jueves, 16 de octubre de 2014

PADRE, CAMBIA MI CORAZÓN...



Dios nos pide que cambiemos el odio por amor, la tristeza por alegría, la enemistad por la paz, el desasosiego por la paciencia, la maldad por bondad, la rudeza por amabilidad, la deslealtad por fidelidad, la soberbia por humildad y el descontrol o desenfreno, por control propio.

Ese cambio es muy difícil para nosotros, pero es el fruto del Espíritu de Dios en nosotros. Pídele a tu Padre celestial, que te llene con Su Espíritu y podrás cambiar y ser obediente a lo que Dios te pide. No temas a ese cambio.

¡Gracia y Paz!

Siguiendo a Jesús

EL REINO DE DIOS NO VENDRÁ CON ADVERTENCIA



“Y preguntado por los fariseos cuando había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí o helo allí, porque he aquí que el reino de Dios entre vosotros está, y dijo a sus discípulos: tiempo vendrá, cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre y no lo veréis y os dirán: Helo aquí o helo allí. No vayáis ni sigáis, porque como el relámpago relampagueando desde una parte de debajo del cielo resplandece hasta la otra debajo del cielo, así también será el Hijo del Hombre en su día, mas primero es necesario que padezca mucho y sea reprobado de esta generación, y como fue en los días de Noe así también será en los días del Hijo del Hombre: comían, bebían, los hombres tomaban mujeres y las mujeres maridos hasta el día que entró Noé en el arca y vino el diluvio y destruyó a todos, asimismo también como fue los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban, mas el día que Lot salió de Sodoma llovió del cielo fuego y azufre y destruyó a todos. Como esto será el día en que el Hijo del Hombre se manifestará. En aquel día, el que estuviere en el terrado y sus alhajas en casa, no descienda a tomarlas, y el que en el campo, asimismo no vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot. Cualquiera que procurare salvar su vida la perderá y cualquiera que la perdiere la salvará. Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama, el uno será tomado y el otro será dejado; dos mujeres estarán moliendo juntas, la una será tomada y la otra dejada; dos estarán en el campo, el uno será tomado y el otro dejado, y respondiendo le dicen: ¿Dónde, Señor? Y él les dijo: Donde estuviere el cuerpo, allá se juntarán también las aves de rapiña” (Lucas 17:20-37).

¿ESTÁS DISPONIBLE PARA SERVIR AL SEÑOR?



¿ESTÁS DISPONIBLE PARA SERVIR AL SEÑOR?

Romanos 12:4-8
“Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría”.

Como parte del cuerpo de Jesucristo, todos los miembros de su iglesia tenemos la encomienda de ser instrumentos del Señor en su propósito de transformar al mundo por medio del conocimiento de la verdad y el poder de su evangelio. El pasaje de hoy nos enseña que, al igual que los miembros del cuerpo humano, no todos tenemos la misma función, sino que debemos actuar conforme al don que nos fue dado por el Espíritu Santo (1 Corintios 12:11). La iglesia es como una caja de herramientas destinadas a llevar a cabo una tarea. Hay diversos tipos de herramientas en esa caja, de diferentes tamaños y formas, cada una de ellas con una cierta función. De vez en cuando, el carpintero mete la mano en la caja, y saca aquella herramienta que necesita en ese momento para la labor específica que va a realizar. No hay herramienta mejor o más útil que otra; todas son igualmente necesarias para la obra que se está realizando, y la falta de una de ellas pudiera obstaculizar e incluso impedir la conclusión satisfactoria del trabajo.

Dios te necesita para llevar a cabo sus planes de salvación para este mundo perdido. Tú tienes una función específica que realizar en esos planes divinos. La pregunta es: ¿Estás tú disponible para Dios? El enemigo puede afectar tu disponibilidad como herramienta si logra poner dudas en tu mente acerca de tu eficiencia, tu valor, tus condiciones morales, tu capacidad o tu sabiduría. Pero si actúas en el nombre del Señor podrás llevar a cabo tu función con excelencia. El apóstol Pablo trata sobre este asunto en su primera carta a los Corintios donde dice: “Mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia”. No importa cuán débil crees tú que eres, o cuán poco inteligente; no importa tu pasado o de dónde te sacó el Señor, lo único que importa es si tienes un corazón dispuesto para Dios. A la hora de llamar, Dios no llama a los capacitados, él capacita a los llamados que han respondido a su voz.

