martes, 2 de diciembre de 2014
¿POR QUÉ NO CREES QUE TU PROBLEMA TIENE SOLUCIÓN?
¿POR QUÉ NO CREES QUE TU PROBLEMA TIENE SOLUCIÓN?
Jueces 7:2-7
“El Señor dijo a Gedeón: El pueblo que está
contigo es mucho para que yo entregue a los madianitas en su mano, no sea que
se alabe Israel contra mí, diciendo: Mi mano me ha salvado. Ahora, pues, haz pregonar
en oídos del pueblo, diciendo: Quien tema y se estremezca, madrugue y
devuélvase desde el monte de Galaad. Y se devolvieron de los del pueblo
veintidós mil, y quedaron diez mil. Y el Señor dijo a Gedeón: Aún es mucho el
pueblo; llévalos a las aguas, y allí te los probaré; y del que yo te diga: Vaya
éste contigo, irá contigo; mas de cualquiera que yo te diga: Este no vaya
contigo, el tal no irá. Entonces llevó el pueblo a las aguas; y el Señor dijo a
Gedeón: Cualquiera que lamiere las aguas con su lengua como lame el perro, a
aquél pondrás aparte; asimismo a cualquiera que se doblare sobre sus rodillas
para beber. Y fue el número de los que lamieron llevando el agua con la mano a
su boca, trescientos hombres; y todo el resto del pueblo se dobló sobre sus
rodillas para beber las aguas. Entonces el Señor dijo a Gedeón: Con estos
trescientos hombres que lamieron el agua os salvaré, y entregaré a los
madianitas en tus manos; y váyase toda la demás gente cada uno a su lugar”.
Por la desobediencia del pueblo de Israel, Dios los había
entregado en manos de Madián y su gente por un periodo de siete años. Los
israelitas clamaron al Señor y entonces él decidió liberarlos. Con este fin
Dios llama a Gedeón, y le encomienda la difícil misión de atacar al ejercito de
Madián (Jueces 6:11-14). Este ejército era mucho más numeroso y poderoso que el
ejército israelita, por lo que Gedeón, lleno de temor ante la difícil tarea, le
pide a Dios varias pruebas de que efectivamente era su plan usarlo a él como
instrumento para liberar a Israel. Y el Señor satisface plenamente cada una de
las pruebas requeridas por Gedeón (Jueces 6:36-40).
Una vez convencido de que Dios estaría dirigiendo este
plan, Gedeón reúne 32,000 hombres armados y se dispone a cumplir la orden de
Dios. Pero el Señor tenía otros planes. En el pasaje de hoy, Dios le dice a
Gedeón que eran demasiados hombres y que debía reducir el número. Después
vuelve a decirle lo mismo. Así es que, después de varias reducciones, el número
final de hombres con que Gedeón debía cumplir la misión se redujo a sólo
trescientos. Finalmente el Señor le aseguró a Gedeón que con esos trescientos
hombres él entregaría a los madianitas en sus manos (Jueces 7:7). Aquí
aprendemos varios puntos importantes acerca de la manera en que Dios mueve las
circunstancias en nuestras luchas:
Primero: Dios siempre tiene un plan, y con frecuencia él
requiere que nosotros hagamos lo que aparenta ser irrazonable desde el punto de
vista humano. ¿Qué habrá pensado Gedeón cuando el Señor redujo su ejército de
32,000 a sólo 300 hombres? No lo sabemos, pero lo importante es que obedeció y
obtuvo la victoria. La Biblia cuenta que aquellos 300 hombres tocaron sus
trompetas al unísono, y los madianitas empezaron a matarse unos a otros y los
que quedaron huyeron despavoridos (v.22).
Segundo: Nuestra fe necesita ser fortalecida. Esto es
fundamental en todo plan de Dios. Después que Dios dio varias pruebas a Gedeón
de que estaría junto a él, este fue capaz de decir ante aquellos 300 hombres:
“El Señor ha entregado el campamento de Madián en vuestras manos” (v.15).
Gedeón pudo decir como cierto lo que aún no había sucedido. Esto es fe, “la
certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1).
Pon mucha atención a las señales que el Señor te da para fortalecer tu fe.
Tercero: Siempre debemos dar a Dios la gloria y el honor
por todos nuestros éxitos en esta vida. El Señor redujo el tamaño del ejército
de Israel para que ellos no se enorgullecieran con la victoria, y quedara bien
claro que toda la gloria era suya.
¿Crees que tu problema es imposible de resolver? Medita
en la enseñanza de hoy, y guárdala en tu corazón. No olvides que no existe nada
que sea difícil para Dios, ni siquiera aquello que es imposible para nosotros.
Decide hoy buscar de corazón el poder de Dios. Él desea remover los obstáculos
de tu vida, y darte la victoria de tal forma que llegues a un mayor
entendimiento de su poder y su gloria.
ORACIÓN:
Padre santo, te pido que aumentes mi fe, de manera que en
las situaciones difíciles de mi vida pueda yo ver la victoria de tu poder. A ti
sea toda la gloria y la honra. En el nombre de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
lunes, 1 de diciembre de 2014
¡¡¡NO TE CONTAMINES!!!
¿Cuántas cosas existen a nuestro alrededor que contaminan
nuestras convicciones o nuestra relación con Dios?
A pesar de las presiones de este mundo, permanezcamos
fieles a Dios. Seamos útiles en sus manos. Mantengámonos apartados para Cristo.
Hagamos todo en Cristo y para Cristo.
"Dios honra a quien primeramente lo honra a él"
(1 Samuel 2:30)
Si honramos a Dios por sobre todas las circunstancias, dificultades
y presiones, Dios se complacerá y responderá con bendiciones abundantes.
¡Gracia y Paz!
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PERDONATE A TI MISMO
Marcos 12:31
“…Amarás a tu prójimo como a ti mismo…”
¿Cómo puedes amar a tu prójimo, si primero no lo haces
contigo mismo?
Para amarte a ti mismo es importante perdonarte por todos
tus errores y equivocaciones. Que tengas la certeza de que si Dios ya perdonó tus
pecados, los olvidó y los enterró en el fondo del mar (Miqueas 7:19) ¿Quién eres
tú para no perdonarte a ti mismo(a)? Solo cuando te perdones a ti mismo(a),
estarás sanando tu relación contigo mismo(a) y sentirás que te quitarán un gran
peso de encima.
Ese proceso es muy doloroso, porque implica ser honesto(a)
con uno mismo y eliminar el obstáculo más grande que tenemos: Nuestro propio
EGO. Para combatir con ese gigante debemos humillarnos ante Dios, ponernos a cuentas
con él, y tener la seguridad de que no importa que tan horribles sean nuestros pecados,
si nos arrepentimos de corazón y se los confesamos, él los perdonará y jamás se
volverá a acordar de ellos; no importa lo que haya sido, la sangre de Jesús y
la misericordia de Dios tienen poder para perdonar, limpiar y olvidar toda
nuestra maldad. Amén.
¡Gracia y Paz!
“Fortalézcanse con el gran poder del Señor”
Efesios 6:10
“Fortalézcanse con el gran poder del Señor”.
Satanás nunca está quieto; siempre está viendo cómo
amargarnos la vida; pero para no darle oportunidad, hay que resistirlo y estar
preparados para librar la batalla, fortalecernos en el Señor, y en el poder de
su fuerza. Debemos vestirnos de la Armadura de Dios, para poder estar firmes
contra las acechanzas del diablo, porque nuestra lucha no es contra sangre y
carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de
las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las
regiones celestes (Efesios 6:10-12).
La batalla contra el enemigo no la vamos a librar si estamos
débiles y temerosos; es importante cobijarnos bajo la protección de Dios como
lo hacía David: “Pero tú, Señor, me rodeas cual escudo; tú eres mi gloria; ¡tú
mantienes en alto mi cabeza!” (Salmo 3:3). Tenemos que reconocer que nuestra
fuerza es limitada, mientras que la de Dios es grande y poderosa. Es
incomparable la grandeza de su poder en favor de los que creemos y ese poder es
la fuerza grandiosa y eficaz (Efesios 1:19).
Solo el gran poder de Dios es la base de nuestra victoria
espiritual y solo así podremos salir vencedores en las tribulaciones que se nos
presenten día con día. Habrá momentos críticos en los que sentiremos desfallecer,
pero gloria a Dios que su poder se perfecciona en nuestra debilidad (2
Corintios 12:9).
Oración:
Gracias amado Dios por tu misericordia, reconozco mi
debilidad ante los problemas de mi vida cotidiana. Gracias por tu divina
gracia, gracias porque me has permitido conocerte y llenarme de tu presencia
para tener la fuerza y el poder que emanan de ti. Gracias por el poder de tu
Santo Espíritu. Fortalece mi Fe para tener la seguridad de que contigo soy más
que vencedor, en el nombre de Jesús, Amen.
¡Gracia y Paz!
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¿NO TE GUSTA LA DISCIPLINA DE DIOS?
¿NO TE GUSTA LA DISCIPLINA DE DIOS?
Hebreos 12:5-6
“Hijo mío, no tomes a la ligera la
disciplina del Señor ni te desanimes cuando te reprenda, porque el Señor
disciplina a los que ama, y azota a todo el que recibe como hijo”.
“¿Qué hijo hay a quien el padre no disciplina?” (Hebreos
12:7). Si no lo hiciese, pensaríamos que poco le interesamos. Hemos aprendido a
respetar a los padres terrenales con disciplina, entonces no hay por qué
rechazar la de nuestro Padre celestial que es la que nos conduce a la santidad
(Hebreos 12:9-10).
¡Qué gran satisfacción sentimos cuando nuestros hijos
crecen y miramos lo que son! En verdad nos sentimos orgullosos y pensamos:
‘gracias Dios porque hice bien la tarea con ellos’. De igual manera lo hace el
Señor: su fidelidad lo lleva a completar la buena obra en cada uno de sus hijos
(Filipenses 1:6). Cuando estamos viviendo diferentes pruebas, podemos llegar a
pensar que Dios no nos ama porque nos trata con dureza, pero más tarde
comprobaremos los buenos resultados de su corrección. “Ciertamente, ninguna
disciplina, en el momento de recibirla, parece agradable, sino más bien penosa;
sin embargo, después produce una cosecha de justicia y paz para quienes han
sido entrenados por ella” (Hebreos 12:11). E incluso muchas veces nuestro Padre
permite una situación aparentemente desagradable, con el fin de prevenirnos de
otras peores.
Tenemos que aprender a ser sabios y no ver la disciplina
como castigo sino lección. Después cosecharemos frutos de entereza y rectitud,
llenos de la tranquilidad y regocijo que nos producirán nuevos aires para
renovar las fuerzas debilitadas y continuar por la senda correcta (Hebreos 12:12-13).Todos
necesitamos ser disciplinados por Dios.
¡Gracia y Paz!
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viernes, 28 de noviembre de 2014
“La Biblia, Léela para ser sabio, créela para ser salvo y practícala para ser santo”
“La Biblia, Léela para ser sabio, créela para ser salvo y
practícala para ser santo”
No hay ningún otro libro en la tierra como la Biblia.
Ningún otro libro ha sido más impreso, más leído, más traducido a tantos
idiomas; no se ha hablado más de ningún otro libro; ningún otro libro ha
transformado tantas vidas; y ningún otro libro ha tenido una historia tan
constante de popularidad entre los hombres, como la Biblia. La Biblia contiene
la revelación de Dios al hombre sobre la historia de la redención y la verdad
de la salvación. Aunque incluye temas y aplicaciones muy variadas, la intención
principal de la Biblia es revelarnos quién es Dios y cómo podemos llegar a
conocerle y agradarle. Por lo tanto, el tema principal a lo largo de toda la
Escritura es Cristo como Salvador, como Él mismo dijo:
"Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os
parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio
de mí" (Juan 5:39)
LA BIBLIA contiene la mente de Dios, la condición del
hombre, el camino de salvación, el destino de los pecadores y la
bienaventuranza de los creyentes. Sus historias son verdaderas y sus decretos
son inmutables. Léela para ser sabio, créela para ser salvo y practícala para
ser santo. Contiene luz para guiarte, alimento para sustentarte y consuelo para
animarte. Es el mapa del viajero, es el bastón del peregrino, la brújula del
piloto, la espada del soldado, el cielo es abierto y las puertas del infierno son
descubiertas. Cristo es su tema principal, nuestro bienestar es su propósito y
la gloria de Dios es su finalidad. Debe llenar la mente, gobernar el corazón y
guiar los pasos. Léela con calma, con frecuencia y con oración. Te ha sido dada
en la vida, será abierta en el juicio y será recordada para siempre. Incluye
las mayores responsabilidades, recompensará los mayores trabajos y condenará a
todos los que tratan con ligereza su sagrado contenido.
¡Gracia y Paz!
Autor Desconocido
¿CÓMO ESTAS OCUPANDO EL TIEMPO DE VIDA QUE DIOS TE DA?
¿CÓMO ESTAS OCUPANDO EL TIEMPO DE VIDA QUE DIOS TE DA?
Filipenses 2:12
“Por tanto, amados míos, como siempre habéis
obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi
ausencia, ocupaos de vuestra salvación con temor y temblor”.
Esta escritura expone el extremo cuidado que debemos
tener en conservar y cultivar el maravilloso regalo que hemos recibido. La
prioridad del cristiano debe ser siempre la vida espiritual pues el éxito o el
fracaso aquí en la tierra depende de cuánto la cuidemos o descuidemos.
Para muchas personas sus días siempre están llenos de múltiples
actividades y ocupaciones, y muchas veces el tiempo no les alcanza para
llevarlas a cabo. Estas ocupaciones pueden ser obligatorias o voluntarias,
buenas o malas, fructíferas o poco productivas, pero cada una de ellas requiere
de un tiempo para realizarla. Por regla general la agenda diaria de muchos cristianos
incluye muchas actividades en el campo material o financiero pero muy pocas en
el campo espiritual. Realmente a muchos nos cuesta mucho trabajo cultivar nuestra
vida espiritual. Pero esto no es extraño, pues una de las tácticas del enemigo
de nuestras almas, el diablo, es precisamente ocuparnos el mayor tiempo posible
con cosas terrenales para que descuidemos las espirituales. El enemigo bien
sabe que un cristiano que se ocupa diligentemente en su vida espiritual es un
cristiano lleno del Espíritu Santo que resulta inmune a sus ataques.
Jesús nos enseña el orden correcto de nuestras actividades
diarias. En Mateo 6:33 nos dice: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su
justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. “Estas cosas” son las actividades
que normalmente ocupan el primer lugar en nuestro calendario, como la comida,
la bebida, el vestido, el transporte, las finanzas y otras por el estilo. Cosas
materiales cuya búsqueda generalmente requiere una gran cantidad de tiempo en
nuestras vidas. El Señor nos asegura que vamos a tener “todas estas cosas”, que
no nos va a faltar nada que sea imprescindible si le damos prioridad a buscar primero
su rostro y a cultivar una relación íntima con él.
El rey David, “varón conforme al corazón de Dios”, fiel
siervo del Señor, pudo decir con autoridad: “Jehová es mi pastor; nada me
faltará” (Salmo 23:1). Y el apóstol Pablo en su carta a la iglesia de Filipos
alaba la obra que ellos estaban haciendo y la generosidad que mostraron en
momentos difíciles por los que Pablo estuvo pasando. Por eso les dice: “Mi
Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en
Cristo Jesús” (Filipenses 4:19). La Santa palabra de Dios nos dice claramente
que cuando ponemos en primer lugar a Dios, él se encarga de suplir todas
nuestras necesidades, tanto materiales como espirituales. Amen.
Es también parte del plan de Dios que separemos tiempo
para nuestra familia (Efesios capítulos 5 y 6). El matrimonio debe apartar
tiempo para ellos solos. Y también es sumamente importante compartir tiempo de
calidad con los hijos mientras los tengamos en casa, pues el tiempo vuela y
cuando menos lo imaginamos parten para hacer sus propias vidas. En nuestro
trabajo, el tiempo debe ser aprovechado al máximo para llevar a cabo nuestras
responsabilidades de manera eficiente. De igual importancia debemos dedicar
tiempo para desarrollar o participar en algún ministerio de la iglesia, donde
sirvamos al Señor usando los dones y talentos que él nos ha dado.
Si establecemos estas prioridades en nuestra agenda
diaria, con seguridad vamos a disfrutar de una vida bendecida. Hagamos una
prioridad principal el dedicar tiempo a la lectura de la Biblia y la oración
diariamente. Esto nos llevará a crear una íntima comunión con el Señor, lo cual
nos capacitará para organizar nuestra vida de manera tal que nuestras prioridades
estén perfectamente alineadas con la voluntad de Dios.
ORACIÓN:
Padre Santo, te ruego que dirijas por medio de tu
Espíritu Santo el orden de mis actividades diarias a fin de ocuparme en tus
cosas en primer lugar, y ayúdame a poner mis otras responsabilidades en el
orden correcto, de manera que tu nombre sea glorificado en mi vida. Por Cristo
Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
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jueves, 27 de noviembre de 2014
RESTAURANDO EL PRIMER AMOR
Restaurando El
primer amor
La familia es un regalo de Dios. Su valor es
incalculable. Lo primero que Dios hizo en la Creación en el rango social, fue
la familia.
Después de crear la Familia, la Biblia dice en el libro
de Génesis que Dios la bendijo y luego les dijo: “Fructificad y multiplicaos;
llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de
los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra” (Génesis
1:28). En cada uno de estos procesos, el amor divino prevaleció y continúa
existiendo principalmente alrededor de la Familia.
Lamentablemente los seres humanos ponemos las cosas, los
planes, la fama, el dinero, los amigos o aún la Iglesia por encima de la
familia. Las prioridades divinas no han cambiado: primero es Dios, después la
persona como individuo, y luego la Familia. Todo lo demás es importante y necesita
tener un orden, pero primero es la familia.
Cuando cambiamos las prioridades divinas perdemos el
primer amor y eso produce mucho dolor y quebranto.
“Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de
nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos
y en la tierra” (Efesios 3:14,15).
¡Gracia y Paz!
¿SABES QUE EN MEDIO DE LO QUE ESTÁS PASANDO DIOS TIENE UN PROPÓSITO PARA TI?
¿Sabes que en
medio de lo que estás pasando Dios tiene un propósito para ti?
¿Por qué te digo esto? Porque la voluntad y la gloria de
Dios son buenas y perfectas ya que “a los que aman a Dios TODAS las cosas le
ayudan a bien...”
Aun cuando te sientas débil.
Aun cuando sientas falta de identidad.
Aun cuando conspiren en tu contra.
Aun cuando haya personas desagradecidas a tu alrededor.
Aun cuando veas hipocresía.
Aun cuando te rechacen.
Aun cuando te nieguen.
Aun cuando se burlen de ti.
Aun cuando te acusen y te hieran.
Aun cuando te maltraten.
Aun cuando haya egoísmo a tu alrededor.
Aun cuando veas que la maldad impera sobre la bondad.
Aun cuando tus amigos se dejen usar por el enemigo y te
dañen.
Aun cuando jueguen con tus sentimientos.
Aun cuando haya falta de lealtad y fidelidad en la
persona que amas.
Aun cuando te traicionen.
Aun cuando te abandonen.
Aun cuando el odio y el rencor dominan los corazones de
quienes amas.
Aun cuando haya manipulación de la verdad.
Aun cuando sientas que la palabra de Dios es manipulada
para justificar hechos en tu contra.
Aun cuando veas que existe ceguera y sordera espiritual
en los demás.
Aun cuanto intenten engañarte con consejos contrarios al
propósito de Dios para tu vida.
Aun cuando el pasado te bloquee el paso a la tierra
prometida.
Aun cuando creas que el enemigo se ha salido con la suya.
Aun cuando sientas que todo está perdido...
Aun en todo este caos y tormenta…
Si estás en medio de alguna de estas situaciones,
regocíjate, gózate, sonríe, deléitate en
el Señor, adórale con todas tus fuerzas, ríndele sacrificio de alabanza
y sobre todo dale las gracias.
Sé que no es fácil, sé que el dolor te consume, pero no
es imposible. Ahí en medio del dolor Dios te está forjando, Dios te está
formando, Dios está trabajando en tu carácter y aunque parezca imposible, Dios está
sanando tus heridas.
No olvides esto: Cuando te traicionan, ¡¡¡DIOS TE ESTA EMPUJANDO
A UN PROPÓSITO QUE TIENE PARA TI!!!
Recuerda que José fue traicionado y vendido por sus
hermanos, acusado de intento de violación y preso injustamente; sin embargo,
era necesario que todo esto pasara porque así terminó siendo el segundo al
mando en Egipto y Dios lo puso sobre lo mucho en gran manera.
¡Gracia y Paz!
Deuteronomio 6:6-7
Deuteronomio 6:6-7
"Y estas palabras que yo te mando hoy,
estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas
estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te
levantes"
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viernes, 14 de noviembre de 2014
Gálatas 2:20
Gálatas 2:20
“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo
yo, mas vive Cristo en mí”
Esta debe ser la meta de todo cristiano: morir al pecado,
a los hábitos y costumbres del pasado e ir dando lugar, por la acción del
Espíritu Santo, a un hombre interior nuevo conforme a la imagen de Jesucristo.
Hagamos de la Cruz un símbolo de victoria en nuestras vidas, que represente
nuestra muerte al pecado y la nueva vida en Cristo. Busca cada día el rostro de
quien ocupó tu lugar en la cruz, ofreciendo su vida para que tú puedas
disfrutar de vida eterna. ¡A él sea la gloria y el imperio por los siglos de
los siglos, Amén!
¡Gracia y Paz!
¿CUÁL ES EL SÍMBOLO DE TU FE?
