lunes, 3 de diciembre de 2012

SIGNIFICADO DEL BAUTISMO CON EL ESPÍRITU SANTO



¿Cuál Es El Significado Del Bautismo?
¿Qué Es El Bautismo En El Espíritu Santo?
¿Cuál Es El Propósito Y Efecto De Ser Bautizado?

Mateo 3:11
“Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego”.

La palabra traducida al español "bautismo" viene de la palabra griega "baptizo". Aunque muchos insisten que esta palabra significa 'sumergir' y que solo así debe ser administrado el bautismo, en realidad eso no es del todo cierto. La Biblia desde el Antiguo Testamento nos habla de 'bautismos' los cuales no tenían nada que ver con "sumergir". Independientemente de lo que significa esta palabra según los diccionarios seculares, debemos entender que la Biblia nos dice que el bautismo puede ser referencia a "lavar", "rociar" o "cubrir". Tiene como intención indicar no el modo sino el 'efecto'. En su uso mas directo en el NT, el de identificar (asociar o unir) permanentemente aquella cosa o persona que es sumergida (lavada, rociada o cubierta) con algo o alguien. La forma más común de 'bautizar' en la Biblia es por 'afusión' (rociamiento o derramamiento) de agua sobre el cuerpo o utensilio.

Es importante entender y recordar que el bautismo bíblico es un ritual que tipifica la 'purificación' de la persona (o cosa) que es bautizada. Solamente puede ser "asociado" o "unido" a una relación con Dios por medio de Cristo alguien que sea "purificado", "lavado" o "limpiado" de sus pecados. Por eso tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo el bautismo con agua 'tipifica' o 'representa' externamente ese lavamiento o purificación espiritual que permite al individuo (o instrumento) ser útil para Dios y libre de suciedad pecaminosa y terrenal.

Bautismo De Los Prosélitos Judíos

Los judíos estaban muy familiarizados con los bautismos o abluciones (lavamientos) que eran parte de la ley de Moisés (Hebreos 9:14).  Además dicen algunos que los Judíos  bautizaban en el pasado (aunque no hay récord bíblico sobre esto), y según dicen aun bautizan a todos aquellos prosélitos (no judíos) que se unen a su religión. Este bautismo es un ritual público requerido y el cual identifica públicamente al que es bautizado con la religión de los judíos, el Judaísmo.

Bautizados En Moisés

En la Biblia en el libro de 2 Corintios 10:1-2 nos dice "Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar". La ilustración hecha aquí por el apóstol Pablo nos dice que todos aquellos que pasaron entre el mar y estuvieron bajo la nube fueron todos en Moisés bautizados en la nube y en el mar. Ellos no fueron sumergidos literalmente en Moisés pero si estuvieron literalmente bajo la nube y en el mar, aunque no se empaparon, posiblemente fueron 'rociados' con el agua del mar y el agua de la nube; el hecho de haber estado literalmente bajo la nube y el mar los unió simbólicamente a Moisés y este se convirtió en su líder. Ahora se identificaban con Moisés como uno solo. Ellos fueron bautizados en Moisés, pero el medio para efectuar este bautismo lo fue el agua la nube y el mar. Ellos no quedaron dentro de la nube ni dentro del mar pero si quedaron unidos a Moisés. En esto existe un profundo parelelismo entre el Antiguo Pacto y el Nuevo. Siendo que la salida de Egipto del pueblo de Israel tipifica la salida del mundo (Egipto) en el Nuevo Pacto, y el bautismo con agua del Nuevo Pacto, que simboliza el bautismo con el Espíritu Santo es tipificado por este bautismo en el Antiguo Pacto, es propio entonces que los Israelitas al salir de Egipto fueron 'bautizados' (purificados) y así entonces entraron en pacto con Dios en el monte Sinaí.

Bautismo Para Arrepentimiento (Juan El Bautista)

Cuando Juan el bautista bautizaba en el río Jordán, lo hacia para arrepentimiento (Mateo 3:1).  Aquellos que obedecían a su llamado sabían lo que significaba el bautismo. Al aceptar ser bautizados por Juan el Bautista, lo hacían para quedar identificados con su mensaje. Juan utilizaba el medio más común que existe para administrar el bautismo, el agua. Aunque ellos eran sumergidos, rociados o cubiertos con el agua, en realidad no quedaban en el agua sino que quedaban simbólicamente, pero públicamente identificados con el mensaje de arrepentimiento (y purificación de pecados) que Juan predicaba.

De los ejemplos presentados podemos entender que sin bautismo no hay 'unión' o 'identificación'. Para que la persona quede identificada con la creencia (Ej. Judaísmo), la persona (Ej. Moisés), o el mensaje (Ej. Arrepentimiento), tiene que efectuarse un bautismo. Cuando Juan el Bautista predicaba, él decía, "Yo en verdad os bautizo con agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; el os bautizará en Espíritu Santo y fuego" (Mateo 3:11).  Juan estaba hablando de Jesucristo y del bautismo que él había de hacer.

Contraste Entre El Bautismo De Juan Y El Bautismo De Jesucristo

En contraste, cuando Juan bautizaba "con agua", Jesús bautizaría "en Espíritu Santo". Quizás usted pensara que la relación es distinta porque la preposición usada al referirse al agua es "con" y la preposición usada al referirse al Espíritu Santo es "en".   Aunque esto de momento parezca como una diferencia, debemos entender que lo que se esta diciendo es lo mismo.  "El medio" usado por Juan para llevar a cabo el bautismo era el agua, y "el medio" usado por Jesús para efectuar su bautismo es el Espíritu Santo.  Si leemos en Marcos 1:8 dice: "Yo a la verdad os he bautizado con agua; pero Él os bautizará con Espíritu Santo". Una vez mas, aquí podemos ver que se usan las mismas preposiciones en ambos casos. Si miramos a las palabras de Jesús en Hechos 1:5, veremos que el mismo dijo que "seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días".

La palabra griega que se utiliza en cada uno de los casos anteriores traducidos como: "con" y "en", es la palabra griega [EV].  De acuerdo al Léxico de Strong dice:

"una preposición primaria que denota (estado fijo) posición (en sitio, tiempo o estado), y (por implicación) instrumento (mediante o constructivamente) con relación al resto".

En simples palabras, cuando esta preposición es usada denota instrumentalismo al sujeto inmediato. Por ende al ser usada con referencia al agua, da a entender que "el agua" es el instrumento que se utiliza para el fin del bautismo de Juan y cuando se usa con referencia al "Espíritu Santo", da a entender que el Espíritu Santo es el instrumento que se utiliza para el fin del bautismo de Jesucristo.

Ya hemos visto que el fin del bautismo es el de (1) purificar y (2) identificar o relacionar al sujeto (cosa o persona) siendo bautizado con alguien o algo. Si leemos en 1 Corintios 12:13, dice: "Porque por un solo Espíritu fuimos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres". Aquí vemos el bautismo del creyente el cual le une al cuerpo y por consiguiente a Cristo quien es la cabeza del cuerpo.

Antes de continuar debemos ver que aquí se usa la preposición "por" (por un solo Espíritu), lo que a simple vista nos haría pensar que este bautismo es un bautismo realizado "Por el Espíritu Santo", pero tal como en los casos anteriormente mencionados, la palabra griega usada aquí y traducida "por", es también [EV]. Lo que nos da a entender que NO es el Espíritu Santo quien bautiza sino que el Espíritu Santo es el medio utilizado para realizar o llevar a cabo el bautismo.  La Biblia claramente enseña que es Jesucristo quien nos bautiza en su cuerpo, por lo tanto estamos bautizados "EN" (dentro o parte de) Cristo, no dentro del Espíritu Santo.  No es Bíblico decir que estamos bautizados dentro del Espíritu Santo.  En Gálatas 3:26 dice: "porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos". Es decir que hemos sido puestos (bautizados) dentro de Cristo (Su Cuerpo que es la Iglesia) por medio del Espíritu Santo. La idea siempre es de "unir", "identificar", "relacionar" al creyente con su Salvador, Jesucristo. 

Quisiera hacer notar que la preposición "en" aquí usada en Gálatas 3:26 para decir "en Cristo", es distinta a la utilizada en los ejemplos anteriores. La palabra aquí usada es [EIS] que de acuerdo al Léxico Griego de Strong, significa "adentro, dentro, para, hacia, entre". Es decir la palabra traducida como "en" al español en este verso, es la palabra griega que significa "meter dentro". Esta misma preposición es utilizada en 1 Corintios 12:13 cuando dice "Porque por un mismo Espíritu fuimos todos bautizados "en" [EIS] un cuerpo, ya sean judíos o griegos, sean esclavos o libres". Una traducción más directa seria: "Porque por medio de un mismo Espíritu fuimos todos bautizados dentro de un cuerpo..."

El Bautismo En El Espíritu Santo

El bautismo con o en agua de los cristianos es un simbolismo visual y para testimonio de lo que ocurre en el ámbito Espiritual. Representa la unidad y la identificación con Cristo que se establece por medio del bautismo con el Espíritu Santo. El bautismo que nos une a Cristo es el bautismo con el Espíritu Santo (Hechos 1:5; 1 Corintios 12:13). Cuando somos bautizados en agua o con agua públicamente, estamos dando testimonio de que estamos unidos a Él y tomamos parte en su muerte y su resurrección pero debemos mantener claro que el bautismo en o con agua no simboliza necesariamente el ser sepultados y resucitados como comúnmente se cree sino que simboliza la unión a Cristo quien murió y resucitó.

Romanos 6:3-4
“¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva”.

¿Cómo Y Cuando Ocurre El Bautismo En El Espíritu Santo?

El bautismo en el Espíritu Santo ocurre en todos los que verdaderamente ponen su fe en Cristo como su salvador. El bautismo del Espíritu Santo es la promesa del Padre, profetizada por Juan el Bautista y anunciada por el mismo Jesucristo. Aunque el bautismo es efectuado por Jesús, no puede ocurrir sin el Espíritu Santo. Todos los creyentes que han creído en la muerte y resurrección de Cristo, han participado con Él (Cristo) a través del bautismo. Así fueron sepultados y levantados a novedad de vida junto con Él. La vida que tenemos en Cristo es más que la vida que tuvo el pueblo con Moisés y más que la vida que tenían o tienen los prosélitos Judíos y aun más que la vida que tenían aquellos que eran bautizados por Juan para arrepentimiento. Esta vida es eterna en unión a Cristo.

El bautismo en el Espíritu Santo es algo que ocurre en todos aquellos que han creído en la muerte expiatoria y la resurrección de Cristo por lo tanto es automático. La persona que no haya sido bautizada en el Espíritu Santo simplemente NO ES Cristiano. Sin bautismo en el Espíritu Santo no hay salvación porque no hay unión a Cristo quien da vida al creyente.

La Superioridad Del Bautismo En El Espíritu Santo

A diferencia del bautismo de Moisés, del bautismo de los convertidos al judaísmo y del bautismo de Juan, el bautismo en el Espíritu Santo, además de unir al creyente al cuerpo de Cristo, le hace participe en su interior de ese Espíritu. Cuando una persona es bautizada en agua, su exterior se "lava" pero su interior queda igual. En el bautismo efectuado por Jesucristo, el del Espíritu Santo, la persona recibe el Espíritu Santo dentro de sí. Por lo tanto dice:

1 Corintios 12:13
“Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu”.

"A todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu". Esta oración tiene que ver con el lugar que toma el Espíritu Santo haciendo morada dentro de cada creyente. Es de acuerdo con la promesa de Jesús:

Juan 14:16-17
“Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros y ESTARÁ  EN VOSOTROS”.

Jesús les asegura a los discípulos que 'creen' en él que el Espíritu Santo no solamente mora (vive dentro) con los creyentes individualmente en el presente sino que "estará" (permanecerá permanentemente) morando corporativamente "dentro" de los creyentes después de su partida.  Este Espíritu Santo es comparado con el agua, el agua es tipo del Espíritu Santo:

Juan 7:37-39a
“En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.  El que cree en mi, como dice la Escritura, DE SU INTERIOR CORRERÁN RÍOS DE AGUA VIVA. ESTO DIJO DEL ESPÍRITU QUE HABÍAN DE RECIBIR LOS QUE CREYESEN EN ÉL...”

Cuando el Creyente recibe a Cristo como Salvador de su Vida, se identifica con Él en su muerte y resurrección, (El mensaje del Evangelio) y el mismo Cristo le bautiza en el agua (simbólica) del Espíritu Santo y lo identifica consigo mismo (la cabeza) y con la iglesia (su cuerpo) y le da a beber el agua del Espíritu Santo; Él hace su morada dentro del creyente, El Cual (El Espíritu Santo) corre como ríos de agua viva en su interior, llenando (controlando), limpiando, redarguyendo, santificando, dando vida, guiando, aconsejando y consolando; esta es la nueva vida en Cristo.

El Bautismo Cristiano en/con Agua

¿Qué es entonces el bautismo en agua de los cristianos?   Jesús dijo a sus discípulos:

Mateo 28:16
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.

Es claro que parte de la tarea que Jesús encomendó a sus discípulos fue la de bautizar en agua a todos los que creyeran al mensaje de salvación del Evangelio. El bautismo en agua en sí mismo no puede salvar al pecador de su pecado. ¿Porque entonces bautizamos en agua? El bautismo en el Espíritu Santo ocurre en el ámbito espiritual y solamente Dios y la persona están conscientes de lo que ha ocurrido, solamente Dios y la persona saben si ha habido un verdadero arrepentimiento. Aunque nosotros podemos desde afuera tratar de "discernir" si tal persona es verdaderamente salva o no, lo cierto es que al momento es imposible. Jesús mismo dijo que por sus frutos serian conocidos los que eran de Él.  Los frutos no siempre salen tan pronto como para poder darnos cuenta si la persona es o no un creyente nacido de nuevo. El bautismo en agua es un testimonio o demostración pública y visible de una verdad que ocurrió en el área espiritual. El bautismo en agua testifica de las verdades espirituales en cuanto al nuevo nacimiento.

Romanos 6:3-4
“¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?  Porque somos sepultados juntamente con Él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva”.

Cuando la persona es bautizada, simplemente está dando testimonio público de lo que ya ha sido hecho en el plano espiritual. Ninguna persona que haya nacido de nuevo por medio de la fe en Cristo Jesús, negará ir a o recibir las aguas bautismales. Aquel que profesa ser creyente y no obedece al mandamiento de Jesús de ser bautizado (purificado) pone en duda su conversión.

¿El bautismo en agua para perdón de pecados?

Bien entendemos que el bautismo “en agua” es relacionado en la Biblia con el ‘perdón’ o ‘limpieza’ ó ‘purificación’ de los pecados. Es evidente en el mensaje de los Apóstoles que la predicación del Evangelio también incluía la proclamación de la necesidad del bautismo “para perdón de pecados”.

Hechos 2:38
“Pedro les dijo: Arrepentios, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”.

Esta declaración esta en concordancia con el mandamiento de Cristo que dice “Id y haced discípulos, bautizándoles en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo...” (Mateo 28:18-19). Es obvio que el Bautismo en Agua es en realidad “una obra” la cual es ejercida por el hombre. ¿Cómo, pues hemos de entender estos pasajes con la declaración Bíblica que nos asegura que la salvación solamente por gracia por medio de la fe”, tal como lo hace el Apóstol Pablo en repetidas ocasiones?

Si la salvación es “solo por la fe” tal como lo declara la Biblia tan enfáticamente, pero además de eso, también hace falta bautizarse ‘en agua’ para ser salvo y si sin tal bautismo no puede haber perdón de pecados, entonces la salvación requeriría ‘una obra aparte (o adicional) de la fe’, el bautismo en agua. Algunos han interpretado basados en esto que el bautismo ‘es’ necesario para la salvación pero entendemos que tal interpretación está en contra de una interpretación propia de la declaración bíblica. Si el “bautismo en agua” fuera verdaderamente parte de la predicación del evangelio y necesario para la salvación, entonces encontraríamos dificultad con la declaración del Apóstol Pablo quien tajantemente rompe el vínculo entre el evangelio y el bautismo en agua.

1 Corintios 1:16-17
“También bauticé a la familia de Estéfanas; de los demás, no sé si he bautizado a algún otro. Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo”.

Si el bautismo en agua fuese necesario para la salvación, de que le serviría a las personas oír el evangelio y creerlo pero no ser bautizados, de la manera que lo propone Pablo. Sería una obra incompleta.

El bautismo en agua es un acto de fe

Por lo tanto es necesario entender que el bautismo en agua subsiguiente a la fe debe de entenderse no como una obra hacia la salvación sino como una obra (la primera) ‘fruto’ de la fe.  Es decir, todo aquel que ha sido salvo por medio de la fe, da el paso al bautismo ‘exteriorizando’ de esta forma lo que ha confesado creer. Si entendemos que para que haya salvación las personas deben de reconocer la suciedad de su pecado y arrepentirse de ellos y creer que la Sangre de Cristo les limpia de todo pecado, entonces al recibir el bautismo en agua están ‘simbolizando’ ese lavamiento que hace solamente la sangre de Cristo la cual nos limpia de todo pecado.

El agua natural, no tiene poder alguno para lavar pecados, sino que la fe del individuo es la que obra para perdón de pecados. Cuando alguien obedece al mandamiento de ser bautizado como lo hizo Pablo mismo:

Hechos 22:12-16
“Entonces uno llamado Ananías, varón piadoso según la ley, que tenía buen testimonio de todos los judíos que allí moraban, vino a mí, y acercándose, me dijo: Hermano Saulo, recibe la vista. Y yo en aquella misma hora recobré la vista y lo miré. Y él dijo: El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, y veas al Justo, y oigas la voz de su boca. Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído. Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre”.

El bautismo por consiguiente, tiene como objetivo demostrar que uno ha entendido que está sucio y necesita limpieza. El verdadero convertido primeramente ha reconocido su condición de pecado y se arrepiente de ellos. No puede haber salvación sin primeramente reconocerse como pecador. Una vez esto ocurre, se necesita creer en Cristo para salvación y el acto del bautismo es una demostración de que si ha habido un lavamiento en el alma el cual puede ser y es obrado únicamente por el Espíritu Santo.

Isaías 44:2-4
Así dice Jehová, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el vientre, el cual te ayudará: No temas, siervo mío Jacob, y tú, Jesurún, a quien yo escogí. Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos; y brotarán entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas”.

El bautismo en agua es entonces una “obra de fe” que identifica al que es bautizado con la limpieza o purificación espiritual de sus pecados.

Colosenses 2:11-15
“En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”.

Como hemos visto, el bautismo (interno en el Espíritu y externo en la carne) en el Nuevo Testamento es directamente relacionado con la circuncisión (externa en la carne e interna en el Espíritu) del Antiguo Testamento. Esto nos quiere decir que tanto el bautismo en agua como la circuncisión de la carne “representan” el ‘cortar’ y ‘lavar’ la suciedad del pecado con el fin de poder pertenecer al pueblo de Dios (Génesis 17:11,14; Mateo 28:19; Marcos 16:16; Hechos 2:41,47; 1 Corintios 12:13; 1 Pedro 3:21) compuesto por aquellos cuyos pecados han sido lavados o limpiados.

Debemos aclarar que el simple hecho de que alguien haya profesado fe en Cristo y se halla bautizado en agua (como lo hacen todos los que profesan ser creyentes), no garantiza que aquella persona se ha arrepentido verdaderamente de sus pecados ni que haya creído verdaderamente en Cristo ni que sus pecados hayan sido verdaderamente lavados por la sangre de Cristo. El tiempo y el testimonio darán claridad sin en verdad alguien es o no es un verdadero creyente.

Aunque todos los verdaderos creyentes hemos sido bautizados con el Espíritu Santo y hechos participantes del Cuerpo de Cristo, debemos de buscar de manera continua la llenura del Espíritu Santo en nuestra vida.

1 Corintios 12:13
“Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu”.


“Gracia y Paz”
Vida Eterna

domingo, 2 de diciembre de 2012

A LA DERECHA O A LA IZQUIERDA




F              LECTURA: Mateo 20:20-28

Santiago y Juan, discípulos de Jesús, fueron en una ocasión con su madre donde Jesús estaba, al llegar hasta él, la madre le pidió un favor: que cuando llegaran al cielo, sus hijos se sentaran uno a la derecha y otro a la izquierda del trono.

Jesús les respondió:

- Ustedes no saben lo que piden, ¿están dispuestos a sufrir todo lo malo que va a pasarme?

Ellos le dijeron:

- Sí, estamos dispuestos.

Jesús les volvió a decir:

- Ustedes sufrirán mucho, pero solo mi Padre es el que decide quienes serán los que ocupen esos puestos en mi reino.

Los demás discípulos se dieron cuenta de lo que Juan y Santiago pretendían, se enfadaron con ellos. Entonces Jesús llamándolos a todos les dijo:

- En los países, los gobernadores no dejan hacer absolutamente nada a su pueblo sin su permiso, e imponen su autoridad sobre cada uno de los habitantes, así es en el mundo. Pero entre ustedes no debe ser así. Todo lo contrario, aquel de ustedes que quiera ser importante, debe servir a todos los demás. Si alguno quiere ser el primero, deberá ser el esclavo, el siervo de todos.

Yo soy así, yo no he venido a ser servido, sino a servir, a servir a los demás. Vine para librar a la gente del pecado, y para que eso suceda, pagaré con mi vida.

Es precioso el ejemplo que Jesús nos deja de servicio, siendo El quien es, Dios, vino a servir a toda la humanidad, y fue humilde.

Él nos enseña que nosotros como cristianos debemos de tener esa misma humildad y no preocuparnos por los puestos que vamos a ocupar, sino que nuestra meta tiene que ser servir a todos los hermanos, y ya Dios se encargará de recompensarnos.

ORACIÓN:
Gracias Dios porque viniste a servirnos, ayúdame también a ser un siervo, a servir a los demás en todo, y no buscar reconocimiento, sino buscar ayudar siempre. En el Nombre de Jesús. Amén.

“Gracia y Paz”
Devocionales para Niños

EL TÉ VERDE, EL MEJOR TÉ



La diferencia entre el té verde y el común o negro (el más difundido en occidente) radica en su elaboración. El té negro se deja secar y fermentar después de cosechados, a diferencia del té verde que no se deja fermentar ni antes ni después del secado, para que retenga los ingredientes activos de la planta (polifenoles). Como el té verde esta menos procesado que el negro contiene más cantidad de antioxidantes y por ello, es el más potente de los dos. Su color es verde claro tirando a amarillento y no marrón rojizo como el negro.

Sus beneficios:

·     Ayuda a prevenir el envejecimiento.

·     Disminuye el colesterol malo y contribuye a aumentar los niveles del bueno.

·     Tiene un gran efecto antioxidante, por lo que ayuda en la lucha contra el cáncer y ciertas enfermedades degenerativas.

·     Mejora la concentración y alivia la fatiga tanto física como emocional.

·     Debido a su poder estimulante acelera el metabolismo y ayuda a disminuir de peso.

·     Disminuye los niveles de azúcar en la sangre por lo que ayuda a prevenir y/o controlar la diabetes.

·     Previene la hipertensión.

·     Ayuda a eliminar grasas y toxinas debido a su efecto diurético.

·     Es astringente, ayuda en casos de diarrea.

·     Disminuye los triglicéridos y el riesgo de problemas cardiovasculares.

·     Refuerza el sistema inmunológico y ayuda a luchar contra ciertas enfermedades.

·     Debido a su alto contenido en fluoruro previene la caries.

·     Previene el mal aliento ya que ayuda a eliminar las bacterias de la boca.

·     Fortalece los huesos ya que, además de ser antioxidante, aporta calcio, flúor, fósforo y magnesio.

·     Evita la formación de coágulos en la sangre.

·     Su bajo aporte calórico lo convierte en un gran sustituto de jugos y gaseosas, bebidas mucho más azucaradas.

·     Contribuye a la hidratación de la piel.


SIEMPRE CONSULTA A TU MEDICO, para que mantengas tu cuerpo sano; “Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer” (Génesis 1:29). “He aquí Yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad” (Jeremías 33:6), “¿o ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 corintios 6:19).

“Gracia y Paz”
Publicado por: Carlos Martínez M.
Fuente: Nutrición

¿HAS DEJADO TU PRIMER AMOR?



Apocalipsis 2:1-7
“Escribe al ángel de la iglesia en Efeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto: Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de donde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios”.

¿Has sentido alguna vez como si estuvieras haciendo todas las cosas bien, diciendo las palabras correctas, creyendo las verdades exactas y poniéndolas en práctica en tu vida, y a pesar de eso no te sientes tan cerca de Dios? No sientes la paz y el gozo del Señor inundando constantemente tu corazón. Más bien sientes intranquilidad, ansiedad, zozobra. ¿A qué se debe?

Hay ocasiones en las que estamos esforzándonos sobremanera en el servicio al Señor; dedicamos tiempo extra en asistir a reuniones y actividades de la iglesia, visitamos enfermos, participamos en evangelismo, etc. Sin embargo hay algo que nos impide sentir la misma satisfacción y paz espiritual que tiempo atrás sentíamos. ¡Y no estábamos tan activos en la obra del Señor! ¡Aquí está precisamente el problema! A veces estamos tan ocupados en la obra del Señor, que nos olvidamos del Señor de la obra.

En el pasaje de hoy (su carta a la iglesia de Efeso) Jesús les dice a ellos que él conoce sus obras, su arduo trabajo, su paciencia, su intransigencia con aquellos que no actúan bien, sus sufrimientos. Sin embargo acto seguido les dice: “Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor”. Los cristianos de Efeso, a pesar de que pasaban la mayor parte del tiempo sirviendo en el ministerio, permitieron que su relación con Dios se enfriara. En esta carta el Señor les recordó que sus buenas obras no debían reemplazar el valor de su comunión con él. ¿Estás activamente sirviendo a Dios? ¡Muy bien! Sin embargo, asegúrate que tus obras sean el resultado, no el substituto, de tu íntima y profunda comunión con el Señor.

Cuando damos nuestros primeros pasos en el mundo espiritual, después de haber conocido a Jesús, sentimos una especie de euforia que nos impulsa a buscar el rostro del Señor y pasar tiempo a sus pies disfrutando de su presencia. Algo similar nos sucedía cuando pasábamos tiempo junto a aquel primer amor de la juventud. Y cuando no podíamos estar juntos, extrañábamos su compañía. Después pasa el tiempo, nos envolvemos en el trabajo, en asuntos personales, etc. y esa relación se va enfriando.

A menudo, cristianos devotos se sorprenden al encontrar que su caminar personal con el Señor se ha ido debilitando a pesar de sus grandes obras de servicio y ministerio a otros. Tal parece que mientras más hacen para Dios, más distante lo sienten. Es imprescindible que dediquemos tiempo diariamente a leer la Biblia, meditar en ella, orar, pasar tiempo de comunión con Dios con el fin de mantener viva nuestra relación con él. ¡No podemos dejar nuestro “primer amor"!

ORACIÓN:
Padre santo, reconozco que he estado demasiado ocupado en tantas cosas que he dejado de darle la importancia que tiene el pasar tiempo de comunión contigo. Ayúdame a ponerte a ti en primer lugar en mi vida, sabiendo que entonces tú tendrás cuidado de todo lo demás. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla

LA RAZÓN PARA NUESTRA AUDACIA



Romanos 1:14-15
“A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor. Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma”.

Aunque la mayoría de los cristianos están muy familiarizados con el evangelio, muchos son reacios a compartir su fe porque no se sienten capaces de explicarlo a otra persona. Cuando nos falta confianza en nuestro conocimiento de la salvación por medio de Jesucristo, el temor a las reacciones negativas o a las preguntas, pueden impedirnos abrir la boca.

Pero recordemos que Dios nos ha dado el mensaje más importante del mundo. Puesto que enfrentamos muchas filosofías antibíblicas y a tanto engaño religioso, necesitamos tener claro el evangelio, y ser capaces de presentarlo con confianza y denuedo. No podemos dejar que el temor o la ignorancia nos impidan dar a un mundo perdido el único mensaje que puede cambiar el destino eterno de una persona.

El apóstol Pablo recibía con agrado cualquier oportunidad para hablar a la gente de Cristo, porque se centraba en el poder transformador del evangelio, no en las reacciones negativas que podía encontrar. A menudo, la razón por la que nos avergonzamos de hablar de nuestra fe, es porque estamos preocupados por nosotros mismos. Pero si prestamos atención a las personas que están en nuestro entorno, si expresamos un interés sincero por ellas y si le pedimos a Dios que nos abra una puerta para compartir nuestra fe, Él responderá nuestra oración.

Tendemos a interesarnos por actividades que se desvanecen con el tiempo. Pero las almas son eternas y las personas necesitan conocer al Salvador. Busque oportunidades para saber cómo están. Cuando las necesidades de otras personas conmuevan su corazón, usted estará deseoso de presentarles el evangelio.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

NUEVAS CRIATURAS EN CRISTO JESÚS



Mateo 16:24
“Entonces Jesús dijo á sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz, y sígame”.

Antes de ser salvos por Jesús, somos esclavos de la carne. Hacemos LO QUE QUEREMOS HACER; lo que nos da consuelo o placer. Pero La Biblia dice que los verdaderos discípulos de Cristo han crucificado la carne y sus deseos. Hay un CAMBIO en nuestra vida cuando venimos a Cristo, o más bien dicho, tenemos UNA NUEVA VIDA; “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.

SIN UN CAMBIO, NO HAY SALVACION. Fíjate que no somos perfectos, pero tenemos otro rumbo, otra dirección en la vida. Íbamos en una dirección, y ya vamos en otra. Si quieres venir a Cristo, tienes que negarte a ti mismo, tomar tu cruz, y seguirle a Él. Así empiezas la vida más productiva y buena aquí en la tierra, y “gozo inefable y glorificado” CUANDO EL VUELVA y nos recoja para encontrarle en el aire para empezar una eternidad de bendición y gozo que actualmente nos está preparando. “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día


sábado, 1 de diciembre de 2012

¿DÓNDE ESTÁ EL "YO DECLARO" "YO DECRETO" QUE NO LO VEO?



Si Jesús hubiera querido que los hombres oraran de la forma como mucha gente lo practica hoy haciendo expresiones como: "Yo declaro", "yo decreto", "yo ordeno" (Frases o palabras de orden o mandato, en vez de un pedido sumiso) y cosas semejantes a estas, él lo hubiera dicho. En cambio, en la Biblia encontramos ejemplos muy diferentes a las prácticas de hoy. Veamos:

Lucas 18:9-14
“A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido”.

Debemos notar aquí que tanto el fariseo como el publicano tenían fe en el sentido que dirigían sus oraciones al ser supremo. Hasta aquí vamos bien, dos hombres dispuestos a elevar una oración al Dios del cielo. Luego vemos dos actitudes diferentes en la oración individual. Uno confiaba en sus logros personales y el otro no encontraba complacencia en sus obras y reconocía que sólo Dios podía salvarlo. Uno fue justificado y el otro no. El simple hecho que el publicano fuera justificado y el fariseo no, nos deja conocer que a Dios no le impresiona la religiosidad. No le impresionan la fama de hombre, los templos, las fachadas, ni tampoco le impresiona el concepto que usted tenga de usted mismo. ¿Qué le impresiona a Dios? A Dios le impresiona un corazón contrito y humillado. Dice que aquel que se mostró completamente dependiente de Dios fue el que recibió el perdón o justificación. De la misma manera, tampoco veo aquí una muestra de las arrogancias modernas del "yo declaro", "yo decreto esto o aquello". Si Cristo hubiera querido que su iglesia practicara la clase de decretos modernos que vemos en muchas de las congregaciones, tendríamos ejemplos de gente orando de esa manera. Es decir, la parábola del publicano y el fariseo hubiera sido de otra manera. Hubiera sido de la siguiente manera:

"A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: DIOS YO DECLARO QUE SOY LO SUFICIENTEMENTE JUSTO POR ENCIMA DE LOS DEMÁS MORTALES. DECLARO QUE NO HAY CONDENACIÓN PARA MI. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: DECLARO QUE SOY PERDONADO, DECLARO QUE NO HAY CONDENACIÓN PARA MI, DECLARO QUE TU ME EXALTAS AL CIELO. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido." -(VERSIÓN DE LA BIBLIA MODERNA DE LA FALSA RELIGIOSIDAD).

Tengamos cuidado y no estemos cambiando la oración a Dios por una oración "con nosotros mismos".

En Lucas 18:9-14 vemos que Cristo dice de forma clara que el fariseo "oraba consigo mismo", sin embargo, al principio de su "plegaria" menciona a Dios. La falsa religiosidad tiene a Dios en su boca, en cambio no es a Dios a quien le pertenece.

De la misma manera, cuando vemos gran parte de los altares modernos con Dios en sus bocas, pero cambiando el mensaje de la Biblia, tenemos la misma falsa religiosidad.

¿Le estamos orando a Dios cuando decimos: "Yo decreto esto o aquello", "Yo declaro", "Yo, yo, y yo..."? ¿No es más bien el mensaje bíblico el que el hombre baje su mirada ante el Creador en humillación y con nariz en suelo suplique, clame, ruegue que Dios le atienda? Sé que alguno osará decir: "Ah, es que tenemos la autoridad dada por Cristo que nos autoriza a ordenar cosas en el nombre de Jesús". La respuesta es que Cristo mismo siendo todo Dios también oraba y tenemos ejemplos de sus oraciones en la Biblia y dice:

Lucas 22:41-42
"Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya".

Lucas 11:2-4
“Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal”.

¿Dónde está el "Yo declaro" que no lo veo?

¿No es más bien la oración un pedido humilde y sumiso que una orden o mandato?

¿De dónde están sacando la práctica del "declara" y los "decretos"?

Lo sacan de la Nueva Era y es la forma de hablar de Walter Mercado. Véalo usted mismo.

Dice Walter Mercado:

/ Signo de Libra / "Abre tu corazón a los milagros de la vida. Declara y reafirma en este mismo instante lo que tú deseas que te traiga paz y esa felicidad que tanto anhelas. Comienza por reconocer que en tu interior existe un caudal de sentimientos que son los que te hacen ser único y a la vez uno con la mente universal." - Walter Mercado / Web secular llamada: reymisterios (punto) com

Que conste no creo en los horóscopos, ni tengo por costumbre leerlos. Coloco ese enlace para que puedan ver por ustedes mismos que el lenguaje de la Nueva Era esta infiltrado en muchas practicas modernas en las iglesias y son simplemente ANTIBÍBLICAS.

¿Oran los paganos de una manera más reverente?

Hace un tiempo atrás estaba viendo la película Avatar. Una clase de filme que promueve ideas del hinduismo y la reencarnación de los "dioses". Me llamó la atención una parte del filme donde uno de los personajes principales se encontraba orando. Sí, leyó bien, dije orando. Uno de los "avatar" estaba "orándole" a "la madre tierra". Y lo que me llamó la atención fue que el estilo de oración que usaron fue uno reverente hacia su ídolo. Le hablaba de una manera de respeto, armonía y amistad. Una clase de conversación íntima donde el avatar le exponía sus inquietudes a lo que ellos consideraban era su deidad. Lo que me sorprende de esto es que nosotros como cristianos hemos distorsionado la oración cristiana y la hemos llenado de "decretos", "exigencias", y toda clase de actitudes erradas. En cambio, en un filme pagano había un personaje dirigiendo una oración reverente y adecuada, pero hacia a un ídolo. ¿Será que nuestro egoísmo nos ha llevado por caminos distorsionados de la fe cristiana?

“Gracia y Paz”
Aprendiendo La Sana Doctrina

viernes, 30 de noviembre de 2012

SI NO DA $$$ ES UN COBARDE... ¿SI DA $$$ ES UN VALIENTE?



2 Pedro 2:1-3
“Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas…”

De la misma forma como se tergiversan el sacrificio de Abraham al decir que “Dios lo bendijo porque Abraham sacrifico” y por lo tanto las personas tiene que “sacrificar $$$” para que Dios les responda, así también lo hacen con la historia de Gedeon para continuar con su comercio con la fe. Los madianitas eran gente del desierto que descendían de la segunda esposa de Abraham, Cetura (Génesis 25:1-2). De esta relación surgió una nación que siempre estuvo en conflicto con Israel. Años antes los israelitas, cuando todavía peregrinaban en el desierto, lucharon contra los madianitas y casi los destruyeron completamente (Números 31:1-20). Debido a que no los aniquilaron totalmente, la tribu volvió a poblarse. Aquí estaban de nuevo oprimiendo a Israel.

En Jueces 6:14 fue Dios quien ya había determinado por medio de Gedeon liberar a su pueblo. No fue Gedeon quien sacrifico para que Dios apareciera, sino la Soberanía de Dios eligiendo a un hombre de entre el pueblo. (Dios no intercambia favores con el hombre, el ser humano no tiene absolutamente nada que ofrecerle a Dios que él no lo tenga). Se intenta tergiversar los textos haciendo aparecer a Gedeon como un hombre “indignado” con la situación, al punto de “reclamarle” al Ángel del Señor (lo cual se toma como referencia para enseñar a las personas a reclamar y exigir a Dios sus promesas).

Vemos a un Gedeon que no se hacia cargo del “porque” los enemigos prevalecían, al punto de transferirle a Dios la culpa. Jueces 6:13: “Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas”.

Vemos al comienzo del capitulo el “por que” de esa situación que estaba pasando el pueblo:

Jueces 6:1: “Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos del Señor; y el Señor los entregó en mano de Madián por siete años”. La ayuda de Dios vino de la misma forma como lo hace ahora: cuando oramos, cuando clamamos a El.

Jueces 6:6-8: “De este modo empobrecía Israel en gran manera por causa de Madián; y los hijos de Israel clamaron a Jehová. Y cuando los hijos de Israel clamaron a Jehová, a causa de los madianitas, Jehová envió a los hijos de Israel un varón profeta, el cual les dijo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Yo os hice salir de Egipto, y os saqué de la casa de servidumbre”.

Jueces 6:25-26: “Aconteció que la misma noche le dijo Jehová: Toma un toro del hato de tu padre, el segundo toro de siete años, y derriba el altar de Baal que tu padre tiene, y corta también la imagen de Asera que está junto a él; y edifica altar a Jehová tu Dios en la cumbre de este peñasco en lugar conveniente; y tomando el segundo toro, sacrifícalo en holocausto con la madera de la imagen de Asera que habrás cortado”.

Jueces 8:22-23: “Y los israelitas dijeron a Gedeón: Sé nuestro señor, tú, y tu hijo, y tu nieto; pues que nos has librado de mano de Madián. Mas Gedeón respondió: No seré señor sobre vosotros, ni mi hijo os señoreará: Jehová señoreará sobre vosotros”.

Fíjese que detalle: le ofrecieron la corona de Israel, y la rechazó. Él era consciente que lo que se había hecho, lo había hecho Dios.

Como vimos la promesa de liberar al pueblo fue hecha mucho antes del holocausto, no estaba "condicionada" (y no como lo quieren hacer creer hoy que Dios “respondió” a causa del sacrificio y de esa forma hacer que las personas hoy “sacrifiquen $$$” para lucrar con la fe de ellos). Aun así Gedeon seguía pidiendo “señales” a Dios mostrando su debilidad. Había reunido una gran cantidad de hombres para el combate, confiando en la fuerza de su brazo.

Jueces 7:2: “Y Jehová dijo a Gedeón: El pueblo que está contigo es mucho para que yo entregue a los madianitas en su mano, no sea que se alabe Israel contra mí, diciendo: Mi mano me ha salvado”. Entonces Dios dejo apenas 300 hombres (la victoria seria por mano del Señor).

Jueces 7:7: “Entonces Jehová dijo a Gedeón: Con estos trescientos hombres que lamieron el agua os salvaré, y entregaré a los madianitas en tus manos; y váyase toda la demás gente cada uno a su lugar”. Jueces 7:9: “Aconteció que aquella noche el Señor le dijo: Levántate, y desciende al campamento; porque yo lo he entregado en tus manos”.

LA FUERZA DE GEDEÓN NO ESTABA NI EN SU INTERIOR NI EN SU EXTERIOR, SINO EN DIOS. El ejército de Gedeón simplemente observó cómo el ejército de Madián se llenaba de pánico, confusión y huía desordenadamente. Ningún hombre tuvo que sacar su espada para derrotar al enemigo. El pequeño ejército de Gedeón nunca hubiera podido lograr semejante victoria con sus propias fuerzas. Dios quería demostrar a Israel que la victoria dependía no de la fuerza o del número, sino de la obediencia y el compromiso con El.

ESA OBEDIENCIA NO ES COLOCAR DINERO EN UN SOBRE, SI NO VOLVERSE DEL MAL CAMINO DEL PECADO Y VIVIR EN SANTIDAD CON LOS OJOS PUESTOS EN EL AUTOR Y CONSUMADOR DE LA FE, ESPERANDO SU REGRESO GLORIOSO POR SU IGLESIA.

El Apóstol Pablo decía:
1 Corintios 11:1 “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo”.

¿ENSEÑO EL APÓSTOL A ESTAR ”INDIGNADO”?

Filipenses 4:11
“…pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación”.

Hebreos 13:5 
“Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré”.

1Tito 6:6-8
“Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído  este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto”.

¿Será que el Apóstol Pablo tenia “poca visión” o era un “fracasado” como dicen los súper ungidos de hoy con sus “nuevas revelaciones” ambiciosas?

ALGUIEN DEBE ESTAR EQUIVOCADO

EL DIOS DE LA DOCTRINA DE LA PROSPERIDAD ES TAN ANTI-BÍBLICO QUE TE "CAMBIA LA VIDA" A CAMBIO DE DINERO....

nota: manipulan a las personas diciéndoles: si usted no participa es como uno de los cobardes que por miedo se quedo en la cueva... pero si usted participa levantando su sobre, es "valiente como Gedeon".

No dejo que Dios actuara en el. (Jueces 8:22-23) Recogió el oro madianita e hizo un símbolo que llego a ser objeto de adoración para los israelitas. No pudo mantener al pueblo de Dios en sus caminos; pues después de que murió el pueblo regreso a la idolatría.

AL “SACRIFICAR” DINERO SE COMETEN POR LO MENOS 3 HEREJÍAS:

1.- Se esta negando el ultimo y perfecto Sacrificio hecho por el Hijo de Dios, porque al tener que hacer “su sacrificio” esta diciendo que usted debe completar algo que el no pudo conquistar en la cruz para dárselo por gracia a sus hijos. Romanos 8:32: “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?”.

2.- Todo lo que un cristiano recibe, no es por meritos, sino por su misericordia, pero usted al “sacrificar” está diciendo que tiene meritos de recibir algo, por causa de el “sacrificio” que usted hizo, e incluso se le enseña a usted a “reclamar” y a “exigirle” a Dios por causa del dinero que usted colocó en un sobre.

3.- Usted esta practicando algo que Jesús ni la iglesia primitiva enseñaron, los apóstoles nunca instaron a los creyentes a sacrificar dinero a Dios a cambio de beneficios y favores. JESÚS NO PRESENTO A UN DIOS QUE VENDE SUS BENDICIONES A SUS HIJOS. (Dios no es un traga-monedas que funciona con dinero). En el Nuevo Pacto, a través de SU SACRIFICIO, tenemos acceso al Padre para PEDIR, no tenemos necesidad de hacer transacciones monetarias con Dios, por cuanto la base de este pacto es la sangre preciosa de nuestro Señor Jesucristo y no el dinero.

ASÍ NOS ENSEÑÓ NUESTRO SEÑOR:

Mateo 21:22
“Y todo lo que PIDIEREIS en oración, creyendo, lo recibiréis”.

Marcos 11:24
“Por tanto, os digo que todo lo que PIDIEREIS orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”.

Mateo 7:7
“PEDID, y se os dará”

Juan 15:7
“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, PEDID todo lo que queréis, y os será hecho”.

Juan 16:24
“Hasta ahora nada habéis PEDIDO en mi nombre; PEDID, y recibiréis”.

Juan 14:13-14
“Y todo lo que PIDIEREIS al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo PIDIEREIS en mi nombre, yo lo haré”.

Juan 16:23
“De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto PIDIEREIS al Padre en mi nombre, os lo dará”.

Juan 15:16
“para que todo lo que PIDIEREIS al Padre en mi nombre, él os lo dé”.

Mateo 7:11
“Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?”


¿es dando dinero o simplemente pidiendo?

Hechos 8:20
“Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero”.


“Gracia y Paz”
Tiempos de Apostasía 

¿SABES QUIÉN ES JESÚS?




(LECTURA: Mateo 16:13-28)

Jesús les hizo una pregunta a sus discípulos cuando estaban llegando a un pueblo llamado Cesarea de Filipo:

- ¿Qué dice la gente acerca de mí, de quien soy yo?

Los discípulos les contestaron que algunos decía que era Juan el Bautista o alguno de los profetas como Elías o Jeremías.

Entonces Jesús les preguntó a ellos directamente que pensaban sobre quién era El, y Pedro le contestó:

- Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Pedro le dijo que El era el Mesías que llevaban tanto tiempo esperando, el Mesías prometido para libertar al pueblo.

Y Jesús le dijo que era bienaventurado, porque esa verdad no salió de él, sino que fue revelada por Dios mismo, El se lo había descubierto.

Entonces, Jesús ordenó a sus discípulos que no contaran a nadie que El era el Mesías prometido, porque todavía no era el momento de declararlo.

Luego, Jesús comenzó a decirles a sus discípulos todo lo que iba a acontecer, y les relató que tendría que ir a Jerusalén y que allí, le matarían, pero que tres días después iba a resucitar.

Entonces Pedro, le dijo: que eso no pase nunca Señor – no lo iba a permitir.

Pero Jesús le dijo, apártate de mi Satanás, porque esa es la voluntad y los planes de Dios para la salvación del mundo y tú me estás pidiendo que no la cumpla.

Finalmente Jesús se dirigió de nuevo a todos los discípulos y les dijo que si de verdad quieren ser discípulos suyos tienen que olvidarse de hacer su propia voluntad, y buscar hacer solo la voluntad de Dios. Si solo buscan salvar sus vidas, al final la van a perder, pero si son capaces de dar sus vidas por Jesús, entonces la salvarán.

No vale de nada que una persona consiga en la vida todo lo que quiere, si al final pierde la propia vida y su alma.

Jesús les dijo que El volvería con poder y con sus ángeles para premiar a los que hacen su voluntad.

Hoy en día estas palabras que Jesús dijo a sus discípulos son para nosotros también. Tenemos que desear no hacer nuestra voluntad sino la suya, y de esta manera, podemos confiar en que todo nos irá bien, y nuestra vida tendrá valor.

Debemos ser capaces de dar todo por El y al final, nos iremos al lugar que ya tiene preparados para los que le sigue.

ORACIÓN:
Padre Celestial, te doy gracias por la muerte de Jesús en la cruz del calvario, yo me arrepiento de todas las cosas que he hecho mal y que a ti no te han agradado, y ahora te pido Jesús, que entres en mi corazón y te acepto como mi Señor y mi Salvador. Gracias por todo y ayúdame a ponerte a ti siempre en primer lugar y que lo más importante en mi vida seas siempre Tu. En el Nombre de Jesús. Amén.

“Gracia y Paz”
Devocionales para Niños

CÓMO AQUIETAR SU ALMA



Salmo 131:1-2
“Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; Ni anduve en grandezas, Ni en cosas demasiado sublimes para mí. En verdad que me he comportado y he acallado mi alma Como un niño destetado de su madre; Como un niño destetado está mi alma”.

¿Se apresura durante su tiempo de oración, para poder ocuparse en otras cosas? Si es así, reflexione en el ejemplo de Jesús en su hábito de apartar tiempo para estar con su Padre celestial.

A solas. Aunque Jesús estaba constantemente rodeado de personas, atendiendo sus necesidades, también entendía su propia necesidad de estar a solas. Con frecuencia, después de un intenso período de ministerio, se apartaba de las multitudes, e incluso de sus discípulos, para orar en privado.

Tiempo apartado. No importa qué estuviera pasando, Jesús solía apartar tiempo para descansar en el Espíritu, enfocarse en su relación con el Padre, y fortalecerse física y emocionalmente. Aunque las personas  clamaran por Él, su prioridad era proteger este tiempo, sabiendo que su ministerio fluía del mismo.

Quietud.  ¿Qué significa “estar quietos”? El Salmo 46:10 nos llama a estar quietos: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios”. Para saber en qué consiste esta paz interior constante, cada cierto tiempo deje de hacer algo en lo que está concentrado, y ponga su alma en contacto con la presencia del Espíritu Santo. En la lectura de hoy, David la describió como el estado de un “niño destetado”, que está en descanso perfecto y feliz, por el solo hecho de estar en los brazos de su madre.

Haga de estas cosas esenciales una prioridad, y cosechará unos inmensos beneficios en su vida de fe. Esto representa un reto en este mundo acelerado y de tantas tareas. Aquiete su corazón delante de Dios, y descubra lo mucho que necesita la paz de su presencia. ¡Es un regalo que no tiene precio!

“Gracia y Paz”

CÓMO CONQUISTAR EL TEMOR



Salmo 27:1-3
"Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado".

¿Hay un temor específico que parece surgir una y otra vez en tu vida? ¿Temes no poder pagar tus deudas? ¿Tienes miedo a la soledad? ¿Estás con temor de sufrir o de morir? ¿Sientes miedo de perder a un ser querido? Todas estas cosas son preocupaciones legítimas, pero todas ellas deberían caer en la categoría de "cosas bajo el control de Dios". Muchas veces, el rey David se encontró frente a situaciones que no sólo le provocaban temor sino que fueron peligrosas para su vida. Sin embargo, en el pasaje bíblico de hoy encontramos a David declarando con absoluta seguridad y confianza: “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?”

Y aunque nuestro temor a la muerte, a la enfermedad, a estar solos, a los problemas financieros o al terrorismo es legítimo, Dios desea que sepamos que él es mayor que todas esas cosas. Él quiere que desaparezca todo nerviosismo ante aquello que nos atemoriza, y nos exhorta a encontrar paz y tranquilidad depositando nuestras vidas en sus mano, porque: "no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio". Por lo tanto debemos rechazar ese espíritu de temor, y tener fe de que el control de nuestras vidas pertenece al Espíritu Santo, quien trae paz y seguridad a nosotros. Dios nos dice con toda claridad en su Palabra que él está con nosotros siempre, cada día de nuestras vidas. Al encomendarle la misión de reemplazar a Moisés como líder del pueblo de Israel, Dios le dijo a Josué: “Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé” (Josué 1:5). La Biblia nos cuenta que, en efecto, Dios siempre fiel a su palabra, estuvo con Josué y le dio la victoria en situaciones sumamente difíciles. Y aquel pueblo tomó posesión de la tierra que el Señor había prometido a sus antepasados.

En Marcos 6:45-51, la Biblia nos narra acerca de una ocasión en la que los discípulos de Jesús se encontraban en medio del mar de Galilea, azotados por una fuerte tormenta que amenazaba con hundir su barca. Los discípulos llevaban horas remando, luchando contra los fuertes vientos y las enormes olas, pero la barca no avanzaba, sino más bien retrocedía, porque el viento era contrario. En ese momento se les acercó Jesús, caminando sobre el mar, y les dijo: “¡Confiad; yo soy, no temáis!” Cuando ellos hicieron un alto para escuchar al Señor, y confiaron en él, dice la Biblia que Jesús subió a la barca y “se calmó el viento” (v.51). La falta de fe resulta en temor; por el contrario cuando confiamos plenamente en que Dios cuida de nosotros, el temor desaparece.

Hebreos 13:5 nos recuerda la promesa de Dios a Josué: “No te desampararé, ni te dejaré” Y seguidamente declara: “De manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre”. Esto debe ser suficiente para calmar nuestros temores, pero tenemos que creerlo, tenemos que confiar en esta promesa de nuestro Señor.

Si estás pasando por momentos de temor en tu vida, sigue el ejemplo de David, el cual declaró en el pasaje de hoy: “Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado”. Arrodíllate a orar y entrega tu situación, por difícil que esta sea, en manos de Dios, pídele que aumente tu fe y verás como su paz, que sobrepasa todo entendimiento, te inundará y todo vestigio de temor desaparecerá.

ORACIÓN:
Bendito Padre celestial, en este día quiero entregar a ti todo aquello que me causa temor e inseguridad. Confieso por fe que tú estás en control de todo y que no temeré a nada ni a nadie, pues tú estás conmigo y estarás siempre conmigo hasta el fin del mundo. En el nombre de Jesús, Amén.

“Gracia y Paz”

JUSTIFICADOS POR SU GRACIA



Tito 3:7
Para que, justificados por su gracia, seamos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna.

¿Justificados? ¡Piénsalo! ¿siendo lo pecadores que somos? ¿Qué quiere decir esto? Me gustaría aplicar esta definición a la conducta de un niño: “Justificado: Como si no hubiera pecado”. ¿Pero cómo pueden pecadores culpables como nosotros ser justificados?  ...Solamente por la GRACIA DE Dios. No por velas, no por bautismos, no por jornadas en una ciudad, o cualquier otra cosa que podamos hacer; es solamente por su GRACIA la que según su misericordia nos salva.

Lo que hemos merecido por nuestros hechos es el desprecio, el desdén, y el castigo; pero cuando nos arrepentimos de nuestros pecados, y venimos a Jesucristo, y lo recibimos por la fe, Él nos perdona nuestros pecados y llegamos a ser herederos de LA VIDA ETERNA; de manera que debemos hacer como el hombre de “El Progreso del Peregrino” que puso sus dedos en sus oídos para no oír la llamada del mundo y corría hacia La Ciudad Celestial gritando, “¡Vida, Vida, Vida Eterna!”

Jesús murió por nosotros, y su testamento para nosotros es LA vida eterna… Y SI TU TE ARREPIENTES DE TUS PECADOS LO RECIBIRÁS.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día