martes, 9 de octubre de 2012

¿QUIERES DISFRUTAR LAS PROMESAS DE DIOS?


Hebreos 10:35-36
"No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa".

¿Alguna vez has experimentado el dolor profundo que produce el que un gran amigo rompa una promesa? Pocas cosas hieren tanto, sobre todo, porque nace la desconfianza entre dos amigos. Por esta razón, es muy importante reconocer la integridad del Dios Todopoderoso. Servimos a un Dios de promesas. Él prometió una nueva tierra a su pueblo, un hijo al anciano Abraham y un Salvador para el mundo. Cada una de estas promesas y muchas más fueron cumplidas a tiempo, en armonía con su perfecta voluntad.

En Josué 21:45 la Biblia dice: "No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió". Y Hebreos 10:23 dice: "Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió". No hay duda de que tenemos un Dios fiel e íntegro, que cumple siempre lo que promete. Sin embargo, las promesas de Dios tienen ciertas condiciones. Dios en su gracia y misericordia nos da responsabilidades; de la manera en que respondamos a ellas dependerá nuestro éxito. Por ejemplo, vemos en el pasaje de hoy que la confianza, la paciencia y la obediencia son elementos vitales para que “obtengáis la promesa.”

Esto no significa que para ganarnos el amor de Dios tenemos que hacer buenas obras. En verdad, él nos ama no por lo que hacemos, sino porque no puede dejar de amar a cada uno de nosotros fervientemente tal y como somos; esa es su naturaleza. “Dios es amor”, dice 1 Juan 4:8. Dios nos amó aun cuando éramos pecadores. Dice Romanos 5:8-9: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira”.

No existe la más mínima duda de que Dios ama entrañablemente a sus hijos, pero tenemos que entender que en toda relación existen responsabilidades en ambas partes. El Señor prometió a Josué que estaría siempre con él, pero al encomendarle la misión de guiar al pueblo de Israel a tomar posesión de la Tierra Prometida, le dijo: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien” (Josué 1:8). Y seguidamente le dijo: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”.

Dios nos ama, y quiere bendecirnos, y si nosotros le amamos a él, debemos asumir la responsabilidad de lo que nos ha llamado a hacer. Esto no es una manipulación para obtener sus bendiciones, sino es un acto humilde de sumisión a su voluntad, porque le amamos y deseamos agradarle. No olvides que Dios conoce nuestros corazones. Cuando actuamos de esta manera, estamos en la posición perfecta para tomar posesión de cada promesa que Dios ha hecho, las cuales se convertirán en bendiciones para nuestras vidas.

En una fría noche de invierno, una pareja disfrutaba del agradable calor proveniente de las llamas de una chimenea. Cuando el hombre se dirigió momentáneamente a otra habitación de la casa, sintió mucho frío. Las bendiciones de Dios son como el calor de la chimenea, dejas de recibirlas cuando te alejas de la fuente. La desobediencia nos separa de Dios. Recordemos a Adán y Eva. (Génesis capítulo 3). La obediencia nos mantiene en su presencia disfrutando de su paz y sus bendiciones. Veamos el ejemplo de Josué. (Números 32:10-12). ¿Quieres disfrutar las promesas de Dios? Ya sabes lo que tienes que hacer: Lee Su palabra cada día de tu vida, medita en ella y sigue sus instrucciones fielmente.

ORACIÓN:
Padre santo, gracias porque en tu inmensa misericordia has prometido bienestar y prosperidad de todo tipo a tus hijos. Por favor, dame discernimiento espiritual para conocer cual es tu voluntad en mi vida, y ayúdame a obedecerte siempre para que esas promesas sean una realidad en mi vida. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

TRANQUILOS EN LA MANOS DE DIOS


Job 1:22
“En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno”.

Cuando cursaba el primer año del seminario, escuché a una nueva amiga contar sobre su vida. El esposo la había abandonado y criaba sola a sus dos hijitos. Con un salario apenas por encima del mínimo, tenía pocas probabilidades de escapar de la pobreza y de los peligros de su vecindario.

Como padre, me conmovió su preocupación por sus hijos, y le pregunté: «¿Cómo manejas todo esto?». Pareció sorprendida ante la pregunta, y respondió: «Estamos haciendo todo lo que podemos, y los dejo en las manos de Dios». Su confianza en el Señor en medio de las pruebas me recordó la fe de Job (1:6-22).

Al año, me llamó por teléfono y me preguntó si podía ir a la funeraria para acompañarla. Habían matado a su hijo disparándole desde un automóvil. Le pedí a Dios que me diera palabras de consuelo y sabiduría para no tratar de explicar lo inexplicable.

Sin embargo, aquel día, mientras estaba junto a ella, no dejé de maravillarme al ver cómo consolaba a los demás al demostrar que ese terrible golpe no había afectado su confianza en Dios. Cuando nos despedimos, sus últimas palabras fueron un conmovedor recordatorio de la profundidad de su fe: «Mi muchacho sigue estando en las manos de Dios». Al igual que Job, no se quejó «ni atribuyó a Dios despropósito alguno» (v. 22).

Nosotros también podemos desarrollar una fe inquebrantable al andar diariamente con el Señor.

Nada puede sacudir a quienes están seguros en las manos de Dios.

---------------------------------------
LEA: Job 1:13-22

Biblia en un año: Zacarías 3–6
---------------------------------------

“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

UN CORAZÓN MUNDANO


2 Pedro 2:9-18
“Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio; y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia, y desprecian el señorío. Atrevidos y contumaces, no temen decir mal de las potestades superiores, mientras que los ángeles, que son mayores en fuerza y en potencia, no pronuncian juicio de maldición contra ellas delante del Señor. Pero éstos, hablando mal de cosas que no entienden, como animales irracionales, nacidos para presa y destrucción, perecerán en su propia perdición, recibiendo el galardón de su injusticia, ya que tienen por delicia el gozar de deleites cada día. Estos son inmundicias y manchas, quienes aun mientras comen con vosotros, se recrean en sus errores. Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia, y son hijos de maldición. Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad, y fue reprendido por su iniquidad; pues una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta. Estos son fuentes sin agua, y nubes empujadas por la tormenta; para los cuales la más densa oscuridad está reservada para siempre. Pues hablando palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error”.

Dios nos previene en contra de los deseos incorrectos, porque las pasiones pecaminosas pueden producir vacío, sufrimiento, frustración, dolor e incluso la muerte. Los creyentes sabios dejan que el Padre dirija sus anhelos, y luego hacen los cambios que sean necesarios.

Los deseos impuros han sido parte de la naturaleza “carnal” desde la caída del hombre, y puede que se nos haga difícil verlos en nosotros mismos. En vez de cosas evidentes como el robo, las drogas o la inmoralidad, esos deseos involucran a menudo más actitudes y conductas sutiles, como desear la caída de un rival, el desprecio a la autoridad (2 Pedro 2:10), la obsesión por las riquezas (1 Timoteo 6:9), o incluso hablar con palabras infladas y vanas. Puesto que las pasiones mundanas pueden causar gran daño (2 Pedro 2:18), los creyentes deben rechazarlas. Pero no podemos vencer estos deseos con nuestras propias fuerzas. La única manera de vivir con rectitud es someterse al Espíritu de Dios.

El Señor conoce nuestros deseos, y entiende los errores sinceros. Cuando un creyente interpreta mal la guía del Espíritu, o recibe un mal consejo, Dios mira el corazón. Puede permitir que suframos las consecuencias de una mala decisión, pero no avergonzará a sus hijos cuando comenten un error sin querer. Él puede convertir una situación mala en algo bueno (Romanos 8:28).

Dios puede salvarnos de los deseos mundanos, pero debemos estar dispuestos a comprometernos con Él y confiar en Él. Cuando ponemos nuestras vidas totalmente en las manos del Padre, podemos reclamar las maravillosas promesas que Él tiene para nosotros, y después descansar en su gracia.

“Gracia Y Paz”
Meditación Diaria

LA PAZ DE DIOS EN NOSOTROS


2 Corintios 13:11
“Resta, hermanos, que tengáis gozo, seáis perfectos, tengáis consolación, sintáis una misma cosa, tengáis paz; y el Dios de paz y de caridad será con vosotros”.

Estas son las palabras finales de Pablo a los hermanos de Corinto, y revelan el corazón de este gran apóstol. El desea que sean perfectos, que tengan consuelo, unidad y paz; y la continuada presencia del Padre, que les dará amor, armonía y paz. ¡Que bendición les desea! Nuestra posición es una de perfección en Cristo, pero en nuestra vida personal de cada día estamos muy lejos de la perfección. Sin embargo, “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad” (1 Juan 1:9).

Estas instrucciones de Pablo son para la iglesia (es decir), para todos los que son salvos, nacidos de nuevo, y creyentes en Jesús. Mientras vivamos en amor los unos a otros, tendremos la cortesía, y luchando para la armonía, el resultado será que el amor de Dios y la paz estarán con nosotros. ¡Que evangelio! ¿Quién podría pedir mas?.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

domingo, 7 de octubre de 2012

¡NO PUEDO HABLAR CONTIGO… A NO SER QUE….!


Juan 10:27
“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen”.

Lamentablemente, un gran número de Cristianos no conocen la voz de Dios. Algunos pasan meses, aun años sin recibir una palabra íntima del Señor en su hombre interior. A algunos Dios les habló un tiempo. Pero con el pasar de los años, ellos han aprendido a silenciar la voz de Dios en sus corazones. Otros se han apartado de ver tantas tonterías entre aquellos que creen que cada palabra que les viene a sus mentes es divina. Esas personas se jactan que “Dios me dijo”- ¡cuando “la palabra” que escuchan es sólo la voz de su carne codiciosa!  

Si usted quiere conocer y escuchar la voz de Dios en los días que vienen, debe de estar listo para escuchar sobre limpieza antes que él le hable de dirección. Muchos Cristianos quieren que Dios les diga cómo seguir teniendo lo que han ganado, cómo proveer para sus familias, cómo mantener sus negocios o sus carreras a flote. Pero la verdad es que, antes que Dios nos dé una voz de dirección en cualquiera de estos temas, él nos hablará de sus mandamientos.

“Esto os mando: Que os améis unos a otros” (Juan 15:17). Dios primero le hablará a usted sobre su comportamiento en su hogar con su esposa e hijos – sobre su temperamento fuerte, sus rencores, su espíritu que no perdona. Él le mostrará cada secreto oculto que usted tiene – y él le dirá de una manera amorosa, “Yo quiero ser tu consejero, tu abogado, tu guía, tu protector, tu proveedor. Yo quiero caminar contigo a través de cada prueba y problema. Y yo quiero darte mi favor, bendecirte, y cuidarte con mi Espíritu. Pero primero, tienes que ser honesto conmigo acerca de los ídolos escondidos que tienes en tu corazón. Ahora mismo, tú los tienes – ¡pero debes entregarlos! ¡Tú y yo simplemente no podemos caminar juntos a no ser que estemos de acuerdo en estos asuntos del corazón!

“Gracia y Paz”
David Wilkerson

¿CÓMO ES UN CRISTIANO FALSO?




1. Ama Al Mundo. (1 Juan 1:15 "No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él").

2. Se Aparta de Los Verdaderos Cristianos. (1 Juan 2:19 "Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros").

3. Niega La Fe. (1 Juan 2:22 "¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo"; Tito 1:16 "Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra").

4. No Escucha La Palabra De Dios. (1 Juan 4:6 "Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error"; Juan 10:27 "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen";  Proverbios 28:9 "El que aparta su oído para no oír la ley, su oración también es abominable").

5. Practica El Pecado. (1 Juan 3:6-8  "Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo"; 1 Juan 5:18 "Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca"; Juan 8:34 "Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado"; 2 Pedro 2:19 "Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció").

6. No Ama A Su Prójimo. (1 Juan 1:7 "Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado"; 1 Juan 2:9 "El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas"; 1 Juan 3:10-12 "En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios. Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros. No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas"; Juan 13:34-35 "Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.  En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros").
 
7. No Obedece La Palabra De Dios. (1 Juan 2:4 "El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él"; 1 Juan 5:3 "Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos"; Santiago 1:22 "Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos"; Santiago 2:26 "Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta").

8. Trata De Destruir A Los Verdaderos Cristianos. (1 Juan 3:12 "No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas"; Juan 3:20 "Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas").

9. CONFÍAN En Sus Familias. (Juan 8:39 "Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais").

10. Se Burla De La Palabra De Dios. (Judas 18-19 "Los que os decían: En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos. Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu"; 2 Pedro 3:3 "Sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias").

11. No Puede Perdonar. (Lucas 11:4 "Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal"; 1 Juan 3:15 "Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él").

12. Trata De Ser Tropiezo Para Los Inconversos.  (Mateo 23:13 "Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando").

“Gracia y Paz”

DECRETAR U ORDENAR, ¿ES LO MISMO QUE PEDIR, ROGAR Y CLAMAR?

Todavía Dios sigue siendo Dios y el hombre sigue siendo una criatura y obra de sus manos.


Mientras esa sea nuestra realidad, el hombre deberá postrarse en humildad ante el Rey y reconocer su grandeza y de forma reverente presentar ante el Rey cualquier petición. Dios se reserva el derecho de responder o abstenerse de responder. No es un Dios que obedece sino un Dios que responde.

Dice: "Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye". (1 Juan 5:14)

Esta verdad presentada por Juan es muy diferente al mover religioso moderno donde instruyen erróneamente a la gente a crear un cuadro interior (visualizar) para luego "decretar" y ordenarle a Dios cosas para pretender obtenerlas.

En lo que se refiere a los cristianos, presentamos ante el rey nuestro clamor y él decide si dar respuesta. Cuando aquello que pedimos no nos conviene, simplemente Dios no lo dará: Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. (Stg. 4:3)

En cambio, el cuadro religioso moderno procura poner al hombre como el que todo lo puede por medio de la "palabra hablada". Visualice, cree y obtenga al confesar lo que desea, no importa que no ore para saber la voluntad de Dios.

EL EJEMPLO BÍBLICO DADO POR DIOS ES EL CLAMOR, EL RUEGO Y LA SÚPLICA EN FE. ESPERANDO LA RESPUESTA DE UN DIOS DE AMOR QUE DA TODO A SU TIEMPO.

He visto que muchos en diversas iglesias tienden a mezclar las oraciones con toda clase de órdenes sobre las cosas y como si la fe tratara de ordenarle con nuestra boca a las cosas para que cambien. Jesucristo dijo que nuestra fe es hacia Dios: Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios (Marcos 11:22).

Los ejemplos que tenemos en la Biblia de la respuesta de Dios surgen cuando reconocemos la grandeza de Cristo y la insuficiencia nuestra. Jesucristo se encontró a dos ciegos en el camino los cuales clamaban por misericordia: “Y dos ciegos que estaban sentados junto al camino, cuando oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: !!Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros! Y la gente les reprendió para que callasen; pero ellos clamaban más, diciendo: !!Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros! Y deteniéndose Jesús, los llamó, y les dijo: ¿Qué queréis que os haga? Ellos le dijeron: Señor, que sean abiertos nuestros ojos. Entonces Jesús, compadecido, les tocó los ojos, y en seguida recibieron la vista; y le siguieron” (Mateo 20:30-34).

Jesús los condujo a pedir y luego hizo el milagro. Se nos dice: Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. (Lucas 11:9)

Nuestra posición frente a Dios nunca será de menosprecio ni tampoco igualando el hombre a Dios, sino que el hombre como criatura tiene que tener reverencia reconociendo la grandeza de Dios y lo limitado del hombre. Cuando el hombre reconoce la grandeza de Dios y lo limitado del ser humano, es el momento que Dios interviene a favor del hombre con sanidades y milagros.

En los Salmos se nos dice que al mirar a Dios hay que tener reverencia ante la grandeza de Dios:

"A ti alcé mis ojos, a ti que habitas en los cielos. He aquí, como los ojos de los siervos miran a la mano de sus señores, y como los ojos de la sierva a la mano de su señora, así nuestros ojos miran a Jehová nuestro Dios, hasta que tenga misericordia de nosotros" Salmo 123:1-2.

No sé en que momento muchos cristianos encontraron la licencia para DECRETAR en vez de rogar, clamar (orar), pedir y suplicar. No encuentro un solo texto en la Biblia que sustituya el clamor por el decreto. El decretar no es lo mismo que rogar o clamar, son dos cosas diferentes. En el clamor el hombre es completamente dependiente de Dios. Pero en el decreto, el hombre se pone en el lugar de Dios como si fuera el hombre el que le da ordenes a Dios y como niño caprichoso obtener lo que desea.

Jesucristo es nuestro sanador, nuestro salvador, nuestro sustento, nuestro todo, pero nuestra posición hacia Dios no puede ser a manera de orden sino de ruego. Ni tampoco puede ser una mezcla de ordenes y ruegos, sino simplemente ruegos.

¿Será que nos hemos engreído en gran manera?

Creo que la posición que nos corresponde para agradar a Dios es la misma que tuvo la mujer pecadora que se postró a los pies de Cristo:

“Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa. Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume. Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora. Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro. Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más? Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado. Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies. Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama. Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados. Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados? Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, vé en paz” (Lucas 7:36-50).

Esto si que es humillarse pero hoy día la gente solo le quiere dar ordenes a Dios como si fuera un "genio en Una lámpara"  ¡...estamos muy equivocados!.

¿ROGAR O DECRETAR?

“!!Sea así, oh Jehová, si no te HE ROGADO por su bien, si no he suplicado ante ti en favor del enemigo en tiempo de aflicción y en época de angustia!” (Jeremías 15:11)

“Pero yo HE ROGADO por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos” (Lucas 22:32).

“Respecto a lo cual tres veces HE ROGADO al Señor, que lo quite de mí”. (2 Corintios 12:8).

“Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, Porque a ti oraré” (Salmo 5:2).

“En mi angustia invoqué a Jehová, Y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde su templo, Y mi CLAMOR llegó delante de él, a sus oídos” (Salmo 18:6).

“Llegue mi oración a tu presencia; Inclina tu oído a mi CLAMOR” (Salmo 88:2).

“tú oirás desde los cielos su oración y su RUEGO, y ampararás su causa”. (2 Crónicas 6:35).

“Ahora, pues, oh Dios mío, TE RUEGO que estén abiertos tus ojos y atentos tus oídos a la oración en este lugar (2 Crónicas 6:40).

“Oh Jehová, sálvanos ahora, te RUEGO; Te RUEGO, oh Jehová, que nos hagas prosperar ahora” (Salmo 118:25).

Creo que cuando el hombre sustituye el clamor, el ruego, la súplica, la oración verdadera por las órdenes y los decretos, en realidad lo que ESTÁN ES PECANDO DE SOBERBIA.

Es Dios quien decreta y ordena y el siervo de Dios se humilla y le pide con fe.


“Gracia y Paz”
(Impacto Espiritual Ministry)

EL EVANGELIO, PODER DE DIOS


Romanos 1:16
Porque no me avergüenzo del evangelio: porque es potencia de Dios para salud á todo aquel que cree; al Judío primeramente y también al Griego.

Pablo dice aquí que él está listo a predicar el evangelio a los Romanos también, porque no se avergüenza del evangelio. ¿Y acaso nosotros nos vamos a avergonzarnos del evangelio? ¿Avergonzarnos del evangelio que nos dice de nuestro Salvador Jesucristo, y del perdón gratis para todos que vienen a él? ¿Avergonzarnos de lo que Pablo llama “el evangelio glorioso? NUNCA. ¡Que esto nunca suceda! Jesús dijo, “Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adultera y pecadora, el Hijo del hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles” (Marcos 8:38).

El evangelio es el poder de Dios para la salvación. El gobierno no te puede salvar. La religión no te puede salvar. Una iglesia no te puede salvar. La única cosa que te puede salvar de este presente mundo de adúlteros y pecadores es el EVANGELIO; el glorioso evangelio. El evangelio que sí puede cambiar tu vida, darte una canción en tu corazón, y prepararte para la eternidad.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

sábado, 6 de octubre de 2012

CORRIGE A LOS DEMÁS AMABLEMENTE


2 Timoteo 2:23-26
“Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas. Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él”.

El mundo en que vivimos es cada vez más corrupto, la maldad se multiplica por día, la hostilidad hacia todo lo que se relaciona con Dios aumenta constantemente. Sin embargo, aun en medio de todas estas circunstancias negativas, las mismas reglas y principios que debían caracterizar a un siervo del Señor en los tiempos del apóstol Pablo se mantienen en la actualidad. En el pasaje de hoy, Pablo exhorta a su hijo espiritual Timoteo a que sea amable con todos, pero firme en sus principios cristianos. Que corrija con mansedumbre a los que se oponen, y que no sea contencioso, sino más bien que esté listo para enseñar a los demás. Esta debe ser nuestra manera de actuar. La amabilidad y el respeto deben definir nuestro testimonio a un mundo incrédulo.

Cuando, por orden del rey Nabucodonosor, el joven Daniel y otros jóvenes israelitas fueron llevados a Babilonia para ser entrenados en “las letras y la lengua de los caldeos” (Daniel capítulo 1), se les designó “ración para cada día, de la provisión de la comida del rey, y del vino que él bebía.” (v.5). Y dice la Biblia que “Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse”. Daniel defendió sus principios en medio de una cultura pagana, y decidió no contaminarse con comida y bebida que Dios había dicho estaban prohibidas para los judíos. Por eso pidió a sus aprehensores otro menú para él y sus amigos. En vez de mostrar intransigencia y negarse a comer, Daniel pidió permiso para adoptar otra dieta. Al negarse el oficial en principio, Daniel prosiguió hacia su meta haciendo una petición amable al jefe de los eunucos: “Te ruego que hagas la prueba con tus siervos por diez días, y nos den legumbres a comer, y agua a beber. Compara luego nuestros rostros con los rostros de los muchachos que comen de la ración de la comida del rey, y haz después con tus siervos según veas”. Así les fue concedido, y “al cabo de los diez días pareció el rostro de ellos mejor y más robusto que el de los otros muchachos que comían de la porción de la comida del rey” (v.15). Podemos aprender del ejemplo de Daniel, el cual adoptó una posición osada para honrar a Dios, pero actuó con amabilidad y prudencia en vez de asumir una actitud negativa y contenciosa.

También el apóstol Pedro en su primera carta hace énfasis en estos principios. El escribió: “Estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:15). Debemos estar siempre preparados para defender la razón de nuestra esperanza, es decir la palabra de Dios, el evangelio de Jesucristo. Hablemos de la única verdad con firmeza y autoridad, pero a la vez con humildad, con amabilidad y con reverencia. No hemos de transigir en nuestro compromiso con Cristo, sino que hemos de estar siempre dispuestos para contestar a cualquiera que nos pregunte acerca de la base de nuestra esperanza. Pero no olvidemos actuar amablemente de manera que honremos al Señor con nuestro testimonio.

Busca diariamente el rostro del Señor en oración, escudriña su Palabra y medita en ella. Pide a Dios que llene tu corazón de su amor y que te de discernimiento y sabiduría espiritual para hablar a los demás de la manera que enseña su Palabra.

ORACIÓN:
Mi bendito Dios y Señor, te ruego me des sabiduría para testificar de ti, y llenes mi corazón de tu amor y tu bondad para poder hacerlo con amabilidad y mansedumbre, de manera que tu nombre sea glorificado. Por Cristo Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

BAJA LAS MANOS


Salmo 46:10
“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios…”

Creo que tengo grabadas las huellas digitales de mi madre en la rodilla por tantas veces que me apretó la pierna en la iglesia y me susurró frases conocidas como: «Quédate quieto». De niño, era muy inquieto; en especial, en lugares como la iglesia. Por eso, durante años, cuando leía: «Estad quietos, y conoced que yo soy Dios…» (Salmo 46:10), pensaba que se refería a no estar inquieto.

Sin embargo, la palabra hebrea traducida quietos significa «dejar de luchar». La idea es bajar las manos y dejar que Dios intervenga en la situación, sin que uno interfiera. Este simbolismo es interesante, ya que solemos usar las manos para apartar cosas del camino, para protegernos o para contraatacar. Cuando las bajamos, nos sentimos indefensos y vulnerables, a menos que podamos confiar en que «Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones» (v. 1), y que «el Señor de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob» (v. 7). En otras palabras, ¡deja de luchar y espera que el Señor obre!

En todas las circunstancias de la vida, podemos experimentar la paz de confiar en la presencia y el poder de Dios en medio de las dificultades, cuando aguardamos en oración y con paciencia que Él nos libre. Así que, ¡baja las manos, porque las de Dios están obrando a tu favor!

Cuando ponemos nuestros problemas en las manos de Dios, Él pone paz en nuestro corazón.



LEA: Salmo 46
Biblia en un año: Sofonías 1–3

“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

SIGUIENDO A JESÚS


Marcos 1:17
“Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres”.

Charles G. Finney quien dijo un poco después de convertirse a Cristo, “Ninguna actividad, ningún trabajo me ha parecido tan dulce como el de ganar almas a Cristo”. Al referirse Jesús a la actividad de ganar almas “Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres” Mateo 4:19.

¿Pero cómo ganamos almas a Cristo? La cosa mas importante no es un seminario, educación, etc., Estas cosas son muy buenas y útiles. No son un impedimento, (generalmente). Pero la cosa número uno es seguir a Cristo. El dijo, “Seguidme y LES HARÉ pescadores de hombres”. Un poco después del día de Pentecostés Pedro y los otros discípulos estaban predicando, enseñando la Palabra a la gente, y mucha gente aceptaba a Cristo, y los fariseos se maravillaban porque sabían que los discípulos eran gente humilde y sin educación, y se acordaban que “ellos habían estado con Cristo”. Ahí está el detalle. Esto fue la razón de su atrevimiento, y su elocuencia; habían estado con Jesús; le habían seguido a él.

Si tú de verdad sigues a Jesús, él cambiará tú vida, él te dará la audacia, y el atrevimiento de hablar por él, y él te dará una compasión por los que están perdidos y sin esperanza, y él te hará “pescador de hombres”.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

PARA ALIVIAR EL PESO DE NUESTRAS CARGAS


Mateo 11:28-30
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi ca Mateo 11:28-30rga”.

Todos llevamos muchas cargas a lo largo de la vida.  Algunas pueden referirse a cosas cotidianas como las finanzas o las relaciones, pero podemos también sentirnos abrumados por las incógnitas del futuro. Éstas pueden abrumarnos hasta el punto del agotamiento, si no las manejamos bíblicamente.

Jesús sabía lo difícil que sería la vida para nosotros. Después de todo, Él era humano también. Pero nuestro Salvador no quería que lleváramos un peso innecesario, porque sabía que nuestro Padre celestial puede llevarlo por nosotros.

Por eso dijo las palabras del pasaje de hoy; son palabras llenas de promesa y de esperanza de alivio. Pero, ¿cómo podemos aplicar de manera práctica lo que nos está diciendo, en medio de las dificultades? Primero, Él quiere que reconozcamos que tenemos una carga específica y que identifiquemos el problema. Finalmente, podemos llevarlo ante Él. Dios nos dice que se lo entreguemos a Él (Salmo 55:22), y Dios llevará nuestra carga.

Si nos arrodillamos ante Dios en oración, y le pedimos que se ocupe del problema, podemos sentirnos libres de esa carga. Aunque Él puede cambiar las circunstancias, a menudo permite que sigan ahí. Podemos seguir pensando en el problema y vivir con sus implicaciones, pero ya no tendremos que ceder bajo su presión.

¿Está usted llevando una carga pesada? Encuentre alivio en el Salvador, poniendo sus preocupaciones en sus poderosas manos. El Señor Jesús desea que usted tenga paz, incluso en medio de las pruebas. Y ha provisto todo lo que se necesita para ser libre de las cargas. ¿Dejará que Él se las quite?

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

viernes, 5 de octubre de 2012

LA LECCIÓN DEL HIJO PRÓDIGO


Lucas 15:20
“Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó”.

Yo creo que el hijo pródigo volvió a casa por lo que había vivido con su padre, por la historia que tenían. Este joven conocía el carácter de su padre - y aparentemente había recibido un gran amor de él. Él debió de haber sabido que si retornaba, él no sería condenado por sus pecados ni les serían echados en cara.

Note cómo el padre del hijo pródigo lo recibió en tal lamentable estado. El joven tenía intención en ofrecer una confesión de todo corazón a su padre. Pero cuando él vio a su padre, él no tuvo la oportunidad de confesar completamente. Su padre lo interrumpió corriendo hacia él y lo abrazó.

El joven sólo pudo pronunciar el comienzo de su disculpa, diciendo, “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo” (v. 21). Pero su padre no esperó a que terminara. Para él, el pecado del joven ya había sido saldado. La única respuesta del padre fue dar una orden a sus siervos: “Pónganle el mejor vestido a mi hijo y anillos en sus dedos. Preparen un festín, porque vamos a celebrar. Regocíjense todos – mi hijo está en casa”.  Él conocía el corazón de su hijo. Él sabía que se había arrepentido completamente.

El pecado no era el tema para este padre. El único tema en su mente era el amor. Él quería que su muchacho supiera que fue aceptado aún antes de que él pudiese pronunciar una confesión. Y ese es el punto que Dios quiere mostrarnos a todos: Su amor es más grande que todos nuestros pecados. “Su benignidad te guía al arrepentimiento” (Romanos 2:4).

“Gracia y Paz”
David Wilkerson

¿QUÉ ESTÁS HACIENDO TÚ?


Nehemías 1:1-4
“Palabras de Nehemías hijo de Hacalías. Aconteció en el mes de Quisleu, en el año veinte, estando yo en Susa, capital del reino, que vino Hanani, uno de mis hermanos, con algunos varones de Judá, y les pregunté por los judíos que habían escapado, que habían quedado de la cautividad, y por Jerusalén. Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego. Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos”.

Nehemías había nacido en el exilio y allí llegó a ser copero de Artajerjes rey de Persia, posición muy privilegiada y de gran influencia en el reino. Sin embargo, cuando Nehemías supo como se encontraban los judíos en la tierra de Judá, y del estado de ruina en que estaba Jerusalén, y su muro derribado y sus puertas quemadas sintió gran tristeza en su alma e inmediatamente se puso en ayuno y oración, haciendo duelo y clamando al Dios de los cielos. Así comenzó una de las historias más edificantes de la Biblia, acerca de un hombre que no se limitó a lamentarse por aquella triste situación que estaban viviendo sus hermanos judíos, sino que, a pesar de los enormes obstáculos decidió actuar con el fin de reedificar los muros de Jerusalén.

Las oraciones de Nehemías fueron contestadas y pronto Dios comenzó a mover las circunstancias. Un día estando Nehemías sirviendo el vino al rey, este se dio cuenta de que algo no andaba bien y le preguntó: “¿Por qué está triste tu rostro? pues no estás enfermo. No es esto sino quebranto de corazón” (Nehemías 2:2). Esto dio oportunidad a Nehemías de exponerle al rey el motivo de su tristeza, e incluso se llenó de valor y le pidió permiso para ir a Judá a resolver el problema. Dios le dio gracia ante los ojos del rey, y este le concedió lo que pedía con creces, pues además lo nombró gobernador de Judá, y le dio cartas para facilitarle conseguir la madera y otros materiales necesarios para la obra de reconstrucción.

Así partió Nehemías con rumbo a Jerusalén, y al llegar lo primero que hizo fue dar un recorrido por toda la ciudad con el fin de tener una buena idea de la magnitud del trabajo que tenían que realizar. Y como si fueran pocas las dificultades e inconvenientes que tenían frente a ellos, comenzaron a aparecer enemigos de las ciudades cercanas que se oponían vehementemente a la reconstrucción del muro, el cual haría de Jerusalén nuevamente una ciudad fortificada y segura. Entonces Nehemías se dirigió a aquellos que participarían en la obra de construcción y les dijo: “Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego; venid, y edifiquemos el muro de Jerusalén, y no estemos más en oprobio. Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho” (Nehemías 2:17-18). Entusiasmados por la exhortación de Nehemías, aquellos hombres se levantaron decididos a derrotar todos los obstáculos que había ante ellos, y dijeron: “Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien”. Y comenzaron la obra de reedificación del muro. De esta manera, con la ayuda de Dios, terminaron la obra de reconstrucción. Y dice la Biblia que dedicaron el muro en una gran fiesta en la que todo el pueblo celebró la victoria “con alabanzas y con cánticos, con címbalos, salterios y cítaras” (Nehemías 12:27).

¿Cómo aplicamos esta enseñanza en nuestras vidas? Al igual que usó a Nehemías, Dios puede usarnos a nosotros. Estamos viviendo en un mundo perdido, cada vez más corrupto e inmoral en el que una gran cantidad de personas, muchas de ellas conocidas nuestras, viven en tinieblas caminando ciegamente hacia la condenación eterna. A muchos de nosotros nos duele esta situación, pero la pregunta es: ¿Qué estamos haciendo? ¿Nos limitamos a lamentarnos y a orar por esas almas perdidas, o seguimos el ejemplo de Nehemías y ponemos manos a la obra? Pídele a Dios que te capacite y te use como instrumento para llevar a cabo su plan de salvación para esta humanidad.

ORACIÓN:
Bendito Dios, te ruego me ayudes a dejar de ser insensible ante la maldad y el pecado de este mundo, y de alguna manera ser instrumento tuyo para hablarle a los demás de la salvación que tú ofreces. En el nombre de Jesús. Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla