jueves, 9 de julio de 2015

EL PERDÓN DE DIOS


Salmos 32:1
“Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado”.
 
Cuando hemos pecado creemos que es muy difícil conseguir el perdón de Dios. Ese pesar nos avergüenza, nos aleja de la iglesia y hasta nos distancia de la comunión con Jesús, pero debemos recordar que dentro de sus promesas, el perdón de Dios está a nuestro alcance, no importa cual haya sido el pecado cometido, lo recibimos por medio de la fe en Jesucristo y su eterna misericordia.

Si nos arrepentimos de verdad y confesamos nuestros pecados, El Señor nos perdona porque prometió hacerlo (1 Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”).

Cuando Dios perdona nuestros pecados, los borra del registro. Nunca más los volverá a sacar a la luz, de modo que mostremos nuestro gozo y felicidad en todo tiempo (Isaías 43:25 “Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo; y no me acordaré de tus pecados”).


¡Gracia y Paz!

sábado, 4 de julio de 2015

¿AUN TIENES A TU PADRE CON VIDA?




Si tienes la bendición de tener a tu padre, valóralo, él es el hombre que cuidó de ti cuando eras un ser indefenso, que se sacrificó todo el tiempo para que tuvieras salud, fuerza y alegría. Respétalo siempre, jamás lo califiques ni lo juzgues, esa potestad sólo le corresponde a Dios.

Hablare con franqueza, nadie mejor que él, para entenderte, cuéntale tus cosas, con más confianza que al mejor de tus amigos... Ten la seguridad que encontrarás en él al confidente ideal y como no, si tu padre. Por la diferencia de edades es posible que tengan distintas maneras de ver la vida y que algunas veces no se pongan de acuerdo, pero no te preocupes, eso es bueno para ambos.

Conversa con él cada vez que te sea posible, esa dicha no la vas a tener siempre, pregúntale ¿papá tu qué harías?, lo vas a llenar de gozo, le va a ser de mucho bien sentirse útil, saber que lo tomas en cuenta, que crees y confías en él, como cuando eras un(a) niño(a)... Escúchalo, aunque sus consejos no lleguen a resolver tus problemas te serán provechosos, te marcarán pautas y ayudaran a concebir nuevas ideas, hallaras en sus palabras la experiencia de un ser humano que alguna vez fue como tú, tuvo tu edad y trajinó por el mismo camino.

Si tienes a tu padre presente, quiérelo, amalo, aprécialo, no olvides que detrás de su sonrisa se esconde la nostalgia de un hombre al que le quedó corto el tiempo, pero que ahora, como es natural, disfruta viendo en ti la continuación de su propia vida... Por eso cada vez que puedas  visítalo, tu sola presencia será suficiente para alegrarlo y hacerlo muy feliz.

Si tienes a tu padre con vida abrázalo, quiérelo, dile que lo amas, que él es de las personas más importante en tu vida, que le estás eternamente agradecido(a) por la labor de padre hacia tu vida... ello lo va hacer muy feliz a él, porque nada es más reconfortante y hermoso para un padre que la gratitud y el amor de su propio(a) hijo(a).

¡Gracia y Paz!
Editado por: Carlos Martínez M.


John Henry Medina del Piélago

LAS TORMENTAS NO DURAN POR SIEMPRE




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¿QUIERES SER UN VERDADERO DISCÍPULO DE CRISTO?




 Ser discípulos de Jesús es vivir haciendo todo en Cristo y para Cristo. Pero, ¿cuántos quieren ser verdaderos discípulos de Cristo?

(Lee Filipenses 3:1-21)

Ser discípulo implica vivir las enseñanzas de Cristo (v. 1). Evitando a los que tergiversan su palabra (v .2). Eligiendo vivir conforme al espíritu y no conforme a la carne (vv. 3-4). No obstante de tener todo lo material, prefieren lo espiritual (vv. 5-7). Olvidan posiciones, la meta siempre será el conocimiento del Señor y alcanzar la perfección (vv. 8-12). Estos nunca tiran la toalla, nunca se rinden (vv. 13-14). Cada día maduran (v. 15). Siendo seguidores e imitadores (v. 17), reconociendo que no pertenecen a este mundo (v. 20).

¡Comprometámonos a ser verdaderos discípulos de Jesús!


¡Gracia y Paz!

viernes, 3 de julio de 2015

TENER UN CORAZÓN PARA DIOS DEBERÍA SER NUESTRA PRIORIDAD...



Isaías 58:6
“¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?”

Si en verdad queremos ayunar, hagamos lo que Dios nos dice: en vez de ayunar y andar por aquí y por allá con una apariencia piadosa, dejemos de pecar. Dejemos los afanes. Dejemos de chismear. Dejemos de hacer las cosas que revelan la perversidad y la maldad de nuestro corazón. Demostremos nuestra fe en Dios con nuestro comportamiento. Seamos sinceros en nuestras relaciones. Seamos  honestos en lo que decimos.

El Señor no quiere vernos en cilicios ni cubiertos de ceniza, Él quiere vernos limpios por dentro. Nunca estaremos limpios si no confesamos que estamos sucios. Nunca alcanzaremos la pureza si no admitimos nuestra inmundicia. Y nunca podremos lavar los pies de quienes están heridos mientras no permitamos que Jesús, a quien herimos todos los días, lave los nuestros.

Isaías 58:7
“¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que, cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?”

Dejemos de darle la espalda a los pobres y a los menesterosos, y mostremos bondad a nuestros propios hermanos. ¡Tengamos una verdadera comunión con nuestro Padre Celestial y dejemos de tener una religión tan fría como el Polo Norte! TENGAMOS UN CORAZÓN PARA DIOS.

Cuando tengamos corazón para Dios, también tendremos corazón para otras personas. Dejemos de ser odiosos y religiosos. La falta de amor que tenemos hoy en día es dañina a la causa de Cristo.


¡Gracia y Paz!

Salmo 91:11



Pon tu confianza en el Señor, llénate de su paz. Mira con tus ojos espirituales la cantidad de ángeles que están a tu alrededor, como guardaespaldas invisibles, sólo para cuidarte.

¡Gracia y Paz!

martes, 30 de junio de 2015

PARA QUE UN MATRIMONIO TENGA ÉXITO, HACE FALTA MÁS QUE AMOR...



¿Cuántos años lleva tu matrimonio? ¿Cómo le estás haciendo para superar los momentos difíciles, los problemas, las diferencias...?

En todos los matrimonios hay de todo, se tienen altos y bajos, momentos buenos y malos. Pero, por encima de todo, lo importante es permanecer juntos.

Con los años seguramente el amor no es el mismo que se tiene cuando recién casados... posiblemente no. El que se tiene con los años debe ser mejor. Y es que el amor por sí solo no es suficiente para que un matrimonio funcione, dure y crezca de manera saludable. Hace falta más que amor... ¡HACE FALTA DIOS!

Mateo 7:24–27
“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente,  que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa;  y no cayó,  porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina”.

Para que un matrimonio funcione a largo plazo debe estar fundamentado en Dios. Sí, eso es algo que todos conocemos y que hemos oído mil veces, pero, ¿me puedes decir si esto es algo que realmente vives? ¿Es algo que practicas día a día en las pequeñas cosas?

La manera de ponerlo en práctica es orando. Cada día levántate, busca la presencia de Dios orando y leyendo la Biblia. En tu oración pídele al Señor que tome el control de tu día. “Señor ayúdame a ser el esposo que quieres que sea, ayuda a mi esposa a ser la ayuda que Tú quieres que sea”.

Haz una lista con peticiones de oración en la cual ambos anoten todas sus necesidades físicas, económicas, etc. Pero, además de orar por todo eso, oren también por su carácter. Acostúmbrense a orar la Biblia…

“Señor, ayúdame a gloriarme en las tribulaciones, a recordar que los problemas que estamos viviendo producen paciencia” (Romanos 5:3).

“Señor, ayúdame a amar a mi mujer como Cristo ama a Su iglesia; ayúdame a amarla como a mi propio cuerpo, que cada día seamos una sola carne” (Efesios 5:25, 28).

“Señor, ayúdanos a que cada día desarrollemos más del fruto de tu Santo Espíritu, que podamos crecer en amor, en gozo, en paz, en paciencia, en benignidad, en bondad, en fe, en mansedumbre, en templanza. Que el uno al otro podamos ayudarnos mutuamente a crecer en aquellas áreas en las que fallamos” (Gálatas 5:22-23).

“Oh Santo Dios perdóname por las rencillas que provoco. Ayúdame a cambiar mi carácter para que podamos vivir en paz en nuestro hogar” (Proverbios 21:9).

Para edificar un hogar sobre la roca hay que orar. Orar el uno por el otro. Orar los dos juntos y con sus hijos. Esto los hará resistir pruebas y tormentas, y los mantendrá unidos y fortalecidos.

¿Puedes comenzar a edificar tu propio hogar sobre la roca hoy mismo? ¿Hay algún cambio por pequeño que sea que puedas hacer? ¡Hazlo ya! Merece la pena.


¡Gracia y Paz!

Edificando Matrimonios conforme al propósito de Dios

Lucas 6:45


Salmo 49:3



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