domingo, 10 de agosto de 2014

Efesios 4:31-32




Efesios 4:31-32

"Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo"

¿ESTA ARDIENDO TU LAMPARA?



Marcos 13:1
“Saliendo Jesús del templo, le dijo uno de sus discípulos: Maestro, mira qué piedras, y qué edificios.
13:2 Jesús, respondiendo, le dijo: ¿Ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada.
13:3 Y se sentó en el monte de los Olivos, frente al templo. Y Pedro, Jacobo, Juan y Andrés le preguntaron aparte:
13:4 Dinos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas hayan de cumplirse?
13:5 Jesús, respondiéndoles, comenzó a decir: Mirad que nadie os engañe;
13:6 porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y engañarán a muchos.
13:7 Mas cuando oigáis de guerras y de rumores de guerras, no os turbéis, porque es necesario que suceda así; pero aún no es el fin.
13:8 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá terremotos en muchos lugares, y habrá hambres y alborotos; principios de dolores son estos.
13:9 Pero mirad por vosotros mismos; porque os entregarán a los concilios, y en las sinagogas os azotarán; y delante de gobernadores y de reyes os llevarán por causa de mí, para testimonio a ellos.
13:10 Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones.
13:11 Pero cuando os trajeren para entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis, sino lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo.
13:12 Y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres, y los matarán.

13:13 Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

sábado, 9 de agosto de 2014

Deuteronomio 32:4



YAHWEH DIOS ES NUESTRA ROCA POR SUS PRECIOSAS VIRTUDES.

En este admirable versículo, Moisés menciona siete virtudes de nuestro poderoso Dios:
(1) Es la Roca;
(2) Su obra es perfecta;
(3) Todos sus caminos son rectitud;
(4) Dios de verdad;
(5) Sin ninguna iniquidad en ÉL;
(6) Es justo y
(7) Es recto.

Veamos que el primer atributo nos dice que nuestro Dios es “La Roca”. Y esto alude a la estabilidad y firmeza del carácter de nuestro Señor. Nos habla de la naturaleza eterna e invariable de ÉL. Nuestro Dios tiene un atributo en su persona que es la inmutabilidad. Eso quiere decir que ÉL no cambia.

Permítanme tomar dos citas bíblicas, una en el Antiguo Testamento: “Porque yo Yahweh no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos” (Malaquías 3:6). Y la otra en el Nuevo Testamento: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación” (Santiago 1:17).

Sí. Nuestro Dios es inconmovible en su naturaleza y en su carácter. Es confiable, Seguro, Eterno y Omnipotente, por eso ÉL es nuestra Roca, en Cristo Jesús, Amen.

¡Gracia y Paz!

ORACIÓN



La Palabra de Dios dice que los cristianos debemos perdonar, pero una cosa es saberlo, y otra muy diferente es llevarlo a la práctica. Cuando hemos sido heridos ¿cómo podemos perdonar? Por regla general, todos entablamos una lucha interna a la hora de perdonar. Y a veces, aún cuando pensamos que ya hemos perdonado, seguimos guardando sentimientos de rencor.

El perdonar no debe estar sujeto a un sentimiento, sino que debemos tomar la decisión de perdonar una y otra vez hasta que la amargura y el resentimiento desaparezcan totalmente de nuestro corazón. Debemos perdonar profunda y completamente, como lo hizo el Señor con nosotros:

Colosenses 3:13: “De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros”.

Si tú eres capaz de poner a un lado tu ira y tu odio en un acto decisivo de perdón, regocíjate porque tú has sido bendecido.


¡Gracia y Paz!

¿TE RESULTA DIFÍCIL PERDONAR?



¿TE RESULTA DIFÍCIL PERDONAR?

Mateo 6:9-15
“Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas”

Justo antes de este pasaje, Jesús estaba orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos” (Lucas 1:1). Entonces Jesús respondió con esta oración, la cual muchos conocen como “la oración modelo”. Aquí el Señor se refirió a varios aspectos a tener en cuenta cuando oramos. Nos habla de alabar y santificar el nombre de nuestro Padre que está en los cielos, de someternos a su voluntad, de pedir la manifestación de su reino, de pedirle nuestro diario sustento, pedirle que perdone nuestros pecados, y que nos libre de todo mal.

