sábado, 14 de febrero de 2015

¿NO SABES CÓMO VENCER EL MIEDO?


1 Samuel 21:10-15
“Y levantándose David aquel día, huyó de la presencia de Saúl, y se fue a Aquis rey de Gat. Y los siervos de Aquis le dijeron: ¿No es éste David, el rey de la tierra? ¿No es éste de quien cantaban en las danzas, diciendo: Hirió Saúl a sus miles, y David a sus diez miles? Y David puso en su corazón estas palabras, y tuvo gran temor de Aquis rey de Gat. Y cambió su manera de comportarse delante de ellos, y se fingió loco entre ellos, y escribía en las portadas de las puertas, y dejaba correr la saliva por su barba. Y dijo Aquis a sus siervos: He aquí, veis que este hombre es demente; ¿Por qué lo habéis traído a mí? ¿Acaso me faltan locos, para que hayáis traído a éste que hiciese de loco delante de mí? ¿Había de entrar éste en mi casa?”

Todo ser humano siente miedo en algún momento de su vida. Es un sentimiento natural, producto de nuestra naturaleza pecaminosa. El miedo no proviene de Dios. La Biblia dice que “Dios no nos ha dado espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7). El miedo surgió después que Adán y Eva pecaron al comer la fruta prohibida. Cuando ellos oyeron la voz de Dios, que se paseaba en el huerto, por primera vez se escondieron de su presencia, y cuando el Señor le llamó en voz alta, Adán respondió: “Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí” (Génesis 3:10). A partir de aquel momento, el miedo ha sido parte intrínseca de nuestra naturaleza. Desde pequeños empezamos a sentir temor por la oscuridad, o los animales, o la altura, o cualquier otra cosa y acudimos a nuestros padres en busca de protección y de consuelo.

Hasta David, un “hombre conforme al corazón de Dios”, y siervo fiel del Señor, sintió miedo cuando el rey Saúl lo buscaba para matarlo, y huyó despavorido de su presencia. El pasaje de hoy nos cuenta que, mientras huía, David se fue hasta Gat, nada menos que la tierra de sus enemigos, adonde fue reconocido inmediatamente y llevado delante del rey Aquis. La fama de David era conocida en todas partes, pues había matado a miles de filisteos. Ahí el rey Aquis tenía una oportunidad de vengarse. Entonces David, aterrorizado, “se fingió loco entre ellos, y escribía en las portadas de las puertas, y dejaba correr la saliva por su barba.” Aquis lo echó de allí con desprecio diciendo: “He aquí, veis que este hombre es demente; ¿por qué lo habéis traído a mí?” Quebrantado y sumamente humillado, de allí David huyó a Adulam en Judá. Había cerca una colina llena de cavernas. Y lleno de temor se metió en una de aquellas cuevas para esconderse de sus enemigos.

El miedo había llevado a David al punto más bajo de su vida. Allí tuvo la oportunidad de reflexionar en lo que había hecho. Y comenzó a clamar a Dios. Entonces sintió la ternura y el fiel amor del Señor. Y el temor empezó a desaparecer y un espíritu de confianza le invadió. Así lo expresó al escribir el Salmo 56: “Ten misericordia de mí, oh Dios, porque me devoraría el hombre; me oprime combatiéndome cada día. Todo el día mis enemigos me pisotean; porque muchos son los que pelean contra mí con soberbia. En el día que temo, yo en ti confío. En Dios alabaré su palabra; en Dios he confiado; no temeré. ¿Qué puede hacerme el hombre?” (vv. 1-4). Finalmente David reaccionó de la manera en que debió haberlo hecho desde el principio.

¿Sientes miedo por algo? ¿Alguna situación difícil, ya sea económica o emocional? ¿Alguna enfermedad? ¿Algo que crees te va a hacer daño, y no sabes cómo evitarlo? El espíritu de temor puede llevarte a la destrucción si no reaccionas rápidamente en contra de él. Cuando sientas miedo, inmediatamente acude a Dios en busca de su ayuda. En este momento, arrodíllate y clama a Dios. Di por fe, como David en el Salmo 23:4: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo”. Supera tu desánimo y alaba al Señor con cánticos; reprende el espíritu de temor; y aférrate a la promesa de que “si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31). Con toda seguridad la paz y el gozo del Señor llenarán tu corazón, y todo temor desaparecerá de tu vida.

