lunes, 18 de febrero de 2013

CÓMO APRENDER A ESPERAR



Salmo 25:20, 21
“Guarda mi alma, y líbrame; No sea yo avergonzado, porque en ti confié. Integridad y rectitud me guarden, Porque en ti he esperado”.

¿Qué debemos pensar cuando Dios no da respuesta a una oración? Lo más probable es que nos hayamos preguntado eso en algún momento. Como seres humanos limitados por el tiempo, podemos encontrar muy frustrante el tic-tac del reloj.

Debemos entender que Dios no nos ve simplemente en el aquí y el ahora; Él considera todo el panorama al mismo tiempo: dónde hemos estado, dónde estamos ahora, y hacia dónde nos estamos dirigiendo. Sabe exactamente qué efecto tendrán en nuestras vidas cada pequeña decisión, acción o bendición.

¿Piensas tu que Dios quiere darte algo que pueda destruirte? ¡Por supuesto que no! Él sabe que lo que puede ser para ti una bendición más tarde, puede parecer que arruina totalmente tu vida ahora. Por esta razón, Él se demora, con el fin de darte el tiempo de prepararte para recibir esa bendición.

Aprender a esperar en Dios exige por lo menos tres cosas de nosotros: primero, ser sensibles a Él y alimentar nuestra relación con el Padre para que podamos escucharlo; segundo, confiar en su juicio y sabiduría; tercero, ser obedientes al Señor. Si tratamos de hacer que algo suceda por nosotros mismos después de que Dios nos ha dicho que esperemos, nos estaremos dirigiendo al desastre. El Señor bendice la espera obediente.

Dios trabaja de acuerdo con su omnisciencia, su omnipotencia y su amor. Nunca olvides que el Señor está activamente a tu lado, aun cuando te niegue una petición. No significa que Él no está prestando atención a tus necesidades; significa que está especialmente pendiente de ti.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

GUARDAMOS SU PALABRA PORQUE YA SOMOS SALVOS Y NO PARA SER SALVOS



1 Juan 2:5
“Mas el que guarda su palabra, la caridad de Dios está verdaderamente perfecta en él: por esto sabemos que estamos en él”.

Vivimos en una época en que muchos creen que la salvación consiste en nociones o ideas en la mente, o en los sentimientos. Es fácil de tener sentimientos buenos al oír una canción o al oír un sermón; es fácil aprobar la verdad de Dios, sin obedecer la palabra de Dios. Pero no debemos confundirnos creyendo que la salvación consiste en estas cosas. La salvación consiste en entregarse a Cristo por la fe. Cuando hacemos esto, Dios hace un cambio total en nosotros que se llama nacer del Espíritu. Jesús dice que es necesario nacer de nuevo. Si nacimos del Espíritu, vivimos por él.

Ahora bien, los frutos del Espíritu son amor, gozo, paz, paciencia, etc. Ahora tenemos el versículo de hoy: “Pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado”. ¿Ves la idea? No es aquel que aprueba la verdad el que se salva, sino aquel que guarda su palabra. Por esto sabemos que estamos en él (1 Juan 2:5). De modo que guardamos su palabra porque ya somos salvos y no para ser salvos. Gracias Padre Celestial por una salvación amplia y gratis que Jesús compró en la cruz. Amen.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

domingo, 17 de febrero de 2013

¿PUEDES GUARDAR SILENCIO DELANTE DE DIOS?



Salmo 37:7
"Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades".

“¡No te quedes ahí parado, haz algo!” Este es un llamado a la acción muy común en este mundo en que vivimos. Sin embargo, existe un peligro muy grande cuando tratamos de aplicar esta manera de pensar en una difícil situación cuya solución deseamos. Con mucha frecuencia los creyentes actuamos, aunque no lo reconozcamos, como si Dios necesitara de nuestra asistencia. Oramos, le pedimos su ayuda e inmediatamente comenzamos a obrar como si estuviésemos seguros de conocer lo que Dios quiere que hagamos. Y muchas veces discutimos y hasta entablamos una lucha con él tratando de obtener un poco más de control sobre la solución del problema.

En algún lugar de nuestras mentes tenemos alojado este dicho popular: “Dios dice: ayúdate que yo te ayudaré”. De hecho, muchos cristianos creen que este consejo está en la Biblia, pero lo cierto es que no está. Sin duda Dios espera que nos esforcemos. Recordemos cuando le dijo varias veces a Josué: “Esfuérzate y sé valiente...” (Josué capitulo 1). Aquella era una situación muy especial y difícil para el joven Josué, pues Dios le estaba entregando la responsabilidad de ocupar el lugar de Moisés como líder del pueblo de Israel, a quien debía guiar hasta la tierra prometida y tomar posesión de ella. El esfuerzo de Josué debía estar centrado en la obediencia “a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó”, le dijo el Señor. Y concluyó: “No te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas”.

Nuestro Padre celestial sabe que no estamos capacitados para vencer en esta vida por nuestros propios esfuerzos, sino que tenemos que depender de él para vivir una vida de victoria. Por eso envió a su Hijo para que muriese en la cruz, porque nosotros éramos totalmente incapaces de salvarnos y de salir de nuestra condición de pecadores. Sobre esto escribió el apóstol Pablo en su carta a los efesios: “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados” (Efesios 2:1). Y mientras predicaba el evangelio en el tiempo que estuvo aquí en la tierra, Jesús dijo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5).

Nuestros esfuerzos, al igual que hizo Josué, deben estar concentrados en conocer la voluntad de Dios, y en obedecerla. Así que cuando estemos en una situación muy difícil, lo mejor que hacemos es recordar el consejo de Dios el cual nos dice en el Salmo 46:10: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios”. El pasaje de hoy también nos exhorta a guardar silencio y a esperar en el Señor. Cuando asumimos esta actitud de quietud y dependencia, podemos escuchar y aprender todo lo que nuestro Padre celestial quiere enseñarnos. Entonces nos sometemos a su dirección en el camino que él ha trazado.

¿Te sientes demasiado cargado y abrumado tratando de resolver tus problemas? No te dejes guiar por los impulsos de la carne que te mueven a actuar inmediatamente. Haz un alto, ora, y deja las cosas en manos de Dios. Reconoce tu incapacidad y tu debilidad, guarda silencio y estate quieto. Permite al Señor tomar el control y descubrirás las maravillas que él tiene reservadas para ti. Él te demostrará que él es más que suficiente para resolver todos tus problemas. Su poder se perfecciona en nuestra debilidad (2 Corintios 12:9), cuando reconocemos que separados de él nada podemos hacer.

ORACIÓN:
Padre santo, te ruego me des discernimiento para entender en lo más profundo de mi espíritu, lo que tú quieres que yo haga cuando me dices que esté quieto y que guarde silencio. Ayúdame a descansar en ti, a confiar más en ti y a esperar tranquilamente en ti. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla 

LA GRACIA PARA ESPERAR



Salmo 62:1, 2
“En Dios solamente está acallada mi alma; De él viene mi salvación. El solamente es mi roca y mi salvación; Es mi refugio, no resbalaré mucho”.

No hay duda de que una de las cosas que menos nos gustan es esperar en fila. Llegamos a la cita del médico a tiempo o un poco antes, para no tener que esperar. Vamos al supermercado para comprar apenas unas cosas, y nos quedamos anclados en una fila interminable en la caja. Y todos hemos tenido la experiencia de esperar en el vehículo para usar un cajero automático del banco.

Cuando llevamos algo al Señor en oración, también traemos con nosotros nuestra impaciencia. Normalmente hacemos una petición, y esperamos la respuesta al instante. Si Dios no se pone en acción de inmediato, muchas personas comienzan a pensar: Bien, traté de orar, pero el Señor simplemente no hizo nada. En realidad, la oración no funciona.

¡Qué trágico! Comparemos esa actitud con la del rey David. Cuando él tenía apenas 16 años de edad, Dios envió al profeta Samuel a ungirlo como el rey. Pasarían dieciséis años más para que esa promesa se cumpliera. ¿Qué hizo David durante ese tiempo? ¿Se quejaba exigiéndole su reino? De ningún modo. David entendía que Dios era fiel. También sabía que su Padre celestial no solo era el Dios del quién y el qué, sino también del cuándo y el cómo. David quería tener el reinado solamente cuando el Señor estuviera dispuesto a dárselo. Por tanto, esperó.

¿Hay algo en tu vida por lo cual te resulta difícil mantenerte paciente? ¿Esperarás en el Señor como uno espera en el banco, o al igual que el rey David confiarás en el tiempo de Dios? El Padre celestial conoce cada faceta de tu situación, y su “demora” es, porque Él quiere, en realidad, lo mejor para ti.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

DIOS ESTARÁ CONTIGO



Isaías 43:2
“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti”.
 
Dios ha prometido su ayuda para con nosotros, para todos aquellos que están necesitados y afligidos, abatidos por los problemas, desechados por la misma sociedad que los formó. Cuando hacemos nuestras las promesas de Dios, no importa lo que se nos ponga en frente, si Él es con nosotros ¿Quién contra nosotros?.

El enemigo es experto en disfraces, en engaños. En ocasiones se tienen problemas tan grandes que para algunas personas es más fácil pensar que la única solución es la muerte, pero es solo una ilusión, no hay problema que Cristo no pueda solucionar, incluso hasta la muerte tiene solución. Él promete que las muchas aguas de los problemas no nos ahogarán, que el fuego encendido del enemigo no nos tocará, porque con Jesús vamos de victoria en victoria, ¡ánimo! Estamos al final de la carrera, un esfuerzo más y habremos terminado la buena carrera, ¡Cristo está en la meta, esperándote con tu galardón, no desfallezcas!

“Gracia y Paz”
Pensamiento Diario

EL QUE NO AMA, NO HA CONOCIDO A DIOS; PORQUE DIOS ES AMOR



1 Tesalonicenses 3:12
“Y á vosotros multiplique el Señor, y haga abundar el amor entre vosotros, y para con todos, como es también de nosotros para con vosotros”

El apóstol Juan nos da un resumen de las cualidades de Dios cuando dice: “Dios en Amor.” ¿Cómo sabemos que Dios nos ama? Juan dice, “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él” (1 Juan 4:9). Al pensar en este tema, Juan llega a una conclusión. Dice: “Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros,” de modo que si tú verdaderamente perteneces a Cristo, tendrás un afecto genuino a sus hermanos en Cristo y tendrás un amor cordial y verdadero hacia ellos.

De no ser así, debes dudar que perteneces a Cristo y que hayas pasado de la muerte a la vida en él. 1 Juan 4:8 “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” ¿Tendrás verdadero gozo en tu corazón cuando ves a tus hermanos cristianos andando en la luz, y sirviendo a Cristo de corazón? El versículo 12 dice: “si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros".

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

ORACIÓN:


Amante Padre celestial, me postro ante tu trono de gracia para adorarte y darte gracias por todas tus bendiciones. Te ruego pongas en mí un ferviente deseo de buscar tu rostro en oración cada día de mi vida, para disfrutar siempre de tu paz y tu gozo. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

sábado, 16 de febrero de 2013

¿CUÁNDO Y CÓMO DEBEMOS ORAR?



Efesios 6:17-18
“Tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos".

¿Cómo evalúas tu vida de oración? ¿Oras regularmente? ¿Cuándo sueles orar? ¿Cómo son tus oraciones? ¿Hay algo en tu tiempo de comunión con Dios que no te satisface? Si es así no te desanimes. Muchos creyentes luchan por mejorar su vida de oración, y encuentran dificultad para lograrlo. Pero en la Biblia encontramos consejos que pueden ayudarnos a mejorarla.

En el pasaje de hoy, el apóstol Pablo aconseja a los efesios que deben orar. ¿Cuándo? ¿Cuándo las cosas no andan bien? No. Debemos orar “en todo tiempo”, en las buenas y en las malas, en la alegría y en la tristeza, en los triunfos y en las derrotas. Muchas personas se acuerdan de orar solamente cuando están en medio de una prueba, sin embargo una verdadera vida de oración se caracteriza por la búsqueda de Dios de una manera metódica y frecuente. No depende de si tienes o no deseos de orar, o si crees que lo necesitas o no. Orar es un compromiso que va más allá de las emociones y los sentimientos.

¿Cómo debemos orar? Dice este pasaje: “Con toda oración y súplica en el Espíritu.” No se trata de orar “al Espíritu Santo”, como si tuviésemos que dirigirnos a él. Debemos orar “en el Espíritu”, es decir, en su poder y bajo su dirección. “Orar en el Espíritu” quiere decir orar sintiendo intensamente en el corazón el deseo de hacer la voluntad de Dios por encima de nuestros deseos, de agradar a Dios, y desear que su nombre sea glorificado en nuestra petición. Dice Romanos 8:26 que “el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.” Cuando oramos en el Espíritu podemos tener la seguridad de que, aunque no sepamos exactamente cómo y qué pedir, el Espíritu Santo nos ayudará en nuestra incapacidad, escudriñando nuestros corazones, y haciendo llegar nuestra súplica hasta Dios.

Debemos ser perseverantes en la oración. Colosenses 4:2 dice: “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias". Quizás en ocasiones sintamos que llevamos mucho tiempo orando acerca de lo mismo sin recibir respuesta, pero debemos continuar firmes confiando en que Dios está en control y que él nos contestará en el momento perfecto. Dice Lucas 18:1: “También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar”. Esta parábola habla de un juez que no temía a Dios, y de una viuda que se llegaba a él día tras día buscando justicia en una cierta situación, sin lograr que el juez le hiciera caso. Hasta que un día, el juez dijo: “Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia”. Entonces Jesús les dijo: “Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia".

El Señor nos dice que oremos siempre y no desmayemos, o sea debemos continuar insistiendo pues la respuesta de los cielos no tardará. Cuando ya no deseamos orar más, cuando la decepción y el desaliento se están apoderando de nosotros, es cuando más tenemos que orar. Si el afán o la ansiedad nos envuelven, si nos sentimos tristes o desanimados, necesitamos orar en busca de la paz que sólo Dios puede darnos. Así dice Filipenses 4:6-7: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.

Cuando oramos confiando en nuestro Padre celestial, con seguridad veremos los resultados los cuales serán mejores aún de lo que nosotros nos imaginamos. Así obra nuestro Dios, pues él “es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos”, dice Efesios 3:20.

ORACIÓN:
Amante Padre celestial, me postro ante tu trono de gracia para adorarte y darte gracias por todas tus bendiciones. Te ruego pongas en mí un ferviente deseo de buscar tu rostro en oración cada día de mi vida, para disfrutar siempre de tu paz y tu gozo. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

CÓMO SOBREVIVIR A NUESTRA CULTURA



1 Corintios 3:1-3
“De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?”

Cuando somos llamados a tener una nueva vida con Cristo, encontramos obstáculos. Uno de los más grandes es la cultura en la cual vivimos. Es posible que no reconozcamos el peligro en que estamos, hasta que caigamos. Demos una mirada a nuestro mundo.

Primero, una cultura secular es la que tiene poco interés en los asuntos espirituales o en la Biblia. Enseña a confiar en nosotros mismos y en las cosas que podemos ver, en vez de hacerlo en nuestro Dios.

Nuestro mundo es también materialista. Su interés principal es acumular cosas y tener riquezas, no en ocuparse de los demás. Trágicamente, muchas de las cosas que nuestra cultura valora están en oposición con la manera que Jesús nos llama a vivir. Cuando la Biblia contradice lo que la sociedad cree, no es raro que las personas menosprecien nuestro estilo de vida como estrecho y radical.

En muchos sentidos, nuestra sociedad es espiritualmente rebelde, ya que desafía tanto las leyes de Dios como las leyes de los hombres; la obediencia es considerada opcional. Un gran porcentaje de la población rechaza el criterio de Dios en cuanto a las relaciones sexuales y el matrimonio, porque han sido engañados al hacerles creer que pueden violar las leyes de Dios sin sufrir ninguna consecuencia.

Si no estamos alertas, podemos ser presa de las trampas del mundo. La clave para evitar sus lazos es la Palabra de Dios. Cuando estudiamos la Biblia, el Espíritu Santo identificará las mentiras en que estemos creyendo, y nos mostrará cómo podemos aplicar la verdad de las Sagradas Escrituras para ser libres.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

miércoles, 13 de febrero de 2013

NUNCA DES ESE FATAL PRIMER PASO



2 Timoteo 2:19-26
“Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo. Huye de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor. Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas. Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él”.

En este pasaje, el apóstol Pablo da valiosos consejos a su hijo espiritual Timoteo. Primero le dice que “se aparte de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo”. Después lo exhorta a que “huya de las pasiones juveniles, y siga la justicia, la fe, el amor y la paz”. Huir es apartarse de alguien o de algo de prisa con el fin de alejarse de un peligro o una amenaza. Muchos no lo han hecho a tiempo y han caído en el “lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él”. Génesis 39:7-12 nos cuenta que cuando la mujer de Potifar quiso seducir a su siervo José, “ella lo asió por su ropa, diciendo: Duerme conmigo. Entonces él dejó su ropa en las manos de ella, y huyó y salió”. Sólo Dios sabe cuales hubieran sido las consecuencias de haberse quedado el joven José en aquel lugar.

El escritor J. N. Norton escribió una pequeña historia sobre Alipio, un teórico de la música que vivió en el siglo IV, al cual sus amigos muchas veces lo apremiaban a asistir a los combates de los gladiadores en la arena del circo romano. Él se negaba porque aborrecía la brutalidad de esas barbáricas competencias. Pero un día tanto le insistieron que accedió a asistir. Sin embargo, Alipio se propuso no ver el sangriento espectáculo, y mantuvo los ojos cerrados apretadamente. Pero, de repente un grito penetrante hizo que abriera los ojos justo cuando uno de los luchadores recibía una herida mortal. J. N. Norton comenta: “Las finas sensibilidades de Alipio se embotaron, y se unió a la ruidosa multitud con sus gritos y exclamaciones. Desde aquel momento fue otra persona; cambió para lo peor; no sólo continuó asistiendo a esos eventos, sino que incitaba a otros a que hiciesen lo mismo”. Aunque Alipio entró en la arena contra su voluntad, el haberse expuesto al mal trajo malas consecuencias en su vida.

Esto nos enseña lo que le puede suceder a aquellas personas que presentan sus cuerpos ante la diabólica maldad de este mundo: caen en la trampa y quedan cautivos del lazo del diablo, como advirtió Pablo a Timoteo. Muchas personas que actualmente están adictas a las drogas, en algún momento comenzaron, quizás por complacer a un amigo, fumándose un cigarrillo de mariguana pensando que era algo inofensivo. Otros se detuvieron por unos segundos en un sitio de pornografía del Internet, y al cabo de un tiempo, sin apenas darse cuenta, se encontraron atrapados en las redes de un vicio que los tiene totalmente controlados. De la misma manera otros vicios y delitos como alcoholismo, robo, violaciones, etc., llegan a desarrollarse en una persona a partir de ese fatal primer paso que un día, desgraciadamente, decidió dar sin pensar en las consecuencias.

Pablo estaba consciente de las malas consecuencias de “coquetear” con las cosas del mundo. Por el contrario, sustituir los malos deseos y pensamientos con las cosas puras y justas de Dios es la mejor manera de evitar problemas en la vida y disfrutar las bendiciones del Señor. Es necesario estar alertas ante esas situaciones que nos presentan algo atractivo, quizás en apariencia inofensivo pero que pueden traer muy malas consecuencias. Pide a Dios discernimiento para identificarlas y huye de ellas inmediatamente. “No deis lugar al diablo”, dice Efesios 4:27. Alguien dijo: “Si le das a Satanás una pulgada, él construirá tus reglas”. Mantén esto presente en tu mente y nunca des ese fatal primer paso.

ORACIÓN:
Bendito Padre celestial, te pido me des discernimiento para identificar todo aquello que no te agrada, y dame fuerza y valor para rechazarlo y huir inmediatamente de toda iniquidad, y así ser instrumento para honra que glorifique tu nombre. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

CREADOS PARA AMAR A DIOS



Lucas 10:25-28
“Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?  El le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?  Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás”.

Los fariseos y los saduceos dedicaban mucho tiempo y esfuerzos para analizar la ley de Moisés, y para discutir sobre el valor de sus 613 normas. Pero el Señor Jesús fue al grano de la discusión al resumir la ley en dos principios clave: “Amarás al Señor con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo” (Deuteronomio 6:5; Levítico 19:34).

Aun antes de decirle a su pueblo que lo amara, Dios se identificó a sí mismo por medio de varios nombres que revelaban su carácter. Por ejemplo, Jehová se refiere a su ser y a ser fiel guardador del pacto, y Elohim se refiere a su poder infinito. Por medio de sus nombres, Dios estaba llamando la atención en cuanto a lo digno que era de ser amado por encima de todos y de todo, y también de su disposición de amarnos sin medida. Él nos hace promesas inquebrantables, y tiene el poder para cumplir cada una de ellas.

La Biblia no exagera el deseo de Dios de que sus hijos lo amen con todo su ser. Cuando Él se llama a sí mismo Dios celoso y exige nuestra devoción, está señalando nuestra absoluta necesidad de Él (Éxodo 20:5). Cualquier cosa que tenga más prioridad en nuestra vida, es un ídolo y, por tanto, nada debe ser más importante o más fundamental para nuestra existencia que Jehová Dios.

Fuimos creados para ser amados por Dios, y para amarlo a Él en reciprocidad. No adorarle con todo nuestro ser obstruye su propósito para con nosotros. El fiel Guardador del Pacto, que es infinito en poder, nos creó para relacionarnos con Él, de modo que podamos conocerlo, servirle y honrarlo.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

NO DEBÁIS A NADIE NADA



Romanos 13:8
"No debáis á nadie nada, sino amaros unos á otros; porque el que ama al prójimo, cumplió la ley".

Pablo nos está diciendo que no debemos pedir dinero prestado. Esto es sabiduría para una familia y es sabiduría para una nación. Ya nos hemos convertidos en una nación que anda pidiendo dinero prestado, o sea que, gastamos más de lo que producimos. La Biblia es bien clara en este asunto. ¡Y como sufrimos cuando ignoramos o desobedecemos las enseñanzas claras de la Palabra de Dios!

Una familia que gasta menos de lo que gana es una familia contenta. Pero una familia que gasta más de lo que gana va tener miseria. Y eso es verdad si los ingresos son grandes o pocos. No importa. Lo que importa es gastar tantito menos de lo que se gana. Esto es verdad para el rico y para el pobre. El que gasta más de lo que gana tendrá miseria, tarde o temprano.

Asimismo en el gobierno. Si el gobierno imprime muchos billetes y gasta más de sus ingresos, hay problemas, inquietud, y más o menos lo que estamos viendo actualmente. “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” Gálatas 6:7. Siempre viene el día de pago. Como Cristianos, (o simplemente como gente de sentido común), déjenos de gastar tantito menos de lo que ganamos, y nuestras familias, y nuestros niños van a tener el beneficio.


“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

ORACIÓN



Bendito Padre celestial, te pido me des discernimiento para identificar todo aquello que no te agrada, y dame fuerza y valor para rechazarlo y huir inmediatamente de toda iniquidad, y así ser instrumento para honra que glorifique tu nombre. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

BUEN NOMBRE



Salmo 20:7
“Estos confían en carros, y aquéllos en caballos; Mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria”.
 
Hoy en día los criminales sin importar el delito que hayan cometido, tienen derecho al buen nombre y por esta razón en muchos casos ni sus rostros desean mostrar. Para cada persona es muy importante su buen nombre, aquello que lo hace parte útil de la sociedad aunque no lo sea. Son muchos los que confían en sus propios logros, en su conocimiento, en su poder, en su riqueza.

La confianza es puesta en aquellos que mejor nombre tengan, aunque en muchos casos, halla que lamentarse luego. Pero los que hemos creído en Jesucristo tenemos una certeza, Él es el único en quien podemos confiar, confiar en el nombre de Jesús es mejor que confiar en nosotros mismos o nuestro nombre. Por mucho poder, sabiduría, riqueza o influencia que tengamos, éstas llegan el momento en que fallan, pero el nombre de Jesús, es el único nombre dado a los hombres en que podemos ser salvos. Puedes descansar confiadamente en los brazos del príncipe de los pastores, en Jesucristo, jamás te fallará, porque en su nombre hay todo poder.

“Gracia y Paz”
Pensamiento Diario