martes, 22 de mayo de 2012


DIENTES GRANDES, PROBLEMAS PEQUEÑOS

Job 40:15
“He aquí ahora Behemot, el cual hice como a ti; Hierba come como buey”

Ten cuidado, que hoy vamos a explorar un territorio desconocido. Mira, ¡es un Behemot! ¿Y qué es un Behemot?, seguramente te preguntarás. Bien, algunos comentaristas de la Biblia creen que pudo haberse tratado de un hipopótamo. Lo que Dios le estaba diciendo a Job era: «Yo hice el hipopótamo y también te hice a ti, por lo tanto, puedo hacerme cargo de tus problemas».

¿Quieres saber por qué crear a un hipopótamo fue algo tan maravilloso? Baja conmigo al río para que echemos un vistazo al asombroso hipopótamo. Mira esos dientes tan grandes. Algunos de los dientes de abajo pueden llegar a medir hasta 30 centímetros de largo. Piensa en lo difícil que sería masticar si tus dientes de abajo fueran así de largos. ¿Ves por qué es tan asombroso que Dios haya creado el hipopótamo?

Así como Dios le dijo a Job que él se encargaría de sus problemas, nosotros también debemos confiar en él para que se encargue de los nuestros. Después de todo, si Dios pudo crear a un animal cuatro metros y medio de largo con dientes de treinta centímetros, también puede encontrar una solución para esos problemas que parecen demasiado grandes en nuestra vida.

“Gracia y Paz”
 (Jim Feldbush)


Juan 13:35
"En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros."

1 Juan 4:8
“El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor”.

Juan 3:16
“De tal manera amó Dios al mundo, que dió a su Hijo para morir en la cruz por nuestros pecados.

Juan 13:1
“Sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin”.

La verdadera marca y sello de un cristiano es el amor, y cuando un verdadero cristiano encuentra a otro, siempre hay amor fraternal. Si parece que esto no es el caso con nosotros, debemos examinarnos para ver si en verdad somos salvos. Y si en verdad nos amos uno a otros, “sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte.” 1 Juan 3:14.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de La Biblia cada Día



DIOS NO HABITA EN TEMPLOS HECHOS DE MANOS. 

Salomón en una ocasión dijo: ''Los cielos y los cielos de los cielos no pueden contener a Dios. ¡Cuánto menos este templo que he edificado!'' 1 Reyes 8:27, 2 Crónicas 6:18.

Muchos servidores de Dios cuando hacen una obra material en sus congregaciones dicen que ellos quieren dar lo mejor a Dios, como si fuera que Dios se agrada especialmente en las bocinas Pioneer HDJ-2000, cuando estas son disponibles para que el sonido se escucha mejor...para nosotros mismos!!!

Lo que queremos dar a Dios, es lo que Dios nos dio a nosotros, que dificultad para entenderlo...!!!

''Aunque Salomón le edificó una casa al Señor; no obstante, el Altísimo no habita en templos hechos por manos; porque el cielo es el trono de Dios, y la tierra es el estrado de sus pies; ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor. ¿Cuál será el lugar de mi reposo? ¿No hizo mi mano todas estas cosas? ¡Duros de cerviz e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo. Como vuestros padres, así también vosotros'' Hechos 7:47-51

"Los duros de cerviz e incircuncisos de corazón y de oídos  resisten el Espíritu Santo y por o tanto como ellos no son templo del Espíritu Santo, procuran siempre construir templos majestuosos para agradarse a si mismos". (1 Corintios 6:19 ) 

Y por lo tanto, se convierten como los perseguidores del Mártir Esteban, que resisten al Espíritu Santo, clamando por un templo exterior y ostentoso, lleno de lujo y riqueza excesiva, haciéndolo con cierta exageración para que los demás lo vean, cumpliendo el ''don'' de su propia vanidad. 

Dios no se atrae ni con bocinas Pioneer HDJ-2000, ni con luces Narrow Linewidth Highly Stable de 9500nm, sino en el Espíritu en en verdad!

Entonces el Señor, quien no habita en templos hechos con manos, sino en los santos que son llevados por el Espíritu Santo son los templos de Dios, porque el Señor dijo: "los hijos de Israel y Judá lo habían provocado a ira con las obras de sus manos" El Señor dijo: "Porque esta ciudad (Jerusalén y el templo) me ha provocado a ira e indignación desde el día en que la edificaron y hasta el día de hoy (Jerusalén y el templo), de manera que la quitaré de mi presencia" Jeremías 32:30-31.

