jueves, 28 de julio de 2016

Deuteronomio 8:10



Deuteronomio 8:10

"Y comerás y te saciarás, y bendecirás al Señor tu Dios por la buena tierra que te habrá dado". 

Proverbios 13:4



Proverbios 13:4

“El alma del perezoso desea mucho, pero nada consigue, Sin embargo, el alma de los diligentes queda satisfecha”.

miércoles, 27 de julio de 2016

SI ERES DÉBIL TRATARÁS DE VENGARTE, SI ERES FUERTE PERDONARÁS...



“¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? Que lo demuestre con su buena conducta, mediante obras hechas con la humildad que le da su sabiduría”.

“Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios sino como sabios, aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos”.

¡Gracia y Paz!

1 Juan 2:17



1 Juan 2:17
“Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”.

Juan 10:28
“y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano”.


¡Gracia y Paz!

Proverbios 15:1



¡Cuida la forma en que dices las palabras!
Ser inteligente tiene mucho que cuando tienes enojo. Aprende a controlar tus emociones, evitando dejarte llevar por los impulsos; piensa siempre en las consecuencias, no uses palabras soeces y no ofendas. Si sientes que la situación se está saliendo de control, propón dejar la conversación para otro momento. Si tu esposa, esposo o hijos, se mantienen en su posición de discordia, retírate con tranquilidad y aclara que será mejor resolverlo después.

Tu actitud en una situación tensa puede marcar la diferencia, incluso puedes lograr que tu ser querido se tranquilice y baje la guardia. Cuida siempre que tu comunicación con tus seres queridos esté guiada por el amor y el respeto.



¡Gracia y Paz!

martes, 26 de julio de 2016

Proverbios 20:1



Proverbios 20:1
"El vino es provocador, la bebida fuerte alborotadora, Y cualquiera que con ellos se embriaga no es sabio".

Lucas 6:28


ESTOY AGRADECIDO CON DIOS...


Salmo 26


Salmo 26
“Júzgame, oh Señor, porque yo en mi integridad he andado; He confiado asimismo en el Señor sin titubear. Escudríñame, oh Señor, y pruébame; Examina mis íntimos pensamientos y mi corazón. Porque tu misericordia está delante de mis ojos, Y ando en tu verdad. No me he sentado con hombres hipócritas, Ni entré con los que andan simuladamente. Aborrecí la reunión de los malignos, Y con los impíos nunca me senté. Lavaré en inocencia mis manos, Y así andaré alrededor de tu altar, oh Señor, Para exclamar con voz de acción de gracias, Y para contar todas tus maravillas. Señor, la habitación de tu casa he amado, Y el lugar de la morada de tu gloria. No arrebates con los pecadores mi alma, Ni mi vida con hombres sanguinarios, En cuyas manos está el mal, Y su diestra está llena de sobornos. Mas yo andaré en mi integridad; Redímeme, y ten misericordia de mí. Mi pie ha estado en rectitud; En las congregaciones bendeciré a al Señor”.


lunes, 25 de julio de 2016

Lamentaciones 3:25


Salmo 139:4



Con Dios no nos queda otra más que ser sinceros…

Entre seres humanos es muy común que tratamos de engañarnos hablando con juegos de palabras o cuidando de no mencionar “ciertas cosas”, pero con Dios más vale ser sinceros porque Él lo sabe y conoce todo.

Sin lugar a dudas el Señor conoce nuestros corazones, nuestros pensamientos y sentimientos, sabe lo que diremos aun antes de que hayamos abierto nuestra boca. Dios conoce aún cuántos cabellos tenemos en la cabeza (Mateo 10:30); está con nosotros en cada circunstancia y en cada prueba; nos previene, nos guarda, nos ama, nos dirige; conoce nuestros pensamientos aún antes de que nosotros los tengamos.

El misterio de nuestra vida no está oculto a los ojos de Dios porque Él vio nuestro embrión antes de nacer (Salmo 139:16). Dios sabe cada paso que damos, siente cada suspiro, mira cada parpadeo de nuestros ojos; sabe cuándo nos sentimos mal, inconformes, molestos y también cuando estamos felices, satisfechos y plenos; conoce nuestros planes y expectativas, nuestras limitaciones y también nuestras fortalezas.

Pero entonces, ¿por qué nos desesperamos en los momentos de aflicción? Lo hacemos por nuestra impaciencia, porque nosotros queremos que su poder obre de inmediato cuando estamos enfermos o con problemas, porque deseamos una respuesta visible a nuestra manera, cuando Dios tiene las suyas; porque simplemente NO TENEMOS FE y sí mucha falta de conocimiento.

Seamos entendidos y valoremos el conocimiento que Dios tiene de nosotros. Si hay algún problema sin solución, Él lo conoce y también sabe la solución; si tenemos problemas en nuestras finanzas, también los conoce; si estamos padeciendo enfermedad, también Él la conoce. Lo que Dios espera es que confiemos y pidamos en Su voluntad para obtener lo que necesitamos.

Lucas 11:9-13
“Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?”


¡Gracia y Paz!