Jesucristo, porque vivimos por Él y para Él. Dejemos de
afanarnos en buscar honra y gloria, pues son cosas que pertenecen a Él.
Nuestra ocupación constante debe de ser el hacer el bien a los demás y dar un buen
testimonio para que el incrédulo no tenga excusas y pueda creer; pues si decimos
que amamos al Señor y no hacemos lo que Él dice, ¿quién podrá creernos, y a quién
vamos a convencer?
Nuestro testimonio debe de ser limpio y aceptable delante
de los ojos de Dios y de los hombres, creo que es la mejor manera de taparle la
boca a nuestro adversario el diablo.
"Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como
necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque LOS DÍAS SON
MALOS. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad
del Señor. No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien
"sed llenos del Espíritu", hablando entre vosotros con salmos, con
himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros
corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de
nuestro Señor Jesucristo" (Efesios 5:15-20).
¡Gracia y Paz!
Juan F. Roa
martes, 24 de marzo de 2015
Proverbios 23:22
Proverbios 23:22
"Presta atención a tus padres, pues
ellos te dieron la vida; y cuando lleguen a viejos, no los abandones".
SI EL HIJO LOS LIBERA, SERÁN USTEDES VERDADERAMENTE LIBRES
Estoy aprendiendo lo peligroso que es ser esclavos de un
pecado. El Señor me recuerda constantemente que es muy fácil ser esclavo sin
siquiera notar que lo soy. Yo pensaba que este versículo (Juan 8:36) se aplicaba
para los que tienen “grandes pecados”, pero finalmente se que no hay tamaños de
pecado, pues si fallo en uno es como si fallara en todos: “Porque el que cumple
con toda la ley pero falla en un solo punto ya es culpable de haberla
quebrantado toda” (Santiago 2:10).
Sin embargo, Dios en su bondad nos recuerda tanto en este
pasaje, como en tantos otros que se encuentran en su Palabra, que podemos
dominar el pecado, no en nuestras fuerzas, sino en Sus fuerzas, con Su poder y
Su gracia. “Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud
tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial
del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos
por delante. Fijemos la mirada en Cristo, el iniciador y perfeccionador de
nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando
la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono
de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición
por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo” (Hebreos
12:1-3).
¡Gracia y Paz!
¿QUÉ TAN FIRME ES TU FE?
¿QUÉ TAN FIRME ES TU FE?
Salmo 125:1
“Los que confían en el Señor son como el
monte de Sion, que no se mueve, sino que permanece para siempre”.
La escritura de hoy dice que aquel que ha puesto su
confianza en Dios es tan firme como ese monte. Él está afianzado en la Palabra
de Dios y tiene seguridad absoluta en el amor que Dios tiene para él. La Biblia
dice que absolutamente nada en este mundo “nos podrá separar del amor de Dios,
que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:38-39). El creer esto de todo
corazón es uno de los factores que determinan la firmeza de un creyente.
Pero algo muy importante que debemos tener en cuenta
siempre es que nuestras propias fuerzas no son suficientes para mantenernos
firmes en todas las circunstancias y resistir los ataques del diablo. Quizás en
algún momento pensemos que estamos suficientemente firmes para resistir
cualquier ataque del enemigo, pero si nos descuidamos en nuestra comunión con
el Señor podemos debilitarnos espiritualmente y sin apenas darnos cuenta caer
en alguna tentación. Y tendremos que sufrir las consecuencias de nuestra caída.
Por eso Pablo advirtió a los cristianos de Corinto en su primera carta: “El que
piensa estar firme, mire que no caiga” (1 Corintios 10:12). En otras palabras,
“No se descuiden; manténganse en constante contacto con el Señor”. La verdadera
firmeza proviene del poder de Dios, y únicamente en él debemos fortalecernos.
Solamente cuando nos vestimos de la poderosa armadura de Dios, podemos tener la
seguridad de que permaneceremos firmes contra las trampas y los engaños de
Satanás. Dice Efesios 6:10-11: “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el
Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para
que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo”.
A medida que escudriñemos la Palabra de Dios, y meditemos
en ella y seamos obedientes, iremos creando un fundamento espiritual que nos
hará permanecer firmes en las circunstancias más difíciles que se nos presenten.
Seremos como aquel hombre prudente que edificó su casa sobre la roca, y cuando
vinieron las lluvias, y los vientos, y los ríos crecieron, aquella casa no
cayó, sino que permaneció firme (Mateo 7:24-25). Las pruebas son parte de la
vida, todos hemos pasado o pasaremos a través de ellas. El enemigo está
constantemente tratando de hacernos caer, y tanto en las pruebas como en las
tentaciones, es nuestra fe lo que nos va a mantener firmes para resistir sus
ataques. El apóstol Pedro nos da esta advertencia en su primera carta: “Sed
sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda
alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe” (1 Pedro
5:8-9).
¿Estás enfrentando una prueba en estos momentos? Ya sabes
lo que tienes que hacer para mantenerte firme. Confía en Dios. Busca la
fortaleza en su Palabra. Arrodíllate a orar. Alguien dijo: “Vivir de rodillas
nos mantiene de pie”. Si te aprendes de esta enseñanza, y la pones en práctica,
por fuerte que sea la tormenta que llegue a tu vida permanecerás firme como el
monte de Sion.
ORACIÓN:
Mi amante Padre celestial, te ruego me ayudes a obedecer
tu Palabra, y a buscar en ti la fortaleza que necesito para mantenerme firme en
medio de la prueba, con la seguridad de que tú me darás la victoria. En el
nombre de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
¿SABES CUÁL ES LA FORMA CORRECTA DE ORAR?
¿SABES CUÁL ES LA FORMA CORRECTA DE ORAR?
Mateo 6:6
"Pero tú, cuando ores, entra en tu
aposento, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto,
y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará".
Nuestro amado Salvador Jesucristo dice que nuestra forma
de orar no debe de ser como lo hacen los hipócritas, con palabras
"grandilocuentes", ni como lo hacen los egoístas que oran para ellos
mismos, auto alabándose; y tampoco debe de ser con repeticiones interminables
ni palabrerías creyendo que de esa forma Dios nos oye.
Recuerdo que una vez un pastor me pidió que lo apoyara en
la ministración de la música y para tal fin me nombró "ministro de
alabanza"; uno de tantos títulos que en las organizaciones nos dan para
que sintamos que somos importantes.
El problema fue que, al sustituir al director que estaba
antes a cargo de la banda, este se volcó en contra mía, pues no se conformaba
con ser un músico más del grupo musical; porque muchos son los que, si no
tienen un rango, un cargo o una posición dentro de la congregación, no les
gusta servir.
Este, ex-ministro de alabanza, no podía ocultar su
envidia y resentimiento y trató de hacerme la vida de cuadritos. Una de sus
estrategias fue decirle al pastor que <yo no oraba> con la banda como lo
hacía él.
La verdad era que <yo nunca oraba para que ellos me
vieran>; y llegó el momento que el pastor me llamó la atención diciéndome: –
Hermano Juan, muchos hermanos de la congregación, (esto lo dijo para no echar
de cabeza al ex-ministro de alabanza), se quejan de que usted "no es
espiritual", pues NO ORA como los demás y la verdad es que yo tampoco lo
he visto orar –
Yo ya sabía de dónde venía el asunto, por lo que le
respondí (al pastor): – ¿Y usted y los supuestos hermanos que le han chismeado
este asunto, cómo saben que yo no oro? ¿Duermen conmigo, se levantan conmigo,
desayunan conmigo, almuerzan conmigo, cenan conmigo, caminan todo el tiempo
conmigo? –
– Yo no necesito venir a orar aquí para que todos me
vean, pues ya en "secreto” lo he hecho ante mi Padre Celestial, y esto es
lo que no hacen muchos religiosos de esta congregación, que vienen a orar aquí
para que la gente los vea y no para ser oídos por Dios –.
El hermano pastor me contestó: – Hermano, a usted nada le
cuesta hacerlo, hágalo aunque sea para complacerlos y que cesen de decir esas
cosas contra usted –. O sea que… ¿tenía que agradar primero al “respetable”
público, antes que a Dios?.
Cristo dice que NO hagamos las cosas como la hacen ellos,
porque nuestro Padre sabe de qué cosas tenemos necesidad, antes de que nosotros
le pidamos.
Jesús quiere que cuando conversemos con nuestro Padre
Celestial, hagamos lo siguiente: Él quiere que cada uno de nosotros, (cuando
oremos), lo hagamos en <privado>, entrando a nuestro aposento y, cerrando
la puerta, conversemos <secretamente> con nuestro Padre Celestial y él
nos dará la respuesta recompensándonos en público.
¿Por qué debemos de orar
en secreto? Porque allí desnudamos nuestras almas, ante la presencia de
nuestro Creador. Porque allí en lo secreto
podemos decirle TODO lo que no podemos, lo que no nos atrevemos o no debemos
decirlo en público.
Porque así no damos lugar al diablo para que por medio de
algunos hermanos chismosos se divulgue el secreto de "la pata de la cual
cojeamos”. Cristo dice que tu izquierda no sepa lo que hace tu derecha.
¡Gracia y Paz!
Juan F. Roa
ORACION DE LA MAÑANA
Nuestro primer anhelo por la mañana debe ser acudir a la
presencia del Señor, el Altísimo. Cuando despertamos necesitamos de su luz, de su
espíritu y de su dirección, para hacer siempre lo correcto y para consagrar
nuestro caminar y entregar a sus pies nuestras acciones.
Después de nuestra oración, nuestro Pan Diario debe ser la
Palabra del Señor. Esas son las primeras tareas de la mañana, para obtener
firmeza en nuestra fe y desarrollar nuestra comunión con nuestro Padre
Celestial.
Nuestra oración debe ser: "Señor… úsame hoy para tu
servicio y mora en mi, para ser ejemplo de tu humildad en toda buena obra que
sea hecha en ti, en el nombre de Jesús, Amen".
Pero tengamos en cuenta que El Señor no toma en cuenta
las palabras solamente, sino también las intenciones de nuestro corazón.
¡Gracia y Paz!
Pan de Vida
lunes, 23 de marzo de 2015
Mateo 18:3
Mateo 18:3
“Y dijo: "En verdad les digo que si no se convierten y se hacen
como niños, no entrarán en el reino de los cielos”.
¿SABES CÓMO NOS AYUDA EL ESPÍRITU SANTO?
Juan 16:5-15
“Pero ahora voy al que me envió; y ninguno
de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas? Antes, porque os he dicho estas cosas,
tristeza ha llenado vuestro corazón. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que
yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si
me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de
justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por
cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de
este mundo ha sido ya juzgado. Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora
no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os
guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que
hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me
glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el
Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber”.
En este pasaje Jesús conversaba con sus discípulos, como
en tantas otras ocasiones lo había hecho. Habían transcurrido ya tres años
desde que él los escogió a ellos para que lo acompañaran en su ministerio aquí
en la tierra. Durante ese tiempo Jesús había convivido con ellos, los había
enseñado a orar, les había revelado muchas cosas que sólo él y el Padre sabían
y los había preparado para la misión que les dejaría encomendada. Ellos habían
encontrado en el Maestro la paz y el gozo que nunca antes habían experimentado,
su amor, su compasión, su poder sobrenatural. Ahora, Jesús les anuncia su
próxima partida, y les dice: “Os conviene que yo me vaya”. ¿Cómo podrían ellos
entender esto?
Jesús les explica el por qué: “Porque si no me fuera, el
Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré”. El fin
principal del Espíritu Santo, también llamado Consolador (“Paracletos” en
Griego), es consolar, guiar, liberar, enseñar y capacitar a los creyentes.
Cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro Salvador, el Espíritu Santo viene a
morar en nosotros, y desde ese momento comienza su obra de transformación en
nuestras vidas. El Espíritu Santo está siempre listo para ayudarnos en
cualquier situación que requiera ayuda espiritual o emocional.
Una de las principales funciones del Espíritu Santo es
ayudarnos en la oración. Romanos 8:26 dice: “Y de igual manera el Espíritu nos
ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo
sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”.
La carga que nos mueve a orar, que en ocasiones sentimos, proviene de él. Él
conoce todas las tentaciones que nos esperan más adelante y las situaciones
difíciles por las que tendremos que pasar, y nos urge a hablar con nuestro
Padre. Cuando sientas esa urgencia para orar, lo último que debes hacer es
ignorarla.
En 1 Tesalonicenses 5:19, la Biblia nos advierte: “No
apaguéis al Espíritu”. Es decir, cuando ignoramos el llamado del Espíritu,
estamos reprimiendo su acción en nuestras vidas y con seguridad nos perderemos
de muchas bendiciones. Por el contrario, cuando respondemos a su llamado y
disponemos nuestros corazones para actuar obedientemente, estamos aceptando el
plan de Dios. De esta manera correspondemos al amor que Dios ha manifestado en
nuestras vidas, y profundizamos en nuestra relación con él. Sin la poderosa
acción transformadora del Espíritu Santo en nuestras vidas, no hay manera de
que se lleve a cabo el propósito de Dios de que seamos “hechos conformes a la
imagen de su Hijo” (Romanos 8:29).
Jesús también dijo a sus discípulos en Juan 14:26: “Mas
el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os
enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”. Por eso
debemos leer diariamente la palabra de Dios, que es “la espada del Espíritu;
orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu” (Efesios
6:17-18). El Consolador entonces producirá en nosotros su fruto, nos llenará de
“la paz que sobrepasa todo entendimiento” y nos dará la fortaleza espiritual para
vivir una vida con sabiduría.
ORACIÓN:
Bendito Padre celestial, te doy gracias por tu Santo
Espíritu que me redarguye, me enseña, me guía y me llena de tu paz y tu gozo en
momentos difíciles de mi vida. Te ruego me ayudes a ser sensible al llamado de
tu Espíritu y a estar siempre dispuesto a seguir su dirección En el nombre de
Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
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