Síguenos en:
miércoles, 12 de noviembre de 2014
¿SABES DAR BUEN TESTIMONIO DE CRISTO?
¿SABES DAR BUEN TESTIMONIO DE CRISTO?
Hechos 16:25-31
“Pero a medianoche, orando Pablo y Silas,
cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un
gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al
instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.
Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la
espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido. Mas Pablo clamó
a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. El
entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies
de Pablo y de Silas; y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser
salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”
¡Qué importante es conservar la calma en momentos de
angustia y miedo!, ¡pero aún más importante fue la actitud honesta de Pablo al
no escapar de la prisión aprovechándose de lo que había pasado por el terremoto!
Porque ese buen testimonio de Pablo y Silas lo uso el Espíritu Santo para tocar
el corazón del carcelero y llevarlo a él y su familia al conocimiento de
Jesucristo y esa misma noche, todos los que estaban en su casa creyeron y
fueron salvos.
Por otro lado, existe una pequeña historia que cuenta sobre
un grupo de hombres de negocios que se reunieron en una convención de ventas en
Chicago. La última conferencia tomó más tiempo del señalado, y ellos llegaron
al aeropuerto apenas unos minutos antes de la salida del avión. En su prisa por
llegar a tiempo para abordar el avión, uno de los hombres tropezó con una mesa
en la que se mostraban unas cuantas manzanas, las cuales fueron esparcidas por
todo el piso. Sin detenerse un segundo y ni siquiera mirar atrás, todos
siguieron apresuradamente su camino, excepto uno. Este se detuvo, miró a su
alrededor y sintió una gran compasión por la jovencita que estaba vendiendo las
manzanas.
Entonces le gritó a uno de sus compañeros que llamara a
su esposa cuando llegaran a su destino, y le dijera que él tomaría otro avión
más tarde. Después regresó al lugar donde las manzanas estaban regadas por todo
el piso. Se alegró mucho de haberlo hecho. ¡Aquella jovencita era ciega! Y allí
estaba ella sollozando, con lágrimas que le corrían por su carita, tratando de
recoger sus manzanas. Aquel hombre se arrodilló en el piso junto a ella, y una
a una recogió las manzanas y las acomodó en la mesa de la manera en que estaban
antes. Mientras lo hacía, notó que unas cuantas manzanas se habían estropeado
con la caída. Entonces sacó un billete de $20, y se lo dio a la chica. “Por favor,
toma estos veinte dólares por el daño que te hicimos. ¿Estás bien?” Ella
asintió, aun con su carita humedecida por las lágrimas. Entonces le dijo:
“Señor, ¿es usted Jesús?” Mientras se dirigía lentamente a tomar el próximo
avión, aquella pregunta resonaba en sus oídos y llegaba hasta lo más profundo
de su corazón: “¿Es usted Jesús?”
¿Te han comparado alguna vez con Jesús? ¿Demuestra tu
testimonio en tu centro de trabajo, o entre tus amistades, o en tu vecindario,
o en cualquier lugar donde estés que Cristo vive en tu corazón? ¿Conoces tan
íntimamente a tu Salvador como para poder imitarlo con tus acciones?
No olvides nunca esta enseñanza. En cualquier situación
en que te encuentres, ya sea una sumamente difícil como la de Pablo y Silas en
el pasaje de hoy, o una situación rutinaria de la vida diaria, al momento de
actuar o tomar una decisión pregúntate siempre qué haría Jesús en ese momento,
y actúa conforme a la dirección del Espíritu Santo. El poder de Dios se
manifestará entonces a través de tu testimonio y su santo nombre será
glorificado.
Oración:
Padre santo, te ruego me des sabiduría y fortaleza
espiritual para actuar siempre de manera que mi testimonio glorifique tu
nombre, y los demás vean a Cristo reflejado en mis acciones. En el nombre de Jesús,
Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
martes, 11 de noviembre de 2014
Salmo 119:32-34
Salmo 119:32-34
"Por el camino de tus mandamientos
correré, porque tú ensancharás mi corazón. Enséñame, oh SEÑOR, el camino de tus
estatutos, y lo guardaré hasta el fin. Dame entendimiento para que guarde tu
ley y la cumpla de todo corazón".
¿QUÉ HACES CUANDO LLEGA UNA TORMENTA A TU VIDA?
¿QUÉ HACES CUANDO LLEGA UNA TORMENTA A TU VIDA?
Marcos 6:45-51
“En seguida hizo a sus discípulos entrar en
la barca e ir delante de él a Betsaida, en la otra ribera, entre tanto que él
despedía a la multitud. Y después que los hubo despedido, se fue al monte a
orar; y al venir la noche, la barca estaba en medio del mar, y él solo en
tierra. Y viéndoles remar con gran fatiga, porque el viento les era contrario,
cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos andando sobre el mar, y
quería adelantárseles. Viéndole ellos andar sobre el mar, pensaron que era un
fantasma, y gritaron; porque todos le veían, y se turbaron. Pero en seguida
habló con ellos, y les dijo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! Y subió a ellos
en la barca, y se calmó el viento; y ellos se asombraron en gran manera, y se
maravillaban.”
Cuenta este pasaje que los discípulos intentaban llegar a
la otra orilla del Mar de Galilea cuando una tormenta los sorprendió en medio
del mar, de manera que los fuertes vientos y las olas azotaban la barca
amenazando con hundirla. Remaban y remaban hasta el cansancio, pero la barca no
avanzaba, más bien retrocedía porque el viento era muy fuerte. Las fuerzas ya
les faltaban, y a pesar de la experiencia de algunos de ellos como pescadores
conocedores del mar la situación no mejoraba sino más bien empeoraba cada
minuto que pasaba.
¡Cuántas veces de repente ha habido un cambio negativo en
nuestras vidas! Todo está marchando bien, hay buena salud, tenemos un buen
trabajo o tenemos un buen negocio, en el matrimonio felices y contentos, a
nuestros hijos les va bien, en fin hay un cielo claro, y navegamos en un mar
sereno y tranquilo como un plato. ¡Y nos sentimos tan felices! Pero cuando
menos lo esperamos llega a nuestras vidas una tormenta. Ya sea un problema en
el matrimonio o en las relaciones familiares, o una enfermedad, o un accidente,
o una mala situación económica producto de la pérdida del trabajo o por
cualquier otro motivo. Negros nubarrones aparecen de repente y el cielo claro
comienza a oscurecerse, empieza a soplar un viento contrario y aquel mar sereno
comienza a agitarse. Y en medio de la oscuridad podemos escuchar los truenos y
ver como los rayos caen alrededor de nosotros. ¡Y en un abrir y cerrar de ojos
nos encontramos en medio de una tormenta que pretende hundirnos en la
desesperación! ¿Qué hacemos?
Al igual que los discípulos comenzamos a remar. ¡Tenemos
que llegar a la otra orilla lo más pronto posible! ¡Hay que resolver esta
situación! Y remamos, y remamos... Utilizamos todas nuestras fuerzas, nuestra
inteligencia, nuestra experiencia. Acudimos al médico, o al abogado o al
experto correspondiente, pero nada funciona. Sentimos que nos estamos
hundiendo. ¡Y no sabemos qué hacer!
Los discípulos sabían cuanto Jesús les amaba, cuanto se
preocupaba él por el bienestar de ellos, lo habían visto hacer muchos milagros,
conocían su inmenso poder. Ellos habían estado con el Señor unas horas antes, y
ahora estaban en medio de aquella prueba, tratando de resolverla con sus
propias fuerzas sin acordarse que cerca de ellos estaba aquel que podría
resolverles el problema. Cuenta el pasaje de hoy que Jesús se acercó a ellos
caminando sobre el mar y les dijo: “¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!” En otras
palabras, “¡Anímense, no tengan miedo, soy yo, confíen en mí!” Y entonces
“subió a ellos en la barca, y se calmó el viento.” Y hubo paz.
En algún momento de nuestras vidas, tarde o temprano,
vamos a encontrar aflicción, el sufrimiento va a llegar a nosotros, una
tormenta emocional o espiritual se va a presentar. Pero en todos los casos hay
una respuesta, una actitud, sólo una: Confiar en el Señor, buscarle de corazón,
echarnos en sus brazos en medio del dolor y el sufrimiento, y de una manera
milagrosa e inexplicable él nos dará la paz que tanto necesitamos, esa paz que
“sobrepasa todo entendimiento”, dice Filipenses 4:7.
Si hoy te encuentras en medio de una tormenta emocional o
espiritual, y has agotado todos los recursos, no sigas luchando; reconoce tu
incapacidad y permite que Jesús suba a tu barca. Tan pronto le des a él todo el
control, experimentarás esa preciosa paz que solamente el Señor te puede dar. Sólo
en él encontrarás la solución al problema.
ORACIÓN:
Bendito Dios, siento que no tengo fuerzas para luchar,
pero tu Palabra me dice que confíe en ti y tú cambiarás las circunstancias que
me rodean. Por favor toma control de mi vida y lléname de tu paz que sobrepasa
todo entendimiento. En el nombre de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
Dios te Habla
lunes, 10 de noviembre de 2014
EL DESAFÍO DE MIRAR CON LOS OJOS DE JESÚS
EL DESAFÍO DE MIRAR CON LOS OJOS DE JESÚS
Este tema es para todos aquellos que aún no sabemos cómo
controlar nuestras emociones cuando miramos a una mujer. (Por favor lee este
mensaje, solo te tomará unos diez minutos).
Los hombres somos más vulnerables con todo lo que entra
por nuestros ojos, ya que por diseño divino somos atraídos mayormente por
estímulos visuales.
Mantener la pureza sexual en nuestras miradas viviendo en
sociedades tan liberales como las occidentales es un gran desafío para quienes
desean agradar a Dios. Esta batalla se libra casi todos los días en casi todos
los hombres y la mayoría de los que solicitan consejo bíblico al respecto
coinciden en identificar las situaciones de mayor tentación: viajar en medios
de trasportes público, enfrentarse a la publicidad, caminar en la calle rumbo
al trabajo, tratar con colegas vestidas sensualmente, entre otras. ¿Qué pasa
realmente cada vez que ésta batalla se libra? ¿Cuáles son los pasos en la
tentación visual?
Primero se mira, luego se evalúa, luego se rechaza o se
codicia. El sentido de la vista es un don de Dios, pero si parte de un corazón
codicioso, ese sentido será usado para el mal; los ojos se convierten en
instrumentos para el pecado. Obsérvese en este texto el énfasis en el propósito
con el que se mira en ciertas ocasiones:
Mateo 5:28
“Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para
codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”
¿Para qué mira este hombre de acuerdo al texto? Para
codiciar. Esta mirada tiene intensión, quizás muchas veces uno sea engañado
respecto de la intensión del corazón pero de ahí sale el adulterio. Se puede
mirar con diferentes propósitos: para predicar el evangelio, para edificar,
para ayudar, para proteger, para advertir un peligro y muchos otros ejemplos
loables; también alguien puede mirar para agredir, para robar, para matar, para
envidiar o como apunta el texto, para codiciar. ¿Cuál es el propósito con el
cual uso mi vista? Algunos están tan habituados a la codicia en sus miradas que
son derrotados todo el tiempo, no hay otro propósito sino mirar para codiciar.
2 Pedro 2:14
“Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de
pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la
codicia, y son hijos de maldición”
Muchas veces no somos conscientes de un mal propósito
interior, sin embargo, enfrentamos situaciones donde somos tentados a mirar.
Los pasos son los siguientes: Mirar – Evaluar – Rechazar o Codiciar. Analicemos
estos ejemplos: Alguien va caminando rumbo a su trabajo, se para en el semáforo
peatonal esperando cruzar la calle. En la acera de enfrente una joven muy
atractiva con vestimenta sensual. ¿Cómo actúa este hombre?
Primer paso: Mira (nadie va a cruzar la calle con los
ojos cerrados). Segundo paso: Evalúa. Esta evaluación interna le dice si lo que
ve le agrada o no. Aquí hay dos alternativas y que serían el Tercer paso: Si No
le agrada rechaza, ignora o desprecia en su pensamiento y emociones. Aquí no
hay codicia pero hay otros pecados: orgullo, egoísmo, idolatría del yo. Si le
agrada lo que vio, entonces desea y codicia, aquí hay adulterio visual. En
otros términos: si no es bonita, a otra cosa, porque no hay atracción o
satisfacción en verla (nótese que el propósito es puramente egoísta); si es
linda, la desea, pues al mirarla encuentra satisfacción y placer… esto es
pecado: es codicia aunque para muchos sea algo tan frecuente que se prefiere
callar la voz de la conciencia.
Las miradas en la calle ¿Puede alguien tener una buena
intensión y aún así ser tentado con su vista? ¡Claro que sí! Siguiendo con el ejemplo
citado podríamos imaginar a un hombre que ha orado antes de salir de su casa y
desea tener pureza en sus miradas, incluso va pensando en el sermón del domingo
rumbo a su trabajo.
Este hombre está parado junto al anterior en el mismo
lugar, frente a la misma muchacha atractiva. Él también la vio (pues no va a
cruzar la calle con los ojos cerrados) sin embargo, es consciente de su
debilidad y su pecado. Sabe que está siendo tentado pues aunque sea cuestión de
segundos identifica en su enemigo interior (la carne) deseos de “mirar”, pero
también sabe que si mira seguramente caerá en el segundo paso (la evaluación) y
luego será más difícil evitar el pecado. Sea que encuentre placer o no, sabe
que si llega a evaluar la belleza femenina estará tropezando, por esta razón
aplica el principio de la amputación radical.
Mateo 5:29
“Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer,
sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y
no que todo tu cuerpo sea echado al infierno”.
El temor de Dios lleva a este hombre a quitarse sus ojos
que en forma práctica podríamos decir que es mirar para otro lado, mirar fijo
al frente, evitar enfocarse en esa mujer, no dar oportunidad a que su sentido
visual reciba el estímulo que su carne le pide. Esta es la forma de mortificar
su pecado y negarse a sí mismo para honrar a Dios.
¿Se puede mirar sin llegar a evaluar? Hay situaciones
donde tenemos que tratar con alguien y no podremos mirar para otro lado.
Posiblemente serán situaciones más fuertes de tentación que desearíamos evitar,
si pudiéramos. ¿Qué haríamos entonces? Tenemos en la Biblia una enseñanza
central para no caer frente a tentaciones como estas. La vida y el ejemplo de
Cristo. El habló con mujeres y sin duda las miró a los ojos con pureza. Los
ojos de Jesús no se enfocaron en partes del cuerpo de ellas; no las evaluó en
su atractivo físico; él quería hacer la voluntad del Padre y eso incluía en
muchas oportunidades tratar con mujeres (la mujer Samaritana, Marta y María, la
mujer que ungió sus pies con perfume, María Magdalena y otras) y sus miradas
fueron santas en todo tiempo.
La Palabra de Dios nos llama a la pureza visual, la
enseñanza de Cristo nos confronta con la gravedad del pecado con nuestros ojos;
somos instados a poner en práctica el principio de la amputación radical para
evitar caer en el pecado y finalmente, somos llamados a seguir el ejemplo de
pureza de Jesús al mirar a las mujeres cuando tengamos que hacerlo. ¿Cómo puede
alguien vivir de este modo? Por fe, solamente por fe verdadera y genuina en el
Señor y su Palabra.
Hebreos 10:38
“Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no
agradará a mi alma”.
¿Has experimentado la gracia de Cristo que te salva de
tus pecados? Recordemos que un día daremos cuentas ante él de todas nuestras
miradas.
Hebreos 4:13
“Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su
presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de
aquel a quien tenemos que dar cuenta”.
¡Gracia y Paz!
© Adrián Passarelli. Este material es de libre
reproducción y distribución, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su
contenido y reconociendo su autor y procedencia.
Juan 5:39
Juan 5:39
"Escudriñad las Escrituras; porque a
vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan
testimonio de mí".
¡CUIDADO CON LOS LOBOS VESTIDOS DE OVEJAS!
¡CUIDADO CON LOS LOBOS VESTIDOS DE OVEJAS!
2 Corintios 11:13-15
“Porque éstos son falsos apóstoles, obreros
fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla,
porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño
si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será
conforme a sus obras”.
Esta es una advertencia que el Apóstol Pablo hace acerca
de los individuos que predicaban un evangelio diferente al que él les había
enseñado. De igual manera, más de cincuenta años antes, el mismo Jesús había
alertado a sus discípulos acerca de algunos que falsamente profetizaban en el
nombre de Dios, diciéndoles: “Por sus frutos los conoceréis. Guardaos de los
falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro
son lobos rapaces” (Mateo 7:15).
Han transcurrido más de 2000 años, y todavía en la
actualidad existen muchos falsos pastores y maestros que no hablan “lo que está
de acuerdo con la sana doctrina”, como lo dice la escritura en Tito 2:1. Quizás
en algún momento no nos resulte fácil captar las verdaderas intenciones que hay
detrás de sus palabras, pero podemos discernir si son auténticos sometiéndolos
a este pequeño examen que nos enseña 1 Juan 2:4: “El que dice: Yo le conozco, y
no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él;
pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha
perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él”.
La Biblia nos alerta acerca sobre los peligros que
corremos simplemente al vivir en este mundo. Por ejemplo, en 1 Juan 5:19 dice:
“Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno”. Y Jesús
les dice a sus discípulos en Juan 14:10: “No hablaré ya mucho con vosotros;
porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí”. Y el pasaje de
hoy nos dice que “el mismo satanás se disfraza como ángel de luz”. Es decir,
estamos viviendo en territorio enemigo y este enemigo es el padre de la mentira.
Por lo tanto es sumamente importante ejercitar el discernimiento espiritual en
todo momento. Todos podemos aprender a desarrollar esta “alarma espiritual” por
medio de la lectura de la Biblia y la constante oración. Hebreos 5:14 nos habla
de creyentes “que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el
discernimiento del bien y del mal”. Es decir, aquellos que día tras día reciben
la luz de la Palabra de Dios serán capaces de distinguir lo verdadero de lo
falso.
A través de toda nuestra vida estaremos enfrentándonos a
situaciones que requieren que tengamos un claro conocimiento de la verdad de
Dios, pues es la única manera de detectar las falsas enseñanzas. En su segunda
carta a Timoteo, capítulo 3, Pablo escribe que “en los postreros días habrá
hombres amadores de sí mismos que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la
eficacia de ella”. Y entonces advierte a su hijo espiritual: “A éstos evita”.
También Pablo dice aquí que estos falsos maestros tratarán por todos los medios
de engañar a aquellos que “siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al
conocimiento de la verdad”. De aquí la importancia extraordinaria de conocer la
verdad. Así dijo Jesús a un grupo de judíos que habían creído en él: “Si
vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y
conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:31-21).
Es de vital importancia estudiar las Escrituras, meditar
en ellas y orar diariamente pidiendo al Señor discernimiento espiritual,
sabiduría y conocimiento profundo de su palabra. No seamos parte del “pueblo que
fue destruido por falta de conocimiento” (Oseas 4:6). Es muy lamentable ver a
tanta gente que es víctima de religiones y sectas falsas, siguiendo ciegamente
lo que éstas predican, simplemente porque no dedican tiempo a leer la Biblia con
el fin de comprobar si lo que escuchan es verdadero o falso. Nosotros somos
hijos del Dios vivo y Creyentes de Jesucristo, pongamos en práctica las enseñanzas
que hemos recibido y vivamos una vida de íntima comunión con el Señor y ayudemos
a quienes se encuentran atrapados en las mentiras del enemigo.
Oración:
Padre santo, te ruego me des el conocimiento y el
discernimiento espiritual para poder ver y entender con claridad todo aquello
que no proviene de ti y rechazarlo inmediatamente. Ayúdame a retener solamente
la verdad que hay en tu palabra, aplicarla en mi vida y ayudar a otros a que no
vivan engañados por las mentiras del diablo. En el nombre de Jesús, Amén.
¡Gracia y Paz!
OSEAS 4:6
Es de vital importancia estudiar las Escrituras, meditar
en ellas y orar diariamente pidiendo al Señor discernimiento espiritual,
sabiduría y conocimiento profundo de su palabra. No seamos parte del “pueblo que
fue destruido por falta de conocimiento” (Oseas 4:6). Es muy lamentable ver a
tanta gente que es víctima de religiones y sectas falsas, siguiendo ciegamente
lo que éstas predican, simplemente porque no dedican tiempo a leer la Biblia con
el fin de comprobar si lo que escuchan es verdadero o falso. Nosotros somos
hijos del Dios vivo y Creyentes de Jesucristo, pongamos en práctica las enseñanzas
que hemos recibido y vivamos una vida de íntima comunión con el Señor y ayudemos
a quienes se encuentran atrapados en las mentiras del enemigo.
¡Gracia y Paz!
LA BENDITA PALABRA DE DIOS NOS AYUDA A:
La bendita Palabra de Dios nos ayuda a:
Vencer las tentaciones de satanás (Mateo 4:1-11).
Vencer el pecado (Salmo 119:9, 11).
A no ser destruidos (Oseas 4:6).
Crecer en conocimiento ( Pedro 3:18).
Nos alimenta adecuadamente (1 Pedro 2:2).
viernes, 7 de noviembre de 2014
SI CREES VERAS LA GLORIA DE DIOS...
¿Cuántas veces los cristianos aceptamos un problema o
situación, como si ya no fuera posible hacer nada más? Nos damos por vencidos y
dejamos de luchar o de orar, y nos rendimos, porque vemos el problema tan
grande ante nuestros ojos, que nos sentimos impotentes y desarmados para
hacerle frente.
Lo vemos como una muralla tan in escalable, que asumimos
que nada podemos hacer ante ella. Y esto lo hacemos con cosas mucho menos
importantes que la muerte. Y ¿Por qué digo esto? Recordemos las impresionantes
palabras que Jesús le dijo a Marta: ¿NO TE HE DICHO QUE SI CREES, VERÁS LA
GLORIA DE DIOS?
¿Cuántas veces dejamos de ver la gloria de Dios en
nuestras vidas por la falta de Fe? Nos falta creer en el poder absoluto de Dios
ante cualquier situación o problema, por irreversible que parezca.
Que duros de entendimiento somos. Sabemos
intelectualmente que Dios es todopoderoso, que no hay problema que Él no pueda
resolver. Sabemos que Cristo venció a la muerte, levantándose de los muertos,
después de tres días y aún así, no somos capaces de creer que Él puede
solucionar cualquier problema.
Pidamos perdón a Dios por no reconocer su poder.
Apartemos las dudas de nuestra mente y confiemos plenamente en aquél, que es
poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantes de lo que pedimos o
entendemos.
¡A Él sea la gloria por los siglos de los siglos, Amen!
¡Gracia y Paz!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)