Es interesante notar que de todas las peticiones, la única que está sujeta a ciertas condiciones es la relativa al perdón. Dice así: “Perdónanos nuestras deudas como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” Es decir, si esperamos que nuestro Padre celestial perdone nuestras ofensas, nosotros debemos perdonar a aquellos que nos han ofendido. Después de terminar la oración, Jesús reafirma este principio diciendo: “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas”.

Está bien claro en la Palabra que los cristianos debemos perdonar, pues es la voluntad de Dios. Pero una cosa es saberlo, y otra es llevarlo a la práctica. Cuando hemos sido heridos o cuando alguien que amamos ha sido maltratado, ¿cómo podemos perdonar? Por regla general, todos entablamos una lucha interna a la hora de perdonar. Y a veces, aún cuando pensamos que hemos perdonado, sentimos el sentimiento de rencor resurgir en algún momento. El perdonar no es un simple acto, sino un proceso continuo. Necesitamos perdonar la misma ofensa una y otra vez hasta que la amargura y el resentimiento desaparezcan totalmente de nuestro corazón. Nuestra meta debe ser que seamos capaces de perdonar profunda y completamente, como lo hizo el Señor con nosotros. Así nos dice el apóstol Pablo en Colosenses 3:13: “De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros”. Si tú eres capaz de poner a un lado tu ira y tu odio en un acto decisivo de perdón, regocíjate porque tú has sido bendecido.

Debemos tomar la decisión de seguir practicando el perdón hasta que logremos alcanzar esa meta. Pero tenemos que estar conscientes de que no podremos lograrlo sin el poder del Espíritu Santo manifestándose plenamente en nuestras vidas. Cuando Esteban estaba siendo apedreado por un grupo de enfurecidos judíos, justo antes de morir, “puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado” (Hechos 7:60). Esto fue posible porque Esteban estaba “lleno del Espíritu Santo”, dice la Biblia en Hechos 7:55. Esta es la única manera de lograr que los resentimientos y las raíces de amargura dejen de existir en nuestros corazones, podamos perdonar a los que nos han herido y seamos totalmente libres.

Busca el rostro del Señor en oración cada día y pídele que limpie tu corazón de todo rencor y lo llene de su amor perdonador. Si de verdad lo deseas, el Espíritu Santo te ayudará a perdonar y te sentirás libre de una gran carga.

ORACIÓN:
Bendito Dios, te ruego que tu Santo Espíritu arranque las raíces de amargura y el resentimiento de mi corazón y las reemplace con tu amor y tu misericordia, de manera que yo pueda perdonar totalmente a los que me han herido. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

SI ORAS A DIOS...


viernes, 8 de agosto de 2014

Romanos 8:28




Romanos 8:28

"Y sabemos que todas las cosas ayudan a bien, a los que aman a Dios, a los que conforme a su propósito son llamados".

CRISTO MI REFUGIO ANCLA DE MI FE




Romanos 8:35-39
"¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?….. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro".


ORACION



Juan 7:24
“No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio”


Muchas veces esta advertencia del Señor se interpreta como una total prohibición a emitir un juicio o una opinión sobre alguien, sin embargo, si vamos a juzgar a alguien debemos hacerlo justamente, de manera imparcial, no según las apariencias. Ahora bien, si somos guiados por el Espíritu de Dios (quien es justo y es capaz de ver lo que hay en el corazón), podremos juzgar con justicia y no simplemente según las apariencias.

¿ACOSTUMBRAS A JUZGAR SIN CONOCER?



¿ACOSTUMBRAS A JUZGAR SIN CONOCER?

Mateo 7:1-5
“No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano”

A la mayoría de nosotros nos resulta sumamente fácil criticar o juzgar a los demás, y muchas veces ni cuenta nos damos de que aquello que criticamos, nosotros lo hacemos igual o peor. En este pasaje, Jesús condena esta acción y hasta le llama “hipócrita” a todo aquel que no es capaz de ver sus propios defectos, y sin embargo juzga a otro por acciones de menor importancia que las que él ha cometido.

Muchas veces esta advertencia del Señor se interpreta como una total prohibición a emitir un juicio o una opinión sobre alguien, sin embargo Jesús mismo en Juan 7:24 se dirige a un grupo de judíos y les dice: “No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio”. Es decir, si vamos a juzgar a alguien debemos hacerlo justamente, de manera imparcial, no según las apariencias. Lamentablemente en nuestra condición de humanos somos incapaces de hacerlo. La Biblia dice claramente que “no hay justo, ni aun uno” (Romanos 3:10). Ahora bien, si somos guiados por el Espíritu de Dios (quien es justo y es capaz de ver lo que hay en el corazón), podremos juzgar con justicia y no simplemente según las apariencias.

Jesús advierte en contra de que juzguemos a los demás de la manera en que lo hacían los fariseos, es decir asumiendo una actitud de superioridad, tratando de encontrar faltas ajenas mientras estaban totalmente ciegos en cuanto a sus propias faltas y defectos. Juzgar a los demás de esta manera traerá siempre malas consecuencias. El apóstol Pablo, en su carta a los romanos les previene acerca de esta actitud de la siguiente manera: “Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo. Más sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad. ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios?” (Romanos 2:1-3).

Una pequeña historia dice así: “Una semillita cayó en el suelo, y al poco tiempo empezó a brotar. ¿Cuál de todas las flores seré? – se puso a meditar –­ No quiero ser una rosa porque tiene espinas. No me gustaría ser un lirio porque no tiene color. Y, desde luego, tampoco quiero ser una violeta porque es muy pequeña y crece muy cerca del suelo”. De esta manera continuó la semillita encontrando faltas en todas las flores. La historia concluye con este párrafo: “Así criticó a todas las flores la altanera semillita. Hasta que despertó una mañana, ¡y descubrió que era hierba mala!”

¡Cuántas veces hemos actuado como esta semillita de la historia! Simplemente porque nos creemos superiores a los demás y los subestimamos. La Santa Palabra de Dios nos advierte acerca de esta actitud en Filipenses 2:3: “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo”. Pablo completa la idea con un magnífico consejo en Romanos 12:3: “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno”.

Cuando no seguimos estas instrucciones y empezamos a encontrar faltas en los demás, en realidad estamos sentando las bases para nuestro propio juicio y nos estamos condenando a nosotros mismos. Antes de emitir un juicio o criticar a alguien, debemos dedicar unos minutos a examinarnos a nosotros mismos, y pedirle a Dios que nos dé sabiduría y humildad para juzgar “con justo juicio”. Es muy probable que entonces desistamos de juzgar a esa persona.

ORACIÓN:
Padre Bueno, ayúdame a mantener mis pensamientos y mis acciones en relación a los demás conforme a lo que dice tu Bendita Palabra. Que al igual que tú amas a todos tus hijos sin favoritismo, yo pueda extender ese amor incondicional a todos los que me rodean, en lugar de emitir juicios y críticas a la ligera que no glorifican tu nombre. En el nombre de Jesús, Amén.


¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

jueves, 7 de agosto de 2014

Lucas 17:4

Mateo 18:21-22
"Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete".

El limpiador de tu alma es el perdón.
Deberás usarlo todo el tiempo, apenas veas una impureza, aplícalo. No te acuestes nunca sin haber pedido perdón y sin haber perdonado. El resultado será que en paz te acostarás y asimismo dormirás y tu sueño te sustentará.

"Gracia y Paz"

1 Crónicas 16:34


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ORACIÓN



Hay dos formas completamente diferentes de reaccionar ante la vida y sus problemas: la insatisfacción y la amargura, o la aceptación y la confianza. ¿A cuál de estos dos grupos perteneces? ¿Estás enfrentando los problemas en el poder de Cristo? Si es así, tu felicidad y tu victoria están aseguradas. Si no es así, debes saber que el Señor espera por ti. Acércate a él, abre tu corazón y vive en su gracia. Entonces disfrutarás de sus bendiciones.


¡Gracia y Paz!