domingo, 1 de diciembre de 2013

SALMO 23


Los invito a que demos gracias a nuestro Amado Dios por el Salmo 23. Es un hermoso salmo que seguramente todos conocemos, es por eso que les invito a reflexionar en esas palabras llenas de confianza del Rey David y que en nuestros días son para nosotros.

“Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días” Salmo 23.

Jehová es mi pastor: ¡ESO ES RELACIÓN!

Nada me faltará: ¡ESO ES PROVISIÓN!

En lugares de delicados pastos me hará descansar: ¡ESO ES SERENIDAD!

Junto a aguas de reposo me pastoreará: ¡ESO ES OPTIMISMO!

Confortará mi alma: ¡ESO ES SANIDAD!

Me guiará por sendas de justicia: ¡ESO ES GUÍA!

Por amor de su nombre: ¡ESO ES PROPÓSITO!

Aunque ande en valle de sombra de muerte: ¡ESO ES PRUEBA!

No temeré mal alguno: ¡ESO ES PROTECCIÓN!

Porque tú estarás conmigo: ¡ESO ES FIDELIDAD!

Tu vara y tu cayado me infundirán aliento: ¡ESO ES DISCIPLINA!

Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores: ¡ESO ES ESPERANZA!

Unges mi cabeza con aceite: ¡ESO ES CONSAGRACIÓN!

Mi copa está rebosando: ¡ESO ES ABUNDANCIA!

Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida: ¡ESO ES BENDICIÓN!

Y en la casa de Jehová moraré: ¡ESO ES SEGURIDAD!

Por largos días: ¡ESO ES ETERNIDAD!


“Gracia y Paz”


LAS MENTIRAS DE VIEJO Y ENGAÑOSO SATÁN CLAUS


Colosenses 1:10
“Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios”.

En la época navideña, para muchos cristianos comienzan los dilemas de “lo que se puede hacer” y “lo que no se puede hacer”.

Muchos, en estas fechas, no logran comprender que la navidad va mucho más allá que una tradición, o el reunirse con familiares y amigos para pasar juntos un momento agradable. La Navidad, es el momento exacto para reconocer que Jesús es el motivo de nuestra celebración y de nuestra redención.

Muchos, en esta época, celebran la navidad con algarabía y gozo, pero jamás han invitado a Jesús a ser parte de dicho festejo, ya que en los últimos años, y a lo largo de todo el mundo, se ha tenido más memoria de un personaje inventado llamado Santa Claus, que del mismo Hijo de Dios, el cual se hizo hombre y se dio a sí mismo en sacrificio en la cruz solo por amor hacia toda la humanidad.

Millones de personas, celebran estas fechas, sin llegar a comprender que Santa Claus solo es una historia inventada, mientras que Jesucristo es El Dios que vive y reina por los siglos de los siglos.

Pero veamos un poco de donde viene esta creencia…

Santa Claus no solo no es un personaje cristiano o bíblico, sino que además, ha sido el personaje escogido por satanás para tratar de reemplazar a Cristo en esta época, o al menos para tratar de suplantarlo, haciendo olvidar a las personas de quien realmente es el autor de la verdadera Navidad.

La leyenda de San Nicolás, surgió con un obispo de Myra, en Asia Menor, en el siglo IV, que se hizo famoso por su generosidad hacia las personas. La gente llegó a creer que cualquier donación hecha por sorpresa venia de parte de él.

El pueblo de Holanda, tomó a San Nicolás como santo patrón de los niños, y su fama se extendió poco a poco. En muchos países de Europa los niños creían que él era quien traía los regalos que recibían en la Navidad.

Si a todo esto le sumamos la creencia del pueblo Noruego, de que la diosa Hertha aparecía sobre las chimeneas de las casas trayendo suerte para el hogar, tendremos como resultado la historia de Santa Claus, entrando por las chimeneas para dejar sus regalos a todos los niños que se portan bien durante el año.

La leyenda de “Satán Claus” se fue armando poco a poco a lo largo del tiempo, hasta llegar a estos días, en donde la imagen de un viejo gordo, con barba, bigote, con su cabello completamente blanco, y un enorme traje rojo, que viene volando por el cielo, guiando un trineo tirado por dos equipos de renos, proveniente del Polo Norte, llamado san Nicolás, Papa Noel, o Santa Claus, es usada por los grandes centros comerciales del mundo entero, tratando de fomentar el consumismo, y representando la época navideña y todo lo que tiene que ver con ella, en lugar de ser Jesucristo el centro y razón de este festejo.

Hoy en día, cuando los niños aun son pequeños, sus padres los engañan diciendo que es Papa Noel quien le trae regalos, y se los deja entrando por la chimenea. Estos mismo niños, más tarde, al crecer y descubrir que todo ha sido una vil y despreciable mentira dicha por sus padres, rápidamente asocian el hecho con la fiesta del nacimiento de Jesús y toman a la navidad como una de las mayores mentiras aplicadas en la infancia.

Por estos días son más los que prefieren creen en Santa Claus que los que deciden creer en Jesucristo, por lo cual, en esta época, muchos hombres cambian sus caracteres, y se ponen totalmente sensibles, amando a todos aquellos que tanto han odiado en sus vidas, pero una vez pasadas estas fiestas, vuelven a retomar sus rencores y ofensas, supuestamente olvidadas, volviendo a ser todo exactamente igual a como era antes, o en algunos casos aun peor.

La mayoría de la humanidad, celebran estas fiestas con regalos, comidas, bailes, alcohol, droga, y todo tipo de excesos, sin llegar a comprender que la verdadera navidad, se disfruta, se entiende, y se celebra, solo cuando Jesús ha entrado en nuestros corazones, y le hemos dado la oportunidad de que gobierne nuestras vidas.

Multitudes de personas se preocupan más por buscar regalos, por hacer una buena fiesta, o por un arbolito lleno de luces, que por llegar a comprender bien el verdadero significado de la navidad y la gran bendición que ello encierra.

Dios nos dio el regalo, que es sobre todo regalo, y permítame que le diga que dicho regalo no es la navidad, sino más bien, Aquel que es el motivo de la navidad: “Jesús”.

Sin Jesús no hay navidad; y precisamente por este motivo, en muchos hogares donde todo es fiesta en esta época, hay como un vacío, el cual solo puede ser llenado por aquel a quien le pertenece ese lugar: Jesucristo. Sin embargo cuando ese espacio lo ocupa una fabula llamada “santa Claus”, el vacío se vuelve mucho más profundo, ya que ningún ser humano, cuento, o historia, puede hacer lo que el Hijo del Dios viviente hace en nuestras vidas, cuando decidimos invitarlo a nuestros corazones, hogares y/o familias.

Tal vez, año tras año usted ha celebrado y vivido esta época con un sentido totalmente opuesto a lo que es la verdadera esencia de la navidad, pero hoy es el día en el que puede comprender que Santa Claus esta tan lejos de reemplazar a Jesucristo, o de ser el representante de la navidad, como el polo norte lo está del polo sur.

Cuando nacemos de nuevo y le permitimos a Jesús que gobierne nuestra vida, es allí cuando nuestra personalidad comienza a cambiar realmente, de modo que estamos más interesados en dar que en recibir, en servir que en que nos sirvan, en que vean a Cristo, que en que nos vean a nosotros, y en morir a nosotros mismos que en vivir “la vida loca”.

Muchas personas, toman estas fechas para tirar la casa por la ventana, hacer locuras y para tomar decisiones de las cuales luego se arrepienten, pero hoy sería muy bueno que comprendamos que en estos tiempos, más que nunca, debemos andar como es digno del Señor, agradándole en todo, buscando solo hacer su voluntad, y que ese fruto sea duradero, y no solo conformarnos con regalar algo y pasar tiempo con nuestra familia, sino creciendo en el conocimiento de la verdad y siendo totalmente libres del pecado y las mentiras del viejo y engañoso “Satán Claus”.

“Gracia y Paz”

Sal y Luz

viernes, 29 de noviembre de 2013

ORACIÓN



Padre santo, gracias por todo lo recibo de ti sin merecerlo; perdóname por los celos, la contienda, la ambición personal y la soberbia que aún tengo en mi vida, perdóname si por causa de estos defectos he actuado con soberbia y altivez lastimando a otros y dando muy mal testimonio de Cristo; por favor dame la sabiduría que es de lo alto y la inteligencia espiritual para discernir tu voluntad en mi vida y actuar siempre en obediencia a tus principios, y no de acuerdo a mis pasiones y deseos. En el nombre de Jesús, Amén.

¿CREES TÚ QUE ACTÚAS CON SABIDURÍA?



Santiago 3:13–18
“¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz”.

En el verano de 1986, dos barcos chocaron en el Mar Negro del lado de la costa de Rusia, arrojando cientos de pasajeros a las heladas aguas y causando una trágica pérdida de vidas humanas. La noticia del desastre fue más lamentable aun cuando una investigación reveló que el accidente fue causado por terquedad humana. Los dos capitanes estaban concientes de la presencia del otro barco, y ambos pudieron haber cambiado el rumbo para prevenir el choque. Pero ninguno quiso ceder. Cuando se dieron cuenta del error de sus acciones, fue demasiado tarde. ¿Cómo es posible que, sabiendo ambos las posibles consecuencias de su terca actitud, continuaran el rumbo que finalmente los llevó a tan terrible tragedia?

La respuesta a esta pregunta la encontramos en el pasaje de hoy. Según el apóstol Santiago, la buena conducta es reflejo de sabiduría “que desciende de lo alto”. La actitud de los dos capitanes de la historia evidentemente no fue guiada por sabiduría de lo alto, sino lo que dio lugar a su comportamiento fue sabiduría “terrenal, animal, diabólica”. La raíz del problema está en el corazón. Dice el texto bíblico que “donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa”. Los celos y los sentimientos de contienda o ambición personal en el corazón, generalmente dan lugar a la soberbia, y ésta a la terquedad característica del tipo de actitud que mostraron los capitanes de los dos barcos. Asimismo, la ambición personal y la soberbia condujeron a que Lucifer cayera del cielo, porque quiso ser “semejante al Altísimo” (Isaías 14:14), y a que Adán y Eva cayeran en pecado en el huerto del Edén, cuando la serpiente sedujo a la mujer diciéndole: “Seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (Génesis 3:5).

La soberbia nos separa de Dios, y crea una barrera que nos impide disfrutar de su gracia, de su amor y de todas sus bendiciones. “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes”, dice Santiago 4:6. Tenemos el caso del rey Saúl, el cual después que desobedeció las órdenes que Dios le había dado con el fin de castigar a Amalec y su pueblo, fue confrontado por el profeta Samuel (1 Samuel 15). Pero Saúl se mantuvo en actitud arrogante tratando de justificar su comportamiento, en vez de reconocer su error humildemente. Resultado: fue desechado por Dios, y quitado del trono de Israel. Aquí se cumplió lo que dice Proverbios 16:18: “Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu.”

¿Cómo podemos impedir que los celos, la contienda, la ambición personal y la soberbia den lugar a situaciones trágicas en nuestras vidas? Debemos recurrir a “la sabiduría que es de lo alto”, la cual, dice el pasaje de hoy, “es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía”. Eso dará lugar a un estado de paz y armonía en nuestros corazones, no de guerra y destrucción. Y podremos actuar como sabios y entendidos.

Lee la Biblia y busca el rostro del Señor en oración día tras día, y pídele que te dé sabiduría de lo alto, y él te la dará abundantemente. Así dice Santiago al principio de su epístola: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Santiago 1:5).

ORACIÓN:
Padre santo, gracias por todo lo recibo de ti sin merecerlo; perdóname por los celos, la contienda, la ambición personal y la soberbia que aún tengo en mi vida, perdóname si por causa de estos defectos he actuado con soberbia y altivez lastimando a otros y dando muy mal testimonio de Cristo; por favor dame la sabiduría que es de lo alto y la inteligencia espiritual para discernir tu voluntad en mi vida y actuar siempre en obediencia a tus principios, y no de acuerdo a mis pasiones y deseos. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”
Dios te Habla


¿CREES QUE SALDRÁS IMPUNE PRACTICANDO EL PECADO?



Jeremías 16:17
“Porque mis ojos están sobre todos sus caminos, los cuales no se me ocultaron, ni su maldad se esconde de la presencia de mis ojos”.

La Biblia dice, “El que plantó el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá?” Salmos 94:9.

Cada persona que hace el mal, que peca contra Dios, siente en su corazón que va tener provecho, beneficio, o ganancia de su pecado. Ese pensamiento es parte de la locura del pecado, creer que uno saldrá impune, o que el castigo vale la pena por el placer que proporciona el pecado.

El hecho de que Dios nos mira cuando hacemos mal debe hacernos temblar. ¿Por qué? Porque Dios es eternamente Santo, ama lo bueno, lo sincero, lo bondadoso y lo justo, y nos dice claramente que no dejará que el pecado salga sin castigo. Es por eso que Cristo murió en la cruz: sufrió el castigo que nuestros pecados merecían, de manera que si ahora mismo nos arrepentimos de nuestra maldad y venimos a Él, tenemos vida eterna por Él. ¿Dejarás que Jesús sea tu salvador? ¿Recibirás La Vida Eterna por Él?

R. G. Lee, un ministro de los años pasados, predicó un sermón con el título, “DIA DE PAGO”. Aquel día vendrá, tarde o temprano, y nosotros estaremos allí. Así es, EL DIA DE PAGO VIENE. “Porque mis ojos están sobre todos sus caminos, los cuales no se me ocultaron, ni su maldad se esconde de la presencia de mis ojos”.

Recuerda: EL DIA DE PAGO VENDRÁ.


“Gracia y Paz”

Un Versículo de la Biblia cada Día

jueves, 28 de noviembre de 2013

ORACIÓN



Gracias Padre porque tu siempre tienes palabras de aliento y esperanza. Ayúdame a grabarlas en lo más profundo de mi corazón y de mi alma y a aplicarlas a mi vida en estos momentos difíciles por los que estoy pasando. Por fe yo te pido en este momento que tú seas mi buen Pastor, y que siempre estés a mi lado cuidándome y protegiéndome. En el nombre de Jesús, Amén.

¿TE PARECE QUE NO PUEDES MÁS?


Isaías 40:27-31
"¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio? ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán".

Cuando el camino a seguir es desconocido y todo lo que podemos ver es confusión; cuando las pruebas nos agotan física y mentalmente, cuando estamos tratando de “sobrevivir”, llegan a nosotros pensamientos de duda y de temor que muchas veces nos llenan de angustia y desesperación. ¿Cómo voy a salir de esta situación? ¿Seré liberado de esta carga algún día? ¿Habrá alguna solución a mi problema? A veces pensamos que a Dios no le interesa nuestra situación. Este era el sentir del pueblo de Israel en el pasaje de hoy. El pueblo de Judá se quejaba diciendo: “Mi camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio”. Es decir: “Dios no ve nuestra aflicción mientras estamos sufriendo en el cautiverio. Él pasa por alto nuestra situación, y no se acuerda de nuestra angustia”. Hasta ese punto llegaba su abatimiento y su desánimo.

La respuesta de Dios al pueblo de Israel en aquellos tiempos está vigente para sus hijos en la actualidad: “¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra?” Si Dios es el creador del universo todo cuanto existe está sometido a su dominio y control. Por tanto, no existe fuerza humana o espiritual que sea capaz de impedir que él lleve a buen término sus planes de paz y de bienestar para sus hijos, como promete en Jeremías 29:11. Cuando el camino es escabroso y oscuro y no sabemos hacia donde ir, si confiamos en Dios, él nos provee dirección, fortaleza y protección. Nuestra esperanza debe residir totalmente en el Dios todopoderoso, creador del Universo, para el cual no hay nada que sea difícil (Jeremías 32:27).
En el Salmo 23:4, David afirma: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo”. La primera parte de esta expresión refleja el sentir de aquellos que están espiritualmente desanimados, esos que ya no encuentran en la vida ninguna esperanza, que sienten como si Dios estuviera muy lejos, y ven la muerte como la única solución a sus pesares. Pero cuando David dice: “No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo", lo hace con la absoluta seguridad de que aun en medio de la prueba, el dolor, la angustia, o cualquier situación por difícil que sea, Dios estará a su lado. Él estaba seguro de que el Señor nunca lo desampararía, pues confiaba en la promesa de Dios para sus hijos, como dijera a Josué cuando lo nombró líder del pueblo de Israel después de la muerte de Moisés: “Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé” (Josué 1:5).

Dice el pasaje de hoy que “los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”. Si tú has esperado en el Señor experimentarás esta fortaleza, pero si has permitido que las cargas se acumulen sobre ti y ahora son demasiado pesadas, también puedes aferrarte a la promesa del Salmo 55:22: “Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará”. Y en el Nuevo Testamento encontramos a Jesús también ofreciéndonos ayuda y descanso: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

Creamos de todo corazón estas promesas del Señor y aún en los tiempos de prueba, aún cuando nuestro camino se torne difícil, cuando ya no podamos más con nuestras cargas, sentiremos su mano poderosa fortaleciéndonos, dándonos descanso y guiándonos hacia la victoria.

ORACIÓN:
Gracias Padre porque tu siempre tienes palabras de aliento y esperanza. Ayúdame a grabarlas en lo más profundo de mi corazón y de mi alma y a aplicarlas a mi vida en estos momentos difíciles por los que estoy pasando. Por fe yo te pido en este momento que tú seas mi buen Pastor, y que siempre estés a mi lado cuidándome y protegiéndome. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla

¿TIENES TU UN ESPÍRITU AGRADECIDO, O DICES “GRACIAS” SOLO CUANDO LAS COSAS SALEN COMO TU QUIERES?


Colosenses 2:6-8
“Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias. Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo”.

El significado del Día de Acción de Gracias ha cambiado con los años. El nombre fue dado originalmente a la festividad estadounidense para dar gracias a Dios por su protección y provisión. Sin embargo, más recientemente se ha convertido en sinónimo de comida, deporte y familia. En la mayoría de los hogares, Dios probablemente ni siquiera es mencionado. Pero, para los creyentes, la Acción de Gracias no es simplemente una celebración anual; es un estilo de vida. De hecho, el creyente debe caracterizarse por la gratitud.

El apóstol Pablo nos enseña cómo ser personas con una gratitud rebosante en cualquier circunstancia. El primer paso es valorar nuestra relación con Cristo. Él escogió a cada creyente antes de la fundación del mundo (Efesios 1:4) y quiere que andemos en Él (Colosenses 2:6). Esto significa reconocer a Jesús como el Señor de nuestra vida, y confiar en que Él nos dará el poder para obedecer.

Debemos estar arraigados firmemente en el Señor mediante su Palabra, para ser como un árbol cuyas raíces son tan profundas que ni siquiera las tormentas pueden derribarlo. Con este fundamento, podemos ser edificados en Cristo y mostrar cada vez más su carácter mediante nuestra actitud, conducta y conversación. Por último, nuestra fe debe estar establecida firmemente. Así no seremos confundidos por filosofías mundanas.

¿Tienes tu un espíritu agradecido, o dices “gracias” solo cuando las cosas salen como tu quieres? La gratitud en todas las situaciones es posible cuando nos enfocamos en las verdades y las promesas de la Palabra de Dios.

“Gracia y Paz”

Meditación Diaria

miércoles, 27 de noviembre de 2013

HAY TANTO PORQUE ESTAR AGRADECIDO



1 Tesalonicenses 5:18
“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”.

La gratitud por lo que Dios nos ha dado puede cambiar la perspectiva de nuestras vidas. Se puede decir que la acción de dar gracias es el lema de los que adoran a Dios y el aseguramiento de los que están concientes de ser amados por Dios.

