sábado, 8 de marzo de 2014

¿ESTÁS ESPERANDO UN MILAGRO?



¿Estás esperando un milagro?

Génesis 1:1-5
“En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día”.

¿Has pensado alguna vez mientras contemplas un precioso día soleado con un cielo azul sin una sola nube, que hubo un tiempo en el que sólo existía un inmenso espacio vacío y sin forma,  que había desorden total y profundas tinieblas que lo cubrían todo?

Cuando ves un árbol frondoso y lleno de deliciosas frutas, ¿acaso viene a tu mente que todo comenzó de una pequeña semilla que estaba inerte enterrada en la tierra? ¿Has pensado en ese bebé que surge a la vida después de nueve meses en la oscuridad del vientre materno? Y por encima de todas estas maravillas, el más grande milagro de la historia de la humanidad: la resurrección de Jesús, a quien Dios levantó de la fría y oscura tumba para traer al mundo su luz redentora, como dice Hebreos 13:20: “Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno”.

Cuando el rey Nabucodonosor mandó que los tres jóvenes judíos (Sadrac, Mesac y Abed-nego) fueran echados al horno de fuego ardiendo por no adorar la estatua de oro (Daniel capítulo 3), no había desde el punto de vista humano, la más minima esperanza de que sobrevivieran. Sin embargo, el ángel de Jehová entró junto con ellos al horno y los sacó completamente ilesos, y “ni siquiera olor de fuego tenían”, dice Daniel 3:27. Cuando Daniel, injustamente, fue echado al foso de los leones, todo parecía indicar que ese sería el final de su vida. Pero al día siguiente, cuando el rey Darío se acercó al foso, y llamó a voces a Daniel, éste pudo contestarle: “Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo” (Daniel 6:22).

La Biblia está llena de historias como éstas de hombres y mujeres que, habiéndose encontrado en situaciones extremadamente difíciles, humanamente imposibles de resolver, pusieron su confianza en Dios y al final salieron triunfantes. Dios ha prometido estar con sus hijos siempre, cualesquiera fuesen las circunstancias. Y él es fiel para cumplir lo que prometió, dice Hebreos 10:23. Y en Josué 21:45 la Biblia dice: “No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió”.

¿Estás en medio de una situación que parece no tener solución? ¿Te han dicho los médicos que tu enfermedad o la enfermedad de un ser querido es incurable? Si es así, ¿estas esperando que Dios haga un milagro? ¿Crees tú de todo corazón que Dios puede cambiar las circunstancias negativas que te rodean y convertirlas en bendición para tu vida?

Si Dios pudo crear el universo entero de la nada, él puede tomar los espacios vacíos de tu vida y crear algo maravilloso. Si el Señor pudo sanar leprosos, paralíticos, ciegos y todo tipo de enfermos en aquellos tiempos, hoy puede sanar cualquier enfermedad aunque para la ciencia no sea posible. Si Dios pudo levantar a su Hijo de los muertos, puede también resolver la situación más difícil en la que puedas encontrarte, “porque nada hay imposible para Dios”, dice Lucas 1:37.

Mantente en una actitud de fe confiando plenamente en el poder y el amor de Dios. Descansa en sus promesas, cree en ellas de todo corazón y espera en el Señor. Sigue el consejo de David en el Salmo 37:5: “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará”.

ORACIÓN:
Bendito Padre celestial, ayúdame a confiar en ti plenamente. Por favor quita toda duda y temor de mi mente y hazme ver claramente que tú puedes abrir caminos donde parece que ha llegado el final. Entrego en tus manos mis necesidades, mis problemas y mis cargas y espero en ti. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”
Dios te Habla

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viernes, 7 de marzo de 2014

TRES COSAS QUE TODO FIEL CRISTIANO DEBE OBSERVAR



Tres Cosas QUE TODO FIEL CRISTIANO DEBE OBSERVAR


Hay tres cosas en la vida que una vez que pasan, nunca regresan:

1. El tiempo...
2. Las palabras...
3. Las oportunidades...

Hay tres cosas en la vida que pueden destruir a una persona:

1. La ira...  
2. El orgullo...
3. No perdonar...

Hay tres cosas en la vida que tu nunca debes perder:

1. La esperanza...
2. La paz...
3. La honestidad...

Hay tres cosas en la vida de mayor valor:

1. El amor...
2. La bondad...
3. La familia y los amigos...

Hay tres cosas en la vida que no son seguras:

1. La fortuna...
2. El éxito...
3. Los sueños...

Hay tres cosas en la vida que forman a una persona:

1. El compromiso...
2. La sinceridad...
3. La ética...

Hay tres cosas que una persona no debes dejar de tener:

1. El amor de Dios en su corazón...
2. La paz del Señor en su vida...
3. Y el deseo de servir a los demás...

Todo esto sirve para formar tu carácter, se útil en la mano del Señor



“Gracia y Paz”


Diana Patricia Rodríguez

LA HUMILDAD DE JUAN EL BAUTISTA



LA HUMILDAD DE JUAN EL BAUTISTA

Es imposible saber con certeza qué hubiesen hecho algunos personajes bíblicos de haber vivido en nuestra época, pero al menos podemos tener una idea aproximada de cómo hubiesen reaccionado a algunas de los recursos con que contamos hoy, por el carácter que se muestra de ellos en las Escrituras.

Pensemos por un momento en Juan el Bautista y el uso del Facebook, a la luz del cuadro que se pinta de él en:

Juan 1:19-27.
“Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas de Jerusalén a preguntarle: ¿Quién eres tú? Y él confesó y no negó; confesó: Yo no soy el Cristo. Y le preguntaron: ¿Entonces, qué? ¿Eres Elías? Y él dijo: No soy. ¿Eres el profeta? Y respondió: No. Entonces le dijeron: ¿Quién eres?, para que podamos dar respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? El dijo: Yo soy LA VOZ DEL QUE CLAMA EN EL DESIERTO: “ENDEREZAD EL CAMINO DEL SEÑOR”, como dijo el profeta Isaías. Los que habían sido enviados eran de los fariseos. Y le preguntaron, y le dijeron: Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta? Juan les respondió, diciendo: Yo bautizo en agua, pero entre vosotros está Uno a quien no conocéis. El es el que viene después de mí, a quien yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia”.

En un post anterior dijimos que uno de los peligros del Facebook es que promueve la cultura del narcisismo. Decía en aquella ocasión:

El Diccionario de la Real Academia define el narcisismo como: “Excesiva complacencia en la consideración de las propias facultades u obras”. Otra acepción es: “Hombre que cuida demasiado de su adorno y compostura, o se precia de galán y hermoso, como enamorado de sí mismo”.

Yo no estoy diciendo que todo el que hace uso del Facebook es un narcisista, pero es indudable que se trata de un instrumento que puede convertirse fácilmente en un vehículo de auto promoción.

Y si hay algo claro en este pasaje con respecto a Juan el Bautista, es que evitó a toda costa promoverse a sí mismo. Cuando le preguntaron quién era él, de inmediato llevó el pensamiento de ellos a la persona de Cristo: “Confesó y no negó; confesó: Yo no soy el Cristo”.

Luego le preguntaron si él era Elías o el profeta, y simplemente respondió: ¡No!. Finalmente le preguntaron directamente: “¿Quién eres?… ¿Qué dices de ti mismo?” Esa pregunta les fascinaría a muchos usuarios de Facebook, sobre todo si tuvieran tantas cosas extraordinarias que decir de sí mismos, como era el caso de Juan.

Su nacimiento fue sobrenatural (su papá era un anciano y su madre era estéril), su nombre fue revelado a sus padres por el ángel Gabriel, fue lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre (Lucas 1:15), fue el precursor del Mesías, vivió en el desierto comiendo langostas y miel silvestre.

Pero nuevamente volvió a dirigir la mirada de sus interlocutores a la persona de Cristo:

El dijo: Yo soy LA VOZ DEL QUE CLAMA EN EL DESIERTO: “ENDEREZAD EL CAMINO DEL SEÑOR”, como dijo el profeta Isaías.

Y cuando insistieron en preguntarle por qué bautizaba si él no era el Cristo, ni Elías ni el profeta, su respuesta fue la misma: “Miren a Cristo”:

“Yo bautizo en agua, pero entre vosotros está Uno a quien no conocéis. El es el que viene después de mí, a quien yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia”.

Me pregunto qué diferencia habría si los usuarios de Facebook, que profesan ser creyentes, imitaran a Juan el Bautista en esto. Creo que habría menos narcisismo en la red y más de Cristo.


“Gracia y Paz”

© Por Sugel Michelén. Todo Pensamiento Cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

LA PREPOTENCIA


LA TELEVISIÓN ES LA NIÑERA


CRISTIANOS RAROS


¿CÓMO ES TU TESTIMONIO CRISTIANO?



¿Cómo ES TU TESTIMONIO CRISTIANO?

He aquí una historia, ciertamente tragicómica, pero que a muchos nos ha pasado y a otros les puede pasar:  

Un ciudadano común, en un crucero muy transitado, detuvo su automóvil justo en el momento en que el semáforo se puso en ámbar y, como era de esperar, hizo lo correcto: se detuvo en la línea de Paso para Los peatones, no obstante que pudo haber rebasado la luz roja. Una mujer que venia manejando detrás de su automóvil se puso furiosa. Le tocó el claxon repetidamente y le grito muchas ofensas, ya que por su culpa ella no pudo cruzar la calle. Y, para colmo, se le cayó el celular y algunos objetos que traía sobre el tablero.

En medio de su rabieta, oyó que alguien le tocaba el cristal. Allí, parado junto a Ella, estaba un policía mirándola seriamente. El oficial Le ordenó salir de su coche con Las manos arriba, y la llevó a la delegación de Policía donde la revisaron de arriba abajo, le tomaron fotos, huellas dactilares y la encerraron en una celda. Después de un par de horas, un policía se acercó a la celda y abrió la puerta. La señora fue escoltada hasta el mostrador, donde el agente que la detuvo estaba esperando con sus efectos personales, y le dijo:

– “Señora, lamento mucho este error, la traje a la Delegación porque mientras usted se encontraba tocando su claxon fuertemente, queriendo pasarle por encima al automóvil que estaba delante de usted, maldiciendo, gritando improperios y diciendo palabras soeces. Mientras la observaba, me percaté que su carro tiene en su paragolpes un sticker que dice “¿Qué haría Jesús en Mi lugar?”, su tablero tiene un borde que dice “Yo escojo la Vida”, otro sticker que dice “Sígueme el Domingo a la Iglesia” y, finalmente, el emblema cristiano del pez. Como es de esperarse, yo supuse que el auto era robado”.

Esta simpática historia muestra la importancia de ser coherentes entre lo que creemos y lo que hacemos. Para ser cristiano no basta con ir a la Iglesia el domingo, o leer la Biblia de vez en cuando, porque el cristianismo es un estilo de vida: el estilo de vida de Jesús.

¿Qué te pareció la historia? Por favor, la próxima vez que vayas en tu auto, o de compras al supermercado, o te encuentres atendiendo algún cliente, recuerda que el mundo te está mirando y espera ver a Jesús en ti.


“Gracia y Paz”
Editado por: Carlos Martínez M.


Vitaminas para el Alma

¿CÓMO ES LA SOBERBIA SUTIL EN EL MATRIMONIO?



¿Cómo es la soberbia sutil en el Matrimonio?

Muchos matrimonios viven hoy en día una actitud de soberbia disfrazada y justificada en su relación. La soberbia es una actitud orgullosa y egoísta que es mucho más peligrosa y letal cuando actúa solapadamente encubierta detrás de una máscara de religiosidad o de razonamientos “justificados”.

Esa soberbia es la que nos hace creer que tenemos la razón y que nuestro cónyuge es el que está fallando y merece el castigo de Dios. La soberbia te hace creer que tienes la razón, pero se contradice con tu actitud irrespetuosa e intolerante con las debilidades de tu cónyuge.

Si tu cónyuge está fallando realmente en alguna área de su vida, tu misión no es criticarle, juzgarle ni condenarle, sino más bien servirle y apoyarle para vencer ese error. Esto es lo más difícil hacer, pero es lo que Dios nuestro Padre celestial espera de nosotros sus hijos.

Una de las misiones más importantes en el matrimonio, es que cada uno debe encargarse de levantar el ánimo de su cónyuge, apoyarle y servirle incondicionalmente. Solo de esa manera podemos esperar una reacción positiva de él (ella) para acercarse a Dios y decidir cambiar los hábitos negativos.

No importa quién tiene la razón, si la quiere imponer con soberbia, de nada nos sirve, porque entonces destruimos a la misma vez el propósito de la razón que es siempre edificarnos unos a los otros y apoyarnos en nuestras debilidades los unos a los otros. Eso es lo más espiritual que podemos hacer. Eso es verdaderamente madurez espiritual. Si verdaderamente amas a Dios, tienes que estar dispuesto(a) a hacer su voluntad incondicionalmente y si tienes verdadera FE en ÉL, tienes que creer que todo tu esfuerzo y sacrificio va a dar fruto abundante en tu conyugue y en el Ministerio que Dios te ha llamado con tu familia.

Josué 1:8-9
“Que no se aparte de tu boca este libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito. Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas”.

Abandona tus actitudes negativas y empieza a pensar en la gracia del Señor que te da nuevas fuerzas cada mañana y te levanta como las águilas para que puedas ser obediente a su palabra. Tus pensamientos son los que definen tus sentimientos; entonces si quieres sentirte bien, medita en la palabra de Dios y en sus promesas de restauración y de vida y aprópialas para tu matrimonio y tu familia. Después que tu matrimonio este saludable, entonces podrás seguir el llamado de Dios y servirle a Él.

Si eres capaz de reconocer que hay soberbia en ti, toma la decisión hoy mismo de pedirle perdón a Dios primero y después a tu cónyuge. Si no lo puedes hacer entonces tu soberbia y tu orgullo es aún muy fuerte en ti y necesitas ayuda espiritual para lograrlo. Búscala hoy mismo.

Tu matrimonio y tu familia es el tesoro más valioso que Dios te ha dado. CUÍDALO!

“Gracia y Paz
Edificando Matrimonios conforme al propósito de Dios


Luis y Hannia Fernández

ORACIÓN



ORACIÓN:

Padre santo, ayúdame a reconocer cualquier cosa que desvíe mi atención de amarte y servirte a ti. No permitas que me desvíe del camino que tú has trazado para mí. Ayúdame a amarte con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi mente y con todas mis fuerzas; y adorarte por sobre todas las cosas. En el nombre de Jesús, Amén.

¿TE ESTAS ALEJANDO DEL SEÑOR?



¿Te estas alejando del Señor?

Apocalipsis 2:2-5
“Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido”.

Muynak fue una vez un floreciente puerto pesquero del Mar de Aral (antiguamente uno de los cuatro lagos más grandes del mundo, con una superficie de 68,000 kilómetros cuadrados). Pero hoy Muynak está en el borde de un desierto amargo y salado. Sobre las dunas de arena se ven los cascos oxidados de una flota pesquera que una vez navegó por encima de la superficie de la fuente de vida de Asia Central. Las cosas empezaron a cambiar desde la década de 1960, cuando los planificadores del gobierno soviético construyeron canales para desviar los ríos que alimentaban este inmenso lago con el fin de irrigar los campos de algodón más grandes del mundo. Nadie pudo prever el desastre ecológico que resultaría de ello. El Mar de Aral se ha reducido a menos del 10 por ciento de su tamaño original. El clima se ha vuelto muy extremo, la temporada de cosecha se ha acortado en dos meses, y el ochenta por ciento de la tierra cultivable de la región se ha arruinado por las tormentas de sal que azotan desde el seco lago. Este hecho se ha calificado como uno de los mayores desastres medioambientales ocurridos en la historia reciente.

En la iglesia de Efeso sucedió algo similar a la historia de Muynak. Aunque una vez eran una comunidad espiritual floreciente, los creyentes de Efeso desviaron su atención de Cristo y la pusieron en las obras que estaban haciendo en su nombre. En el pasaje de hoy, el Señor reconoce las buenas obras que ellos habían hecho, pero les dice: “Tengo contra ti que has dejado tu primer amor”. Es decir, perdieron la visión de lo más importante en su relación con Cristo: su amor por él, y se alejaron de él. Por eso, a través del apóstol Juan, el Señor les advierte: “Recuerda por tanto de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré presto á ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido”. Debemos ser muy cuidadosos, pues no es difícil que nos pase lo mismo que les pasó a los efesios. A veces estamos tan ocupados en la obra del Señor que nos olvidamos del Señor de la obra.

Muchas situaciones en la vida tienden a empujarnos fuera de la trayectoria que la palabra de Dios nos indica que sigamos. Debe ser nuestra meta permanecer firmes y continuar sin desviarnos de la senda trazada por el Señor. La Biblia dice: “Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda, aparta tu pie del mal” (Proverbios 4:26-27). No es fácil para el ser humano permanecer en el camino recto durante toda la jornada aquí en la tierra, pero si mantenemos los ojos fijos en Cristo, si cada día buscamos su rostro en oración, si alimentamos diariamente ese primer amor por medio de la Palabra de Dios, tendremos la fuerza para apartar nuestros pies del mal. Y si nuestra naturaleza pecaminosa en algún momento hiciere que nos desviemos, nuestro amante Padre siempre está dispuesto a perdonarnos si venimos a él arrepentidos y listos a continuar caminando junto a él.

ORACIÓN:
Padre santo, ayúdame a reconocer cualquier cosa que desvíe mi atención de amarte y servirte a ti. No permitas que me desvíe del camino que tú has trazado para mí. Ayúdame a amarte con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi mente y con todas mis fuerzas; y adorarte por sobre todas las cosas. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

¡Dios no quiere una semana santa, Dios quiere una vida santa!



¡Dios no quiere una semana santa, Dios quiere una vida santa!

Apocalipsis 22:11-15
“el que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía. he aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra. yo soy el alfa y la omega, el principio y el fin, el primero y el último. bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad. mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira”.


“Gracia y Paz”

jueves, 6 de marzo de 2014

¿POR QUÉ LOS CRISTIANOS NO CELEBRAMOS LA SEMANA SANTA?



¿POR QUÉ LOS CRISTIANOS NO CELEBRAMOS LA SEMANA SANTA?

Porque la “semana santa” es un ritual y tradición de la Iglesia Católica. Según la religión católica es el periodo sagrado que abarca desde el Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección (En este período, se vive intensamente el “cristianismo” Católico, ya que en estas fechas ellos conmemoran la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo).

Dios no quiere una Semana Santa, las sagradas Escrituras nos enseñan a vivir una vida santa todas las semanas del año:

Lucas 1:74-75
“Que, librados de nuestros enemigos, Sin temor le serviríamos en santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días”.

1 Pedro 1:15-16
“sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: “Sed santos, porque yo soy santo”.

2 Pedro 3:11-12
“Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!”

Estas palabras son del apóstol Pablo a los Gálatas: “Ciertamente, en otro tiempo, no conociendo a Dios, servíamos a los que por naturaleza no son dioses; mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que muchos se vuelven de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales varios de ustedes se quieren volver a esclavizar? Guardas los días, los meses, los tiempos y los años. Temo por vosotros, que haya trabajado en vano” (Gálatas 4:8-11).

Nosotros los cristianos no festejamos ni Cuaresma ni Semana Santa, ya que esto es una tradición creada por las religiones. La Biblia no establece estos festejos, es parte de las costumbres y concepciones religiosas de los pueblos. Creemos que el sacrificio de Cristo nos trae gozo, redención y bendición a nuestra tierra, y sostenemos que la expiación de Jesús, por medio de su sacrificio en la Cruz del Calvario, entró la salvación para el ser humano; Jesús tenía un propósito muy claro en la Tierra, él conocía su misión en la Tierra. Para él no era ninguna tragedia mucho menos dolor alguno, sino por el contrario sabía que su sacrificio representa la salvación para la humanidad.

La mal llamada “Semana Santa”, merece cualquier calificativo menos el de semana santa, porque es la semana donde hay más accidentes, más tragedias. La gente aprovecha esta temporada para ir a la playa a beber y lo que menos hace es ir a la iglesia. Indudablemente Dios hizo los días, y todos los días son santos, y a Dios no se le busca por temporadas, si no todos los días y bíblicamente no hay nada establecido con esta semana.

Tengamos en cuenta las palabras de Jesucristo cuando dijo: “Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente” (Lucas 13:3). Vale la pena destacar que unas de las primeras y últimas palabras dichas públicamente por Cristo mientras estuvo en la tierra fueron acerca del arrepentimiento (Mateo 4:17; Lucas 24:47). Siendo que “el alma que pecare, esa morirá” (Ezequiel 18:4), sabemos que un pecado en el alma significa muerte eterna. “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados...” (Hechos 3:19).

Cristo murió y resucitó a fin de “que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones” (Lucas 24:47). Una vez que nos arrepentimos de nuestros pecados entonces Dios estará dispuesto a borrarlos (1 Juan 1:9).

La santidad es y debe ser resultado de la obediencia inicial a la salvación y no producto de practicar ritualismos como es el de darse fuete en el cuerpo y tratar de obtener la santidad por medio de promesas que solo conducen a la perdición del alma, etc.

La santidad se obtiene por gracia a través de la fe en Jesucristo, y no por las obras (Tito 3:5), pero la fe sin obras está muerta (Santiago 2:24-26). Definitivamente ningún ser humano podrá "ganar" su salvación por tratar de "vivir" el evangelio, sin OBEDECER primero la salvación que está ordenada para todos los hombres, debajo del cielo:

1 Pedro 1:15-19
"Siendo como aquel que os llamó es Santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos porque yo soy santo. Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación, sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosa corruptible como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación".

La santidad que vive el creyente se debe reflejar interior y exteriormente, pues todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, debe ser guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo (1 Tesalonicenses 5:23).

La verdadera doctrina, así como la santidad, caracterizan al verdadero pueblo de Dios:

1 Timoteo 4:16
“Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren”.

La santidad del creyente está unida al acontecimiento maravilloso de la promesa del Señor Jesús, de que un día vendrá por su iglesia.

Hebreos 12:14
"Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual, nadie verá al Señor..."

LA VERDADERA SANTIDAD… NO ES SOLO UNA SEMANA, ¡ES TODOS LOS DÍAS!


"Gracia y Paz"

Josué 24:15



Al igual que a Josué, el Señor nos capacita para tener un carácter firme y valiente, que nos permita aprender el significado de la santidad, consagración, adoración, fidelidad, rectitud, perseverancia y confianza en el Todopoderoso.

Estas cualidades se requieren no sólo para el liderazgo en el Hogar sino también en la privilegiada misión que tenemos de llevar el Evangelio a quienes aún viven en las tinieblas.

Pero también deberían de ser las características de todo aquel que se considere hijo de Dios, porque somos “más que vencedores” en la victoria de Cristo. El reino de los cielos es de los valientes, los cobardes se quedarán fuera. “Los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre” (Apocalipsis 21:8).


“Gracia y Paz”

¿AÚN TIENES UN CORAZÓN DE PIEDRA?



¿Aún tienes un corazón de piedra?

Ezequiel 11:17-20
“Así ha dicho Jehová el Señor: Yo os recogeré de los pueblos, y os congregaré de las tierras en las cuales estáis esparcidos, y os daré la tierra de Israel. Y volverán allá, y quitarán de ella todas sus idolatrías y todas sus abominaciones. Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios”.

Hace muchos años existía un dicho popular que aconsejaba a aquellos que se afanaban demasiado a tomar las cosas con calma, pues podría afectarles el corazón, y lo peor era que no tenía cura. Decía más o menos así: “Cálmate que el corazón no se opera”. Al transcurrir los años, los adelantos de la ciencia y la tecnología han sido cada vez mayores, y aquel dicho ha ido perdiendo validez. Por primera vez en 1967 un corazón humano fue transplantado en el cuerpo de otro ser humano por un cirujano sudafricano llamado Christiaan Barnard. En aquella ocasión, el corazón de una mujer de 25 años que había muerto en un accidente fue removido y colocado en el pecho de un hombre de 55 años cuyo corazón estaba tan enfermo que estaba a punto de morir. Este hombre sobrevivió sólo 18 días, pero su operación marcó el inicio de una nueva era en la cirugía. Casi 50 años después, miles de personas que estuvieron a punto de morir están viviendo vidas completamente normales, después que un corazón les fue transplantado.

Uno de ellos, un hombre de Rhode Island, Estados Unidos, recibió un transplante de corazón en 1996 después de muchos años sufriendo de una enfermedad que fue degenerando su corazón al punto que llegó un momento en que apenas podía respirar. Tiempo después de la exitosa operación este hombre dijo: “Me maravillo de como mi nuevo corazón ha transformado mi vida. Habiendo estado enfermo por tanto tiempo, la enfermedad se convirtió en lo normal para mí. Ya no sabía realmente lo que era sentirme bien. Y de repente recibo este corazón nuevo y la sangre empieza a correr normalmente por mis venas a través de todo mi cuerpo. ¡Es como si hubiera resucitado!”

Varios siglos antes del nacimiento de Jesucristo, Dios se dirigió al pueblo de Israel a través del profeta Ezequiel y les habló de los planes que él tenía para ellos. Dice el pasaje de hoy que el Señor prometió a su pueblo que les daría un nuevo corazón. “Quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne --les dijo -- y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan”. ¡Total regeneración! De un pueblo idólatra y lleno de abominaciones, que vivían esparcidos por todo el mundo a una nación floreciente y obediente de los decretos y ordenanzas del Señor. Es como si hubieran resucitado. De la muerte espiritual, separados de Dios a una nueva vida llena de paz y gozo. Este tipo de transplante de corazón sólo puede ser llevado a cabo por el Dios todopoderoso en aquellos que han llegado a entender que están muriendo en sus delitos y pecados y necesitan urgentemente la intervención de Aquel que murió con el fin de dar vida en abundancia a todo el que en él cree.

El rey David cayó en el pecado de adulterio con Betsabé, y más tarde concibió el plan para asesinar al esposo de ésta. Cuando el profeta Natán lo confrontó de parte de Dios, David tomó conciencia del pecado cometido, y una gran congoja invadió su corazón. Entonces, quebrantado y arrepentido, suplicó al Señor: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente” (Salmo 51:10-12). Ante un arrepentimiento tan sincero, Dios lo perdonó y desde ese momento David vivió de acuerdo al concepto de que él era un varón conforme al corazón de Dios (1 Samuel 13:14).

Al igual que Dios hizo con David, puede hacer contigo si deseas que él cambie tu corazón y restaure tu salud espiritual. Sólo tienes que arrepentirte de tus pecados y confesarlos delante del Señor. Él, en su infinita misericordia, te contestará dándote un corazón lleno de la paz y el gozo de su Santo Espíritu.

ORACIÓN:
Mi amante Padre celestial, hoy me postro nuevamente a tus pies con mi espíritu quebrantado y mi corazón necesitado de restauración. Por favor, te pido me perdones y me laves de toda mi maldad. Crea en mi un corazón limpio y renueva un Espíritu recto dentro de mi. Concédeme sabiduría y discernimiento para hacer todo conforme a tu Palabra. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla