viernes, 8 de agosto de 2014

Romanos 8:28




Romanos 8:28

"Y sabemos que todas las cosas ayudan a bien, a los que aman a Dios, a los que conforme a su propósito son llamados".

CRISTO MI REFUGIO ANCLA DE MI FE




Romanos 8:35-39
"¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?….. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro".


ORACION



Juan 7:24
“No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio”


Muchas veces esta advertencia del Señor se interpreta como una total prohibición a emitir un juicio o una opinión sobre alguien, sin embargo, si vamos a juzgar a alguien debemos hacerlo justamente, de manera imparcial, no según las apariencias. Ahora bien, si somos guiados por el Espíritu de Dios (quien es justo y es capaz de ver lo que hay en el corazón), podremos juzgar con justicia y no simplemente según las apariencias.

¿ACOSTUMBRAS A JUZGAR SIN CONOCER?



¿ACOSTUMBRAS A JUZGAR SIN CONOCER?

Mateo 7:1-5
“No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano”

A la mayoría de nosotros nos resulta sumamente fácil criticar o juzgar a los demás, y muchas veces ni cuenta nos damos de que aquello que criticamos, nosotros lo hacemos igual o peor. En este pasaje, Jesús condena esta acción y hasta le llama “hipócrita” a todo aquel que no es capaz de ver sus propios defectos, y sin embargo juzga a otro por acciones de menor importancia que las que él ha cometido.

Muchas veces esta advertencia del Señor se interpreta como una total prohibición a emitir un juicio o una opinión sobre alguien, sin embargo Jesús mismo en Juan 7:24 se dirige a un grupo de judíos y les dice: “No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio”. Es decir, si vamos a juzgar a alguien debemos hacerlo justamente, de manera imparcial, no según las apariencias. Lamentablemente en nuestra condición de humanos somos incapaces de hacerlo. La Biblia dice claramente que “no hay justo, ni aun uno” (Romanos 3:10). Ahora bien, si somos guiados por el Espíritu de Dios (quien es justo y es capaz de ver lo que hay en el corazón), podremos juzgar con justicia y no simplemente según las apariencias.

Jesús advierte en contra de que juzguemos a los demás de la manera en que lo hacían los fariseos, es decir asumiendo una actitud de superioridad, tratando de encontrar faltas ajenas mientras estaban totalmente ciegos en cuanto a sus propias faltas y defectos. Juzgar a los demás de esta manera traerá siempre malas consecuencias. El apóstol Pablo, en su carta a los romanos les previene acerca de esta actitud de la siguiente manera: “Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo. Más sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad. ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios?” (Romanos 2:1-3).

Una pequeña historia dice así: “Una semillita cayó en el suelo, y al poco tiempo empezó a brotar. ¿Cuál de todas las flores seré? – se puso a meditar –­ No quiero ser una rosa porque tiene espinas. No me gustaría ser un lirio porque no tiene color. Y, desde luego, tampoco quiero ser una violeta porque es muy pequeña y crece muy cerca del suelo”. De esta manera continuó la semillita encontrando faltas en todas las flores. La historia concluye con este párrafo: “Así criticó a todas las flores la altanera semillita. Hasta que despertó una mañana, ¡y descubrió que era hierba mala!”

¡Cuántas veces hemos actuado como esta semillita de la historia! Simplemente porque nos creemos superiores a los demás y los subestimamos. La Santa Palabra de Dios nos advierte acerca de esta actitud en Filipenses 2:3: “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo”. Pablo completa la idea con un magnífico consejo en Romanos 12:3: “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno”.

Cuando no seguimos estas instrucciones y empezamos a encontrar faltas en los demás, en realidad estamos sentando las bases para nuestro propio juicio y nos estamos condenando a nosotros mismos. Antes de emitir un juicio o criticar a alguien, debemos dedicar unos minutos a examinarnos a nosotros mismos, y pedirle a Dios que nos dé sabiduría y humildad para juzgar “con justo juicio”. Es muy probable que entonces desistamos de juzgar a esa persona.

ORACIÓN:
Padre Bueno, ayúdame a mantener mis pensamientos y mis acciones en relación a los demás conforme a lo que dice tu Bendita Palabra. Que al igual que tú amas a todos tus hijos sin favoritismo, yo pueda extender ese amor incondicional a todos los que me rodean, en lugar de emitir juicios y críticas a la ligera que no glorifican tu nombre. En el nombre de Jesús, Amén.


¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

jueves, 7 de agosto de 2014

Lucas 17:4

Mateo 18:21-22
"Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete".

El limpiador de tu alma es el perdón.
Deberás usarlo todo el tiempo, apenas veas una impureza, aplícalo. No te acuestes nunca sin haber pedido perdón y sin haber perdonado. El resultado será que en paz te acostarás y asimismo dormirás y tu sueño te sustentará.

"Gracia y Paz"

1 Crónicas 16:34


Síguenos en:

Santiago 4:11



Síguenos en:

ORACIÓN



Hay dos formas completamente diferentes de reaccionar ante la vida y sus problemas: la insatisfacción y la amargura, o la aceptación y la confianza. ¿A cuál de estos dos grupos perteneces? ¿Estás enfrentando los problemas en el poder de Cristo? Si es así, tu felicidad y tu victoria están aseguradas. Si no es así, debes saber que el Señor espera por ti. Acércate a él, abre tu corazón y vive en su gracia. Entonces disfrutarás de sus bendiciones.


¡Gracia y Paz!

¿VIVES AMARGURA O FELICIDAD?





¿VIVES AMARGURA O FELICIDAD?

Filipenses 4:10-13
“En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

En la vida todos disfrutamos situaciones agradables y placenteras, y también en ocasiones nos enfrentamos a circunstancias difíciles y dolorosas. Esto es algo completamente natural sobre lo cual, por regla general, no tenemos ningún control. Lo que diferencia a unas personas de otras es la manera de reaccionar ante las pruebas y las dificultades que se presentan. Mientras las están pasando, algunos se lamentan constantemente, emanando amargura hasta por los poros; otros mantienen un estado de ánimo positivo independientemente de la situación en la que se encuentren.

Un ejemplo del primer grupo lo tenemos en el famoso cantante norteamericano Michael Jackson, el cual falleció en junio del año 2009. La extraordinaria fama del “rey de la música Pop”, como le llamaban, se extendió a través de todo el mundo por un periodo de varias décadas. Fue idolatrado por millones y millones de fanáticos que le seguían y llenaban los locales donde él actuaba. Se vendieron más de 750 millones de sus discos y logró acumular una fortuna de millones de dólares, la cual despilfarró a través de una vida totalmente desordenada. Pero si bien sus éxitos como intérprete musical y en el aspecto económico fueron extraordinarios, su vida fue un ejemplo de infelicidad e insatisfacción, ya que nunca estuvo satisfecho consigo mismo en ningún aspecto. Con el fin de modificar su apariencia física se sometió a innumerables cirugías plásticas que cambiaron totalmente su fisonomía y hasta el color de su piel. En el aspecto emocional tampoco logró encontrar la ansiada felicidad; en varias ocasiones declaró que se sentía solo e infeliz, y con frecuencia demostraba la angustia y la pesadumbre que siempre le acompañaron. En resumen, podemos decir que Michael Jackson perteneció al grupo de personas insatisfechas e infelices que pasan por este mundo dejando una estela de lamentos y amargura a través de todo el camino.

Como ejemplo del segundo grupo de personas tenemos al apóstol Pablo. En el pasaje de hoy, Pablo nos muestra una actitud optimista cuando escribe a los filipenses y les dice: “He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación”. Primeramente tenemos que recordar que cuando escribió esta carta, él estaba preso en una cárcel romana, en condiciones realmente deplorables; y aun así era capaz de sentir gozo y esperanza. Pero Pablo no siempre actuó de esta manera. Fue a partir de su encuentro con Jesús en el camino a Damasco (Hechos 9) que él llegó a conocer el secreto de la verdadera felicidad, la que se siente lo mismo en la escasez que en la abundancia, cuando falta algo o cuando sobra, cuando estamos bien o cuando estamos mal. Pablo muestra su capacidad para aceptar y adaptarse a cualquier situación cuando escribe: “Sé vivir humildemente y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado...” Y seguidamente expresa la razón de esa actitud: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. El creyente que llega a conocer profundamente el poder que viene de lo Alto vivirá una vida de complacencia y de contentamiento, independientemente de las circunstancias que le rodeen.

Dos formas completamente diferentes de reaccionar ante la vida y sus problemas: la insatisfacción y la amargura de Michael Jackson, y la aceptación confiada y gozosa del apóstol Pablo. ¿A cuál de los dos grupos tú perteneces? ¿Estás enfrentando los problemas en el poder de Cristo? Si es así, tu felicidad y tu victoria están aseguradas. Si no es así, debes saber que el Señor espera por ti. Acércate a él, abre tu corazón y recíbelo. Entonces disfrutarás de sus bendiciones.

ORACIÓN:
Padre santo, te ruego me ayudes a enfrentarme a las circunstancias más difíciles con la plena seguridad de que tú tienes el poder para cambiarlas y encaminarlas para mi bien. Permite que tu Espíritu me llene de tu paz mientras espero en ti. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

miércoles, 6 de agosto de 2014

Colosenses 1:16



¿REALMENTE ESTÁS DISPUESTO A CAMBIAR?



¿REALMENTE ESTÁS DISPUESTO A CAMBIAR?

Isaías 58:1-8
“Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado. Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios. ¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores. He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto. ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Yahweh? ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano? Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Yahweh será tu retaguardia”

En esta escritura, Dios urge al profeta Isaías a que denuncie ante el pueblo de Israel su estilo de vida rebelde y pecaminosa, y los exhorte a cambiar. Este era un pueblo que vivía una vida religiosa superficial. La gente adoraba a Dios más bien como una tradición, de manera rutinaria pero no de corazón. Al mismo tiempo que ayunaban, también explotaban a sus trabajadores y se peleaban entre sí. Isaías condenó su hipocresía y les dijo que tenían que cambiar su actitud si deseaban recibir la bendición de Dios. Si ellos liberaban a los oprimidos, compartían el pan con el hambriento, daban albergue al desamparado y proveían de ropa al desnudo, entonces nacería su luz “como el alba”, y la salvación, la justicia y la gloria de Dios se manifestarían entre ellos prontamente. Ellos no podían esperar todas esas bendiciones si no dejaban su actitud hipócrita y superficial, y comenzaban a actuar guiados por un genuino deseo de agradar y obedecer a Dios.

Unos ocho siglos después, Jesús tuvo que enfrentar similar comportamiento de parte del pueblo judío. Por ejemplo, en Mateo 23:27, el Señor se dirige a un grupo de religiosos y les dice: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia”. Había transcurrido mucho tiempo desde la exhortación de Isaías al pueblo de Israel, pero, en sentido general, su actitud no había cambiado. Seguían aparentando obediencia a la ley, hacían largas oraciones en público, ofrendaban regularmente, pero dejaban fuera “lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe”, les recriminó Jesús.

Otros dos mil años han pasado. ¿Y ha habido cambios espirituales profundos en la humanidad? Lamentablemente en la actualidad todavía encontramos actitudes muy similares en el pueblo de Dios. Y el mismo mensaje de Isaías está aún vigente: no se puede vivir una vida de profunda paz, de gozo y de prosperidad sin un corazón verdaderamente dispuesto a buscar al Señor y hacer su voluntad. No se puede esperar las bendiciones abundantes que Dios tiene preparadas para sus hijos si no hay cambios profundos en la actitud de las personas. La actividad religiosa no sustituye a un corazón obediente y entregado a Dios. Con la ayuda del Señor y una disposición de cambiar, podemos eliminar los problemas de raíz, no simplemente los síntomas, y disfrutar plenamente de la vida abundante que prometió Jesús.

ORACIÓN:
Amado Padre, una vez más te pido perdón por mi desobediencia y rebeldía. Reconozco que necesito cambiar muchos aspectos de mi comportamiento, y profundizar mi relación contigo. Por favor ayúdame a eliminar de mi vida todo eso que no es agradable a ti. Crea en mí un corazón obediente a tu santa Palabra y pon en mi espíritu una actitud de genuina adoración a ti. Todo te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

martes, 5 de agosto de 2014

Gálatas 6:7


Gálatas 6:7

“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”.

ORACION


¿ESTÁS PASANDO POR UNA PRUEBA?



¿ESTÁS PASANDO POR UNA PRUEBA?

Santiago 1:2-3
“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna”.

En su libro “El Caso de la Fe”, el autor cristiano Lee Strobel (quien había sido ateo declarado), cuenta como su amigo Marc Harrienger soportó la trágica muerte de su pequeña hija en un accidente ocurrido frente a su casa: “La desesperación inicial de Marc era tan grande que tuvo que pedir a Dios que lo ayudara a respirar, a comer y a funcionar al nivel más elemental. El dolor emocional lo había paralizado, pero sentía cada vez más la presencia, la gracia, el amor y consuelo de Dios, y con el tiempo, sus heridas comenzaron a sanar”.

Después de haber experimentado a Dios en su más crítica necesidad, Marc emergió de esta crisis como una persona cambiada, y dejó su trabajo secular para irse al Seminario. Gracias a su sufrimiento, que él nunca hubiera elegido, que fue horriblemente doloroso y que hizo añicos su vida en ese tiempo, Marc ha consagrado el resto de su vida a llevar la compasión divina a otros que están solos en su desesperación. Y con toda autoridad proclama este testimonio: “Yo he experimentado la bondad de Dios a través del profundo dolor, y ningún escéptico puede contradecir eso. El Dios negado por el escéptico es el mismo Dios que sostuvo nuestras manos en los días de oscuridad, el que fortaleció nuestro matrimonio, el que profundizó nuestra fe, el que nos dio dos hijos más, y el que infundió a nuestras vidas un nuevo propósito para que podamos bendecir a otros.”

Al igual que Dios transformó el terrible dolor y sufrimiento de Marc Harrienger en bendiciones para él y los que le rodeaban, puede también usar cualquier prueba en la que te encuentres, para bendecirte a ti y a tu familia, si tú le permites obrar en tu vida. Cuando el apóstol Santiago dice “tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas”, nos está exhortando a que, aun en medio de una prueba, sintamos gozo porque Dios puede usarla para fortalecer nuestra fe y llevar a cabo sus planes en nosotros, los cuales siempre son buenos. Así dice Dios en Jeremías 29:11: “Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza”

El único requisito es creer lo que dice la Bendita Palabra de Dios, es decir tener fe. “La prueba de vuestra fe produce paciencia”, continúa diciendo el mensaje de hoy. La palabra griega usada en el original para definir “paciencia” significa “persistencia firme”. Por medio de esta paciencia, de esta persistencia firme que crean en nosotros las pruebas, se llevará a cabo la obra de Dios en nuestras vidas, la cual tiene como fin hacernos conformes a la imagen de su hijo Jesucristo. Romanos 8:28 complementa este concepto: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo”.

Cuando Jesús estaba sufriendo horriblemente en el huerto de Getsemaní ante la perspectiva de la cruz que le esperaba, oró al Padre rindiéndose a su voluntad, y Dios envió un ángel que le fortaleció (Lucas 22:43). Después de la horrible muerte en la cruz Jesús resucitó, y “Dios le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre” (Filipenses 2:9). Y en Hebreos 12:2 dice que “por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios”. Es decir, Jesús sabía que después de la cruz le esperaba la victoria. Y esta seguridad lo fortaleció para soportar la terrible prueba.

Todas las cosas que suceden en la vida de aquellos que aman a Dios, aún las pruebas más duras, resultarán en su beneficio, y ayudarán a llevar a cabo el propósito de Dios en sus vidas. Si en estos momentos te encuentras en medio de una prueba, en lugar de preguntar: “¿Por qué, Dios mío?”, trata de preguntar: “¿Para qué, Dios mío?” Confía en que Dios te ama, y quiere lo mejor para ti. Quizás para creer esto en tu corazón sea necesario que pases por esta prueba.

ORACIÓN
Padre santo, te ruego aumentes mi fe para que yo pueda soportar las pruebas, con la seguridad de que tú puedes usarlas para mi bien y el de mi familia, llevando a cabo tus planes en mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te habla