En el libro de Juan capítulo 20 nos cuenta que María Magdalena estaba llorando junto al sepulcro de Jesús. Allí estaba ella sola, desconsolada, confundida, sin esperanza, cuando de pronto se volvió, y allí estaba Jesús junto a ella. Al principio no lo reconoció, pero cuando Jesús le dijo: “¡María!”, ella supo que era el Maestro, que había resucitado. Entonces el Señor la mandó que fuera a decirles a los discípulos las buenas noticias. Y “fue entonces María Magdalena para dar a los discípulos las nuevas de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas” (Juan 20:18). Jesús había liberado a María Magdalena de siete demonios (Lucas 8:2). Desde entonces ella había amado al Señor, lo había seguido, le había servido, y fue la primera en ver al Maestro después de su resurrección. Allí él la llamó por su nombre, y le encomendó una tarea. Ella inmediatamente obedeció, siendo un valioso instrumento para llevar a cabo los planes de Dios para este mundo.

Jesús hoy está a tu lado, y te llama por tu nombre, y quiere darte una encomienda. ¿Estás tú disponible para el Señor? Al igual que María Magdalena, ¿serás obediente y llevarás a cabo tu tarea? ¿Serás una herramienta útil en las manos de Dios? ¿O ignorarás su llamado? Lee su palabra diariamente, medita en ella, pasa tiempo en oración. Entonces escucharás su voz. Tú decidirás qué hacer.

ORACIÓN:
Padre santo, te doy gracias por el privilegio que me das de ser una herramienta en tus manos. Ayúdame a estar siempre disponible para ti y capacítame para servirte de manera que tu nombre sea glorificado. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

ORACIÓN



Jesús hoy está a tu lado, y te llama por tu nombre, y quiere darte una encomienda. ¿Estás tú disponible para el Señor? Al igual que María Magdalena, ¿serás obediente y llevarás a cabo tu tarea? ¿Serás una herramienta útil en las manos de Dios? ¿O ignorarás su llamado? Lee su palabra diariamente, medita en ella, pasa tiempo en oración. Entonces escucharás su voz. Tú decidirás qué hacer.

ORACIÓN:

Padre santo, te doy gracias por el privilegio que me das de ser una herramienta en tus manos. Ayúdame a estar siempre disponible para ti y capacítame para servirte de manera que tu nombre sea glorificado. En el nombre de Jesús, Amén.

miércoles, 15 de octubre de 2014

2 Crónicas 6:14



2 Crónicas 6:14
“Yahweh Dios de Israel, no hay Dios semejante a ti en el cielo ni en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia a tus siervos que caminan delante de ti de todo su corazón”

Esta fue una oración nacida en lo más profundo del corazón del rey Salomón cuando iban a dedicar el templo de Jerusalén. No se esforzó en decir cosas hermosas nada más por decirlas, sino porque salían de su ser, de la experiencia vivida con Dios. Igual nosotros cuando oremos debemos hacerlo sin decir palabras rebuscadas con la intención de tocar a la fuerza el corazón de Dios, como si quisiéramos manipular su voluntad. Basta con que expresemos lo que nace en nuestro corazón, porque orar es hablar con Dios.

Si dispones de un poco de tiempo, por favor lee 2 Crónicas 6:14-39 y descubrirás al menos doce atributos de Dios que resaltó este gobernante de Israel:

1. Dios es grande y soberano (v. 14)

2. Dios cumple sus promesas (v. 15)

3. Dios tiene poder ilimitado para cumplir sus promesas (vv. 16, 17)

4. Dios es santo (v. 18)

5. El amor de Dios por nosotros no tiene límites (vv. 19, 20, 42 b)

6. Dios escucha nuestras oraciones (v. 21)

7. Dios nos hace justicia si se lo pedimos (v. 22)

8. Dios nos perdona cuando hay arrepentimiento sincero (v. 23, 31)

9. Dios nos concede lo que le pedimos (v. 32, 33)

10. Dios nos defiende de los enemigos (vv. 34, 35)

11. Dios nos rescata de la cautividad (vv. 36-39)

12. Dios nos bendice siempre

Es necesario que conozcamos a Dios como realmente es, no como ese Dios castigador, sino como el Padre amoroso que es; un Dios que está atento a las oraciones de sus hijos y responde con poder.


¡Gracia y Paz!

Efesios 4:29



Efesios 4:29

“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca; sino la que sea buena y sirva para edificación, para que dé gracia a los oyentes”.

ORACIÓN



¿Quieres conocer a Dios? Conoce a su Hijo Jesucristo, el Verbo encarnado, la Palabra revelada, el resplandor de la gloria de Dios y la imagen misma de su sustancia. ¿Y cómo puedes conocer a Jesucristo? Escudriñando la Palabra de Dios, meditando en ella diariamente, orando, pidiendo espíritu de sabiduría y revelación. Cuando hagas esto cada día de tu vida, el Espíritu Santo irá creando en ti las condiciones para que puedas “ver” a Dios revelado por medio de su palabra y de su santo Hijo Jesucristo.

ORACIÓN:

Padre santo, yo anhelo conocerte y vivir en comunión contigo. Te ruego me des espíritu de sabiduría y revelación para poder verte de la manera en que tú quieres que yo te vea y te conozca. En el nombre de Jesús, Amén.

¿HAS SENTIDO LA REVELACIÓN DE DIOS EN TU VIDA?



¿HAS SENTIDO LA REVELACIÓN DE DIOS EN TU VIDA?

Hebreos 1:1-4
“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos”.

Mucha gente del mundo tiene conceptos distorsionados en cuanto a Dios, y por esa razón su perspectiva de la vida es equivocada. Muchos creen que es muy difícil conocer a Dios, y lo perciben como algo imposible de alcanzar. Sin embargo, lo cierto es que Dios desea revelarse a la humanidad y tener una íntima relación con toda su creación, por lo tanto él está muy interesado en darse a conocer al mundo. Esto lo vemos claramente a través de toda la Biblia. Por ejemplo, en la escritura de hoy, el autor de la carta a los Hebreos nos dice que Dios habló “muchas veces y de muchas maneras” a su pueblo a través de los profetas. El problema fue que el rebelde pueblo de Israel no prestó atención a sus palabras, rechazando, por tanto, los planes de bendición que Dios tenía para ellos. En Isaías 48:17-18 encontramos esta afirmación: “Así ha dicho Yahweh, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo soy Yahweh Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir. ¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del mar”.

Yahweh Dios se revela a nosotros también a través de su creación, del mundo físico que nos rodea. El Salmo 19:1 dice: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos”. Ellos nos hablan de su gloria y su majestad. El viento, las olas, los huracanes y los terremotos demuestran la fuerza y el poder de Dios. Las diferentes estaciones del año con sus diversos matices, el sol, la luna y las estrellas nos muestran el genio creador de nuestro Hacedor.

También Yahweh Dios decidió revelarse a sí mismo, a través de la conciencia del hombre. Aún aquellos que no conocen su ley, saben por instinto qué es bueno y qué es malo. Dice Romanos 2:14-15: “Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos”. Hay ateos que nunca robarían, matarían o violarían. Este principio proviene de Dios, quien ha inculcado un sentido moral en la conciencia de todo hombre. Claro que estas personas siguen los dictados de su conciencia, pero dudan de la existencia de Dios y por lo tanto no llegarán a conocerlo.

La máxima revelación de Dios a la humanidad ha sido a través de su Hijo Jesucristo, quien dejó su gloria para tomar forma de hombre, y revelarse ante nosotros. Dice el pasaje de hoy que Jesucristo es “el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia”. Y en Juan 14:7, Jesús les dice a sus discípulos: “Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto”. Entonces Felipe le dice al Señor que les muestre al Padre, y Jesús le contesta: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Juan 14:9).

