lunes, 3 de noviembre de 2014

¿Estás fortaleciendo tu relación conyugal?



¿Estás fortaleciendo tu relación conyugal?

Se amable… Muchas veces nos dejamos llevar por las ocupaciones de la vida y nos olvidamos de tomar un tiempo para dedicárselo a nuestro conyugue. Cuando podamos enviemos intencionalmente un mensaje de texto por el celular, démosle un abrazo, y preguntémosle cómo fue su día. Nuestra conyugue sabrá que estuvimos pensando en el.

Se agradecido(a)… Es necesario ser agradecidos. Nuestra tendencia es compararnos y reclamar. “Se agradecido” es un mandamiento bíblico, no una sugerencia o algo que solo debe de hacerse el día de su cumpleaños.

Oren Juntos… Dios hará lo mejor en su matrimonio cuando ustedes estén orando juntos. La oración muestra nuestra necesidad de Dios y nuestra adoración a Él.

Ambos necesitan luchar para encontrar tiempo para orar juntos como esposos. Estén atentos, el enemigo odia cuando tu oras con tu conyugue.


¡Gracia y Paz!


¿QUÉ HACES CUANDO SIENTES TEMOR?



¿QUÉ HACES CUANDO SIENTES TEMOR?

Proverbios 1:32-33
“Porque el desvío de los ignorantes los matará, y la prosperidad de los necios los echará a perder; mas el que me oyere, habitará confiadamente y vivirá tranquilo, sin temor del mal”

Vivimos en un mundo en el que el temor y las preocupaciones son como plagas que afectan la vida de millones de personas. La gente se preocupa y siente temor por las enfermedades, la pobreza, los problemas familiares, el desempleo, las guerras, la violencia, el hambre, y muchas cosas más incluyendo el futuro, pues el ser humano muchas veces siente temor por lo desconocido que le espera adelante. El temor es totalmente destructivo. Afecta la mente, causa depresión, paraliza la voluntad humana, esclaviza a su víctima. El temor es una fuerza satánica que tiene la capacidad de destruir.

La Biblia nos enseña que el temor no viene de Dios. En 2 Timoteo 1:7 dice: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”. Cuando el poder del Espíritu Santo obra en nuestras vidas, y el amor de Dios se hace manifiesto en nosotros, entonces el carácter de Cristo, su dominio propio y su mansedumbre se revelan en nuestras vidas, y el temor desaparece totalmente. Dice en 1 Juan 4:18: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor”. El perfecto amor de Dios se manifiesta en nosotros cuando establecemos una íntima comunión con él, buscando su rostro diariamente en oración, meditando en su palabra, y aplicándola en nuestro diario vivir. Entonces todo vestigio de temor es echado fuera. La escritura de hoy dice que el que oyere a Dios, es decir, que aquel que le obedece, vivirá confiado, tranquilo y sin ningún temor.

David cultivaba una relación íntima con Dios, levantándose de madrugada a orar y a adorar al Señor; meditando en su palabra de noche y de día, alabando y exaltando su nombre por medio de los Salmos que escribía, sirviéndole y obedeciendo sus estatutos. Por eso el profeta Samuel se refirió a él como “un varón conforme al corazón de Dios” (1 Samuel 13:14). Basado en su propia experiencia, David nos da un breve resumen, en el Salmo 91:1-6, de la seguridad en que vive el que se mantiene en comunión con Dios: “El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo al Señor: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré. El te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya”.

También en el Salmo 23:4, David afirma: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo”. “¿Habrá algo o alguien a quien yo deba temer?”, se preguntaba David. Y a sí mismo se contesta (Salmo 27:1): “El Señor es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?” Realmente esta es una ley espiritual, un principio establecido, el cual podemos decir con toda autoridad: “Porque yo vivo en el Espíritu de mi Dios, él me protege. Por lo tanto yo no temeré absolutamente a nada”.

Mientras nosotros busquemos refugio en el Señor, mientras día tras día escudriñemos su Palabra y vengamos a él en oración, y seamos obedientes, podremos con toda autoridad rechazar el temor de nuestras vidas y cualesquiera sean las circunstancias, no importa cuán terribles parezcan a nuestros ojos podremos siempre permanecer tranquilos y sentir la victoria en Cristo Jesús.

Oración:
Padre santo, gracias te doy una vez más por la seguridad de tu protección. Te ruego llenes mi corazón de tu amor para que todo espíritu de temor sea echado fuera de mí, y pueda yo vivir en paz y confiado en cualquier circunstancia. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!



sábado, 1 de noviembre de 2014

NO MOLESTAR, ESTOY ADORANDO A DIOS



Salmo 113: 1-4
“Alabad, siervos de Yahweh, Alabad el nombre de Yahweh. Sea el nombre de Yahweh bendito Desde ahora y para siempre. Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, Sea alabado el nombre de Yahweh. Excelso sobre todas las naciones es Yahweh, Sobre los cielos su  gloria”.

ADORAR A DIOS es la máxima expresión de amor. Adorar a Dios es hacer todo para su gloria, hacer todo para agradarle. Dice la Biblia que todas las cosas que Él ha creado le dan gloria y que todo lo ha hecho es para su gloria. Todo lo que ha hecho es bueno en gran manera. Dios perfecciona la alabanza en la boca de los que adoran. Aún cuando las aves cantan están alabando a Dios.

Todo lo que Dios ha creado, lo ha hecho con un propósito y cuando lo que él ha creado cumple con su propósito, le está dando gloria a Dios.

Adoramos a Dios cuando amamos a toda su creación, cuando amamos a nuestro prójimo, cuando amamos a nuestro cónyuge y a nuestros hijos. Todo lo que hacemos, dice la Biblia, lo tenemos que hacer para la gloria de Dios. Cuando hacemos lo que a Dios le agrada, él se deleita en nosotros. Jesús hizo todo lo que al Padre le agradaba, hizo su voluntad en todo y esto provocó que el cielo fuera sacudido y el Padre dijera de él: “Este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 3:17).

Si hacemos lo que Dios quiere, le estamos dando gloria, y le estamos adorando; así pues, adorémosle  desde ahora y hasta la eternidad, desde que sale el sol hasta que se pone. Hagamos todo para la honra y gloria de Dios.

¡Gracia y Paz!


¿SABES CÓMO MEDITAR EN LA PALABRA DE DIOS?



¿SABES CÓMO MEDITAR EN LA PALABRA DE DIOS?

Salmo 119:9-16
“¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. Con todo mi corazón te he buscado; no me dejes desviarme de tus mandamientos. En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti. Bendito tú, oh Señor; enséñame tus estatutos. Con mis labios he contado todos los juicios de tu boca. Me he gozado en el camino de tus testimonios más que de toda riqueza. En tus mandamientos meditaré; consideraré tus caminos. Me regocijaré en tus estatutos; no me olvidaré de tus palabras”

El salmista escribe: “En tus mandamientos meditaré”. Meditar es reflexionar, pensar detenidamente, con atención y cuidado sobre un asunto específico. Meditar en la Palabra de Dios significa que no la leemos apresuradamente, sino cuidadosamente, poniendo atención a cada frase, a cada palabra, como si verdaderamente esperáramos recibir una enseñanza que pudiera impactar nuestras vidas positivamente. Esto implica creer que la Biblia no es un libro cualquiera, sino una fuente de agua divina que ha sido “inspirada por Dios” (2 Timoteo 3:16), que calma nuestra sed espiritual y nos fortalece y produce el crecimiento y la madurez espiritual que el Señor desea ver en nosotros.

Cuando diariamente separamos un tiempo para meditar en la Palabra de Dios, poco a poco nos damos cuenta que el Espíritu Santo usa esta palabra para trabajar en nuestras vidas, transformando nuestra mente, emociones y acciones de manera que estemos más capacitados para agradar y servir al Señor. Esto, sin duda, traerá muchas bendiciones a nuestras vidas. Así lo afirma el Salmo 1:1-3: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley del Señor está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará”

La meditación eficaz consta de varios aspectos básicos:

Primero, debemos separar un tiempo en el que podamos concentrarnos en leer la Biblia. Así nuestras mentes y corazones llegarán a estar en armonía con la mente y el corazón de Dios, y podremos examinar y valorar sus palabras, y recibir la ayuda del Espíritu Santo para entender las instrucciones de Dios en una situación específica. El apóstol Pablo, en su carta a los efesios escribe acerca de “la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios” y los exhorta a leerla “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu” (Efesios 6:17-18).

Segundo, necesitamos quietud. Es necesario detener toda otra actividad con el fin de sentarnos tranquilamente ante el Señor, y enfocarnos exclusivamente en él. Quizás podamos escuchar una música muy suave que nos ayude a lograr ese enfoque, pero debemos llegar a un punto en que nuestro pensamiento esté solamente en Dios. A veces necesitaremos irnos a un lugar solitario. Jesús solía apartarse a pasar tiempo con el Padre. Por ejemplo en Marcos 1:35 dice: “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba”.

El silencio es un factor fundamental en este tiempo, donde escuchar a Dios es mucho más importante que hablar nosotros. Otro factor muy importante también es nuestra sensibilidad a lo que Dios nos está diciendo. En la medida en que hagamos un hábito de este tiempo de meditación, iremos siendo más receptivos a su voz. Finalmente, necesitamos un espíritu de sumisión. Dios se revela a aquel que se ha sometido a su autoridad incondicionalmente, aún antes de haber recibido respuesta a sus peticiones.

A medida que desarrollamos un continuo y profundo anhelo de pasar tiempo con Dios, leyendo su Palabra, meditando y orando, encontraremos que estos pasos serán cada vez más fáciles de seguir, y podremos decirle a nuestro Padre celestial, como dice el salmista: “Me regocijaré en tus estatutos; no me olvidaré de tus palabras”.

Oración:
Padre santo, te ruego que me ayudes a pasar más tiempo a solas contigo meditando en tu Palabra, y disfrutando de tu presencia. Dame un oído sensible y receptivo para poder escuchar con claridad tu voz, y dame el valor para poner en práctica todo lo que tú me digas. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

Salmo 1:3



“Confía en el SEÑOR con todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propio entendimiento”. Diariamente separa un tiempo para meditar en la Palabra de Dios, poco a poco te darás cuenta que el Espíritu Santo empezará a trabajar en tu vida, transformando tu mente, emociones y acciones de manera que estés más capacitado para agradar y servir al Señor. Esto, sin duda, traerá muchas bendiciones a tu vida.

Así lo afirma el Salmo 1:1-3: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley del Señor está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará”


¡Gracia y Paz!

viernes, 31 de octubre de 2014

LEER LA BIBLIA: ¿OPCIÓN O MANDATO?



LEER LA BIBLIA: ¿OPCIÓN O MANDATO? 

Juan 5:39 
“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”.

La lectura de las Escrituras para el creyente no es una opción, es un mandato, una necesidad y un deleite. Si somos honestos con nosotros mismos podremos reconocer que es un pretexto decir que no tenemos tiempo, pues no estamos tan ocupados como decimos; en el transcurso de nuestros días ocupados hay horas muertas y tiempo que pasamos en cosas que no son tan importantes. Todo es cuestión de prioridades, de lo que realmente es importante y vital para cada uno.

El crecimiento personal y espiritual de un hijo de Dios está enmarcado por la lectura y aplicación de la Palabra de Dios, en ella está contenida la voluntad del Creador para su vida, además es la fuente de verdad. Leer toda la Biblia es un placer. Los distintos géneros literarios que en ella encontramos (poesía, historia, cánticos, proverbios y literatura sapiencial, profecías, cartas y literatura apocalíptica) ofrecen maravillas y deleite para el lector. Por otro lado, leer la Biblia no debe ser una rutina monótona ya que este libro es emocionante, cautivador, inspirador y hasta con toques de humor. Y cuando permitimos que el Espíritu Santo nos hable a través de la Palabra de Dios, nuestra lectura pasa de ser un simple deleite a transformar nuestra vida.

Salmo 119:103 
“¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca”.

“Aquí pues esté el verdadero problema de nuestra negligencia. Fallamos en nuestro deber de estudiar la Palabra de Dios, no tanto porque nos sea a veces difícil entenderla, ni tampoco porque sea monótona o aburrida, sino porque esto exige esfuerzo. Nuestro problema no es la falta de inteligencia o pasión. Nuestro verdadero problema es que somos holgazanes” R.C. Sproul.

No deje pasar tiempo en que la falta de disciplina le impida disfrutar del maravilloso manjar contenido en la Palabra de Dios. Quizás piense dentro de sí: no soy constante, lo haré cuando sienta la necesidad, no es necesario ningún método, lo haré el otro año, en fin; lo importante está en reconocer la necesidad que tenemos de conocer lo que Dios dice, lo cual está contenido en Su Palabra, así que no deje que sus argumentos le detengan, una vez iniciada la lectura constante de la Biblia, el deleite crecerá, al igual que la fe que produce la Palabra y la obra del Espíritu. Le animo a iniciar esta maravillosa lectura.

¡Gracia y Paz!

¿Sabes porque puedes confiar en Dios?



¿Sabes porque puedes confiar en Dios?

Salmo 37:1-9
“No te impacientes a causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. Porque como hierba serán pronto cortados, y como la hierba verde se secarán. Confía en el Señor, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en el Señor, y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda al Señor tu camino, y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía. Guarda silencio ante el Señor, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades. Deja la ira, y desecha el enojo; no te excites en manera alguna a hacer lo malo. Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en el Señor, ellos heredarán la tierra”.

En los tiempos que vivimos es sumamente difícil encontrar una persona confiable. La avaricia, la excesiva ambición de cosas materiales, el deseo de enriquecerse a toda costa son características muy comunes en nuestros días. Son tantas las historias de fraudes, estafas, engaños de todo tipo con el fin de obtener beneficios personales, que pasamos una gran parte de nuestras vidas temiendo ser víctimas de uno de estos individuos, y poco a poco nos volvemos muy desconfiados. Por eso cuando le hablamos a alguien acerca de poner su confianza en Dios, encontramos muchas veces una reacción negativa. Quizás esa persona se pregunte: “¿Por qué razón debo yo confiar en Dios?”

En la escritura de hoy David expresa su confianza en el Señor. He aquí varias razones por las que tú puedes confiar en Dios:

Primera: Dios es digno de absoluta confianza porque él es el único y verdadero Dios. No existe otro como él. Dice Isaías 37:16: “Yahweh Señor de los ejércitos, Dios de Israel, que moras entre los querubines, sólo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste los cielos y la tierra”

Segunda: No tenemos que preocuparnos de que haya cambios en sus principios, en su carácter o en sus valores, como sucede tan a menudo en los seres humanos. Hebreos 13:8 dice: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. Por eso podemos confiar en Dios.

Tercera: Dios es la esencia misma de la verdad. Sus actos no dependen de una lista de “bien” o “mal”. Más bien él mismo es el modelo para cualquier comparación o análisis. Dios no miente, porque él es la verdad y solamente la verdad. Jesús dice: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).

Cuarta: Dios es absolutamente fiel. A través de los siglos, él ha demostrado siempre su fidelidad. La Biblia afirma: “Por la misericordia del Señor no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad” (Lamentaciones 3:22-23). Ni aun cuando nosotros somos infieles, Dios deja de ser fiel. En 2 Timoteo 2:13 leemos: “Si fuéremos infieles, él permanece fiel; él no puede negarse a sí mismo”.

Quinta: Dios es digno de confianza porque él tiene absoluto control sobre todas las circunstancias. El Salmo 103:19 dice: “El Señor estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos”. Por lo tanto, podemos confiar que Dios tiene poder para cambiar nuestras circunstancias, sin importar lo difícil que nos parezca la situación en la que estamos.

Sexta: Dios ha demostrado con creces su amor por nosotros. Dice Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Y Romanos 5:8 dice que “Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. Si Dios mostró un amor tan grande por nosotros cuando éramos pecadores, cuánto más podemos esperar de él ahora que, a través del sacrificio de Cristo, hemos sido justificados y reconciliados con él.

Sin lugar a dudas podemos poner nuestra confianza en Dios, sabiendo que él nunca nos decepcionará. Cualquier persona en este mundo puede fallarnos, incluso nuestros padres, pero Dios nunca lo hará. David lo expresó de esta manera: “Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, el Señor me recogerá” (Salmo 27:10).

Oración:
Amante Padre celestial, gracias por la seguridad que me ofreces a través de tu Palabra de que puedo confiar plenamente en ti, en todo momento y en todas las situaciones. Ayúdame a mantenerme firme en la fe cuando las circunstancias tiendan a hacerme dudar. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!
Dios te Habla

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miércoles, 29 de octubre de 2014

EX SATANISTA ADVIERTE DE SACRIFICIOS DE NIÑOS EN MÉXICO POR HALLOWEEN



ex satanista ADVIERTE de sacrificios de niños en México por halloween

Hace varios años, un periódico nacional publicó el testimonio de una mujer que confesó haber formado parte de una secta satánica y donde advertía a los mexicanos sobre los peligros de permitir a sus hijos el celebrar el "Halloween" o la "Noche de Brujas".

El diario "El Norte" reprodujo en 1992 las declaraciones de Cristina Kneer de Vidal, quien fue esoterista, satanista y espiritista de origen estadounidense y que vive en Hermosillo (Sonora), quien reveló que cada 31 de octubre decenas de jóvenes y niños son sacrificados en todo México por grupos satánicos.

Kneer reveló además que en ese entonces en el país habría unos mil 500 "adoradores de Satán" quienes se distribuían principalmente en ciudades como Guadalajara, Monterrey y México.

Según Cristina Kneer, ‘miles de personas han adoptado sin saberlo una costumbre satánica y con ello están propiciando el crecimiento del satanismo en México, sobre todo en las grandes urbes’.

Su experiencia

El diario El Norte difundió que la mujer pasó mucho tiempo cerca del satanismo, conoció la maldad y la perversión de muchos satanistas con los que convivió. ‘Son temas poco conocidos, practiqué la meditación y aunque ahora me arrepiento, llegué a abominar a Dios’, indica.

Según Kneer, el satanismo existe en todo el mundo y su práctica es tan antigua como la adoración a Yahweh. Señaló que muchas personas ambiciosas firman un "pacto con el diablo" y a cambio de riqueza y poder, ofrecen su "alma".

"Pagan un precio terrible, nunca más llegan a tener paz y son brutalmente castigados aún después de su muerte", afirmó y añadió que reconocer a un satanista es muy difícil, pero a veces se trata de políticos, artistas, funcionarios o comerciantes que gozan de mucho prestigio, aunque "eso no quiere decir que todos los políticos sean satánicos", aclaró Kneer.

Misas negras

La mujer también sostuvo que en fechas como "Halloween", los satanistas ofrecen "Misas Negras". ‘Las misas se ofician en el campo o en edificios cerrados fuertemente vigilados y se inician con la invocación de Satán que muchas veces no se presenta porque, a diferencia de Dios, no puede estar en todas partes’, explica.

Agregó que "a mitad de la misa son sacrificados animales como gatos, perros y cuando la misa es muy importante, como la de Halloween, se realizan sacrificios humanos". ‘Se eligen preferentemente niños porque son los que aún no han pecado y son los preferidos de Dios y antes de ser sacrificados son violados para despojarlos de su pureza’, reveló.

Las fiestas satánicas, siempre según la mujer, se celebran en ocho distintas fechas, aunque la más importante es la fiesta de Samhain o Halloween del 31 de octubre en que se celebra el año nuevo satánico. ‘Es como si se celebrara el cumpleaños del Diablo’, explica.

A las víctimas, asegura, se les sacrifica extrayéndoles el corazón que es comido entre los presentes, luego el cuerpo es cremado y echado al mar. ‘Para los satanistas es muy fácil deshacerse de los cadáveres porque (los celebrantes) son personas muy importantes’, asegura.

Actualmente, Kneer y otras mujeres que han participado en cultos satánicos tienen un grupo denominado SAL que pretende enviar a los satanistas un mensaje de esperanza y la petición de que no hagan más daño. ‘Cualquier satanista que lea esta información y que quiera rechazar o abandonar el satanismo puede hacerlo con ayuda de Dios, como ya lo hemos logrado nosotras’, señala.

¡Gracia y paz a Ustedes, de Yahweh Dios nuestro Padre y de Yeshua nuestro Redentor y Salvador!

Números 6:25
“Yahweh haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia”


¿Quieres saber la Historia de Halloween?
¿El Origen de los disfraces?
¿Por qué es malo celebrar Halloween?
¿Cuál es su propósito actual?
¿Cuáles son los Simbolos de Halloween?
¿Qué dice la palabra de Dios?

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Fuente:

NO CAIGAMOS EN EL LENGUAJE CORRUPTO DE LOS MUNDANOS



Colosenses 4:6
“Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno”.

Es triste y vergonzoso, pero hoy en día cada vez más se está aceptando el lenguaje corrompido en las conversaciones ordinarias. Son muchas las palabras groseras que se oyen ahora en la televisión, en la radio, en la gran mayoría de las canciones seculares; también se leen en los periódicos y revistas. El lenguaje obsceno y de doble sentido se oye en pláticas que hace veinte años jamás se hubiera pronunciado en público, mucho menos delante de las damas y los niños. Como Pablo bien dice, "irán de mal en peor" (2 Timoteo 3:13).

No caigamos en el lenguaje corrupto de los mundanos, porque su manera de hablar es violenta y está lleno de palabras que excitan las pasiones carnales. Los que son de la carne (los que son del mundo) "piensan en las cosas de la carne" (Romanos 8:5) y "hablan del mundo" (1 Juan 4:5).

Limpiemos nuestro corazón. "Porque de la abundancia del corazón habla la boca" (Mateo 12:34). Las palabras corrompidas que salen de la boca indican que el corazón (el carácter) es corrupto. "El hombre bueno, del buen tesoro, del corazón saca buenas cosas; el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas" (Mateo 12:35).

El cristiano debe ser conocido por su manera de hablar. La palabra de los verdaderos cristianos debe de ser siempre con gracia, buscando siempre imitar a Cristo: "Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca" (Lucas 4:22).

Un Hijo de Dios, un verdadero seguidor de Cristo, debe de hablar siempre con gracia. Su palabra debe de ser: “…sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros" (Tito 2:8). "A fin de dar gracia a los oyentes" (Efesios 4:29).



¡Gracia y Paz!

¿SABES QUE NECESITAS PARA LA GUERRA QUE ESTAS LIBRANDO?



¿SABES QUE NECESITAS PARA LA GUERRA QUE ESTAS LIBRANDO?

1 Pedro 5:8-9
“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo”.

Todos los días recibimos noticias, a través de la televisión, la radio y los periódicos, de guerras, asesinatos y todo tipo de violencia en todo el mundo. Desde el Medio Oriente hasta África y hasta Centro y Sur América, los seres humanos se están matando unos a los otros indiscriminadamente. Día tras día se producen homicidios, asaltos, violaciones, violencia y odio en todas las posibles manifestaciones.

Pero hay también otra guerra llevándose a cabo, que destruye mucho más y causa mucho más dolor y desesperación que cualquiera de estas guerras. Y lo peor del caso es que la mayoría de las personas no están conscientes de la existencia de esta guerra, siendo por lo tanto mucho más susceptibles a los ataques de un enemigo que permanece invisible, pero que causa terribles efectos en la humanidad. A esta guerra se refiere la Santa Palabra de Dios que dice: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12). Es una guerra espiritual ante la cual nosotros solos nada podemos hacer. No estamos capacitados para ver a este enemigo invisible, mucho menos para enfrentarnos a él y muchísimo menos para vencerlo.

En la escritura de hoy, al diablo se le compara con un león rugiente que nos busca para devorarnos. Algunos dicen que Satanás es “un león que no tiene dientes”, quizás queriendo decir que no puede hacernos daño. Pero eso no es cierto. Eso es lo que el diablo quiere que creamos, que él “no tiene dientes”, para que nos descuidemos y entonces destruirnos. ¡Claro que tiene dientes! ¡Y grandes dientes! Si no fuera así, el Señor no nos estuviera alertado diciéndonos que ese león anda “buscando a quien devorar”. Ciertamente no se trata de dientes físicos, pero es entendible que ese “león” puede destruir nuestras vidas si nos descuidamos. Demos gracias a Dios porque tenemos la seguridad de que si nos mantenemos bajo su manto protector, ese león no podrá usar sus dientes contra nosotros porque nuestro Dios Todopoderoso le cierra su boca para que no pueda hacernos daño, de la misma manera que protegió a Daniel cuando lo echaron en el foso de los leones, y al día siguiente pudo decir al rey Darío: “Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño” (Daniel 6:22).

Por eso el apóstol Pablo en este mismo pasaje de Efesios 6, versículos 10 y 11 nos dice: “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo”. El apóstol Santiago complementa lo dicho por Pablo y Pedro, en Santiago 4:7: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”.

No luches contra las circunstancias negativas, contra las personas que te hieren y que tratan de hacerte la vida imposible; escucha la voz del Espíritu Santo hablándote a través de la Escritura. Levanta tus brazos y tu mirada al cielo, sométete a Dios y él se encargará de pelear por ti y te dará la victoria.


La fortaleza de Dios viene a nosotros cuando reconocemos nuestra necesidad de él. Estudiemos su Palabra día con día y dediquemos un tiempo a meditar en ella y postrémonos en oración ante su santa presencia. Hay un dicho que dice: “Nada hace temblar tanto a Satanás como ver a un cristiano de rodillas”. Porque él sabe que nada puede hacer en contra del poder de Dios manifestado a través de la oración.

Oración:
Gracias, Padre amado, por la protección que me ofreces cuando me consagro en el estudio de tu Palabra. Fortaléceme con tu poder y capacítame para resistir los ataques del enemigo, y así permanecer firme en tus principios, disfrutando de la victoria que viene solamente de ti. En el poderoso nombre de Jesucristo, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

martes, 28 de octubre de 2014

Efesios 5:1-2



Efesios 5:1-2

"Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados; y andad en amor, así como también Cristo os amó y se dio a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma.…"

PON EN PRACTICA LA ORACIÓN PACIENTE


Si los jueces malos ceden ante las presiones constantes, cuánto más un Dios grande y amoroso nos responderá. Si hemos sentido su amor, podemos creer que El responderá nuestros ruegos.

Mateo 7:11
“Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?”

Lucas 11:13
“Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?”


¡Gracia y Paz!

¿ERES UN HACEDOR DE LA PALABRA?



Santiago 1:22
“Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos”.

Un hacedor de la Palabra es...
a. bienaventurado.
b. justo ante Dios.
c. semejante al hombre que construyó su casa sobre la roca.

Un hacedor de la Palabra es bienaventurado.

Juan 13:17
"Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis"

Un hacedor de la Palabra es justo ante Dios.

Romanos 2:13
"... porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados"

Un hacedor de la Palabra es semejante al hombre que construyó su casa sobre la roca.

Lucas 6:47-48
"Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca"

La Biblia también enseña que un hacedor de la Palabra:

Es el que hace la voluntad de Dios... Mateo 7:21
Es considerado parte de la familia de Cristo... Mateo 12:50
Recibe acceso para entrar por las puertas de la ciudad santa... Apocalipsis 22:14
Permanece para siempre... 1 Juan 2:17


¡Gracia y Paz!

¿Ocupas tu tiempo como Dios manda?



¿Ocupas tu tiempo como Dios manda?

Eclesiastés 3:1-10
“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz. ¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana? Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él”

En este pasaje, el sabio Salomón nos muestra la conclusión a la que él llegó al estudiar las actividades, los trabajos y los propósitos que Dios ha preparado para que el hombre ocupe su tiempo. Dice el versículo 10: “Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él”. Dios planeó todo perfectamente desde el mismo instante en que creó el universo. Todo va a ocurrir en un cierto momento y de acuerdo a sus leyes y principios. Y estos eventos se van a repetir como en un ciclo a través de toda la historia. Cuando el ser humano se empeña en cambiar el orden de estos acontecimientos, los resultados siempre traerán malas consecuencias.

Dice este pasaje: “¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana?” La respuesta es: Ninguno. Por eso el Señor nos manda a no afanarnos por nada. Algunos han hecho del trabajo un dios, y su prioridad es trabajar con el fin de comprar cosas. Cosas que esta sociedad de consumo trata de convencernos que son indispensables para nuestra vida. Es nuestra responsabilidad establecer prioridades de manera que hagamos todo en su debido orden y tiempo, pero debemos hacerlo conforme a la voluntad de Dios y a sus planes para nuestras vidas. En Efesios 5:15-17, se nos exhorta a andar “no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo” Y nos dice la clave para lograrlo: “Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor”.

Igual, en Efesios capítulos 5 y 6, se nos menciona un cierto orden que bien pudiéramos aplicar al tiempo que tenemos disponible cada día. En primer lugar comencemos el día buscando el rostro del Señor en oración, leyendo su palabra y meditando en ella. Jesús nos exhorta a hacer de esto una prioridad en nuestras vidas. Él nos dice en Mateo 6:33: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Debemos también dedicar tiempo a la familia. Dios quiere que el esposo y la esposa disfruten de tiempo de compañerismo e intimidad; también es imprescindible compartir tiempo de calidad con los hijos, y entablar con ellos una buena relación, al mismo tiempo que les instruimos en los caminos del Señor. El tiempo en nuestro trabajo debe ser aprovechado al máximo para llevar a cabo nuestras responsabilidades eficientemente. Y por último, también debemos dedicar tiempo a servir en la iglesia de Cristo.

El rey David dijo: “Señor, en tu mano están mis tiempos” (Salmo 31:15). Tenemos que estar conscientes de que el tiempo que tenemos a nuestra disposición pertenece a Dios. Nosotros somos simplemente sus administradores. De la misma manera que cuando terminó su Creación, Dios “tomó al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase” (Génesis 2:15), él espera que nosotros administremos con efectividad el tiempo y los recursos que él nos ha dado. Sigamos fielmente sus instrucciones escritas en la Biblia y esforcémonos en obedecer su voluntad. Algún día llegará el fin de nuestro tiempo aquí en la tierra y nos encontraremos frente a frente con el Señor. Entonces daremos cuenta de la manera en que ocupamos el tiempo que tuvimos disponible durante nuestras vidas.

Oración:
Bendito Padre celestial, te ruego me ayudes a estar consciente del tiempo y de mis responsabilidades de manera que todo lo que yo haga sea conforme a tu voluntad, en el tiempo perfecto y de la manera que tú deseas, para que en todo sea glorificado tu santo nombre. Por Cristo Jesús te lo pido, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla