lunes, 13 de octubre de 2014

¿TIENES RENCOR EN TU CORAZÓN?



¿TIENES RENCOR EN TU CORAZÓN?

Efesios 4:30-32
“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”.

En el capítulo 4 de la carta a los Efesios, el apóstol Pablo enfatiza en las cualidades que deben caracterizar a una persona convertida a Cristo. Puesto que el nuevo cristiano es una nueva criatura debe ser evidente en su vida un cambio en relación a su vida anterior. En la escritura de hoy, Pablo los exhorta a “quitarse” ciertas cosas de su carácter de la misma manera que se quitarían una prenda de vestir que no piensan usar nunca más. Y completa la idea en el versículo 24 donde dice: “Y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”.

La amargura, el enojo, la ira, son sentimientos que entristecen al Espíritu Santo, lo cual afecta nuestra relación con Dios y por lo tanto nuestro crecimiento espiritual. También nuestra relación con aquellos que nos rodean se afecta negativamente. Hebreos 12:15 dice: “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados". Y si no “quitamos” de nosotros prontamente estos sentimientos negativos, irán creciendo, echarán raíces en nuestros corazones y se convertirán en algo peor, que es el rencor.

El diccionario define el rencor como “Resentimiento arraigado y tenaz”. Esto quiere decir que echa raíces y que es muy difícil de eliminar. El rencor es una barrera que nos impide vivir en paz con los demás. Por lo tanto, dice este versículo, no podremos alcanzar la gracia de Dios. El rencor poco a poco se convierte en una auto tortura que no deja dormir en paz, y afecta no solamente el aspecto espiritual, sino también el emocional y hasta el aspecto físico, pues el estrés que se produce afecta la presión arterial y el corazón, y causa problemas en el sistema digestivo, dolores de cabeza, y otras consecuencias en la salud. Y lo más interesante de todo es que la persona que siente rencor sufre mucho más que aquella que es el blanco de ese rencor, pues lo más probable es que ésta ni se acuerda de lo sucedido. Debemos, pues, eliminar el rencor de nuestros corazones. ¿Cómo lo hacemos?

El rencor es producto de un espíritu no perdonador. La única manera de eliminar el rencor de nuestro corazón es perdonando a la persona que nos hirió. El perdón es un acto de la voluntad. Debemos querer perdonar, pero al mismo tiempo tenemos que reconocer que somos débiles y que quizás no podamos perdonar por nuestras propias fuerzas. Sin embargo, el Señor está siempre dispuesto a ayudarnos, cuando clamamos a él de corazón. El primer paso es reconocer delante de Dios la existencia del rencor y confesar ante él nuestro deseo de librarnos de ese sentimiento negativo que tanto entristece su Espíritu.

Un principio bíblico puede ayudarnos en este propósito. Cuando Jesús les enseñó a sus discípulos la oración modelo, hizo énfasis en la necesidad de perdonar, diciéndoles: “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” (Mateo 6:14-15). Simplemente, si queremos disfrutar plenamente del perdón de Dios, debemos perdonar a los que nos han ofendido. Estar consciente de esto puede ayudarte a perdonar a quien te ofendió.

Pero el Señor nos exhorta a ir aun más allá del perdón. En Mateo 5:44, Jesús nos dice: “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen”. Bendice a la persona que te ofendió. Ora por ella. Es posible que no tengas deseos de elevar a esa persona en oración, pero tienes que hacerlo si quieres ser obediente. Dios recompensará tu obediencia, el sentimiento de rencor desaparecerá, y la paz y el gozo del Señor llenarán tu corazón. Entonces podrás dormir en paz.

ORACIÓN:
Padre santo, te ruego limpies mi corazón de todo rencor o amargura que esté afectando mi relación contigo y con los que me rodean. Por favor, capacítame para perdonar a los que me han herido, así como tú me has perdonado a mí. En el nombre de Jesús te lo pido, Amén.

¡Gracia y Paz!
Dios te Habla


jueves, 9 de octubre de 2014

EL AMOR ES COMO UNA VELA AL VIENTO....



50 MANERAS DE AMAR A TU CONYUGUE

1. Primero ámese cada uno a sí mismo.
2. Empiecen el día abrazándose.
3. Desayunen en la cama.
4. Díganse te amo cada vez que se separen.
5. Elógiense en forma espontánea y sincera.
6. Reconozcan y festejen sus diferencias.
7. Vivan cada día como si fuera el último.
8. Escríbanse cartas de amor inesperadas.
9. Planten una semilla juntos y cuídenla hasta su madurez.
10. Salgan juntos una vez por semana.
11. Envíe flores sin razón alguna.
12. Acepte y ame a los amigos y la familia del otro.
13. Escríbanse notas que digan te amo y colóquenlas por toda la casa.
14. Deténganse e inhalen el aroma de las rosas.
15. Bésense sorpresivamente.
16. Disfruten hermosas puestas de sol juntos.
17. Sean sinceros al disculparse.
18. Sean indulgentes.
19. Recuerden el día en que se enamoraron, y reconstrúyanlo.
20. Tómense de las manos.
21. Díganse te amo con los ojos.
22. Permita que ella llore en sus brazos.
23. Exprésele que lo comprende.
24. Brinden por su amor y compromiso.
25. Hagan algo que los anime.
26. Permítale que ello lo dirija cuando esté perdido.
27. Ríanse de sus chistes.
28. Aprecien su belleza interior.
29. Hagan las tareas de la otra persona por un día.
30. Alienten sueños maravillosos.
31. Exprésense muestras de afecto en público.
32. Dense masajes amorosos sin restricciones.
33. Escriban un diario de su amor y registren momentos especiales.
34. Tranquilice los temores del otro.
35. Caminen descalzos juntos por la playa.
36. Pídale a ella que se case de nuevo con usted.
37. Responda con un sí.
38. Respétense el uno al otro.
39. Sea el mayor admirador de su pareja.
40. Dé el amor que su pareja desea recibir.
41. Dé el amor que usted desea recibir.
42. Muestre interés en el trabajo del otro.
43. Trabajen juntos en un proyecto.
44. Constrúyanse una fortaleza con mantas.
45. Colúmpiense tan alto como puedan en un columpio a la luz de la luna.
46. Hagan un día de campo dentro de casa en un día lluvioso.
47. Nunca se acuesten enojados.
48. Ponga a su pareja primero en sus oraciones.
49. Dense un beso de buenas noches.
50. Duerman muy juntos.

1 Corintios 13:4-8
“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser….”

“Gracia y paz”

Edificando Matrimonios conforme al propósito de Dios.

¿TIENES VISIÓN ESPIRITUAL PARA VER MÁS ALLÁ DE TUS PROBLEMAS?



¿TIENES VISIÓN ESPIRITUAL PARA VER MÁS ALLÁ DE TUS PROBLEMAS?

2 Corintios 4:3-4
“Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios”

En la escritura de hoy, el apóstol Pablo se refiere a los incrédulos, a quienes no han tenido un encuentro personal con Jesucristo, y de ellos dice que “el dios de este siglo”, satanás, ha cegado su entendimiento, “para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo”. Sin un conocimiento de Dios y de sus propósitos revelados en su Palabra, el hombre vive con su mente empañada por el pecado, y en el mejor de los casos tiene una imagen borrosa de Dios. Generalmente cree que está disfrutando su vida, pero cuando tiene un encuentro con Jesús y comienza a tener una relación con Dios a través de su Hijo, la imagen borrosa desaparece y una nueva y clara imagen espiritual ocupa su lugar. Entonces puede comparar su nueva vida con la anterior y se da cuenta de lo que se estaba perdiendo. A medida que profundizamos en nuestra relación con el Señor, nuestra fe crecerá y nuestra vista espiritual irá desarrollándose. Así dice Jesús en Juan 8:12: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. Esta es la única y verdadera luz que puede alumbrar nuestras vidas y darnos discernimiento espiritual. Y a medida que nos acerquemos más a él y le conozcamos más, mejor será nuestra visión espiritual.

La Biblia cuenta en 2 Reyes capítulo 6 que el rey de Siria tenía guerra contra Israel, y el profeta Eliseo revelaba al rey de Israel los planes secretos de sus enemigos, lo que le permitía prepararse anticipadamente. Cuando el rey sirio se enteró de esto decidió eliminar a Eliseo, el cual residía en la ciudad de Dotán. “Entonces envió el rey allá gente de a caballo, y carros, y un gran ejército, los cuales vinieron de noche, y sitiaron la ciudad” (2 Reyes 6:14). Al levantarse en la mañana, Eliseo vio que el poderoso ejército sirio tenía rodeada la ciudad. “Entonces su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿Qué haremos? Él le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Señor, que abras sus ojos para que vea. Entonces el Señor abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo” (2 Reyes 6:15-17). Una vez Dios abrió los ojos al criado de Eliseo, éste pudo ver con claridad los ejércitos celestiales que estaban de su parte, y entonces desapareció el miedo y le llenó la certeza de una victoria que antes no concebía, de la cual pudieron disfrutar poco después.

¡Cuánto más fácil sería nuestra vida si tuviéramos esa visión espiritual que nos permitiera ver lo que hay detrás de las circunstancias que nos rodean y de los problemas que causan temor e incertidumbre en nosotros! Esto sólo podemos lograrlo acercándonos más al Señor y cultivando una íntima comunión con él por medio de la lectura de la Biblia y la oración cada día de nuestras vidas. Entonces el Espíritu Santo nos dará discernimiento y una visión espiritual que nos hará mucho más fácil, como al criado de Eliseo, ver la victoria detrás de las situaciones difíciles de esta vida.


¡Gracia y Paz!
Dios te Habla

LA VIDA SIN UNA RELACIÓN CON DIOS ES ...



Un hombre de avanzada edad compartió la siguiente historia: “Mi casa fue una de las primeras en el pueblo donde nací en tener un televisor. Siendo un niño miraba la televisión en blanco y negro, y realmente disfrutaba mucho, pero recuerdo que muchas veces desee poder ver una imagen más clara, pues era de muy mala calidad la que se veía. Sin embargo aún así me alegraba de que, al menos, teníamos el privilegio de tener aquel aparato en la casa. Un día mi padre se enteró de que se necesitaba una antena exterior. Cuando la instaló comenzamos a ver imágenes mucho más claras y definidas. Recuerdo cuánta alegría sentimos todos”. Este hombre finalizó con una comparación: “La vida sin una relación con Dios por medio de Jesucristo es como un televisor sin antena”.

Que fácil sería nuestra vida si tuviéramos una visión espiritual que nos permitiera ver lo que hay detrás de cada circunstancia y de cada problema que causan temor e incertidumbre en nosotros. Esto sólo podemos lograrlo acercándonos más al Señor y cultivando una íntima comunión con él por medio de la lectura de la Biblia y la oración cada día de nuestras vidas. Entonces el Espíritu Santo nos dará discernimiento y una visión espiritual que nos hará mucho más fácil ver la victoria detrás de las situaciones difíciles de nuestra vida.

ORACIÓN:
Mi amado Señor, yo anhelo verte, sentir tu presencia muy cerca de mí, conocer tus planes para mi vida para unirme a ellos y poder ver la victoria en todas las circunstancias. Abre mis ojos, oh Dios, y alumbra mi vida con tu luz redentora. En el nombre de Jesús, Amén



¡Gracia y Paz!

¡LA FE SIN PRUEBAS... NO ES GENUINA!



1 Pedro 4:12
“Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo”

La fe sin pruebas, sin lugar a dudas, es una fe débil, y probablemente mientras esté sin pruebas ha de permanecer enana.

La fe solo prospera cuando todas las cosas le son contrarias: las tormentas son sus entrenadores y los relámpagos son sus iluminadores.

Cuando en el mar reina calma, puedes extender las velas como quieras, pero tu nave no navegara hacia su puerto, pues en un mar dormido la quilla duerme también. Es necesario que los vientos soplen furiosamente y que las aguas se agiten, pues es así como el barco te podrá llevar al puerto deseado, aunque se balancee de un lado al otro, y aunque su cubierta se lave con las olas, y el mástil cruja bajo la presión de las infladas velas.

Ninguna flor tiene un azul tan hermoso como las que crecen al pie de los helados ventisqueros.

Ninguna estrella brilla más que las que fulguran en el cielo polar.

Ninguna agua tiene un gusto más agradable que la que corre por el desierto de arena.

Ninguna fe es tan preciosa como la que vive y triunfa en la adversidad.

La fe cuanto más se ejercita en la tribulación, más crece en firmeza, en seguridad y en intensidad.

La fe es preciosa, y su prueba es preciosa también.

La fe probada trae experiencia. Si no hubieses estado obligado a pasar por los ríos, no habrías creído en tu debilidad; si no hubieses sido sostenido en medio de las aguas, nunca habrías conocido el poder de Dios.

Zacarías 13:9
“…y los refinaré como se refina la plata, Y los probaré como se prueba el oro. Invocarán Mi nombre, Y Yo les responderé; Diré: 'Ellos son Mi pueblo,' Y ellos dirán: 'El SEÑOR es mi Dios”.

¡Gracia y Paz!


miércoles, 8 de octubre de 2014

En el ''desierto''



En el ''desierto'' es donde pasas soledad, angustias, dolor, temor, humillaciones.
En el desierto se destruye tu yo (tu ego), tu corazón perverso es quebrantado, hasta ser completamente destruido.
En el ''desierto'' es donde aprendes a depender totalmente de Dios, es ahí donde tienes problemas económicos, de salud y toda clase de problemas que no sabes cómo enfrentarlos; y en ese proceso estas solo, no hay familia, no hay nadie y es cuando acudes a Dios suplicando su ayuda.
En el ''desierto'' es donde sientes el fracaso y la frustración, a tal grado que te sientes una escoria, te sientes débil y sin fuerzas.
En el ''desierto'' es donde empiezas a conocer a Dios y en tu debilidad Él te hace fuerte.
En el ''desierto'' te das cuenta que Dios te bendice de la nada y toca el corazón de quien menos pensabas que te iba a bendecir.
En el ''desierto'' Dios te prepara cuando viene dolor, poniendo ropas dobles en tu vida para que no sea tan doloroso el proceso del sufrimiento.
En el ''desierto'' es donde lloras, suplicando a Dios que te de fuerzas, porque ya no puedes más, porque ya no soportas el cansancio.
En el ''desierto'' clamas a Dios diciéndole  que lo necesitas y que si Él no eres nada ni nadie.
En el ''desierto'' aprendes a depender totalmente de Dios.
En el ''desierto'' Dios pone paz en tu vida, te ayuda y te sostiene con su amor y misericordia.

¡Gracia y Paz!
Tomado de “Palabra de Dios”
Editado por Carlos Martínez M.


¿SABES CUÁL ES LA VERDADERA PROSPERIDAD?



¿SABES CUÁL ES LA VERDADERA PROSPERIDAD?

Filipenses 4:19
“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”.

La escritura de hoy afirma que nuestro Padre Celestial suplirá todas las necesidades de sus hijos. Puesto que él es el Rey y Señor del universo, dueño del oro y la plata y de todas las riquezas del mundo (Hageo 2:8), y nada es imposible para él (Lucas 1:37), él puede satisfacer las necesidades de todos aquellos que nos hemos acercado a él creyendo, si es esta su voluntad. O sea, quienes hemos creído en Jesús, tenemos garantizada la provisión divina, así como David dijo: “Yahweh es mi pastor; nada me faltará” (Salmo 23:1). Pero, ¿acaso significa esto que nunca estaremos enfermos, ni hambrientos, ni tendremos ninguna necesidad? Bueno, esto es lo que predican los que promueven la “Doctrina de la Prosperidad”. Ellos enseñan que la Palabra de Dios revela que la escasez y la pobreza no están incluidas en los planes de Dios para aquellos que le obedecen, pues la voluntad del Señor para ellos es siempre la prosperidad económica y material.

Ciertamente Jeremías 29:11 dice: “Porque yo sé los planes que tengo para vosotros, dice el Señor, planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza”. Sin embargo, es necesario que entendamos que la mayor preocupación de Dios es nuestro crecimiento espiritual, con el fin de prepararnos para pasar junto a él la eternidad. Por eso, en ocasiones él permite que pasemos períodos de adversidad y de carencia o escasez, porque esto nos acerca más a él, y por lo tanto él puede trabajar en la transformación de nuestro carácter y en el fortalecimiento de nuestro espíritu. Es a través de las pruebas que Dios puede pulirnos hasta lograr su propósito en nuestras vidas. En Juan 16:33, Jesús les dice a sus discípulos: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. Estas palabras del Señor nos enseñan claramente que aun a los que hemos decidido seguirlo nos esperan pruebas y sufrimientos en este mundo. Pero también nos dice que si confiamos en él, tendremos siempre su poder a nuestra disposición.

Estos conceptos los resume el apóstol Juan en su epístola al anciano Gayo (3 Juan 2), donde dice: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”. Una íntima relación con Dios, por medio de la cual crezcamos espiritualmente nos permitirá disfrutar de una manera profunda y verdadera cualquier beneficio material que obtengamos, porque lo vamos a recibir en el momento perfecto y en las condiciones ideales. ¡Cuántas personas se han ganado millones de dólares en la lotería y su vida se ha convertido en una verdadera desgracia! Matrimonios terminados en divorcio por esta causa, hijos y padres disgustados por la ambición del dinero, y hasta asesinatos cometidos debido a la avaricia y la envidia. Simplemente no estaban preparados espiritualmente para disfrutar de las riquezas materiales.

En su carta a los Filipenses, justo antes del pasaje de hoy, el apóstol Pablo escribe la base de la promesa mencionada allí: “Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta” (Filipenses 4:15-17). Estos cristianos de Filipos habían crecido espiritualmente, y lo demostraban por medio del amor y la generosidad para con Pablo. Por eso estaban listos para recibir del Señor todo lo que necesitaban.

Dios sabe perfectamente cuando estamos preparados para recibir la prosperidad que viene de él. Por eso debemos vivir en constante comunión con él, adorarle, amarle y obedecer su palabra. Busca el rostro del Señor en oración cada día de tu vida, lee la Biblia, medita en sus enseñanzas, aplícalas en tu diario vivir. A medida que prosperes espiritualmente disfrutarás de la prosperidad que Dios desea para ti en todos los aspectos de tu vida.

ORACIÓN:
Padre santo, te ruego me ayudes a entender y a aplicar en mi vida los principios de tu Palabra. Ayúdame a prosperar espiritualmente, de modo que yo esté preparado para recibir todas las bendiciones y la prosperidad que tú tienes para mí en todos los aspectos. En el nombre de Jesús, Amén.

¡Gracia y Paz!
Dios te Habla

martes, 7 de octubre de 2014

Hebreos 12:14



La Santidad se alcanza a través de la presencia de Dios en nuestras vidas y se manifiesta a través de las obras que Él ha preparado de antemano para que nosotros las hagamos. El Espíritu Santo se manifiestan a través de nosotros cambiando nuestros pensamientos y en consecuencia nuestras acciones.

La Santidad es una condición espiritual que tenemos en Cristo junto con la salvación, la justicia, el sacerdocio, la realeza. La presencia de Dios en nosotros crea una separación de lo que había antes en nuestra vida y lo que ahora somos.

En Cristo somos santos y esta nueva naturaleza nos empuja a buscar las cosas que pertenecen a Dios y a progresar en la santidad.

La palabra santo se deriva del latín (secto) y significa separado o cortado. Entonces se puede decir que los que pertenecemos a Dios debemos ser santos y vivir para Dios, buscando y haciendo su Voluntad en todos los aspectos de la vida.

¡Gracia y Paz!


Apocalipsis 3:11




Apocalipsis 3:10-12
"…Porque has guardado la palabra de mi perseverancia, yo también te guardaré de la hora de la prueba, esa hora que está por venir sobre todo el mundo para poner a prueba a los que habitan sobre la tierra. Vengo pronto; retén firme lo que tienes, para que nadie tome tu corona. Al vencedor le haré una columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, que desciende del cielo de mi Dios, y mi nombre nuevo.…"

ORACIÓN

¿Qué haría falta para que fueras un hombre o una mujer “conforme al corazón de Dios”? ¿De qué actividades debes apartarte? ¿Qué prácticas debes añadir a tu vida diaria? Pídele a Dios que te ayude a hacer los cambios necesarios, de manera que puedas conformarte a los deseos de su corazón. Busca su rostro en oración cada día de tu vida, lee su palabra, medita en ella y el Espíritu Santo poco a poco irá llevando a cabo en ti esa transformación.


¿QUÉ SIGNIFICA SER “CONFORME AL CORAZÓN DE DIOS”?



¿QUÉ SIGNIFICA SER “CONFORME AL CORAZÓN DE DIOS”?

Hechos 13:21-22
“Luego pidieron rey, y Dios les dio a Saúl hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín, por cuarenta años. Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero”.

El apóstol Pablo se estaba dirigiendo a un grupo que era básicamente judío, y en medio de su discurso les habló de David, quien, por supuesto, era bien conocido por el auditorio. David puede ser recordado como un gran guerrero o como un rey conquistador o como un gran salmista, pero Pablo prefirió llamarlo de la manera en que Dios le llamó cuando decidió desechar al rey Saúl por su desobediencia, y reemplazarlo con David. Así le dijo a Saúl el profeta Samuel: “Yahweh se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Yahweh te mandó” (1 Samuel 13:14).

¿Qué significa ser “conforme al corazón de Dios”? Para David significaba mantener una relación íntima con Dios en todas las circunstancias, y amarle por sobre todas las cosas. Estando en el desierto de Judá, huyendo del rey Saúl y sus ejércitos que lo buscaban para matarlo, David escribió el Salmo 63, donde derramó su amor por Dios y el profundo deseo de su alma de vivir en íntima comunión con el Señor. Dice el versículo 1: "Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela...” Y en el Salmo 42:1, David dice: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía”. Esto significa mucho más que simplemente una rutina regular de oraciones memorizadas. Este clamor del espíritu de David estaba fundado en un anhelo muy profundo de caminar lo más cerca posible del Señor.

Cuando Dios ordenó al profeta Samuel que fuera a casa de Isaí de Belén, pues había decidido elegir como el próximo rey de Israel a uno de sus ocho hijos (1 Samuel 16), le advirtió lo siguiente: “No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Yahweh no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Yahweh mira el corazón”. Y aquel día, Samuel ungió al menor de todos ellos, el joven pastor de ovejas David, quien tiempo después fue coronado rey de Israel donde reinó por cuarenta años. Muchos años más tarde Dios reprendió al rey Jeroboam quien había sido desobediente construyendo altares y ofreciendo sacrificios a dioses falsos, diciéndole: “Tú no has sido como David mi siervo, que guardó mis mandamientos y anduvo en pos de mí con todo su corazón” (1 Reyes 14:8).

El anhelo intenso de David era vivir de manera que Dios se agradara de él. Su vida, descrita a través de los Salmos que escribió, reflejan un corazón dispuesto a la adoración (Salmo 29), una fe absoluta en su pastor, el cual le proveía de todo (Salmo 23), y en quien confiaba plenamente aún mientras dormía (Salmo 4). Ciertamente David era un hombre conforme al corazón de Dios. Buscaba al Señor cada día muy temprano para adorarle de todo corazón, confiaba plenamente en él en todas las circunstancias, le alababa constantemente, le adoraba y le obedecía en todo. Por eso, el Señor dice en el pasaje de hoy, refiriéndose a David, “quien hará todo lo que yo quiero”.

Sin duda David no era perfecto, como no lo es ningún ser humano. Él cayó en pecado de adulterio al acostarse con Betsabé, y más tarde fue culpable de homicidio al planear la muerte del marido de ésta, pero después reconoció su pecado y con corazón contrito y sinceramente arrepentido se postró ante Dios clamando por su perdón. Y Dios lo perdonó y lo restauró. Fue entonces que escribió el Salmo 51, en el cual mostró su quebrantamiento.

¿Qué haría falta para que te describieran a ti como un hombre o una mujer “conforme al corazón de Dios”? ¿De qué actividades debes apartarte? ¿Qué prácticas debes añadir a tu vida diaria? Pídele a Dios que te ayude a hacer los cambios necesarios, de manera que puedas conformarte a los deseos de su corazón. Busca su rostro en oración cada día de tu vida, lee su palabra, medita en ella y el Espíritu Santo poco a poco irá llevando a cabo en ti esa transformación.

¡Gracia y Paz!

Dios te Habla

lunes, 6 de octubre de 2014

El Evangelio de JESUCRISTO es totalmente diferente al de hoy...



El Evangelio de JESUCRISTO es totalmente diferente al de hoy.
El Evangelio de JESUCRISTO nos llama al ''arrepentimiento'' 
¡Es transformación de las almas!
En el Evangelio de JESÚS nada es oculto, todo sale a la luz.
El Evangelio de JESUCRISTO es ''SALVACIÓN'' de las almas.

Hoy en día muchos mundanos se creen ''cristianos'' sólo porque hacen una oración, pegan un pescado en el auto, y listo, ya son ''cristianos''. Pasan por alto el pecado. Jamás han rasgado sus vestiduras delante de Dios, pidiendo perdón por todos sus pecados y así se creen salvos. Tienen el corazón entenebrecido, sus pensamientos oscuros y cuando les hablas la ''verdad'' se enojan. ¿Qué clase de ''cristianos” son?


¡Gracia y Paz!

ORACIÓN



ORACIÓN:
Bendito Padre celestial, te ruego me ayudes a sacar fuera de mí todo sentimiento de temor y ansiedad, y echarlo sobre tus brazos poderosos. Aumenta mi fe para que yo pueda vivir en tu paz y en tu amor. En el nombre de Jesús, Amén.

Si has orado, pero continúas sintiendo ansiedad, temor, desesperación, es porque no le has entregado tus cargas al Señor. No has confiado lo suficiente e inconscientemente te has quedado con esa ansiedad dentro de ti. Continúa orando, clama al Señor, reconoce ante él tu incapacidad de soltar tu ansiedad y todo eso que te molesta. Humíllate ante él, pídele que te ayude y él te ayudará. Mentalmente visualiza la acción de tomar tu ansiedad y “echarla” fuera de ti, directamente en los brazos de nuestro Abba Padre. Persiste en la oración hasta que sientas que la paz inefable del Señor inunda todo tu ser.


“Gracia y Paz!

¿NO PUEDES CONTROLAR TU ANSIEDAD?



¿NO PUEDES CONTROLAR TU ANSIEDAD?

1 Pedro 5:6-7
“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”

La ansiedad es un estado del ánimo que se manifiesta con mucha inquietud y nerviosismo. Esto produce en la persona ansiosa, impaciencia, cansancio físico y mental, irritabilidad, dificultad para conciliar el sueño (insomnio), alta presión arterial, palpitaciones o taquicardia, y muchos otros efectos negativos. Es decir, la persona que está sufriendo de ansiedad vive en un estado de constante angustia y carece totalmente de paz y tranquilidad espiritual. Esto hace su vida miserable, y asimismo afecta a los que están a su alrededor.

Con mucha frecuencia la ansiedad está asociada a preocupaciones que existen en la mente de una persona. Por ejemplo: una difícil situación económica, la espera de los resultados de unos análisis o pruebas médicas, el extraño comportamiento de un hijo adolescente. De igual manera podemos sentir ansiedad cuando esperamos una noticia que demora mucho en llegar, o cuando se aproxima una situación a la que tendremos que enfrentarnos y sabemos que será muy incómoda y desagradable. También puede ser miedo a tener un accidente, o a quedarse sin trabajo, a enfermarse o a morir.

Estas y muchas otras pueden ser las causas que produzcan ansiedad en una persona. Pero, cualquiera sea el origen, la escritura de hoy nos exhorta a que la “echemos” sobre nuestro Padre celestial. “Echar”, según el diccionario, es: “Hacer que una cosa vaya a parar a alguna parte, dándole impulso con la mano o de otra manera”, es decir ponerla lejos de nosotros. En este caso implica que nos libremos de toda esa ansiedad que nos está afectando. Esto, obviamente, resulta muy difícil para una persona que se encuentra en tal estado de nerviosismo y desequilibrio emocional. Lo primero que nos dice nuestro Padre amoroso, por medio del apóstol Pedro es que nos humillemos, es decir que seamos humildes y reconozcamos nuestra incapacidad de resolver la situación por nosotros mismos. Una vez estamos conscientes de esto, nos refugiamos bajo “la poderosa mano de Dios”, y “echamos toda nuestra ansiedad sobre él” con la absoluta seguridad de que “él tiene cuidado de nosotros”. Entonces, “cuando fuere tiempo”, o sea de acuerdo a sus planes para nuestras vidas, él nos levantará y nos exaltará. De esto tenemos que estar seguros, pues siempre que acudimos a Dios, confiando en él, nos responde y nos ayuda.

El apóstol Pablo, estando preso en una cárcel en Roma, rodeado de incomodidades, siendo humillado y torturado, y esperando ser ejecutado de un momento a otro, fue capaz de encontrar paz orando constantemente. Así escribió una carta a los cristianos de Filipos, exhortándolos a no estar ansiosos o afanosos sino a llevar su ansiedad delante de Dios en oración. Dice Filipenses 4:6-7: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. Recordemos siempre que la oración es nuestra mejor arma contra el afán y la ansiedad. El autor del Salmo 119 estaba pasando por momentos muy difíciles cuando clamó a Dios diciendo: “Se deshace mi alma de ansiedad; susténtame según tu palabra” (Salmo 119:28). Sigamos estos ejemplos y busquemos la santa presencia de Dios en medio de las pruebas.

Si has orado, pero continúas sintiendo ansiedad es porque no la has echado totalmente sobre Dios. No has confiado lo suficiente e inconscientemente te has quedado con esa ansiedad dentro de ti. Continúa orando, clama al Señor, reconoce ante él tu incapacidad de soltar tu ansiedad, humíllate ante él, pídele que te ayude y él te ayudará. Mentalmente visualiza la acción de tomar tu ansiedad y “echarla” fuera de ti, directamente en los brazos de nuestro Abba Padre. Persiste en la oración hasta que sientas que la paz inefable del Señor inunda todo tu ser.

¡Gracia y Paz!
Dios te Habla

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