viernes, 11 de julio de 2014

AUNQUE NO VEA NADA SE QUE JESÚS VE POR MI



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Salmo 42:1


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4 PALABRAS QUE CURAN


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ORACIÓN



¿Has sufrido una decepción? ¿Hay algún “muro” que necesita ser reparado en tu vida? No te desanimes. Pon tu confianza en Dios, como hizo Nehemías, y da un paso de fe con absoluta seguridad en la victoria. Nunca olvides que aquel que está en ti es más grande que cualquier obstáculo que esté impidiendo su reparación. Y que “si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”, dice Romanos 8:31.

ORACIÓN:

Bendito Padre celestial, gracias nuevamente por este día y gracias también porque puedo traer ante ti cualquier desilusión o decepción de las tantas que he sufrido a lo largo de mi vida. Por favor te pido aumentes mi fe para que vea que en tu amor y tu poder encontraré el ánimo, la paz y las fuerzas para seguir adelante hasta la victoria. En el nombre de Jesús, Amén.

¿HOY TE ENCUENTRAS LUCHANDO CONTRA EL DESÁNIMO?



¿Hoy te encuentras luchando contra el desánimo?

Nehemías 2:11-15
“Llegué, pues, a Jerusalén, y después de estar allí tres días, me levanté de noche, yo y unos pocos varones conmigo, y no declaré a hombre alguno lo que Dios había puesto en mi corazón que hiciese en Jerusalén; ni había cabalgadura conmigo, excepto la única en que yo cabalgaba. Y salí de noche por la puerta del Valle hacia la fuente del Dragón y a la puerta del Muladar; y observé los muros de Jerusalén que estaban derribados, y sus puertas que estaban consumidas por el fuego. Pasé luego a la puerta de la Fuente, y al estanque del Rey; pero no había lugar por donde pasase la cabalgadura en que iba. Y subí de noche por el torrente y observé el muro, y di la vuelta y entré por la puerta del Valle, y me volví”.

Nehemías era un hombre que amaba a Dios. Él se encontraba en Persia cuando llegó a sus oídos la noticia de que el muro de Jerusalén había sido derribado y sus puertas quemadas. Esto le afectó profundamente y lloró, e hizo duelo, y ayunó y oró por varios días (Nehemías 1:4). Entonces Dios puso en el corazón de Nehemías la enorme tarea de reconstruir los muros. El rey Artajerjes de Persia, de quien Nehemías era el copero, notó la tristeza de su siervo y a petición de éste le concedió que fuese a Jerusalén con el fin llevar a cabo la difícil tarea de la reconstrucción (Nehemías 2:1-6).

Cuando Nehemías llegó a Jerusalén pudo ver con sus propios ojos la destrucción que había por todos lados, nos cuenta el pasaje de hoy. Entonces reclutó a unos cuantos hombres, a los cuales se dirigió diciéndoles: “Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego; venid, y edifiquemos el muro de Jerusalén, y no estemos más en oprobio” (Nehemías 2:17). Seguidamente añadió este hombre de Dios: “Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos”. Sin duda las noticias no eran buenas, pero aquellos hombres, entusiasmados por la exhortación de Nehemías, se levantaron decididos a derrotar la tristeza y la decepción que había caído sobre ellos, y pusieron manos a la obra de reconstrucción del muro.

Todo ser humano va a encontrar situaciones en su vida que lo van a decepcionar. Nadie está exento de esto. Pero no todos reaccionan de igual manera ante la decepción o la desilusión. Algunos son más afectados que otros, llegando a caer en un estado de desánimo tal que puede llevarlos a la depresión y a una total parálisis. ¿Qué podemos hacer para recuperarnos de una fuerte decepción o contrariedad?

Es importante entender que el desánimo no es más que una de las opciones que puede elegir cada persona que se siente decepcionada o desilusionada. Este es un estado de la mente y del espíritu en el cual nos volvemos temerosos y perdemos la confianza en nosotros mismos, en Dios o en los demás. Podemos caer en el desánimo si nos dejarnos controlar por los efectos de la desilusión, o podemos enfrentarnos a la situación y considerar otras opciones, como hizo Nehemías. No es que él fuera un soñador optimista, sino que su confianza estaba puesta en la mano y el poder del Dios todopoderoso. Así se enfrentó a aquellos que se oponían a la obra de reconstrucción, diciéndoles: “El Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos, porque vosotros no tenéis parte ni derecho ni memoria en Jerusalén”. Sólo una gran fe en Dios puede dar lugar a tal seguridad en la victoria, a pesar de tantas circunstancias negativas. De esta manera lograron edificar el muro. Y dice la Biblia en Nehemías 12:27 que dedicaron el muro e hicieron fiesta “con alabanzas y con cánticos, con címbalos, salterios y cítaras”.

¿Has sufrido una decepción? ¿Hay algún “muro” que necesita ser reparado en tu vida? No te desanimes. Pon tu confianza en Dios, como hizo Nehemías, y da un paso de fe con absoluta seguridad en la victoria. Nunca olvides que aquel que está en ti es más grande que cualquier obstáculo que esté impidiendo su reparación. Y que “si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”, dice Romanos 8:31.

ORACIÓN:
Bendito Padre celestial, gracias nuevamente por este día y gracias también porque puedo traer ante ti cualquier desilusión o decepción de las tantas que he sufrido a lo largo de mi vida. Por favor te pido aumentes mi fe para que vea que en tu amor y tu poder encontraré el ánimo, la paz y las fuerzas para seguir adelante hasta la victoria. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!
Dios te Habla

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SACA DE RAIZ DE TU CORAZÓN TODO LO QUE PONGA EN PELIGRO TU RELACIÓN CON DIOS



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jueves, 10 de julio de 2014

Colosenses 3:13-14

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20 CONSEJOS PARA SALVAR TU MATRIMONIO



20 consejos para salvar tu matrimonio

Gerald Rogers es un ciudadano norte-americano que desde hace varios años realiza charlas motivaciones. Tiene cuatro hijos, y llevaba un matrimonio de 16 años con su esposa Jana. Pero, tristemente, su relación llegó oficialmente a su fin.

Y en lugar de lamentarse y no hacer nada, Gerald decidió sentarse frente a su computador y escribir todo lo que hará diferente la próxima vez que esté casado, porque está convencido de que alguna vez de nuevo tendrá ese estado civil que dice "amar".

Sin embargo no quería guardar sus pensamientos sólo para él, por lo que aquí compartimos 20 recomendaciones que -afirma- están orientadas a "aquellos esposos jóvenes cuyos corazones aún están llenos de esperanza, y a esas parejas quienes quizá olvidaron cómo amar".

"Si tu matrimonio no es lo que tú querías que fuera, toma 100% de tu responsabilidad y comprométete a aplicar estos consejos mientras sea tiempo", anima Gerald. Y aunque su mensaje está dirigido principalmente a los hombres, sostiene que también puede servirle a las mujeres.

Los tips de este hombre divorciado han tenido tanto éxito, que ya han sido compartidos casi 130 mil veces en su cuenta de facebook. A continuación te mostramos un resumen de ellos: “CONSEJOS SOBRE EL MATRIMONIO QUE ME HUBIERA GUSTADO TENER”.

1.- Nunca dejes de cortejar. Nunca dejen de salir. Nunca jamás creas que la tienes asegurada. Nunca te olvides de que ella te eligió, así que no puedes ponerte flojo con tu amor.

2.- Protege tu propio corazón y ámate a ti mismo. Pero reserva un lugar especial en tu corazón donde nadie más que tu esposa pueda entrar.

3.- Enamórate una y otra y otra vez. Siempre habrá cambios, tanto en ella como en ti, y es por eso que ambos tendrán que reelegirse todos los días. Cuida su corazón, sino ella puede dárselo a otro y quizás nunca lo recuperes. Siempre lucha por ganar su amor tal como lo hiciste cuando la cortejabas.

4.- Siempre ve lo mejor de ella. Enfócate en lo que amas y no en lo que te molesta, y así te darás cuenta de que eres el hombre más afortunado sobre la Tierra por tener a esa mujer como esposa.

5.- No es tu trabajo corregirla. Debes amarla tal como es, sin esperar que ella cambie. Y si lo hace, ama en lo que se convierta.

6.- Hazte responsable de tus propias emociones. No es trabajo de tu esposa hacerte feliz, tú debes buscar tu propia felicidad y cuando la encuentres, tu alegría inundará tu relación de pareja.

7.- Nunca culpes a tu esposa si tú te frustras o enojas con ella. Son tus emociones y es tu responsabilidad. Cuando te sientas así, tómate tu tiempo y mira hacia tu interior.

8.- Déjala ser. Cuando esté triste o molesta, tu único trabajo es abrazarla y apoyarla. Hazle saber que la escuchas, que ella es importante y que tú eres el pilar sobre el cual siempre puede apoyarse. Así confiará en ti y te abrirá su alma. Nunca escapes a estos momentos, quédate y sé fuerte.

9.- Sé tonto. No te tomes todo tan seriamente. Ríe y haz que ella se ría. La risa hace todo mucho más fácil.

10.- Llena todos los días su alma. Conoce las maneras en que ella se siente importante, validada y apreciada. Pídele que haga una lista con 10 cosas que la hacen sentir amada, memorízalas y aplícalas todos los días para hacerla sentir como una reina.

11.- Hazte presente. No sólo le des tu tiempo, sino también tu atención y tu alma. Trátala como si fuera tu cliente más valioso, al que no puedes perder.

12.- Estimula su sexualidad. Déjala que se derrita en su suavidad femenina, mientras sepa que puede confiar plenamente en ti.

13.- No seas tonto, pero tampoco temas ser uno. Cometerás errores, pero intenta que éstos no sean demasiado grandes y aprende de ellos. No se supone que seas perfecto, pero sólo trata de no ser tan bobo.

14.- Dale su espacio. Las mujeres son buenas para entregar y entregar, y a veces necesitan que se les recuerde que se tomen el tiempo para ellas mismas, sobre todo si tienen niños. Ellas necesitan ese espacio para renovarse, recentrarse y reencontrarse.

15.- Sé vulnerable. Puedes perder tu entereza de vez en cuando, y compartir tus miedos y sentimientos.

16.- Sé totalmente transparente. Si quieres que ella confíe en ti, debes compartirlo todo, en especial lo que no quieres compartir. Quítate la máscara y así podrás experimentar el amor en toda su dimensión.

17.- Nunca dejen de crecer juntos. Cuando dejas de trabajar los músculos, éstos se atrofian. Lo mismo ocurre con las relaciones. Busquen metas comunes, sueños y visiones en las que pueden trabajar como un equipo.

18.- No te preocupes por el dinero. Si es posible trabajen juntos y busquen la forma de equilibrar las fuerzas de ambos para ganarlo.

19.- Perdona de inmediato y concéntrate en el futuro. Aferrarse a los errores del pasado que tú o ella hayan cometido, es una pesada ancla que siempre detendrá a tu matrimonio. El perdón es libertad.

20.- Siempre elige el amor. En definitiva, éste es el único consejo que necesitas. Si éste es el principio que te guía, nada amenazará la felicidad de tu matrimonio. 

Efesios 5:28
“Así los maridos deben amar a sus esposas como a sus propios cuerpos. El que ama a su esposa, a sí mismo se ama”.


¡Gracia y Paz!
Edificando Matrimonios conforme al Propósito de Dios
Editado por Carlos Martínez M.

Fuente: La Estrella del Oriente

7 PUERTAS


LA MAYOR SATISFACCIÓN...


ORACIÓN



La Palabra de Dios nos alerta en cuanto al peligro de tomar el camino ancho y espacioso, pues ese lleva a la perdición y a la muerte, y nos exhorta a tomar el camino estrecho y angosto de la entrega y obediencia al Señor, el cual es menos atractivo, pero conduce a la vida eterna. Si has elegido el camino angosto, ¡Gloria a Dios! ¡Tomaste la decisión correcta! De lo contrario, detente, recapacita, y cambia tu dirección antes de que sea demasiado tarde. Dios siempre está dispuesto a recibir con los brazos abiertos a los que se vuelven a él arrepentidos.

ORACIÓN:
Amoroso Padre Celestial, perdóname todas mis debilidades y flaquezas. Dame fortaleza para resistir el mal que aún mora en mí. Gracias te doy Señor por tu infinita Gracia y Misericordia y por proveerme el camino de tu Hijo Cristo Jesús que me conduce hasta ti. Dame sabiduría y la templanza necesaria para apartarme de todos los demás caminos y a concentrarme en caminar sólo por ese camino estrecho que lleva a la vida eterna. En el nombre de Jesús, Amén.


¡Gracia y Paz!

¿ESTÁS ELIGIENDO BIEN LA PUERTA?



¿Estás eligiendo bien la puerta?

Mateo 7:13-14
“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”

Es muy común oír decir que para ir al cielo debemos portarnos bien, hacer obras de caridad, no decir mentiras, etc. Sin embargo la Biblia dice en Efesios 2:8-9: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”. O sea, nuestra entrada al cielo no depende de las buenas obras que hagamos. Por mucho que tratemos, debido a nuestra naturaleza pecaminosa, nosotros no somos capaces de hacer nada para ganarnos el cielo. El cielo es un regalo de Dios; eso es lo que quiere decir “don de Dios”. Y seguidamente aclara: “no por obras, para que nadie se gloríe”. El pecado original en el huerto del Edén nos hizo a todos pecadores. Así dice Romanos 3:23: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. Y Romanos 6:23 dice que “la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”. Precioso regalo de Dios, quien nos amó tanto que “ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Por todo esto podemos afirmar que hay una sola manera y un solo camino para llegar al cielo: el Señor Jesucristo. Así lo dijo Jesús a sus discípulos poco tiempo antes de dar su vida en la cruz del calvario: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). Y hay también una sola puerta que lleva a la vida. En Juan capítulo 10, Jesús dice: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos”. Y entonces agrega: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”.

En la escritura de hoy, parte del Sermón del monte, Jesús nos habla de dos puertas, una ancha y otra estrecha; y nos habla también de dos caminos, uno espacioso y otro angosto. Estas son las alternativas que se presentan ante cada ser humano en este mundo. La puerta ancha y el camino espacioso representan la vida cómoda y placentera tan preferida por nuestra naturaleza carnal, pero que “lleva a la perdición”, nos advierte el Señor. Proverbios 16:25 lo define de esta manera: “Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte”. Por el contrario la puerta estrecha y el camino angosto implican incomodidades, dificultades, sacrificios de parte de quienes escojan esta alternativa. Pero su final es “la vida”. Y el pasaje finaliza diciendo que “pocos son los que la hallan”.

Hace años, un barco que pasaba por debajo de un puente en St. Petersburgh, Florida, golpeó accidentalmente una de sus columnas y ésta se quebró, haciendo que parte del puente cayera al vacío. Era de noche y varios automóviles que en ese momento trataban de cruzar el puente, sin percatarse de lo que había sucedido, cayeron al mar. Un automovilista que venía a corta distancia se dio cuenta y pudo frenar a tiempo. Enseguida se bajó de su auto, y comenzó a hacer señas a los que se acercaban para que se detuvieran, pero ninguno hizo caso, quizás pensando que él estaba pidiendo ayuda. Continuaron su camino y este hombre, con horror, pudo ver como uno a uno esos vehículos caían al vacío. Finalmente algunos se dieron cuenta y comenzaron a detenerse antes de llegar al enorme hueco en el puente. Muchos fueron los que murieron aquella noche sólo por no hacer caso a la voz que los alertaba del peligro.

La Palabra de Dios nos alerta en cuanto al peligro de tomar el camino ancho y espacioso, pues ese lleva a la perdición y a la muerte, y nos exhorta a tomar el camino estrecho y angosto de la entrega y obediencia al Señor, el cual es menos atractivo, pero conduce a la vida eterna. Si has elegido el camino angosto, ¡Gloria a Dios! ¡Tomaste la decisión correcta! De lo contrario, detente, recapacita, y cambia tu dirección antes de que sea demasiado tarde. Dios siempre está dispuesto a recibir con los brazos abiertos a los que se vuelven a él arrepentidos.

ORACIÓN:
Amoroso Padre Celestial, perdóname todas mis debilidades y flaquezas. Dame fortaleza para resistir el mal que aún mora en mí. Gracias te doy Señor por tu infinita Gracia y Misericordia y por proveerme el camino de tu Hijo Cristo Jesús que me conduce hasta ti. Dame sabiduría y la templanza necesaria para apartarme de todos los demás caminos y a concentrarme en caminar sólo por ese camino estrecho que lleva a la vida eterna. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!
Dios te Habla

miércoles, 9 de julio de 2014

ORACION



Busca el rostro del Señor cada día en oración, escudriña su Palabra, medita en ella y obedécela aplicándola en tu vida diaria. Así establecerás una íntima comunión con Dios y podrás afirmar que tú habitas bajo su abrigo, y por lo tanto disfrutarás de su protección y de sus bendiciones.

ORACIÓN:
Dios de amor, de misericordia y de poder, yo quiero disfrutar de tus promesas de cuidado y protección para tus hijos. Por favor, ayúdame a vivir bajo tu sombra y tu abrigo cada día de mi vida. Aumenta mi fe y dame fuerzas para obedecer tu palabra y permanecer siempre en tus caminos. En el nombre de Jesús, Amén.


¡Gracia y Paz!

¿CAMINAS TÚ AL ABRIGO DEL ALTÍSIMO?



¿Caminas tú al abrigo deL ALTÍSIMO?

Salmo 91:1-11
“El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Yahweh: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré. El te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, Ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará. Ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos. Porque has puesto a Yahweh, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos”

Desde Génesis hasta Apocalipsis, la Biblia nos enseña que cuando buscamos el rostro del Señor, y nos esforzamos por vivir bajo sus reglas, podremos siempre estar seguros de que contaremos con su cuidado y su protección. En el Salmo 91 encontramos unas cuantas promesas de Dios para los que “habitan al abrigo del Altísimo”. Aquellos que han decidido vivir bajo la voluntad y la dirección del Señor pueden decir, como el salmista: “Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré”.

La siguiente historia nos da una prueba evidente de la verdad que envuelve esta escritura:

Diana, una joven universitaria y consagrada cristiana, estaba de vacaciones en su pueblo durante el verano. Aquella tarde fue a visitar unas amigas y mientras conversaban acerca de sus respectivas experiencias durante el pasado año, el tiempo pasó rápidamente y la noche llegó sin apenas darse cuenta. Ahora Diana tenía que regresar sola a su casa. Mientras caminaba en la soledad y oscuridad de la noche Diana oraba pidiendo a Dios que la protegiera de cualquier peligro. Llegó frente a un callejón por el cual solía cortar camino para llegar a su casa y después de vacilar por unos segundos decidió cruzar por allí. Cuando iba aproximadamente por la mitad del callejón notó que había un hombre parado al final como si estuviera esperando por ella. Se sintió un poco nerviosa y de nuevo oró a Dios pidiendo su protección. Inmediatamente una sensación de profunda paz y seguridad la envolvió totalmente. Sintió como si alguien estuviese caminando junto a ella. Cuando llegó al final del callejón, le pasó por al lado a aquel hombre y continuó su camino llegando a su casa sin problemas. Al día siguiente leyó en el periódico que una joven había sido violada en aquel callejón unos veinte minutos después que ella pasó por allí. Sintiéndose impactada por esta tragedia y al pensar que bien pudo haber sido ella, comenzó a llorar dándole gracias al Señor por su protección y pidiéndole que ayudara a aquella pobre muchacha.

Entonces sintió que debía ir a la policía pues ella podría ayudar a identificar al violador. Después de contarles su historia, allí le preguntaron si ella estaría dispuesta a tratar de reconocer a aquel hombre entre un grupo de sospechosos. Ella asintió e inmediatamente señaló al hombre que ella había visto la noche antes en el callejón. Cuando le dijeron al hombre que había sido identificado, no le quedó otro remedio que confesar. El oficial le dio las gracias a Diana por su ayuda y le preguntó si habría algo que ellos pudieran hacer por ella. Ella le pidió que le hicieran al hombre una pregunta. Realmente ella sentía una enorme curiosidad por saber el por qué él no la había atacado a ella. Cuando el policía le preguntó, el hombre contestó: “Porque con ella iban dos hombres muy altos, uno a cada lado”.

“A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos”. Al igual que Diana, tú puedes hacer tuyas las promesas de Dios, si vives bajo su manto protector. Busca el rostro del Señor cada día en oración, escudriña su Palabra, medita en ella y obedécela aplicándola en tu vida diaria. Así establecerás una íntima comunión con Dios y podrás afirmar que tú habitas bajo su abrigo, y por lo tanto disfrutarás de su protección y de sus bendiciones.

ORACIÓN:
Dios de amor, de misericordia y de poder, yo quiero disfrutar de tus promesas de cuidado y protección para tus hijos. Por favor, ayúdame a vivir bajo tu sombra y tu abrigo cada día de mi vida. Aumenta mi fe y dame fuerzas para obedecer tu palabra y permanecer siempre en tus caminos. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!
Dios te Habla

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