lunes, 29 de febrero de 2016

¿QUIERES BENDICIÓN O MALDICIÓN?


Deuteronomio 11:26
“He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición”.

Después de caminar por cuarenta años por el desierto, los Israelitas estaban a punto de entrar a la tierra prometida. Todo el pueblo estaba reunido escuchando al más grande de los líderes de su tiempo. Moisés estaba dando su discurso final. Se estaba dando el cambio de una época. A su lado, el joven Josué escuchaba con preocupación. Estaba por heredar el mando y ser nombrado como el nuevo comandante de la cruzada de conquista de la tierra prometida.

Moisés les leía una vez más los mandamientos que Dios le había escrito. Pero esta vez les puso una disyuntiva. Ahora tenían que elegir. Ellos conocían cuales eran las demandas de Dios, y cuales eran sus mandamientos. Durante cuarenta años habían visto la Mano poderosa de Dios cuidándolos en el desierto. Proveyendo alimento y agua donde no existía más que sequedad y rocas. Sosteniendo a un pueblo sin experiencia militar frente a enemigos bien armados y disciplinados.

Ya en la entrada de la tierra prometida, Dios les da a elegir. Pueden elegir la bendición o pueden elegir la maldición. Tendrán bendición garantizada, solo si hay obediencia a las reglas de Dios. Y habrá maldición garantizada, si eligen desobedecer. El pueblo pensó que podían decidir mal sin sufrir las consecuencias de sus malas decisiones. Creyeron que podían pecar sin consecuencias. Creyeron que podían quedar sin castigo por su culpa. Pero se equivocaron.

Toda decisión trae consecuencias, y tarde o temprano siempre llegan. El pecado siempre paga mal. Al principio puede parecer divertido y agradable, igual que la droga o el alcohol. Pero su final siempre será malo y destructivo. Satanás es un especialista en engaños. Envuelve al sucio pecado en papel de regalo de colores bonitos. Pero sigue siendo malo.

Dios no ha cambiado, Él es siempre igual. Y su justicia no se ha modificado ni un ápice. Dios sigue demandando de su pueblo escogido santidad y respeto. Y vuelve hoy a desafiarnos para que elijamos correctamente.

Lamentablemente hoy, amparados por la Gracia de Jesucristo, nos abusamos de la bondad de Dios al no castigar nuestros pecados. Pero a pesar de eso, nuestras malas decisiones siempre nos alcanzan. Dios no va a exiliarnos en Babilonia por nuestra idolatría como hizo con Israel. Pero su mano de bendición será cerrada si decidimos elegir mal.


¡Gracia y Paz!

viernes, 26 de febrero de 2016

¡GRACIAS! (REPITELO VARIAS VECES)



1 Tesalonicenses 5:18

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús”.

jueves, 25 de febrero de 2016

¿POR QUÉ DEBEMOS DE ESTUDIAR LA BIBLIA?



Leer las Santas Escrituras a muchos les puede parecer aburrido e infructuoso. Leer la Palabra de Dios no es como leer un libro cualquiera, o tomar un curso o seguir una carrera secular, sintiendo que es un deber que debemos de cumplir.

No debemos leer, debemos de estudiar la Biblia para develar los misterios encubiertos y sacar a la luz el tesoro espiritual oculto en las profundidades de su texto. Debemos apasionarnos como Sherlock Holmes en la escena del crimen, buscando huellas, indagando con los involucrados, haciendo pesquisas, enlazando evidencias, etc., para poder, al final del proceso, llegar a una conclusión.

Tampoco la debemos de leer como si quisiéramos calmar nuestra conciencia llena de pecado. Nuestro interés debe estar motivado por la pasión genuina de comprender no sólo las Palabras de Dios, sino también para entender las inquietudes que han afligido a los hombres a lo largo de miles de años. Quizás, una de las partes más apasionantes del estudio de la Biblia sea el poder identificarnos con las preguntas desafiantes de Job, con la indignación perturbadora de Habacuc, o con la tristeza agónica de Jeremías. Cada uno de ellos nos traerá a colación una pregunta, una interrogante que queramos plantear delante de Dios: ¿Por qué el sufrimiento del justo? ¿En quien confiar cuando todas las certezas nos han abandonado? o ¿cómo escapar de la seducción que nos provocan los placeres del mundo?

Estudiar la Biblia nos permitirá adentrarnos, no sólo en el plan de Dios sino en la mente y el corazón humanos; nos permitirá conocer nuestra propia angustia, nuestro propio dolor y, más aún, la esperanza dormida que muchos tenemos en nuestro corazón, de que Cristo cumplirá fielmente su promesa. Cristo volverá por nosotros sus fieles.   

Estudiar la Biblia nos llevará hasta las entrañas de nuestra propia existencia y le dará sentido a nuestra vida. Estudiemos la Biblia, pues en ella hay palabras de vida eterna…

Juan 5:36
“Escudriñad las Escrituras, porque á vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”.


¡Gracia y Paz!

domingo, 21 de febrero de 2016

Enamorarte del amor de tu vida es hermoso cuando primero...



1 Juan 4:15-16

“Todo aquel que confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios. Y nosotros hemos llegado a conocer y hemos creído el amor que Dios tiene para nosotros. Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios permanece en él”.

Colosenses 2:6



Colosenses 2:6
"Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él"

Todo mundo sabemos que caminar 30 minutos al día es una rutina terapéutica que se pueden realizar para evitar las enfermedades cardio-vasculares que nos afectan a las personas mayores, a jóvenes deportistas e incluso a los niños. Caminar mejora la salud, porque produce una mejor calidad de vida, levanta el ánimo y fortalece los huesos.

Los cristianos no solo debemos ocuparnos de tener buena salud física, sino también es necesario fortalecer nuestra salud espiritual buscando al Espíritu Santo en la lectura bíblica diaria. Caminar con Cristo por 30 minutos leyendo La Biblia, indudablemente traerá a nuestra vida múltiples beneficios. El progreso en nuestra FE será de crecimiento diario, dando frescura a nuestra alma. Las verdades cristianas serán nuestro alimento espiritual diario que nos mantendrá firmes para enfrentar la tentación y el pecado.

Nunca es tarde para empezar. La palabra de Dios nos traerá sabiduría a nuestro diario vivir, la cual nos hará caminar más seguros, trayendo salud espiritual y firmeza junto a Cristo, nuestro Señor y Salvador.

¡Gracia y Paz!

Ezequiel 36:26


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Ezequiel 5:6-8


jueves, 18 de febrero de 2016

"LA CARNE ES DÉBIL" ES UNA ALERTA...


Mateo 7:20

EL HOMBRE LLEGA AL COLMO DE SU NECEDAD CUANDO POR...


Es notable ver como existen personas tan inteligentes que saben tomar decisiones perfectas en los negocios, o en sus profesiones. Son muy sabios para resolver problemas científicos, sociales o políticos. Se desempeñan como maestros excelentes y líderes brillantes, pero no pueden resolver sus problemas matrimoniales, ni saben dar buenos consejos a sus hijos, y lo mas triste y lamentable es que destruyen su salud por no poder dejar el cigarro, el alcohol, o las drogas.

Truman Capote, fue uno de los escritores norteamericanos más geniales. Sin embargo su extraordinaria inteligencia nunca le dio sabiduría para superar sus problemas con el alcohol, las drogas y el homosexualismo. Él se describió a sí mismo así: "Soy alcohólico. Soy adicto a las drogas. Soy homosexual. Soy un genio".

Winston Churchill, quién fuera Primer Ministro de Gran Bretaña, tuvo una de las vidas políticas más extraordinarias, fue escritor, pintor, ganó el premio Nobel y hasta la Reina de Inglaterra lo coronó caballero. Pero era adicto al tabaco y a beber whisky hasta quedar inconsciente. Su inteligencia como político no pudo impedir que en su vida privada fuera un necio.

La mayoría de las grandes personalidades de nuestro tiempo, que brillan por su aventajada inteligencia que los ha catapultado a la cima de la fama, no tienen ni siquiera la sabiduría más básica para resolver sus problemas matrimoniales, sus adicciones más aberrantes, sus complejos, ni han podido evitar que sigan cometiendo más errores en sus ya maltrechas vidas personales.

Dios ha dado a todos los seres humanos inteligencia, pero a los pecadores del mundo les ha privado de sabiduría, por esa razón mientras más inteligentes son para lograr el éxito en las cosas del mundo, más necios se vuelven para resolver sus problemas personales.

"Pues la sabiduría de este mundo es necedad para Dios. Como dicen las Escrituras: Él atrapa a los sabios en la trampa de su propia astucia. Y también: El SEÑOR conoce los pensamientos de los sabios, sabe que no valen nada" (1 Corintios 3:19-20).



¡Gracia y Paz!
Tema de: Osvaldo Paiva

Números 6:24-26



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