viernes, 2 de enero de 2015

¿QUÉ TAN FIRME ES TU FE?


¿Qué TAN firme ES tu fe?

Daniel 6:1-10
“Pareció bien a Darío constituir sobre el reino ciento veinte sátrapas, que gobernasen en todo el reino. Y sobre ellos tres gobernadores, de los cuales Daniel era uno, a quienes estos sátrapas diesen cuenta, para que el rey no fuese perjudicado. Pero Daniel mismo era superior a estos sátrapas y gobernadores, porque había en él un espíritu superior; y el rey pensó en ponerlo sobre todo el reino. Entonces los gobernadores y sátrapas buscaban ocasión para acusar a Daniel en lo relacionado al reino; mas no podían hallar ocasión alguna o falta, porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fue hallado en él. Entonces dijeron aquellos hombres: No hallaremos contra este Daniel ocasión alguna para acusarle, si no la hallamos contra él en relación con la ley de su Dios. Entonces estos gobernadores y sátrapas se juntaron delante del rey, y le dijeron así: ¡Rey Darío, para siempre vive! Todos los gobernadores del reino, magistrados, sátrapas, príncipes y capitanes han acordado por consejo que promulgues un edicto real y lo confirmes, que cualquiera que en el espacio de treinta días demande petición de cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones. Ahora, oh rey, confirma el edicto y fírmalo, para que no pueda ser revocado, conforme a la ley de Media y de Persia, la cual no puede ser abrogada. Firmó, pues, el rey Darío el edicto y la prohibición. Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes”.

Esta escritura nos cuenta acerca de la conspiración de unos malvados hombres que pretendían eliminar a Daniel. También nos habla de la actitud de Daniel después de haber sido promulgada la ley. Daniel conocía bien a su Dios; él sabía en quien había confiado, y por eso continuaba adorándolo y orando tres veces al día como acostumbraba antes de firmarse el edicto. Por esa razón “el rey mandó, y trajeron a Daniel, y le echaron en el foso de los leones” (Daniel 6:16). Así pasó Daniel la noche en aquel foso rodeado de leones hambrientos. Pero a la mañana siguiente, cuando el rey se acercó al foso Daniel pudo decirle: “Oh rey, vive para siempre. Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo” (Daniel 6:22).

Una pequeña historia cuenta que una mujer cristiana estaba pasando por serias dificultades en su vida. Recientemente su esposo la había abandonado. Después perdió su empleo, y como si esto fuera poco también estaba sufriendo problemas de salud. Por eso se sentía muy deprimida. Una ancianita de su iglesia se enteró, y la invitó a cenar a su casa. Esa noche, mientras conversaban después de la cena, la anciana le señaló a un cuadro de Daniel en el foso de los leones que tenía en la pared del comedor, y le preguntó:

-- ¿Qué te parece ese cuadro?
-- ¡Muy bonito! – contestó la mujer.
-- ¿Qué ves en él? – preguntó de nuevo la anciana.
-- Veo a Daniel, unos leones alrededor de él y unos destellos de luz al fondo – dijo la mujer.
-- ¿Nada más? –
-- ¡Nada más! –

Entonces la ancianita le dijo: “Has omitido lo más importante. ¿Ves los ojos de Daniel? Los tiene fijos en el cielo. No está mirando los leones”. Aquella mujer meditó por unos instantes mientras miraba el cuadro. Y entendió el mensaje de la anciana. ¡Y su actitud cambió!

Daniel estaba totalmente incapacitado para defenderse de aquellos leones hambrientos. Su única alternativa era confiar en el Dios Todopoderoso a quien había servido fielmente. Sus ojos estuvieron fijos en “aquel que es poderoso para guardaros sin caída” (Judas 24). Siempre que fijamos nuestra mirada en el Señor, cuando ponemos en él toda nuestra confianza, cuando no dudamos de su poder y su amor por nosotros, él nos saca sanos y salvos de cualquier foso en el que nos encontremos por profundo que éste sea, y por grande sea el peligro que nos rodea.

Si en estos momentos te rodean circunstancias muy difíciles, acuérdate de Daniel, y al igual que él fija tu mirada y tu fe en Dios. Él te dará la victoria.