ORACIÓN:
Padre celestial, un espíritu de temor está afectando mi vida, pero hoy yo expreso que tú eres mi Pastor, que cuidas de mí y que no tengo que temer a nada, pues si tú eres por mí nada ni nadie podrá contra mí. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

viernes, 13 de febrero de 2015

LA ORACIÓN DE FE DEBE ESTAR ACOMPAÑADA CON UNA VIDA DE OBEDIENCIA



Es importante entender que La Palabra de Dios no funciona de manera automática a nuestro favor, sino que la oración de Fe DEBE ESTAR ACOMPAÑADA CON UNA VIDA DE OBEDIENCIA (Romanos 8:7; 8:14; Salmo 119:105; Proverbios 6:23).

jueves, 12 de febrero de 2015

¿QUE SIGNIFICA SER CRISTIANO?


¿SABES DETECTAR A LOS FALSOS MAESTROS?



2 Corintios 11:13-15
"Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras."

En este pasaje (parte de su segunda carta a los corintios), el apóstol Pablo les advierte acerca de ciertos individuos que predicaban un evangelio diferente al que él les había enseñado. Más de cincuenta años antes el mismo Jesús había alertado a sus discípulos acerca del peligro de algunos que falsamente profetizaban en el nombre de Dios. En Mateo 7:15 el Señor les dice: "Por sus frutos los conoceréis. Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces". En la actualidad también existen muchos falsos maestros y pastores, por lo tanto debemos ser muy cuidadosos. Quizás en algún momento no nos resulte fácil captar las verdaderas intenciones que hay detrás de sus palabras, pero podemos discernir si son auténticos sometiéndolos a este pequeño examen que nos enseña 1 Juan 2:4: "El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él."

La Biblia nos alerta acerca de los peligros que corremos simplemente al vivir en este mundo. Por ejemplo, 1 Juan 5:19 dice: "Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno". Y Jesús les dice a sus discípulos en Juan 14:10: "No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí". Y el pasaje de hoy dice que “el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz”. Es decir, estamos viviendo en territorio enemigo y este enemigo es el padre de las mentiras. Por lo tanto es sumamente importante ejercitar el discernimiento espiritual en todo momento. Todos podemos aprender a desarrollar esta “alarma espiritual” por medio de la lectura de la Biblia y la constante oración. Hebreos 5:14 nos habla de creyentes “que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal”. Esto demuestra que por medio de la práctica podemos llegar a distinguir lo verdadero de lo falso, y entonces rechazar esto último.

A través de toda nuestra vida estaremos enfrentándonos a situaciones que requieren que tengamos un claro conocimiento de la verdad de Dios, pues es la única manera de detectar las falsas enseñanzas. En su segunda carta a Timoteo, capítulo 3, Pablo escribe que “en los postreros días habrá hombres amadores de sí mismos que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella”. Y entonces advierte a su hijo espiritual: “A éstos evita”. También Pablo dice aquí que estos falsos maestros tratarán por todos los medios de engañar a aquellos que "siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad". De aquí la importancia extraordinaria de conocer la verdad. Así dijo Jesús a un grupo de judíos que habían creído en él: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:31-21).

Es sumamente importante que estudiemos las Escrituras, meditemos en ellas y oremos diariamente pidiendo al Señor discernimiento espiritual, sabiduría y conocimiento profundo de su palabra. En Oseas 4:6 Dios dijo: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento”. Es lamentable ver cuántos hombres y mujeres se envuelven en religiones y sectas falsas, siguiendo ciegamente lo que éstas predican, simplemente porque no dedican tiempo a leer la Palabra de Dios con el fin de cerciorarse de la veracidad de lo que escuchan. No seas uno de éstos. Pon en práctica la enseñanza de esta meditación, vive una vida de íntima comunión con el Señor, y las mentiras del enemigo no te afectarán.

ORACIÓN:
Padre santo, te ruego me des el conocimiento y el discernimiento espiritual para poder ver y entender con claridad todo aquello que no proviene de ti y rechazarlo inmediatamente. Ayúdame a retener solamente la verdad que hay en tu palabra y a aplicarla en mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

miércoles, 11 de febrero de 2015

Proverbios 6:16-19



Proverbios 6:16-19
“Seis cosas aborrece el Señor y aun siete abomina su alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente, El corazón que maquina pensamientos inicuos, Los pies presurosos para correr al mal, El testigo falso que habla mentiras, Y el que siembra discordia entre los hermanos”

Tengamos un corazón lleno de buenos y sanos pensamientos, que nos permita andar en los caminos que agradan al Señor. Compartamos vida a otros proclamando la verdad de Dios. Sembremos paz y unidad entre los hermanos. En esos senderos hoy debemos transitar.