Lucas 9:22-23
“Es necesario que el Hijo del Hombre padezca
muchas cosas, y sea desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes
y por los escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer día. Y decía a
todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz
cada día, y sígame”.
Un emblema universal cristiano aceptable necesita
obviamente reflejar a Cristo, pero la cantidad de posibilidades es muy amplia.
Bien pudiera ser, por ejemplo, el pesebre en el cual Jesús fue acostado cuando
nació (símbolo de humildad), o las herramientas de carpintero con las que
trabajaba cuando joven (prototipo de trabajo), o el bote desde el cual enseñaba
en Galilea, o la toalla que usó cuando lavó los pies de los apóstoles,
representando la humildad en el servicio del Señor. Otras posibilidades serían
el trono, símbolo de soberanía divina, o la paloma (enviada desde el cielo en
el día del bautismo de Jesús), representando al Espíritu Santo, o la tumba
vacía, proclamando la resurrección de Cristo.
Los primeros cristianos usaron un pez como símbolo que
los identificaba durante los tres primeros siglos de nuestra era. No fue hasta
el siglo IV que la cruz comenzó a usarse como símbolo predilecto para
representar a Cristo y su entrega para nuestra salvación. Estas dos barras
habían sido ya un símbolo cósmico desde la remota antigüedad representando la
distancia entre el cielo y la tierra, y el eje de la esfera terrestre. Pero
esta iniciativa de los cristianos tuvo una explicación mucho más profunda.
Ellos quisieron establecer como idea central de su entendimiento de Jesús, no
su nacimiento, ni su juventud, ni sus ejemplos de servicio, ni su resurrección,
ni su reino, ni su regalo del Espíritu, sino su muerte, su crucifixión. Lo que
prevaleció en la mente de aquellos cristianos acerca de Jesús no fue su vida,
sino la dádiva de su vida en la cruz del Calvario. Este fue su propósito
fundamental al dejar su gloria y venir a este mundo como hombre.
La cruz resume toda la teología sobre Dios, sobre el
misterio de la salvación en Cristo. La cruz nos habla acerca de un Dios
todopoderoso que es a la vez Dios de infinito amor y misericordia, quien
decidió vencer el mal con su propio dolor entregando a su Hijo a la horrible
muerte en la cruz del Calvario, y así librar de la condenación eterna a un
mundo que le había rechazado. Pero en realidad la cruz, más que un símbolo es
verdaderamente un estilo de vida, al cual se refirió Jesús al dirigirse a sus
discípulos en el pasaje de hoy. Este es un profundo mensaje que comienza con
negar o rechazar todo intento o deseo de la carne que vaya en contra de la
voluntad de Dios. Jesús fue el ejemplo perfecto al negarse a sí mismo y
someterse a la voluntad del Padre llevando a cabo el plan de salvación de la
humanidad. En el huerto de Getsemaní, Jesús luchó contra la tentación que lo
impulsaba a huir de la cruz que le esperaba, postrándose en oración tres veces
clamando: “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo
quiero, sino como tú” (Mateo 26:39-44). Él sabía que sería despreciado,
humillado y torturado, y que finalmente sería clavado en la cruz del Calvario.
Pero decidió marchar adelante a cumplir la voluntad del Padre. Por eso ahora
tiene la autoridad para pedir a todo aquel que quiere seguirle que se niegue “a
sí mismo”, que “tome su cruz cada día”, y entonces le siga.
El apóstol Pablo resume este concepto de la siguiente
manera: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive
Cristo en mí” (Gálatas 2:20). Esta debe ser la meta de todo cristiano, ir
muriendo al pecado, a los hábitos y costumbres del pasado e ir dando lugar, por
la acción del Espíritu Santo, a un hombre interior nuevo conforme a la imagen
de Jesucristo. Hagamos de la Cruz un símbolo de victoria en nuestras vidas, que
represente nuestra muerte al pecado y la nueva vida en Cristo.
Busca cada día el rostro de quien ocupó tu lugar en la
cruz, ofreciendo su vida para que tú puedas disfrutar de vida eterna. ¡A él sea
la gloria y el imperio por los siglos de los siglos, Amén!
Oración:
Amante Padre celestial, te ruego me ayudes a disponer mi
corazón y mi mente totalmente al proceso de negarme a mí mismo en todo aquello
que no está de acuerdo con tu palabra. Ayúdame a tomar mi cruz cada día y
obedecerte en todo. En el nombre de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
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