viernes, 11 de octubre de 2013

¿ESTÁS DISFRUTANDO DE TU RELACIÓN CON EL SEÑOR?



Salmo 34:8-10
“Gustad, y ved que es bueno el Señor; dichoso el hombre que confía en él. Temed al Señor, vosotros sus santos, pues nada falta a los que le temen. Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; pero los que buscan al Señor no tendrán falta de ningún bien”.

La Biblia está llena de versículos que nos exhortan a que disfrutemos de nuestra relación con el Señor. Nuestro Dios, quien creó al mundo y que es el dueño de todo el Universo, quiere que hallemos placer en nuestra comunión con él. Su Palabra nos dice que él “nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos” (1 Timoteo 6:17). Pero lo más importante que Dios nos ha dado para que disfrutemos, es él mismo. Estamos llamados a encontrar satisfacción en nuestra relación con él. El salmista dice: “Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre” (Salmo 16:11).

Debemos tener la seguridad de que Dios ama a sus hijos en gran manera. Él conoce todos nuestros defectos y debilidades, sin embargo cuando recibimos a Jesucristo como nuestro salvador, somos adoptados como sus hijos (Gálatas 4:5). Y a continuación dice: “Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo” (Gálatas 4:7). Es decir, ahora tenemos el enorme privilegio de acercarnos al Dios del Universo como sus hijos que somos y disfrutar de su santa presencia. ¿Estás tú experimentando el gozo y la libertad que surgen de saber que Dios te ama por ser su hijo? Si no es así, considera los siguientes factores que pueden estar impidiendo que disfrutes de ese gozo:

El pecado. El pecado nos separa de Dios, y por lo tanto nos impide disfrutar de su presencia. Sin embargo, la Biblia dice en 1 Juan 1:9 que “si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. Si hay algún pecado que no has confesado, confiésalo de corazón delante del Señor y él te perdonará. De esta manera restableces tu comunión con él.

La falta de conocimiento. No podemos tener una íntima comunión con el Señor si no le conocemos. Por medio de la lectura de la Biblia y la oración diariamente podemos llegar a conocer a Dios. De esta manera sabemos cuáles son nuestras responsabilidades como sus hijos, qué espera él de nosotros y lo que debemos hacer para agradarle y lo que no debemos hacer que puede contristar su Santo Espíritu.

El temor a Dios. Satanás quiere que le tengamos miedo a Dios para que vacilemos en nuestra relación con él. Pero no debemos temer a nuestro Padre celestial, porque él nos ama incondicionalmente, de tal manera que dio a su único Hijo por salvarnos de la condenación eterna. El pasaje de hoy nos dice: "Temed al Señor", pero este temor no significa “miedo”, sino reverencia y respeto absoluto a Aquel que nos rescató, que nos incorporó a su familia, y que tiene nuestro futuro asegurado en sus manos.

La falta de fe. La Biblia dice que “sin fe es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:6). Es decir, no podemos tener una buena relación con el Señor si no tenemos fe. Y Romanos 10:17 dice que “la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”. Así es que lee la Biblia, que es la palabra de Dios, cada día de tu vida, ora pidiendo al Señor que aumente tu fe y te dé discernimiento espiritual para entender su palabra. A medida que pongas en práctica lo que aprendes irás entablando una relación íntima con tu Padre celestial.

Medita en estos puntos y en las cosas que pueden estar afectando tu comunión con el Señor, y por lo tanto limitando el gozo que tu Padre celestial desea que tú sientas en su compañía, y rechaza todo lo que pueda ser un obstáculo para que disfrutes de ese gozo.

ORACIÓN:
Mi amante Padre que estás en los cielos, gracias por tu deseo de que tus hijos disfruten de tu compañía y por el gozo que proviene de tu Santo Espíritu. Ayúdame a rechazar todo aquello que afecta negativamente mi comunión contigo. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te Habla

jueves, 10 de octubre de 2013

¿SABES COMO LIBRAR LA GUERRA ESPIRITUAL?



Efesios 6:10-13
“Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes”.