¿Quieres conocer a Dios? Conoce a su Hijo Jesucristo, el Verbo encarnado, la Palabra revelada, el resplandor de la gloria de Dios y la imagen misma de su sustancia. ¿Y cómo puedes conocer a Jesucristo? Escudriñando la Palabra de Dios, meditando en ella diariamente, orando, pidiendo espíritu de sabiduría y revelación. Cuando hagas esto cada día de tu vida, el Espíritu Santo irá creando en ti las condiciones para que puedas “ver” a Dios revelado por medio de su palabra y de su santo Hijo Jesucristo.

ORACIÓN:
Padre santo, yo anhelo conocerte y vivir en comunión contigo. Te ruego me des espíritu de sabiduría y revelación para poder verte de la manera en que tú quieres que yo te vea y te conozca. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

martes, 14 de octubre de 2014

ORACIÓN



Si buscamos el rostro del Señor en oración cada día de nuestras vidas, si escudriñamos su santa palabra, meditamos en ella y la aplicamos a nuestro diario vivir, el Espíritu Santo nos capacitará para regocijarnos en todo tiempo, y aceptar la adversidad, el sufrimiento y la tristeza con la seguridad de que será para nuestro bien, como nos afirma Romanos 8:28: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. Entonces podremos decir como el salmista: “Este es el día que hizo el Señor; nos gozaremos y alegraremos en él” (Salmo 118:24).

ORACIÓN:

Amoroso Padre, te doy gracias por tu fidelidad, no importa cuáles sean las circunstancias que me rodeen en este momento. Por favor, capacítame para disfrutar plenamente de este día, sabiendo que tú estás conmigo siempre y que todo lo que me pase, redundará en bendición para mi vida y la de mi familia. En el nombre de Jesús, Amén.

¿DISFRUTAS CON PLENITUD CADA DÍA DE TU VIDA?



¿DISFRUTAS CON PLENITUD CADA DÍA DE TU VIDA?

Génesis 8:20-22
“Y edificó Noé un altar al Señor, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocaustos en el altar. Y el Señor percibió el aroma agradable, y dijo el Señor para sí: Nunca más volveré a maldecir la tierra por causa del hombre, porque la intención del corazón del hombre es mala desde su juventud; nunca más volveré a destruir todo ser viviente como lo he hecho. Mientras la tierra permanezca, la siembra y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, el día y la noche, nunca cesarán”.

Había pasado el diluvio, las aguas lentamente se habían retirado, y Dios le dijo a Noé que saliera del arca con toda su familia y todos los animales que estaban con ellos. Entonces Noé edificó un altar para adorar a Dios, y al Señor le agradó y prometió no volver a maldecir la tierra por causa de la maldad del hombre. Y desde entonces la sequía y las lluvias, el frío y el calor, el verano y el invierno, el día y la noche nunca han cesado.

En una ocasión, mientras manejaba su auto camino hacia una iglesia en el campo, un pastor escuchó de uno de sus diáconos que le acompañaba la siguiente exclamación: “¡Qué fría y miserable está esta mañana! ¡Detesto esta clase de tiempo!” El pastor, sonriendo, replicó: “Precisamente le estaba dando gracias a Dios por guardar su Palabra”. --¿Qué quiere usted decir? -- preguntó el diácono. --Bueno, hace más de 3,000 años, Dios prometió que el frío y el calor y la sequía y las lluvias no cesarían, así es que esta clase de tiempo me da la seguridad de que él cumple sus promesas.

Realmente es maravilloso saber que tenemos un Dios que guarda sus promesas, porque él es el mismo Dios que nos promete una vida abundante y eterna a través de su Hijo Jesucristo. Pero para disfrutar esa vida abundante mientras estemos en este mundo, debemos aprender a aceptar con gozo todas las circunstancias que se presenten en nuestras vidas, pues todas son parte del plan de Dios con el fin de prepararnos para pasar la eternidad junto a él. Así lo expresa el apóstol Santiago: “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia” (Santiago 1:2-3).

