domingo, 4 de enero de 2015
viernes, 2 de enero de 2015
¿QUÉ TAN FIRME ES TU FE?
¿Qué TAN firme ES tu fe?
Daniel 6:1-10
“Pareció bien a Darío constituir sobre el
reino ciento veinte sátrapas, que gobernasen en todo el reino. Y sobre ellos
tres gobernadores, de los cuales Daniel era uno, a quienes estos sátrapas
diesen cuenta, para que el rey no fuese perjudicado. Pero Daniel mismo era
superior a estos sátrapas y gobernadores, porque había en él un espíritu
superior; y el rey pensó en ponerlo sobre todo el reino. Entonces los
gobernadores y sátrapas buscaban ocasión para acusar a Daniel en lo relacionado
al reino; mas no podían hallar ocasión alguna o falta, porque él era fiel, y
ningún vicio ni falta fue hallado en él. Entonces dijeron aquellos hombres: No
hallaremos contra este Daniel ocasión alguna para acusarle, si no la hallamos
contra él en relación con la ley de su Dios. Entonces estos gobernadores y
sátrapas se juntaron delante del rey, y le dijeron así: ¡Rey Darío, para
siempre vive! Todos los gobernadores del reino, magistrados, sátrapas,
príncipes y capitanes han acordado por consejo que promulgues un edicto real y
lo confirmes, que cualquiera que en el espacio de treinta días demande petición
de cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los
leones. Ahora, oh rey, confirma el edicto y fírmalo, para que no pueda ser
revocado, conforme a la ley de Media y de Persia, la cual no puede ser
abrogada. Firmó, pues, el rey Darío el edicto y la prohibición. Cuando Daniel
supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las
ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al
día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes”.
Esta escritura nos cuenta acerca de la conspiración de
unos malvados hombres que pretendían eliminar a Daniel. También nos habla de la
actitud de Daniel después de haber sido promulgada la ley. Daniel conocía bien
a su Dios; él sabía en quien había confiado, y por eso continuaba adorándolo y
orando tres veces al día como acostumbraba antes de firmarse el edicto. Por esa
razón “el rey mandó, y trajeron a Daniel, y le echaron en el foso de los leones”
(Daniel 6:16). Así pasó Daniel la noche en aquel foso rodeado de leones
hambrientos. Pero a la mañana siguiente, cuando el rey se acercó al foso Daniel
pudo decirle: “Oh rey, vive para siempre. Mi Dios envió su ángel, el cual cerró
la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado
inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo” (Daniel 6:22).
Una pequeña historia cuenta que una mujer cristiana
estaba pasando por serias dificultades en su vida. Recientemente su esposo la
había abandonado. Después perdió su empleo, y como si esto fuera poco también
estaba sufriendo problemas de salud. Por eso se sentía muy deprimida. Una
ancianita de su iglesia se enteró, y la invitó a cenar a su casa. Esa noche,
mientras conversaban después de la cena, la anciana le señaló a un cuadro de
Daniel en el foso de los leones que tenía en la pared del comedor, y le
preguntó:
-- ¿Qué te parece ese cuadro?
-- ¡Muy bonito! – contestó la mujer.
-- ¿Qué ves en él? – preguntó de nuevo la anciana.
-- Veo a Daniel, unos leones alrededor de él y unos
destellos de luz al fondo – dijo la mujer.
-- ¿Nada más? –
-- ¡Nada más! –
Entonces la ancianita le dijo: “Has omitido lo más
importante. ¿Ves los ojos de Daniel? Los tiene fijos en el cielo. No está
mirando los leones”. Aquella mujer meditó por unos instantes mientras miraba el
cuadro. Y entendió el mensaje de la anciana. ¡Y su actitud cambió!
