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miércoles, 4 de mayo de 2016

Proverbios 29:23


Proverbios 29:23
El orgullo del hombre lo humillará, pero el de espíritu humilde obtendrá honores”.

lunes, 5 de mayo de 2014

¿TE RESULTA DIFÍCIL AMAR A TUS ENEMIGOS?


¿Te resulta difícil amar a tus enemigos?

Mateo 5:44
“Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen”.

Este consejo bíblico está muy claro. En realidad más que un consejo es una orden directa del Señor. Debemos amar y demostrar ese amor con hechos, aún a aquellos que nos han causado daño, los que nos han herido, los que nos han ofendido. Debemos hacer el bien incluso a nuestros enemigos. Aún más: debemos bendecir a los que nos maldicen. Ciertamente es una orden sumamente difícil de cumplir, en muchos casos totalmente imposible para nosotros, a menos que recurramos al poder del Espíritu Santo.

Probablemente todos hemos oído hablar de los famosos "Tres Tenores" los cuales recorrieron el mundo cantando juntos hasta la muerte de uno de ellos (Luciano Pavarotti) en septiembre de 2007. Hay una pequeña historia sucedida hace más de veinte años que se refiere a los otros dos tenores (Plácido Domingo y José Carreras), la cual nos ilustra la enseñanza del pasaje de hoy. Aún los que nunca han visitado España conocen la rivalidad existente entre los catalanes y los madrileños. Pues bien, Plácido Domingo es madrileño y José Carreras es catalán. Por cuestiones políticas, en 1984, Carreras y Domingo se volvieron enemigos. Siempre muy solicitados en todas partes del mundo, ambos hacían constar en sus contratos que sólo se presentarían en determinado espectáculo si el adversario no fuese convidado.

Pero en 1987, en la vida de Carreras apareció un enemigo mucho más implacable que Plácido Domingo. Carreras fue sorprendido por un diagnóstico terrible: ¡LEUCEMIA! Entonces comenzó una lucha contra el cáncer que fue sufrida y persistente. Se sometió a varios tratamientos, como auto trasplante de la médula ósea, además del cambio de sangre, lo que lo obligaba a viajar una vez por mes a Estados Unidos. Claro que en esas condiciones no podía trabajar y a pesar de ser dueño de una razonable fortuna, los altos costos de los viajes y del tratamiento rápidamente debilitaron sus finanzas. Cuando sus recursos financieros estaban prácticamente agotados, tuvo conocimiento de la existencia de una fundación en Madrid, cuya finalidad única era apoyar el tratamiento de enfermos de leucemia.

Gracias al apoyo de la Fundación Hermosa, Carreras venció la dolencia y volvió a cantar. Al recibir nuevamente los altos cheques que merecía, y lleno de agradecimiento, José Carreras trató de asociarse a la Fundación. Para sorpresa de él, mientras leía sus estatutos, se enteró que el fundador, mayor colaborador y presidente de la fundación era Plácido Domingo. Carreras descubrió que éste había creado la entidad con el fin de socorrerlo en su enfermedad y que se había mantenido en el anonimato para no humillarlo al tener que aceptar auxilio de un enemigo.

El momento más lindo y conmovedor fue el encuentro de los dos cuando, sorprendiendo a Plácido en una de sus presentaciones en Madrid, Carreras interrumpió el evento y humildemente se arrodilló a sus pies y le pidió perdón agradeciéndole públicamente todo lo que había hecho por él. Plácido lo levantó y con un fuerte abrazo los dos sellaron en ese instante el inicio de una gran amistad que ha perdurado desde entonces.

¡Qué ejemplo tan precioso de amor y humildad para el público presente y para todo el mundo que conoció la historia! Ciertamente el Espíritu de Dios se reveló en aquel momento, y la esencia de la enseñanza de Jesús se manifestó en aquel auditorio. Actuar de esta manera, normalmente resulta imposible para nosotros, pero puede ser posible si permitimos que Cristo actúe en nosotros y que se manifieste su carácter manso y humilde, el cual lo llevó a morir en silencio, aun siendo inocente.

Jesús nos invita a venir a él en Mateo 11:28: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. Acude al Señor y él quitará de ti toda carga que esté afectando tu vida espiritual: resentimientos, odio, deseos de venganza contra aquellos que te han hecho mal. Cristo puede hacer maravillas con esos sentimientos negativos y convertirlos en perdón, misericordia y amor por ellos.

ORACION:
Mi amado Señor, gracias por darme un nuevo despertar, gracias por tu misericordia. Señor, hoy traigo ante tu presencia todos los sentimientos negativos que aun guardo en mi corazón. Te ruego limpies y arranques de mí todo aquello que impide que yo muestre tu amor a los demás, aún a los que me han herido. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla


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sábado, 18 de enero de 2014

EL ORGULLO Y LA MALDAD VAN DE LA MANO


Salmo 10:3
“Porque el malo se jacta del deseo de su alma,
Bendice al codicioso, y desprecia a Jehová”.

El orgullo y la maldad van de la mano, uno conduce a la otra y viceversa

Esto no debe sorprender a nadie puesto que el creador del mal, satanás, también ha sido el ser más orgulloso de la historia del universo. Sí, estoy hablando de ese ser que dijo querer subir hasta los cielos y levantar su trono por encima de las estrellas de Dios. El mismo que pretendió poder llegar a ser igual al Altísimo.

Y miren que este ser tenía muchas razones para auto engañarse como lo hizo. Sí, “el orgulloso se engaña a sí mismo”. Él era modelo de perfección, estaba lleno de sabiduría y de hermosura perfecta.

Por cierto… ¿No son esas las cosas que más le preocupan al ser humano? Todos quieren ser más bellos y eso ha hecho millonarios a los cirujanos estéticos y a los dueños de las clínicas y hospitales donde ellos operan.

Muchos quieren ser sabios y se gastan una fortuna acumulando títulos universitarios de postgrado con el fin de satisfacer una necesidad interna de autoafirmación.

Otros buscan el camino de la perfección en todo lo que hacen y por ello son conocidos como perfeccionistas y escrupulosos. No es que eso sea algo “malo”, pero este tipo de personas se convierte en un fastidio y una molestia para otros que no son como ellas y les toca tener que soportar su obsesión por lo perfecto.

Como podemos observar, en todos estos caso el centro de atención es el propio ser o ego.

No en vano Dios nos dice en su palabra que “El Señor es excelso, pero toma en cuenta a los humildes y mira de lejos a los orgullosos”.

Cuidémonos de dejarnos dominar por la arrogancia y la altivez o de lo contrario, estaremos imitando a aquel que fue expulsado del monte de Dios, al que fue arrojado por tierra y fue expuesto al ridículo. No creo que alguien quiera compartir ese deplorable destino.

Escuchemos, imitemos y sigamos al Señor Jesús quien dijo que él era apacible y humilde de corazón. Sólo en él encontraremos descanso para nuestra alma.



“Gracia y Paz”

jueves, 5 de diciembre de 2013

¿CUÁL ES EL PROBLEMA CON LA GENTE ORGULLOSA?



Que Dios la detesta. Punto. El hecho de que Dios en su palabra diga que deteste a las personas orgullosas es para tomar medidas de precaución.

La definición de orgullo nos explica básicamente todo el problema del orgulloso: exceso de estimación propia. Está bien que te quieras, pero no te pases de la raya. Hay diferencia entre tener una autoestima sana y ser  una persona arrogante. Claro que tenemos que amarnos, pero ese amor hacia nosotros no debe excederse a nuestro amor hacia Dios y debe ser igual que el amor que le tenemos a las demás personas.

Jesús nos dijo en Marcos 12:31 que “amarás a tu prójimo como a ti mismo” Ni mas ni menos. Amar a los demás como a nosotros mismos impedirá que nos pasemos de la raya amándonos tanto que la arrogancia tome un lugar en nuestra personalidad.

Otro versículo es Romanos 12:3 que dice: “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” Un versículo impresionante que solo certifica lo que pienso: la Biblia sirve para todo. No tengas un concepto de ti más alto que el que debes tener. La Biblia La Palabra Hispanoamérica lo dice de otra forma: “para que a nadie se le suban los humos a la cabeza".

Recuerda que Dios no comparte su gloria con nadie. El ser orgullosos solo demuestra que nos sentimos algo superiores a los demás y evidentemente no los somos. Dios detesta a la gente orgullosa.

  • Revísate y cerciórate de que el orgullo no este en tu vida.
  • De ser así, arráncalo de una buena vez.
  • Comienza  a servir a otros.
  • No importa si son más pequeños que tú.
  • No importa si no tienen la edad que tú tienes.
  • No importa si no tienen el conocimiento que tú tienes.
  • No importa si no tienen la posición social, o en el trabajo, o en la iglesia que tú tienes. Ante Dios todos somos iguales.


Lucas 14:11
"Porque cualquiera que se enaltece será humillado; y el que se humilla, será enaltecido"

No dejes que se te suba el humo al cerebro. Deja el orgullo para los que quieren ser detestados por Dios.



“Gracia y Paz”