lunes, 20 de octubre de 2014
Mateo 7:13-14
Mateo 7:13-14
"Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan".
EL AMOR NO ES UN SENTIMIENTO, ES UNA DECISIÓN
El amor no es un sentimiento, es una decisión. No seas
INDIFERENTE, no seas motivo de una DESILUSIÓN.
Según la Santa Palabra de Dios, el verdadero amor incluye
por lo menos estas cuatro cosas:
1. DECIDIR— Debo decidir que amaré a la otra persona (no
importa lo que yo sienta hacia él/ella), sencillamente porque esa persona tiene
una necesidad y yo puedo satisfacer esa necesidad. El verdadero amor comienza
con un acto de VOLUNTAD.
2. DAR— Tengo que darme a mí mismo por el bien de la otra
persona. Mi preocupación no es lo que puedo obtener de la otra persona, sino lo
que yo puedo darle.
3. SACRIFICIO— Dar siempre involucra un sacrificio y un
costo. Mi amor por otra persona me puede costar dinero, puede costar mi tiempo,
puede costarme energía. Pero estoy dispuesto a gastarme y ser gastado por el
bienestar de la otra persona. El costo vale la pena (Hechos 20:25).
4. BUSCAR—Tengo que buscar lo mejor para la persona
amada. No quiero nada menos que lo mejor que Dios tiene para esa persona.
Gálatas 5:14
“Porque toda la ley en una palabra se cumple
en el precepto: AMARAS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO”.
¡Gracia y Paz!
¿ESTAREMOS LISTOS PARA EL DÍA DEL JUICIO?
Romanos 2:12-16
“Porque todos los que sin ley han pecado,
sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley
serán juzgados; porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino
los hacedores de la ley serán justificados. Porque cuando los gentiles que no
tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan
ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus
corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus
razonamientos, en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los
hombres, conforme a mi evangelio”.
La Biblia establece que todos los seres humanos somos
pecadores y por lo tanto estamos “destituidos de la gloria de Dios” (Romanos
3:23). Y dice también que “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23a). Pero
inmediatamente nos muestra una preciosa esperanza producto de la misericordia y
la gracia de Dios: “…mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor
nuestro” (Romanos 6:23b). Leemos en la Palabra de Dios que Jesucristo es el
único camino para ir al cielo (Juan 14:6); que Dios mandó a su Hijo para que
“todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16); y
que “el que en él cree, no es condenado” (Juan 3:18a). Pero también leemos que
“el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del
unigénito Hijo de Dios” (Juan 3:18b).
En Juan 12:48 Jesús dice: “El que me rechaza, y no recibe
mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará
en el día postrero” Es decir, los que han tenido la oportunidad de escuchar las
buenas nuevas de salvación tienen dos alternativas: o rechazan las palabras de
Jesús y su invitación a la vida eterna, o creen en él y reciben la salvación de
su alma y la seguridad de vivir en el cielo por toda la eternidad.
Ahora bien, ¿cuál es el destino eterno de aquellos que
mueren sin haber tenido la oportunidad de conocer las buenas nuevas de
salvación? El pasaje de hoy trata de este asunto refiriéndose a los gentiles,
los cuales no estaban bajo la ley, mientras que los judíos conocían la ley.
Acerca de esto Pablo escribe que no hay diferencia en el hecho de que tanto
unos como los otros serán juzgados. Si no conoció la ley, será juzgado como
quien no conoció la ley. Si conoció la ley, será juzgado de acuerdo a la ley. Pero
aun estos (los que no conocieron la ley), dice el pasaje, tienen una “ley
escrita en sus corazones”. Un conocimiento instintivo del bien y del mal
implantado por Dios en cada ser humano, una conciencia que dará testimonio a
ellos, “acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos”. Este “sistema de
alarma interno” nos da un sentido del bien y el mal, porque fuimos creados a
imagen de Dios. Y con seguridad Dios tuvo un propósito al ponerlo en nosotros.
Una cosa es cierta: Todo ser humano algún día comparecerá
“ante el tribunal de Cristo” y recibirá “según lo que haya hecho mientras
estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo”, dice 2 Corintios 5:10. Cuando ese
momento llegue para alguien que jamás escuchó hablar de Jesucristo y su
sacrificio redentor, Dios, en su justicia e infinita misericordia, lo juzgará
de acuerdo a lo que tuvo oportunidad de conocer. El Señor es soberano y él
emitirá juicio conforme a sus principios y a su voluntad, la cual es perfecta. Mientras
más luz llegó a esa persona mayor es su compromiso, pero el hecho de que no le haya
llegado la luz del evangelio no quiere decir que no tendrá responsabilidad ante
Dios.
Si tú has entendido que Jesucristo murió por pagar tus
pecados, y aun no lo has aceptado como tu único y suficiente Salvador, arrepiente
ahora mismo de todos tus pecados y eleva una oración a Dios pidiéndole perdón.
La Biblia dice que “si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres
en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” (Romanos 10:9).
Si lo haces, puedes tener la completa seguridad de que cuando llegue el día en
el que tengas que comparecer ante el tribunal de Cristo, serás absuelto de toda
culpa, “pues ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Romanos
8:1) ¡Amen!.
Oración:
Padre santo, gracias te doy por el precioso regalo de la
salvación que me has dado a través del sacrificio de Cristo, el cual me da la
seguridad de que cuando llegue el día en que tenga que partir de este mundo,
tendré entrada libre al cielo donde moraré contigo por toda la eternidad. En el
nombre de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
¿SABES USAR LOS TALENTOS QUE DIOS TE DIO?
Todos tenemos talentos y habilidades que podemos utilizar
para la gloria de Dios. En Mateo 25:14-28 dice que a tres siervos les fueron dados
talentos: a uno cinco talentos, a otro dos y a otro un talento. En aquellos
días los talentos equivalían a dinero.
Esta parábola dice que los dos primeros hombres usaron
sus talentos y los duplicaron. Pero el tercero, sin embargo lo enterró en la
tierra y por eso su amo se disgusto. Fue llamado “malo” y “perezoso”. ¿Qué
lección nos deja esta historia? Dios nos ha dado a cada quien diferentes
talentos, y lo hizo para que los pongamos por obra. No para que los enterremos
en la tierra como lo hizo el tercer siervo.
Podemos ver también la historia de David, el era un joven
pastor de ovejas. Nadie se imagino lo importante que llegaría a ser en aquella
época. David tenía dos talentos: sabía tocar el arpa y utilizaba muy bien su
honda, habilidades que había desarrollado como pastor, peleando con osos y
leones.
1 Samuel 16:17-18.
“Y Saúl respondió a sus criados: Buscadme, pues, ahora
alguno que toque bien, y traédmelo. Entonces uno de los criados respondió
diciendo: He aquí yo he visto a un hijo de Isaí de Belén, que sabe tocar, y es
valiente y vigoroso y hombre de guerra, prudente en sus palabras, y hermoso, y
Jehová está con él”.
David, un humilde pastor, sin expectativas importantes,
pero con dos sencillos talentos que mejoró cada día, lo llevaron a ser ungido
por el Señor para posteriormente ser el Rey de Israel.
Así como estos ejemplos hay otros en la Biblia. Lo
importante es saber que Dios nos ha dado talentos especiales a TODOS.
Absolutamente TODOS tenemos talentos de Dios, lo verdaderamente triste es que
la gran mayoría esperamos que esos talentos sean: tocar un instrumento musical,
tener buena voz para cantar, predicar con poder, sanar enfermos y levantar
muertos. Si concretamente no tienes estos talentos, eso no significa que Dios
se haya equivocado contigo y que no te haya dado ningún talento.
Recuerda, Dios es soberano y él puede usarte como menos
te lo imagines. Dios actúa en cada uno de nosotros de manera muy particular, es
por esta razón que te animo a que desarrolles los talentos que Dios te ha dado,
sean cualesquiera que sean; posiblemente sea “tocar el arpa”, pues entonces
practica y practica porque quizás ese talento te lleve al reino; posiblemente
sea “la honda”, pues entonces practica y practica porque quizás algún día
tendrás un “gigante” que destruir y ese talento será utilizado por Dios en ese
momento. Probablemente te cueste mucho trabajo saber cómo utilizar tus
talentos, pero toma en cuenta que Dios tiene múltiples maneras de actuar y
nosotros los seres humanos no tenemos la capacidad de comprender el potencial
que Dios tiene para nosotros.
David jamás se imagino que saber tocar el arpa, tan bien
como lo hacía, lo llevaría al palacio a tocarle a Saúl; igualmente nunca le
paso por la mente que un día su habilidad con la honda lo ayudaría a derrotar
al gigante. Así es Dios, él utiliza nuestros talentos para llevarnos a lugares
insospechados.
Probablemente te hagas esta pregunta: ¿Cuales son mis
talentos? Pues yo te digo que cualquier cosa que te guste hacer, piensa en que
eso es lo que lo puedes utilizar para honrar a Dios. Puede ser que te guste el
arte, o escribir poemas, etc. etc. Lo que sea, si pones por obra ese talento y
le das al Señor un poco de lo que tienes, el Señor te va dar más (Mateo 25:21).
Si en ti no vez el talento que deseas, no te desesperes pues Dios te puede usar
de manera inimaginable. Así es nuestro Dios, creativo y misericordioso.
Deja que el Señor te use. Hoy en día las iglesias están
muy necesitadas de personas con creatividad. Desarrollar nuestros talentos en
la iglesia no necesariamente es tocar música, cantar, saber predicar, etc.
Nuestra misión como cristianos es llevar el evangelio de Nuestro Señor
Jesucristo hasta lo último de la tierra. Y eso lo podemos hacer utilizando los
talentos que tenemos. Expresa el amor de Dios por medio de tu creatividad, usa tus
manos, tus píes. Usa los talentos que Dios te dio porque algún día Él te pedirá
cuentas, y te va a preguntar ¿Que has hecho con lo que te di? ¿Y tú, que le vas
a responder?
¡Gracia y Paz!
sábado, 18 de octubre de 2014
¿VES LA BONDAD DE DIOS EN TU VIDA?
Salmo 31:19
“¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado
para los que te temen, que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los
hijos de los hombres!”
Muchas veces pensamos en Dios en términos de fortaleza y
poder, y aunque sabemos que es un Padre amoroso lleno de gracia y misericordia
olvidamos resaltar en nuestra relación con él su infinita bondad. En el pasaje
de hoy, el salmista hace énfasis en la grandeza de la bondad de Dios al decir:
“¡Cuán grande es tu bondad...!”
El Diccionario de la Real Academia Española define la
palabra “bondad” como “Disposición natural a hacer el bien”. Hacer el bien es
fácil cuando se trata de aquellos a los cuales amamos o a los que se han
portado bien con nosotros, pero es prácticamente imposible que hagamos bien a
los que nos han herido u ofendido de alguna manera. Sin embargo la bondad de
Dios se ha manifestado a través de los siglos aun en aquellos que le han dado
la espalda y le han ofendido. La expresión más grande de la bondad de Dios se
reveló en el sacrificio de su Hijo en la cruz del Calvario. En su justicia, él
miró a un mundo pecador y corrupto, el cual estaba condenado a muerte por causa
de sus pecados (Romanos 6:23), pero movido por su bondad y su amor infinito
colocó todos nuestros pecados sobre su Hijo unigénito, para que “todo aquel que
en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).
Cuando la humanidad se encontraba sin esperanza, envuelta
en sus delitos y pecados, Dios abrió la puerta para la redención por medio de
la sangre de Jesucristo. Así lo expresó el apóstol Pablo en su epístola a su
hijo espiritual Tito: “Porque nosotros también éramos en otro tiempo
insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites
diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a
otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor
para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros
hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la
regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en
nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados
por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida
eterna” (Tito 3:3-7).
Cuando entendemos que la bondad es una expresión absoluta
del carácter y la naturaleza de Dios, entonces podemos confiar en que él
dispone todas las cosas (aún las que a nosotros no nos parecen buenas) para el
bien de quienes le aman, y podemos descansar tranquilamente en la certeza de su
bondad y su amor. Así lo dice en Romanos 8:28: “Y sabemos que a los que aman a
Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su
propósito son llamados” ¿Y quiénes son los que aman al Señor? Jesús nos dice en
Juan 14:21: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama;
y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él”.
Dios tiene planes en nuestras vidas, y éstos planes son
buenos, planes de paz y de bienestar, dice Jeremías 29:11. Para que estos
planes se lleven a cabo y la bondad de Dios se manifieste en nuestras vidas, es
necesario que guardemos sus mandamientos y permitamos que él dirija nuestros pasos.
La escritura de hoy nos afirma que Dios ha guardado su indescriptible bondad
para los que te temen y los que esperan en él. Habrá ocasiones en las que
tengamos que atravesar un desierto, quizás haya dificultades, escasez y
sinsabores, pero si depositamos nuestra confianza en el Señor, y esperamos en
él, podemos tener la absoluta seguridad que su bondad se manifestará sobre
nosotros y nuestros seres queridos.
En su carta a los romanos, Pablo les recuerda que “si
siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho
más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida” (Romanos 5:10). Así es
que cualesquiera sean las circunstancias que te rodeen, mantén viva en tu
corazón una esperanza y una alabanza al Señor por su infinita bondad y
misericordia. Así nos exhorta 1 Crónicas 16:34: “Aclamad a Jehová, porque él es
bueno; porque su misericordia es eterna”
ORACIÓN:
Amante Padre celestial, te doy gracias de todo corazón
por tu amor y tu bondad. Ayúdame a ser obediente y a permanecer firme esperando
en ti, en todas las circunstancias, para que tu bondad se manifieste sobre mí y
yo pueda disfrutar de tus bendiciones. En el nombre de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
viernes, 17 de octubre de 2014
¿SIENTES QUE TE HAN ACUSADO INJUSTAMENTE?
¿SIENTES QUE TE HAN ACUSADO INJUSTAMENTE?
Génesis 3:11-13
“Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas
desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? Y el hombre
respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.
Entonces Yahweh Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la
mujer: La serpiente me engañó, y comí”.
Después que pecaron desobedeciendo las órdenes de Dios,
tanto Adán como Eva, al ser confrontados por su Creador, intentaron quitarse la
culpa y echarla sobre alguien. Adán culpó a Eva, y Eva culpó a la serpiente.
Desde aquel momento y a través de los siglos siempre ha habido una tendencia en
el ser humano a echar la culpa en los demás y descargar en ellos el temor y la
frustración de una mala situación.
En muchas ocasiones la culpa cae sobre alguien que es
totalmente inocente. Cualquiera de nosotros puede, en algún momento, ser
acusado de algo que no ha hecho. El rey David pasó por esta experiencia. En el
Salmo 31 él expresa su dolor ante la campaña de calumnias y falsas acusaciones
que se estaba llevando a cabo en contra de él. Allí dijo: “Porque oigo la
calumnia de muchos; el miedo me asalta por todas partes, mientras consultan
juntos contra mí e idean quitarme la vida. Mas yo en ti confío, oh Yahweh;
digo: Tú eres mi Dios” (Salmo 31:13-14). Sin duda eran momentos de mucho pesar
los que estaba viviendo el rey David, pero él optó por dejarlo todo en manos de
Dios, depositando su confianza y su seguridad en él.
También Jesús fue acusado injustamente. Fue juzgado y
condenado por una muchedumbre enfurecida que prefirió darle la libertad a un
ladrón asesino y que lo crucificaran a él. Sin haber cometido un solo pecado,
el Señor tuvo que sufrir la horrible muerte de cruz, reservada en aquellos
tiempos para los malhechores. Sin embargo, en lugar de vengarse de todos ellos,
teniendo el poder para hacerlo, Jesús clamó a Dios diciendo: “Padre,
perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34).
Es ciertamente muy doloroso y frustrante ser acusados
injustamente. Lo más probable es que si te sucede a ti, sientas deseos de
vengarte. Sin embargo, la Biblia nos advierte en Romanos 12:19: “No os venguéis
vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito
está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor”. Si tú te empeñas en
vengarte, amargarás tu vida, perderás el gozo y la paz, y lo más probable es
que te traiga malas consecuencias. Mejor deja que Dios se encargue del asunto,
pues él lo va a hacer mucho mejor que tú. No consideres a esa persona un enemigo
porque tú no tienes adversarios humanos. Recuerda que “no tenemos lucha contra
sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los
gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de
maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12). Y a todos ellos los venció
Jesucristo en la cruz del Calvario.
Cualquiera que te acuse injustamente indudablemente es
una persona necesitada de la gracia de Dios. Va a ser necesario que pongas toda
tu confianza en Dios para tratar con ella en forma piadosa, que es lo que el
Señor espera. Confía en que Dios está desarrollando tu carácter aún por medio
de esa persona que te ha producido sufrimiento. No le pagues con la misma
moneda, no pienses en venganza, no permitas que el enemigo te use. Más bien
bendice a quien te acusó y deja todo en manos de Dios. Él se encargará del
asunto. ¿Te resulta imposible? Lo más probable es que si, pero yo te animo a
que clames a Dios por su ayuda, y su Santo Espíritu te capacitará para logarlo.
Y la paz y el gozo del Señor inundarán tu corazón.
ORACIÓN:
Padre Santo, te suplico aumentes mi fe de manera que yo
deposite en ti toda mi confianza, y no intente vengarme aun cuando me hayan
acusado injustamente. Por favor, saca de mi corazón todo resentimiento y dame
la fuerza para actuar con misericordia, conforme a lo que tú nos enseñas en tu
Palabra. En el nombre de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
jueves, 16 de octubre de 2014
PADRE, CAMBIA MI CORAZÓN...
Dios nos pide que cambiemos el odio por amor, la tristeza
por alegría, la enemistad por la paz, el desasosiego por la paciencia, la
maldad por bondad, la rudeza por amabilidad, la deslealtad por fidelidad, la
soberbia por humildad y el descontrol o desenfreno, por control propio.
Ese cambio es muy difícil para nosotros, pero es el fruto
del Espíritu de Dios en nosotros. Pídele a tu Padre celestial, que te llene con
Su Espíritu y podrás cambiar y ser obediente a lo que Dios te pide. No temas a
ese cambio.
¡Gracia y Paz!
Siguiendo a Jesús
EL REINO DE DIOS NO VENDRÁ CON ADVERTENCIA
“Y preguntado por los fariseos cuando había de venir el
reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia,
ni dirán: Helo aquí o helo allí, porque he aquí que el reino de Dios entre
vosotros está, y dijo a sus discípulos: tiempo vendrá, cuando desearéis ver uno
de los días del Hijo del Hombre y no lo veréis y os dirán: Helo aquí o helo
allí. No vayáis ni sigáis, porque como el relámpago relampagueando desde una
parte de debajo del cielo resplandece hasta la otra debajo del cielo, así
también será el Hijo del Hombre en su día, mas primero es necesario que padezca
mucho y sea reprobado de esta generación, y como fue en los días de Noe así
también será en los días del Hijo del Hombre: comían, bebían, los hombres
tomaban mujeres y las mujeres maridos hasta el día que entró Noé en el arca y
vino el diluvio y destruyó a todos, asimismo también como fue los días de Lot:
comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban, mas el día que Lot
salió de Sodoma llovió del cielo fuego y azufre y destruyó a todos. Como esto
será el día en que el Hijo del Hombre se manifestará. En aquel día, el que estuviere
en el terrado y sus alhajas en casa, no descienda a tomarlas, y el que en el
campo, asimismo no vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot. Cualquiera que
procurare salvar su vida la perderá y cualquiera que la perdiere la salvará. Os
digo que en aquella noche estarán dos en una cama, el uno será tomado y el otro
será dejado; dos mujeres estarán moliendo juntas, la una será tomada y la otra
dejada; dos estarán en el campo, el uno será tomado y el otro dejado, y
respondiendo le dicen: ¿Dónde, Señor? Y él les dijo: Donde estuviere el cuerpo,
allá se juntarán también las aves de rapiña” (Lucas 17:20-37).
¿ESTÁS DISPONIBLE PARA SERVIR AL SEÑOR?
¿ESTÁS DISPONIBLE PARA SERVIR AL SEÑOR?
Romanos 12:4-8
“Porque de la manera que en un cuerpo
tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función,
así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los
unos de los otros. De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia
que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si
de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la
exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el
que hace misericordia, con alegría”.
Como parte del cuerpo de Jesucristo, todos los miembros
de su iglesia tenemos la encomienda de ser instrumentos del Señor en su
propósito de transformar al mundo por medio del conocimiento de la verdad y el
poder de su evangelio. El pasaje de hoy nos enseña que, al igual que los
miembros del cuerpo humano, no todos tenemos la misma función, sino que debemos
actuar conforme al don que nos fue dado por el Espíritu Santo (1 Corintios
12:11). La iglesia es como una caja de herramientas destinadas a llevar a cabo
una tarea. Hay diversos tipos de herramientas en esa caja, de diferentes
tamaños y formas, cada una de ellas con una cierta función. De vez en cuando,
el carpintero mete la mano en la caja, y saca aquella herramienta que necesita
en ese momento para la labor específica que va a realizar. No hay herramienta
mejor o más útil que otra; todas son igualmente necesarias para la obra que se
está realizando, y la falta de una de ellas pudiera obstaculizar e incluso
impedir la conclusión satisfactoria del trabajo.
Dios te necesita para llevar a cabo sus planes de
salvación para este mundo perdido. Tú tienes una función específica que
realizar en esos planes divinos. La pregunta es: ¿Estás tú disponible para
Dios? El enemigo puede afectar tu disponibilidad como herramienta si logra
poner dudas en tu mente acerca de tu eficiencia, tu valor, tus condiciones
morales, tu capacidad o tu sabiduría. Pero si actúas en el nombre del Señor
podrás llevar a cabo tu función con excelencia. El apóstol Pablo trata sobre
este asunto en su primera carta a los Corintios donde dice: “Mirad, hermanos,
vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos
poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para
avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a
lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es,
para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia”. No
importa cuán débil crees tú que eres, o cuán poco inteligente; no importa tu
pasado o de dónde te sacó el Señor, lo único que importa es si tienes un
corazón dispuesto para Dios. A la hora de llamar, Dios no llama a los
capacitados, él capacita a los llamados que han respondido a su voz.
En el libro de Juan capítulo 20 nos cuenta que María
Magdalena estaba llorando junto al sepulcro de Jesús. Allí estaba ella sola,
desconsolada, confundida, sin esperanza, cuando de pronto se volvió, y allí
estaba Jesús junto a ella. Al principio no lo reconoció, pero cuando Jesús le
dijo: “¡María!”, ella supo que era el Maestro, que había resucitado. Entonces
el Señor la mandó que fuera a decirles a los discípulos las buenas noticias. Y
“fue entonces María Magdalena para dar a los discípulos las nuevas de que había
visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas” (Juan 20:18). Jesús había
liberado a María Magdalena de siete demonios (Lucas 8:2). Desde entonces ella
había amado al Señor, lo había seguido, le había servido, y fue la primera en
ver al Maestro después de su resurrección. Allí él la llamó por su nombre, y le
encomendó una tarea. Ella inmediatamente obedeció, siendo un valioso
instrumento para llevar a cabo los planes de Dios para este mundo.
Jesús hoy está a tu lado, y te llama por tu nombre, y
quiere darte una encomienda. ¿Estás tú disponible para el Señor? Al igual que
María Magdalena, ¿serás obediente y llevarás a cabo tu tarea? ¿Serás una
herramienta útil en las manos de Dios? ¿O ignorarás su llamado? Lee su palabra
diariamente, medita en ella, pasa tiempo en oración. Entonces escucharás su
voz. Tú decidirás qué hacer.
ORACIÓN:
Padre santo, te doy gracias por el privilegio que me das
de ser una herramienta en tus manos. Ayúdame a estar siempre disponible para ti
y capacítame para servirte de manera que tu nombre sea glorificado. En el
nombre de Jesús, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
ORACIÓN
Jesús hoy está a tu lado, y te llama por tu nombre, y
quiere darte una encomienda. ¿Estás tú disponible para el Señor? Al igual que
María Magdalena, ¿serás obediente y llevarás a cabo tu tarea? ¿Serás una
herramienta útil en las manos de Dios? ¿O ignorarás su llamado? Lee su palabra
diariamente, medita en ella, pasa tiempo en oración. Entonces escucharás su
voz. Tú decidirás qué hacer.
ORACIÓN:
Padre santo, te doy gracias por el privilegio que me das
de ser una herramienta en tus manos. Ayúdame a estar siempre disponible para ti
y capacítame para servirte de manera que tu nombre sea glorificado. En el
nombre de Jesús, Amén.
miércoles, 15 de octubre de 2014
2 Crónicas 6:14
2 Crónicas 6:14
“Yahweh Dios de Israel, no hay Dios
semejante a ti en el cielo ni en la tierra, que guardas el pacto y la
misericordia a tus siervos que caminan delante de ti de todo su corazón”
Esta fue una oración nacida en lo más profundo del corazón
del rey Salomón cuando iban a dedicar el templo de Jerusalén. No se esforzó en
decir cosas hermosas nada más por decirlas, sino porque salían de su ser, de la
experiencia vivida con Dios. Igual nosotros cuando oremos debemos hacerlo sin decir
palabras rebuscadas con la intención de tocar a la fuerza el corazón de Dios,
como si quisiéramos manipular su voluntad. Basta con que expresemos lo que nace
en nuestro corazón, porque orar es
hablar con Dios.
Si dispones de un poco de tiempo, por favor lee 2
Crónicas 6:14-39 y descubrirás al menos doce atributos de Dios que resaltó este
gobernante de Israel:
1. Dios es grande y soberano (v. 14)
2. Dios cumple sus promesas (v. 15)
3. Dios tiene poder ilimitado para cumplir sus promesas
(vv. 16, 17)
4. Dios es santo (v. 18)
5. El amor de Dios por nosotros no tiene límites (vv. 19,
20, 42 b)
6. Dios escucha nuestras oraciones (v. 21)
7. Dios nos hace justicia si se lo pedimos (v. 22)
8. Dios nos perdona cuando hay arrepentimiento sincero
(v. 23, 31)
9. Dios nos concede lo que le pedimos (v. 32, 33)
10. Dios nos defiende de los enemigos (vv. 34, 35)
11. Dios nos rescata de la cautividad (vv. 36-39)
12. Dios nos bendice siempre
Es necesario que conozcamos a Dios como realmente es, no
como ese Dios castigador, sino como el Padre amoroso que es; un Dios que está
atento a las oraciones de sus hijos y responde con poder.
¡Gracia y Paz!
Efesios 4:29
Efesios 4:29
“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra
boca; sino la que sea buena y sirva para edificación, para que dé gracia a los
oyentes”.
ORACIÓN
¿Quieres conocer a Dios? Conoce a su Hijo Jesucristo, el
Verbo encarnado, la Palabra revelada, el resplandor de la gloria de Dios y la
imagen misma de su sustancia. ¿Y cómo puedes conocer a Jesucristo? Escudriñando
la Palabra de Dios, meditando en ella diariamente, orando, pidiendo espíritu de
sabiduría y revelación. Cuando hagas esto cada día de tu vida, el Espíritu
Santo irá creando en ti las condiciones para que puedas “ver” a Dios revelado
por medio de su palabra y de su santo Hijo Jesucristo.
ORACIÓN:
Padre santo, yo anhelo conocerte y vivir en comunión
contigo. Te ruego me des espíritu de sabiduría y revelación para poder verte de
la manera en que tú quieres que yo te vea y te conozca. En el nombre de Jesús,
Amén.
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