Daniel estaba totalmente incapacitado para defenderse de
aquellos leones hambrientos. Su única alternativa era confiar en el Dios
Todopoderoso a quien había servido fielmente. Sus ojos estuvieron fijos en
“aquel que es poderoso para guardaros sin caída” (Judas 24). Siempre que
fijamos nuestra mirada en el Señor, cuando ponemos en él toda nuestra
confianza, cuando no dudamos de su poder y su amor por nosotros, él nos saca
sanos y salvos de cualquier foso en el que nos encontremos por profundo que
éste sea, y por grande sea el peligro que nos rodea.
Si en estos momentos te rodean circunstancias muy
difíciles, acuérdate de Daniel, y al igual que él fija tu mirada y tu fe en
Dios. Él te dará la victoria.
Oración:
Gracias Padre Santo, por la seguridad que me da tu
Palabra de que puedo esperar de ti protección y socorro en las pruebas de mi
vida. Ayúdame a poner mis ojos en ti y no en las circunstancias que me rodean.
En el nombre de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
EL MUNDO ESTÁ LLENO DE VIOLENCIA, DE ODIOS, DE GUERRAS
El mundo está lleno de violencia, de odios, de guerras.
¿De dónde vienen esas cosas? De la codicia y el egoísmo, estas dos malas pasiones
son las que rigen las relaciones humanas (Santiago 4:1-2). Pero si eres una nueva
criatura serás gobernada por la virtud del amor. “Un mandamiento nuevo os doy:
Que os améis unos a otros”, aun a sus enemigos, “amad a vuestros enemigos”
(Juan 13:34; Mateo 5:44). Y “en esto conocerán todos que sois mis discípulos
(que somos nuevas criaturas), si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan
13:35). “Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama,
no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (1 Juan 4:7, 8).
¡Gracia y Paz para todos en este Nuevo Año!!
SI VIVES SIN CRISTO, VIVIRÁS: FLACO, DÉBIL, SIN FUERZAS MORALES, NI ESPIRITUALES, NI FÍSICAS PARA RESISTIR A SATANÁS
Si vives sin Cristo, vivirás: flaco, débil, sin fuerzas
morales, ni espirituales, ni físicas para resistir a satanás, pero si eres una nueva
criatura tendrás nuevas fuerzas. Y como nueva criatura podrás cumplir el primer
y grande mandamiento que dice: “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón,
y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas” (Marcos 12:30;
Deuteronomio 6.5).
¡Gracia y Paz!
¡Bendiciones abundantes para todos en este Nuevo Año!
Lamentaciones 3:41
Muchas veces los afanes de la vida nos llevan a ocuparnos
demasiado de nosotros mismos y olvidarnos de servir a Dios. Jeremías describe
lo complicadas que pueden llegar a ser nuestras vidas si nos olvidamos de
servir a Dios. Todos sus hijos le debemos obediencia, servicio y alabanza, a
fin de que seamos para alabanza de su gloria (Efesios 1:12); “Porque somos
hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios
preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10).
Sigamos la recomendación de Jeremías, presentemos todos
los días nuestro corazón y nuestras manos al Señor, y sin palabras le estaremos
diciendo, aquí estoy Señor, ¿qué quieres que haga?
¡¡Bendiciones abundantes para todos en este año nuevo!!
¡Gracia y Paz!
UN CRISTIANO SIN CRISTO ESTARÁ LLENO DE MALOS PENSAMIENTOS
Un “cristiano” sin Cristo estará lleno de pensamientos
impuros; porque la mente es la antesala del espíritu humano y a la mente acuden
los demonios con sus malas influencias en sus pensamientos. Cuando esos
pensamientos se alojan en la mente, llegan hasta el corazón y de allí dominan
el espíritu. La mente ejerce un poder tan determinante en nuestras vidas, que por
eso la Palabra de Dios nos dice: “Porque cual es su pensamiento en su corazón,
tal es él” (Proverbios 23:7). Es por eso que la Palabra de Dios nos exhorta “No
os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de
vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios,
agradable y perfecta” (Romanos 12:2). Entonces con una mente nueva podemos
pensar en todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo que es de buen
nombre, en todo lo virtuoso y digno de alabanza (Filipenses 4:8).
