martes, 10 de febrero de 2015
¿TIENES BUENA AMISTAD CON JESÚS?
Juan 15:14-15
“Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que
yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su
señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os
las he dado a conocer”.
Ser siervos de Dios es un enorme privilegio pues de esta
manera imitamos a Jesús, “el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser
igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando
forma de siervo, hecho semejante a los hombres” (Filipenses 2:6-7). Pero no
solamente esto, sino que “estando en la condición de hombre, se humilló a sí
mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (v.8). Si hoy
tenemos la seguridad de que las puertas del cielo se han abierto para la
humanidad por toda la eternidad, es porque Jesús dejó su gloria y se hizo
hombre de carne y hueso con el único fin de servir y finalmente dar su vida en
la cruz del Calvario. Cuando aceptamos este sacrificio, y creemos de todo
corazón que Dios le levantó de los muertos, y lo confesamos con nuestra boca,
somos salvos (Romanos 10:9). Es decir, hemos sido librados de la condenación
eterna por lo que hizo Jesús.
Así de extraordinaria fue la acción del Señor Jesucristo
de dejar su gloria para convertirse en siervo. Sin embargo, en el pasaje de hoy
Jesús les dice a sus discípulos que ya no los llamará más “siervos”, sino que
los ha llamado “amigos”. La razón es que “el siervo no sabe lo que hace su
señor”, es decir debe limitarse a obedecer las órdenes, pero no tiene una
relación con su amo, no habla con él, no comparte con él, no conoce sus
intimidades. Por el contrario, el amigo está en un nivel diferente, comparte
con él, conoce sus cosas íntimas, existe una relación de mutua confianza. Así
les dijo el Señor: “Os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi
Padre, os las he dado a conocer”.
Ciertamente Jesús quiere ser tu amigo, quiere compartir
contigo, quiere enseñarte todo lo que oyó de su Padre. La pregunta es: ¿Te gustaría
ser amigo de Jesús? Lo primero en lo que debes pensar es en la manera en que se
trata a un amigo. Suponte que un viejo conocido tuyo pasa por tu casa cuando tú
te dispones a salir para el trabajo. Lo invitas a acompañarte y él acepta.
¿Cómo se sentiría él si luego lo ignorases completamente, no conversaras con
él, no lo invitaras a tomar café en los recesos, ni a almorzar, ni se lo
presentaras a tus compañeros de trabajo? Seguramente estamos de acuerdo que
esta no es la mejor forma de tratar a un amigo. ¿Cierto? Evalúa tu amistad con
el Señor haciéndote estas preguntas: ¿Hablo con Jesús por medio de la oración
durante el día? ¿Saco tiempo para leer y meditar en su palabra? ¿Disfruto la
comunión con él? ¿Me preocupa lo que él pueda pensar de mis actividades? ¿Lo
presento a mis compañeros de trabajo y a mis vecinos? ¿Se dan cuenta los demás
de que tengo una estrecha relación con Jesús?
Seguramente mantienes una buena comunicación con tus
mejores amigos, ya sea por teléfono, o por medio del correo electrónico, y de
vez en cuando personalmente. La manera que Jesús tiene ahora de darnos a
conocer “todas las cosas que oyó de su Padre” es a través de las Sagradas
Escrituras. La forma de desarrollar una amistad con Jesús es leyendo la Biblia
diariamente y pasando tiempo en oración con él. Entonces el Espíritu Santo se
manifiesta de la manera en que Jesús dijo a sus discípulos en Juan 14:26: “Mas
el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os
enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”.
Si deseas cultivar una bella amistad con Jesús, hazte el
firme propósito de conocerle más íntimamente, leyendo y meditando en su Palabra
y conversando con él por medio de la oración cada día de tu vida. Entonces sé
obediente y aplica a tu vida sus enseñanzas. De esta manera se cumplirá lo que
dice el Señor en el pasaje de hoy: “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que
yo os mando”.
Oración:
Amoroso Padre, yo deseo tener una amistad íntima con tu
Hijo Jesucristo. Ayúdame a ser constante en la lectura de la Biblia y la
oración para conocerle más y amarle más cada día de mi vida. En el nombre de
Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
DIOS NOS OFRECE SALVACIÓN POR MEDIO DE JESÚS
Mateo 1:21
"Y dará a luz un hijo, y llamarás su
nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados".
Hechos 4:12
"Y en ningún otro hay salvación; porque
no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser
salvos".
La salvación significa que recibimos vida eterna si
tenemos una relación personal con Dios.
Juan 17:3
"Y esta es la vida eterna; que te
conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has
enviado".
Juan 3:16
"Porque de tal manera amó Dios al
mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no
se pierda, mas tenga vida eterna".
Hay sólo un camino hacia la salvación y no es un camino
fácil.
Mateo 7:13-14
"Entrad por la puerta estrecha; porque
ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos
son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino
que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan".
¡BUSCA A JESÚS!
¡Gracia y paz!
lunes, 9 de febrero de 2015
Mateo 4:4
Muchas veces podemos estar tan distraídos por tantas cosas
mundanas de la vida, que nos olvidamos de lo más importante: La palabra de Dios.
Las Santas Escrituras son la voz de Dios. Es su Palabra demostrada en Jesús; y
la proclamación de su Palabra en el Evangelio de Jesús es lo que pueden
sostenernos eternamente. Es el pan vivo
que debemos buscar día con día.
Amado Padre, confieso que muchas veces me he distraído con
las cosas de este mundo y no he buscado de tu Palabra para alimentarme como
debe de ser. Perdóname y ayúdame a prestar más atención a tu voz escrita y a tu
Espíritu. Crea en mí un hambre que solo pueda ser saciada con el alimento
espiritual que tú me das. En el nombre de Jesús, Amen.
¡Gracia y paz!
¿VIVES INMADUREZ ESPIRITUAL?
Hebreos 5:12-14
“Porque debiendo ser ya maestros, después de
tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los
primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que
tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa
de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el
alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso
tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal”.
La Biblia dice que cuando aceptamos a Jesucristo como
nuestro Salvador nacemos espiritualmente. Así le dijo Jesús a Nicodemo: “De
cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el
reino de Dios” (Juan 3:3). Y en su segunda carta a los corintios el apóstol
Pablo escribió: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es” (2
Corintios 5:17). Es decir, al momento de nuestra conversión somos “bebés
espirituales”. Entonces, al igual como sucede en el aspecto físico, se espera
que crezcamos espiritualmente hasta llegar a alcanzar la madurez. Sin embargo
hay creyentes que no siguen este proceso normal del crecimiento y permanecen en
la etapa inicial necesitando ser alimentados, en lugar de que ellos alimenten a
nuevos creyentes.
En la escritura de hoy, se habla de un grupo de judíos
convertidos que ya deberían de ser lo suficientemente maduros como para enseñar
a otros, pero que seguían siendo inmaduros espiritualmente. Eran como niños
lactantes necesitados de atención, y que no producían fruto espiritual. Eran oIDORES MAS NO HACEDORES DE la palabra.
Quienes actúan de esta manera se quedan en un estado de perpetua infancia
espiritual.
En el siguiente capítulo de esta misma carta, podemos ver
una clara exhortación a que dejen a un lado las cosas infantiles y maduren.
Dice Hebreos 6:1: “Por tanto dejando ya los rudimentos de la doctrina de
Cristo, vamos adelante a la perfección...” La palabra “perfección” aquí
significa “madurez”. A aquellos a quien se les enviaba esta carta se les pedía
que dejaran ya la etapa inicial de “la leche”, y que crecieran a la “madurez”
alimentándose del alimento sólido de la Palabra de Dios.
Si los creyentes NO buscamos alimentarnos apropiadamente
con “alimento sólido” que es la Palabra de Dios, seguro que NO creceremos
espiritualmente, y siempre vamos a estar raquíticos y desnutridos, y nuestra
actitud será como la de un niño inexperto que depende de los demás. Muchas
iglesias hoy viven este problema, porque cuando deberían de ser Talleres de
Evangelización, sólo son “guarderías” para niños pequeños y llorones.
Ciertamente una iglesia organizada debe tener una guardería para los nuevos
cristianos, pero éstos deben crecer y desarrollarse de manera que pronto estén
listos para servir. Cuando los bebés espirituales no crecen, los obreros tienen
que pasar demasiado tiempo atendiéndolos, descuidando otras actividades dentro
de la iglesia como es el evangelizar.
Una de las características del creyente que no crece es
que continúa reaccionando conforme a los impulsos de la carne y no de acuerdo
al Espíritu. El apóstol Pablo en su primera carta a los Corintios les dice: “De
manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a
carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún
no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues
habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y
andáis como hombres?” (1 Corintios 3:1-3).
¿Cuánto tiempo hace que conociste a Cristo? ¿aun sigues
siendo una carga para tu pastor y para tus hermanos en la fe, o has llegado a
la madurez espiritual y puedes llevar la carga de la instrucción de un nuevo
creyente? El apóstol Pedro nos desafía a “crecer en la gracia y el conocimiento
de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Pedro 3:18). Tratemos de alcanzar
esa madurez espiritual. La manera de lograrlo es dedicando todos los días un
tiempo a buscar el rostro del Señor, leyendo y meditando en su palabra y orando
en busca de sabiduría y discernimiento espiritual y de la voluntad de Dios para
nuestras vidas.
Oración:
Amoroso Padre, te ruego me ayudes a crecer
espiritualmente. Dame fuerzas para dejar todo aquello que impide ese
crecimiento y a concentrarme en crecer en el conocimiento de tu palabra, y en
el poder de tu Santo Espíritu. En el nombre de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
viernes, 6 de febrero de 2015
¿QUÉ CARACTERÍSTICAS TIENE LA SANA DOCTRINA?
1.- ES CONFORME A LA PIEDAD:
1 Timoteo 6:3-4
"Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las
sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a
la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y
contiendas de palabras, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres
corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como
fuente de ganancia; apártate de los tales".
2.- ES SANA:
Tito 2:1
"Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana
doctrina"
3.- ES PURA:
Tito 2:7-8
"…preséntate tú en todo como ejemplo de buenas
obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e
irreprochable, de modo que el adversario se avergüence y no tenga nada malo que
decir de vosotros".
Cuando no se sigue o no se tiene una base doctrinal sana
se corre el peligro de dar lugar a espíritus engañadores, doctrinas de demonios
y vientos de doctrinas que conducen a la perdición (léase también Efesios
4:14).
4.- SE SUSTENTA EN LA BIBLIA:
La base de toda enseñanza o predicación debe ser La
Biblia y únicamente La Biblia, porque está escrito: "Toda Escritura es
inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para
instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado
para toda buena obra" (2 Timoteo 3:16-17).
Es verdaderamente lamentable que en muchos púlpitos se este
cambiando La Santa Palabra de Dios por humanismo, psicología, doctrinas paganas
de hombres, etc.
No es correcto fundamentar las enseñanzas o prédicas en
experiencias personales, alabanzas, sueños, etc., porque La Biblia contiene el
mensaje que Dios quiere trasladar a su pueblo, porque "Todo lo que fue
escrito en tiempos pasados, para nuestra enseñanza se escribió, a fin de que
por medio de la paciencia y del consuelo de las Escrituras tengamos
esperanza" (Romanos 15:4).
Constantemente vemos en La Biblia que la predicación y la
enseñanza que provienen del Señor tienen su cimiento en La Biblia (Hechos
13:49; 15:35; 16:32; 19:10; 1 Pedro 1:25).
5.- DEBE SER CON DOCTRINA:
La Biblia dice: "el que enseña, en doctrina",
mostrándonos que toda enseñanza debe coincidir con lo escrito en La Biblia y
concordar con la doctrina expuesta por los apóstoles"; es decir que, el
ministro o maestro no debe trasladar enseñanzas que contradigan el contexto
bíblico y lo expuesto por su autoridad, por muy inspirador o hermoso que se
escuche (1 Timoteo 6:3-4), porque se da lugar a espíritus engañadores y a
doctrinas de demonios.
1 Timoteo 4:1
"Pero el Espíritu dice claramente que en los
postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus
engañadores y a doctrinas de demonios…".
6.- DEBE SER PARA ENSEÑAR:
La Biblia en Romanos 12:6-8 traduce "el que enseña,
úselo en la enseñanza"; es decir que las personas con el conocimiento de
La Palabra de Dios, no deben utilizarlo para engrandecerse a sí mismas, ni para
hacer sentir mal a los que escuchan y no saben, ni tampoco para rivalizar con
otras personas para ver quién sabe más; sino que se debe enseñar para que el
Pueblo de Dios sea edificado y conozca más al Señor y su Palabra.
Se puede enseñar con doctrina, discurso ordenado,
didáctica y más, pero si se carece del don de enseñanza, no se obtendrán los
resultados que Dios desea, porque la enseñanza será solamente un traslado de
conocimiento; sin embargo, si al enseñar tenemos doctrina, discurso ordenado,
didáctica y el don de enseñanza, entonces sí estamos siendo vasos útiles en las
manos de Dios y estamos educando, por La Palabra, la nueva vida de los que oyentes
y esa enseñanza influenciará permanentemente su conducta, para transformarlos
cada vez más a la imagen de nuestro Señor Jesucristo.
En el libro de los Hechos 18:24-26 leemos: "Llegó
entonces a Efeso un judío que se llamaba Apolos, natural de Alejandría, varón
elocuente, poderoso en Las Escrituras. Este había sido instruido en el camino
del Señor, y siendo de espíritu fervoroso, hablaba y enseñaba diligentemente lo
concerniente a Señor, aunque solamente conocía el bautismo de Juan. Y comenzó a
hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando lo oyeron Priscila y Aquila, le
tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios".
En este caso vemos el ejemplo del cristiano que enseña
sin tener el don de enseñanza. Apolos es el ejemplo del cristiano que tiene
doctrina, discurso ordenado, didáctica, etc., pero no tiene el don de enseñanza
porque no tenía el bautismo con el Espíritu Santo, pero Priscila y Aquila,
representan a los cristianos que tienen doctrina, discurso ordenado, didáctica
y el don de enseñanza, y por ello le enseñan el camino de Dios con mayor
exactitud.
7.- DEBE SER EXPLICADA Y ACLARADA:
Cuando enseñamos la Palabra de Dios debemos explicar y
darle el sentido bíblico de lo que significa el pasaje que exponemos. Esta
necesidad es evidente cuando se enseña a diferentes grupos de personas, porque
no se puede enseñar de la misma forma a niños que a jóvenes, adultos o
ancianos, y aún es diferente enseñarle a los mismos grupos de personas de
diferentes culturas.
A los niños hay que enseñarles con juegos, dibujos,
juguetes, etc., a los adolescentes se les debe enseñar de manera que la
exposición les sea atractiva y que los rete a entregar su juventud al Señor.
Los adultos por su experiencia en la vida y su madurez, no tienen las mismas
necesidades que los jóvenes, y la forma de enseñar a los ancianos es diferente
porque tienen necesidades diferentes.
En Lucas 24 leemos cómo el Señor Jesús les abrió el
entendimiento a sus discípulos para que comprendieran las Escrituras (Lucas.
24:44 al 45).
8.- DEBE SER CONSTANTE:
En Nehemías 8:18 se lee que Esdras leía día tras día el
libro de La Ley de Dios. Esto indica que la enseñanza debe ser un proceso
constante en las congregaciones; un fácil ejemplo lo vemos en las escuelas,
donde el alumno debe asistir diariamente, cierta cantidad de horas para ser
enseñado. Por esta razón hay Iglesias donde existe el departamento de
Discipulado, que enseña y delega a personas para transmitir la enseñanza en los
hogares.
9.- NO DEBE PONER CARGAS SOBRE LOS OYENTES:
En Nehemías 8:9-12 se lee que Nehemías, Esdras y los
levitas que enseñaban decían a todo el pueblo: "no os entristezcáis, ni
lloréis; porque todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la ley. Y les
dijo: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones a los que no
tienen aparejado; porque día santo es a nuestro Señor; y no os entristezcáis, porque
el gozo del Señor es vuestra fortaleza". Esto muestra que la persona que
enseña no debe poner cargas sobre el pueblo.
En Lucas 11:45 al 46 leemos: "Y respondiendo uno de
los doctores de la ley, le dice: Maestro, cuando dices esto, también nos afrentas
á nosotros. Y él dijo: ¡Ay de vosotros también, doctores de la ley! Que cargáis
á los hombres con cargas que no pueden llevar; mas vosotros ni aun con un dedo
tocáis las cargas". Aquí, el Señor confrontó a los escribas porque con la
interpretación y enseñanza que daban, ponían cargas sobre el pueblo que ellos
no se atrevían a mover con un dedo.
10.- LA INVOCACIÓN A DIOS:
En Nehemías 9:4, leemos que los levitas: "Se
levantaron luego sobre la grada de los levitas, Jesúa y Bani, Cadmiel,
Sebanías, Buni, Serebías, Bani y Quenani, y clamaron en voz alta al Señor su
Dios". Esto nos muestra la necesidad de depender de Dios para obtener el
alimento celestial, al estudiar La Palabra. La dependencia de Dios es una
garantía para el expositor y los oyentes, porque hará que el expositor busque,
clame y llore delante de Dios para pedir el alimento espiritual. Un ejemplo de
esto lo vemos en Éxodo 16:15 "Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron
unos a otros: ¿Qué es esto? Porque no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo:
es el pan que Yahweh Dios os da para comer", porque los israelitas debían
salir diariamente a recoger su alimento, el mana, figura de la Palabra de Dios.
Estos han sido sólo algunas características de lo que es
la Sana Doctrina Bíblica, en virtud de que este tema abarca también muchas
técnicas y métodos que son muy importantes para la edificación de quienes
estamos aprendiendo la Palabra de Dios. Por ello animo a quienes enseñan a que
lo hagan transmitiendo el evangelio y la doctrina de Jesucristo en su pureza
bíblica, con su corazón y su vida en ella.
“Gracia y Paz”
Aprendiendo la Sana Doctrina
Efesios 5:18
“…Sed llenos del Espíritu”
(Efesios 5:18b)
Todos los que hemos creído en el Señor Jesucristo hemos
recibido el Santo Espíritu de Dios (Juan 7:38-39).
“No Contristéis al Espíritu Santo” (Efesios 4:30). No
permitas que el pecado permanezca en ti sin confesarlo, causando así tristeza y
pesar al Espíritu Santo que mora en ti. Él nunca va a llenar y usar un vaso
sucio. Reconoce el pecado, no lo escondas, no lo encubras, enfréntalo; se
honesto delante de Dios, ve el pecado como Dios lo ve, odia el pecado como Dios
lo odia, admítelo (1 Juan 1:6-9).
El santo Espíritu de Dios mora en cada creyente nacido de
nuevo (1 Corintios 6:19; Romanos 8:9).
¿Estoy limpio y preparado para que el Santo Espíritu de
Dios more en mí? ¿Hay en mi vida algún pecado sin confesar? (Salmo 139:23-24).
[Pasajes para estudiar: 1 Juan 1:5-10; Juan 13:4-11;
Santiago 4:8-10; Salmo 51 y Salmo 32].
¡Gracia y Paz!
¿SABES CÓMO HABLAR CON DIOS DE MANERA SENCILLA Y SINCERA?
Mateo 6:5-8
“Y cuando ores, no seas como los hipócritas;
porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las
calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su
recompensa. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora
a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará
en público. Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que
piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a
ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que
vosotros le pidáis”.
Jesús estaba conversando con sus discípulos acerca de la
oración cuando les dio estas instrucciones. Muchas personas se basan en el
último versículo de este pasaje para cuestionar la necesidad de orar. Y suelen
decir: “Si Dios ya lo sabe, ¿qué necesidad hay de orar?” Otros afirman que no
hay que orar por las cosas materiales, pues estas están resueltas de todas
maneras. Estos se apoyan en las palabras de Jesús en Lucas 12:29-30: “Vosotros,
pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de
beber, ni estéis en ansiosa inquietud. Porque todas estas cosas buscan las
gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas”.
Entonces, ¿para qué orar?
Lo cierto es que no oramos para informarle a Dios de
nuestras necesidades, pues él lo sabe todo. En realidad el propósito
fundamental de la oración es entablar una íntima comunión con Dios de manera
que podamos llegar a conocer su voluntad y sus planes para la vida de cada uno
de nosotros. Así aprenderemos a pedirle de acuerdo a sus propósitos, y sus planes
de bienestar y prosperidad se llevarán a cabo en nuestras vidas (Jeremías
29:11). En su carta el apóstol Santiago nos advierte: “Pedís, y no recibís,
porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” (Santiago 4:3). El Espíritu
Santo nos enseña a pedir de la manera correcta cuando dedicamos tiempo a orar
diariamente. Así dice Romanos 8:26-27: “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda
en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos,
pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el
que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque
conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos”.
El creyente que descuida el aspecto de la oración, que no
dedica un tiempo diariamente a acercarse al trono de la gracia a darle gracias
a Dios porque él suple a diario su alimento, el lugar en el que vive, su ropa,
las necesidades básicas e incluso los lujos de la vida, crea un sentido de
autosuficiencia que inevitablemente endurece su corazón. Cuando actuamos de
esta manera, poco a poco sucumbimos al engaño satánico de que nuestra sabiduría
y nuestras habilidades son suficientes para que podamos conseguir todas estas
cosas sin contar con Dios para nada. Por el contrario, cuando humildemente
reconocemos nuestra dependencia del Señor, y día tras día venimos a él en
oración con corazones agradecidos seremos abundantemente bendecidos.
¿Por qué debemos orar? Porque Dios nos ha facilitado este
medio para llegarnos a su santa presencia, para que podamos conocerle
íntimamente, para que su Santo Espíritu obre en nuestras vidas y nos consuele
en la aflicción, y nos llene de su gozo y de su paz. Y mientras más conocemos a
Dios más creemos en sus promesas, y más confianza tenemos en él para pedirle
sabiendo que “todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”, como
dijo Jesús a sus discípulos en Mateo 21:22.
Confía en que Dios conoce exactamente lo que tú necesitas
para vivir una vida llena de paz, felicidad y muchas bendiciones. Pídele que su
voluntad sea hecha en todo lo que pidieres, y dale gracias anticipadamente
sabiendo que recibirás mucho más de lo que has pedido, pues él “es poderoso
para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o
entendemos” (Efesios 3:20).
Oración:
Amado Padre, ayúdame a reconocer mi necesidad de vivir en
comunión contigo. Pon en mi corazón un ferviente deseo de buscar tu rostro en
oración día tras día, para que yo pueda recibir de ti la fortaleza, la
sabiduría y el valor para vivir en armonía contigo. En el nombre de Jesús,
Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
jueves, 5 de febrero de 2015
SIN FALSEDAD, SIN SECRETOS, SIN MENTIRAS...
Una buena y abierta comunicación es la mayor necesidad en
el matrimonio. Nada es más fácil que el hablar; nada es más difícil que el
comunicarse. Usar palabras correcta y apropiadamente es una parte importante de
la comunicación, pero mucho más importante es que ambos conyugues tengan la
voluntad de comunicarse de una manera de profunda honestidad y franqueza.
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