Padre santo, gracias
por todo lo recibo de ti sin merecerlo; perdóname por los celos, la contienda,
la ambición personal y la soberbia que aún tengo en mi vida, perdóname si por causa
de estos defectos he actuado con soberbia y altivez lastimando a otros y dando
muy mal testimonio de Cristo; por favor dame la sabiduría que es de lo alto y
la inteligencia espiritual para discernir tu voluntad en mi vida y actuar
siempre en obediencia a tus principios, y no de acuerdo a mis pasiones y
deseos. En el nombre de Jesús, Amén.
viernes, 29 de noviembre de 2013
¿CREES TÚ QUE ACTÚAS CON SABIDURÍA?
Santiago 3:13–18
“¿Quién es sabio
y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia
mansedumbre. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no
os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que
desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos
y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Pero la sabiduría que
es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de
misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de
justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz”.
En el verano de
1986, dos barcos chocaron en el Mar Negro del lado de la costa de Rusia,
arrojando cientos de pasajeros a las heladas aguas y causando una trágica
pérdida de vidas humanas. La noticia del desastre fue más lamentable aun cuando
una investigación reveló que el accidente fue causado por terquedad humana. Los
dos capitanes estaban concientes de la presencia del otro barco, y ambos
pudieron haber cambiado el rumbo para prevenir el choque. Pero ninguno quiso
ceder. Cuando se dieron cuenta del error de sus acciones, fue demasiado tarde.
¿Cómo es posible que, sabiendo ambos las posibles consecuencias de su terca
actitud, continuaran el rumbo que finalmente los llevó a tan terrible tragedia?
La respuesta a
esta pregunta la encontramos en el pasaje de hoy. Según el apóstol Santiago, la
buena conducta es reflejo de sabiduría “que desciende de lo alto”. La actitud
de los dos capitanes de la historia evidentemente no fue guiada por sabiduría
de lo alto, sino lo que dio lugar a su comportamiento fue sabiduría “terrenal,
animal, diabólica”. La raíz del problema está en el corazón. Dice el texto
bíblico que “donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra
perversa”. Los celos y los sentimientos de contienda o ambición personal en el
corazón, generalmente dan lugar a la soberbia, y ésta a la terquedad
característica del tipo de actitud que mostraron los capitanes de los dos
barcos. Asimismo, la ambición personal y la soberbia condujeron a que Lucifer
cayera del cielo, porque quiso ser “semejante al Altísimo” (Isaías 14:14), y a
que Adán y Eva cayeran en pecado en el huerto del Edén, cuando la serpiente
sedujo a la mujer diciéndole: “Seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal”
(Génesis 3:5).
La soberbia nos
separa de Dios, y crea una barrera que nos impide disfrutar de su gracia, de su
amor y de todas sus bendiciones. “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a
los humildes”, dice Santiago 4:6. Tenemos el caso del rey Saúl, el cual después
que desobedeció las órdenes que Dios le había dado con el fin de castigar a Amalec
y su pueblo, fue confrontado por el profeta Samuel (1 Samuel 15). Pero Saúl se
mantuvo en actitud arrogante tratando de justificar su comportamiento, en vez
de reconocer su error humildemente. Resultado: fue desechado por Dios, y
quitado del trono de Israel. Aquí se cumplió lo que dice Proverbios 16:18:
“Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de
espíritu.”
¿Cómo podemos
impedir que los celos, la contienda, la ambición personal y la soberbia den
lugar a situaciones trágicas en nuestras vidas? Debemos recurrir a “la
sabiduría que es de lo alto”, la cual, dice el pasaje de hoy, “es primeramente
pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos
frutos, sin incertidumbre ni hipocresía”. Eso dará lugar a un estado de paz y
armonía en nuestros corazones, no de guerra y destrucción. Y podremos actuar
como sabios y entendidos.
Lee la Biblia y busca el rostro
del Señor en oración día tras día, y pídele que te dé sabiduría de lo alto, y
él te la dará abundantemente. Así dice Santiago al principio de su epístola: “Y
si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a
todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Santiago 1:5).
ORACIÓN:
Padre santo, gracias
por todo lo recibo de ti sin merecerlo; perdóname por los celos, la contienda,
la ambición personal y la soberbia que aún tengo en mi vida, perdóname si por causa
de estos defectos he actuado con soberbia y altivez lastimando a otros y dando
muy mal testimonio de Cristo; por favor dame la sabiduría que es de lo alto y
la inteligencia espiritual para discernir tu voluntad en mi vida y actuar
siempre en obediencia a tus principios, y no de acuerdo a mis pasiones y
deseos. En el nombre de Jesús, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
¿CREES QUE SALDRÁS IMPUNE PRACTICANDO EL PECADO?
Jeremías 16:17
“Porque mis ojos
están sobre todos sus caminos, los cuales no se me ocultaron, ni su maldad se
esconde de la presencia de mis ojos”.
Cada persona que
hace el mal, que peca contra Dios, siente en su corazón que va tener provecho, beneficio,
o ganancia de su pecado. Ese pensamiento es parte de la locura del pecado,
creer que uno saldrá impune, o que el castigo vale la pena por el placer que
proporciona el pecado.
El hecho de que
Dios nos mira cuando hacemos mal debe hacernos temblar. ¿Por qué? Porque Dios es
eternamente Santo, ama lo bueno, lo sincero, lo bondadoso y lo justo, y nos
dice claramente que no dejará que el pecado salga sin castigo. Es por eso que
Cristo murió en la cruz: sufrió el castigo que nuestros pecados merecían, de
manera que si ahora mismo nos arrepentimos de nuestra maldad y venimos a Él,
tenemos vida eterna por Él. ¿Dejarás que Jesús sea tu salvador? ¿Recibirás La Vida Eterna por Él?
R. G. Lee, un ministro
de los años pasados, predicó un sermón con el título, “DIA DE PAGO”. Aquel día
vendrá, tarde o temprano, y nosotros estaremos allí. Así es, EL DIA DE PAGO
VIENE. “Porque mis ojos están sobre todos sus caminos, los cuales no se me
ocultaron, ni su maldad se esconde de la presencia de mis ojos”.
Recuerda: EL DIA
DE PAGO VENDRÁ.
“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día
jueves, 28 de noviembre de 2013
ORACIÓN
Gracias Padre
porque tu siempre tienes palabras de aliento y esperanza. Ayúdame a grabarlas
en lo más profundo de mi corazón y de mi alma y a aplicarlas a mi vida en estos
momentos difíciles por los que estoy pasando. Por fe yo te pido en este momento
que tú seas mi buen Pastor, y que siempre estés a mi lado cuidándome y
protegiéndome. En el nombre de Jesús, Amén.
¿TE PARECE QUE NO PUEDES MÁS?
Isaías 40:27-31
"¿Por qué
dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y de
mi Dios pasó mi juicio? ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es
Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con
cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. El da esfuerzo al
cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se
fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová
tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se
cansarán; caminarán, y no se fatigarán".
Cuando el camino
a seguir es desconocido y todo lo que podemos ver es confusión; cuando las
pruebas nos agotan física y mentalmente, cuando estamos tratando de
“sobrevivir”, llegan a nosotros pensamientos de duda y de temor que muchas
veces nos llenan de angustia y desesperación. ¿Cómo voy a salir de esta
situación? ¿Seré liberado de esta carga algún día? ¿Habrá alguna solución a mi
problema? A veces pensamos que a Dios no le interesa nuestra situación. Este
era el sentir del pueblo de Israel en el pasaje de hoy. El pueblo de Judá se
quejaba diciendo: “Mi camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi
juicio”. Es decir: “Dios no ve nuestra aflicción mientras estamos sufriendo en
el cautiverio. Él pasa por alto nuestra situación, y no se acuerda de nuestra
angustia”. Hasta ese punto llegaba su abatimiento y su desánimo.
La respuesta de
Dios al pueblo de Israel en aquellos tiempos está vigente para sus hijos en la
actualidad: “¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual
creó los confines de la tierra?” Si Dios es el creador del universo todo cuanto
existe está sometido a su dominio y control. Por tanto, no existe fuerza humana
o espiritual que sea capaz de impedir que él lleve a buen término sus planes de
paz y de bienestar para sus hijos, como promete en Jeremías 29:11. Cuando el
camino es escabroso y oscuro y no sabemos hacia donde ir, si confiamos en Dios,
él nos provee dirección, fortaleza y protección. Nuestra esperanza debe residir
totalmente en el Dios todopoderoso, creador del Universo, para el cual no hay
nada que sea difícil (Jeremías 32:27).
En el Salmo
23:4, David afirma: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal
alguno, porque tú estarás conmigo”. La primera parte de esta expresión refleja
el sentir de aquellos que están espiritualmente desanimados, esos que ya no
encuentran en la vida ninguna esperanza, que sienten como si Dios estuviera muy
lejos, y ven la muerte como la única solución a sus pesares. Pero cuando David
dice: “No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo", lo hace con la
absoluta seguridad de que aun en medio de la prueba, el dolor, la angustia, o
cualquier situación por difícil que sea, Dios estará a su lado. Él estaba
seguro de que el Señor nunca lo desampararía, pues confiaba en la promesa de
Dios para sus hijos, como dijera a Josué cuando lo nombró líder del pueblo de
Israel después de la muerte de Moisés: “Nadie te podrá hacer frente en todos
los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni
te desampararé” (Josué 1:5).
Dice el pasaje
de hoy que “los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas
como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”. Si
tú has esperado en el Señor experimentarás esta fortaleza, pero si has
permitido que las cargas se acumulen sobre ti y ahora son demasiado pesadas,
también puedes aferrarte a la promesa del Salmo 55:22: “Echa sobre Jehová tu
carga, y él te sustentará”. Y en el Nuevo Testamento encontramos a Jesús
también ofreciéndonos ayuda y descanso: “Venid a mí todos los que estáis
trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).
Creamos de todo
corazón estas promesas del Señor y aún en los tiempos de prueba, aún cuando
nuestro camino se torne difícil, cuando ya no podamos más con nuestras cargas,
sentiremos su mano poderosa fortaleciéndonos, dándonos descanso y guiándonos
hacia la victoria.
ORACIÓN:
Gracias Padre
porque tu siempre tienes palabras de aliento y esperanza. Ayúdame a grabarlas
en lo más profundo de mi corazón y de mi alma y a aplicarlas a mi vida en estos
momentos difíciles por los que estoy pasando. Por fe yo te pido en este momento
que tú seas mi buen Pastor, y que siempre estés a mi lado cuidándome y
protegiéndome. En el nombre de Jesús, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
¿TIENES TU UN ESPÍRITU AGRADECIDO, O DICES “GRACIAS” SOLO CUANDO LAS COSAS SALEN COMO TU QUIERES?
Colosenses 2:6-8
“Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en
él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis
sido enseñados, abundando en acciones de gracias. Mirad que nadie os engañe por
medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres,
conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo”.
El significado del Día de Acción de Gracias ha cambiado con los años. El
nombre fue dado originalmente a la festividad estadounidense para dar gracias a
Dios por su protección y provisión. Sin embargo, más recientemente se ha
convertido en sinónimo de comida, deporte y familia. En la mayoría de los
hogares, Dios probablemente ni siquiera es mencionado. Pero, para los
creyentes, la Acción
de Gracias no es simplemente una celebración anual; es un estilo de vida. De
hecho, el creyente debe caracterizarse por la gratitud.
El apóstol Pablo nos enseña cómo ser personas con una gratitud rebosante en
cualquier circunstancia. El primer paso es valorar nuestra relación con Cristo.
Él escogió a cada creyente antes de la fundación del mundo (Efesios 1:4) y
quiere que andemos en Él (Colosenses 2:6). Esto significa reconocer a Jesús
como el Señor de nuestra vida, y confiar en que Él nos dará el poder para
obedecer.
Debemos estar arraigados firmemente en el Señor mediante su Palabra, para
ser como un árbol cuyas raíces son tan profundas que ni siquiera las tormentas
pueden derribarlo. Con este fundamento, podemos ser edificados en Cristo y
mostrar cada vez más su carácter mediante nuestra actitud, conducta y
conversación. Por último, nuestra fe debe estar establecida firmemente. Así no
seremos confundidos por filosofías mundanas.
¿Tienes tu un espíritu agradecido, o dices “gracias” solo cuando las cosas
salen como tu quieres? La gratitud en todas las situaciones es posible cuando
nos enfocamos en las verdades y las promesas de la Palabra de Dios.
“Gracia y Paz”
Meditación Diaria
miércoles, 27 de noviembre de 2013
HAY TANTO PORQUE ESTAR AGRADECIDO
1 Tesalonicenses 5:18
“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros
en Cristo Jesús”.
La gratitud por lo que Dios nos ha dado puede cambiar la perspectiva de
nuestras vidas. Se puede decir que la acción de dar gracias es el lema de los
que adoran a Dios y el aseguramiento de los que están concientes de ser amados
por Dios.
Leemos en Salmos 111:1: “Alabaré a Jehová con todo el corazón”. Alabar y
dar gracias es lo esencial para una vida feliz porque si no estamos agradecidos,
no importará lo que tengamos, jamás estaremos satisfechos o felices.
Salmos 100:4 dice: “Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus
atrios con alabanza; alabadle bendecid su nombre”.
Agradecer a Dios es otro privilegio que tenemos los hijos de Dios. No sólo
debemos alabar a Dios y bendecir Su Santo Nombre, sino también debemos tener
una actitud de humildad y reconocer Su bondad en un acto de acción de gracias.
La idea que nos expresa David en este Salmo, es que para entrar en una
relación personal con el Rey, necesitamos ir más allá de Sus atrios. Para hacer
esto, es necesario en primer lugar alabarle y bendecirle de una manera genuina
y alegre y yendo un paso adelante es la intimidad en la cual entramos cuando
damos gracias.
Darle gracias a Dios es reconocer Su grandeza, Su poder, Su suficiencia; y nuestra
debilidad. En realidad son muy pocos los que se vuelven a darle gracias a Dios,
en comparación con aquellos que Le buscan solamente para hacer sus
peticiones.
Demos dar gracias a Dios hoy y siempre, pues este es un antídoto contra la
depresión, la duda y la derrota.
Oración:
Señor, Gracias por la vida que me das y por tu provisión. Reconozco tu
grandeza, reconozco Tu poder. Señor sin Ti mi vida no tendría sentido, gracias
porque todo lo que permites y haces en mi vida tiene propósito. Gracias porque
en tus manos estoy sostenido, ayúdame en este paso por la vida a confiar más en
Ti. Gracias porque en Ti soy salvo, sano y libre. Te amo Señor. En el nombre de
Jesucristo. Amen.
Colosenses 2:6-7
“Por tanto, de la manera que recibisteis al Señor Jesucristo, andad así en
él, arraigados y sobreedificados en él, y consolidados en la fe, así como
fuisteis enseñados, abundando en acciones de gracias”.
Durante esta época del año y siempre, que la acción de gracias resida en
nuestros corazones al dar toda alabanza y gloria a Dios a través de Jesús,
nuestro Redentor.
“Gracia y Paz”
Le invito a que visite la
Pagina :
DI NO A LA PORNOGRAFIA
Jesús y el adulterio
MATEO 5:27 Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
“Gracia y Paz”
¿ERES PACIENTE CON LOS DEMÁS?
Efesios 4:1-3
“Yo pues, preso
en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis
llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos
a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo
de la paz”.
Como hijos de
Dios estamos llamados a demostrar paciencia en momentos de conflicto, pues Dios
sabe que hay poder en la demostración de control. Nuestra tendencia natural es
molestarnos cuando somos acusados injustamente, pero para reflejar a Cristo
debemos:
Guarda silencio cuando seas atacado
verbalmente. La ira de una persona puede alimentar la
nuestra, y conducir a una discusión. En vez de eso, debemos dejar que esa
persona diga lo que siente.
Escucha sin responder.
Con nuestro silencio, puede que hagamos caso omiso al ataque verbal, pero
debemos escuchar el malestar de la otra persona.
Orar por quien te ataque. Aunque no tengamos ganas de orar,
debemos hacer lo que Dios quisiera que hagamos.
Controla tus pensamientos. Debemos enfocarnos en Dios y en lo que Él piense de nosotros, no
el conflicto.
Controla tus emociones.
Debemos confiar en que el Espíritu Santo nos indicará la respuesta adecuada.
Esta listo para perdonar. Debemos ser pacientes cuando seamos tratados injustamente, y estar
dispuestos a dejar ir nuestro dolor (2 Timoteo 2:24).
Di palabras de estímulo. Es bueno expresar aprecio cuando alguien trae una preocupación a
nuestra atención —y pedir perdón si hemos cometido un error.
A nuestra
naturaleza humana, estas cosas pueden parecer absurdas e inútiles, pero en
realidad, es todo lo contrario. Hay un gran poder en la paciencia, pero son muy
pocos quienes la practican bien.
Responder
correctamente deja una huella en los no creyentes, quienes notarán algo en ti
que ellos también necesitan.
“Gracia y Paz”
Meditación
Diaria
ORACIÓN
Amante Padre
celestial, por favor examina mi corazón y arranca de mí toda maldad y suciedad.
Ayúdame a guardar tu palabra y a obedecerla cada día de mi vida, de manera que
mi comportamiento glorifique tu santo nombre. En el nombre de Jesucristo, Amén.
¿CÓMO ESTÁ TU CORAZÓN DELANTE DE DIOS?
Salmo 139:23, 24
“Examíname, oh
Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en
mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno”.
Debido a nuestra
naturaleza pecaminosa el corazón, básicamente, está lleno de maldad. La Biblia nos cuenta que
después que Adán y Eva pecaron en el huerto del Edén, “comenzaron los hombres a
multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas”. Y cuando ellos
vieron que eran hermosas, escogieron para sí mujeres y las tomaron (Génesis
6:1-2). “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y
que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo
solamente el mal”. Fue tanto el dolor al ver su creación corrompida que Dios
pensó eliminarlos a todos de la faz de la tierra, y con ese fin planeó el gran
diluvio. “Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová”, dice Génesis 6:8. Y a
partir de él la raza humana continuó desarrollándose. Han transcurrido muchos
siglos, pero aquel pecado original aun nos afecta profundamente. Por eso el
profeta Jeremías dijo: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y
perverso; ¿quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9).
Ahora bien,
cuando el corazón es purificado por el poder del Espíritu Santo, puede
revelarnos el mismo rostro de Dios. Así dijo Jesús en el Sermón del Monte:
“Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios” (Mateo 5:8).
El rey David conocía la importancia de tener un corazón limpio. Por eso en el
pasaje de hoy él pide a Dios que examine su corazón y lo guíe en el camino
eterno. De igual manera, cuando su hijo Salomón fue elegido para sucederle en
el trono, David clamó a Dios de la siguiente manera: “Da a mi hijo Salomón
corazón perfecto, para que guarde tus mandamientos, tus testimonios y tus
estatutos” (1 Crónicas 29:19). Después Salomón escribió en Proverbios 4:23:
“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida”.
En Mateo 6:21,
Jesús dijo a sus discípulos: “Donde esté vuestro tesoro, allí estará también
vuestro corazón”. Si pudiéramos hacer una foto espiritual a nuestro corazón
veríamos allí todas las cosas a las que damos prioridad en esta vida, aquellas
que nos atraen, las que más disfrutamos y valoramos. Todos tenemos cosas que
apreciamos mucho. Algunos pueden estimar objetos materiales, otros dan mucho
valor a relaciones sentimentales y otros valoran actividades o experiencias.
Cualquier cosa que atesoramos está directamente relacionada con nuestro
corazón. O sea, lo que más valor tiene para nosotros es lo que más cerca está
de nuestro corazón. Y de acuerdo al contenido de nuestro corazón así será la
manera en que hablamos y como actuamos. Por eso Jesús dijo: “Porque de la
abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34).
¿Qué podemos
hacer para mantener un corazón limpio que agrade al Señor? La única manera de
lograrlo es alimentándonos día tras día con la palabra de Dios. El salmista
afirma en el Salmo 119:11: “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar
contra ti”. Cuando dedicamos un tiempo cada día a leer la Biblia , a meditar en lo que
hemos leído y a orar, el Espíritu Santo usa esta palabra para ministrar
nuestros corazones, mientras nos va limpiando de todo aquello que desagrada a
nuestro Padre celestial. Él es el único que puede librarnos de todos los
astutos engaños del enemigo que ensucian el terreno de nuestros corazones. Por
eso en Proverbios 23:26 Dios nos dice: “Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus
ojos por mis caminos”. Y en Ezequiel 36:26, el Señor declara por medio del
profeta: “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y
quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne”.
Nuestra
responsabilidad en todo este proceso es simplemente responder a la iniciativa
de Dios y, al igual que David, decirle: “Examíname, oh Dios, y conoce mi
corazón... y guíame en el camino eterno”. Y entonces mantener una íntima
comunión con él buscando su rostro día tras día y obedeciendo su palabra.
ORACIÓN:
Amante Padre
celestial, por favor examina mi corazón y arranca de mí toda maldad y suciedad.
Ayúdame a guardar tu palabra y a obedecerla cada día de mi vida, de manera que
mi comportamiento glorifique tu santo nombre. En el nombre de Jesucristo, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
martes, 26 de noviembre de 2013
LA PACIENCIA DE DIOS
2 Pedro 3:9
“El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino
que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que
todos procedan al arrepentimiento”.
Lo más probable es que tu hayas escuchado el mensaje del evangelio varias
veces antes de haber puesto tu fe en Cristo como Salvador personal. Pero, a
veces, aunque conocemos la verdad, decidimos seguir con la vida que llevamos.
¿Por qué tolera el Señor este pecado?
Porque la paciencia es uno de los atributos de Dios; esto es evidente en su
misericordia al refrenar el castigo de quienes están implicados en el pecado.
La paciencia del Señor tiene un motivo y un propósito. Dios nos ama y espera
pacientemente que cada uno de nosotros llegue a conocer como Salvador a su Hijo
Jesucristo.
La segunda razón de la paciencia de Dios tiene que ver con nosotros, como
creyentes. Él entiende nuestra carnalidad innata y las tendencias pecaminosas
que resultan de ella. Por tanto, sabe que tenemos mucho que aprender después de
llegar a la fe.
Sin embargo, muchas veces podemos abusar de la paciencia de Dios cuando deliberadamente
lo malinterpretamos (Salmo 50:21). ¿Alguna vez has hecho algo que sabias que
estaba mal y te sorprendió salir bien librado de la situación? Hay ocasiones
cuando no sucede nada como resultado de un pecado en particular, y pensamos que
Dios lo ha pasado por alto. Sin embargo, Dios es muy claro al decirnos que no
podremos vivir en desobediencia sin sufrir las consecuencias (Gálatas 6:7).
¿Ahora mismo, Dios te ha traído convicción de algún pecado que has estado ignorando?
Pues... ¡Confiésalo y reconócelo delante del Señor! ¡Arrepiéntete y apártate
del pecado y dale gracias por su paciencia!
“Gracia y Paz”
Meditación Diaria
¿QUIERES SEGUIR A JESÚS?
Lucas 9:23-24
“Y decía a
todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz
cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y
todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará”.
En este pasaje
se resume el desafío de la vida cristiana. Aquí Jesús establece los requisitos
para aquellos que quieren seguirlo. Quizás el Maestro quiso ser absolutamente
claro ante todos aquellos que se reunían a escucharlo, considerando que muchos
de ellos serían movidos por la curiosidad, o tal vez buscando algún beneficio
físico o material. Jesús se caracterizó siempre por hablar estrictamente la
verdad sin dobleces o pretextos de ningún tipo. Esto hizo que muchos de
aquellos que escuchaban sus enseñanzas se retiraran. Por ejemplo, en Juan
6:66-69 dice: “Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no
andaban con él. Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también
vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras
de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el
Hijo del Dios viviente”. Aún a los apóstoles que él mismo escogió les habló de
esta manera, y Pedro, respondiendo en nombre de todos, reconoció que aun siendo
difícil el camino a seguir, no existía una mejor alternativa que estar cerca
del Hijo del Dios viviente.
¿Qué quiere
decir Jesús con “Niéguese a sí mismo”? Todos conocemos la famosa negación de
Pedro cuando dijo: “No conozco a ese hombre” (Mateo 26:72). Negarse a sí mismo
es no conocerse a sí mismo, es ignorar la existencia de uno mismo. Es tratar al
yo como si no existiera, lo cual es todo lo contrario a nuestra tendencia
humana de tratarnos como si nuestro yo fuera lo más importante del mundo.
Negarse a sí mismo significa decirse “no” en todo deseo que no esté de acuerdo
a la palabra de Dios y decir “sí” al Señor. La vida de auto-negación es una
vida de obediencia incondicional a Dios.
“Tome su cruz
cada día” ¿Qué significa esto? Jesús sabía muy bien lo que significaba la
crucifixión. El estaba perfectamente conciente del fin de su misión en este
mundo, y estaba decidido a llevarla a cabo hasta el final. Decirle a alguien
que debía estar dispuesto a tomar una cruz era decirle que debía estar
dispuesto a ser humillado, maltratado e injuriado sin ninguna culpa. La cruz es
símbolo de sacrificio en todos los aspectos. El verdadero cristiano debe estar
dispuesto a abandonar su ambición personal para servir a Dios y su reino. En
resumen, tomar nuestra cruz significa estar listos para enfrentar y soportar lo
peor que pueda pasarnos en la vida por el privilegio de ser fieles a Cristo.
Jesús nunca
llamó a la humanidad a hacer algo que él mismo no estuviera dispuesto a hacer.
Esta es la característica del líder que motiva a sus seguidores. Él nunca
ofreció un jardín de rosas, pero sí nos prometió victoria. En Juan 16:33 les
dijo a sus discípulos: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he
vencido al mundo”. Esta es la autoridad con que sólo puede hablar quien se
enfrentó a la muerte en la cruz y venció de manera terminante y definitiva. Y
después fue exaltado hasta lo sumo, dice Filipenses 2:9.
Seguir a Jesús
implica sacrificio, cohibirse de los placeres que ofrece el mundo, rechazar los
deseos de la carne, soportar las injusticias de este mundo, permanecer humildes
en todas las circunstancias, obedecer la voluntad del Padre, servirle de alguna
manera, y hasta dar la vida si fuera necesario. Ciertamente no es nada fácil,
pero el resultado es la mayor victoria que un ser humano pueda disfrutar; es
una vida abundante en todos los aspectos, llena de una paz y un gozo imposibles
de describir cualesquiera sean las circunstancias; es contar con el amor, el
cuidado, la protección y la provisión de un Padre amante y misericordioso, que
es además omnisciente y todo poderoso.
Medita en esta
enseñanza por unos minutos. Y entonces contesta esta pregunta: ¿Quieres tú seguir a Jesús?
ORACIÓN:
Bendito Dios, te
suplico que me des la fuerza y el valor para negarme a mí mismo y tomar mi cruz
cada día, sabiendo que esta es tu voluntad y que este camino me llevará a la
victoria aquí en la tierra y al disfrute de la vida eterna contigo. En el
nombre de Jesús, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
Le invito a que visite la
Pagina :
Suscribirse a:
Entradas (Atom)













