sábado, 17 de agosto de 2013

EL DOLOR DE LA AMARGURA



1 Samuel 13:5-14
“Entonces los filisteos se juntaron para pelear contra Israel, treinta mil carros, seis mil hombres de a caballo, y pueblo numeroso como la arena que está a la orilla del mar; y subieron y acamparon en Micmas, al oriente de Bet-avén. Cuando los hombres de Israel vieron que estaban en estrecho (porque el pueblo estaba en aprieto), se escondieron en cuevas, en fosos, en peñascos, en rocas y en cisternas. Y algunos de los hebreos pasaron el Jordán a la tierra de Gad y de Galaad; pero Saúl permanecía aún en Gilgal, y todo el pueblo iba tras él temblando. Y él esperó siete días, conforme al plazo que Samuel había dicho; pero Samuel no venía a Gilgal, y el pueblo se le desertaba. Entonces dijo Saúl: Traedme holocausto y ofrendas de paz. Y ofreció el holocausto. Y cuando él acababa de ofrecer el holocausto, he aquí Samuel que venía; y Saúl salió a recibirle, para saludarle. Entonces Samuel dijo: ¿Qué has hecho? Y Saúl respondió: Porque vi que el pueblo se me desertaba, y que tú no venías dentro del plazo señalado, y que los filisteos estaban reunidos en Micmas, me dije: Ahora descenderán los filisteos contra mí a Gilgal, y yo no he implorado el favor de Jehová. Me esforcé, pues, y ofrecí holocausto. Entonces Samuel dijo a Saúl: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre. Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó”.

La amargura nunca es la respuesta apropiada para un hijo de Dios. Envenena la mente, las emociones y el espíritu. ¿Cuándo echó raíces en Saúl esta actitud de resentimiento? Veamos dos acontecimientos en su vida:

Saúl no podía ir a la batalla hasta que Samuel llegara para ofrecer el holocausto como Dios le había mandado. Pero, antes de que el profeta llegara, los hombres de Saúl se acobardaron y comenzaron a desertar, por lo que el rey tomó medidas e hizo la ofrenda sagrada él mismo. Pudo haber pensado: Esto tiene que hacerse sin demora. ¿Por qué no puedo hacerlo yo? No fue capaz de ver la necesidad de obedecer el mandamiento divino. Dios vio esto como un grave acto de rebeldía, que trajo un juicio: el reino de Saúl no duraría. Dios designaría a alguien para gobernar, en vez de los descendientes de Saúl. Imaginemos la reacción de Saúl al enterarse de que el reino no iba a pertenecer a su familia.

En la guerra contra los amalecitas, el rey Saúl dejó de obedecer, otra vez, las instrucciones del Señor. Cuando Samuel lo confrontó en cuanto a su transgresión, mintió diciendo que había obedecido. Después, sin embargo, trató de justificar su desobediencia. Su corazón no arrepentido apesadumbró al Señor, lo cual dio lugar a más juicio: él, el rey, fue esta vez rechazado por Dios (1 Samuel 15:10, 11, 26). Esto ocasionó que Saúl comenzará a amargarse, al darse cuenta de que su desobediencia le costaría el reino.

Asegúrate de llevar de inmediato al Señor tus frustraciones y tu ira. Tráelas delante de Él, y pídele que te ayude a dejarlas. Tu salud espiritual depende de eso.


“Gracia y Paz”
Meditación Diaria


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¿QUIÉN SOY EN CRISTO? ¡Soy Hijo de Dios!



Juan 1:12
“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”

Aquí tenemos la maravillosa promesa de Dios de que cualquier persona que recibe a Cristo nace de nuevo y entra en la familia de Dios. Este es un nacimiento espiritual de Dios, no un nacimiento físico que depende de la naturaleza humana.

Recibir a Jesús significa creer en Su nombre. Su nombre es lo que Él es, es decir, Su persona. Jesús es Dios y hombre, Es el Cordero de Dios, nuestro Salvador, que quita el pecado del mundo. Todos los que creen en Jesús como su Señor y Salvador personal se les da el derecho de ser hijos de Dios. Todos los que creen en Cristo son espiritualmente nacidos de Dios.


“Gracia y Paz”

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¿QUIÉN ESTÁ GANANDO EN TU GUERRA?



Gálatas 5:16-17
"Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis”.

En una ocasión un anciano de la tribu Cherokee le hablaba a su nieto acerca de una batalla que se lleva a cabo en el interior de las personas. Él le dijo: "Hijo mío, esa batalla es entre dos lobos que hay dentro de todos nosotros. Uno es malvado, y manifiesta ira, envidia, avaricia, arrogancia, odio, resentimiento, mentiras, homicidios y egoísmo. El otro es bueno y siempre muestra paz, alegría, amor, bondad, humildad, generosidad, verdad y compasión." El niño se quedó callado pensando por un minuto, y luego dijo: “Abuelo, ¿cuál de los dos lobos gana?” El viejo cherokee respondió: "Aquél al que tú alimentes".

Preciosa enseñanza, la cual podemos aplicar a nuestra vida espiritual. La vida del cristiano está en un estado de guerra constante. Pero esta guerra no es contra nuestros compañeros de trabajo, nuestros vecinos, nuestros familiares o cualquier otro ser humano. Nuestra lucha es “contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12). Por un lado tenemos al Espíritu Santo recordándonos las enseñanzas de la palabra de Dios y guiándonos según su perfecta voluntad; en el lado opuesto tenemos a esas potestades y huestes espirituales de maldad, las cuales usan la tendencia natural de la carne hacia los placeres del mundo para empujarnos hacia el pecado.

Desde la caída de Adán y Eva en el huerto del Edén, todos hemos nacido con una naturaleza pecaminosa y egoísta que busca su propio placer. En aquellos que no conocen al Señor no existe ningún conflicto, en ellos hay sólo una fuerza que controla sus vidas: la carne. La lucha comienza cuando aceptamos a Jesucristo como Salvador. En ese momento el Espíritu Santo entra a formar parte de nuestras vidas e inmediatamente comienza a redargüirnos, a exhortarnos, a aconsejarnos y a guiarnos en el camino que Dios quiere que tomemos. La carne, obviamente, se opone pues en su carácter egoísta detesta la disciplina y las reglas establecidas por nuestro Creador.

En la escritura de hoy, el Señor nos exhorta a “andar en el Espíritu, y no satisfacer los deseos de la carne”. Esto quiere decir que debemos seguir las instrucciones escritas en la palabra de Dios, la cual es “la espada del Espíritu” (Efesios 6:17). De esta manera viviremos una vida de santidad en la presencia de Dios disfrutando de sus bendiciones, su amor, su protección y su poder. Por el contrario, si satisfacemos los deseos de la carne nos alejaremos de la presencia del Padre y por supuesto de todas las bendiciones que de él provienen. Ahora bien, tenemos que reconocer que no es fácil vivir una vida de santidad en nuestras propias fuerzas pues somos débiles y solos no podemos. Por eso tenemos que acudir al poder del Espíritu Santo para que nos ayude.

Con ese fin, siguiendo el consejo del viejo cherokee a su nieto, debemos alimentar nuestro espíritu con una buena dosis de la Palabra de Dios y un tiempo de oración y búsqueda del Señor cada día de nuestras vidas. Y al mismo tiempo alejarnos de todo aquello que pueda alimentar los deseos de la carne. Esto requiere que seamos muy cuidadosos al escoger los programas de televisión que vemos, y los sitios del Internet que visitamos, y los libros que leemos, y los lugares a los que nos lleguemos en un momento determinado. Si hacemos todo esto, estaremos asegurando la victoria del Espíritu Santo sobre esas huestes espirituales diabólicas que sólo buscan nuestra destrucción. Y podremos disfrutar de una vida de gozo y paz, la vida en abundancia que Jesús vino a darnos (Juan 10:10).

ORACIÓN:
Padre santo, te ruego me ayudes a alimentar mi espíritu con tu palabra y buscar tu rostro día tras día. Dame las fuerzas para soportar las tentaciones y rechazar todo aquello que no esté de acuerdo a tu voluntad. En el nombre de Jesús, Amén.


“Gracia y Paz”
Dios te Habla

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viernes, 16 de agosto de 2013

ORACIÓN


ORACIÓN:

Bendito Señor y Dios, te doy gracias porque puedo llegarme a ti en momentos en que el temor y la duda me impiden obedecerte. Aumenta mi fe, y dame el valor para obedecer siempre tu palabra de manera que tu nombre sea glorificado en mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

¡SIN SANTIDAD NADIE VERÁ AL SEÑOR!



Hebreos 12:14
“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor”.


Para seguir la Santidad empieza con Jesucristo, conviértete en un verdadero Seguidor, no seas solo un creyente. Él es quien te puede santificar. Habita en Cristo, para que tengas Fruto.

Juan 15:4-5
“Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como la rama no puede llevar fruto por sí sola, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros las ramas. El que permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto. Pero separados de mí, nada podéis hacer”.


“Gracia y Paz”


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¿TIENES VALOR PARA OBEDECER A DIOS?



Hechos 4:5-13
“Aconteció al día siguiente, que se reunieron en Jerusalén los gobernantes, los ancianos y los escribas, y el sumo sacerdote Anás, y Caifás y Juan y Alejandro, y todos los que eran de la familia de los sumos sacerdotes; y poniéndoles en medio, les preguntaron: ¿Con qué potestad, o en qué nombre, habéis hecho vosotros esto? Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel: Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado, sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús”.

Pedro y Juan habían sanado a un hombre cojo de nacimiento. Esto irritó a las autoridades religiosas, las cuales se reunieron y los mandaron a buscar para interrogarlos. Lo primero que les preguntaron fue: “¿Con qué potestad, o en qué nombre, habéis hecho vosotros esto?” Esto dio oportunidad a Pedro para testificar de Jesucristo ante aquellos mismos hombres que habían sentenciado al Señor. ¿Acaso no sabía Pedro que su vida estaba en peligro al actuar de esa manera? Por supuesto que sí. Pero estaba dispuesto a enfrentarse a la misma muerte con el fin de llevar adelante la misión de predicar el evangelio a toda criatura, como les había encomendado Jesús después de la resurrección. Y dice este pasaje que “viendo el denuedo de Pedro y de Juan… se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús”.

“Denuedo” significa valor, intrepidez, determinación. Aquellos mismos hombres que huyeron despavoridos cuando fueron a arrestar a Jesús en el huerto de Getsemani y que se escondieron de los judíos por miedo a que les pasara lo mismo que a su líder, de pronto tuvieron el valor para enfrentarse a todos ellos, y hasta dar sus vidas por la causa de Cristo. ¿A que se debió tan increíble transformación en la vida de estos hombres? Antes de ascender al cielo, Jesús no sólo les dio a ellos instrucciones de lo que debían hacer, sino que les dejó la promesa de que recibirían poder cuando hubiese venido sobre ellos el Espíritu Santo (Hechos 1:8). Y esta promesa se hizo realidad el día de Pentecostés, llenando a los apóstoles de poder y de valor para llevar a cabo tan difícil misión.

En el Antiguo Testamento leemos acerca de un joven llamado Josué, el cual se convirtió en un hombre de un valor a toda prueba. Dios le asignó la tarea de tomar el lugar de Moisés, el único líder que los israelitas habían conocido y le pidió que tomara el mando de un pueblo con muy poca experiencia militar e invadiera una región de naciones enemigas con ejércitos poderosos. Y aún más difícil, Dios esperaba de él que hiciera lo que Moisés no pudo hacer: establecer al rebelde pueblo de Israel en la Tierra Prometida a la que ellos se negaron a entrar 40 años antes. ¿Qué le dio Dios a Josué que lo llenó del valor que necesitaba? Le dio instrucciones precisas y sobretodo la promesa de su santa y poderosa presencia. Dice Josué 1:9: "Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas".

Nosotros también tenemos las instrucciones que la palabra de Dios nos da para vivir una vida victoriosa, y tenemos el Espíritu Santo, que mora en nosotros, el cual nos da el poder, la sabiduría y el valor para llevar a cabo estas instrucciones. Sólo tenemos que establecer una íntima comunión con Dios por medio de la lectura de la Biblia y la oración diariamente. Entonces el Espíritu Santo tomará el control de nuestras vidas y podremos enfrentarnos con valor a toda situación difícil que se presente.

ORACIÓN:
Bendito Señor y Dios, te doy gracias porque puedo llegarme a ti en momentos en que el temor y la duda me impiden obedecerte. Aumenta mi fe, y dame el valor para obedecer siempre tu palabra de manera que tu nombre sea glorificado en mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

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jueves, 15 de agosto de 2013

ORACIÓN


ORACIÓN:

Padre santo, yo anhelo recibir el poder de tu Santo Espíritu en toda su plenitud, y que tú te manifiestes obrando a través de mí para honra y gloria de tu nombre. Por favor, ayúdame a someterme a ti totalmente, derriba las fortalezas espirituales que impiden que yo rinda a tu voluntad todas esas áreas de mi vida que no glorifican tu nombre. En el nombre de Jesús, Amén.

¿QUIERES EXPERIMENTAR EL PODER DE DIOS?



Hechos 1:8
“Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”.

Poder espiritual es la energía divina que Dios desea manifestar en nosotros y a través de nosotros, y la autoridad divina que se requiere para llevar adelante la obra que Dios nos ha encomendado. Este poder no es solamente para predicadores, evangelistas, o para aquellos que trabajan en un determinado ministerio, sino que está disponible para todo creyente que voluntaria y concientemente se rinde día tras día en sumisión y obediencia al Espíritu Santo.

El pasaje de hoy se refiere al poder del Espíritu Santo en relación a testificar y a glorificar a Dios. Es su poder obrando en nosotros quien nos capacita y nos da el valor para llevar adelante su obra. Aquí Jesús les dice a sus discípulos lo que harían una vez hubiesen recibido el divino poder: “Me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” Y una vez fueron llenos del Espíritu Santo (Hechos 2:4), los discípulos cumplieron fielmente la misión encomendada por el Señor, a pesar de todas las dificultades que encontraron en su camino, las amenazas, encarcelamientos, golpes, latigazos, torturas de todo tipo y hasta la muerte.

En su segunda carta a los corintios, capítulo 12, el apóstol Pablo se refiere a “un aguijón" en su carne. No se sabe a ciencia cierta qué era ese aguijón al que él se refirió, pero sin duda era algo que le molestaba, le afectaba grandemente en su vida, y de lo cual quería librarse. Y le pidió a Dios en repetidas ocasiones que se lo quitara. La respuesta del Señor fue la graduación de Pablo en el proceso de aprendizaje y crecimiento espiritual: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9). Realmente es muy difícil de entender este principio divino, pero es muy posible experimentarlo: Con Dios, nuestra debilidad se convierte en nuestra mayor fortaleza. Cuando Pablo entendió profundamente este principio espiritual, no solamente obtuvo la fortaleza que necesitaba, sino que pudo decir con autoridad: “Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”.

No podemos manipular el poder del Espíritu Santo con el fin de usar a Dios. Todo lo contrario, experimentamos su poder cuando somos humildes, reconocemos nuestra incapacidad y nos rendimos totalmente para ser usados por él. Dios manifiesta su poder por medio de nosotros cuando caminamos en completa obediencia a su voluntad. Y solamente por medio del poder de Dios podemos manifestar “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza”, lo cual revela en nosotros el carácter de Cristo. Este es el fruto del Espíritu del cual nos habla Gálatas 5:22-23.

¿Quieres experimentar el poder de Dios plenamente en tu vida?

Decide hoy rendir tu vida al Señor completamente, no a medias. Dios espera de nosotros obediencia absoluta. Mientras seamos selectivos en nuestra obediencia a Dios, mientras haya áreas de nuestras vidas que permanezcan fuera de su voluntad, mientras nos consideremos fuertes y capaces de lograr el éxito con nuestras propias fuerzas, no podremos experimentar plenamente el poder de Dios. Cuando un enemigo levanta sus brazos y se rinde al ejército contrario es porque ha entendido que no vale la pena seguir luchando, que ya no tiene fuerzas, que no tiene posibilidades de ganar. Nosotros tenemos que llegar a este punto delante de Dios. Tenemos que reconocer categóricamente nuestra debilidad e incapacidad y depender de él en todo, para que su poder se perfeccione en nuestra debilidad.

Cuando logremos humillarnos y cedamos al Señor nuestra voluntad, entonces comenzaremos a experimentar su gracia y su poder de maneras que nunca antes habíamos experimentado.

ORACIÓN:
Padre santo, yo anhelo recibir el poder de tu Santo Espíritu en toda su plenitud, y que tú te manifiestes obrando a través de mí para honra y gloria de tu nombre. Por favor, ayúdame a someterme a ti totalmente, derriba las fortalezas espirituales que impiden que yo rinda a tu voluntad todas esas áreas de mi vida que no glorifican tu nombre. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla


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miércoles, 14 de agosto de 2013

¡Soy la sal de la tierra!



¿Quien soy en Cristo?

“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres” Mateo 5:13.

Para los que vivían en el tiempo de Jesús, la sal era un elemento precioso porque se usaba no sólo para dar sabor a los alimentos, sino también para preservar la carne y el pescado de su descomposición natural. 

Casi siempre que Jesús quiere comunicar un mensaje importante, recurre a una parábola o comparación, sacado de la vida cotidiana.  En general, no explica las parábolas, porque tratan de cosas que todos conocen por experiencia.  En esta oportunidad Jesús usa el elemento de la sal bien conocido de todos.

La sal no existe para sí, sino para dar sabor.  Con la sal nos está diciendo que los “ciudadanos del Reino”, es decir, todo cristiano, tienen como misión hacer el mundo mejor a los ojos de Dios y también de los demás.  Estamos llamados a dar “buen sabor” al mundo, a ser “agentes saborizantes” para el mundo, y a ser sal para que el mundo no se descomponga o se corrompa.



“Gracia y Paz”

¿QUIEN SOY EN CRISTO?



Mateo 5:14
“Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder”.

La luz no existe para sí, sino para iluminar el camino. La luz nos indica la misión a la que estamos llamados:  ser “luz” en un mundo de tinieblas, luminarias reflejando la Única Luz Verdadera, que es Cristo.  Esto nos obliga a hacernos visibles, a que seamos vistos, porque fuimos diseñados para hacer brillar la luz de Cristo a través de nuestras actitudes cotidianas.

Nosotros, nuestra comunidad, no existimos para nosotros mismos, sino para los otros y para Dios. Así debe ser una comunidad, no puede encerrase en sí misma.

Jesús nos presenta esta imágen que nos recuerdan que la misión del cristiano es estar en el mundo y para el mundo, procurando cambiar lo que está mal, iluminando con la luz del Evangelio.  Esta misión no nos exige hacer cosas extraordinarias, sino a vivir la vida con la fuerza de la luz; a anunciar y testimoniar el amor, la solidaridad y la paz como fuerza que transforma la historia.

Muchos diremos “yo jamás sería capaz de ser una luz tan potente que logre iluminar a nadie”, pero podemos ser una lucecita, que unida a otros, ilumina.  Si somos como un muro de piedra, la luz no pasa.  Iluminamos con nuestras actitudes positivas, sin egoísmos ni vanidad.



“Gracia y Paz”

¿CÓMO DEBE DE SER EL NOVIAZGO CRISTIANO?



El noviazgo como se practica en la actualidad es realmente una invención humana. En la Palabra de Dios no se menciona la palabra "noviazgo", ni hay alguna referencia a una relación entre hombre y mujer o dinámica similar al noviazgo tal como se entiende ahora.

Las palabras "Novia" y "Novio" aparecen en el Antiguo Testamento para referirse a quienes contraen nupcias en una boda. En el libro de Cantares se usa la palabra "amiga", pero no es una "novia" como se conoce ahora, sino que se refiere a la esposa.

¿De dónde viene el concepto de noviazgo como se usa en la actualidad? La idea del noviazgo en el mundo surge de la preocupación de "conocer bien" a la pareja antes de tomar la decisión de casarse. Dado que el matrimonio es "para siempre" y el divorcio "una calamidad", surge entonces la necesidad de dar pasos "seguros" y establecer un periodo de "conocimiento mutuo" para evitar equivocarse en la elección del futuro cónyuge.

El "noviazgo cristiano", si es que se le puede llamar de esa manera, tiene como propósito conocer la voluntad de Dios con respecto a la futura unión definitiva de la pareja. Más que buscar "conocer a profundidad a la otra persona" (lo cual, dicho sea de paso, nunca sucede ni siquiera después de muchos años de matrimonio), el novio cristiano y la novia cristiana deben estar atentos a la voz de Dios en todo momento durante su relación de pareja.

Deben orar continuamente y buscar la voluntad de Dios y estar conscientes de que una relación de pareja que no toma en cuenta a Dios está destinada al fracaso. Cuando ambos caminan en la voluntad de Dios durante su noviazgo, no es necesario que se lleguen a "conocer completamente y a profundidad", como en el noviazgo del mundo, sino que se camina en fe y esperanza hacia el matrimonio, con la confianza de que Dios respaldará y bendecirá su relación.

¿Cómo conocer la voluntad de Dios en el "noviazgo cristiano"? De entrada hay que mencionar que un yugo desigual no es la voluntad de Dios. Esto es, si tu novia o novio no son cristianos te puedo asegurar que Dios no ve con agrado esa relación. Si quieres bendición en tu noviazgo y después en tu matrimonio busca tu pareja en el pueblo de Dios.

Claro que tu novio o novia inconversos pueden ser evangelizados a través de ti, pero tendrás el problema de asegurarte de que esa conversión sea sincera y que no lo hace por el interés personal de mantener viva su relación. Abundan los casos en que el novio o la novia inconversos aceptan a Jesús como un "requisito" para unirse en matrimonio, pero una vez que obtuvieron el objetivo de casarse jamás vuelven a pisar la iglesia.

De cualquier modo, aún cuando sea sincera su conversión, requerirás de mucha oración, ayuno y paciencia para que tu recién convertida pareja cambie paulatinamente sus costumbres y tradiciones heredadas del mundo, con el consecuente dolor que durante el proceso producirá en ti y seguramente también en el desarrollo emocional de tus hijos. De nuevo, si deseas plena bendición, busca que tu pareja sea cristiana.

Otro aspecto importante para conocer la voluntad de Dios en el "noviazgo cristiano" es el grado de paz que tú sientes en la relación. Pregúntate ¿tengo paz con mi novia(o)? ¿tengo alguna preocupación respecto al futuro de mi relación? ¿Existe algo que me perturba especialmente en ciertos momentos de mi relación? Si no sientes paz en tu relación seguramente Dios te está diciendo que no es su voluntad que continúe ese noviazgo.

No hay paz en una pareja que tiene discusiones frecuentes, arrebatos emocionales, escenas de celos para "probar la relación", o altibajos continuos. Si tu relación sufre de estos conflictos, en verdad te digo que es mejor estar solo(a) (Proverbios 21:19). Salomón le llama "amiga" y "compañera" a su amada esposa en el libro de Cantares, lo cual nos da una clave importante: los noviazgos con paz generalmente son aquellos cuyo primer acercamiento fue una relación de amistad y compañerismo.

Si no hay amistad previa a la relación de noviazgo se corre el riesgo de tener una relación basada en un sentimiento de atracción superficial, basado puramente en el deseo físico o basado en fantasías que responden a necesidades o deficiencias (o hasta frustraciones) personales a un nivel meramente emocional. Las mujeres que descalifican a sus amigos como posibles novios están desperdiciando oportunidades valiosas de tener una relación de pareja armoniosa y, sobre todo, con paz.

Aunque tu no lo creas, otro aspecto importante a considerar es la aprobación de los padres. Los padres han sido puestos por Dios como autoridad sobre los hijos mientras éstos no están casados, y son las personas más indicadas para dar una opinión al respecto. Los padres tienen experiencia en la vida y siempre buscarán lo mejor para sus hijos. La Biblia dice "¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?" (Mateo 7:9,10)

Cuando la opinión de tus padres sea contraria a la tuya, seguramente el Enemigo te dirá al oído "no los oigas, ellos qué saben!", ¡pero cuidado!, controla tu propio orgullo, no des cabida al diablo en tu mente, y no desprecies el consejo de tus padres (Proverbios 1:8); pon mucha atención a lo que ellos digan, pues allí hay dirección amorosa y respuestas sinceras a tus interrogantes sobre si es voluntad de Dios mantener tu noviazgo.

¿Hay bendición en tu relación de noviazgo? ¿Hay provisión material y espiritual? ¿Dan pasos hacia adelante como pareja en el camino de Dios, o van para atrás? ¿Hay un crecimiento espiritual en su andar juntos? ¿Su relación los lleva a obedecer más a Dios, a acercarse más a Él o hay presiones de una de las partes para desobedecerle y alejarse? Estos son buenos indicadores para saber la voluntad de Dios en tu noviazgo.

Finalmente, el "noviazgo cristiano" mira el corazón de la otra persona, no los aspectos superficiales. Pregúntate qué es lo que te atrae de tu pareja: ¿su aspecto físico, su posición social o amistades, su estilo de vida, su ministerio, su fama, su dinero?, ciertamente éstas son cosas superficiales y temporales, que tarde o temprano se acabarán. Busca las cosas que perduran y que resisten el paso del tiempo, fíjate antes que nada que tu pareja ame a Dios con todas sus fuerzas y que honre a sus padres, pues su amor a Dios y a sus padres seguramente se reflejará en un amor sincero y fiel hacia ti.

Tu también ama a Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, así Él bendecirá tu relación de noviazgo y ambos tendrán las prioridades correctas. "No sacrifiques obediencia por comunión", que aplicado al noviazgo sería: "no sacrifiques la obediencia a la Palabra de Dios por tener una mejor comunión con tu pareja".

Por ejemplo, si dejaras de ir a la iglesia porque tu novia quiere que pasen "más tiempo juntos", entonces estarías sacrificando la obediencia por la comunión, y te aseguro que esa situación no traerá bendición a tu vida, ni salud a tu relación de pareja. Si amas a tu novia(o) más que a Dios, entonces ten por seguro que tarde o temprano perderás a la persona que tanto amas. Pero si ambos aman a Dios, entonces podrán caminar juntos, porque las prioridades serán las correctas en sus vidas y podrán tener una verdadera comunión de pareja. Observa antes que nada dónde está el corazón de tu pareja, pues te dará un buen indicio de la voluntad de Dios.

Todos estos aspectos los podemos ver en la historia de Isaac y Rebeca (Génesis 24), aunque claro la Biblia nos muestra en ese relato un caso extremo, pero muy revelador. Ninguno de los dos se conocían antes de unirse, pero para ellos lo importante era la voluntad de Dios. Rebeca fue dócil y obedeció la voz del Señor, y accedió a dejar a su familia y el mundo que le rodeaba para ir con el mensajero de Abraham, quien antes de ver la belleza física de la muchacha tomó en cuenta su buen corazón, pues ella no solamente le dio de beber a él, sino a todos sus camellos sin que él se lo pidiera.

Ambos eran de la misma parentela (del mismo pueblo de Dios) y ambas familias estuvieron de acuerdo en esa unión. Hubo bendición material y espiritual en todo tiempo. Cuando Isaac vio a Rebeca y la llevó a la tienda de su madre, dice la Biblia que "la amó", esto es que se enamoró de ella. En estos tiempos parecería una locura: ¿Cómo fue que se enamoró de ella sin conocerla? Ah! Dios es sabio y conoce todas las cosas y puso amor en ellos.

Así que no temas, Dios nunca te dará una pareja que no ames, Él conoce tus preferencias y anhelos mejor que tú, Él siempre te dará lo mejor para ti y cubrirá, inclusive, todos los demás aspectos de atracción física y afinidad. Si buscas al Señor y su voluntad en tu relación de noviazgo, Él te mostrará el camino, solamente debes estar atento a su voz.

Con todo esto no quiero decir que un "noviazgo cristiano" es aquel que carece de problemas, y que todo es perfecto y de color de rosa, mucho menos cuando se llega al matrimonio. Pero si los dos ponen en primer lugar a Dios y buscan su voluntad, ustedes mismos sabrán qué hacer con respecto a su noviazgo y tomarán la mejor decisión para sus vidas. Recuerda, tu decisión para casarte con tu novia(o) no debe depender de cuánto conoces a tu pareja, sino cuánto conoces de la voluntad de Dios sobre tu relación de noviazgo.

Así podrás ir hacia el matrimonio con confianza, seguridad, sin incertidumbres ni temores, y podrás ver la bendición en tu hogar, en tus hijos y en todo lo que Dios te permita vivir en el futuro.



“Gracia y Paz”
Noviazgo y Matrimonio

LAS MISERICORDIAS DE JEHOVÁ SON NUEVAS CADA MAÑANA



Lamentaciones 3:22-23
“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad”.

La piedad de Jehová es nueva cada mañana, y yo soy feliz, porque estoy seguro de que uso la parte que tengo asignada cada día. Estoy agradecido por un nuevo y fresco comienzo todos los días.

Jehová desea la misericordia, no el sacrificio. Cuando cometemos errores, no quiere nuestro sacrificio. Jesús es el único sacrificio que alguna vez fue necesario. Quiere que nosotros admitamos nuestros errores, nos arrepintamos, y recibamos el perdón y la gracia. Cuando otros cometen errores y nos lastiman o nos ofenden, quiere que nosotros les demos misericordia y no requiramos sacrificios de ellos. Esto significa que no trataremos de hacer que la gente sienta culpa o pague por sus errores, sino que, en cambio, les daremos el regalo de la misericordia, así como nosotros mismos recibimos ese don de Dios.

Que seamos sabios para dar gracia hoy, porque ninguno de nosotros sabe cuánta misericordia necesitaremos mañana. Aprendamos a dar y recibir misericordia regularmente. Dejemos que la misericordia sea un estilo de vida para nosotros.


“Gracia y Paz”

Vida Cristiana

LO QUE LA INFALIBLE PALABRA DE DIOS NOS ANTICIPA



Apocalipsis 6:5-6
“Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino”.

En todo el mundo los alimentos de primera necesidad han experimentado alzas en sus precios sin precedentes en los últimos años. Los lácteos, el arroz y el pan son los que mas demanda tienen y son los que mas han tenido las mayores alzas de precios entre los productos comestibles. Los fuertes incrementos se repiten en servicios básicos, como agua, gas licuado y electricidad, los que registran alzas jamás vistas.

Los precios de los alimentos están por las nubes por culpa de factores tan variados como las sequías que padecen algunos países; las inundaciones en otros; Las duras heladas en otros más y la masiva producción de etanol en Estados Unidos y Europa para evadir el encarecimiento del petróleo; lo que provoca todo esto que muchas frutas y verduras adquieran el rango de verdaderos "lujos".

Este lóbrego panorama, no es más que una antesala de lo que se avecina a la tierra. Como en otras ocasiones ya lo hemos dicho y aún en medio de críticas, el juicio de Dios se aproxima a pasos agigantados.

El texto de Apocalipsis que encabeza este artículo, nos predice un período de escasez de alimentos básicos y un alza increíble de los precios. El denario era el salario diario de un obrero, lo que nos permite dimensionar el costo de la vida que habrá en ese período. Un obrero podrá comprar una mínima porción de alimentos básicos solo por el día, mientras que productos de segunda necesidad como “el vino y el aceite” solo serán reservados para los poderosos de este siglo. Y si las personas carecen de medios para comprar pan, ¿de dónde podrán comprar vino y aceite? Lo que esta ocurriendo hoy en el mundo, donde los alimentos y los servicios de primera necesidad van en una constante alza en sus precios, ¿no nos debería hacer meditar en lo que la infalible Palabra de Dios nos anticipa?

Todo lo que acontece, la violencia inusitada, la guerra por el poder, las amenazas de guerra entre las grandes potencias, el acelerado calentamiento global, las sequías, las inundaciones, los terremotos, las ondas polares, la extinción de especies marinas, y un exagerado incremento del costo de la vida, son solo una antesala de lo que se avecina. Si los hechos analizados y profetizados por la Biblia en el Apocalipsis se están manifestando con tanta nitidez ¿cuanto más cerca esta el día del anhelado arrebatamiento de la iglesia? ¡Ven Señor Jesús!

“Gracia y Paz”

Profecía 

martes, 13 de agosto de 2013

LA ORACIÓN ES UNA NECESIDAD



Lucas 18:1-8
“También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”

A muchos cristianos de hoy, siempre que piensan en orar les da pereza, no quieren hacerlo; así como los discípulos de Jesús, muchos aun cuando están orando se duermen… caen rendidos de sueño.

Cuando Jesús fue a orar al Monte Getsemaní llamo a Pedro, a Juan y a Jacobo para que le acompañaran a orar pero se quedaron dormidos, y Jesús los despertó (Marcos 14:34-40). Los ojos de los discípulos estaban cargados de sueño, no habían podido orar tan solo una hora. Así pasa hoy a la gran mayoría del pueblo evangélico, saben que en la oración esta la bendición y la victoria, pero no pueden orar ni siquiera una hora. Todos deberíamos de saber que en la oración esta la manifestación de la presencia de Dios pero nos da sueño, nos dormimos en la oración. Que difícil es orar —Dicen algunos—, que duro es orar —dicen otros— ¿para qué orar?,— la mayoría no le encuentra sentido a la oración. Pero una de las razones principales por la cual esto sucede es por lo que el hombre no ha entendido lo que el Señor habló, es lo que esta en la palabra de Dios en Lucas 18:1 —LA NECESIDAD DE ORAR—

El pueblo cristiano, el hombre, la Iglesia moderna no va a la oración por que no es una necesidad para ellos, sienten que no lo necesitan y por eso no la buscan, por eso no oran. Jesús enseña acerca de la NECESIDAD de orar, la oración no es una carga, no es una imposición… es una NECESIDAD. La Necesidad es aquello que nunca alcanza a ser suplido, es aquello que por más que se tenga, nunca es suficiente, siempre se necesita más. Es como el alimento, comemos porque es una NECESIDAD, aunque comamos mucho por la mañana tenemos que comer otra vez en la tarde y otra vez en la noche… alimentarse es una de la muchas necesidades del ser humano que nunca se sacia.

La respiración es la razón a la necesidad de oxigeno del cuerpo, respiramos porque lo necesitamos, y por mas que respiremos, tenemos que seguir haciéndolo, hay que respirar sin cesar por que es una necesidad vital para subsistir. Asimismo, Jesús enseña que la oración es una necesidad. Pero el Cristiano moderno no ora, por que cree que NO tiene la necesidad, se siente autosuficiente, se siente grande, se siente fuerte, se siente que es capaz de cualquier cosa y por lo tanto no tiene necesidad de buscar al Creador en oración.

Tenemos que hacer de la oración una necesidad, es la necesidad del Alma de estar con Dios, ésta solo se suple orando, aunque no se suple de por vida. Orar debe ser una de las primeras necesidades del hombre. Así como lo es el oxigeno, así como lo es el agua, así como lo es lel alimento, así es la oración… primordial y esencial para la vida del cristiano. Recordemos lo que le pregunta el Maestro a Pedro: — ¿no has podido Velar una hora?—

Hagamos de la oración una gran necesidad y veremos la bendición, de que oraremos y buscaremos del poder y la presencia de Dios sin descanso, sin fronteras, sin limites… y Dios hará maravillas en nosotros, se nos manifestará, se nos revelará, podremos verlo, conocerle y enamorarnos más de El, pero recordemos que en la medida que oremos y lo hagamos, en esa misma medida crecerá nuestra gran NECESIDAD de orar y por ende… nuestras bendiciones.


“Gracia y Paz”


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