Los creyentes estamos atrapados en una batalla entre el reino de Dios y el reino de las tinieblas, pero el Señor ha proporcionado todo lo que necesitamos para mantenernos firmes contra las fuerzas del mal. Entonces, ¿por qué pecamos los cristianos? Pienso que hay varias razones:

• No estamos conscientes de la batalla. Aunque sabemos que hay una guerra espiritual cada día de nuestras vidas, es fácil olvidar la guerra invisible que se está librando a nuestro alrededor.

• Ignoramos al enemigo. Satanás nos golpeará con una estratagema tras otra si no reconocemos sus tácticas o no comprendemos sus propósitos.

• No estamos adiestrados para la batalla. Los creyentes son soldados, quiéranlo o no. La Palabra de Dios es el manual que da instrucción para discernir el engaño, resistir la tentación, mantenerse firme en la fe, y andar en integridad.

• Le permitimos un punto de apoyo a Satanás. El principal campo de batalla para los cristianos es la mente. Si comenzamos a escuchar al tentador y pensar en los beneficios de sus sugerencias, ganará terreno en nuestros pensamientos, sentimientos y deseos. Si no es frenado, el punto de apoyo se convertirá en una fortaleza, y pronto nos encontraremos enlodados en el pecado.

El tiempo para prepararse para esa batalla es ahora mismo. Tu no puedes ser complaciente y no darte cuenta de tu enemigo; de lo contrario, te convertirás en su víctima. Comienza llenando tu mente con la Palabra de Dios, y escucha obedientemente las advertencias interiores del Espíritu. Esa es la manera para experimentar el gozo de la victoria en Cristo.


“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

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“ESTÁS TRISTE, TURBADO Y DECEPCIONADO”



Juan 15:11
“Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido”.

Hay una canción que dice, “Si quieres el gozo, verdadero gozo, deja que Jesús entre tu corazón.” Esto es muy cierto. El mundo promete placer pero a cambio da dolor. El mundo promete muchas cosas buenas y también trae la desilusión. El mundo promete gozo, y trae la tristeza.

En los versículos previos al de hoy, Jesús nos dice el secreto del verdadero gozo y bendición, que es, permanecer en él; es decir, andar con él, guardar sus mandamientos, alimentarnos con su Palabra, comunicarnos con él en la oración. El quiere que no tengamos tristeza, quiere que el gozo brote dentro de nosotros y llene nuestros corazones.

Hermano y amigo… si estás triste, turbado y decepcionado, busca a Cristo y ríndete a sus pies, El es la única fuente de salvación y gozo en este mundo de tristezas, engaños y dolor, y dejar que “La palabra de Cristo habite en vosotros en abundancia” (Colosenses 3:16).


“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

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ORACIÓN



Padre Santo, hoy te doy gracias por las bendiciones que tengo, por la oportunidad que me das de aprender de tu Santa Palabra, también por el privilegio de servirte, pero oh Dios Santísimo te ruego que no permitas que mi corazón se enaltezca ni haya en mí ningún afán de grandeza. Por favor, pon en mí un espíritu de humildad y de genuino servicio para agradarte en todo lo que yo haga, porque solo tu eres grande  y solo a ti “al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén”, En el nombre de Jesús, Amén.

¿TIENES AFÁN DE GRANDEZA?



2 Crónicas 26:14-19
“Y Uzías preparó para todo el ejército escudos, lanzas, yelmos, coseletes, arcos, y hondas para tirar piedras. E hizo en Jerusalén máquinas inventadas por ingenieros, para que estuviesen en las torres y en los baluartes, para arrojar saetas y grandes piedras. Y su fama se extendió lejos, porque fue ayudado maravillosamente, hasta hacerse poderoso. Mas cuando ya era fuerte, su corazón se enalteció para su ruina; porque se rebeló contra Jehová su Dios, entrando en el templo de Jehová para quemar incienso en el altar del incienso. Y entró tras él el sacerdote Azarías, y con él ochenta sacerdotes de Jehová, varones valientes. Y se pusieron contra el rey Uzías, y le dijeron: No te corresponde a ti, oh Uzías, el quemar incienso a Jehová, sino a los sacerdotes hijos de Aarón, que son consagrados para quemarlo. Sal del santuario, porque has prevaricado, y no te será para gloria delante de Jehová Dios. Entonces Uzías, teniendo en la mano un incensario para ofrecer incienso, se llenó de ira; y en su ira contra los sacerdotes, la lepra le brotó en la frente, delante de los sacerdotes en la casa de Jehová, junto al altar del incienso”

El rey Uzías llegó al poder cuando tenía 16 años de edad y, al igual que su padre Amasías, “hizo lo recto ante los ojos de Jehová”, dice 2 Crónicas 26:4. Temía a Dios y condujo a la nación a una larga era de prosperidad. Su fama se difundió mucho, pero aparentemente prestó mucha atención a los que elogiaban su “grandeza”, y como consecuencia “su corazón se enalteció”, dice el pasaje de hoy. En su orgullo quiso asumir el papel de sacerdote, pero este puesto Dios lo había reservado para los descendientes de Aarón, y por ese acto de jactancia y autosuficiencia el Señor lo afligió con lepra, y fue leproso hasta el día de su muerte. Su afán de grandeza lo llevó a la ruina.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Harry Truman se convirtió en presidente de los Estados Unidos cuando murió Franklin Delano Roosevelt. Truman dijo que se sentía como si le hubiera caído un gran peso encima, y pidió a todos que oraran por él. Sam Rayburn, un viejo amigo de Truman, conciente de la debilidad humana le dijo: “Te van a decir lo grande que eres, Harry, pero tú y yo sabemos que no lo eres”. Ciertamente no hay hombres ni mujeres que sean realmente grandes. Sólo hay un Dios grande y todopoderoso que permite a algunos sobresalir y ser líderes eficaces y exitosos. Estar concientes de esto impedirá que nos vanagloriemos si alguien nos alaba o nos dice lo “grandes” que somos. Sólo Dios es verdaderamente grande y digno de alabanza.

Cuando Jacobo y Juan (discípulos de Jesús), se acercaron al Señor pidiéndole que en su gloria les concediera sentarse uno a su derecha y el otro a su izquierda (Marcos 10:37), Jesús les dijo: “Cualquiera de vosotros que desee llegar a ser grande será vuestro servidor, y cualquiera de vosotros que desee ser el primero será siervo de todos. Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”. Por eso después de su resurrección Dios le exaltó hasta lo sumo, dice Filipenses 2:9.

Es posible que deseemos en algún momento sobresalir por encima de los demás ya sea en los estudios, en el trabajo, en la iglesia o en cualquier otro grupo del que formemos parte. Y eso está muy bien, pues debemos buscar la excelencia en todo lo que hagamos. Pero no debemos olvidar que por nuestras propias fuerzas no obtendremos ningún éxito duradero, pues separados del Señor nada podemos hacer, afirma Jesús en Juan 15:5. Debemos buscar la ayuda del Señor en todo lo que hagamos y agradecerle a él por todo lo que logremos. Si no lo hacemos corremos el peligro de llenarnos de orgullo y enaltecernos a nosotros mismos, y esto puede traernos malas consecuencias. Por eso debemos reflexionar en la enseñanza de hoy y ponerla en práctica en nuestras vidas. Tengamos siempre presente la advertencia de Jesús en Mateo 23:12: “El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”.

ORACIÓN
Padre Santo, te ruego que no permitas que mi corazón se enaltezca ni haya en mí afán de grandeza. Por favor, pon en mí un espíritu de humildad y de servicio para agradarte en todo lo que yo haga y así experimentar la grandeza y la gloria que provienen de ti. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”
Dios te Habla

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miércoles, 9 de octubre de 2013

¿VIVES EN ARMONÍA CON LOS DEMÁS?



2 Corintios 13:11
“Resta, hermanos, que tengáis gozo, seáis perfectos, tengáis consolación, sintáis una misma cosa, tengáis paz; y el Dios de paz y de caridad será con vosotros”.

Estas son las palabras finales de Pablo a los hermanos de Corinto, y revelan el corazón de este gran apóstol. El desea que sean perfectos, que tengan consuelo, unidad, y paz; y la continuada presencia del Padre, que les dará amor, armonía, y paz. ¡Que bendición tan grande!

Nuestra posición es una de perfección en Cristo, pero en nuestra vida personal de cada día estamos muy lejos de la perfección. Sin embargo, “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad” (1 Juan 1:9). Estas instrucciones de Pablo son para la iglesia (es decir), para todos los que somos salvos, nacidos de nuevo, y seguidores de Jesús. Mientras estemos aquí en la tierra, vivamos en amor los unos a otros, tengamos cortesía para con nuestro prójimo, y luchamos para estar en armonía. El resultado será que el amor de Dios y la paz estarán con nosotros. ¡Que hermoso evangelio! ¿Quién podría pedir mas?


“Gracia y Paz”

Un Versículo de la Biblia cada Día

ORACIÓN



Padre santo, no tengo palabras para agradecerte por haberme separado con el fin de transformar mi naturaleza pecaminosa hasta llegar a ser imagen de tu Hijo Jesucristo. Te ruego aumentes mi fe, y me capacites para no ser un obstáculo en la obra de santificación de tu Santo Espíritu en mi vida. Por Cristo Jesús, Amén.

EL PLAN DE DIOS ES QUE SEAMOS SANTOS



1 Tesalonicenses 5:23
"Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo".

A través de toda la Biblia Dios ha llamado a su pueblo a que sean santos. Por ejemplo, en Levítico 20:7, a través de Moisés, Dios dice: “Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios”. Y en Levítico 19:2, Dios dice: “Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios”. En el pasaje de hoy el apóstol Pablo expresa una bendición a los creyentes de la iglesia de Tesalónica cuando les dice: “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo”. También el apóstol Pedro escribió en su primera carta a “los expatriados de la dispersión” lo siguiente: “Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:16).

En las Escrituras encontramos en varios lugares la palabra “santificación”. Santificación significa "hacer santo" o "separar algo para un uso sagrado". Cuando creímos y aceptamos a Jesucristo como nuestro Salvador fuimos justificados, es decir nuestros pecados fueron perdonados. Fuimos entonces sellados por el Espíritu Santo (Efesios 1:13), y separados para un propósito sagrado. En ese momento fuimos considerados santos, es decir “separados para Dios”. En su primera carta a la iglesia de Corinto, Pablo se dirige a ellos de la siguiente manera: “A los santificados en Cristo Jesús”. Este es el primer paso en la vida del creyente. Cuando nacemos de nuevo por medio de la sangre de Cristo fuimos adoptados como hijos de Dios y ahora estamos viviendo bajo la gracia de Dios y no bajo su ira.

Después viene el segundo paso. El Espíritu Santo, que viene a morar en nuestros corazones, comienza su obra de santificación en nuestras vidas. Este es un proceso por medio del cual vamos siendo transformados con el fin de llegar a ser imagen de nuestro Señor Jesucristo. Es importante entender que este proceso de santificación es totalmente obra de Dios. Ningún ser humano es santo en sí mismo, ni puede llegar a ser santo por sus propios medios. Somos santificados solamente por la gracia de Dios y el poder del Espíritu Santo. Pero es importante entender también que si bien Dios tiene la capacidad de santificarnos, es nuestra la responsabilidad de permitir la acción del Espíritu Santo en nuestras vidas.

¿Cuál es, pues, nuestra responsabilidad en este proceso de santificación? En primer lugar, entender y reconocer que somos salvos no por lo que hemos hecho (por buenas que nos parezcan nuestras obras), sino por la gracia y la misericordia de Dios (Efesios 2:8-9). En segundo lugar, preparar nuestros corazones para conocer y amar a Dios como nuestro Padre celestial, leyendo la Biblia y orando diariamente; meditando en esta palabra, aprendiéndola y poniéndola en práctica. De esta manera sentamos las bases para que el Espíritu Santo lleve a cabo su obra en nuestras vidas. A medida que el proceso de santificación se va llevando a cabo en nosotros nos iremos acercando más a Dios y podremos disfrutar más de su presencia, la cual trae a nuestras vidas paz, gozo y muchas otras bendiciones.

Agradece a Dios su amor y su gracia purificadora. Alábale por haberte justificado, poniéndote aparte para un propósito específico dentro de su santo plan. Busca su rostro en oración cada día de tu vida y pídele que te capacite para ser dócil y obediente ante la obra que el Espíritu Santo está llevando a cabo en tu vida.

ORACIÓN:
Padre santo, no tengo palabras para agradecerte por haberme separado con el fin de transformar mi naturaleza pecaminosa hasta llegar a ser imagen de tu Hijo Jesucristo. Te ruego aumentes mi fe, y me capacites para no ser un obstáculo en la obra de santificación de tu Santo Espíritu en mi vida. Por Cristo Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

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martes, 8 de octubre de 2013

DE CARNÍVORO A VEGETARIANO



Si eres vegetariano o estás pensando serlo es importante que tengas en cuenta los siguientes tips para lograr un equilibrio en tu dieta, esto te permita tener la fuerza y energía necesaria para continuar con tu rutina diaria.

Se debe tener en cuenta que existen diferentes tipos de vegetarianismo, los lacto vegetarianos que no consumen carnes o huevos, pero sí consumen productos lácteos, los ovo lacto vegetarianos que ingieren huevos y productos lácteos pero ningún tipo de carne, los ovo vegetarianos que no comen carnes o productos lácteos, pero sí huevos, y los vegetarianos estrictos que excluyen de su alimentación todo los productos de origen animal, así también el consumo de huevos y lácteos.

En el momento de reemplazar los nutrientes de la carne es muy importante que incorporemos a nuestra dieta las legumbres de 3 a 4 veces por semana, puede ser lentejas, porotos, garbanzos y se puede incluir los pseudo cereales, como quínoa, mijo, amaranto, que cuentan con un elevado nivel de proteínas, vitaminas y minerales. Podemos sumar también frutos secos, como nueces, almendras y castañas.

Para los vegetarianos estrictos es muy importante ingerir semillas tales como la chía, lino, sésamo, y girasol, estas son ricas en grasas mono insaturadas y poliinsaturadas, y cuentan con una gran fuente de fibra, vitaminas del complejo B, vitamina E, calcio, fósforo, potasio y hierro, además contienen una elevada cantidad de proteínas

Especialistas relacionados a la nutrición aseguran que existe un nutriente que es irremplazable cuando se modifica la alimentación, es la vitamina B12. Por este motivo es necesario consumir productos como lácteos o huevos. También puede encontrarse esta vitamina en las algas, el miso y en la levadura de cerveza.

A la hora de convertirnos en vegetarianos debemos procurar contar con una alimentación equilibrada y sobre todo saludable. Por lo cual, es muy importante realizar una consulta médica para que se nos indique los exámenes pertinentes que evalúen nuestro bienestar físico.


SIEMPRE CONSULTA A TU MEDICO, para que mantengas tu cuerpo sano; “He aquí Yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad” (Jeremías 33:6), ¿o ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? (1 corintios 6:19). Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer (Génesis 1:29).

“Gracia y Paz”
Publicado por: Carlos Martínez M
La Buena Salud al alcance de Todos

Fuente: blogdefarmacia

Oración


Mi eterno Dios, protégeme de la mentira y de la obscuridad, permite que todo lo que piense, diga y haga pueda ser sometido a Tu luz; inspecciona mi corazón y mis pensamientos, solo tu puedes purificarlos y mostrarme el camino que conduce hacia ti, en el nombre de Jesús, Amen.


CUANDO DIOS ABRE UNA PUERTA, ¿ENTRAS TÚ POR ELLA?



1 Corintios 16:8-9
“Pero estaré en Efeso hasta Pentecostés; porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y muchos son los adversarios”.

En varias de sus epístolas, el apóstol Pablo se refiere a “las puertas abiertas” como una figura del lenguaje queriendo decir grandes oportunidades para predicar al mundo las buenas nuevas de salvación. En aquellos tiempos las limitaciones físicas y tecnológicas y las pésimas condiciones de los medios de transporte hacían sumamente difícil la expansión del Evangelio. Pero a Pablo no le importo ninguna de esas dificultades e inconvenientes, pues desde su conversión en el camino de Damasco su vida estuvo siempre dominada por una ardiente devoción a Cristo, quien se convirtió en el motivo, el objeto y la inspiración de su misión en la vida.

No le importo tampoco la cantidad de adversarios que se oponían a su predicación. Al principio de su ministerio encontró oposición entre los mismos cristianos que desconfiaban de él, pues le habían conocido como perseguidor incansable de todos los judíos que se habían convertido al cristianismo. Después fueron las autoridades políticas y religiosas quienes le atacaron sin misericordia, torturándolo, maltratándolo y metiéndolo a la cárcel, donde pasó mucho tiempo. Pero a pesar de todos estos inconvenientes, Pablo se mantuvo siempre firme en lo que se había convertido el motivo principal de su existencia: la predicación del evangelio de Cristo.

En la actualidad, los avances tecnológicos permiten llegar con facilidad a todos los países e impactar a todas las culturas. Preguntémonos, pues, dónde estamos situados personalmente dentro del plan de Dios. No podemos permitirnos cruzarnos de brazos y actuar como si esta tarea fuera solamente de pastores y misioneros. Podemos tener razones para pensar que no estamos calificados, pero es tiempo de que nos dejemos de tantas excusas y hagamos de nuestro servicio al Señor una prioridad en nuestras vidas. Podemos leer y estudiar la Biblia, y luego compartirla con los demás. Tú tienes un Salvador en quién creíste, y has recibido vida eterna de él. Por lo tanto, debes ser capaz de hablar de él a todos los que te rodean.

Puedes empezar en tu lugar de trabajo, o en tu barrio o entre tus amistades o familiares, pero tu vista debe estar enfocada más allá, siempre esperando las instrucciones del Señor. Antes de ascender al cielo, Jesús les dejó esta encomienda a sus discípulos: “Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:8). El mismo Espíritu que capacitó a los discípulos, y al apóstol Pablo para ir por el mundo predicando el Evangelio, está dentro de ti si has aceptado a Jesucristo como Salvador. No te desestimes a ti mismo, ni te excluyas de esta encomienda del Señor.

Cada día vemos más señales que nos indican que el fin del mundo está cerca. Guerras por todas partes, especialmente en el medio Oriente y sus alrededores, terremotos cada vez más fuertes y más frecuentes, tsunamis, inundaciones y fenómenos naturales de todo tipo, plagas, enfermedades, la maldad multiplicándose como nunca antes. ¡Este es un tiempo magnífico para servir al Señor! Piensa en la incomparable puerta de oportunidad que está abierta de par en par frente a nosotros para alcanzar al mundo entero para Jesucristo. Es inmensamente motivador e inspirador poder participar en la entrega del evangelio a tantas personas que están perdidas. El apóstol Pablo debió de haber sentido lo mismo cuando, a pesar de los obstáculos e inconvenientes de su época, escribió a los corintios y les habló de la “puerta grande y eficaz” que el Señor le había abierto en Éfeso.

Como seguidores del Señor Jesús hemos recibido la tarea de llevar el evangelio a toda persona sobre la faz de la tierra y el Espíritu Santo nos capacita para llevarla a cabo. Los campos ya están blancos para la siega. Esa puerta es hoy más ancha que nunca. La pregunta es: ¿Deseas tú entrar por ella?

ORACIÓN:
Amante padre celestial, te ruego pongas en mí un ferviente deseo de aprovechar toda puerta que se abra para testificar de ti. Quita de mí todo miedo o timidez y que yo pueda hablar con denuedo tu palabra en todo momento y en todo lugar. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”
Dios te Habla

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viernes, 4 de octubre de 2013

ORACIÓN


Mi eterno Dios de amor y de misericordia, hoy te ruego pongas en mí una doble dosis de tu amor, y el deseo de compartirlo con mi prójimo, principalmente con la pareja que tu me diste, no solamente con palabras, sino con hechos, haciendo algo que demuestre de manera evidente que ese amor viene de ti. En el nombre de Jesús, Amén.


¿CÓMO DEMUESTRAS TU AMOR?



1 Juan 3:11-18
“Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros. No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas. Hermanos míos, no os extrañéis si el mundo os aborrece. Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte. Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él. En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad”.

Si hiciéramos una encuesta entre un grupo de matrimonios, y le preguntáramos tanto al esposo como a la esposa, cuáles son las palabras que más les gusta escuchar de su cónyuge, con toda seguridad la gran mayoría respondería: “Te amo”. Claro que estas palabras no significan nada si el amor no se demuestra con hechos, como dice el pasaje de hoy. Como hijos de Dios que somos, se espera que nos amemos los unos a los otros, que amemos a los necesitados, a nuestros vecinos, a nuestros compañeros de trabajo, y aún a nuestros enemigos, dice Jesús en Mateo 5:44. Quizás creemos que llenamos los requisitos que nuestro Padre celestial espera de nosotros en esta área del amor por los demás, sin embargo, es muy importante que meditemos en lo que nos dice la palabra de Dios antes de sentirnos satisfechos cuando decimos a alguien: “Te amo” o “Te amo en Cristo”, o de cualquier otra manera en la que, con palabras, expresemos nuestro amor por alguien. Es necesario hacer algo más que simplemente decir que nos preocupan las personas necesitadas, solitarias o deprimidas. Debemos demostrarlo.

Si queremos ser buenos testimonios para el mundo, debemos imitar al Señor en todo lo que hagamos. El apóstol Juan dice: “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (1 Juan 4:8). Y a continuación amplía el concepto del amor de la siguiente manera: “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él”. La prueba más grande del amor de Dios por nosotros fue que envió a su único Hijo al mundo para que diera su vida en la cruz del Calvario para librarnos de la condenación y que tuviésemos vida eterna. No fueron sólo palabras sino también hechos.

En Juan 13:35, Jesús les dice a sus discípulos: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” El mundo conocerá que Cristo mora en nuestros corazones cuando vean que nos amamos unos a otros con hechos, no con palabras. Y para que no hubiese duda de lo que significa amar al Señor, más adelante Jesús dice: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él” (Juan 14:21). No es solamente conocer los mandamientos que el Señor nos ha dado, es hacer el esfuerzo por cumplirlos y obedecerlos aunque a veces se requiera sacrificar nuestros propios deseos.

A nuestro alrededor hay infinidad de oportunidades en las que podemos mostrar el amor de Dios a alguna persona necesitada, no solamente con palabras, sino con hechos. Claro que a veces requiere un sacrificio, quizás utilizando un dinero que pensábamos usar en algo para nosotros, o tomando tiempo de nuestro descanso, o dejando de ver algún programa favorito en la televisión, o haciendo algo que no nos gusta o nos cuesta trabajo. Pero al hacerlo vamos a sentir un gozo inefable dentro de nosotros, pues estaremos agradando a nuestro Padre celestial, y él, de alguna manera, va a glorificar su nombre en esa persona, y de alguna manera en nuestras vidas se manifestarán sus bendiciones.

ORACIÓN
Mi eterno Dios de amor y de misericordia, hoy te ruego pongas en mí una doble dosis de tu amor, y el deseo de compartirlo con los demás no solamente con palabras, sino también haciendo algo por ellos que demuestre de manera evidente que ese amor viene de ti. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”

Dios te Habla

¿CÓMO DEMOLER LOS HÁBITOS QUE DAÑAN MI MATRIMONIO?



La mayoría de personas generalmente saben lo que deben hacer, pero no saben desarrollan hábitos para lograr los cambios que tienen que hacer en su estilo de vida.

Lamentablemente en todos los matrimonios las parejas llegan cada uno con su “equipaje de malos hábitos” que ofenden y lastiman a nuestro cónyuge y debemos cambiarlos. La motivación para cambiar hábitos incorrectos de vida que van a beneficiar a tu cónyuge, no es necesariamente porque él o ella lo merezcan, sino porque queremos honrar a nuestro Padre Celestial con nuestra obediencia a su palabra, sabiendo que la obediencia a Dios nos traerá Paz y Gozo.

Todos esos malos hábitos son destructores de matrimonios y deben cambiarse lo más pronto posible para evitar que la relación se deteriore.

Para dejar un mal hábito, debemos sustituirlo con otro hábito saludable. Y para cambiar un hábito, debemos seguir varios pasos:

Decidirlo. Es necesario tomar la firme determinación de querer cambiar ese hábito negativo.

Repetirlo. Empezar a crear el nuevo hábito requiere de una repetición constante, obligándose a sí mismo a hacer ese cambio. Requiere disciplina y constancia.

No ceder a la tentación de aceptar que es muy difícil hacer el cambio.

Filipenses 4:13
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Debemos apoyarnos en nuestra FE para fortalecer la decisión de seguir adelante hasta que logremos la victoria de cambiar el hábito incorrecto.

Habla con tu cónyuge hoy y pregúntale que hábitos tuyos le molestan o le ofenden. Pídele perdón con sinceridad, y sin prometer nada, pide a Dios que te ayude y toma la determinación de empezar a cambiar ese hábito negativo que está dañando tu relación matrimonial. Tu matrimonio y tu familia es el tesoro más valioso que Dios te ha dado. ¡Cuídalo!


Destruyendo los desacuerdos

Un desacuerdo por cualquier decisión, puede generar una ofensa que abre un circuito de dolor en la persona ofendida y puede generar una respuesta igualmente ofensiva que abre a su vez otro circuito de dolor en su cónyuge. Cuando una pareja discute muchas veces y se ofenden muchas veces, los circuitos de dolor se van acumulando y van aumentando el nivel de la ofensa, que puede llegar hasta niveles muy agresivos.

Los circuitos de dolor por lo general son superficiales al principio, pero si no saben controlar sus emociones y no cierran esos circuitos, entonces las ofensas van aumentando de tono y se puede llegar a ofensas muy fuertes que causan circuitos intensos de dolor, resentimiento, rencor y hasta odio.

La clave para evitar que estos circuitos de dolor causen heridas profundas, es entender el proceso y disponerse a cerrar los circuitos de dolor abiertos lo más pronto posible después de la ofensa.

¿Como se cierra un circuito de dolor emocional abierto? Cuando se ha producido una ofensa que ha producido un circuito de dolor, el ofensor debe reconocer su falta y pedir perdón con arrepentimiento por haber causado ese dolor emocional. Hablar de la causa del conflicto sin buscar culpables. El o la ofendida, debe pedir perdón con humildad al ofensor y de esa manera cierran ese circuito de dolor. Frecuentemente deben pasar por un proceso de luto o llanto para cerrar apropiadamente el circuito.


Derribando Fortalezas Mentales

Hay muchos matrimonios que sufren porque reclaman que su cónyuge no ha cambiado, que sigue siendo igual. Que han tratado de cambiar y no han podido. La verdad es que cambiar la forma de ser es bastante difícil, porque nuestro comportamiento se fundamenta en la información que tenemos en nuestra memoria.

La memoria de la mayoría de los seres humanos contiene mucha información negativa, producto de la herencia genética, experiencias de la vida, eventos traumáticos, heridas emocionales, etc. Toda esta información archivada en la mente de las personas, unido al temperamento de cada persona, determina su comportamiento en la familia, en el trabajo, en la sociedad, etc.

La gran mayoría de personas terminan imitando a sus padres y así generación tras generación, con pequeños cambios en su comportamiento. Por esta razón los profesionales de la medicina mental siempre preguntan sobre los antecedentes familiares del individuo, porque ya sabemos que eso influye grandemente en el comportamiento de cada individuo.

Entonces a la hora de reaccionar a cualquier estimulo emocional, la mente del individuo hecha mano inmediatamente de la información que tiene en su memoria. Todas las reacciones de los seres humanos obedecen primeramente a la información impresa en su mente. Requiere también de la decisión del individuo de dejar la actitud pasiva y trabajar por la renovación de su entendimiento, renunciar al egoísmo y la comodidad, para servir y atender a otros, comenzando con la esposa, el esposo y los hijos.


“Gracia y Paz”
Edificando Matrimonios

conforme al propósito de Dios