¡Gracia, Paz y Bendiciones abundantes para todos en este
Nuevo Año!
jueves, 1 de enero de 2015
Mateo 6:7-8
Mateo 6:7-8
"Y orando, no uséis vanas repeticiones,
como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis,
pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis
necesidad, antes que vosotros le pidáis".
¡Gracia y Paz!
¿DAS GRACIAS A DIOS POR LO QUE HA HECHO EN TU VIDA?
¿DAS GRACIAS A DIOS POR LO QUE HA HECHO EN TU VIDA?
1 Samuel 7:10-12
“Mientras Samuel estaba ofreciendo el
holocausto, los filisteos se acercaron para pelear con Israel. Mas el Señor
tronó con gran estruendo aquel día contra los filisteos y los confundió, y
fueron derrotados delante de Israel. Saliendo de Mizpa los hombres de Israel,
persiguieron a los filisteos, hiriéndolos hasta más allá de Bet-car. Entonces
Samuel tomó una piedra y la colocó entre Mizpa y Sen, y la llamó Eben-ezer,
diciendo: Hasta aquí nos ha ayudado el Señor”
Desde su liberación de la esclavitud en Egipto, Dios
había librado al pueblo de Israel de situaciones verdaderamente difíciles. Esta
escritura nos narra acerca de la ocasión en que los israelitas fueron atacados
por los poderosos ejércitos filisteos, y el Señor se manifestó por medio de una
gran tormenta de rayos y truenos que los atemorizó, y los hizo huir, dándoles
la victoria al pueblo de Israel. Fue entonces cuando el profeta Samuel tomó una
piedra y, como recordatorio, la puso en un lugar y le llamó “Eben-ezer”, que
quiere decir “piedra de ayuda”, y allí dijo: “Hasta aquí nos ha ayudado el
Señor”
El año 2014 terminó ayer. En los doce meses ya transcurridos,
la gran mayoría de nosotros pasamos por situaciones difíciles, tristes,
frustrantes o desalentadoras, ya sea en el aspecto económico o en el aspecto
sentimental o espiritual. Cuando miramos atrás, y vemos que todo aquello ya
pertenece al pasado, y que Dios nos ha permitido finalizar un año más en
nuestras vidas, bien podemos decir cada uno de nosotros como lo dijo Samuel:
“Hasta aquí nos ha ayudado el Señor” (1 Samuel 7:12)
Alabado sea el Señor, porque nos da la oportunidad de
continuar con nuestra jornada por este mundo. Sigamos hacia adelante y tengamos
presente que en este nuevo año que hoy comienza también vamos a pasar por dificultades,
problemas y adversidades. Y esto no debe tomarnos por sorpresa, pues Jesús nos
recuerda: “En el mundo encontrareis aflicción, pero confiad, yo he vencido al
mundo” (Juan 16:33). Así que no se trata de si vamos a encontrar aflicción o
no; se trata de cómo nos vamos a enfrentar a esa aflicción. Los que hemos
creído en Cristo debemos hacerlo por fe. Eso es lo que nos dice Jesús que
hagamos: “Confiad”. Simplemente
porque él venció al mundo, venció a Satanás y todos sus demonios, venció todo
lo que puede hacernos daño a nosotros sus seguidores. Mediante la fe en Cristo
podemos seguir hacia adelante en plena confianza de que llegaremos a nuestro
destino eterno.
Demos gracias al Dios Todopoderoso y Misericordioso por
habernos ayudado hasta aquí, y démosle gracias también porque podemos contar
con él en el camino que tenemos por delante. No sabemos qué nos espera en el
futuro próximo, pero Dios sí lo sabe, y sabemos que él está en control de todo
lo que existe en el universo.
Pongamos nuestras vidas en las manos del Señor, confiemos
plenamente en que él nos ayudará a vencer las dificultades y nos dará la victoria
conforme a su voluntad y a sus planes en nuestras vidas. Sigamos adelante. “Caminemos
por Fe, no por vista” (2 Corintios 5:7). Dios nos ha prometido estar con
nosotros, y no nos desamparará, ni nos dejará (Hebreos 13:5). Sigamos el
consejo del Salmo 37: “Encomienda al Señor tu camino, confía en él, y él hará”.
Oración:
Amado Padre Celestial, gracias por todas tus bendiciones,
tu ayuda y tu protección durante el pasado año. Hoy que me has dado la
oportunidad de iniciar este nuevo año, quiero echarme en tus brazos y
confiadamente permitir que me lleves, me sostengas y me guíes en todo lo que sea
tu Santa y perfecta voluntad. En el santo nombre de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
miércoles, 31 de diciembre de 2014
¿DÓNDE BUSCARÁS AYUDA EN EL 2015?
¿Dónde buscarás ayuda
en el 2015?
Isaías 31:1
“¡Ay de los que descienden a Egipto por
ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son
muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni
buscan a Yahweh!”
No es difícil asegurar que muchas personas que dicen ser “cristianas”,
en realidad nunca han tenido un encuentro personal con el Señor ni le conocen
íntimamente. Claro está que no pretendemos inmiscuirnos en la vida espiritual
de nadie y por lo tanto no debemos juzgar a otros, pero Jesús claramente
indicó: “Por sus frutos los conoceréis...” (Mateo 7:16). Es decir, la actitud o
la manera de actuar de una persona puede darnos una buena idea de su relación
con Dios.
A veces hablamos mucho de religión pero demostramos poco
la vida de Cristo con nuestras acciones. Nuestra manera de practicar el
“cristianismo” es generalmente mediocre y apenas impacta a los incrédulos
debido a que ellos no ven en nosotros un testimonio vivo y poderoso. En muchas
ocasiones algunos cristianos no se diferencian de aquellos que no creen en
Dios. La Escritura de hoy nos muestra esta triste realidad. Los israelitas en
lugar de buscar al Señor para que los ayudara y supliera sus necesidades,
confiaban y ponían su esperanza en los recursos de los paganos. Acerca de ellos
dice este pasaje que “descienden a Egipto por ayuda”, que “confían en caballos”
y que “su esperanza ponen en carros… y en jinetes…” Por medio del profeta
Isaías, Dios advierte: “¡Ay de ellos!”
Egipto representa hoy para nosotros el mundo sin Cristo,
y los caballos, los carros y los jinetes representan los recursos materiales
que ese mundo nos ofrece. Han pasado siglos desde aquella declaración de
Isaías, pero el pueblo de Dios sigue tristemente en esa misma línea de
incredulidad confiando en lo que pueden ver en lugar de confiar en lo que no
pueden ver, buscando lo corrupto de afuera cuando tienen todo lo glorioso
dentro del Reino de Dios. Esto pone de manifiesto una pobre relación con Dios,
falta de crecimiento espiritual y una fe muy pequeña. Nadie que busca en primer
lugar la ayuda del mundo puede experimentar intimidad con el Señor. Santiago
4:4 dice: “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es
enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se
constituye enemigo de Dios”.
Si deseamos vivir una vida que agrade a Dios nuestra
mirada debe estar puesta en Jesús pues él es “el autor y consumador de la fe”,
dice Hebreos 12:2. Desviar de él nuestra mirada nos traerá malas consecuencias.
Mantenernos firmes en él, confiando y produciendo frutos agradables a Dios, nos
garantiza la ayuda de Dios y todas nuestras necesidades (físicas, materiales y
espirituales) estarán cubiertas. Tenemos un ejemplo en la carta de Pablo a los
filipenses, donde él elogia la generosidad de ellos para con él cuando se
encontraba en medio de difíciles situaciones. Entonces les dice: “Mi Dios,
pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo
Jesús” (Filipenses 4:19).
Hoy termina un año más de nuestras vidas. Mañana comienza
un nuevo año. No sabemos lo que nos traerá, pero podemos estar seguros de que
en algún momento encontraremos problemas, dificultades, enfermedad, tristeza,
necesidades de todo tipo. Todo esto forma parte de la vida. Jesús lo advirtió
claramente a sus discípulos al decirles: “En el mundo tendréis aflicción; pero
confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Reflexiona sobre la enseñanza de
hoy, y piensa: ¿Dónde vas a enfocar tu mirada cuando necesites ayuda? ¿Dónde
pondrás tu confianza? ¿Dónde buscarás ayuda? ¿Te dirigirás hacia Egipto (el
mundo) o hacia el Dios de la provisión eterna?
Al despedir este año pide perdón al Señor por todas esas
ocasiones en las que desviaste tus ojos de él y buscaste ayuda en otro lugar, y
hazte el propósito de fortalecer tu relación con él durante el nuevo año por
medio de la lectura de su Palabra y la oración diariamente. De esta manera tu
fe se irá fortaleciendo y automáticamente acudirás siempre al Señor primeramente
en cualquier necesidad.
Oración:
Amado Dios y Padre, te doy gracias infinitas porque tú
estás siempre dispuesto a ayudarme cuando acudo a ti. Por favor, aumenta mi fe
para buscarte a ti en primer lugar siempre que necesite ayuda, sabiendo que tú
suplirás todo lo que me falte. En el nombre de Jesús. Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
INICIEMOS EL AÑO 2015 EN LA PRESENCIA DE DIOS
Iniciemos el año 2015
en la Presencia de Dios (Éxodo 33:14).
En vísperas del Año Nuevo siempre reflexionamos y hacemos
un Balance del año que ha transcurrido y nos proyectamos en los propósitos que
realizaremos en el nuevo año que está por comenzar. En este año 2015 que en
breve iniciará, nos haremos muchos propósitos, pero todos deben tener como motivación
principal el Honrar a Dios y Obedecer su Santa Palabra. De manera que yo los
exhorto amados hermanos y hermanas a que
todo lo que hagamos en el 2015 sea para Honrar y Glorificar el Santo nombre de
nuestro Dios.
Si tenemos a Cristo como el centro de todos nuestros propósitos,
tendremos el éxito garantizado. Hagamos lo posible y el Señor hará lo Imposible
por nosotros.
Si todas las cosas que anhelamos en nuestro corazón para este
Nuevo Año son de acuerdo a la voluntad de Dios, Él nos ayudará a realizarlas.
Si alguna resolución que tomemos no es para honrar a Dios o no está conforme a su
Palabra, no recibiremos ayuda de lo Alto para realizarla.
Pero lo más Importante para este Nuevo Año que está por iniciar
es que caminemos cada día en la Presencia
de DIOS en Oración, en Su Palabra y en Obediencia a Sus Mandamientos.
Solo en Su Presencia hallaremos descanso y paz. Si estamos
en Su Presencia, Dios caminará con nosotros y tendremos la seguridad de que Él
Respaldará cada decisión que hayamos tomado porque será conforme a Su Voluntad.
Estar en Su Presencia y Gloria cada día nos dará Unción y
Poder para servirle y para ver milagros, señales y maravillas cada día en nuestra
vida, la de nuestra familia y en nuestro Ministerio. Tengamos la seguridad de
que Dios nos dará esa unción y poder si somos obedientes y vivimos en su Presencia
cada día.
CONFIEMOS EN QUE EN ESTE AÑO 2015, EL SEÑOR NOS LLEVARÁ A
UN NUEVO NIVEL DE CRECIMIENTO Y GLORIA.
Bendiciones abundantes para todos y para todas.
¡Gracia y Paz!
martes, 30 de diciembre de 2014
¿QUÉ PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO DEBERÍA HACER UN CRISTIANO?
¿QUÉ PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO DEBERÍA HACER UN CRISTIANO?
La costumbre de de hacer propósitos de Año Nuevo se
remonta a más de 3,000 años con los antiguos babilonios. Cada que inicia un nuevo
año nos hace pensar en un nuevo comienzo, una nueva etapa. La verdad es que,
sin ser “aguafiestas” ni nada que se le parezca, no hay ninguna diferencia
entre el 31 de diciembre y el 1º de enero. Nada místico ni mágico ocurre a la
media noche del 31 de diciembre. La Santa Palabra de Dios no habla en favor ni
en contra de la celebración de Año Nuevo.
Los propósitos de Año Nuevo más comunes en la gente
natural son: dejar de fumar, dejar de beber, manejar el dinero más sabiamente, pasar
más tiempo con la familia, bajar de peso, comer sanamente, hacer ejercicio, etc.
Indudablemente todos estos son buenos objetivos, sin embargo, solo por
mencionar un ejemplo, con respecto al ejercicio, en 1 Timoteo 4:8 se nos enseña
a mantener el ejercicio físico en perspectiva: “Porque el ejercicio corporal
para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa
de esta vida presente, y la venidera”. La gran mayoría de los propósitos de Año
Nuevo, aún entre los cristianos, tienen que ver con el aspecto físico. Esto no
debería de ser.
Si un cristiano desea hacer propósitos de Año Nuevo, ¿Cuáles
son los propósitos que debería hacer? Muchos cristianos determinan orar más, leer la Biblia todos los días y congregarse más regularmente. Estos son objetivos excelentes,
sin embargo, estas resoluciones fallan tanto como las no espirituales, porque,
como ya lo dijimos al principio, no hay ningún poder místico ni mágico en las “resoluciones
de Año Nuevo”. La determinación para comenzar o terminar cierta actividad no
tiene ningún valor, a menos que se tenga verdadera motivación para hacer o
dejar de hacer esa actividad. Por ejemplo, ¿Por qué quieres leer la Biblia
todos los días? ¿Es para honrar a Dios y crecer espiritualmente, o porque
escuchaste que es bueno hacerlo? ¿Por qué quieres bajar de peso? ¿Es para
honrar a Dios con tu cuerpo, o es por vanidad, para honrarte a ti mismo?
Si Cristo es el centro de nuestros propósitos de Año
Nuevo, tenemos el 100% de posibilidades de tener éxito, dependiendo de nuestro compromiso
para hacerlo. Recuerda lo que nos dice Filipenses 4:13: “Todo lo puedo en Cristo
que me fortalece”. Asimismo lo que Juan 15:5 nos enseña: “Yo soy la vid,
vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho
fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”. Si es la voluntad de Dios que
algo se cumpla en nuestras vidas, Él nos ayudará a realizarlo. Si un propósito no
es para honrar a Dios o no está de acuerdo con la Palabra de Dios, no
recibiremos ayuda de Dios para lograrlo.
Cualesquiera que sea nuestra lista de buenos propósitos de
Año Nuevo, debemos pedir sabiduría
(Santiago 1:5) para saber qué propósitos quiere Dios que hagamos. Pedir fortaleza para alcanzar esos objetivos.
Confiar en que Dios nos dará la sabiduría
y las fuerzas para lograrlo. No desanimarnos con los fracasos ocasionales, sino
usarlos para que éstos nos motiven más. No envanecernos con los éxitos que logremos,
sino dar gloria a Dios.
Debemos hacer todo en Cristo y para Cristo. Pensemos que
cualquier cosa que hagamos tenemos que hacerla de corazón, ¡Cómo si se lo
hiciéramos al Señor! “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para
buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en
ellas” (Efesios 2:10).
El Salmo 37:5-6 nos dice: “Encomienda a Yahweh tu camino,
y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, tu derecho como el
mediodía”.
¡Gracia y Paz!
¿TRATAS A TODOS POR IGUAL?
¿TRATAS A TODOS POR IGUAL?
Santiago 2:1-4
“Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro
glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas. Porque si en vuestra
congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también
entra un pobre con vestido andrajoso, y miráis con agrado al que trae la ropa
espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate
tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado; ¿no hacéis distinciones entre
vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos?”
La palabra “acepción”, mencionada en esta escritura,
significa: “Preferencia, acción de favorecer a unas personas más que a otras
por algún motivo o afecto particular, sin atender al mérito o a la razón”. Es
lo contrario a ser justo o imparcial. Esta es una manera de actuar
completamente opuesta al carácter de Dios. La Santa Palabra de Dios nos habla
de esto en Deuteronomio 10:17, cuando Moisés se dirige al pueblo de Israel y
les dice: “Yahweh vuestro Dios es Dios de dioses y Señor de señores, Dios
grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas”. Cuando Dios
ordenó al profeta Samuel que ungiera a uno de los hijos de Isaí como el próximo
rey de Israel, dejó bien establecido lo que es más importante para él al
momento de juzgar. Así le dijo el Señor a Samuel: “No mires a su parecer, ni a
lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que
mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Yahweh
mira el corazón” (1 Samuel 16:7).
Asimismo Jesús, siendo Dios, refleja la justicia e
imparcialidad del Padre. Para él el valor de una persona está basado en la
calidad de su alma, no en la apariencia externa. Esta actitud caracterizó su
manera de actuar mientras estuvo aquí en la tierra. Hasta sus enemigos tuvieron
que reconocer cuan justo él era cuando le dijeron: “Maestro, sabemos que dices
y enseñas rectamente, y que no haces acepción de persona, sino que enseñas el
camino de Dios con verdad” (Lucas 20:21). Jesús es “nuestro glorioso Señor”,
dice el pasaje de hoy. Él es el Dios Soberano que gobierna sobre toda su
creación, y en cuya persona la plenitud de la gloria de Dios es revelada. El
apóstol Pablo dio testimonio de esto en su carta a los colosenses donde
escribió: “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas
sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del
mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de
la Deidad” (Colosenses 2:9).
Jesús siempre ofreció el perdón y el regalo de la
salvación a hombres y mujeres de todas las razas, clases sociales y reputación
moral. Esto se observa claramente en la parábola de la fiesta de bodas, la cual
él refirió a un grupo de judíos en Mateo 22:1-14. Esta habla de la boda del
hijo de un rey (una referencia a sí mismo), y de aquellos que habían sido
invitados a la misma (el pueblo de Israel). Los invitados no se aparecieron,
por lo que el rey mandó a sus siervos a que salieran e invitaran a todos los
que encontraran en su camino. “Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron
a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas
de convidados” (v.10).
En el pasaje de hoy, el apóstol Santiago condena la
actitud opuesta. Hacer acepción de personas o juzgar conforme a las apariencias
no está de acuerdo a la Palabra de Dios. Tenlo siempre presente cuando trates a
los demás en tu centro de trabajo, en la escuela, en el vecindario, en las
tiendas, y dondequiera que te encuentres. Y cuando se presente ante ti una
oportunidad de hablarle a alguien de nuestro Señor Jesucristo y presentarle el
plan de salvación, no te dejes influenciar por su apariencia externa, su raza,
su condición moral o nivel económico. Debes mostrar una actitud similar a la de
los siervos del rey. Invítalos a todos a “la fiesta de bodas”. No juzgues por
apariencias. Esa no es tu responsabilidad. Nuestro Señor tratará con aquellos
que acepten la invitación y lo hará de la manera perfecta, pues él “no mira lo
que mira el hombre”, sino que él “mira el corazón”.
Oración:
Bendito Padre celestial, gracias porque tú no haces
acepción de personas. Te ruego me capacites para tratar a los demás de la misma
manera, y que tu gracia y tu amor se vean reflejados siempre en mi forma de
actuar. En el nombre de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
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