Entonces ustedes pueden ver aquí que los que resistieron al Espíritu Santo, estaban clamando a Jerusalén externa, y el templo externo, quienes eran perseguidores duros de cerviz, y incircuncisos de corazón y de oídos.

Como ustedes pueden ver los que son incircuncisos de corazón y de oídos,son perseguidores, que resistieron y resisten ahora al Espíritu Santo, ellos siempre están clamando los templos externos....!!!

¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que mora en vosotros, el cual tenéis de Dios?'' Y nuevamente: ''Porque ustedes son templos del Dios viviente, como Dios ha dicho: Yo habitaré en ellos y andaré en ellos; y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo, y Yo será un Padre para ustedes, y ustedes serán mis hijos e hijas, dijo el Dios Todopoderoso'' Jeremías 31:33.

A ESTE TEMPLO DEBES CONTINUAMENTE LIMPIAR, CUIDAR Y ADORNARLO SIEMPRE CON LA SANTIDAD, SIN LA CUAL NADIE VERA EL SEÑOR.

Los edificios de las iglesias, catedrales, y tales monumentos del orgullo del hombre no son deseados por Dios y son despreciables ante su vista, porque el Altísimo no habita en casas o templos hechos con manos, Hechos 7:48-9. Él desea morar en usted con Cristo en su reino glorioso - después que usted es purificado.

Cristo es la cabeza de su pueblo, y este pueblo son la iglesia, único templo que Dios le agrada en la tierra!

Que el Señor fortifique su verdadero templo: todos sus SANTOS!


"Gracia y Paz"

lunes, 21 de mayo de 2012


Jeremías 29:9-13
“Porque falsamente os profetizan ellos en mi nombre; no los envié, ha dicho Jehová. Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar. Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón”.

Que los hombres se cuiden cuando invocan a estos profetas que eligen conforme a sus propias fantasías, y consideran que sus imaginaciones y sueños son revelaciones de Dios. Los falsos profetas halagan a la gente en sus pecados, porque a ellos le gusta que los halaguen; y hablan con suavidad a sus profetas para que sus profetas les hablen suavemente.


Dios promete que ellos regresarán cumplidos setenta años. Por esto parece que los setenta años de cautiverio no tienen que ser contados desde el último cautiverio, sino desde el primero.


Será lo que la buena palabra de Dios haga pasar. Esto formará propósitos de Dios. A menudo no conocemos nuestra mente, pero el Señor nunca está en la incertidumbre. A veces estamos preparados para temer que todos los designios de Dios estén contra nosotros, pero como pueblo suyo, hasta lo que parece malo, es para bien. Les dará, no las expectativas de sus temores ni las expectativas de sus fantasías, sino las expectativas de su fe; cuyo fin, ha prometido, será lo mejor para ellos.

Cuando el Señor derrama un espíritu especial de oración, es buena señal de que está viniendo a nosotros con misericordia. Se dan promesas de vivificar y estimular la oración. Él nunca dijo: Búsquenme en vano. Los que se quedaron en Jerusalén serían totalmente destruidos aunque los falsos profetas dijeran lo contrario. A menudo se ha dado la razón y justifica la ruina eterna de los pecadores impenitentes: Porque no escucharon mis palabras, llamé pero me rechazaron.


(Matthew Henry)

LA NORMA

Jueces 21:25
“En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía.

Juan 14:15
“Si me amáis, guardad mis mandamientos”.

¿Qué pensaríamos de una empresa en la que las medidas de las piezas que se producen variasen según la hora y el día o la imaginación de los obreros que las fabrican? Es evidente que no es la norma la que tiene que adaptarse; son más bien los obreros los que tienen que respetar la norma. En el ámbito moral, hoy en día pasamos por una preocupante evolución de las costumbres de nuestra sociedad. Lo que hace la mayoría de la gente es lo que se considera como normal.

Pero, ¿Cuál es la norma? La única que cuenta es la que Dios estableció en la Biblia. Él no adaptó su norma a la evolución de la sociedad. Aunque la liberalización de las costumbres haya hecho evolucionar las leyes humanas, las nociones divinas del bien y del mal permanecen inmutables. No dependen de nuestra opinión ni del comportamiento de los hombres de hoy. Dios estableció leyes para nuestro bien. Quizá pensemos que Dios puso los mandamientos para fastidiarnos, para ponernos límites y forzarnos a hacer algo, pero el objetivo de Dios es hacer que sus criaturas sean felices.

Dios no se limitó a dar normas, sino que al comprobar nuestra total incapacidad para respetarlas debido al pecado, intervino por medio de Jesucristo para producir lo que es imposible a toda ley. La misma gracia que condujo a Jesús a morir para borrar nuestros pecados ahora nos exhorta a vivir “en este siglo sobria, justa y piadosamente” (Tito 2:12).

“Gracia y Paz”
La Buena Semilla
¿Tienes protección contra el virus del pecado?

Romanos 3:10-12
"No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno."

La computadora personal (o computador) es un instrumento del que nuestra sociedad no puede prescindir actualmente. Convenientemente programada, recibe información, la analiza, la compara con la información que tiene en su memoria, hace cálculos y finalmente entrega los resultados a una velocidad extraordinaria. Sus aplicaciones son prácticamente ilimitadas. Cuando funciona de la manera en que fue programada originalmente puede resultar en grandes beneficios para la humanidad. Sin embargo si, por maldad, alguien crea e introduce un “virus” en una computadora, los datos en la memoria se destruyen, los registros internos se afectan, la máquina deja de hacer lo que se suponía que hiciera y comienza a actuar de manera impredecible, por regla general ocasionando daño a todo lo que entra en contacto con ella. ¿No es ésta una verdadera parábola de los tiempos modernos?

El hombre es la obra maestra del Dios Creador. De acuerdo al diseño original, somos capaces de reflexionar, escoger, obedecer, construir, amar. Pero, desgraciadamente, el pecado de Adán y Eva cambió todo, y al igual que una computadora infectada por un virus electrónico nuestro ser interior ya no está programado con lo que agrada a Dios, lo que está bien, lo que es verdadero y hermoso, sino más bien con la maldad, el egoísmo, el orgullo, la codicia. Nosotros, que fuimos hechos para servir y honrar a nuestro Creador, estamos contaminados por el virus del pecado y ya no actuamos de la manera que Dios planeó. Por eso, en el pasaje de hoy, el apóstol Pablo escribió: "Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles."

Así como la computadora que ha sido "infectada" con un virus sólo podrá volver a ser útil si pasa por las manos de un técnico competente que la repare, la única solución para cada uno de nosotros, pecadores, consiste en confiar nuestra vida a Jesucristo. El es el único que puede volver a poner todo en orden según el plano original y en conformidad con su propio modelo. En su segunda carta a los Corintios, Pablo escribe: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas" (2 Corintios 5:17). Sólo Jesucristo, por medio de su sacrificio en la cruz, tiene la capacidad de perdonar y lavar nuestros pecados, y restaurar nuestra mente y nuestro corazón, resultando verdaderamente en una nueva criatura. Su sangre derramada elimina la infección causada por el virus del pecado, y comienza en nosotros el proceso de regeneración con el fin de que lleguemos a ser conformes a su imagen (Romanos 8:29), como al principio de la Creación.

Con el fin de evitar que esos virus electrónicos afecten las computadoras, se han creado programas llamados antivirus, cuya función es detectar y eliminar los virus antes que ocasionen daño en el interior de la máquina. En el aspecto espiritual, el antivirus por excelencia es la Palabra de Dios. En ella encontramos las instrucciones para mantenernos libres de contaminación, viviendo una vida en el Espíritu de Dios, apartados de la inmundicia de este mundo, y al hacerlo recibiremos el favor de Dios y seremos grandemente bendecidos, nos promete el Señor. Dice 2 Corintios 7:1: “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios."

Mantengámonos limpios y protegidos contra todo virus que intente contaminar nuestras almas. Apartémonos del pecado y acerquémonos a Dios, buscando su rostro en oración cada día, escudriñando su Palabra y aplicándola a nuestras vidas. De esta manera nuestros espíritus estarán fortalecidos y listos para rechazar cualquier virus que intente afectarnos.

ORACION:
Padre amado, una vez más te doy gracias por la sangre redentora de Jesucristo, que me limpia de pecado y de toda contaminación inmunda. Pon en mi corazón un deseo intenso de leer y meditar en tu palabra y buscarte en oración cada día de mi vida, para poder vivir una vida de santidad. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

DIOS PERMANECE FIEL – David Wilkerson

Lo único que puede abortar el maravilloso propósito de Dios para Usted es el pecado del orgullo - rebeldía. Vemos esto en la vida del rey Saúl. La Escritura nos dice que el Espíritu de Dios estaba sobre este hombre desde el día en que el profeta Samuel lo vio venir por el camino. Dios había llamado a Saúl y lo estaba usando, pero algo en Saúl estaba emergiendo rápidamente, un orgullo arrogante: Saúl no quería confesar o admitir su pecado. En cambio, echó la culpa a otros para justificar sus acciones. Él estaba más preocupado por mantener las apariencias que por lo que Dios pensaba de él.

Amado, la diferencia entre David y Saúl fue el orgullo. Piense en ello. David pecó gravemente como lo hizo Saúl - Saúl nunca mató al marido para obtener una mujer ajena - pero David se arrepintió rápidamente de su pecado. Cuando Nathan señaló su grave acto, David no lo justificó. Por el contrario, de inmediato exclamó: "¡Dios, no quites tu santo Espíritu de mí! Lo único que quiero es agradarte. Sé que te he fallado, pero por favor, perdóname. Purifica mi corazón." (Véase 2 Samuel 12:13 y el Salmo 51.)

Sin embargo, cuando Saúl fue sorprendido en pecado, se agarró de la falda de Samuel y gritó: "No tomes mi reino de mí. Por favor, permanece conmigo, así no quedaré mal delante de mi pueblo." (Lea 1 Samuel 15:22-35.) Saúl estuvo más interesado en lo que la gente pensaba de él que en haber contristado al Espíritu Santo.

Amado, esto es el orgullo, un espíritu altivo e incólume que lleva a los hombres hacia abajo. Un corazón roto, un espíritu contrito, captura el corazón del Señor. No importa por lo que Usted haya pasado o como le ha fallado a Dios. Si corre hacia Él y clama después de que ha fracasado, Él estará con usted. Él siempre está con aquellos que tienen un corazón quebrantado y un espíritu contrito.

Todos le fallamos al Señor y nadie en Su iglesia es perfecto. Sin embargo, cada vez que le somos infieles, ¡Él permanece fiel a nosotros!

“Gracia y Paz”

PONIENDO LOS OJOS EN JESÚS


Hebreos 12:2
“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.”

¿Cómo obtiene usted fe? Poniendo sus ojos en Jesús. La fe se produce en el corazón. Usted no tiene que forzar la fe. Suponga que una persona necesita cruzar un gran río y no está seguro si el puente puede soportar su peso. Entonces, puede hacer una de dos cosas: Una, ponerse de pie a orillas del río y tratar de adquirir suficiente valor para hacerse creer que dicho puente puede soportarle; luego lo cruzara tímidamente. O dos, podría observar cómo los camiones de carga cruzan ese poderoso puente de hierro y concreto y ¡creer! Fe es el resultado de ver la resistencia del mencionado puente. De la misma manera, no es una fe grande en Dios lo que usted necesita, sino fe en un Dios grande.

Intente hacer algo tan grande en su vida hoy, que de seguro fracasará a menos que Dios esté en ello.

“Gracia y Paz”

LA MEJOR MANERA DE AYUDAR A OTROS A SOBRELLEVAR SUS cargas

1 Tesalonicenses 5:14
“También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos”.

En todas partes hay personas que sufren, pero a veces no sabemos qué hacer para aliviar su dolor. He aquí seis maneras prácticas de llevar la carga de otra persona:

Esté presente. A veces, el mejor “método” de ayudar, es simplemente estar presente. Durante nuestras horas más oscuras, no necesitamos a alguien que trate de arreglar todo; solo necesitamos un amigo.

Escuche. No intente decir a la persona qué tiene que hacer. Las almas heridas generalmente lo que quieren es solo un oído interesado para poder expresar su dolor.

Comparta. Nunca alardee de sí mismo, como alguien que tiene todas las respuestas. En vez de eso, deje que su propio sufrimiento y sus fracasos ayuden a otros.

Ore. Hay poder cuando se pronuncia el nombre de las personas delante del Señor. Cuando ellas escuchan a alguien orar en favor de ellas, comienza la sanidad.

Dé. A veces, ayudar a otros implica algo más que un apretón de manos o un cálido abrazo. Tal vez necesiten ayuda económica o material. Una de las mejores expresiones de sinceridad es estar dispuestos a dar a los demás.

Sustituya. Es posible que usted conozca a alguien que está llevando la carga de cuidar a otra persona. Si usted interviene y toma su lugar por un tiempo, estará imitando a su Salvador; Él, también, fue un sustituto.

Porque no podíamos hacerlo nosotros mismos, Jesús llevó todo nuestro pecado y sufrimiento, hasta la muerte. Como resultado, podemos vivir eternamente en comunión con Él. Si Cristo hizo eso por nosotros, ¿cómo podemos decir: “Estoy demasiado ocupado para llevar la carga de otro”?

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

Salmos 27:14
"Aguarda á Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón: Sí, espera á Jehová."

En cualquier circunstancia, o tiempos duros, varias dificultades o varios problemas, debemos mirar a Dios y esperar en él. Hacemos esto usando los medios señalados: asistir a la iglesia, compañerismo con otros cristianos, la Santa Cena, leer la palabra de Dios y meditarla, y pasar suficiente tiempo en su presencia en oración.

Debemos esperarle como pajaritos esperan que su mamá les alimenten. Si tu lo has buscado así recibirás fuerza y bendición. “Espera a Jehová; esfuérzate, y anímate en tu corazón; Si, espera a Jehová.”

“Gracia y Paz”

domingo, 20 de mayo de 2012

ESCUCHANDO LA VOZ DE DIOS



Génesis 3:10
“Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí”.

Pedro advierte a los creyentes de los últimos días que Satanás vendrá a ellos en alta voz, tratando de incitarles miedo. "Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo anda como león rugiente, buscando a quien devorar" (1 Pedro 5:8).

Si Satanás está haciendo conocer su voz en estos últimos días, y está mostrando su poder a las masas de almas perdidas, ¿cuánto más importante es para el pueblo de Dios conocer la voz de su Padre? ¿Cree usted que el Señor podría estar sentado permaneciendo en silencio mientras que Satanás ruge en el mundo? ¡Nunca!, el profeta Isaías dijo: " Y el Señor hará oír su potente voz," (Isaías 30:30).

Desde los tiempos de Adán y Eva, Dios ha estado hablando con el hombre: "Se escuchó el sonido del Señor Dios" (Génesis 3:8). El primer hombre, Adán dijo: "Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo" (Génesis 3:10).

Desde el Génesis hasta el final del Nuevo Testamento, Dios ha hecho conocer su voz a su pueblo. A través de los libros de los profetas vemos esta frase repetirse una y otra vez, "Y dijo Dios…" lo que nos indica que la voz de Dios era conocida y comprendida.

Nuestro Señor Jesús confirmó lo anterior en el Nuevo Testamento al presentarnos el ejemplo del Buen Pastor: "Las ovejas oyen su voz... las ovejas le siguen, porque conocen su voz" (Juan 10:3-4).

Adán y Eva se escondieron de la voz de Dios a causa de la culpa y la vergüenza de su pecado. Y es ahí exactamente donde muchos del pueblo de Dios se encuentran hoy en día, escondidos y con miedo de escuchar a Dios hablar.

Si deseas escuchar la voz de Dios, debes estar listo para tener su alma purificada y limpia. Comencemos, por reconocer y confesar los pecados a aquel que nos puede limpiar y reconciliar. Esa clase de confesión no es ganar la aceptación de Dios sino quitar la barrera de comunión que nuestro pecado ha puesto entre nosotros y El. Sin embargo, es difícil para muchos admitir sus faltas y negligencia, aun delante de Dios. Requiere humildad y sinceridad reconocer nuestras debilidades, y la mayoría de nosotros pretende en cambio ser fuerte. No debemos temer revelar nuestros pecados a Dios; El ya los conoce. El no nos apartará, no importa lo que hagamos. Por el contrario, apartará nuestro pecado y nos atraerá hacia sí y escucharemos clara, potente y con sumo gozo, su voz cuando nos llame a su presencia.

Éxodo 20:19 “Entonces dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros y escucharemos; pero que no hable Dios con nosotros, no sea que muramos”.

“Gracia y Paz”

¡LA LLUVIA TARDIA! – David Wilkerson

Zacarías 12:9-10
“En aquel día yo procuraré destruir a todas las naciones que vengan contra Jerusalén. »Pero sobre la casa de David y los habitantes de Jerusalén derramaré un espíritu de gracia y de oración. Mirarán hacia mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por el hijo unigénito, y se afligirán por él como quien se aflige por el primogénito.”

Esta profecía de Zacarías habla de un llover especial del Espíritu Santo que tomará lugar en los últimos días. Un llover similar al descrito en Joel 2, el cual creo que se refiere al Pentecostés. Este pasaje dice: “Después de esto derramaré mi espíritu sobre todo ser humano, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. También sobre los siervos y las siervas derramaré mi espíritu en aquellos días” (Joel 2:28-29).

¡Esto es exactamente lo que sucedió en el día del Pentecostés! El Espíritu Santo vino como un río de espíritu profético en el Aposento Alto de Jerusalén.

Este “gran llover” también se convirtió en un derramamiento continuo del Espíritu Santo a través de los siglos. Durante aproximadamente 2,000 años, Dios ha derramado como un río su Espíritu Santo sobre Su pueblo. Diariamente su Espíritu Santo llueve sobre Su iglesia y la protege. Isaías hace referencia de esto: “Aquel día cantadle a la viña del vino rojo. Yo, Jehová, la guardo; a cada momento la regaré; la guardaré de noche y de día para que nadie la dañe.”(Isaías 27:2-3)

Los dos lloveres del Espíritu son conocidos como la primer (o temprana) lluvia y la última (o tardía) lluvia: “Si obedecéis cuidadosamente a los mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová, vuestro Dios, y sirviéndolo con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, yo daré la lluvia a vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía, y tú recogerás tu grano, tu vino y tu aceite.” (Deuteronomio 11:13-14).

Las temporadas de siembra y de cosecha en Israel son opuestas a las nuestras. Las primeras lluvias, las cuales suavizan el suelo, acontecen de octubre hasta finales de diciembre, justo antes de la temporada de siembra. Las últimas lluvias hacen madurar a la cosecha y éstas se presentan de marzo a abril, justo antes de la cosecha.

Es importante tomar en cuenta que ambos lloveres siempre han estado vinculados con la cosecha. ¡La obra del Espíritu siempre está enfocada en la cosecha de almas!

“Gracia y Paz”

¡VUELA CON GRACIA!


Job 39:13
“¿Diste tú hermosas alas al pavo real,
o alas y plumas al avestruz?”

Hoy vamos a continuar nuestra aventura por Job 39:13. Ahora hemos encontrado otra ave: la cigüeña. Algunas especies de cigüeña pueden medir hasta un metro y medio de alto. ¡Eso es lo que yo llamo un ave grande! A diferencia del avestruz, la cigüeña sí puede volar. Su vuelo está lleno de gracia, con su cuello estirado hacia adelante y sus patas estiradas hacia atrás.

Volar con gracia es como vivir con gracia. ¿Sabes qué es vivir con gracia? Significa dar de ti mismo. Jesús nos dio su gracia, su regalo de salvación. El vino a la tierra, curó a las personas, las ayudó y les habló de su Padre celestial.

Dios también quiere que nosotros demos lo que tenemos a los demás. Él quiere que compartamos nuestro tiempo, nuestro dinero y nuestro ser con aquellos en necesidad, de manera que ellos también puedan disfrutar de la gracia en su vida. Pero lo que Dios más desea es que lo compartamos a él con los demás. Él quiere que a través de nuestro ejemplo y de nuestras palabras hablemos de él a nuestros familiares y amigos. De esta manera, algún día todos podremos volar con gracia a través de las nubes, camino a nuestro hogar celestial.

“Gracia y Paz”
 (Jim Feldbush)


Santiago 4:10
“Humillaos delante del Señor, y él os ensalzará”.

El poema de MORTALITY por William Knox fue el favorito de Abraham Lincoln y empezó con las palabras, “¿Por qué debe ser orgulloso el espíritu del hombre?” Como dijo Pablo el Apóstol, “¿Que tienes que no recibiste. Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?” 1 Corintios 4:7.

Por esto, “El que se gloría, gloríese en el Señor” 1 Corintios 1:31. Sepamos que somos polvo, y al polvo volvemos, y que no tenemos nada propio excepto la rebeldía y la culpabilidad y que merecemos el castigo eterno que Dios ha reservado para los que le desobedecen.

¡Sin embargo! Nuestro Padre Celestial nos ha amado con un amor eterno, y entrego a su Hijo Jesucristo a que sufriera en nuestro lugar y que si creyéramos en él, tendremos vida eterna. ¡En nuestro Salvador sí podemos gloriarnos! Te damos gracias Señor. Amen.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día