Leemos en Salmos 111:1: “Alabaré a Jehová con todo el corazón”. Alabar y dar gracias es lo esencial para una vida feliz porque si no estamos agradecidos, no importará lo que tengamos, jamás estaremos satisfechos o felices.

Salmos 100:4 dice: “Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle bendecid su nombre”. 

Agradecer a Dios es otro privilegio que tenemos los hijos de Dios. No sólo debemos alabar a Dios y bendecir Su Santo Nombre, sino también debemos tener una actitud de humildad y reconocer Su bondad en un acto de acción de gracias.

La idea que nos expresa David en este Salmo, es que para entrar en una relación personal con el Rey, necesitamos ir más allá de Sus atrios. Para hacer esto, es necesario en primer lugar alabarle y bendecirle de una manera genuina y alegre y yendo un paso adelante es la intimidad en la cual entramos cuando damos gracias. 

Darle gracias a Dios es reconocer Su grandeza, Su poder, Su suficiencia; y nuestra debilidad. En realidad son muy pocos los que se vuelven a darle gracias a Dios, en comparación con aquellos que Le buscan solamente para hacer sus peticiones. 

Demos dar gracias a Dios hoy y siempre, pues este es un antídoto contra la depresión, la duda y la derrota. 

Oración:
Señor, Gracias por la vida que me das y por tu provisión. Reconozco tu grandeza, reconozco Tu poder. Señor sin Ti mi vida no tendría sentido, gracias porque todo lo que permites y haces en mi vida tiene propósito. Gracias porque en tus manos estoy sostenido, ayúdame en este paso por la vida a confiar más en Ti. Gracias porque en Ti soy salvo, sano y libre. Te amo Señor. En el nombre de Jesucristo. Amen. 

Colosenses 2:6-7
“Por tanto, de la manera que recibisteis al Señor Jesucristo, andad así en él, arraigados y sobreedificados en él, y consolidados en la fe, así como fuisteis enseñados, abundando en acciones de gracias”.

Durante esta época del año y siempre, que la acción de gracias resida en nuestros corazones al dar toda alabanza y gloria a Dios a través de Jesús, nuestro Redentor.


“Gracia y Paz”


Le invito a que visite la Pagina:

DI NO A LA PORNOGRAFIA



Jesús y el adulterio

MATEO 5:27 Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

“Gracia y Paz”

¿QUIEN TE GUSTA MÁS?


¿ERES PACIENTE CON LOS DEMÁS?



Efesios 4:1-3
“Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz”.

Como hijos de Dios estamos llamados a demostrar paciencia en momentos de conflicto, pues Dios sabe que hay poder en la demostración de control. Nuestra tendencia natural es molestarnos cuando somos acusados injustamente, pero para reflejar a Cristo debemos:

Guarda silencio cuando seas atacado verbalmente. La ira de una persona puede alimentar la nuestra, y conducir a una discusión. En vez de eso, debemos dejar que esa persona diga lo que siente.

Escucha sin responder. Con nuestro silencio, puede que hagamos caso omiso al ataque verbal, pero debemos escuchar el malestar de la otra persona.

Orar por quien te ataque. Aunque no tengamos ganas de orar,  debemos hacer lo que Dios quisiera que hagamos.

Controla tus pensamientos. Debemos enfocarnos en Dios y en lo que Él piense de nosotros, no el conflicto.

Controla tus emociones. Debemos confiar en que el Espíritu Santo nos indicará la respuesta adecuada.

Esta listo para perdonar. Debemos ser pacientes cuando seamos tratados injustamente, y estar dispuestos a dejar ir nuestro dolor (2 Timoteo 2:24).

Di palabras de estímulo. Es bueno expresar aprecio cuando alguien trae una preocupación a nuestra atención —y pedir perdón si hemos cometido un error.

A nuestra naturaleza humana, estas cosas pueden parecer absurdas e inútiles, pero en realidad, es todo lo contrario. Hay un gran poder en la paciencia, pero son muy pocos quienes la practican bien.

Responder correctamente deja una huella en los no creyentes, quienes notarán algo en ti que ellos también necesitan.


“Gracia y Paz”

Meditación Diaria

ORACIÓN



Amante Padre celestial, por favor examina mi corazón y arranca de mí toda maldad y suciedad. Ayúdame a guardar tu palabra y a obedecerla cada día de mi vida, de manera que mi comportamiento glorifique tu santo nombre. En el nombre de Jesucristo, Amén.

¿CÓMO ESTÁ TU CORAZÓN DELANTE DE DIOS?



Salmo 139:23, 24
“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno”.

Debido a nuestra naturaleza pecaminosa el corazón, básicamente, está lleno de maldad. La Biblia nos cuenta que después que Adán y Eva pecaron en el huerto del Edén, “comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas”. Y cuando ellos vieron que eran hermosas, escogieron para sí mujeres y las tomaron (Génesis 6:1-2). “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal”. Fue tanto el dolor al ver su creación corrompida que Dios pensó eliminarlos a todos de la faz de la tierra, y con ese fin planeó el gran diluvio. “Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová”, dice Génesis 6:8. Y a partir de él la raza humana continuó desarrollándose. Han transcurrido muchos siglos, pero aquel pecado original aun nos afecta profundamente. Por eso el profeta Jeremías dijo: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9).

Ahora bien, cuando el corazón es purificado por el poder del Espíritu Santo, puede revelarnos el mismo rostro de Dios. Así dijo Jesús en el Sermón del Monte: “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios” (Mateo 5:8). El rey David conocía la importancia de tener un corazón limpio. Por eso en el pasaje de hoy él pide a Dios que examine su corazón y lo guíe en el camino eterno. De igual manera, cuando su hijo Salomón fue elegido para sucederle en el trono, David clamó a Dios de la siguiente manera: “Da a mi hijo Salomón corazón perfecto, para que guarde tus mandamientos, tus testimonios y tus estatutos” (1 Crónicas 29:19). Después Salomón escribió en Proverbios 4:23: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida”.

En Mateo 6:21, Jesús dijo a sus discípulos: “Donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”. Si pudiéramos hacer una foto espiritual a nuestro corazón veríamos allí todas las cosas a las que damos prioridad en esta vida, aquellas que nos atraen, las que más disfrutamos y valoramos. Todos tenemos cosas que apreciamos mucho. Algunos pueden estimar objetos materiales, otros dan mucho valor a relaciones sentimentales y otros valoran actividades o experiencias. Cualquier cosa que atesoramos está directamente relacionada con nuestro corazón. O sea, lo que más valor tiene para nosotros es lo que más cerca está de nuestro corazón. Y de acuerdo al contenido de nuestro corazón así será la manera en que hablamos y como actuamos. Por eso Jesús dijo: “Porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34).

¿Qué podemos hacer para mantener un corazón limpio que agrade al Señor? La única manera de lograrlo es alimentándonos día tras día con la palabra de Dios. El salmista afirma en el Salmo 119:11: “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti”. Cuando dedicamos un tiempo cada día a leer la Biblia, a meditar en lo que hemos leído y a orar, el Espíritu Santo usa esta palabra para ministrar nuestros corazones, mientras nos va limpiando de todo aquello que desagrada a nuestro Padre celestial. Él es el único que puede librarnos de todos los astutos engaños del enemigo que ensucian el terreno de nuestros corazones. Por eso en Proverbios 23:26 Dios nos dice: “Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos”. Y en Ezequiel 36:26, el Señor declara por medio del profeta: “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne”.

Nuestra responsabilidad en todo este proceso es simplemente responder a la iniciativa de Dios y, al igual que David, decirle: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón... y guíame en el camino eterno”. Y entonces mantener una íntima comunión con él buscando su rostro día tras día y obedeciendo su palabra.

ORACIÓN:
Amante Padre celestial, por favor examina mi corazón y arranca de mí toda maldad y suciedad. Ayúdame a guardar tu palabra y a obedecerla cada día de mi vida, de manera que mi comportamiento glorifique tu santo nombre. En el nombre de Jesucristo, Amén.

“Gracia y Paz”

Dios te Habla