Oración:
Señor quiero caminar con el propósito de hacer sólo lo que a ti te agrada. Dame sabiduría y transparencia para ser luz entre quienes caminan en tinieblas y sal de la tierra para guardar mi testimonio en medio de un mundo contaminado por el pecado. En el nombre de Jesús, Amen.


¡Gracia y Paz!

¿SIENTES DECEPCIÓN DE DIOS?





Juan 11:3-6
“Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba”

Juan 11:17-21
“Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro. Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios; y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano. Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa. Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto”.

El primero de los dos pasajes dice que Jesús amaba a Marta, a su hermana María, y a su hermano Lázaro. Por eso, ellas le mandaron decir “Señor, he aquí el que amas está enfermo”. Su expectativa era que tan pronto Jesús recibiera su mensaje, vendría y sanaría a su hermano. Sin embargo, cuando Jesús oyó la noticia “se quedó dos días más en el lugar donde estaba”.

Pasaron esos dos días, y otros más transcurrieron de manera que cuando Jesús llegó a la aldea de Betania “halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro”. Cuando Marta se encontró con Jesús frente a frente, estaba muy decepcionada por la “tardanza” del Señor. Ciertamente ella lo esperaba mucho antes, pero él no vino de inmediato, y dejó que Lázaro muriera. Por eso le dijo a Jesús: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto”. Casi podemos sentir en estas palabras el tono de reproche saliendo del frustrado corazón de Marta. Ella no podía entender el por qué Jesús no había venido inmediatamente a sanar a su hermano. ¡Qué decepción! ¡Lázaro podría estar vivo y sano!

Cuando una persona sufre una decepción en la vida, lo más probable es que se culpe a sí misma o a los demás. La decepción es una respuesta emocional ya sea a nuestra incapacidad o a la imposibilidad de los demás para cumplir nuestros deseos, o una esperanza, o una meta. Es un sentimiento de frustración que se produce cuando alguien no ha satisfecho nuestras expectativas. Esto puede llevarnos a perder la confianza en quien confiábamos, incluso hasta de una persona que amamos.

Cuando las cosas no resultan como deseábamos, cuando al final el resultado es totalmente distinto a lo que esperábamos, es muy fácil decepcionarnos. Todo el mundo reacciona de diferente manera, pero en sentido general puede decirse que lo común es caer en un estado de frustración, en el que se mezclan sentimientos de amargura, desaliento, desencanto, coraje. Indudablemente Marta y María hicieron lo correcto: acudieron al único que podía sanar a su hermano, pero cuando el resultado fue diferente a lo que ellas esperaban, se decepcionaron.

Dios siempre tiene un propósito al permitir decepciones y frustraciones en nuestra vida. Él puede impedirlas, pero su principal objetivo es que creamos que él puede resolver nuestro problema y que confiemos en él aunque las circunstancias sean negativas. La situación en la que se encontraban Marta y María no podía ser más negativa. Una creencia judía decía que si alguien moría, su espíritu andaba rondando por tres días, y tal vez podía regresar al muerto. Por eso cuando Jesús ordenó que quitaran la piedra del sepulcro, Marta dijo: “Señor, hiede ya, porque es de cuatro días”. Y Jesús le contestó: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” Seguidamente quitaron la piedra y Lázaro salió caminando de la tumba. ¡Y la gloria de Dios se manifestó sobre ellos!

Si tú has estado orando por una situación específica, y no has obtenido respuesta, o las cosas no marchan como esperabas, sigue confiando y esperando en Dios pues él te está preparando para algo mucho mejor y más grande de lo que tú eres capaz de imaginar.

Oración:
Amado Padre Celestial, te ruego que aumentes mi fe para esperar y confiar sólo en ti, aunque tu respuesta tarde más de lo que yo quisiera y las circunstancias se tornen aún más negativas. Ayúdame y fortaléceme para entender y aceptar que todo es en tus tiempos y no en los míos. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

¿PORQUE CREES QUE ERES CRISTIANO?



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martes, 10 de febrero de 2015

JESÚS NUNCA FUNDO UNA RELIGIÓN...


¿TIENES BUENA AMISTAD CON JESÚS?



Juan 15:14-15
“Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer”.

Ser siervos de Dios es un enorme privilegio pues de esta manera imitamos a Jesús, “el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres” (Filipenses 2:6-7). Pero no solamente esto, sino que “estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (v.8). Si hoy tenemos la seguridad de que las puertas del cielo se han abierto para la humanidad por toda la eternidad, es porque Jesús dejó su gloria y se hizo hombre de carne y hueso con el único fin de servir y finalmente dar su vida en la cruz del Calvario. Cuando aceptamos este sacrificio, y creemos de todo corazón que Dios le levantó de los muertos, y lo confesamos con nuestra boca, somos salvos (Romanos 10:9). Es decir, hemos sido librados de la condenación eterna por lo que hizo Jesús.

Así de extraordinaria fue la acción del Señor Jesucristo de dejar su gloria para convertirse en siervo. Sin embargo, en el pasaje de hoy Jesús les dice a sus discípulos que ya no los llamará más “siervos”, sino que los ha llamado “amigos”. La razón es que “el siervo no sabe lo que hace su señor”, es decir debe limitarse a obedecer las órdenes, pero no tiene una relación con su amo, no habla con él, no comparte con él, no conoce sus intimidades. Por el contrario, el amigo está en un nivel diferente, comparte con él, conoce sus cosas íntimas, existe una relación de mutua confianza. Así les dijo el Señor: “Os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer”.

Ciertamente Jesús quiere ser tu amigo, quiere compartir contigo, quiere enseñarte todo lo que oyó de su Padre. La pregunta es: ¿Te gustaría ser amigo de Jesús? Lo primero en lo que debes pensar es en la manera en que se trata a un amigo. Suponte que un viejo conocido tuyo pasa por tu casa cuando tú te dispones a salir para el trabajo. Lo invitas a acompañarte y él acepta. ¿Cómo se sentiría él si luego lo ignorases completamente, no conversaras con él, no lo invitaras a tomar café en los recesos, ni a almorzar, ni se lo presentaras a tus compañeros de trabajo? Seguramente estamos de acuerdo que esta no es la mejor forma de tratar a un amigo. ¿Cierto? Evalúa tu amistad con el Señor haciéndote estas preguntas: ¿Hablo con Jesús por medio de la oración durante el día? ¿Saco tiempo para leer y meditar en su palabra? ¿Disfruto la comunión con él? ¿Me preocupa lo que él pueda pensar de mis actividades? ¿Lo presento a mis compañeros de trabajo y a mis vecinos? ¿Se dan cuenta los demás de que tengo una estrecha relación con Jesús?

Seguramente mantienes una buena comunicación con tus mejores amigos, ya sea por teléfono, o por medio del correo electrónico, y de vez en cuando personalmente. La manera que Jesús tiene ahora de darnos a conocer “todas las cosas que oyó de su Padre” es a través de las Sagradas Escrituras. La forma de desarrollar una amistad con Jesús es leyendo la Biblia diariamente y pasando tiempo en oración con él. Entonces el Espíritu Santo se manifiesta de la manera en que Jesús dijo a sus discípulos en Juan 14:26: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”.

Si deseas cultivar una bella amistad con Jesús, hazte el firme propósito de conocerle más íntimamente, leyendo y meditando en su Palabra y conversando con él por medio de la oración cada día de tu vida. Entonces sé obediente y aplica a tu vida sus enseñanzas. De esta manera se cumplirá lo que dice el Señor en el pasaje de hoy: “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando”.

Oración:
Amoroso Padre, yo deseo tener una amistad íntima con tu Hijo Jesucristo. Ayúdame a ser constante en la lectura de la Biblia y la oración para conocerle más y amarle más cada día de mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

DIOS NOS OFRECE SALVACIÓN POR MEDIO DE JESÚS



Mateo 1:21
"Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados".

Hechos 4:12
"Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos".

La salvación significa que recibimos vida eterna si tenemos una relación personal con Dios.

Juan 17:3
"Y esta es la vida eterna; que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado".

Juan 3:16
"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna".

Hay sólo un camino hacia la salvación y no es un camino fácil.

Mateo 7:13-14
"Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan".

¡BUSCA A JESÚS!


¡Gracia y paz!

lunes, 9 de febrero de 2015

Salmo 93:5



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Mateo 4:4


Muchas veces podemos estar tan distraídos por tantas cosas mundanas de la vida, que nos olvidamos de lo más importante: La palabra de Dios. Las Santas Escrituras son la voz de Dios. Es su Palabra demostrada en Jesús; y la proclamación de su Palabra en el Evangelio de Jesús es lo que pueden sostenernos eternamente. Es el pan vivo que debemos buscar día con día.

Amado Padre, confieso que muchas veces me he distraído con las cosas de este mundo y no he buscado de tu Palabra para alimentarme como debe de ser. Perdóname y ayúdame a prestar más atención a tu voz escrita y a tu Espíritu. Crea en mí un hambre que solo pueda ser saciada con el alimento espiritual que tú me das. En el nombre de Jesús, Amen.


¡Gracia y paz!

¿VIVES INMADUREZ ESPIRITUAL?




Hebreos 5:12-14
“Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal”.

La Biblia dice que cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro Salvador nacemos espiritualmente. Así le dijo Jesús a Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3). Y en su segunda carta a los corintios el apóstol Pablo escribió: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es” (2 Corintios 5:17). Es decir, al momento de nuestra conversión somos “bebés espirituales”. Entonces, al igual como sucede en el aspecto físico, se espera que crezcamos espiritualmente hasta llegar a alcanzar la madurez. Sin embargo hay creyentes que no siguen este proceso normal del crecimiento y permanecen en la etapa inicial necesitando ser alimentados, en lugar de que ellos alimenten a nuevos creyentes.

En la escritura de hoy, se habla de un grupo de judíos convertidos que ya deberían de ser lo suficientemente maduros como para enseñar a otros, pero que seguían siendo inmaduros espiritualmente. Eran como niños lactantes necesitados de atención, y que no producían fruto espiritual. Eran oIDORES MAS NO HACEDORES DE la palabra. Quienes actúan de esta manera se quedan en un estado de perpetua infancia espiritual.

En el siguiente capítulo de esta misma carta, podemos ver una clara exhortación a que dejen a un lado las cosas infantiles y maduren. Dice Hebreos 6:1: “Por tanto dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección...” La palabra “perfección” aquí significa “madurez”. A aquellos a quien se les enviaba esta carta se les pedía que dejaran ya la etapa inicial de “la leche”, y que crecieran a la “madurez” alimentándose del alimento sólido de la Palabra de Dios.

Si los creyentes NO buscamos alimentarnos apropiadamente con “alimento sólido” que es la Palabra de Dios, seguro que NO creceremos espiritualmente, y siempre vamos a estar raquíticos y desnutridos, y nuestra actitud será como la de un niño inexperto que depende de los demás. Muchas iglesias hoy viven este problema, porque cuando deberían de ser Talleres de Evangelización, sólo son “guarderías” para niños pequeños y llorones. Ciertamente una iglesia organizada debe tener una guardería para los nuevos cristianos, pero éstos deben crecer y desarrollarse de manera que pronto estén listos para servir. Cuando los bebés espirituales no crecen, los obreros tienen que pasar demasiado tiempo atendiéndolos, descuidando otras actividades dentro de la iglesia como es el evangelizar.

Una de las características del creyente que no crece es que continúa reaccionando conforme a los impulsos de la carne y no de acuerdo al Espíritu. El apóstol Pablo en su primera carta a los Corintios les dice: “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?” (1 Corintios 3:1-3).

¿Cuánto tiempo hace que conociste a Cristo? ¿aun sigues siendo una carga para tu pastor y para tus hermanos en la fe, o has llegado a la madurez espiritual y puedes llevar la carga de la instrucción de un nuevo creyente? El apóstol Pedro nos desafía a “crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Pedro 3:18). Tratemos de alcanzar esa madurez espiritual. La manera de lograrlo es dedicando todos los días un tiempo a buscar el rostro del Señor, leyendo y meditando en su palabra y orando en busca de sabiduría y discernimiento espiritual y de la voluntad de Dios para nuestras vidas.

Oración:
Amoroso Padre, te ruego me ayudes a crecer espiritualmente. Dame fuerzas para dejar todo aquello que impide ese crecimiento y a concentrarme en crecer en el conocimiento de tu palabra, y en el poder de tu Santo Espíritu. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla