martes, 18 de septiembre de 2012

YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA


Juan 11:25
“Dísele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá”.

Cada día vemos que algunos alrededor de nosotros se van de esta vida. ¿Pero a dónde? Es tan común que ni siquiera pensamos en esto. Pero veamos una pregunta de Job: “Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir?” Job 14:14. La pregunta ha sido contestada por Jesús, y pronto se verificará con nosotros. Jesús había dicho a Marta que su hermano Lázaro resucitaría. Ella lo tomó como un consuelo de rutina que debía apaciguarla, y le respondió, “Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero”. Pero Jesús le clarificó, diciéndole, “Yo soy la resurrección y la vida,” y lo demostró resucitando a Lázaro y por su propia resurrección.

Tal vez en el funeral de un ser querido, o al oír de la muerte de un amigo hacemos la misma pregunta de Job: “Si el hombre muriere, ¿Volverá a vivir?”. La vida es corta; es de un día; y ya las sombras se extienden, pero esto no tiene ningún horror para quienes conocemos a quién dijo, “Yo soy la resurrección y la vida”. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? 1 Corintios 15:55.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

lunes, 17 de septiembre de 2012

NO DEJE QUE ÉL PASE DE LARGO


Génesis 18:2-9
“Y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él; y cuando los vio, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, y se postró en tierra, y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de tu siervo. Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies; y recostaos debajo de un árbol, y traeré un bocado de pan, y sustentad vuestro corazón, y después pasaréis; pues por eso habéis pasado cerca de vuestro siervo. Y ellos dijeron: Haz así como has dicho. Entonces Abraham fue de prisa a la tienda de Sara, y le dijo: Toma pronto tres medidas de flor de harina, y amasa y haz panes cocidos debajo del rescoldo. Y corrió Abraham a las vacas, y tomó un becerro tierno y bueno, y lo dio al criado, y éste se dio prisa a prepararlo. Tomó también mantequilla y leche, y el becerro que había preparado, y lo puso delante de ellos; y él se estuvo con ellos debajo del árbol, y comieron. Y le dijeron: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Aquí en la tienda”.

El versículo 5 del pasaje leído dice: “Pues por eso habéis pasado cerca de vuestro siervo”. Abraham entendió que Dios había pasado cerca de su casa, para ser servido y demostrar su amor.

La Biblia dice: “Por la fe algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles”. En la Biblia se enseña mucho con respecto a la hospitalidad; en muchos pasajes se menciona la importancia de ser hospedadores. El apóstol Juan, en su tercera carta, también le expresa ese afecto a un discípulo llamado Gayo: “Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos”.

ABRAHAM TENÍA UNA ESTRECHA COMUNIÓN CON DIOS, VIVÍA MUY CERCANO A LA PRESENCIA DEL SEÑOR, CONOCÍA E IDENTIFICABA CUANDO ÉL SE ACERCABA Y SIEMPRE MOSTRÓ UN ARDIENTE ANHELO, UN PROFUNDO DESEO POR LA PRESENCIA DE DIOS.

Si Abraham no hubiese sido un hombre espiritual, que anhelaba la presencia del Señor, dispuesto a atender,  adorar y expresar lo que había en su corazón, hubiera podido fingir que estaba dormido o confiar esta tarea a su mayordomo o alguno de sus siervos, porque contaba con trescientos dieciocho sirvientes; quizá pudo haber dado instrucciones para que nadie los atendiese, al fin y al cabo eran forasteros desconocidos; en otras palabras, tenía argumentos como para presentar una excusa y no servirles. Sin embargo, se levantó inmediatamente y salió corriendo a recibirle. Era un privilegio grande e inmerecido y Dios se lo concedió porque sabía que era diligente y estaba dispuesto a servir, a dejar lo que tuviera que hacer, para darle prioridad exclusiva a Dios.

En Juan 12:26, Jesús dijo: “Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará”.

Abraham fue constituido “servidor”; Dios honra al que le sirve, que decididamente se despoja de su vanidad, de su orgullo, de las comodidades, de todo lo que tiene, para rendirlo al Señor. Abraham se dio prisa, corrió a la tienda donde estaba su esposa y la involucró en el servicio, le dijo que amasara e hiciera panes, luego corrió donde estaba su ganado y cogió un becerro tierno y también hizo partícipe a su criado. Estos son los detalles que caracterizan a las personas espirituales; son sensibles, conocen al Señor y hacen partícipes de la bendición a otros.

Abraham involucró en el servicio al Señor a toda su casa. Les trasmitió la visión, hizo que dispusiesen su corazón para servir. En 2 Timoteo 2:2, dice: “Esto encarga a hombre fieles, que sean idóneos para enseñar también a otros”. El cristiano debe transmitirle a los demás lo que ha recibido de parte de Dios, el propósito es dar a conocer la bendición, llegar a los necesitados y para eso se necesita “diligencia”, la Biblia recalca: “En lo que requiere diligencia no perezosos, sino fervientes en el espíritu, sirviendo al Señor”. La vida cristiana tiene que ser “activa”, Dios no quiere una iglesia nominal, religiosa, mundana, indiferente, tibia; ¡Él quiere una iglesia viva, comprometida, que sea luz en medio de las tinieblas!

ABRAHAM ERA SENSIBLE A DIOS, UN HOMBRE DILIGENTE, DE ADORACIÓN Y ENTREGA. POR ESO, CUANDO EL SEÑOR PASÓ CERCA, SALIÓ CORRIENDO A RECIBIRLE; MOSTRÓ INTERÉS DE QUE POSARA EN SU CASA. SOMOS UN PUEBLO QUE ANHELAMOS LA VISITACIÓN DEL CIELO. DONDE ESTÁ EL ESPÍRITU DE DIOS, HAY LIBERTAD.

En la Biblia encontramos personas que no dejaron que Dios pasara de largo. Cuando Jesús llegó al pozo de Jacob en la ciudad de Sicar, en Samaria, una mujer vino a sacar agua. Ella estaba necesitada de Dios y Jesús, hablándole, llegó a lo profundo de su corazón. Esta mujer necesitaba agua y se le concedió una “poderosa fuente de agua viva”; al instante, ella dejo el cántaro, fue a la ciudad y dijo: “Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?” Y la gente salió corriendo, dejando todo, para ver a Jesús y Él se quedó con ellos dos días, enseñándoles la palabra y sanando a muchos. En otra ocasión, dos hombres ciegos se dieron cuenta que Jesús estaba cerca y se pusieron en el camino por donde iba a pasar; ellos no podían ver, pero escuchaban, sabían que pasaría por allí y se dijeron el uno al otro: “Viene una gran multitud, entre ellos está Jesús, quedémonos aquí hasta que Él pase, porque es la única manera en que nos puede sanar”. Al estar Jesús cerca de ellos, alzaron su voz y clamaron, diciendo: “¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!”. Al oírlos, Jesús no pasó de largo, se detuvo y los sanó.

Existen otro tipo de personas, como los habitantes de Gadara, que dejaron pasar de largo a Dios. Después que Jesús libertó a un hombre endemoniado, poseído por una legión de demonios, que nadie había podido controlar, no les importó; había operado un milagro, pero se preocuparon más por los cerdos y le pidieron que se fuera.

Existe gente que, cuando el Evangelio toca la puerta de sus vidas, dice: “A mí no me hable de esas cosas, váyase”; no quieren tener a Dios, lo desprecian.

La Biblia relata en Lucas 24:13-35, la actitud de dos discípulos que iban camino a una aldea llamada Emaús. Jesús, resucitado, se les apareció, pero al verle no le reconocieron, y fue platicando todo el camino. Cuando llegaron a la aldea, Jesús hizo como que iba más lejos, pero ellos le pidieron que se quedase, porque estaba oscureciendo. Tenían necesidad espiritual, se sentían solos, tenían miedo, por eso querían la compañía de este forastero, “mas ellos le obligaron quedarse, diciendo: Quédate con nosotros”(v. 29). Fue así que en el momento de partir el pan se dio a conocer a ellos. Entonces salieron corriendo a Jerusalén y decían: “Con razón ardía nuestro corazón cuando nos hablaba”. Es que la Palabra de Dios hace que el corazón se encienda, se llene de gozo y alegría. ¿Qué hubiese sucedido si no se lo pedían encarecidamente? ¿Qué hubiese sido de ellos?, si Jesús hubiese visto indiferencia, quizá hubiera pasado de largo; pero Él vio la necesidad y dijo: “No puedo pasar de largo, no puedo ser indiferente, tengo que quedarme aquí, para poderles revelar que no estoy muerto, he resucitado y vivo para siempre”.

¿Qué hubiese sido de Abraham si el Señor hubiera pasado de largo? ¿Su vida hubiese sido igual? No lo creo. Porque ese día, Dios le declaró el futuro: “De cierto volveré a ti; y según el tiempo de la vida, he aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo”. Dios estaba revelando que el momento estaba cerca. Humanamente no era posible; Sara, su esposa, no estaba en condiciones de concebir. Era la oportunidad de Abraham para perpetuar su descendencia.

¡No deje que Él pase de largo, reténgalo! Dígale: ¡Señor, bendíceme, tócame, sáname, atiende mis suplicas y mi necesidad! Dios quiere oír su voz, su oración, Él quiere sanar su cuerpo y llenar su alma, ¡Levántese, como hizo Abraham y reciba a Dios en su corazón!

DIOS NO PASARÁ DE LARGO SI HAY UNA PERSONA NECESITADA, PORQUE ÉL NO DESPRECIA UN CORAZÓN CONTRITO Y HUMILLADO; ÉL QUIERE HOMBRES Y MUJERES ÍNTEGROS, QUE LE ADOREN EN ESPÍRITU Y EN VERDAD.

“Gracia y Paz”
Impacto Evangelístico

NUESTRAS RECOMPENSAS ETERNAS


Apocalipsis 4:9-11
“Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas”.

A lo largo de la Biblia, encontramos referencias a la “coronas”. Demos un vistazo a estas recompensas eternas.

La corona de victoria. Para terminar bien en la vida, los creyentes necesitamos resistencia olímpica. Los atletas en los juegos de la antigüedad recibían una diadema perecedera de hojas de laurel. Pero si somos efectivos en la tarea que Dios nos ha dado, y triunfamos sobre el pecado, recibiremos una corona incorruptible (1 Co 9:25-27).

La corona de gozo y gloria. Los creyentes a quienes ayudamos a traer a Cristo, serán “nuestro gozo y gloria” delante de nuestro Señor (1 Ts 2:18-20). Imagine cómo será su regocijo en el cielo cuando vea y hable con las personas que reconocen su contribución a su desarrollo espiritual.

La corona de justicia. La vida cristiana no es fácil, pero hay una gran recompensa por vivir rectamente cuando se enfrentan la tentación o las adversidades. Los creyentes que buscan la santidad están pensando constantemente en la vida futura, y anhelan su reunión con Dios con una conciencia pura (2 Ti 4:5-8).

La corona de la vida. La aflicción y el dolor son inevitables, pero podemos cobrar ánimos al saber que gran parte del crecimiento espiritual se produce en la adversidad. Persevere para recibir la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman (Stg. 1:12).

¿Qué haremos en el cielo con las coronas que hemos ganado? Las echaremos a los pies del Señor Jesús (Ap. 4:10), como homenaje a Aquel que nos salvó, nos dio dones, nos preparó y vivió en nosotros. Todo lo bueno y justo vino a nosotros por medio del Señor, y por eso merece nuestras coronas.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

CORRÍGELOS


1 Samuel 2:29
“¿Por qué […] has honrado a tus hijos más que a mí, engordándoos de lo principal de todas las ofrendas de mi pueblo Israel?”.

La madre y terapeuta Lori Gottlieb dice que los padres que están obsesionados con la felicidad de sus hijos tal vez estén contribuyendo a que se conviertan en adultos desdichados. Los consienten, no los preparan para enfrentar el mundo real, miran para otro lado cuando hacen algo malo y tampoco los disciplinan.

En 1 Samuel, leemos que el sumo sacerdote Elí solía hacerse de la vista gorda. No sabemos cómo fue como padre cuando sus hijos eran jóvenes, pero no se ocupó debidamente del tema de su mal comportamiento cuando fueron ya adultos y servían en el templo de Dios. Eran egoístas, lujuriosos y rebeldes, y ponían sus propias necesidades por encima de la Palabra de Dios y de las carencias de los demás. Al principio, Elí los reprendió porque no obedecían, pero, en vez de destituirlos del servicio, se desentendió de la situación y dejó que siguieran con su pecado. Como consecuencia de los pecados de sus hijos y por haberlos honrado más que al Señor (1 Samuel 2:29), Dios le advirtió a Elí que su familia sería juzgada (v. 34; 4:17-18).

Como padres cristianos, tenemos la enorme responsabilidad de disciplinar con amor a nuestros hijos (Proverbios 13:24; 29:17; Hebreos 12:9-11). Cuando les impartimos la sabiduría de Dios, tenemos la bendición de poder ayudarlos para que lleguen a ser adultos responsables y temerosos del Señor.

No disciplinar a nuestros hijos denota falta de amor hacia ellos.

LEA: 1 Samuel 2:12, 27-36

Biblia en un año: Ezequiel 43–45

“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

EL VERDADERO CRISTIANISMO


Romanos 14:17
“Que el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo por el Espíritu Santo”.

Este versículo nos enseña que el verdadero Cristianismo no consiste en ceremonias externas, ni en ritos o reglas, sino es el Espíritu Santo que mora dentro de nosotros y produce una vida de gozo, paz, y justicia. Nuestra naturaleza antes de renacer, consistía en ceremonias y ritos que agradaban a los sentidos, es decir, cosas que veíamos, oíamos, o tocábamos, etc.; pero ahora que tenemos a Cristo morando dentro de nosotros, todo es distinto, porque él produce en nuestras vidas los frutos del Espíritu que son: “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” Gálatas 5:22.

El reino de Dios es la vida del Espíritu Santo en nosotros que viene como resultado del arrepentimiento y la fe en Jesucristo. Es, “Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” Colosenses 1:27.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

domingo, 16 de septiembre de 2012

CUIDA A TU PAREJA



Marcos 10:7-9
“Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”

Voy a decirte algo que seguramente te va a molestar y cuanto más te lo explique, más te molestará. Muchas veces cuidamos más lo que ya tenemos seguro, que lo que podemos perder. Por ejemplo: Si te digo que no cuides tanto a tu familia, pero que cuides más a tu pareja, ¿te vas a sorprender? -¿Cómo que no cuide a mi familia? ¡Es mi familia! -Si, pero tu familia, está segura, nunca se va a perder. ¿Has escuchado decir a alguien «por allí va mi ex hijo, o mi ex padre»? Seguro que no, pero si habrás escuchado a alguien decir «por allí va mi ex esposo/a, o mi ex novio/a»

Tus padres, hijos y hermanos, que son tu familia directa, no hay, ni puede haber «ex» Son lo más seguro que tienes y estarán allí siempre, por mucho tiempo que tarden en escribirse o hablarse, ellos son tu familia para siempre. Tu no puedes decir «ellos fueron mi padre y mi madre o ese fue mi hermano» No, ellos fueron, son y serán tus padres y tu hermano para siempre.

Sin embargo hay otro amor, el de la pareja que es el más frágil de todos los que existen. Dejar de cuidarlo y alimentarlo, es como hacer una huelga de hambre indefinida. En ambos casos ya todos conocemos el final. Es por eso que hay que darlo todo, el uno por el otro.

Si te alejas de tus padres y hermanos, por varios años, cuando regreses, ellos van a estar ahí esperándote con los brazos abiertos, para abrazarte y llorar de emoción, es un amor que nunca deja de ser. Pero, aléjate de tu pareja por más de un año y verás qué encuentras, si es que la encuentras.

Yo puedo llamar a mis padres y a mis hermanos, puedo ir a visitarlos regularmente, eso está bien, porque son nuestros parientes y necesitan de nuestro afecto y de nuestra presencia. Pero en el matrimonio, es totalmente distinto el amor debe alimentarse diariamente, es una sociedad en la cual los dos deben lograr un equilibrio en los pensamientos, en las decisiones, para que todo funcione bien. He visto muchos matrimonios destruidos, por no entender lo que significa la palabra «familia» es como querer colocar a la pareja en la categoría de «pariente» y ahí es donde empiezan los problemas y la mala relación en el matrimonio.

Tu tienes una familia para ser feliz, para que compartan sus proyectos para crecer juntos, para que sus hijos tengan un modelo a seguir y sepan que un hogar se construye desde la propias decisiones. Siempre es bueno escuchar consejos, pero jamás permitir que las influencias destructivas socaven los cimientos de la familia.

Dios hizo al hombre y a la mujer para que vivieran juntos.

“Gracia y Paz”
Noviazgo y Matrimonio

DEL DEBER AL DELEITE


Salmo 119:47
“Y me regocijaré en tus mandamientos, Los cuales he amado”.

Debido a la intensa actividad de mi esposa, a veces puede dedicarle solo un tiempo limitado por semana a cada uno de nuestros nietos. Sin embargo, cuando es posible, reorganiza sus horarios para pasar más tiempo con ellos; no por cumplir con su deber, sino porque los ama. Cuando la veo con ellos, entiendo qué significa la palabra deleite.

En el Salmo 119, David nos dice que la Palabra de Dios es su «delicia», y usa este término cinco veces (vv. 24, 77, 92, 143, 174). Además, agrega: «Me regocijaré en tus estatutos; no me olvidaré de tus palabras. […] Y me regocijaré en tus mandamientos, los cuales he amado» (vv. 16, 47). Las palabras del salmista, «me regocijaré», indican que es un acto deliberado. Sin embargo, no le resulta un carga deleitarse en la Palabra de Dios porque la ama. El estrecho vínculo de David con Dios le generaba un deseo de saber más sobre lo que su Amado quería decirle.

Asimismo, para que nosotros pasemos del deber al deleite en la Palabra de Dios, debemos fortalecer nuestra relación con Él. Cuando recordemos cuánto nos ama y nos valora, responderemos con amor y nos resultará un deleite pasar tiempo con el Señor. «¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación» (v. 97).

Sea por la mañana, por la tarde o por la noche, deléitate en la Palabra de Dios.


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LEA: Salmo 119:41-48

Biblia en un año: Ezequiel 40–42
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“Gracia y Paz”
Nuestro Pan Diario

UNA VIDA DIGNA DE SER RECOMPENSADA


Mateo 7:24-27
Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina”.

El presidente del seminario donde estudié dijo una vez que lo valioso se construye sobre un fundamento firme. Es posible que un gallinero no requiera una base muy buena, pero un rascacielos requiere toneladas de acero enterradas en la tierra. Jesucristo es el fundamento más fuerte y más firme sobre la cual puede construirse una vida.

Piense en su vida como un rascacielos. Para ser un constructor sabio es necesario...

Aplicar la Palabra de Dios. Construimos una estructura duradera por medio del estudio y la aplicación de la Palabra. Los principios y los mandamientos del Señor son la guía para una vida victoriosa.

Dar sacrificialmente, perdonar gustosamente y amar abundantemente (Hechos 2:45; Efesios 4:32; 1 Pedro 1:22). En esta edificación no hay lugar para el orgullo ni el egoísmo. Estas cosas solo sirven para construir una choza tambaleante susceptible al fuego (1 Corintios 3:13).
Usar nuestros dones para glorificar al Señor. El Espíritu Santo nos ha preparado para servir al Señor. No podemos permitirnos el ser perezosos o tener miedo, porque tenemos solamente unos pocos años para trabajar para Él en este mundo.

Compartir el evangelio. Hablar a otros de Jesucristo es el mayor servicio que podemos ofrecer a Dios y a nuestro prójimo. El Señor mismo nos ha llamado a esta tarea (Mateo 28:19).

Los constructores de rascacielos espirituales, en lugar de crear monumentos para el mundo, reflejan la gloria de Dios. La verdad es que, aunque muchos actos de obediencia solo los ve el Señor, Él recuerda toda palabra llena de misericordia y toda obra, y su propósito es recompensar cada una de ellas.

“Gracia y Paz”
Meditación Diaria

EL AMOR ETERNO


Juan 15:9
"Como el Padre me amó, también yo os he amado: estad en mi amor".

Yo he leído este versículo varias veces y pudiera haberlo dicho de memoria; sin embargo al leerlo esta mañana, me pareció como un gran misterio. ¡Piénsalo! El amor que Jesús nos tiene se compara al amor que El Padre tiene por Jesús. De verdad, Él nos ha amado con un amor eterno. Como David dice en Salmos 139:6, “Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; Alto es, no lo puedo comprender”.

Cuando Jesús les dijo a sus discípulos que Él los amaba como el Padre le amaba a Él, a lo mejor parecían incrédulos porque Él les explico que los amaba tanto que iba morir por ellos. Dijo, “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” Juan 15:13. Pero cuidado que no trates su amor con desdén o rechazo, porque conocemos al quién dijo, “Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor” Jeremías 51:36.

Hay que responder a su amor. ¿Cómo respondes tú?

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

sábado, 15 de septiembre de 2012

CELOS OPUESTOS AL AMOR


Proverbios 6:34
“Porque los celos enfurecen al esposo, el cual no perdonará en el día de la venganza”

Los celos son una lucha común. Se disparan cuando otra persona te eclipsa y obtiene algo que tú quieres, lo que puede ser sumamente doloroso, según tu nivel de egoísmo. En lugar de felicitar a la otra persona, estás que echas rayos y centellas y piensas mal de ella. Si no tienes cuidado, los celos se meten como una víbora en tu corazón y atacan tus motivaciones y relaciones. Pueden envenenarte y evitar que tengas la vida de amor que Dios diseñó para ti.

Si no disipas tu enojo aprendiendo a amar a los demás, quizá, con el tiempo, comiences a conspirar contra ellos. La Biblia dice que la envidia lleva a las peleas, a las riñas y a toda cosa mala (Santiago 3:16,4:1-2).

En las Escrituras, podemos observar una sucesión de celos violentos. Provocaron el primer asesinato cuando Caín despreció la aprobación de Dios a la ofrenda de su hermano. Sara despidió a su sierva Agar porque podía tener hijos y ella no. Los hermanos de José se dieron cuenta de que era el preferido de su padre, así que lo arrojaron a un pozo y lo vendieron como esclavo. Jesús era más amoroso, poderoso y popular que los sumos sacerdotes, así que, por envidia, tramaron traicionarlo y crucificarlo.

En general, los extraños no te producen celos. Más que nada, te sientes tentado(a) a tener celos de los que están en el mismo ámbito que tú. Trabajan en tu oficina, están en tu equipo, se mueven en tu círculo... o viven en tu casa. Sí, si no tienes cuidado, los celos también pueden infectar tu matrimonio.

Cuando te casaste, se te asignó la tarea de transformarte en el mayor animador de tu cónyuge y en el capitán de su club de admiradores, los dos se transformaron en uno y tienen que participar del placer del otro. No obstante, si reinan los celos esta meta no se logrará.

HOY, PÍDELE A DIOS EN ORACIÓN QUE TE AYUDE A CONTROLAR ESE SENTIMIENTO DE CELOS QUE HACE DAÑO.

“Gracia y Paz”

DÁDIVA DE DIOS


Romanos 6:23
Porque la paga del pecado es muerte: mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

El castigo de los pecadores es la paga, porque es algo que se han ganado por sus pecados y desobediencia a Dios. Mientras los pecadores sufren el castigo por sus pecados; la vida eterna y las bendiciones que los Cristianos gozamos es la dádiva gratis del Señor, y no se gana por ninguna cosa que nosotros podemos hacer. Sin embargo, aunque si es un regalo gratis y no nos cuesta nada a nosotros, sí tiene un precio. ¡Y qué precio! Las últimas palabras de nuestro versículo nos dicen que la vida eterna nos viene por “Cristo Jesús Señor nuestro”, esto es, por el sufrimiento, agonía y muerte que él sufrió en la cruz.

Debemos recordar que aunque es una “dádiva de Dios” para nosotros, el precio que nuestro Salvador pagó fue tremendo, por lo cual a él sea la honra y la gloria ahora y para siempre. Amén.

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

viernes, 14 de septiembre de 2012

JESUCRISTO VIVE EN MI CORAZÓN


Juan 14:19
“Aun un poquito, y el mundo no me verá más; empero vosotros me veréis; porque yo vivo, y vosotros también viviréis”.

Jesús se refería a la crucifixión y a su muerte cuando dijo que el mundo ya no lo vería. “Pero vosotros me veréis”. Y muchos de sus discípulos sí lo vieron después de la resurrección. Pero nosotros lo vemos ahora con los ojos de fe. Es como el antiguo himno de Alred H. Ackley, El vive. El vive, El vive, Jesucristo vive hoy, Anda conmigo, y habla conmigo en el estrecho camino, El vive, El vive, me imparte la salvación, Me preguntas ¿cómo sé que vive? El vive, en mi corazón!!!

“Gracia y Paz”
Un Versículo de la Biblia cada Día

jueves, 13 de septiembre de 2012

¿ESTÁS PREDICANDO LA PALABRA?


2 Timoteo 4:1-5
“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio”.

En este pasaje, el apóstol Pablo le dice a su hijo espiritual Timoteo que predique la palabra de Dios, que exhorte, que inste, que redarguya y reprenda “a tiempo y fuera de tiempo”. Esto no quiere decir que no se debe tener en cuenta el momento de hablar, pues en la evangelización al igual que en todo tipo de contacto humano existen reglas de cortesía que se deben tener en cuenta. Lo que Pablo quiere decir es que no se debe vacilar ni ser tímidos para hablar a otros acerca de la salvación a través de Cristo en toda oportunidad que se presente. Hay, sin duda, urgencia en la exhortación de Pablo. Ciertamente el mensaje a predicar es cuestión de vida o muerte, pues algún día cada ser humano se presentará delante de Jesucristo, quien “juzgará a los vivos y a los muertos”.

Esta carta de Pablo bien pudo haber sido dirigida a cada cristiano en los tiempos actuales. Estos son exactamente los deberes de todo aquel que se considere a sí mismo un seguidor de Cristo. Hay además una fuerte advertencia acerca de la existencia de maestros y pastores que “apartan de la verdad el oído”, y predican "las fábulas” que el mundo desea escuchar. Lamentablemente esto lo estamos viendo con frecuencia en estos tiempos, por lo que debemos estar firmes en la verdad de la Palabra de Dios estando “siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que demande razón de la esperanza que hay en nosotros” (1 Pedro 3:15).

Muchos “no sufrirán la sana doctrina”, es decir no tolerarán, no soportarán la enseñanza pura del Evangelio, la verdad de Dios. En contraste, tendrán una disposición para prestar atención a cualquier doctrina, enseñanza u opinión que les haga sentir confortables. Estos son los que tienen “comezón de oír”, los cuales rechazan la sana doctrina y buscan una enseñanza que se ajuste a sus propios deseos y concupiscencias. Por ejemplo, si les ofende la declaración de Cristo de que “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6), prefieren escuchar a un “pastor” o a alguien que les diga que hay muchas maneras de llegar al cielo. Claro que nada de esto es nuevo, pues hace dos mil años Jesús lo anunció, advirtiendo a sus discípulos: “Mirad que nadie os engañe; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y engañarán a muchos” (Marcos 13:5-6).

Es deber de todo cristiano predicar la palabra de Dios. No quiere esto decir que tiene que ser desde un púlpito o dirigiéndose a una multitud. Cuando Jesús dijo a sus discípulos antes de ascender al cielo: "Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura" (Marcos 16:15), les estaba exhortando a compartir lo que él les había enseñado con todos los que encontraran en su camino. Esta debe ser nuestra actitud mientras estemos en este mundo. Para ello debemos estar preparados para cuando se presente la oportunidad de hablarle a alguien acerca de la salvación eterna. Esto no resulta fácil pues el mundo en que vivimos es cada vez más corrupto y malvado y generalmente rechaza la verdad del Evangelio, pero debemos seguir el consejo que Pablo da a Timoteo: “Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio”.

Si eres un creyente, mantente firme en tus deberes cristianos, busca diariamente el rostro del Señor en oración, escudriña su Palabra y medita en ella. Allí hallarás el conocimiento y la sabiduría que necesitas para ser un ministro de nuestro Señor Jesucristo.

ORACIÓN:
Padre santo, es mi deseo cumplir con mis deberes como hijo tuyo, y honrarte con mi comportamiento. Te ruego me capacites y me des la sabiduría que necesito para predicar tu palabra y servirte como tú esperas que yo lo haga. En el nombre de Jesús, Amén y Amén.

“Gracia y Paz”
Dios te Habla 

EL ADULTERIO EN EL MATRIMONIO


Proverbios 6:32
“Mas el que comete adulterio es falto de entendimiento; Corrompe su alma el que tal hace”.

El adulterio es una acción destructora que causa mucho daño al alma del adúltero(a).

Hoy en día hay una epidemia de adulterios en nuestra sociedad contemporánea. Las causas más comunes son:

La Inconformidad: Cuando alguno de los miembros del matrimonio se siente inconforme y no sabe expresarlo, eso puede conducir a un enfriamiento paulatino de la relación que abre la posibilidad de que otra persona intervenga y comience a suplir esa necesidad. Si no se sabe controlar la situación, la posibilidad de adulterio es muy alta.

La rutina: Es una actitud de desgano que ignora la necesidad de mantener viva la relación con acciones pro-activas para el matrimonio. Es lamentablemente muy fácil caer en la rutina por causa del excesivo trabajo, de las múltiples obligaciones y el no saber cómo organizar bien el tiempo. La rutina enfría el amor y abre espacio para una relación de adulterio.

La intolerancia: Es una actitud que definitivamente va destruyendo una relación. Cuando uno de los cónyuges mantiene una actitud intolerante de manera muy frecuente, va minando las energías de su pareja y esta generalmente opta por quedarse callado(a) y se separa emocionalmente. Si conoce a alguien que le trata con amabilidad y cortesía, es muy probable que se sienta atraído(a) a esa persona.

El egoísmo y el orgullo: Son también actitudes que lesionan fuertemente las relaciones. Si uno de los miembros o los dos, tienden a pensar más en sus necesidades y gustos sin tomar en cuenta las del cónyuge. Estas actitudes generan discusiones y frecuentemente ofensas mutuas que lastiman mucho las relaciones. Si aparece otra persona con un trato diferente, entonces la posibilidad de adulterio se asoma.

La debilidad espiritual de las personas hace que no tengan la fuerza para evitar las tentaciones del adulterio y entonces se dejan llevar por la emoción del buen trato y la amabilidad de otra persona, al punto que les hace pensar que con esa persona si podrían llevarse mucho mejor que con su pareja. En realidad en la mayoría de los casos no sucede eso, pero en el proceso, se destruyen una o varias familias.

Al que comete adulterio le falta sensatez; el que tal hace corrompe su alma. La práctica del adulterio corrompe el alma de las personas y las vuelve insensatas e incapacitadas para hacer feliz a una familia y protegerla debidamente.

“Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios” (Marcos 7:21).  De las motivaciones internas del corazón salen los malos pensamientos. Por esta razón debemos llevar todo pensamiento cautivo a la obediencia a la palabra de Dios, para que esta prevalezca y nos libre de toda tentación.

“Manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lujuria” (Gálatas 5:19). El adulterio es una manifestación de nuestra naturaleza humana pecaminosa, que solo se puede combatir con crecimiento espiritual.

Si tu matrimonio está en riesgo de adulterio, busca ayuda de inmediato con un Pastor o un Ministro especializados en matrimonios. No dejes pasar el tiempo. La atención al matrimonio es de prioridad máxima.

Tú matrimonio y tu familia es el tesoro más valioso que Dios te ha dado. CUÍDALO!

“Gracia y Paz”
Noviazgo y Matrimonio