Al igual que las condiciones del tiempo varían de un día al otro, en el aspecto emocional y en el espiritual hay también momentos de frío y momentos de calor; también hay días soleados pero a veces el sol se oculta y negros nubarrones se forman en el cielo; hay paz y también hay tormentas, alegrías y tristezas, gozo y sufrimientos. Todo esto lo experimentaremos en el transcurso de nuestras vidas. Eclesiastés 3:1-4 dice: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar”. Todo aquel que nace pasará por todas estas circunstancias en su vida, “mientras la tierra permanezca”, dice el pasaje de hoy. Pero ¡qué bueno que en medio de cualquier circunstancia, podemos confiar que el Señor no nos abandonará jamás! Jesús dijo a sus discípulos: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Esta promesa es para todos los que hemos aceptado a Jesucristo como nuestro único y suficiente Salvador.

Si buscamos el rostro del Señor en oración cada día de nuestras vidas, si escudriñamos su santa palabra, meditamos en ella y la aplicamos a nuestro diario vivir, el Espíritu Santo nos capacitará para regocijarnos en todo tiempo, y aceptar la adversidad, el sufrimiento y la tristeza con la seguridad de que será para nuestro bien, como nos afirma Romanos 8:28: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. Entonces podremos decir como el salmista: “Este es el día que hizo el Señor; nos gozaremos y alegraremos en él” (Salmo 118:24).

ORACIÓN:
Amoroso Padre, te doy gracias por tu fidelidad, no importa cuáles sean las circunstancias que me rodeen en este momento. Por favor, capacítame para disfrutar plenamente de este día, sabiendo que tú estás conmigo siempre y que todo lo que me pase, redundará en bendición para mi vida y la de mi familia. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

lunes, 13 de octubre de 2014

ORACIÓN



ORACIÓN:
Padre santo, te ruego limpies mi corazón de todo rencor o amargura que esté afectando mi relación contigo y con los que me rodean. Por favor, capacítame para perdonar a los que me han herido, así como tú me has perdonado a mí. En el nombre de Jesús te lo pido, Amén.


Bendice a la persona que te ofendió. Ora por ella. Es posible que no tengas deseos de elevar a esa persona en oración, pero tienes que hacerlo si quieres ser obediente. Dios recompensará tu obediencia, el sentimiento de rencor desaparecerá, y la paz y el gozo del Señor llenarán tu corazón. Entonces podrás dormir en paz.

¿TIENES RENCOR EN TU CORAZÓN?



¿TIENES RENCOR EN TU CORAZÓN?

Efesios 4:30-32
“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”.

En el capítulo 4 de la carta a los Efesios, el apóstol Pablo enfatiza en las cualidades que deben caracterizar a una persona convertida a Cristo. Puesto que el nuevo cristiano es una nueva criatura debe ser evidente en su vida un cambio en relación a su vida anterior. En la escritura de hoy, Pablo los exhorta a “quitarse” ciertas cosas de su carácter de la misma manera que se quitarían una prenda de vestir que no piensan usar nunca más. Y completa la idea en el versículo 24 donde dice: “Y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”.

La amargura, el enojo, la ira, son sentimientos que entristecen al Espíritu Santo, lo cual afecta nuestra relación con Dios y por lo tanto nuestro crecimiento espiritual. También nuestra relación con aquellos que nos rodean se afecta negativamente. Hebreos 12:15 dice: “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados". Y si no “quitamos” de nosotros prontamente estos sentimientos negativos, irán creciendo, echarán raíces en nuestros corazones y se convertirán en algo peor, que es el rencor.

El diccionario define el rencor como “Resentimiento arraigado y tenaz”. Esto quiere decir que echa raíces y que es muy difícil de eliminar. El rencor es una barrera que nos impide vivir en paz con los demás. Por lo tanto, dice este versículo, no podremos alcanzar la gracia de Dios. El rencor poco a poco se convierte en una auto tortura que no deja dormir en paz, y afecta no solamente el aspecto espiritual, sino también el emocional y hasta el aspecto físico, pues el estrés que se produce afecta la presión arterial y el corazón, y causa problemas en el sistema digestivo, dolores de cabeza, y otras consecuencias en la salud. Y lo más interesante de todo es que la persona que siente rencor sufre mucho más que aquella que es el blanco de ese rencor, pues lo más probable es que ésta ni se acuerda de lo sucedido. Debemos, pues, eliminar el rencor de nuestros corazones. ¿Cómo lo hacemos?

El rencor es producto de un espíritu no perdonador. La única manera de eliminar el rencor de nuestro corazón es perdonando a la persona que nos hirió. El perdón es un acto de la voluntad. Debemos querer perdonar, pero al mismo tiempo tenemos que reconocer que somos débiles y que quizás no podamos perdonar por nuestras propias fuerzas. Sin embargo, el Señor está siempre dispuesto a ayudarnos, cuando clamamos a él de corazón. El primer paso es reconocer delante de Dios la existencia del rencor y confesar ante él nuestro deseo de librarnos de ese sentimiento negativo que tanto entristece su Espíritu.

Un principio bíblico puede ayudarnos en este propósito. Cuando Jesús les enseñó a sus discípulos la oración modelo, hizo énfasis en la necesidad de perdonar, diciéndoles: “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” (Mateo 6:14-15). Simplemente, si queremos disfrutar plenamente del perdón de Dios, debemos perdonar a los que nos han ofendido. Estar consciente de esto puede ayudarte a perdonar a quien te ofendió.

Pero el Señor nos exhorta a ir aun más allá del perdón. En Mateo 5:44, Jesús nos dice: “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen”. Bendice a la persona que te ofendió. Ora por ella. Es posible que no tengas deseos de elevar a esa persona en oración, pero tienes que hacerlo si quieres ser obediente. Dios recompensará tu obediencia, el sentimiento de rencor desaparecerá, y la paz y el gozo del Señor llenarán tu corazón. Entonces podrás dormir en paz.

ORACIÓN:
Padre santo, te ruego limpies mi corazón de todo rencor o amargura que esté afectando mi relación contigo y con los que me rodean. Por favor, capacítame para perdonar a los que me han herido, así como tú me has perdonado a mí. En el nombre de Jesús te lo pido, Amén.

¡Gracia y Paz!
Dios te Habla


jueves, 9 de octubre de 2014

EL AMOR ES COMO UNA VELA AL VIENTO....



50 MANERAS DE AMAR A TU CONYUGUE

1. Primero ámese cada uno a sí mismo.
2. Empiecen el día abrazándose.
3. Desayunen en la cama.
4. Díganse te amo cada vez que se separen.
5. Elógiense en forma espontánea y sincera.
6. Reconozcan y festejen sus diferencias.
7. Vivan cada día como si fuera el último.
8. Escríbanse cartas de amor inesperadas.
9. Planten una semilla juntos y cuídenla hasta su madurez.
10. Salgan juntos una vez por semana.
11. Envíe flores sin razón alguna.
12. Acepte y ame a los amigos y la familia del otro.
13. Escríbanse notas que digan te amo y colóquenlas por toda la casa.
14. Deténganse e inhalen el aroma de las rosas.
15. Bésense sorpresivamente.
16. Disfruten hermosas puestas de sol juntos.
17. Sean sinceros al disculparse.
18. Sean indulgentes.
19. Recuerden el día en que se enamoraron, y reconstrúyanlo.
20. Tómense de las manos.
21. Díganse te amo con los ojos.
22. Permita que ella llore en sus brazos.
23. Exprésele que lo comprende.
24. Brinden por su amor y compromiso.
25. Hagan algo que los anime.
26. Permítale que ello lo dirija cuando esté perdido.
27. Ríanse de sus chistes.
28. Aprecien su belleza interior.
29. Hagan las tareas de la otra persona por un día.
30. Alienten sueños maravillosos.
31. Exprésense muestras de afecto en público.
32. Dense masajes amorosos sin restricciones.
33. Escriban un diario de su amor y registren momentos especiales.
34. Tranquilice los temores del otro.
35. Caminen descalzos juntos por la playa.
36. Pídale a ella que se case de nuevo con usted.
37. Responda con un sí.
38. Respétense el uno al otro.
39. Sea el mayor admirador de su pareja.
40. Dé el amor que su pareja desea recibir.
41. Dé el amor que usted desea recibir.
42. Muestre interés en el trabajo del otro.
43. Trabajen juntos en un proyecto.
44. Constrúyanse una fortaleza con mantas.
45. Colúmpiense tan alto como puedan en un columpio a la luz de la luna.
46. Hagan un día de campo dentro de casa en un día lluvioso.
47. Nunca se acuesten enojados.
48. Ponga a su pareja primero en sus oraciones.
49. Dense un beso de buenas noches.
50. Duerman muy juntos.

1 Corintios 13:4-8
“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser….”

“Gracia y paz”

Edificando Matrimonios conforme al propósito de Dios.

¿TIENES VISIÓN ESPIRITUAL PARA VER MÁS ALLÁ DE TUS PROBLEMAS?



¿TIENES VISIÓN ESPIRITUAL PARA VER MÁS ALLÁ DE TUS PROBLEMAS?

2 Corintios 4:3-4
“Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios”

En la escritura de hoy, el apóstol Pablo se refiere a los incrédulos, a quienes no han tenido un encuentro personal con Jesucristo, y de ellos dice que “el dios de este siglo”, satanás, ha cegado su entendimiento, “para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo”. Sin un conocimiento de Dios y de sus propósitos revelados en su Palabra, el hombre vive con su mente empañada por el pecado, y en el mejor de los casos tiene una imagen borrosa de Dios. Generalmente cree que está disfrutando su vida, pero cuando tiene un encuentro con Jesús y comienza a tener una relación con Dios a través de su Hijo, la imagen borrosa desaparece y una nueva y clara imagen espiritual ocupa su lugar. Entonces puede comparar su nueva vida con la anterior y se da cuenta de lo que se estaba perdiendo. A medida que profundizamos en nuestra relación con el Señor, nuestra fe crecerá y nuestra vista espiritual irá desarrollándose. Así dice Jesús en Juan 8:12: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. Esta es la única y verdadera luz que puede alumbrar nuestras vidas y darnos discernimiento espiritual. Y a medida que nos acerquemos más a él y le conozcamos más, mejor será nuestra visión espiritual.

La Biblia cuenta en 2 Reyes capítulo 6 que el rey de Siria tenía guerra contra Israel, y el profeta Eliseo revelaba al rey de Israel los planes secretos de sus enemigos, lo que le permitía prepararse anticipadamente. Cuando el rey sirio se enteró de esto decidió eliminar a Eliseo, el cual residía en la ciudad de Dotán. “Entonces envió el rey allá gente de a caballo, y carros, y un gran ejército, los cuales vinieron de noche, y sitiaron la ciudad” (2 Reyes 6:14). Al levantarse en la mañana, Eliseo vio que el poderoso ejército sirio tenía rodeada la ciudad. “Entonces su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿Qué haremos? Él le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Señor, que abras sus ojos para que vea. Entonces el Señor abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo” (2 Reyes 6:15-17). Una vez Dios abrió los ojos al criado de Eliseo, éste pudo ver con claridad los ejércitos celestiales que estaban de su parte, y entonces desapareció el miedo y le llenó la certeza de una victoria que antes no concebía, de la cual pudieron disfrutar poco después.

¡Cuánto más fácil sería nuestra vida si tuviéramos esa visión espiritual que nos permitiera ver lo que hay detrás de las circunstancias que nos rodean y de los problemas que causan temor e incertidumbre en nosotros! Esto sólo podemos lograrlo acercándonos más al Señor y cultivando una íntima comunión con él por medio de la lectura de la Biblia y la oración cada día de nuestras vidas. Entonces el Espíritu Santo nos dará discernimiento y una visión espiritual que nos hará mucho más fácil, como al criado de Eliseo, ver la victoria detrás de las situaciones difíciles de esta vida.


¡Gracia y Paz!
Dios te Habla