viernes, 7 de marzo de 2014
¿CÓMO ES TU TESTIMONIO CRISTIANO?
¿Cómo ES TU TESTIMONIO CRISTIANO?
He aquí una historia, ciertamente
tragicómica, pero que a muchos nos ha pasado y a otros les puede pasar:
Un ciudadano común, en un crucero
muy transitado, detuvo su automóvil justo en el momento en que el semáforo se
puso en ámbar y, como era de esperar, hizo lo correcto: se detuvo en la línea
de Paso para Los peatones, no obstante que pudo haber rebasado la luz roja. Una
mujer que venia manejando detrás de su automóvil se puso furiosa. Le tocó el claxon
repetidamente y le grito muchas ofensas, ya que por su culpa ella no pudo cruzar
la calle. Y, para colmo, se le cayó el celular y algunos objetos que traía sobre
el tablero.
En medio de su rabieta, oyó que
alguien le tocaba el cristal. Allí, parado junto a Ella, estaba un policía
mirándola seriamente. El oficial Le ordenó salir de su coche con Las manos
arriba, y la llevó a la delegación de Policía donde la revisaron de arriba
abajo, le tomaron fotos, huellas dactilares y la encerraron en una celda.
Después de un par de horas, un policía se acercó a la celda y abrió la puerta.
La señora fue escoltada hasta el mostrador, donde el agente que la detuvo
estaba esperando con sus efectos personales, y le dijo:
– “Señora, lamento mucho este
error, la traje a la
Delegación porque mientras usted se encontraba tocando su
claxon fuertemente, queriendo pasarle por encima al automóvil que estaba delante
de usted, maldiciendo, gritando improperios y diciendo palabras soeces.
Mientras la observaba, me percaté que su carro tiene en su paragolpes un
sticker que dice “¿Qué haría Jesús en Mi lugar?”, su tablero tiene un borde que
dice “Yo escojo la Vida ”,
otro sticker que dice “Sígueme el Domingo a la Iglesia ” y, finalmente, el
emblema cristiano del pez. Como es de esperarse, yo supuse que el auto era
robado”.
Esta simpática historia muestra
la importancia de ser coherentes entre lo que creemos y lo que hacemos. Para
ser cristiano no basta con ir a la
Iglesia el domingo, o leer la Biblia de vez en cuando,
porque el cristianismo es un estilo de vida: el
estilo de vida de Jesús.
¿Qué te pareció la historia? Por
favor, la próxima vez que vayas en tu auto, o de compras al supermercado, o te
encuentres atendiendo algún cliente, recuerda que el mundo te está mirando y espera ver a Jesús en ti.
“Gracia y Paz”
Editado por: Carlos Martínez M.
Vitaminas para el Alma
¿CÓMO ES LA SOBERBIA SUTIL EN EL MATRIMONIO?
¿Cómo es la soberbia sutil en el
Matrimonio?
Muchos
matrimonios viven hoy en día una actitud de soberbia disfrazada y justificada
en su relación. La soberbia es una actitud orgullosa y egoísta que es mucho más
peligrosa y letal cuando actúa solapadamente encubierta detrás de una máscara
de religiosidad o de razonamientos “justificados”.
Esa soberbia es
la que nos hace creer que tenemos la razón y que nuestro cónyuge es el que está
fallando y merece el castigo de Dios. La soberbia te hace creer que tienes la
razón, pero se contradice con tu actitud irrespetuosa e intolerante con las
debilidades de tu cónyuge.
Si tu cónyuge
está fallando realmente en alguna área de su vida, tu misión no es criticarle,
juzgarle ni condenarle, sino más bien servirle y apoyarle para vencer ese error.
Esto es lo más difícil hacer, pero es lo que Dios nuestro Padre celestial
espera de nosotros sus hijos.
Una de las
misiones más importantes en el matrimonio, es que cada uno debe encargarse de
levantar el ánimo de su cónyuge, apoyarle y servirle incondicionalmente. Solo
de esa manera podemos esperar una reacción positiva de él (ella) para acercarse
a Dios y decidir cambiar los hábitos negativos.
No importa quién
tiene la razón, si la quiere imponer con soberbia, de nada nos sirve, porque entonces
destruimos a la misma vez el propósito de la razón que es siempre edificarnos
unos a los otros y apoyarnos en nuestras debilidades los unos a los otros. Eso
es lo más espiritual que podemos hacer. Eso es verdaderamente madurez
espiritual. Si verdaderamente amas a Dios, tienes que estar dispuesto(a) a
hacer su voluntad incondicionalmente y si tienes verdadera FE en ÉL, tienes que
creer que todo tu esfuerzo y sacrificio va a dar fruto abundante en tu conyugue
y en el Ministerio que Dios te ha llamado con tu familia.
Josué 1:8-9
“Que no se
aparte de tu boca este libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple
con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito. Ya
te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes!
Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas”.
Abandona tus actitudes
negativas y empieza a pensar en la gracia del Señor que te da nuevas fuerzas
cada mañana y te levanta como las águilas para que puedas ser obediente a su
palabra. Tus pensamientos son los que definen tus sentimientos; entonces si
quieres sentirte bien, medita en la palabra de Dios y en sus promesas de
restauración y de vida y aprópialas para tu matrimonio y tu familia. Después
que tu matrimonio este saludable, entonces podrás seguir el llamado de Dios y
servirle a Él.
Si eres capaz de
reconocer que hay soberbia en ti, toma la decisión hoy mismo de pedirle perdón
a Dios primero y después a tu cónyuge. Si no lo puedes hacer entonces tu
soberbia y tu orgullo es aún muy fuerte en ti y necesitas ayuda espiritual para
lograrlo. Búscala hoy mismo.
Tu matrimonio y tu familia es el tesoro más
valioso que Dios te ha dado. CUÍDALO!
“Gracia y Paz
Edificando
Matrimonios conforme al propósito de Dios
Luis y Hannia Fernández
ORACIÓN
ORACIÓN:
Padre santo,
ayúdame a reconocer cualquier cosa que desvíe mi atención de amarte y servirte
a ti. No permitas que me desvíe del camino que tú has trazado para mí. Ayúdame
a amarte con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi mente y con todas
mis fuerzas; y adorarte por sobre todas las cosas. En el nombre de Jesús, Amén.
¿TE ESTAS ALEJANDO DEL SEÑOR?
¿Te estas alejando del Señor?
Apocalipsis 2:2-5
“Yo conozco tus
obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y
has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado
mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente
por amor de mi nombre, y no has desmayado. Pero tengo contra ti, que has dejado
tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz
las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de
su lugar, si no te hubieres arrepentido”.
Muynak fue una
vez un floreciente puerto pesquero del Mar de Aral (antiguamente uno de los
cuatro lagos más grandes del mundo, con una superficie de 68,000 kilómetros
cuadrados). Pero hoy Muynak está en el borde de un desierto amargo y salado.
Sobre las dunas de arena se ven los cascos oxidados de una flota pesquera que una
vez navegó por encima de la superficie de la fuente de vida de Asia Central.
Las cosas empezaron a cambiar desde la década de 1960, cuando los
planificadores del gobierno soviético construyeron canales para desviar los
ríos que alimentaban este inmenso lago con el fin de irrigar los campos de
algodón más grandes del mundo. Nadie pudo prever el desastre ecológico que
resultaría de ello. El Mar de Aral se ha reducido a menos del 10 por ciento de
su tamaño original. El clima se ha vuelto muy extremo, la temporada de cosecha
se ha acortado en dos meses, y el ochenta por ciento de la tierra cultivable de
la región se ha arruinado por las tormentas de sal que azotan desde el seco
lago. Este hecho se ha calificado como uno de los mayores desastres
medioambientales ocurridos en la historia reciente.
En la iglesia de
Efeso sucedió algo similar a la historia de Muynak. Aunque una vez eran una
comunidad espiritual floreciente, los creyentes de Efeso desviaron su atención
de Cristo y la pusieron en las obras que estaban haciendo en su nombre. En el
pasaje de hoy, el Señor reconoce las buenas obras que ellos habían hecho, pero
les dice: “Tengo contra ti que has dejado tu primer amor”. Es decir, perdieron
la visión de lo más importante en su relación con Cristo: su amor por él, y se
alejaron de él. Por eso, a través del apóstol Juan, el Señor les advierte:
“Recuerda por tanto de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras
obras; pues si no, vendré presto á ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si
no te hubieres arrepentido”. Debemos ser muy cuidadosos, pues no es difícil que
nos pase lo mismo que les pasó a los efesios. A veces estamos tan ocupados en
la obra del Señor que nos olvidamos del Señor de la obra.
Muchas
situaciones en la vida tienden a empujarnos fuera de la trayectoria que la
palabra de Dios nos indica que sigamos. Debe ser nuestra meta permanecer firmes
y continuar sin desviarnos de la senda trazada por el Señor. La Biblia dice: “Examina la
senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos. No te desvíes a la derecha
ni a la izquierda, aparta tu pie del mal” (Proverbios 4:26-27). No es fácil
para el ser humano permanecer en el camino recto durante toda la jornada aquí
en la tierra, pero si mantenemos los ojos fijos en Cristo, si cada día buscamos
su rostro en oración, si alimentamos diariamente ese primer amor por medio de la Palabra de Dios, tendremos
la fuerza para apartar nuestros pies del mal. Y si nuestra naturaleza
pecaminosa en algún momento hiciere que nos desviemos, nuestro amante Padre siempre
está dispuesto a perdonarnos si venimos a él arrepentidos y listos a continuar
caminando junto a él.
ORACIÓN:
Padre santo,
ayúdame a reconocer cualquier cosa que desvíe mi atención de amarte y servirte
a ti. No permitas que me desvíe del camino que tú has trazado para mí. Ayúdame
a amarte con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi mente y con todas
mis fuerzas; y adorarte por sobre todas las cosas. En el nombre de Jesús, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
¡Dios no quiere una semana santa, Dios quiere una vida santa!
¡Dios no quiere una semana
santa, Dios quiere una vida santa!
Apocalipsis 22:11-15
“el que es injusto, sea injusto todavía; y el que
es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia
todavía; y el que es santo, santifíquese todavía. he aquí yo vengo pronto, y mi
galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra. yo soy el alfa
y la omega, el principio y el fin, el primero y el último. bienaventurados los
que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por
las puertas en la ciudad. mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los
fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace
mentira”.
“Gracia y Paz”
jueves, 6 de marzo de 2014
¿POR QUÉ LOS CRISTIANOS NO CELEBRAMOS LA SEMANA SANTA?
¿POR QUÉ LOS CRISTIANOS NO CELEBRAMOS LA SEMANA SANTA?
Porque la “semana santa” es un ritual y tradición de la
Iglesia Católica. Según la religión católica es el periodo sagrado que abarca desde
el Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección (En este período, se vive
intensamente el “cristianismo” Católico, ya que en estas fechas ellos conmemoran
la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo).
Dios no quiere una Semana Santa, las sagradas Escrituras
nos enseñan a vivir una vida santa
todas las semanas del año:
Lucas 1:74-75
“Que, librados de nuestros enemigos, Sin temor le serviríamos
en santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días”.
1 Pedro 1:15-16
“sino, como aquel que os llamó es santo, sed también
vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: “Sed
santos, porque yo soy santo”.
2 Pedro 3:11-12
“Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo
no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y
apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos,
encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!”
Estas palabras son del apóstol Pablo a los Gálatas:
“Ciertamente, en otro tiempo, no conociendo a Dios, servíamos a los que por
naturaleza no son dioses; mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo
conocidos por Dios, ¿cómo es que muchos se vuelven de nuevo a los débiles y
pobres rudimentos, a los cuales varios de ustedes se quieren volver a
esclavizar? Guardas los días, los meses, los tiempos y los años. Temo por
vosotros, que haya trabajado en vano” (Gálatas 4:8-11).
Nosotros los cristianos no festejamos ni Cuaresma ni
Semana Santa, ya que esto es una tradición creada por las religiones. La Biblia
no establece estos festejos, es parte de las costumbres y concepciones
religiosas de los pueblos. Creemos que el sacrificio de Cristo nos trae gozo,
redención y bendición a nuestra tierra, y sostenemos que la expiación de Jesús,
por medio de su sacrificio en la Cruz del Calvario, entró la salvación para el
ser humano; Jesús tenía un propósito muy claro en la Tierra, él conocía su
misión en la Tierra. Para él no era ninguna tragedia mucho menos dolor alguno,
sino por el contrario sabía que su sacrificio representa la salvación para la
humanidad.
La mal
llamada “Semana Santa”, merece cualquier calificativo menos el de semana santa,
porque es la semana donde hay más accidentes, más tragedias. La gente aprovecha
esta temporada para ir a la playa a beber y lo que menos hace es ir a la
iglesia. Indudablemente Dios hizo los días, y todos los días son santos, y a
Dios no se le busca por temporadas, si no todos los días y bíblicamente no hay
nada establecido con esta semana.
Tengamos en cuenta las palabras de Jesucristo cuando
dijo: “Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente” (Lucas 13:3).
Vale la pena destacar que unas de las primeras y últimas palabras dichas
públicamente por Cristo mientras estuvo en la tierra fueron acerca del
arrepentimiento (Mateo 4:17; Lucas 24:47). Siendo que “el alma que pecare, esa
morirá” (Ezequiel 18:4), sabemos que un pecado en el alma significa muerte
eterna. “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros
pecados...” (Hechos 3:19).
Cristo murió y resucitó a fin de “que se predicase en su
nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones” (Lucas
24:47). Una vez que nos arrepentimos de nuestros pecados entonces Dios estará
dispuesto a borrarlos (1 Juan 1:9).
La santidad es y debe ser resultado de la obediencia
inicial a la salvación y no
producto de practicar ritualismos como es el de darse fuete en el cuerpo y
tratar de obtener la santidad por medio de promesas que solo conducen a la
perdición del alma, etc.
La santidad se obtiene por gracia a través de la fe en
Jesucristo, y no por las obras (Tito 3:5), pero la fe sin obras está muerta
(Santiago 2:24-26). Definitivamente ningún ser humano podrá "ganar"
su salvación por tratar de "vivir" el evangelio, sin OBEDECER primero
la salvación que está ordenada para todos los hombres, debajo del cielo:
1 Pedro 1:15-19
"Siendo como aquel que os llamó es Santo, sed
también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está:
Sed santos porque yo soy santo. Y si invocáis por Padre a aquel que sin
acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo
el tiempo de vuestra peregrinación, sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra
vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosa
corruptible como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un
cordero sin mancha y sin contaminación".
La santidad que vive el creyente se debe reflejar
interior y exteriormente, pues todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, debe
ser guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo (1
Tesalonicenses 5:23).
La verdadera doctrina, así como la santidad, caracterizan
al verdadero pueblo de Dios:
1 Timoteo 4:16
“Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en
ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren”.
La santidad del creyente está unida al acontecimiento
maravilloso de la promesa del Señor Jesús, de que un día vendrá por su iglesia.
Hebreos 12:14
"Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la
cual, nadie verá al Señor..."
LA VERDADERA SANTIDAD… NO ES SOLO UNA SEMANA, ¡ES TODOS
LOS DÍAS!
"Gracia y Paz"
Josué 24:15
Al igual que a Josué, el Señor nos capacita para tener un carácter firme y
valiente, que nos permita aprender el significado de la santidad, consagración,
adoración, fidelidad, rectitud, perseverancia y confianza en el Todopoderoso.
Estas cualidades se requieren no sólo para el liderazgo en el Hogar sino
también en la privilegiada misión que tenemos de llevar el Evangelio a quienes aún
viven en las tinieblas.
Pero también deberían de ser las características de todo aquel que se
considere hijo de Dios, porque somos “más que vencedores” en la victoria de
Cristo. El reino de los cielos es de los valientes, los cobardes se quedarán
fuera. “Los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios
y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago
que arde con fuego y azufre” (Apocalipsis 21:8).
“Gracia y Paz”
¿AÚN TIENES UN CORAZÓN DE PIEDRA?
¿Aún tienes un corazón de piedra?
Ezequiel
11:17-20
“Así ha dicho
Jehová el Señor: Yo os recogeré de los pueblos, y os congregaré de las tierras
en las cuales estáis esparcidos, y os daré la tierra de Israel. Y volverán
allá, y quitarán de ella todas sus idolatrías y todas sus abominaciones. Y les
daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el
corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para
que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean
por pueblo, y yo sea a ellos por Dios”.
Hace muchos años
existía un dicho popular que aconsejaba a aquellos que se afanaban demasiado a
tomar las cosas con calma, pues podría afectarles el corazón, y lo peor era que
no tenía cura. Decía más o menos así: “Cálmate que el corazón no se opera”. Al
transcurrir los años, los adelantos de la ciencia y la tecnología han sido cada
vez mayores, y aquel dicho ha ido perdiendo validez. Por primera vez en 1967 un
corazón humano fue transplantado en el cuerpo de otro ser humano por un cirujano
sudafricano llamado Christiaan Barnard. En aquella ocasión, el corazón de una
mujer de 25 años que había muerto en un accidente fue removido y colocado en el
pecho de un hombre de 55 años cuyo corazón estaba tan enfermo que estaba a
punto de morir. Este hombre sobrevivió sólo 18 días, pero su operación marcó el
inicio de una nueva era en la cirugía. Casi 50 años después, miles de personas
que estuvieron a punto de morir están viviendo vidas completamente normales,
después que un corazón les fue transplantado.
Uno de ellos, un
hombre de Rhode Island, Estados Unidos, recibió un transplante de corazón en
1996 después de muchos años sufriendo de una enfermedad que fue degenerando su
corazón al punto que llegó un momento en que apenas podía respirar. Tiempo
después de la exitosa operación este hombre dijo: “Me maravillo de como mi
nuevo corazón ha transformado mi vida. Habiendo estado enfermo por tanto
tiempo, la enfermedad se convirtió en lo normal para mí. Ya no sabía realmente
lo que era sentirme bien. Y de repente recibo este corazón nuevo y la sangre
empieza a correr normalmente por mis venas a través de todo mi cuerpo. ¡Es como
si hubiera resucitado!”
Varios siglos
antes del nacimiento de Jesucristo, Dios se dirigió al pueblo de Israel a
través del profeta Ezequiel y les habló de los planes que él tenía para ellos.
Dice el pasaje de hoy que el Señor prometió a su pueblo que les daría un nuevo
corazón. “Quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne --les dijo -- y
les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis
decretos y los cumplan”. ¡Total regeneración! De un pueblo idólatra y lleno de
abominaciones, que vivían esparcidos por todo el mundo a una nación floreciente
y obediente de los decretos y ordenanzas del Señor. Es como si hubieran
resucitado. De la muerte espiritual, separados de Dios a una nueva vida llena
de paz y gozo. Este tipo de transplante de corazón sólo puede ser llevado a
cabo por el Dios todopoderoso en aquellos que han llegado a entender que están
muriendo en sus delitos y pecados y necesitan urgentemente la intervención de
Aquel que murió con el fin de dar vida en abundancia a todo el que en él cree.
El rey David
cayó en el pecado de adulterio con Betsabé, y más tarde concibió el plan para
asesinar al esposo de ésta. Cuando el profeta Natán lo confrontó de parte de
Dios, David tomó conciencia del pecado cometido, y una gran congoja invadió su
corazón. Entonces, quebrantado y arrepentido, suplicó al Señor: “Crea en mí, oh
Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches
de delante de ti, y no quites de mí tu santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu
salvación, y espíritu noble me sustente” (Salmo 51:10-12). Ante un
arrepentimiento tan sincero, Dios lo perdonó y desde ese momento David vivió de
acuerdo al concepto de que él era un varón conforme al corazón de Dios (1
Samuel 13:14).
Al igual que
Dios hizo con David, puede hacer contigo si deseas que él cambie tu corazón y
restaure tu salud espiritual. Sólo tienes que arrepentirte de tus pecados y
confesarlos delante del Señor. Él, en su infinita misericordia, te contestará
dándote un corazón lleno de la paz y el gozo de su Santo Espíritu.
ORACIÓN:
Mi amante Padre
celestial, hoy me postro nuevamente a tus pies con mi espíritu quebrantado y mi
corazón necesitado de restauración. Por favor, te pido me perdones y me laves
de toda mi maldad. Crea en mi un corazón limpio y renueva un Espíritu recto dentro
de mi. Concédeme sabiduría y discernimiento para hacer todo conforme a tu
Palabra. En el nombre de Jesús, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
miércoles, 5 de marzo de 2014
¿TU MATRIMONIO ES SALUDABLE?
Un matrimonio saludable no es un matrimonio perfecto, es uno que sabe
manejar los conflictos. Todos los matrimonios del mundo tienen conflictos. Eso
es totalmente normal. Algunos tienen más conflictos que otros y algunos tienen
conflictos más fuertes que otros, pero todos tenemos conflictos.
Un matrimonio acabado no es uno que tenga conflictos, un matrimonio acabado
es uno que se rinde. La diferencia entre los matrimonios saludables y los que terminan en un divorcio, es que los
matrimonios saludables tienen las herramientas para manejar los conflictos con
éxito, aunque algunas veces no sea tan fácil.
El sentimiento del amor muchas veces no es suficiente para sostener un matrimonio
si no saben manejar los conflictos.
¡Muchas parejas han terminado su matrimonio amándose!
José y Ana era una pareja que tenía todo para ser feliz, se amaban mucho,
eran miembros de una Iglesia saludable, conocían del Señor y su palabra, tenían
muy buena estabilidad financiera, tenían buenas amistades y una familia que les
amaba mucho. Sin embargo, no sabían manejar sus conflictos y frecuentemente
terminaban lastimándose mutuamente y desgastándose en su relación.
Varias veces hablaron de divorcio como la única salida.
El caso de José y Ana es lamentablemente muy común hoy en día, con
condiciones más o menos parecidas. Cuando los matrimonios no logran resolver
los conflictos satisfactoriamente, la relación se va deteriorando y
experimentan una sensación de cansancio emocional que les puede inducir a tomar
muy malas decisiones.
Josue 1:8-9:
“Nunca se apartará de tu boca este libro de la Ley , sino que de día y de
noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que está
escrito en él, porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien.
9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes,
porque Jehová, tu Dios, estará contigo dondequiera que vayas”.
La solución a todos los conflictos personales está
en la palabra de Dios, pero la verdad real demostrada es que aun conociendo la
palabra, muchas personas no logran
identificar la revelación del mensaje divino de quien nos diseñó y nos creó
para resolver los conflictos; o no tienen la convicción suficiente para
obedecer el mandamiento del Señor.
Hebreos 12:15
“Mirad bien, para que ninguno deje de alcanzar la gracia de Dios, y para
que no brote ninguna raíz de amargura que os perturbe y contamine…”.
Frecuentemente hay raíces de amargura que hasta desconocemos
conscientemente y nos limitan en nuestra vida cristiana o nos perturban y nos
impiden alcanzar la gracia de Dios y la revelación de su palabra. Entonces necesitamos
ser guiados por siervos de Dios que tienen el conocimiento y la experiencia y
lo han demostrado con su propio ejemplo, en su propio hogar. Existen consejeros
cristianos que tienen la capacidad
para ayudarnos a lidiar con raíces de amargura, votos internos, sanidad
interior y conceptos erróneos en nuestro sistema de creencias.
No esperes más… si tu matrimonio está pasando dificultades y sientes que
hay conflictos difíciles de resolver, no esperes más. Busca ayuda de inmediato
con un Consejero de matrimonios, calificado (de preferencia Cristiano), y
dispónganse a obedecer las instrucciones que reciban. Además necesitan concientizar
en obedecer las instrucciones bíblicas sin condiciones ni excusas.
Muchos matrimonios no han tomado la decisión de buscar ayuda a tiempo y
esperan hasta cuando ya está muy deteriorada la relación para buscar esa ayuda
y muchas veces ya es muy tarde.
Si tu matrimonio marcha bien, procura fortalecerlo con más conocimiento y
vida espiritual juntos para mantener su relación protegida de cualquier ataque
o circunstancia que pueda aparecer en la vida. Tu matrimonio y tu familia es el
regalo mas preciado que Dios te ha dado. Cuídalo.
“Gracia y Paz”
Edición: Carlos Martínez M.
Luis y Hannia Fernández
¿QUÉ ES EL MIÉRCOLES DE CENIZA?
¿QUÉ ES EL
MIÉRCOLES DE CENIZA?
El “Miércoles de
Ceniza” es el día que comienza la Cuaresma. Esto ocurre cuarenta días antes del
Viernes Santo. El nombre oficial del Miércoles de Ceniza es el "Día de
Cenizas." La razón por la que se conoce como Miércoles de Ceniza es que es
de cuarenta y seis días antes del Domingo de Pascua, por lo que siempre cae en
el día miércoles. La Biblia
no menciona el Miércoles de Ceniza, ni tampoco la Cuaresma.
Desde el Miércoles
de Cenizas hasta el Domingo de Resurrección, muchos solemnemente se marcan la
frente con ceniza, “ayunando” (o absteniéndose de ciertas comidas o placeres físicos)
por 40 días. Ellos hacen esto para imitar los 40 días de ayuno en el desierto
por Jesucristo (Mateo 4:1-2). Algunos dejan de fumar. Otros dejan de masticar
chicle. También otros dejan de comer demasiado o dejan de decir malas palabras.
Las personas hacen promesas de dejar de hacer cualquier cosa, con tal de que
eso los prepare para observar el Domingo de Resurrección.
Las personas que
observan la Cuaresma
pudiera ser que son muy religiosos, dedicados y sinceros —pero están
sinceramente equivocados.
Según la
tradición católica, el período de la Cuaresma está destinado a ser un tiempo de
renuncia de todo tipo de actividades y hábitos pecaminosos. El Miércoles de
Ceniza es el comienzo de este período de arrepentimiento. La Biblia contiene relatos de
personas que utilizan el polvo y la ceniza como símbolos de arrepentimiento y/o
duelo (Ester 4:1; Job 2:8; Daniel 9:3; Mateo 11:21). La tradición del símbolo
de la cruz con ceniza, para quienes la practican, es como una “identificación” con
Jesucristo, creyendo que así Dios perdonará sus pecados.
¿Debe el
cristiano observar el Miércoles de Ceniza? El “Miércoles de Ceniza”, junto con la Cuaresma , la observan los
católicos, la mayoría de denominaciones ortodoxas, y muy pocas denominaciones
protestantes. La Biblia
en ninguna parte manda esta práctica.
Es bueno y
agradable a Dios arrepentirse de actividades pecaminosas, pero esto es algo que
los cristianos DEBEMOS HACER TODOS LOS DÍAS, y no sólo durante la Cuaresma. Es buena
cosa quererse “identificar” como cristiano, pero esto se deriva de nuestra
obediencia a Dios y del testimonio de nuestras vidas como seguidores de
Jesucristo.
No es bíblico
creer que Dios automáticamente nos perdonará nuestros pecados y nos bendecirá sólo
porque nos ponemos una cruz de ceniza en la frente. Dios está interesado en
nuestros corazones y no en nuestra observación de rituales.
“Gracia y Paz”
Edición: Carlos
Martínez M.
Preguntas y
Respuestas
ORACIÓN
Padre, gracias porque eres fiel y puedo
confiar en tus promesas. Perdóname porque en muchas ocasiones me dejo abatir
por mis problemas y el desanimo. Te pido que derrames sobre mi vida, fe sobrenatural para poder mantener
firme mi esperanza en ti y por medio de ella obtener la victoria. Por Cristo
Jesús, Amén.
¿TIENES GENEROSIDAD EN TU CORAZÓN?
2 Corintios
8:1-7
“Asimismo,
hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de
Macedonia; que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su
profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad. Pues doy testimonio
de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus
fuerzas, pidiéndonos con muchos ruegos que les concediésemos el privilegio de
participar en este servicio para los santos. Y no como lo esperábamos, sino que
a sí mismos se dieron primeramente al Señor, y luego a nosotros por la voluntad
de Dios; de manera que exhortamos a Tito para que tal como comenzó antes,
asimismo acabe también entre vosotros esta obra de gracia. Por tanto, como en
todo abundáis, en fe, en palabra, en ciencia, en toda solicitud, y en vuestro
amor para con nosotros, abundad también en esta gracia”.
Uno de los
objetivos que estaba más cerca del corazón del apóstol Pablo al escribir esta
carta a los corintios, era la ofrenda que estaba organizando para la iglesia en
Jerusalén. Esta era la madre de las demás iglesias, pero era pobre, y el deseo
de Pablo era que las iglesias gentiles recordaran y ayudaran a aquella que era
su madre en la fe. De modo que en este pasaje Pablo les insta a ser generosos.
La generosidad
es la virtud que nos hace pensar y actuar a favor de los demás, poniendo el
bienestar de ellos por encima de los intereses personales, aunque requiera
sacrificio. El ser humano, por naturaleza busca su propio beneficio, y por regla
general no existe en él la tendencia a ser generoso. Pero cuando Jesucristo
viene a nuestras vidas, el Espíritu Santo comienza a obrar en nosotros y a
medida que nos entregamos más al Señor, va surgiendo de nuestros corazones el
deseo de darnos a los demás en una genuina actitud de generosidad.
En su carta,
Pablo menciona las iglesias de Macedonia, las cuales aunque eran pobres y
estaban pasando por problemas, habían dado todo lo que tenían, mucho más de lo
que cualquiera hubiera esperado. Los macedonios, dice Pablo, “a sí mismos se
dieron primeramente al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios”. Esta
es la base de la generosidad, el amor a Dios. Cuando nos damos nosotros mismos
al Señor, de nuestro corazón nace ser generosos con los demás.
El sacrificio de
Jesús no comenzó en la cruz. Ni siquiera comenzó con su nacimiento. Empezó en
el cielo, cuando dejó de lado su gloria para venir a la Tierra. En su carta a
los filipenses, Pablo escribió: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo
también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser
igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando
forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de
hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte
de cruz” (Filipenses 2:5-8). Ciertamente no es posible entender la inmensa
generosidad de Jesús al despojarse de su divinidad y venir a este mundo a
entregarse a una muerte tan horrible como la crucifixión. Pero debemos
recordarlo y tratar de aplicar su ejemplo en nuestro diario vivir.
¿Y cuánto dinero
tiene que dar una persona para que se le considere generosa? Esto es muy
relativo. En Marcos 12:41-44, la
Biblia nos cuenta que “estando Jesús sentado delante del arca
de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos
echaban mucho. Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas, o sea un cuadrante.
Entonces llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda
pobre echó más que todos los que han echado en el arca; porque todos han echado
de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su
sustento”. Considerando el valor monetario aquella pobre viuda dio muy poco,
pero demostró mucha más generosidad que los ricos al dar de corazón “todo lo
que tenía”.
El Señor siempre
está atento a la manera en que nosotros mostramos nuestro amor a los demás.
Aprendamos de su ejemplo al entregar su vida por la humanidad. Veamos el
ejemplo de los macedonios, así como el de la pobre viuda. Reflexiona en esta
enseñanza y aplícala a tu vida ante la necesidad de aquellos que te rodean o al
momento de ofrendar.
ORACIÓN:
Padre santo, te
ruego quites de mi corazón todo vestigio de egoísmo que me impida entregarme a ti
de todo corazón y pueda mostrar generosidad con los que me rodean. En el nombre
de Jesús, Amén.
“Gracia y Paz”
Dios te Habla
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