Oración:
Gracias Padre Santo, por la seguridad que me da tu Palabra de que puedo esperar de ti protección y socorro en las pruebas de mi vida. Ayúdame a poner mis ojos en ti y no en las circunstancias que me rodean. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

EL MUNDO ESTÁ LLENO DE VIOLENCIA, DE ODIOS, DE GUERRAS

El mundo está lleno de violencia, de odios, de guerras. ¿De dónde vienen esas cosas? De la codicia y el egoísmo, estas dos malas pasiones son las que rigen las relaciones humanas (Santiago 4:1-2). Pero si eres una nueva criatura serás gobernada por la virtud del amor. “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros”, aun a sus enemigos, “amad a vuestros enemigos” (Juan 13:34; Mateo 5:44). Y “en esto conocerán todos que sois mis discípulos (que somos nuevas criaturas), si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:35). “Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (1 Juan 4:7, 8).


¡Gracia y Paz para todos en este Nuevo Año!!

SI VIVES SIN CRISTO, VIVIRÁS: FLACO, DÉBIL, SIN FUERZAS MORALES, NI ESPIRITUALES, NI FÍSICAS PARA RESISTIR A SATANÁS

Si vives sin Cristo, vivirás: flaco, débil, sin fuerzas morales, ni espirituales, ni físicas para resistir a satanás, pero si eres una nueva criatura tendrás nuevas fuerzas. Y como nueva criatura podrás cumplir el primer y grande mandamiento que dice: “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas” (Marcos 12:30; Deuteronomio 6.5).

¡Gracia y Paz!

¡Bendiciones abundantes para todos en este Nuevo Año!

Lamentaciones 3:41


Muchas veces los afanes de la vida nos llevan a ocuparnos demasiado de nosotros mismos y olvidarnos de servir a Dios. Jeremías describe lo complicadas que pueden llegar a ser nuestras vidas si nos olvidamos de servir a Dios. Todos sus hijos le debemos obediencia, servicio y alabanza, a fin de que seamos para alabanza de su gloria (Efesios 1:12); “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10).

Sigamos la recomendación de Jeremías, presentemos todos los días nuestro corazón y nuestras manos al Señor, y sin palabras le estaremos diciendo, aquí estoy Señor, ¿qué quieres que haga?

¡¡Bendiciones abundantes para todos en este año nuevo!!


¡Gracia y Paz!

UN CRISTIANO SIN CRISTO ESTARÁ LLENO DE MALOS PENSAMIENTOS

Un “cristiano” sin Cristo estará lleno de pensamientos impuros; porque la mente es la antesala del espíritu humano y a la mente acuden los demonios con sus malas influencias en sus pensamientos. Cuando esos pensamientos se alojan en la mente, llegan hasta el corazón y de allí dominan el espíritu. La mente ejerce un poder tan determinante en nuestras vidas, que por eso la Palabra de Dios nos dice: “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él” (Proverbios 23:7). Es por eso que la Palabra de Dios nos exhorta “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2). Entonces con una mente nueva podemos pensar en todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo que es de buen nombre, en todo lo virtuoso y digno de alabanza (Filipenses 4:8).


¡Gracia, Paz y Bendiciones abundantes para todos en este Nuevo Año!

jueves, 1 de enero de 2015

Mateo 6:7-8



Mateo 6:7-8
"Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis".


¡Gracia y Paz!

¿POR QUÉ TE CUESTA PERDONAR, SI ÉL YA TE PERDONÓ?



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¿DAS GRACIAS A DIOS POR LO QUE HA HECHO EN TU VIDA?


¿DAS GRACIAS A DIOS POR LO QUE HA HECHO EN TU VIDA?

1 Samuel 7:10-12
“Mientras Samuel estaba ofreciendo el holocausto, los filisteos se acercaron para pelear con Israel. Mas el Señor tronó con gran estruendo aquel día contra los filisteos y los confundió, y fueron derrotados delante de Israel. Saliendo de Mizpa los hombres de Israel, persiguieron a los filisteos, hiriéndolos hasta más allá de Bet-car. Entonces Samuel tomó una piedra y la colocó entre Mizpa y Sen, y la llamó Eben-ezer, diciendo: Hasta aquí nos ha ayudado el Señor”

Desde su liberación de la esclavitud en Egipto, Dios había librado al pueblo de Israel de situaciones verdaderamente difíciles. Esta escritura nos narra acerca de la ocasión en que los israelitas fueron atacados por los poderosos ejércitos filisteos, y el Señor se manifestó por medio de una gran tormenta de rayos y truenos que los atemorizó, y los hizo huir, dándoles la victoria al pueblo de Israel. Fue entonces cuando el profeta Samuel tomó una piedra y, como recordatorio, la puso en un lugar y le llamó “Eben-ezer”, que quiere decir “piedra de ayuda”, y allí dijo: “Hasta aquí nos ha ayudado el Señor”

El año 2014 terminó ayer. En los doce meses ya transcurridos, la gran mayoría de nosotros pasamos por situaciones difíciles, tristes, frustrantes o desalentadoras, ya sea en el aspecto económico o en el aspecto sentimental o espiritual. Cuando miramos atrás, y vemos que todo aquello ya pertenece al pasado, y que Dios nos ha permitido finalizar un año más en nuestras vidas, bien podemos decir cada uno de nosotros como lo dijo Samuel: “Hasta aquí nos ha ayudado el Señor” (1 Samuel 7:12)

Alabado sea el Señor, porque nos da la oportunidad de continuar con nuestra jornada por este mundo. Sigamos hacia adelante y tengamos presente que en este nuevo año que hoy comienza también vamos a pasar por dificultades, problemas y adversidades. Y esto no debe tomarnos por sorpresa, pues Jesús nos recuerda: “En el mundo encontrareis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Así que no se trata de si vamos a encontrar aflicción o no; se trata de cómo nos vamos a enfrentar a esa aflicción. Los que hemos creído en Cristo debemos hacerlo por fe. Eso es lo que nos dice Jesús que hagamos: “Confiad”. Simplemente porque él venció al mundo, venció a Satanás y todos sus demonios, venció todo lo que puede hacernos daño a nosotros sus seguidores. Mediante la fe en Cristo podemos seguir hacia adelante en plena confianza de que llegaremos a nuestro destino eterno.

Demos gracias al Dios Todopoderoso y Misericordioso por habernos ayudado hasta aquí, y démosle gracias también porque podemos contar con él en el camino que tenemos por delante. No sabemos qué nos espera en el futuro próximo, pero Dios sí lo sabe, y sabemos que él está en control de todo lo que existe en el universo.

Pongamos nuestras vidas en las manos del Señor, confiemos plenamente en que él nos ayudará a vencer las dificultades y nos dará la victoria conforme a su voluntad y a sus planes en nuestras vidas. Sigamos adelante. “Caminemos por Fe, no por vista” (2 Corintios 5:7). Dios nos ha prometido estar con nosotros, y no nos desamparará, ni nos dejará (Hebreos 13:5). Sigamos el consejo del Salmo 37: “Encomienda al Señor tu camino, confía en él, y él hará”.

Oración:
Amado Padre Celestial, gracias por todas tus bendiciones, tu ayuda y tu protección durante el pasado año. Hoy que me has dado la oportunidad de iniciar este nuevo año, quiero echarme en tus brazos y confiadamente permitir que me lleves, me sostengas y me guíes en todo lo que sea tu Santa y perfecta voluntad. En el santo nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!
Dios te Habla


miércoles, 31 de diciembre de 2014

¿DÓNDE BUSCARÁS AYUDA EN EL 2015?


¿Dónde buscarás ayuda en el 2015?

Isaías 31:1
“¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Yahweh!”

No es difícil asegurar que muchas personas que dicen ser “cristianas”, en realidad nunca han tenido un encuentro personal con el Señor ni le conocen íntimamente. Claro está que no pretendemos inmiscuirnos en la vida espiritual de nadie y por lo tanto no debemos juzgar a otros, pero Jesús claramente indicó: “Por sus frutos los conoceréis...” (Mateo 7:16). Es decir, la actitud o la manera de actuar de una persona puede darnos una buena idea de su relación con Dios.

A veces hablamos mucho de religión pero demostramos poco la vida de Cristo con nuestras acciones. Nuestra manera de practicar el “cristianismo” es generalmente mediocre y apenas impacta a los incrédulos debido a que ellos no ven en nosotros un testimonio vivo y poderoso. En muchas ocasiones algunos cristianos no se diferencian de aquellos que no creen en Dios. La Escritura de hoy nos muestra esta triste realidad. Los israelitas en lugar de buscar al Señor para que los ayudara y supliera sus necesidades, confiaban y ponían su esperanza en los recursos de los paganos. Acerca de ellos dice este pasaje que “descienden a Egipto por ayuda”, que “confían en caballos” y que “su esperanza ponen en carros… y en jinetes…” Por medio del profeta Isaías, Dios advierte: “¡Ay de ellos!”

Egipto representa hoy para nosotros el mundo sin Cristo, y los caballos, los carros y los jinetes representan los recursos materiales que ese mundo nos ofrece. Han pasado siglos desde aquella declaración de Isaías, pero el pueblo de Dios sigue tristemente en esa misma línea de incredulidad confiando en lo que pueden ver en lugar de confiar en lo que no pueden ver, buscando lo corrupto de afuera cuando tienen todo lo glorioso dentro del Reino de Dios. Esto pone de manifiesto una pobre relación con Dios, falta de crecimiento espiritual y una fe muy pequeña. Nadie que busca en primer lugar la ayuda del mundo puede experimentar intimidad con el Señor. Santiago 4:4 dice: “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”.

Si deseamos vivir una vida que agrade a Dios nuestra mirada debe estar puesta en Jesús pues él es “el autor y consumador de la fe”, dice Hebreos 12:2. Desviar de él nuestra mirada nos traerá malas consecuencias. Mantenernos firmes en él, confiando y produciendo frutos agradables a Dios, nos garantiza la ayuda de Dios y todas nuestras necesidades (físicas, materiales y espirituales) estarán cubiertas. Tenemos un ejemplo en la carta de Pablo a los filipenses, donde él elogia la generosidad de ellos para con él cuando se encontraba en medio de difíciles situaciones. Entonces les dice: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19).

Hoy termina un año más de nuestras vidas. Mañana comienza un nuevo año. No sabemos lo que nos traerá, pero podemos estar seguros de que en algún momento encontraremos problemas, dificultades, enfermedad, tristeza, necesidades de todo tipo. Todo esto forma parte de la vida. Jesús lo advirtió claramente a sus discípulos al decirles: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Reflexiona sobre la enseñanza de hoy, y piensa: ¿Dónde vas a enfocar tu mirada cuando necesites ayuda? ¿Dónde pondrás tu confianza? ¿Dónde buscarás ayuda? ¿Te dirigirás hacia Egipto (el mundo) o hacia el Dios de la provisión eterna?

Al despedir este año pide perdón al Señor por todas esas ocasiones en las que desviaste tus ojos de él y buscaste ayuda en otro lugar, y hazte el propósito de fortalecer tu relación con él durante el nuevo año por medio de la lectura de su Palabra y la oración diariamente. De esta manera tu fe se irá fortaleciendo y automáticamente acudirás siempre al Señor primeramente en cualquier necesidad.

Oración:
Amado Dios y Padre, te doy gracias infinitas porque tú estás siempre dispuesto a ayudarme cuando acudo a ti. Por favor, aumenta mi fe para buscarte a ti en primer lugar siempre que necesite ayuda, sabiendo que tú suplirás todo lo que me falte. En el nombre de Jesús. Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

Gálatas 6:7-8


INICIEMOS EL AÑO 2015 EN LA PRESENCIA DE DIOS


Iniciemos el año 2015 en la Presencia de Dios (Éxodo 33:14).

En vísperas del Año Nuevo siempre reflexionamos y hacemos un Balance del año que ha transcurrido y nos proyectamos en los propósitos que realizaremos en el nuevo año que está por comenzar. En este año 2015 que en breve iniciará, nos haremos muchos propósitos, pero todos deben tener como motivación principal el Honrar a Dios y Obedecer su Santa Palabra. De manera que yo los exhorto amados hermanos  y hermanas a que todo lo que hagamos en el 2015 sea para Honrar y Glorificar el Santo nombre de nuestro Dios.

Si tenemos a Cristo como el centro de todos nuestros propósitos, tendremos el éxito garantizado. Hagamos lo posible y el Señor hará lo Imposible por nosotros.

Si todas las cosas que anhelamos en nuestro corazón para este Nuevo Año son de acuerdo a la voluntad de Dios, Él nos ayudará a realizarlas. Si alguna resolución que tomemos no es para honrar a Dios o no está conforme a su Palabra, no recibiremos ayuda de lo Alto para realizarla.

Pero lo más Importante para este Nuevo Año que está por iniciar es que caminemos cada día en la Presencia de DIOS en Oración, en Su Palabra y en Obediencia a Sus Mandamientos.

Solo en Su Presencia hallaremos descanso y paz. Si estamos en Su Presencia, Dios caminará con nosotros y tendremos la seguridad de que Él Respaldará cada decisión que hayamos tomado porque será conforme a Su Voluntad.

Estar en Su Presencia y Gloria cada día nos dará Unción y Poder para servirle y para ver milagros, señales y maravillas cada día en nuestra vida, la de nuestra familia y en nuestro Ministerio. Tengamos la seguridad de que Dios nos dará esa unción y poder si somos obedientes y vivimos en su Presencia cada día.

CONFIEMOS EN QUE EN ESTE AÑO 2015, EL SEÑOR NOS LLEVARÁ A UN NUEVO NIVEL DE CRECIMIENTO Y GLORIA.

Bendiciones abundantes para todos y para todas.



¡Gracia y Paz!

martes, 30 de diciembre de 2014

¿QUÉ PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO DEBERÍA HACER UN CRISTIANO?


¿QUÉ PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO DEBERÍA HACER UN CRISTIANO?

La costumbre de de hacer propósitos de Año Nuevo se remonta a más de 3,000 años con los antiguos babilonios. Cada que inicia un nuevo año nos hace pensar en un nuevo comienzo, una nueva etapa. La verdad es que, sin ser “aguafiestas” ni nada que se le parezca, no hay ninguna diferencia entre el 31 de diciembre y el 1º de enero. Nada místico ni mágico ocurre a la media noche del 31 de diciembre. La Santa Palabra de Dios no habla en favor ni en contra de la celebración de Año Nuevo.

Los propósitos de Año Nuevo más comunes en la gente natural son: dejar de fumar, dejar de beber, manejar el dinero más sabiamente, pasar más tiempo con la familia, bajar de peso, comer sanamente, hacer ejercicio, etc. Indudablemente todos estos son buenos objetivos, sin embargo, solo por mencionar un ejemplo, con respecto al ejercicio, en 1 Timoteo 4:8 se nos enseña a mantener el ejercicio físico en perspectiva: “Porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y la venidera”. La gran mayoría de los propósitos de Año Nuevo, aún entre los cristianos, tienen que ver con el aspecto físico. Esto no debería de ser.

Si un cristiano desea hacer propósitos de Año Nuevo, ¿Cuáles son los propósitos que debería hacer? Muchos cristianos determinan orar más, leer la Biblia todos los días y congregarse más regularmente. Estos son objetivos excelentes, sin embargo, estas resoluciones fallan tanto como las no espirituales, porque, como ya lo dijimos al principio, no hay ningún poder místico ni mágico en las “resoluciones de Año Nuevo”. La determinación para comenzar o terminar cierta actividad no tiene ningún valor, a menos que se tenga verdadera motivación para hacer o dejar de hacer esa actividad. Por ejemplo, ¿Por qué quieres leer la Biblia todos los días? ¿Es para honrar a Dios y crecer espiritualmente, o porque escuchaste que es bueno hacerlo? ¿Por qué quieres bajar de peso? ¿Es para honrar a Dios con tu cuerpo, o es por vanidad, para honrarte a ti mismo?

Si Cristo es el centro de nuestros propósitos de Año Nuevo, tenemos el 100% de posibilidades de tener éxito, dependiendo de nuestro compromiso para hacerlo. Recuerda lo que nos dice Filipenses 4:13: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Asimismo lo que Juan 15:5 nos enseña: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”. Si es la voluntad de Dios que algo se cumpla en nuestras vidas, Él nos ayudará a realizarlo. Si un propósito no es para honrar a Dios o no está de acuerdo con la Palabra de Dios, no recibiremos ayuda de Dios para lograrlo.

Cualesquiera que sea nuestra lista de buenos propósitos de Año Nuevo, debemos pedir sabiduría (Santiago 1:5) para saber qué propósitos quiere Dios que hagamos. Pedir fortaleza para alcanzar esos objetivos. Confiar en que Dios nos dará la sabiduría y las fuerzas para lograrlo. No desanimarnos con los fracasos ocasionales, sino usarlos para que éstos nos motiven más. No envanecernos con los éxitos que logremos, sino dar gloria a Dios.

Debemos hacer todo en Cristo y para Cristo. Pensemos que cualquier cosa que hagamos tenemos que hacerla de corazón, ¡Cómo si se lo hiciéramos al Señor! “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10).

El Salmo 37:5-6 nos dice: “Encomienda a Yahweh tu camino, y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, tu derecho como el mediodía”.


¡Gracia y Paz!

¿TRATAS A TODOS POR IGUAL?


¿TRATAS A TODOS POR IGUAL?

Santiago 2:1-4
“Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas. Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado; ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos?”

La palabra “acepción”, mencionada en esta escritura, significa: “Preferencia, acción de favorecer a unas personas más que a otras por algún motivo o afecto particular, sin atender al mérito o a la razón”. Es lo contrario a ser justo o imparcial. Esta es una manera de actuar completamente opuesta al carácter de Dios. La Santa Palabra de Dios nos habla de esto en Deuteronomio 10:17, cuando Moisés se dirige al pueblo de Israel y les dice: “Yahweh vuestro Dios es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas”. Cuando Dios ordenó al profeta Samuel que ungiera a uno de los hijos de Isaí como el próximo rey de Israel, dejó bien establecido lo que es más importante para él al momento de juzgar. Así le dijo el Señor a Samuel: “No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Yahweh mira el corazón” (1 Samuel 16:7).

Asimismo Jesús, siendo Dios, refleja la justicia e imparcialidad del Padre. Para él el valor de una persona está basado en la calidad de su alma, no en la apariencia externa. Esta actitud caracterizó su manera de actuar mientras estuvo aquí en la tierra. Hasta sus enemigos tuvieron que reconocer cuan justo él era cuando le dijeron: “Maestro, sabemos que dices y enseñas rectamente, y que no haces acepción de persona, sino que enseñas el camino de Dios con verdad” (Lucas 20:21). Jesús es “nuestro glorioso Señor”, dice el pasaje de hoy. Él es el Dios Soberano que gobierna sobre toda su creación, y en cuya persona la plenitud de la gloria de Dios es revelada. El apóstol Pablo dio testimonio de esto en su carta a los colosenses donde escribió: “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:9).

Jesús siempre ofreció el perdón y el regalo de la salvación a hombres y mujeres de todas las razas, clases sociales y reputación moral. Esto se observa claramente en la parábola de la fiesta de bodas, la cual él refirió a un grupo de judíos en Mateo 22:1-14. Esta habla de la boda del hijo de un rey (una referencia a sí mismo), y de aquellos que habían sido invitados a la misma (el pueblo de Israel). Los invitados no se aparecieron, por lo que el rey mandó a sus siervos a que salieran e invitaran a todos los que encontraran en su camino. “Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados” (v.10).

En el pasaje de hoy, el apóstol Santiago condena la actitud opuesta. Hacer acepción de personas o juzgar conforme a las apariencias no está de acuerdo a la Palabra de Dios. Tenlo siempre presente cuando trates a los demás en tu centro de trabajo, en la escuela, en el vecindario, en las tiendas, y dondequiera que te encuentres. Y cuando se presente ante ti una oportunidad de hablarle a alguien de nuestro Señor Jesucristo y presentarle el plan de salvación, no te dejes influenciar por su apariencia externa, su raza, su condición moral o nivel económico. Debes mostrar una actitud similar a la de los siervos del rey. Invítalos a todos a “la fiesta de bodas”. No juzgues por apariencias. Esa no es tu responsabilidad. Nuestro Señor tratará con aquellos que acepten la invitación y lo hará de la manera perfecta, pues él “no mira lo que mira el hombre”, sino que él “mira el corazón”.

Oración:
Bendito Padre celestial, gracias porque tú no haces acepción de personas. Te ruego me capacites para tratar a los demás de la misma manera, y que tu gracia y tu amor se vean reflejados siempre en mi forma de actuar. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla