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domingo, 13 de noviembre de 2016

TENGA CUIDADO, HERMANO, HERMANA, PORQUE SI EN DONDE USTED SE CONGREGA NO SE HACE UN ESTUDIO PROFUNDO DE LAS ESCRITURAS...



Tenga cuidado, hermano, hermana, porque si en donde usted se congrega no se hace un estudio profundo de las escrituras, y no se enseña a discernir entre los falsos profetas, porque esto podría abrir el entendimiento de los congregantes y la enseñanza de sus líderes quedar expuesta a la luz de la Biblia, lo que usted está aprendiendo son predicas superficiales, motivacionales, centradas en conquistas y no en crecimiento espiritual.

“…el espiritual juzga todas las cosas” (1 Corintios 2:15).
“El espiritual prueba los espíritus para ver si son de Dios” (1 Juan 4:1).
“El espiritual prueba a los que se dicen ser enviados de Dios y no lo son” (Apocalipsis 2:2).
“El espiritual lo examina todo” (1 Tesalonicenses 5:21).

¡Gracia y Paz!

jueves, 19 de noviembre de 2015

¿EXISTEN LAS MALDICIONES GENERACIONALES?


La doctrina de las "maldiciones generacionales", es una herejía enfocada en enseñar que las cosas malas que nos suceden son consecuencia de los pecados de nuestros antepasados: enfermedades hereditarias (Diabetes, Obesidad, Hipertensión Arterial, Cáncer, etc.), infelicidad, divorcios, miseria, ruina, desviaciones sexuales, idolatría, intentos de suicidio, etc., es decir, que las personas nacemos con una sentencia de castigo (“maldición”) por los pecados de nuestros ancestros.

Con frecuencia esa “maldición” se entiende en términos mágicos como un maleficio, con una especie de “hechicería santa”. Así resulta que todos podemos nacer cargando la maldición de nuestros padres, abuelos y hasta de nuestros bisabuelos. Y como los humanos somos propensos al pecado, sería entendible suponer que muy pocas personas nacieron sin alguna maldición a cuestas.

Muchos pastores de la “prosperidad” se han atrevido a afirmar, de manera muy “científica”, que las maldiciones quedan en el esperma y el óvulo que forman el feto, por lo que hay que “reemplazar el ADN del pecado con el ADN de Dios”. Otro aspecto de esta falsa enseñanza es el concepto de la iniquidad como la corrupción interna que trae maldición generacional. Ellos basan su enseñanza en la combinación de Éxodo 20:5,6; 34:6,7; Números 14:18; y Deuteronomio 5:9, 10. Cada uno de estos textos contiene las palabras: “visitar la maldad (o iniquidad) de los padres sobre los hijos…hasta la tercera y cuarta generación”.

La palabra clave de esta falsa enseñanza se encuentra en la palabra “iniquidad”. Según ellos, este término es una referencia a pecados graves que “atan” a los creyentes aun después de convertirse. Estas “iniquidades” son identificadas como “ataduras” heredadas de los antepasados.

Cabe señalar que la palabra “iniquidad” se traduce de la palabra hebrea “Avvon” y ésta no es equivalente a “pecado”. Según El Diccionario hebreo Talmúdico de Strong: *5753 y *5771: “iniquidad” significa: malos hábitos” sinónimo de “mala conducta”. Lo que debemos que tener claro es que el término en hebreo que se utilizó en Éxodo 20:5 para referirse a la maldad es el mismo que se usó en Éxodo 34:7 para hacer referencia a la iniquidad.

Aunque el idioma hebreo tiene varias palabras para "maldición", estos textos no mencionan ninguna de ellas. Dicen más bien que Dios "visita" los pecados sobre las sucesivas generaciones. El sentido principal de este verbo hebreo es igual que "visitar" o "preocuparse por".

Además, los textos básicos, en Éxodo 5 y Deuteronomio 20, no hablan de "iniquidad" sino de "maldad", y Éxodo 34:7, que menciona la iniquidad, la rebelión y el pecado (como sinónimos funcionales), no afirma que Dios los convierte en “maldiciones generacionales” sino que en su misericordia los perdona. ¿Entonces porque Dios visita la iniquidad hasta la tercera y la cuarta generación, si ya la perdonó? Lo que pasa es que estos predicadores no entienden que la maldad tiene consecuencias morales y sociales sobre la familia y la sociedad, y en esas consecuencias Dios está "visitando" a su pueblo.

Está bastante claro que estos pasajes no dicen absolutamente nada que pueda significar "maldiciones generacionales". No habla de maldiciones en ninguna parte, sino del amor y la justicia de Dios con que se preocupa por nosotros ("nos visita"). Ni mucho menos indica algo de un “ADN” programado con maldiciones de antepasados. Lo único que revelan estas especulaciones es una grave falta de respeto hacia el texto bíblico.

Es evidente que estos pasajes no destacan la maldición de los malvados, sino la primacía de la misericordia de Dios, es decir, si las consecuencias del pecado se extienden hasta cuatro generaciones, el amor y la misericordia de Dios llegan hasta mil generaciones. Es posible que "cuatro generaciones", más que una frase literal de una maldición matemática, sea un modismo para expresar las consecuencias del pecado sobre la familia y la sociedad. De cualquier forma, "donde el pecado abundó [cuatro generaciones], la gracia sobreabundó [mil generaciones]". Si existieran las "maldiciones generacionales", también hay "bendiciones generacionales", y eso acumuladas sobre mil generaciones. El supuesto ADN de esta teoría tendría que codificar centenares de pecados y muchos miles de bendiciones, y sin duda el saldo sería a favor de las bendiciones y las misericordias de Dios.

Por otro lado, es importantísimo señalar que hay textos bíblicos que refutan de manera contundente la idea de un castigo divino contra familiares inocentes. Esto lo vemos en Deuteronomio 24:16; 2 Reyes 14:6, donde dice que "los padres no morirán por los hijos, ni los hijos por los padres; cada uno morirá por su pecado".

Asimismo, el profeta Ezequiel se opone enérgicamente a esta doctrina de castigos y méritos heredados e insiste en la responsabilidad personal de cada uno: “Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: ¿Qué pensáis vosotros, los que usáis este refrán sobre la tierra de Israel, que dice: Los padres comieron las uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen la dentera?... He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá. Y el hombre que fuere justo, e hiciere según el derecho y la justicia... éste es justo; éste vivirá, dice Jehová el Señor... El que guardare mis decretos y anduviere en mis ordenanzas, éste no morirá por la maldad de su padre; de cierto vivirá... Y si dijereis: ¿Por qué el hijo no llevará el pecado de su padre? Porque el hijo hizo según el derecho y la justicia... el alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él” (Ezequiel 38:1-5, 9, 17-20).

Si las “maldiciones generacionales” fueran una realidad, Dios habría dado las debidas instrucciones en las Escrituras respecto a cómo tratar con este problema. Tampoco hay evidencias en la historia del iglesia cristiana sobre el tema, los apóstoles, ni los padres de la iglesia (ni lo líderes de la reforma) lo mencionan; los escritos sobre este tema aparecieron en los años ochenta en los libros de Peter Wagner, Derek Prince, Rebecca Brown y otros maestros contemporáneos.

Para concluir: lejos de tener fundamentos fieles en la Palabra de Dios, esta enseñanza de "maldiciones generacionales" es un abuso del texto bíblico. Es otra especulación fantasiosa de algunos predicadores que no se cansan de inventar nuevas doctrinas para deslumbrar a su público y mantenerlos cautivos de sus aberraciones. Lejos de ser un mensaje fiel a la Palabra de Dios, es otro intento de manipular la verdad Bíblica, y manipular al público creyente.

Tomar las Escrituras de manera liviana provoca confusión y doctrinas perjudiciales. He aquí unos ejemplos de los efectos heréticos de esta enseñanza:

1. Niega la suficiencia de las Escrituras y requiere que se añadan a la Palabra de Dios pruebas, rituales, y fórmulas generadas por el hombre (compare 2 Timoteo 3:15–17; 2 Pedro 1:3–8).
2. Niega la perfecta obra de Cristo en la Cruz.
3. Tergiversa el evangelio de Cristo (véase Gálatas 1:6-9).
4. Niega la enseñanza bíblica de la responsabilidad personal, porque la doctrina de las “maldiciones generacionales” se centra en la corriente de la psicología moderna, que justifica al ser humano de sus propias faltas y pecados.

De toda esta doctrina aberrante se plantean dos preguntas muy serias: ¿en qué punto una enseñanza equivocada se convierte en una herejía? ¿Será que para no ser víctimas de estos charlatanes tenemos que leer más la Santa Palabra de Dios?

Por favor amados hermanos y hermanas, levantemos la voz de protesta en contra de estos falsos predicadores y sus novedades anti-bíblicas.

¡Gracia y Paz!
Editado por Carlos Martínez M.

Juan Stam, Jesús María Yépez

lunes, 22 de octubre de 2012

¿SABÍAS QUE NO TODOS SOMOS HIJOS DE DIOS?



La Palabra de Dios nos dice que Él es el Creador del Universo y que todo lo hizo por la Palabra de su Poder. En tal sentido todo lo que existe es creación de Dios y toda la humanidad es creación de Dios.

Génesis 1:21-27
“Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra. Y fue la tarde y la mañana el día quinto. Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así. E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno. Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”.

Colosenses 1:16
“Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él”.

¿Pero quienes son hijos de Dios?  Son todas aquellas personas que recibieron a Jesús en su corazón. Nos convertimos en hijos de Dios cuando creemos en Jesús y confiamos en lo que hizo en la Cruz por nosotros y somos salvos porque somos adoptados dentro de la familia de Dios a través de nuestra relación con Jesucristo:

Juan 1:11-13
“A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios”.

Juan 11:52
“y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos”.

1 Juan 3:1-9
“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro. Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley. Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios”.

Efesios 1:5
“en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad”.

Romanos 8:14-17
“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados”.

Gálatas 3:26
“pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús”.

Gálatas 4:5-7
“para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: !!Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo”.

Aquellos que no son salvos no son hijos de Dios, viven en el pecado, el cual los separa de Dios y los sitúa al lado de Satanás como enemigos de Dios y la Escritura dice que los que se pierden son hijos del diablo:

Juan 8:43-44
“¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra, Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira”.

Efesios 2:3
“entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás”.

Romanos 9:8
“Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes”.

1 Juan 3:10
“En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios”.


“Gracia y Paz”
Estudios Bíblicos 

domingo, 7 de octubre de 2012

DECRETAR U ORDENAR, ¿ES LO MISMO QUE PEDIR, ROGAR Y CLAMAR?

Todavía Dios sigue siendo Dios y el hombre sigue siendo una criatura y obra de sus manos.


Mientras esa sea nuestra realidad, el hombre deberá postrarse en humildad ante el Rey y reconocer su grandeza y de forma reverente presentar ante el Rey cualquier petición. Dios se reserva el derecho de responder o abstenerse de responder. No es un Dios que obedece sino un Dios que responde.

Dice: "Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye". (1 Juan 5:14)

Esta verdad presentada por Juan es muy diferente al mover religioso moderno donde instruyen erróneamente a la gente a crear un cuadro interior (visualizar) para luego "decretar" y ordenarle a Dios cosas para pretender obtenerlas.

En lo que se refiere a los cristianos, presentamos ante el rey nuestro clamor y él decide si dar respuesta. Cuando aquello que pedimos no nos conviene, simplemente Dios no lo dará: Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. (Stg. 4:3)

En cambio, el cuadro religioso moderno procura poner al hombre como el que todo lo puede por medio de la "palabra hablada". Visualice, cree y obtenga al confesar lo que desea, no importa que no ore para saber la voluntad de Dios.

EL EJEMPLO BÍBLICO DADO POR DIOS ES EL CLAMOR, EL RUEGO Y LA SÚPLICA EN FE. ESPERANDO LA RESPUESTA DE UN DIOS DE AMOR QUE DA TODO A SU TIEMPO.

He visto que muchos en diversas iglesias tienden a mezclar las oraciones con toda clase de órdenes sobre las cosas y como si la fe tratara de ordenarle con nuestra boca a las cosas para que cambien. Jesucristo dijo que nuestra fe es hacia Dios: Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios (Marcos 11:22).

Los ejemplos que tenemos en la Biblia de la respuesta de Dios surgen cuando reconocemos la grandeza de Cristo y la insuficiencia nuestra. Jesucristo se encontró a dos ciegos en el camino los cuales clamaban por misericordia: “Y dos ciegos que estaban sentados junto al camino, cuando oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: !!Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros! Y la gente les reprendió para que callasen; pero ellos clamaban más, diciendo: !!Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros! Y deteniéndose Jesús, los llamó, y les dijo: ¿Qué queréis que os haga? Ellos le dijeron: Señor, que sean abiertos nuestros ojos. Entonces Jesús, compadecido, les tocó los ojos, y en seguida recibieron la vista; y le siguieron” (Mateo 20:30-34).

Jesús los condujo a pedir y luego hizo el milagro. Se nos dice: Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. (Lucas 11:9)

Nuestra posición frente a Dios nunca será de menosprecio ni tampoco igualando el hombre a Dios, sino que el hombre como criatura tiene que tener reverencia reconociendo la grandeza de Dios y lo limitado del hombre. Cuando el hombre reconoce la grandeza de Dios y lo limitado del ser humano, es el momento que Dios interviene a favor del hombre con sanidades y milagros.

En los Salmos se nos dice que al mirar a Dios hay que tener reverencia ante la grandeza de Dios:

"A ti alcé mis ojos, a ti que habitas en los cielos. He aquí, como los ojos de los siervos miran a la mano de sus señores, y como los ojos de la sierva a la mano de su señora, así nuestros ojos miran a Jehová nuestro Dios, hasta que tenga misericordia de nosotros" Salmo 123:1-2.

No sé en que momento muchos cristianos encontraron la licencia para DECRETAR en vez de rogar, clamar (orar), pedir y suplicar. No encuentro un solo texto en la Biblia que sustituya el clamor por el decreto. El decretar no es lo mismo que rogar o clamar, son dos cosas diferentes. En el clamor el hombre es completamente dependiente de Dios. Pero en el decreto, el hombre se pone en el lugar de Dios como si fuera el hombre el que le da ordenes a Dios y como niño caprichoso obtener lo que desea.

Jesucristo es nuestro sanador, nuestro salvador, nuestro sustento, nuestro todo, pero nuestra posición hacia Dios no puede ser a manera de orden sino de ruego. Ni tampoco puede ser una mezcla de ordenes y ruegos, sino simplemente ruegos.

¿Será que nos hemos engreído en gran manera?

Creo que la posición que nos corresponde para agradar a Dios es la misma que tuvo la mujer pecadora que se postró a los pies de Cristo:

“Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa. Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume. Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora. Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro. Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más? Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado. Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies. Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama. Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados. Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados? Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, vé en paz” (Lucas 7:36-50).

Esto si que es humillarse pero hoy día la gente solo le quiere dar ordenes a Dios como si fuera un "genio en Una lámpara"  ¡...estamos muy equivocados!.

¿ROGAR O DECRETAR?

“!!Sea así, oh Jehová, si no te HE ROGADO por su bien, si no he suplicado ante ti en favor del enemigo en tiempo de aflicción y en época de angustia!” (Jeremías 15:11)

“Pero yo HE ROGADO por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos” (Lucas 22:32).

“Respecto a lo cual tres veces HE ROGADO al Señor, que lo quite de mí”. (2 Corintios 12:8).

“Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, Porque a ti oraré” (Salmo 5:2).

“En mi angustia invoqué a Jehová, Y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde su templo, Y mi CLAMOR llegó delante de él, a sus oídos” (Salmo 18:6).

“Llegue mi oración a tu presencia; Inclina tu oído a mi CLAMOR” (Salmo 88:2).

“tú oirás desde los cielos su oración y su RUEGO, y ampararás su causa”. (2 Crónicas 6:35).

“Ahora, pues, oh Dios mío, TE RUEGO que estén abiertos tus ojos y atentos tus oídos a la oración en este lugar (2 Crónicas 6:40).

“Oh Jehová, sálvanos ahora, te RUEGO; Te RUEGO, oh Jehová, que nos hagas prosperar ahora” (Salmo 118:25).

Creo que cuando el hombre sustituye el clamor, el ruego, la súplica, la oración verdadera por las órdenes y los decretos, en realidad lo que ESTÁN ES PECANDO DE SOBERBIA.

Es Dios quien decreta y ordena y el siervo de Dios se humilla y le pide con fe.


“Gracia y Paz”
(Impacto Espiritual Ministry)

jueves, 23 de agosto de 2012

¿PORQUE NO TODOS SON SALVOS?


Las escrituras enseñan claramente que Cristo murió por toda la humanidad, y no solo por unos cuantos (Lea Juan 1:29; 3:16; 1 Timoteo 2:6; 4:10; Tito 2:11; Hebreos 2:9; 2 Pedro 3:9; 1 Juan 2:2).

La pregunta que debiéramos formularnos de una manera correcta, sería: “Si Cristo murió por todos, ¿por qué entonces no todos son salvos? Y encontraremos que la respuesta a este interrogante es bastante simple.

Sí, es cierto que Cristo murió y pagó con Su propia sangre por los pecados de toda la humanidad. Pero a fin de recibir y disfrutar los beneficios de esa salvación gratuita, cada individuo tiene que creer y recibir a Cristo como Salvador y aceptar su obra redentora de una manera personal.

Todos pueden ser salvos por el sacrificio de Cristo – y Dios no desea que nadie se pierda o perezca sino que todos se salven (2 P 3:9). No obstante, a fin de ser salvo, se requiere que la persona o el individuo haga una decisión – la de creer en Cristo (Juan 3:16).

Es importante entender, que dicha decisión debe ser tomada y expresada por cada persona. Esto está claramente explicado en Romanos 10:9-10: “… que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”.

La provisión de la salvación por Cristo tiene que ser creída y recibida personal e individualmente por fe. Esta es la razón de porqué tenemos que compartir las Buenas Nuevas del Evangelio con otros (Romanos 10:14; lea también a Juan 1:12 y 3:16).

Concluyendo, el sacrificio de Cristo es por toda la humanidad. Pero, nadie es salvo, si no toma una decisión clara y se compromete con Cristo como Señor y Salvador. Estimado lector: ¿Has tomado ya esta decisión? De ella depende el destino eterno de tu alma. No tardes, Cristo está a la puerta de tu corazón ¡invítale a entrar a tu vida!

Solo a modo de breve información, debemos decir, que el concepto erróneo de que todos son salvos, se debe a la teología universalista, que enseñó la Iglesia Católica a partir del siglo III, precisamente fecha de la creación de la misma con un edicto del emperador Constantino, el cual hacia católicos por imposición a todo un imperio hasta ese momento pagano. A partir de allí se asoció la salvación con simplemente “pertenecer” a la iglesia a través de los llamados sacramentos. Esta teología universalista a continuado confundiendo hasta la fecha ha gente sincera que seguramente desearía ser salva. Ahora entremezclada con movimientos como la Nueva Era, Santería y ocultismo. Por supuesto, esto debido a que el propósito de satanás es distraer al ser humano para que no ponga sus ojos en Jesucristo como Salvador y así recibir el don de la salvación y vida eterna. No olvidemos entonces: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”. (Hechos 4:12).

“Gracia y Paz”
Estudios Bíblicos