martes, 30 de junio de 2015
SI NO PERDONAS...
Mateo 6:12
“Y perdónanos nuestras deudas, como también
nosotros perdonamos a nuestros deudores”.
Mateo 18:33
“¿No deberías tú también haberte compadecido
de tu consiervo, así como yo me compadecí de ti?”
lunes, 8 de junio de 2015
¿TUS ACTITUDES CON LOS DEMÁS SON CORRECTAS?
¿TUS ACTITUDES CON LOS DEMÁS SON CORRECTAS?
Colosenses 3:13
"De modo que se toleren unos a otros y
se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó,
perdonen también ustedes".
Qué difícil es perdonar cuando nos hacen daño. Y que
complicado es cuando no queremos olvidarlo y siempre buscamos una oportunidad para
comentar a otros los hechos y de alguna manera encontrar nuestra propia justificación.
El resultado es que con ello solo vamos a mantener la herida abierta y nunca
sanaremos esa situación. Ejercer la sabiduría de La Palabra, hace que
Jesucristo nos sane del recuerdo de aquellos momentos y podamos olvidar con
amor.
Creo que por algo dicen por ahí que Dios nos diseñó con
los ojos por delante para no mirar atrás, y con un cuello corto que no permite
girar completamente la cabeza para ver detrás, solo una parte, para no olvidar
y corregir el error cometido.
Las relaciones humanas fueron creadas para ser cultivadas
y alimentadas por el amor. Si solo vamos a dedicarnos a satisfacer nuestra
naturaleza humana, nunca podremos experimentar las relaciones plenas en el amor
de Dios. Si las practicamos como Dios desea, nuestras relaciones no solo serán
de bendición a nosotros mismos, sino a todos aquellos que nos conocen.
¡Gracia y Paz!
LA BIBLIA REVELA LA MENTE DE DIOS
Salmos 19:7
“La ley de Yahweh es perfecta, que convierte
el alma; El testimonio de Yahweh es fiel, que hace sabio al sencillo”.
La Biblia revela la mente de Dios, el estado moral y
espiritual del hombre, el camino de salvación, el castigo del pecador no
redimido y la bienaventuranza del creyente. Sus doctrinas son santas, sus
preceptos obligatorios, sus historias verdaderas y sus decisiones inmutables.
Léela para ser sabio, créela para estar seguro, practícala
para ser santo. Es luz que dirige, pan que sostiene y consuelo que alegra. Es
mapa del viajero, báculo del peregrino, brújula del navegante, espada del
soldado y la carta magna del cristiano.
En la Biblia está el paraíso restaurado, el cielo abierto
y las puertas del infierno descubiertas. Cristo es su gran tema, nuestra
salvación su buen propósito y la gloria de Dios su meta. Debe ocupar la mente,
gobernar el corazón y guiar los pies.
Léela con lentitud, con frecuencia y con oración. Es mina
de prosperidad, un paraíso de gloria y un río de placer. Nos ha sido dada en
esta vida, será abierta en el juicio y será recordada eternamente. Trata del
deber más grande, recompensará la labor más excelente y condenará a todo aquél
que juega con su sagrado contenido.
Lee tu Biblia es lo mas cerca que tienes de Dios.
¡Gracia y Paz!
Martín Peraza
martes, 19 de mayo de 2015
¿PUEDES RECONOCER LA VOZ DEL BUEN PASTOR?
Isaías 40:10-11
“He aquí que Yahweh el Señor vendrá con
poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga
delante de su rostro. Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los
corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién
paridas”.
Unos ochocientos años antes del nacimiento de Jesús, el
profeta Isaías anunció al pueblo de Israel la llegada de un pastor que traería
a ellos consuelo, paz, amor y esperanza. Dos siglos después, es el profeta
Ezequiel quien transmite a los israelitas, esta declaración, directamente de la
boca de Dios: “Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo, yo mismo iré a
buscar mis ovejas, y las reconoceré. Como reconoce su rebaño el pastor el día
que está en medio de sus ovejas esparcidas, así reconoceré mis ovejas, y las
libraré de todos los lugares en que fueron esparcidas el día del nublado y de
la oscuridad” (Ezequiel 34:11-12).
Finalmente estas profecías se hacen realidad con la
llegada al mundo del Mesías, el Cristo, nuestro Señor Jesucristo, quien se
anuncia a todos, diciendo: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da
por las ovejas” (Juan 10:11). Y después expone la diferencia entre él (el verdadero
pastor), y aquellos que fingen ser pastores, sin serlo. Dice el Señor: “Mas el
asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir
al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa.
Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas”.
Es sin duda, una diferencia de vida o muerte, de paz o angustia, de protección
o desamparo.
En los tiempos actuales vemos con frecuencia este tipo de
falso pastor, o“asalariado”, los cuales se aprovechan de su posición en la
iglesia, actuando deshonestamente con el fin de obtener beneficios personales.
Estos “asalariados”, obviamente, no están dirigidos por el Espíritu de Dios y
por lo tanto no pueden llevar a su congregación por el camino preparado por el
Señor para su iglesia. El apóstol Pedro se refiere a ellos como “fuentes sin
agua, y nubes empujadas por la tormenta; para los cuales la más densa oscuridad
está reservada para siempre” (2 Pedro 2:17). Es decir, su vida está vacía y no tienen
nada provechoso que ofrecer. Lo más lamentable es que aquellos que les siguen
van a parar al mismo lugar que ellos.
¿Cómo podemos identificar a estos falsos pastores?
Primeramente es necesario que leamos la Biblia diariamente, que meditemos en
ella, orando y pidiendo al Señor que nos de discernimiento espiritual para
reconocer todo aquello que no esté de acuerdo a su palabra, y que por lo tanto
no proviene de él. Cuando Jesús les prometió a sus discípulos que el Padre
enviaría el Espíritu Santo, les dijo que éste les recordaría todo lo que él les
había dicho. (Juan 14:26). Si nos mantenemos en comunión con el Señor, podremos
escuchar su voz dirigiéndonos de la manera en que él dice en Juan 10:27:“ Mis
ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen”. Entonces no será difícil
reconocer si las enseñanzas de un pastor no coinciden con las del Buen Pastor,
nuestro Señor Jesucristo.
En Mateo 7:15, Jesús advierte: “Guardaos de los falsos
profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son
lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis”. Hay falsos maestros y pastores
que están dotados de un gran talento para la oratoria, y con su elocuencia son
capaces de persuadir a su audiencia para que los sigan, sin percatarse de sus
verdaderas intenciones. Por eso debemos estar muy atentos al comportamiento de
estos pastores, y a través de sus frutos conoceremos sus corazones.
El apóstol Juan también nos advierte que debemos estar
alertas ante la maldad y las malas intenciones de los falsos pastores. Dice 1
Juan 4:1: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son
de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo”. Es nuestra
responsabilidad, como ovejas del Verdadero Pastor, mantenernos atentos y
comprobar que en efecto, es el Espíritu de Dios el que está dirigiendo los
pasos del cuerpo de Cristo en la iglesia local donde nos congregamos.
ORACIÓN:
Amado Padre, gracias por tu Hijo Jesucristo, quien es el
Buen Pastor. Por favor, capacítame para reconocer su voz por encima de todas
las demás voces de este mundo, y obedecerle y seguir siempre sus instrucciones.
En el nombre de Jesús, Amén
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
viernes, 24 de abril de 2015
¿QUIÉN ESTÁ MOLDEANDO TU VIDA?
Jeremías 18:1-6
“Palabra de Jehová que vino a Jeremías,
diciendo: Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis
palabras. Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la
rueda. Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió
y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla. Entonces vino a mí
palabra de Jehová, diciendo: ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero,
oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del
alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel”
En este pasaje Dios le da una lección a su siervo el
profeta Jeremías. El pueblo de Israel se había desviado de los caminos trazados
por Dios. Entonces el Señor llama a Jeremías y le dice que vaya a casa del
alfarero para que observara como éste trabajaba con el barro haciendo vasijas,
desechando aquellas que se echaban a perder, y continuando en su labor hasta
quedar satisfecho con el resultado final. Después le expresa sus propios deseos
acerca del pueblo de Israel diciendo: “¿No podré yo hacer de vosotros como este
alfarero, oh casa de Israel?"
Los que hemos aceptado a Jesucristo como nuestro
salvador hemos sido hechos “hijos de Dios” (Juan 1:12). Es decir, ya formamos parte
del pueblo de Dios, y por lo tanto la enseñanza del pasaje de hoy se aplica
directamente a nosotros. Dioa nos dice que va a tratar con nosotros de la misma
manera que un alfarero trabaja con el barro, moldeándonos hasta lograr que seamos “conforme a la imagen de su Hijo” (Romanos 8:29). En
su condición de alfarero, Dios elimina aquellas cosas de nuestras vidas que no
le agradan, de la misma manera en que se eliminan las irregularidades o las
protuberancias del barro. En ocasiones el Señor aumenta la velocidad de “la
rueda”, lo cual probablemente nos hará sentir bajo una fuerte presión e
incomodidad. Y habrá veces en las que él considere necesario quebrantarnos y
hacernos de nuevo, cambiando nuestros patrones y actitudes con el fin de
llevarnos en una dirección totalmente diferente a la que llevábamos.
Como barro que somos, nuestra parte consiste en
someternos totalmente al propósito del Gran Alfarero. Nuestra responsabilidad
es aceptar todos los cambios planeados por Dios, creyendo de todo corazón que
sus planes son siempre para nuestro bien (Jeremías 29:11). Esto podemos hacerlo
confiadamente pues estamos en las manos de Dios, las cuales son manos poderosas
que rescataron al pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto, manos creativas
que formaron el Universo, manos cuidadosas que nos protegen de todo mal, manos
proveedoras que suplen todas nuestras necesidades, manos amorosas que enjugan
toda lágrima de los ojos de sus hijos, manos que fueron atravesadas por clavos
para que nosotros pudiésemos ser justificados y hechos nuevos.
A medida que nuestro Padre celestial nos va moldeando a
cada uno de nosotros, nos iremos pareciendo cada vez más a Jesús y sentiremos
en nuestros corazones el deseo de imitar su comportamiento mientras estuvo aquí
en la tierra siendo ejemplos con nuestro testimonio para aquellos que se mueven
a nuestro alrededor, trayendo bendiciones sobre ellos y sobre nosotros y
nuestras familias. Por el contrario, cuando ignoramos los preceptos divinos y
permitimos que el mundo nos moldee a su manera, conforme a sus principios y
conceptos, entonces el resultado es siempre desastroso.
Un antiguo corito dice así:
♫“Yo
quiero ser, Señor amante, ♪como el barro en las manos del alfarero. ♫Rompe mi vida, y hazla de nuevo♪. Yo quiero
ser, ♫yo quiero ser... un
vaso nuevo”♪.
Créelo con todo tu corazón y repítelo como una súplica al
Gran Alfarero, rindiendo a él tu vida para que sea moldeada de acuerdo a los
planes que él tiene para ti, cuyo propósito final es hacerte conforme a la
imagen de su Hijo Jesucristo.
ORACIÓN:
Padre celestial, bendito alfarero de mi vida, me postro
ante tu trono de gracia para rogarte que me moldees conforme a los planes que
tú tienes para mí. Ayúdame a ser dócil y maleable para que puedas llevar a cabo
tu obra en mí sin que yo sea un obstáculo. En el nombre de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
jueves, 23 de abril de 2015
¿ALGUNA VEZ HAS SENTIDO SED DE DIOS?
¿ALGUNA VEZ HAS SENTIDO SED DE DIOS?
Salmo 42:1-2
“Como el ciervo brama por las corrientes de
las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios,
del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?”
¿Alguna vez has sentido sed de Dios? ¿Entiendes lo que
David sentía cuando en el pasaje de hoy escribió: “Mi alma tiene sed de Dios”?
En realidad cada uno de nosotros, en el transcurso de nuestras vidas, sentirá
en diferentes ocasiones “sed” y también “hambre” de muchas cosas, es decir
“necesidad urgente” de algo. Muchos estudios demuestran que además de las
necesidades físicas de agua, comida y otras cosas los seres humanos
experimentan también necesidades espirituales y emocionales, como amor,
aceptación, paz y seguridad, entre ellas.
Es muy común que una persona pase años buscando alguien o
algo que satisfaga sus necesidades de todo tipo. Y en medio de esa búsqueda
puede encontrar fracaso tras fracaso, golpe tras golpe que dejan en su vida
huellas imborrables. Lo peor de todo es que, generalmente, no es capaz de
entender que la única fuente de verdadera y máxima satisfacción es Dios. En él,
y solamente en él está la aceptación, la seguridad, el amor, el gozo y la paz
que tanto anhela el ser humano. Cuando entendemos esto profundamente, y nos
acercamos al Señor de todo corazón estableciendo una íntima comunión con él,
nos sentiremos satisfechos en el aspecto espiritual, emocional y hasta
físicamente, y por añadidura nuestras necesidades materiales serán también suplidas,
de acuerdo a la promesa de Filipenses 4:19: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que
os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”.
David era un hombre “conforme al corazón de Dios”, dice 1
Samuel 13:14. Su constante anhelo era estar cerca del Señor y disfrutar
plenamente de la paz y el gozo que sólo se encuentran en su presencia. Así lo
manifiesta en el pasaje de hoy, y también en el Salmo 63 cuando estando
escondido en el desierto de Judá, huyendo del rey Saúl y su ejército, escribió:
“Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi
carne te anhela”. Allí en medio de terribles circunstancias, David satisfizo su
sed y hambre de Dios y encontró paz y consuelo en su santa presencia.
Al igual que David, nosotros podemos satisfacer nuestra
sed espiritual bebiendo de la fuente inagotable que es nuestro Señor
Jesucristo. Recordemos lo que dijo Jesús a la mujer samaritana junto al pozo de
Jacob: “Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que
bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás” (Juan 4:13-14). Él es el
único que puede llenar totalmente cualquier necesidad nuestra. Cuando estés
totalmente convencido de esta realidad, y tomes la decisión de buscar en el
Señor la satisfacción de todas tus necesidades, el Espíritu Santo pondrá en ti
esa sed de Dios que te hará desearlo intensamente, y en la medida que busques
su rostro, él te llenará más y más y tu comunión con el Señor será cada vez más
íntima. Así tu corazón se llenará del gozo y la paz de Dios.
Hazte el propósito de pasar un tiempo cada día en la
presencia de Dios. Lee la Biblia, medita en sus enseñanzas, ora, adora y alaba
al Señor. Si persistes en esta rutina diaria, el Espíritu Santo te llenará de
tal paz y gozo, que empezarás a sentir un deseo intenso de disfrutar plenamente
de ese tiempo, y anhelarás estar siempre en la presencia de Dios. Y al igual
que David podrás declarar “Dios mío, mi alma tiene sed de ti”.
ORACIÓN:
Querido Padre celestial, te suplico que pongas en mi
corazón una sed profunda de ti, de manera que yo sienta la necesidad de
buscarte cada día y disfrutar de tu santa presencia. En el nombre de Jesús,
Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
Salmo 124:1-8
Salmo 124:1-8
“A no haber estado Jehová por nosotros, Diga
ahora Israel; A no haber estado Jehová por nosotros, Cuando se levantaron
contra nosotros los hombres, Vivos nos habrían tragado entonces, Cuando se
encendió su furor contra nosotros. Entonces nos habrían inundado las aguas; Sobre
nuestra alma hubiera pasado el torrente; Hubieran entonces pasado sobre nuestra
alma las aguas impetuosas. Bendito sea Jehová, Que no nos dio por presa a los
dientes de ellos. Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores; Se
rompió el lazo, y escapamos nosotros. Nuestro socorro está en el nombre de
Jehová, Que hizo el cielo y la tierra”.
miércoles, 22 de abril de 2015
¿ESTÁS CUMPLIENDO TU ROL EN LA SOCIEDAD SEGÚN EL PROPÓSITO DE DIOS?
¿ESTÁS CUMPLIENDO TU ROL EN LA SOCIEDAD SEGÚN EL
PROPÓSITO DE DIOS?
1 Pedro 3:8-9
“Finalmente, sed todos de un mismo sentir,
compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo
mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo,
sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición”.
Hemos sido llamados para ser de bendición y la escritura
de hoy nos da algunas pautas de la voluntad de Dios para con nosotros sus hijos,
veamos:
1. “Sed todos de un mismo sentir”. No hay
opción, esto es un mandamiento, no tenemos margen de jalar cada uno para su
propio lado. Nos habla de tener una misma visión, un mismo propósito y
encaminarnos juntos y unánimes a una meta. Solo hay una visión. Podrá tener
distintas facetas, pero es una sola visión y un solo compromiso. Quien ara pone
un yugo a los bueyes para que ambos caminen para el mismo lado y cumplan un
mismo propósito. ¿Qué pasaría si un buey jala para la derecha y el otro para la
izquierda?
2. “Compasivos”. Hoy por hoy la Iglesia
en muchas cosas ha perdido el rumbo, no alcanzaremos el crecimiento espiritual si
no tenemos un corazón compasivo para los que sufren, para los perdidos y para
los desprotegidos. El mundo tiene que ver en nosotros el amor y la compasión de
Cristo.
3. “Amándonos fraternalmente”. Pablo nos
dice en Romanos 12:9 “El amor sea sin fingimiento…”. ¿Cómo vamos a alcanzar a
esta sociedad llena de egoísmos, falsedades, mentiras, iras, contiendas,
críticas, etc., si dentro de nuestras propias iglesias tenemos conflictos que
no sabemos, o no queremos, resolver? El mundo necesita ver un modelo diferente
en nosotros, así que si tenemos problemas con un hermano, mejor será que lo
solucionemos en el amor de Cristo.
4. “Misericordiosos, amigables…”. La
palabra Misericordia o Misericordioso aparece 174 veces en la Biblia, es una de
las más usadas. ¿Por qué será? Oseas 6:6 dice: “Misericordia quiero, y no
sacrificios…” Este versículo rompe con toda la estructura religiosa. Nos habla
que el deseo del Señor no es que tú seas un religioso, sino que muestres el
amor de Cristo en forma práctica para con los demás. ¿Sabe que quiere decir
amigables? Hay muchos que se creen tan santos que tratan a aquellos que no
conocen al Señor como por arriba del hombro, no se dan con nadie por miedo a
contaminarse, los vecinos lo creen un nariz parada, engreído y soberbio. Jesús
caminó entre las prostitutas, los ladrones, los pecadores y se hizo amigo de
ellos, los amó y los trajo a su Reino, ¿Cómo cambiarán si no hay quien se les
acerque y les muestre una forma diferente de vida?
5. “No devolviendo mal por mal, ni maldición
por maldición, sino por el contrario, bendiciendo…” Dios nos bendijo
para que seamos de Bendición. El salmista dice en el Salmo 68:19 “Bendito el
Señor; cada día nos colma de beneficios…” ¿Qué significa ser bendecido para
bendecir? Que todo lo que hemos recibido de Dios no es para retenerlo sino para
trasmitirlo: Amor, Paz, Misericordia, Perdón, Poder, Salud, etc.
Dios nos bendice con su presencia en nuestras vidas; esto
significa que donde tú estés debe estar el Señor, en otras palabras, llevarlo a
todas partes, no quitarte el ropaje de buen creyente cuando sales de la
congregación. Dios dice que él prosperará a sus hijos, de manera que donde
estés debes ser de bendición y provisión.
El Altísimo nos bendice escuchando nuestras oraciones y
contestándolas, tú debes ser un intercesor a favor de tus amigos, vecinos,
compañeros de trabajo, por tu barrio, por tu ciudad, por el país.
Dios se hizo de un pueblo para transformarlo en
sacerdotes y bendición para todas las naciones, este pueblo perdió el rumbo,
fue egoísta; se escogió una tribu para que fueran sacerdotes para sí mismos.
Dios ahora está levantando un nuevo pueblo, diferente, conforme a su propósito,
para que sea bendición a todas las naciones de la tierra.
Donde estés, Dios te quiere bendecir para que seas de
bendición a otros. Dios quiere pasar a través tuyo para llegar a los que no le
conocen y bendecirles. La pregunta es ¿Tienes la disposición para hacerlo?
¡Gracia y Paz!
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