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sábado, 14 de marzo de 2015
¿CONOCES EL PODER DE LAS PALABRAS?
De acuerdo a lo que
leemos en el capítulo 1 de Juan, el Poder de la Palabra le dio vida a todo lo
creado, y su vida trajo luz a todos; y el oficial Romano, le dijo a Jesús: No
soy digno de que entres en mi casa. Tan solo pronuncia la palabra desde donde
estás y mi siervo se sanará (Mateo 8).
La palabra: Enseña,
Ilumina, Tranquiliza, Guía, Crea, Alivia, Ordena, Fortalece, Perdona, Sana y Da
Vida. ¿Qué Palabra produce esos resultados? La Palabra de Dios, sobre cualquier
otra palabra. Pero también las palabras que decimos. Toda palabra hablada tiene
poder. Busca la vida en la palabra de Dios y cuida lo que dices.
¡Gracia y Paz!
viernes, 13 de marzo de 2015
¿POR QUÉ TE QUEJAS TANTO?
Jeremías 31:18
“Escuchando, he oído a Efraín que se
lamentaba: Me azotaste, y fui castigado como novillo indómito; conviérteme, y
seré convertido, porque tú eres Yahweh mi Dios”.
Efraín era el hijo menor de José, hijo de Jacob, llamado
Israel. Dios determinó que fuera Efraín el que recibiera la bendición de la
primogenitura, aunque por derecho le correspondía a su hermano mayor Manasés.
José percibió esto como un error y trató de impedirlo
cuando su anciano padre, en su lecho de muerte, estaba otorgando la bendición
patriarcal, porque Jacob cruzó sus manos para colocar su mano derecha sobre el
hijo menor y la izquierda sobre el mayor, pero Jacob insistió en que así debía
ser (Génesis 48).
Esta es una muestra de la elección y gracia soberana de
Dios. No había ninguna razón que pudiera entenderse para que el orden
establecido tuviera que cambiarse, pero Dios quiso otorgar una bendición
superior al menor en esta ocasión.
Muy pocas veces reflexionamos en los privilegios que Dios
nos da, por el contrario son muchas las veces que nos quejamos por aquellas
cosas que no nos han sido concedidas. Esta falta de agradecimiento nos lleva a
tener una actitud rebelde y por eso es descrito Efraín como un novillo
indómito, es decir, un animal que no ha sido domado y que responde con
agresividad ante aquel que pretende dominarlo.
¿Te has puesto a pensar en todos los beneficios que
disfrutas? ¿Por qué te otorgó Dios esos favores y los negó a otros?
¿Tuviste acceso a la educación? Eso es un privilegio,
millones de personas en el mundo no lo tuvieron. ¿Tienes sustento, un lugar
dónde vivir y ropa? Esos son privilegios, millones de personas carecen de estas
cosas básicas. Vives en un país con acceso a la Biblia, mientras que otros
nacieron, vivieron y murieron sin haber escuchado el Evangelio.
Así como Efraín, que por la gracia de Dios gozó de
ciertos privilegios, nosotros tenemos bendiciones muy grandes, las cuales no
hemos merecido, porque no somos mejores que el resto de las personas. Sin embargo,
no hemos sido agradecidos.
Según la escritura que hemos leído, Efraín se comportó
con rebeldía y Dios tuvo que aplicar la disciplina, el azote. Dios llama a
cuentas a todos los hombres y en especial a aquellos a los cuales ha favorecido
de manera particular.
Al mencionar a Efraín, el profeta Jeremías se refiere a
la cabeza de las 10 tribus del Norte, que habían sido ya llevadas cautivas por
los asirios. Samaria era ahora una ciudad pagana en la cual apenas quedaba
rastro de la religión verdadera y los Israelitas habían sido ya dispersados.
El cristiano debe tomar las palabras de Efraín como suyas
propias y entender que Dios ha tenido que disciplinarnos de diversas maneras para
hacernos volver a Él, porque nos hemos comportado de forma rebelde, como un
novillo indómito.
Luego de percibir la dura mano de Dios, Efraín reconoce
también que el castigo en sí mismo no es suficiente sin la gracia divina.
Nosotros podemos sufrir las tristes consecuencias de nuestros errores y pecados
y reconocer que hemos hecho mal y sufrir pena por esto pero todavía permanecer
en rebeldía, esa es la situación de la mayoría de las personas en este mundo.
El apóstol Pablo escribió: “Porque la tristeza que es
según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que
arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte” (2 Corintios 7:10).
Millones de personas lloran y lamentan las consecuencias
de sus actos, pero aún así son incapaces de reconocer sus pecados como
terribles ofensas a Dios. Por lo tanto esa clase de arrepentimiento que muchos
experimentan les lleva a la muerte, y en vez de acercarlos a Dios, los separa
aún más de Él.
No necesariamente el que sufre aflicción, angustia o
tribulación experimenta arrepentimiento verdadero, es necesario que Dios en su
misericordia actúe en el corazón. Por esta razón Efraín rogó, “conviérteme…”
El profeta Juan describe la reacción de los impíos al
sufrir los castigos enviados por Dios para el tiempo final: “…Y los hombres se
quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder
sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria… y blasfemaron
contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se
arrepintieron de sus obras” (Apocalipsis 16:9,11).
Así como el calor del sol tiene efectos contrarios en la
cera y en la arcilla (porque la primera se derrite y la otra se endurece), de
igual modo, la reacción que mostremos ante las aflicciones y adversidades de la
vida mostrará la condición de nuestro corazón.
¡Que Dios quite nuestra soberbia y que podamos recibir la
corrección con un corazón humilde!
No menosprecies la Gracia de Dios y pídele que te conceda
un corazón arrepentido y que te convierta para ser como Él desea que seamos.
¡Gracia y Paz!
Alexander León
lunes, 9 de marzo de 2015
¿CONOCES EL SIGNIFICADO DE LA CRUZ DEL CALVARIO?
Alguna vez te has hecho esta pregunta: “¿Acaso a Dios no
se le pudo ocurrir una mejor idea que la cruz para la salvación del hombre?”
Muchos estudiosos de la Biblia han incluido esta pregunta durante algunos
debates, refiriéndose específicamente al castigo brutal que Jesús soportó en el
Gólgota. Lo cierto es que, muy lejos de nuestro entendimiento humano y en su
infinita sabiduría, Dios completó un plan perfecto en la cruz. Las
circunstancias de aquel día nunca estuvieron fuera de su control o en conflicto
con su voluntad.
En primer lugar, la cruz revela el amor incondicional y
la misericordia de Dios. La Biblia afirma que “todos somos pecadores” (Romanos
3:23), y desde el principio de la creación Dios estableció que “la paga del
pecado es muerte...” (Romanos 6:23). Por lo tanto todos merecíamos ese castigo,
es decir condenación eterna, pero Dios decidió poner esa gran deuda sobre su
propio Hijo, el cual nunca cometió pecado, con el fin de justificarnos y darnos
vida eterna. Continúa Romanos 6:23: “…mas la dádiva de Dios es vida eterna en
Cristo Jesús Señor nuestro”. La muerte en la cruz fue un acto de amor tan
grande que la mente humana no es capaz de entender. Por eso el apóstol Juan
simplemente escribió: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su
Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga
vida eterna” (Juan 3:16).
Segundo, la cruz demuestra la fidelidad de Dios. Él había
prometido enviar al Mesías para redimir a la humanidad. En el pasaje de hoy, el
profeta Isaías describe la muerte del Mesías en la cruz, y dice que “por su
llaga fuimos nosotros curados”. Ochocientos años después de esta declaración
esa promesa fue cumplida en Jesucristo.
La cruz también desenmascaró a Satanás y al mismo tiempo
le quitó su poder y autoridad. La Biblia dice en Colosenses 2:8-15 que en la
cruz Jesús anuló la deuda que había sobre nosotros, “y despojando a los
principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre
ellos en la cruz”. La palabra griega usada aquí en el original se aplica al
despojo de las armas y armaduras de un enemigo derrotado. Y aunque la última y
definitiva derrota de Satanás ocurrirá en el fin de los tiempos, la cruz
establece la victoria de Cristo sobre el diablo y todos sus demonios. Y esta
victoria está disponible para todos aquellos que acepten el sacrificio que
Cristo hizo.
Finalmente, la cruz establece un nuevo pacto en la
relación con Dios, el cual ofrece a todas las personas la oportunidad de
experimentar la eternidad por medio de Jesucristo. Mateo 27:51 nos dice que en
el momento de la muerte de Cristo, “el velo del templo se rasgó en dos, de
arriba abajo”. Este velo sólo permitía al Sumo Sacerdote tener acceso a Dios.
El hecho de romperse significó el inicio del nuevo acceso a Dios a través de
Jesucristo, nuestro Intercesor.
La muerte en la cruz fue dolorosa, pero fue necesaria
como paso previo a la Resurrección, la cual selló el maravilloso triunfo de
Cristo. Después de la victoria en la cruz, Jesucristo fue exaltado hasta lo
sumo y Dios "le dio un nombre que es sobre todo nombre", dice
Filipenses 2:9. Cristo está ahora en el trono celestial. Él ha sido elevado
sobre todo principado, autoridad y poder. Y allí, a la diestra del Padre,
intercede constantemente por todos y cada uno de quienes han confiado en él
(Romanos 8:34).
Muchos nunca entenderán el significado de la cruz, pero
para los que hemos aceptado a Jesucristo como Salvador, es poder y autoridad
que viene de Dios. Como dijo el apóstol Pablo: “Porque la palabra de la cruz es
locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es
poder de Dios” (1 Corintios 1:18).
ORACIÓN:
Padre Eterno, no hay palabras con qué agradecerte el
enorme sacrificio de tu Hijo en la cruz del Calvario. Gracias porque a través
de él hoy soy libre de toda condenación. Ayúdame a vivir de manera que ese
triunfo se refleje en mi testimonio cada día. En el nombre de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
sábado, 7 de marzo de 2015
“SI EL SEÑOR QUIERE...”
“SI EL SEÑOR QUIERE...”
Todo mundo hacemos planes, programamos actividades y proyectos.
“Mañana haré esto”. “Tal día voy a empezar este trabajo”. “Tal día voy a ir a
tal lugar”. Hacer planes a futuro no tiene nada de malo, lo que está mal es que
los cristianos hagamos planes y no involucremos al Señor. El Apóstol Santiago
nos dice al respecto:
“¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal
ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis
lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se
aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual
deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. Pero
ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala; y al
que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado” (Santiago 4:13-17).
Un muy buen ejemplo de planeación la da Pablo en Hechos
18:21. Ahí lo encontramos en Éfeso, saludando a los creyentes locales en su
camino hacia Jerusalén: “los cuales le rogaban que se quedase con ellos por más
tiempo; mas no accedió, sino que se despidió de ellos, diciendo: Es necesario
que en todo caso yo guarde en Jerusalén la fiesta que viene; pero otra vez volveré
a vosotros, SI DIOS QUIERE. Y zarpó de Éfeso” (Hechos 18:20-21).
Otro más fue en Corintio: “Iré a vosotros, cuando haya
pasado por Macedonia, pues por Macedonia tengo que pasar. Y podrá ser que me
quede con vosotros, o aun pase el invierno, para que vosotros me encaminéis a
donde haya de ir. Porque no quiero veros ahora de paso, pues espero estar con
vosotros algún tiempo, SI EL SEÑOR LO PERMITE” (1 de Corintios 16:5-7).
“Si Dios quiere”, “Si el Señor lo permite”, deberían de anteponerse
a cada plan que hagamos. Cada plan que hagamos debería de ser entregado en las
manos del Señor. Él también tiene un plan para nuestras vidas. Como lo dice en
Jeremías 29:11: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros,
dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”.
Igual en Isaías 55:8-9: “Porque mis pensamientos no son
vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son
más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros
caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”.
También en Salmo 40:5: “Has aumentado, oh Jehová Dios
mío, tus maravillas; Y tus pensamientos para con nosotros, No es posible
contarlos ante ti. Si yo anunciare y hablare de ellos, No pueden ser enumerados”.
Efesios 3:20-21
“Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas
mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa
en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las
edades, por los siglos de los siglos. Amén”.
Si piensas mucho en ti mismo y en tu futuro, bueno, Dios
piensa mucho más. SUS PENSAMIENTOS ACERCA DE TI ¡NO PUEDEN SER ENUMERADOS! ¡Son
incontables! Si tus planes no se cumplieron y quieres decir “Dios, ¿porqué? Y
enseñarle qué bonito habías TU planeado tu vida, solo recuerda: SUS
PENSAMIENTOS SON MÁS ALTOS QUE LOS TUYOS. Recuerda que sus pensamientos acerca
de ti no pueden ser numerados y esos son pensamientos de paz y no de mal. Si
hubo algo que el Señor no bendijo, no es porque se le pasó, ni porque no te
ama, sino porque no era Su perfecta y aceptable voluntad para tu vida. Su
voluntad y planes para ti son sin duda PERFECTOS.
Recuerda, ciertamente no está mal planear. Sin embargo,
asegúrate que en tus planes y tu actitud hacia ellos, agregues la condición “Si
Dios quiere” o como Cristo dijo: “no como yo quiero sino como TU” (Mateo
26:39).
¡Gracia y Paz!
Anastasios Kioulachoglou
¿ENSEÑA LA BIBLIA QUE LE PODEMOS ORDENAR A DIOS?
¿ENSEÑA LA BIBLIA QUE LE PODEMOS ORDENAR A DIOS?
Muchas iglesias están llenas de gente altiva y soberbia,
con ansias de poder y dinero. Sus “Pastores ungidos” indudablemente fueron
inspirados por Satanás para crear una moda muy eficaz para mantener contenta a
esa gente. Dicen: “Tus palabras tienen poder, declara por fe que ya tienes lo
que pides, llama a las cosas que no son como si ya fuesen ¡Ejercita tu fe!”; “DECRETA
tu prosperidad; DECLARA tu sanidad y recíbela en el nombre de Jesús; PROCLAMA Y
DECRETA que ya eres libre de las deudas y créelo, porque para el que cree todo
es posible”.
Lamentablemente muchos están convencidos de que esto no
solamente funciona, sino que es la “voluntad” de Dios.
Y estos falsos maestros han llegado aún más lejos al enseñárle a toda esta gente incauta que DIOS ESTÁ OBLIGADO A CUMPLIR SU PALABRA, recordándole
que Él no es hombre para mentir, POR TANTO DEBEMOS ORDENARLE QUE HAGA LO QUE LE
PEDIMOS. “Señor tu Palabra dice que TÚ eres mi Sanador, YO LO CREO Y ORDENO que
me sanes ¡ahora!”, “Señor tu
dijiste que suplirías todas mis necesidades conforme a tus riquezas en gloria y
yo necesito dinero ¡YA!”.
Imagínense a éstos débiles hombres mortales, que no son más
que simple polvo, pecadores, llenos de egoísmo, avaricia y vanagloria, ¡ORDENÁNDOLE
AL DIOS TODOPODEROSO! ¿Puede haber algo más aberrante y absurdo? Probablemente
si a Dios esto no lo enfurece, en el mejor de los casos lo haga desternillarse
de risa.
“El que habita en los cielos se reirá; el Señor se
burlará de ellos” (Salmos 2:4).
¡Gracia y Paz!
Debates Cristianos
¿SOMOS AMIGOS DE DIOS O AMIGOS DEL MUNDO?
Santiago 4:4
“¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la
amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser
amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”
¡Qué palabras tan poderosas! ¡Y tan profundas! Muchos desearíamos
no encontrar este versículo en la Biblia nunca. Simplemente porque no hay forma
de endulzar estas palabras. No hay manera de “darles la vuelta”. Clara y
llanamente expresan un principio divino. Simplemente dicen que si tú eres
“amigo del mundo”, entonces eres “enemigo de Dios”. Ciertamente lo último que
desearíamos es ser enemigos de Dios. La pregunta es: ¿Y qué significa
exactamente ser “amigo del mundo”?
El pasaje de hoy se refiere específicamente al “libre albedrío” que Dios nos ha dado.
Dice que “cualquiera que quiera ser amigo del mundo...” Esto quiere decir que
somos libres de escoger a nuestras amistades. Todos y cada uno de los días de
nuestras vidas tenemos que tomar decisiones, unas de más trascendencia que
otras, y en cada decisión, básicamente, elegimos hacer algo a nuestra manera o
a la manera de Dios. Cuando elegimos actuar a nuestra manera buscando los
beneficios del mundo, las consecuencias son responsabilidad nuestra. No podemos
esperar bendiciones de Dios, pues nos hemos salido del plan que El tenía para
bendecirnos. Por lo tanto no podemos contar con su ayuda mientras nos concentremos
en llevar a cabo nuestros propios planes. Estamos caminando por nuestra propia
cuenta. De hecho, no solamente hemos elegido actuar conforme a nuestra
voluntad, sino que hemos decidido desobedecer a Dios. Esta es una posición en
la que definitivamente no nos conviene estar. Por el contrario, cuando hemos
tomado decisiones teniendo en cuenta la voluntad de Dios, entonces recibiremos
el beneficio de su poder, su protección y todas sus bendiciones.
Lo mejor que podemos hacer antes de tomar una decisión es
detenernos a pensar en qué contexto vamos a tomarla. En nuestro contexto o en
el contexto del Señor. De acuerdo a nuestra voluntad o a la voluntad de Dios.
¿Agradaremos al mundo o agradaremos a Dios? ¿Somos amigos del mundo o amigos de
Dios? En Juan 15:14, Jesús define con absoluta claridad lo que significa ser
amigos de él. Así dice: “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando”.
Es decir, nuestra amistad con el Señor depende fundamentalmente de nuestra
obediencia a sus instrucciones. No
podemos decir que somos amigos de Dios si estamos actuando de manera diferente
a lo que nos dice su Palabra.
Sin duda somos sumamente bendecidos porque Dios es todo
misericordia y lleno de gracia, e incluso si llegáramos a darle la espalda a
nuestro Padre celestial, él permanece fiel cerca de nosotros esperando pacientemente
a que decidamos volver a él, como fue el caso del hijo pródigo (Lucas capítulo
15). Así dice 2 Timoteo 2:13: “Si fuéremos infieles, él permanece fiel; él no
puede negarse a sí mismo”. Pero esta seguridad no debe llevarnos a actuar fuera
de la voluntad de Dios presumiendo que por su gracia y misericordia todo estará
bien. Si actuamos de esta manera, con seguridad las consecuencias no van a ser
buenas.
Toma unos minutos ahora mismo y pídele al Señor que te dé
discernimiento espiritual y sabiduría que puedas aplicar a cada una de las
decisiones que tienes que tomar cada día. La manera en que actúes será una
expresión pública de tu relación con Dios. Esta es una razón poderosa de por
qué es tan importante pasar un tiempo en la presencia de Dios, orando y leyendo
su Palabra cada día. Esto nos ayuda a permanecer enfocados en él y nos recuerda
constantemente que él es nuestro mejor amigo.
ORACIÓN:
Amado Padre, yo sé que muchas veces he tomado decisiones
basadas en mis propios conceptos y deseos. Y sé que muchas de ellas han
entristecido tu Espíritu y han traído dolor y sufrimiento a mi vida. Hoy yo te
ruego que me perdones y me ayudes a tomar decisiones basadas en tu Palabra que
honren y glorifiquen tu nombre. En el nombre de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
QUIEN PRETENDE AGRADAR AL MUNDO, NO PUEDE AGRADAR A DIOS
1 Juan 2:15-17
“No améis al mundo, ni las cosas que están
en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque
todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y
la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo
pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”.
viernes, 6 de marzo de 2015
¡ORA SIEMPRE!
Es tan importante la oración en la vida Cristiana que Dios
nos exhorta:
a “Orar sin cesar” (1 de Tesalonicenses 5:17)
a “Ser sobrios y velad en oración” (1 de Pedro 4:7)
a “Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación;
constantes en la oración” (Romanos 12:12)
a “Perseverad en la oración, velando en ella con acción
de gracias” (Colosenses 4:2).
¡Gracia y Paz!
¡TODO LO QUE NECESITAMOS PARA ENFRENTAR NUESTRAS SITUACIONES EN LA VIDA, ESCRITO ESTÁ!
1 Juan 1:1-4
“Lo que era desde el principio, lo que hemos
oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y
palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue
manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna,
la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído,
eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y
nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.
Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido”
Existe un dicho que dice: “Ponlo en blanco y negro”,
queriendo decir: “Escribe en un papel lo que estás diciendo”. O sea, cuando una
promesa se escribe en un documento adquiere un valor que no tenía antes. Las
palabras “se las lleva el viento” o se pueden modificar al repetirlas. Sin
embargo, cuando son escritas no dependen de la memoria y no se pueden cambiar
ni ignorar fácilmente.
En el Antiguo Testamento, cada vez que Dios habló al
pueblo de Israel, dijo a sus profetas que escribiesen lo que él había dicho,
pues no quería que sus palabras se olvidaran ni se tergiversaran. Por ejemplo,
en Deuteronomio 5:22 Moisés le dice a los israelitas: “Estas palabras habló el
Señor a toda vuestra congregación en el monte, de en medio del fuego, de la
nube y de la oscuridad, a gran voz; y no añadió más. Y las escribió en dos
tablas de piedra, las cuales me dio a mí”. También el profeta Habacuc escribió:
“Y el Señor me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas,
para que corra el que leyere en ella” (Habacuc 2:2). En muchos otros lugares en
la Biblia vemos claramente la intención de Dios de dejar plasmada su voluntad
por escrito.
En el Nuevo Testamento vemos el mismo patrón de escribir
para la posteridad. Los apóstoles, que fueron testigos presenciales de las
obras y los milagros de Jesús y escucharon de sus labios las enseñanzas de su
evangelio, las escribieron bajo la dirección del Espíritu Santo. El apóstol
Juan dice en el pasaje de hoy: “Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos,
para que también vosotros tengáis comunión con nosotros”. Y después añade:
“Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido”. Otros, como
Pablo, Lucas y Santiago fueron también inspirados por el Espíritu Santo para
plasmar en sus cartas las instrucciones para una vida de comunión con Dios.
Todo lo que está escrito en la Biblia fue inspirado por Dios, “a fin de que el
hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2
Timoteo 3:16-17).
Mientras se preparaba para comenzar su ministerio aquí en
la tierra, Jesús se enfrentó a Satanás en el desierto, y cada vez que el diablo
intentó hacerle caer en tentación, el Señor le contestó con palabras que habían
sido escritas siglos antes por hombres inspirados por el Espíritu de Dios. En
Mateo 4:4 le dijo a Satanás: “Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Deuteronomio 8:3). En Mateo
4:7, “Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios”
(Deuteronomio 6:16). Y por tercera vez (Mateo 4:10), Jesús le contestó: “Vete,
Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás”
(Deuteronomio 6:13). Y finalmente el diablo tuvo que irse sin lograr su
objetivo.
Cuando leamos cada día la palabra de Dios, cuando meditemos en
ella, y la apliquemos a nuestras vidas, estaremos preparados para enfrentar
absolutamente todas las circunstancias que se nos presenten en la vida, por
difíciles que éstas sean, y obtendremos la ayuda que necesitamos porque estas
palabras son “poder de Dios” (1 Corintios 1:18). De esta manera, cuando nos
encontremos ante la tentación, o en medio de una difícil prueba, o en momentos
de tristeza o soledad, debemos recordar este versículo que viene bien en nuestra
situación, y decir con confianza “Escrito está”, pues Dios ha provisto en su
palabra desde hace mucho tiempo el poder para que salgamos triunfantes.
ORACIÓN:
Padre santo, gracias te doy por haber previsto con
anticipación la solución para cada situación en la que me voy a encontrar en mi
vida, y por haber escrito la fórmula del triunfo. Ayúdame a escudriñar tu santa
palabra cada día de mi vida, y a recordarla en el momento en que necesite
usarla. En el nombre de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
jueves, 5 de marzo de 2015
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